Digimon no me pertenece, tampoco el fic.

Capítulo 10: El libro se abre

-¿Sora? -Joe llamó y la mujer de cabello rojo le miró. -He venido a decirte, que puedes irte a casa mañana.

Sora asintió con la cabeza:

-Arigatou. -dijo, más que un susurro y Joe arqueó una ceja:

-¿Qué pasa? -le preguntó

-Nada. -dijo Sora, pero él sabía que estaba mintiendo:

-Bueno, si no quieres decirme, está bien, pero, tenerlo solo para tí misma no será bueno.

La mujer lo miró:

-Es sólo que... he estado aquí durante casi una semana y Matt no ha venido. -dijo en voz baja.

-¿Querías que viniera? -Preguntó Joe, mientras ella miraba a sus muñecas. Afortunadamente, la operación se le había hecho, borraron las cortadas y ahora eran imposibles de ser vistas, y todo lo que tenía eran dos líneas casi invisibles.

-No sé. ella dijo. -Tal vez no, porque eso significaba que tendría que ver a Jun.

Joe suspiró y se sentó junto a ella:

-Sora, ¿estás segura de lo que me dijiste el otro día? -pregunta y la mujer le dio una mirada confusa. -Acerca de... tu problema.

-Oh. –Sora murmuró, antes de asentir. -Sí, estoy segura.

-Pero... ¿crees que es correcto? -Preguntó Joe inseguro. -Creo que deberías...

-Joe, tú sabes mejor que nadie cómo mi matrimonio con Matt era difícil. Todos esos... -Sora respiró hondo. -Todo se caía a pedazos, por eso. Yo podía ver el dolor en los ojos de Matt a causa de mi fracaso y...

-No fue tu fracaso, Sora. -Joe interrumpido, cuando se puso de pie. -Tú lo sabes, Matt lo sabe y lo sé. Todo el mundo puede ver que Matt te ama, no importa lo que pasó. Sora, ¡lo que está sucediendo ahora, no tiene que ver con lo ocurrido antes!

-Creo que Matt se merece una oportunidad para ser feliz, aunque sea con Jun. Ella está esperando un hijo...su hijo, Joe, y no puedo hacerlo... -Sora miró hacia abajo. -Si él no ha venido a verme, eso significa que le gusta estar con Jun.

-Eso no es cierto. -Joe dijo, mientras sacudía su cabeza. –Además tú estás...

-¿Dr? -una voz, y los dos amigos miraron hacia la puerta, para ver a una enfermera. -Hay una emergía, y su ayuda es necesaria.

Joe asintió con la cabeza:

-Ya voy. -dijo, antes de mirar a Sora. -Piensa en lo que vamos a hacer. –dijo. -Piensa en lo que puedes destruir, con esa decisión. -y antes de que Sora pudiera responder, Joe salió de la habitación.

-Estoy tratando. -Sora susurró, mientras sus ojos comenzaron a llorar. -Pero... no sé qué hacer.

~ * ~

-¡Matt! -Jun, exclamó, al entrar en la sala. -¿Qué ar... -Sin embargo, se detuvo, cuando vio a Matt sentado en el sofá, mirando los papeles del divorcio. Ella suspiró: ya que se había ido recogerlos, que no dejaba de mirarlos. Ella sabía que él se preguntaba si debería firmar, pero ella le ayudaría a tomar la decisión correcta. -Matt, cariño. -llamó de nuevo y, esta vez, Matt salió bruscamente de sus pensamientos:

-¿Sí, cielo? -preguntó, sin pensar en Jun y dio un paso hacia atrás:

-¿Cielo? -repitió y Matt tragó saliva:

-Quiero decir,Jun. -dijo, mientras sacudía su cabeza. -Lo siento.

-¿Cómo puedes estar pensando en ella, cuando yo soy la que está embarazada de tu hijo? –Jun preguntó, poniéndole una mano sobre su panza ya visible. -¡No puedo creerlo, Yamato Ishida!

-Mira Jun, lo siento. -Matt dijo, levantándose. -Yo no pretendía llamarte de esa manera, lo siento.

Junio miró por unos segundos:

-Bien. –espetó.

-¿Qué querías decirme? -Matt preguntó.

-¿Sabes qué? Olvídalo. –Jun dijo y se dio la vuelta para salir.

-¡Espera! -Matt exclamó, agarrando su brazo. -Lo siento mucho.

-Entonces, demuéstralo. -dijo y Matt levantó la ceja.

-¿De qué estás hablando?

