LODM LA ULTIMA PIE


Razón para vivir 9: alimento


No tomes en cuenta el tiempo exacto, porque ni Limestone está segura de cuanto a ocurrido especialmente ahora que no tiene aquel calendario de rocas que se posa sobre su vacío cuarto en la abandonada casa donde pasó toda su vida.

Solo se puede asegurar que, si, ha pasado un tiempo, tanto así, que Pumpkin cake ya ha dejado atrás (almenas lo que se deja ver) la masacre ocurrida en Fogville, ahora ella y Tree Huger eran oficialmente parte de este equipo que se unió en contra de una enemigo en común, Gladmane, la sola mención de su nombre es motivo de insultos al aire.

Su labor, la cocina, sorprendentemente entre las dos lograban crear mucho con poco, Tree le daba los nutrientes, Pumpkin el sabor.

Pero no es momento de hablar de eso, si no de Limestone, y la friega que le estaban poniendo.


(música recomendada Problems de mother mother)


Dia 1 del entrenamiento, Limestone calló de cara al lodo tras una larga carrera de obstáculos, cuando levantó la cara, grumos de barro resbalaron por la misma, surcando ese punto entre sus dos ojos que terminaba en su trompa.

Frente a ella, la mano de Daring Do, extendida cual puente para cruzar, Limestone la aparta de su camino de un manotazo, se levanta y continua con la carrera, dejando a Do admirando a esa sucia pero aferrada pony, algo triste por su comportamiento poco empático.

Dia 2: Pumpkin llevaba una bandeja con muffins orgullosa de su trabajo, el vapor de los mismos le rodeaba y, antes de poder llegar con el resto, una furiosa ardilla saltó a la bandeja y los tiró.

La cosa empeoró cuando la dichosa ardilla se metió en sus pantalones y la niña comenzó a correr desesperada.

Dos horas después todos estaban frente a la fogata, Tree consolando a Pumpkin y Last comiendo los sucios muffins para tratar de animarla, llevándose a la boca mas de una sorpresita que tubo que tragarse por el bien de la pequeña.

Dia 3: En una sesión de abdominales, Daring Do dejó de sostener a Limestone de los pies y se echó a correr, Stone giró la cabeza y vio una serpiente agitando su cascabel.

Esa noche Stone estaba siendo atendida por Tree Hugger contrarrestando con éxito el veneno, Daring Do se soba la nuca con vergüenza mientras Stone le mira con odio.

Dia 4: Last sostiene puños arriba, confiado, con las manos vendadas dando brinquitos.

La cara de Limestone es de fastidio, le toma de la cabeza y lo tira en un pestañeo, Daring Do se mete a la pelea para separarlos.

Dia 8: Limestone y Daring Do están sentadas en un tronco merendando, el sudor sobre ellas y su cansancio muestran lo duro que trabajaron.

Dia 16: Limestone hace las abdominales, pero ahora colgando las piernas de un árbol.

Dia 32: Daring Do espera pacientemente a que Stone intenta derribarla, Tras arrojarse sobre ella, Do le esquiva y Stone cae de cara al barro, la escena se repite, Stone rechaza la mano de Daring Do y se marcha, esta vez no quiso seguir con el entrenamiento.

Dia 64: Limestone salió a correr en la madrugada a sabiendas de que los zombis no rondaban por la zona, dos horas después teníamos a Pumpkin Cake llorando y abrazando las rodillas de Stone quien para el resto había desaparecido sin explicación.

Dia 70: Stone intenta derribar nuevamente a Daring Do, esta se quita sin problema alguno, pero esta vez, Limestone le toma de la cola aprovechando el viaje y con el mismo impulso tira de ella y le arroja contra el barro.

Misma escena, pero esta vez es el rostro de Daring Do al que le escurre el barro, sorpresa, la mano de Limestone se extiende, un sentimiento bello inunda a Do, pero antes de poder tomar su mano, esta cambia a un gesto con el dedo levantado, Limestone sonríe un poco al ver que la pegaso calló en su juego…

Limestone sonrió, Ese día Daring Do pasó toda la noche mirando al techo, deseando que un momento como ese se vuelva a repetir, si, se estaba burlando de ella, pero por otro lado, la estaba pasando bien.

La sola idea de que la chica de roca se abriera más con ella le ponía a fantasear con que, en un momento, podría llamarla amiga sin que esta misma arrugara la cara de disgusto, o tal vez… bueno, no importa, Do agita su cabeza quitando esos pensamientos que juró dejar de lado.


Dia 71: la pegaso se levantó tarde, aliviada, Stone se apiadó de ella, Daring siempre le levanta temprano así que la última vez que ella despertó tarde Stone tomo su venganza arrojándola por la ventana trasera del camper cuando aún se encontraba en la cama.

Tras tallarse los ojos se sentaría en la orilla de la cama, Daring Do creyó que había orinado la cama, pero no olía como orinas, tal vez era sudor, ahora que lo recuerda la noche anterior si fue más calida de lo normal.

Terminó de vestirse (porque dormía en camiseta) pasó por la cocina, donde como todas las mañanas, estaban Tree y Pumpkin.

- Holi – saludó la niña sentada sobre el lava platos.

- Se nos acabaron las latas – delcaró Tree.

