El manga/anime "Inuyasha" y todos sus personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi. Yo sólo los tomo prestados para participar en el Concurso de Navidad "Operación R.E.G.A.L.O." del foro "¡Siéntate!", en respuesta al deseo de Skyler Streat en la categoría de parejas crack.
10
Enloquecidos
976 palabras
El primero en recibirlos fue Sesshoumaru con un rostro ceñudo. Incluso un niño pequeño se daba cuenta de lo extraño de la imagen, con sus padres llegando a casa con una compañía inesperada.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó a Izayoi quien, como él, se veía igual de confundida.
—No lo sé —rebeló, con la dulzura típica al tratar con Sesshoumaru, a pesar de que no parecía influir en el niño.
—¿Cuánto tiempo te vas a quedar? —él siguió, analizando esta vez el bolso que cargaba. Ahí dentro iban sus pocas pertenencias, guardadas a último minuto. Todo se hizo siguiendo más un impulso que la cordura.
—Tampoco sé —hundió los hombros, un gesto tan marcado que no se veía para nada natural.
—Mmm… —las cejas claras se alzaron, tal como lo haría su madre—. Para ser maestra no sabes muchas cosas.
—¿Verdad? —Izayoi se inclinó para acariciar el cabello plateado. Sesshoumaru puso una mueca, pero no le detuvo. Ya se estaba acostumbrando a su presencia, a pensar de que nadie le explicara cuál era su papel. ¿Cómo nombrar a aquello que no existía ni en concepto?
Como fuera —según el título que recibiera, el cargo del delito obtenido por romper una línea que ponía límites—, se decidió el que Izayoi viviría con ellos a partir de ese día.
—No puedes seguir así —su esposo le dijo pasada la conmoción del principio, después de descubrir que aquello que buscaba no era una persona, sino dos.
—Estoy bien. No deben preocuparse por mí —Izayoi se aferraba a su idea de no resultar una carga, dejar de arruinarlos porque aún tenían cosas que faltaba por desmoronar.
—Eso es absurdo —el hombre soltó un resoplido. Si se tratara de una guerra de orgullo, él perfectamente sería el ganador—. También es mi hijo.
Izayoi se mordió los labios y bajó la mirada. Ahí estaba la culpa de lo no dicho, por guardar como secreto aquello que le correspondía a dos personas. Al menos le debía eso.
Irasue, desde la esquina donde observaba todo con los brazos cruzados y un punto de vista menos inclinado al tacto, se entrometió en una charla que no llevaría a ninguna parte.
—Ahórranos el tiempo de rogarte y ven con nosotros —no había razón para alargar las cosas si conocía de antemano lo que sería capaz de hacer su esposo. Si estuviera en su lugar, ella no hubiera esperado tanto. Utilizaría la manipulación si eso le garantizaba el triunfo.
Aunque, claro, no se sintió como una victoria cuando los tres dieron el primer paso dentro de esa casa en la que viviría alguien más indefinidamente. Si Sesshoumaru se enterara que los adultos sabían menos cosas que los niños, seguramente desearía permanecer con esa edad para siempre, sin dudas, preocupaciones ni dilemas. Resultaba más fácil vivir con la creencia de que todo lo que hacías estaba en lo cierto.
¿Por qué lo hacían? Superficialmente se consolaban diciéndose que era con el objetivo de ver por los desamparados, por el bien de alguien estimado. Palmaditas en la espalda, aunque no eran ajenos a los intereses egoístas.
Irasue se consoló con tener a Izayoi bajo el mismo techo, en un sitio donde se aseguraría de que tuviera lo necesario. La contraparte de su ganancia —lo que balanceaba la situación y ponía parejas las cosas— fue el ser relegada a un personaje secundario, al menos a su parecer. No era un familiar ni el padre de su hijo, y los celos de Irasue eran extraños, un bicho a cuya mordida se iba acostumbrando.
Su sangre hervía cada que su esposo se preocupaba por Izayoi, y el golpe más profundo venía cada que ella le pagaba con una sonrisa o palabras amables que le decían que la «magia» seguía ahí, nunca se acabó.
—Es un niño muy activo —el hombre parecía un chiquillo emocionado conforme los días pasaban y se conocía más información. El sexo del bebé, la búsqueda de un nombre, las patadas… todo eso lograba romper con su actuar tosco—. Sesshoumaru era más calmado, ¿verdad?
Irasue entendió que le hablaba a ella, pero no supo por qué. Le costaron varios segundos el prepararse para no balbucear.
—Todo lo contrario. Esperaba a que fuera de noche para no dejarme dormir.
El comentario fue recibido por una delicada carcajada.
—Me parece muy propio de Sesshoumaru-kun.
Su esposo era consciente de todo y también aprendió la lección a la fuerza. Seguramente desconocía a dónde iban a llegar continuando en tal convenio; sin embargo, tenía claro que no deseaba verla como una enemiga —un sentimiento compartido—. Una tregua. Cada quien tendría su espacio, ninguno se sentiría con privilegios de decidir por Izayoi, porque ella cargaba con la última palabra. Quedarse o irse, ella elegiría al final.
—¿Está bien hacer esto? —Izayoi confesó parte de sus preocupaciones una noche cuando fue a ella, buscó por sí sola su compañía y atenciones. Entonces, Irasue acarició su cabello largo y sedoso, lo peinó con los dedos como lo hacía con Sesshoumaru, escuchó su respiración, se sintió serena.
—Es extraño juntarse con los raros, ¿verdad? —el asentimiento sincero de Izayoi le hizo reír con ese tipo de risa que sonaba burlona y altiva por defecto. A una persona normal como ella le costaría el despertar en las mañanas sin imaginar que no se trataba de un sueño producto de una mezcla al azar del subconsciente.
—Somos adultos. No estamos dañando a nadie —Izayoi se convenció a ella misma. Necesitaba que alguien se lo dijera.
—Así es —Irasue la soltó cuando terminó su recogido. Se sentó al lado de su compañera para admirar mejor la creación que ayudaba a destacar aun más a quien ya era bella—. Bienvenida al club de los locos.
Izayoi tomó su mano porque así lo quiso.
Pretender tenerlo todo y ahorrarse las pérdidas… qué codicioso de su parte.
¿Se tornaron más extrañas las cosas? La verdad es que no me parece tan raro, aunque no sé si se deba a que soy asexual y no entiendo como funcionan las relaciones reales (¿?). Tal vez algún día haga una historia de estos personajes viviendo una relación poliamorosa con todas las de la ley. Sí, puede ser. La anotaré en mi enorme lista de pendientes.
Loops se despide antes de que se le congelen los dedos por el frío.