-Firma los papeles. -dijo la mujer y Matt dio un paso hacia atrás:

-¿Qué? -preguntó y Jun se cruzó de brazos:

-Los papeles del divorcio. –empezó. –fírmalos.

-No puedo hacer eso.

-¿No puedes? -Jun preguntó, estrechando sus ojos. -¿Qué quieres decir?

Matt respiró hondo:

-Lo que quiero decir es que no puedo firmarlos así nada más, ¡tengo que pensar!

-¿Sobre qué? -Jun preguntó enojada. -No hay que pensar, ¿si quieres estar con la madre de tu futuro hijo, o con una chica que ni siquiera puede ser una madre?

Matt ojos brillaron en la ira y cerró los puños:

-No vuelvas a decir eso.

-¿Qué? ¿La verdad? -le preguntó. -¡Es verdad! ¡Ella no puede ser madre, y tú lo sabes!

-¡Jun, cállate! -Matt exclamó. -¡Estoy harto de esta porquería! -El hombre continuó, enojado. -No he podido ir al hospital, no sólo porque no tengo el coraje de ir a ver a Sora, con los papeles del divorcio, sino porque siempre me molestas Hice lo que me pediste, pero no tienes que decirme que firme los papeles del divorcio y hablar de mi pasado con Sora. ¡Maldita sea!

-Pero... Matt... –Jun comenzó. -Es cierto.

-¿Y qué? -Matt le preguntó, furioso. -¿Por qué te importa, ¿eh? Estoy aquí contigo, ¿verdad? Acepté a tu hijo, ¡acepté para poner fin a todo lo que tenía con Sora por tu culpa! ¡Tú fuiste la razón por la que Sora decidió dejarme!

-¿Yo? –Jun preguntó, señalándose a sí misma. -Matt, dejé claro que no necesitamos tu ayuda. Tú fuiste el que decidió venir.

-Sí, pero tenías que ir a comprar ropa en la tienda de Sora, ¿verdad? No necesitabas que me acompañaras, al hospital, ¿verdad? no había necesidad de que me restregaras en la cara que Sora y yo no podemos tener hijos ¿verdad? Jun, estoy aquí con ustedes, ¿qué más quieres? ¿Qué? -Pero antes de que Jun pudiera incluso abrir la boca, el hombre de cabello rubio salió de la habitación.

Cuando ella oyó que la puerta principal, Jun cerró los puños

-Tú serás mío, serás mío. -susurró, mientras una lágrima salía de sus ojos.

~ * ~

-¿Me pueden por favor, Explicar lo que está pasando? -Kyuryo preguntó, mirando a los tres hombres delante de él. -Porque no puedo creer Jun hiciera eso.

-Sí, Jun puede ser un poco loca, pero ella es una persona. -Davis dijo.

-Sí, claro. -murmuró TK

-Es cierto. -Ken comenzó. - Kyuryo lo siento, creo que tú no sabías eso, pero Jun hizo lo que te dije.

-Pero, ella está embarazada. -Kyuryo dijo. -Ella me lo dijo que antes de irme a Tokio. Hace tres meses.

-Bueno, Jun nos dijo que tiene casi tres meses de embarazo. -Izzy dijo, antes de reaccionar. -Espera, que no puede ser... -susurró mientras Tai levantó la ceja:

-¿Qué significa eso? -preguntó, confuso e Izzy miró:

-Que nos han engañado todo este tiempo. dijo

-¿Qué quieres decir? -TK preguntó.

Ken entrecerró los ojos, mientras él se levantó de su silla:

-Pero eso es grave. -él dijo. -muy grave.

-Pero, ¿por qué? –preguntó Kyuryo, mientras sacudía su cabeza. -no puedo entender.

-¿Qué? - Tai preguntó, pero nadie le oyó:

-Tal vez porque se sentía sola. -Izzy dijo- -Yo no entiendo a las mujeres mucho, pero sé lo que la soledad puede hacer.

-Pero, ella siempre me dijo que estaba feliz. -Kyuryo dijo, mirando al hombre del pelo rojo. -no puedo entender... Ella podría...

-¿De qué estás hablando? –TK preguntó, tan confundido como Tai.

-¿Qué crees que debemos hacer? -Izzy preguntó, mirando a Ken.

-Decirle a Matt la verdad. –dijo. –Y decirle a Sora la verdad... no sé.

-Chicos, ¿qué diablos estás hablando? .tanto TK como Tai preguntaron, al mismo tiempo, y todo el mundo los miró:

-Acerca de las mentiras y el niño de Jun. -Kyuryo respondió lentamente.

-Y sobre el hecho de que Jun pudo haber destruido a una familia. -Ken terminado.

~ * ~

Matt caminaba por las paredes blancas, hasta llegar a una puerta con un solo número: 2901. Poco a poco, tomó una respiración profunda y puso su mano sobre la perilla. "Vamos Matt, tú puedes hacerlo." Después de que él tomó aliento otra vez, Matt abrió la puerta:

-¿Qué estás haciendo aquí? -preguntó una voz fría. 'No hay tiempo para acobardarse'. pensó 'Haz lo que vienes a hacer, y supéralo'

-Hola... Sora. -dijo lentamente y la mujer de cabello castaño rojizo cristalizó los ojos:

-¿Qué estás haciendo aquí? –repitió. –Las visitas terminaron hace unas horas, además, no quiero verte.

-Sora, por favor, escúchame. -Matt pidió, mientras caminaba hacia ella

-No. -Sora dijo simplemente. -¡Vete de aquí!

Matt sacudió la cabeza:

-No. -dijo y Sora cerró los puños:

-Sólo si tienes algo que decir sobre el divorcio, puedes quedarte. -dijo y Matt dio un paso atrás:

-Qu... ¿qué? -preguntó sorprendido.

-Sólo si tienes algo que decirme sobre el divorcio, puedes quedarte. -Sora repitió. -De lo contrario, voy a llamar a Joe.

Matt miró hacia abajo durante unos segundos, antes de mirar hacia arriba nuevamente. No podía negar que Sora se veía hermosa, a pesar de que estaba rodeada de blanco. Se veía tan radiante, como una estrella que quería proteger:

-Sí. -respondió y Sora arqueó una ceja:

-¿Qué? -preguntó ella, confundida y Matt tragó saliva:

-He venido a decirte, que tengo los papeles del divorcio.

-Bien. –Sora contestó y Matt cerró los ojos: ¿bien? ¿Ella pensó que era bueno? ¿Le odiaba tanto, que deseaban obtener su propia vida, sin él? -No. -Sora, dijo de repente y Matt la miró:

-¿Qué? -preguntó Matt al ver cómo Sora bajaba su mirada.

-Yo no te odio. -dijo, sin levantar la vista. -Pero yo no estoy precisamente feliz, tampoco. Odio el hecho de que me mentiste, el hecho de que te acostaste con Jun, el hecho de que sabías que ella llevaba a tu hijo y no me dijiste nada, pero... -ella tomó una respiración profunda. Quería llorar, quería gritar, quería preguntar por qué le estaba pasando, pero se las arregló para mantener la calma y continuó. –Pero, yo también admiro el hecho de que tú decidieras quedarte con ella, y criar a su hijo... juntos.

-Pero Sora, yo te...

-¡No digas eso! - Sora exclamó de pronto, levantando la cabeza sólo para mirar por la ventana a su lado. -Por favor, Matt vete. Sal de aquí, y sólo ven a darme los papeles.

-Pero, Sora... -Matt comenzó, después de que tomó una respiración profunda. -No puedo perderte.

Ella juntó todo el coraje que tenía, Sora miró a Matt:

-Por favor, Matt... –casi le rogó. –No hagas las cosas más difíciles.

-Yo no voy a perderte, Sora. –Matt dijo, y Sora cerró los ojos:

-Vete a vivir tu sueño, con Jun. –dijo con una lágrima por su mejilla. -Ve a lograr el sueño, yo no pude lograr.

-Sora... -Matt susurró, mientras sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. -Tú eres mi sueño, el resto no importa.

-Sólo vete. .Sora susurró, mirando hacia abajo.

Poco a poco, Matt comenzó a caminar hacia atrás, pero sus ojos estaban cerrados de la misma forma que Sora. Él sabía que estaba tratando de no llorar, al igual que él estaba tratando de no llorar tampoco. Pero era tan difícil. Fue muy difícil dejar su vida atrás. Puede sonar cursi, él lo sabía, pero Sora era su vida... no Jun, pero Sora. La amaba, a pesar de todo lo que pasó con ellos, desde que se casaron. Pero eso no le importaba, no si eso significaba que tenía que alcanzar su sueño con otra mujer...

-Sora. -susurró cuando estaba por llegar a la puerta, pero la mujer señaló a la puerta, aunque ella no lo miró:

-¡Vete! –exclamó. -Sólo vete... ¡ya!

Mirando hacia abajo, Matt abrió la puerta y se marchó.

En medio del silencio, dos almas gritaban con furia, dolor y sufrimiento.

~ * ~

A la mañana había llegado la calma y la tranquilidad, al contrario de la noche anterior:

-¡Hey Sora! - Mimi exclamó entrando por la puerta. -¿Preparada para enfrentar el mundo?"

Sora miró y sonrió:

-Hai. –dijo suavemente.

-Entonces, ¿por qué estás tan triste? -preguntó Mimi algo confusa. -Aoshi y Akane te están esperando, es que no se puede olvidar su tía Sora.

Mientras se rió Mimi, Sora suspiró:

-Mimi... -comenzó, como estaba sentada en su cama de hospital.

-¿Qué? -la chica de cabello rosa preguntó, dejó de reírse -¿Qué pasa?

Sora negó con la cabeza:

-¿Podemos ir a la playa? -preguntó, y Mimi levantó la ceja:

-¿Por qué?

Sora tomó una respiración profunda:

-Porque quiero decirte algo.

-¿Y no me puedes decir ahora, porque...? -Preguntó Mimi, pero, como Sora se preparó para responder, Joe entró en:

-Mimi, ¿puedo hablar contigo un segundo?"

La mujer de pelo rosa le miró:

-Claro. -dijo, antes de caminar hacia él, -¿Qué pasa?

Joe humedeció sus labios.

-Una enfermera me dijo, que Matt estuvo aquí anoche. -dijo, y Mimi puso una mano sobre su boca:

-¿A sí? -preguntó, y Joe asintió con la cabeza:

-Y ella dijo Sora estaba muy nerviosa, cuando Matt salió. Creo que... no, estoy seguro de que Matt vino aquí a decirle a Sora sobre el divorcio, pero...

-¿Qué? –preguntó. .¿Qué es?

-Mimi, Sora no puede firmar los papeles. -dijo Joe. -No se podemos dejar que Sora comete ese error.

-Pero, ¿qué puedo hacer? -Mimi preguntó confusa. -Es su elección.

-Lo sé, pero ella no puede hacer eso. No cuando ella necesita apoyo, más que nada. -dijo Joe, se pasó una mano por el pelo. -Ella ha pasado por cosas terribles desde que se casó con Matt, pero ella lo necesita para continuar con su vida.

-Joe, me estás asustando. -Mimi dijo. -¿Qué estás ocultando? -Joe movió la cabeza. -¡Dime! –exclamó.

-No, Sora tiene que ser la que te diga. -Joe dijo, antes de mirar a la mujer, que estaba sentado en la cama del hospital. -Ten cuidado ahora, Sora ¿ok? -preguntó, y la mujer lo miró:

-Hai. -ella respondió: -¿Podemos irnos ahora, Mimi?

La niña de cabello rosa compartió una última mirada con Joe, antes de asentir.

-Sí, vámonos. –dijo.

~ * ~

-¿Qué querías decirme? -Mimi preguntó, como los dos amigos salieron a lo largo de la costa

Sora tomó una respiración profunda, antes de sentarse en la arena, sólo para ser seguido por Mimi:

-Esto es algo muy delicado... -Sora empezó, mirando al mar. -algo que nadie sabe... solo Matt y Joe...

-¿Qué es? -Mimi le preguntó, al notar el malestar de su amiga. -Sabes, me puedes decirme todo.

Sora asintió con la cabeza:

-Yo sé. -dijo, en voz baja. Poco a poco, miró a su amiga. -¿Te acuerdas de las tres veces que fui al hospital, después de que Matt y yo nos casamos?

Mimi asintió con la cabeza:

-Sí, fue porque estaba enfermo, ¿no? -preguntó, y Sora se lamió los labios:

-No exactamente. -dijo, y Mimi levantó la ceja, confundida:

-¿Qué quieres decir? -le preguntó.-Joe nos dijo que estabas enferma.

-Puede que yo estuviera enfermo -comenzó Sora, mientras seguía mirando hacia el mar. -pero que no era del todo cierto.

-¿Hay algo más? -Preguntó Mimi y Sora asintió con la cabeza:

-La verdadera razón por la que fui al hospital de las tres veces... -empezó, poco a poco. -porque yo... -Mimi vio los ojos de Sora llorando y puso la mano sobre la de su amiga, antes de apretar. Sora miró las manos y respiró hondo. -La verdadera razón porque me fui al hospital esas tres veces fue porque... porque he tenido tres abortos involuntarios.

Mimi abrió mucho los ojos cerrados, mientras que Sora apretaba su mano.


N/A: Aquí empiezan los problemas, mañana esperen el prox capi.

gracias por leer

**Amai do**