- Tarde o temprano tenía que pasar ¿no? – la voz de Daring Do se escuchaba más ronca que de costumbre, Tree le miró con calma.

- Estas enfermando.

- ¿Que?

- O pasaste la noche roncando tan fuerte que tus cuerdas bocales necesitan un poco de más tacto.

- A veces el oírte hablar me da sueño – Dijo Limestone entrando a escena – Perdón, quise decir "siempre"

- Ya no tenemos latas Stone – dijo Daring Do – No hay comida por lo tanto hoy se cancela el entrenamiento para usar ese tiempo en buscar provisiones.

- Que curioso que se detenga justo cuando te vencí.

Daring Do sonríe con mirada retadora.

- ¿Dónde estamos? – preguntó Pumkin – Podríamos estar cerca de árboles frutales, hace mucho que no como duraznos.

Limestone se dirige a la puerta - ¿niña, acaso no sabes que no se debe hablar de comida cuando escasea? No llames al hambre o te matará – Abre la puerta y mira el claro donde se encuentran.

Pumpkin se asoma – No creo que aquí haya duraznos.

- No sé que es este Lugar – Do se abre paso para salir – No es selva ni bosque, es raro, con color a fruta y plantas que no conozco.

Sobre las nubes parecería una mancha de oxido creciendo en un manto verde.

Los arboles (los cuales predominaban por su altura y longitud) eran la forma de hongos alargados de los cuales colgaban lianas anaranjadas con púas, de madera y hojas canela, un par de aves se vieron volar sobre los mismos.

– A explorar – Daring Do levantó los hombros.

- ¡UN MINUTO! – Last se bajó del asiento del conductor – No entraremos a ese lugar.

- ¿Por qué no? – Daring Do coloco una mano en su cadera – Quiero decir ¿de aquí a cuando te dio miedo la vegetación?

- Nos soy botánico pero sé que eso de allí – Apunta con intensidad desmedida el bosque anaranjado - ¡Eso! Se ve como lo peor que podría pasarle a un bosque, ¡EL VIRUS ZOMBI PUDO MUTAR Y AFECTAR A LAS PLANTAS! ¡imagina que ahora el polen se meta por tus fosas nasales! – señala con cada dedo índice los agujeros en su nariz - ¡y de pronto te salga un pequeño hijo de puta por la espalda rompiéndote la columna!

Pumpkin abraza la pierna de Tree Hugger visiblemente asustada.

- ... Digamos que lo que dices es más posible de lo que creo, ahora contéstame esta duda ¿Cuánto tiempo crees que tarde hasta que encontremos comida? Ese lugar podría tener algo que nos mantenga de pie hasta la próxima parada, además ¿por quién me tomas? No voy a llegar brincando como princesita en jardín y tocando todo lo que hay, soy una aventurera, sé lidiar con plantas venenosas o criaturas que se camuflan.

- Pero no con serpientes – interrumpe Limestone haciendo sonrojar a la exploradora.

- Dijiste que no hablaríamos del tema – se queja.

- Solo sé que yo no iré a ese lugar – El pegaso se cruza de brazos recargándose en la camioneta, Su cabellera se meneó al levantar la cabeza y comprobar que absolutamente todas sus compañeras ya caminaban en dirección a la flora de color peculiar.

- Puta madre.

Al momento de pisar se notaba el crujir de las plastas verdes en forma de pequeños arbustos con platos en lugar de hojas, las plantas apenas alcanzaban los 3 cm de altura y al momento de dejar de pisarlas volvían a su estado normal.

Poco a poco, se acercaron a la zona anaranjada a la par que el silencio se volvía atroz, nadie se atrevió a decirlo, pero mas de uno precentia que algo saldría de aquel lugar y los aniquilaría.

Con Pumpkin en sus hombros, Tree Hugger se detuvo un par de metros antes de entrar al bosque.

Limestone y la pegaso exploradora se detuvieron, presintiendo que la pony verde tenía algo que declarar.

- Huele a canela – dijo Pumpkin.

Era verdad, el olor a canela siendo hervida en agua comenzaba a hacerse más presente conforme avanzaban.

Con una barita, Daring Do picó una de las hojas que colgaban del tronco que tenía al frente, tan gruesas cómo un lápiz y amplias cómo un libro, la varia terminó atravesando la planta y esta soltó un líquido amarillo brillante.

- Iugh – declaró Last, todos giraron la mirada, pero solo Limestone le incriminó su llegada

- ¿Qué haces aquí? – Stone, obviamente.

- ¡Me dejaron solo!

- Aprovecha y hazte una paja.

- Chicos… - les llamó Do tímidamente, al mirar lo que ella veía, los ponys quedaron pasmados, aquella hoja se estaba comiendo la barita, supcionandola lentamientras y dejando como eco los sonidos de la madera crujiendo.

- Deberíamos irnos…

- Esperen, allí arriba – señala Tree, en lo alto del árbol hay frutos parecidos a papayas los cuales se posan sobre los viajeros como una burla a su dedicada situación.

El estómago de Pumpkin gruñe, no se sabía si esas cosas eran comestibles, pero de que urgía algo, urgía.

- Suerte con eso – Limestone da un golpecito en el hombro de la pegaso de sombrero.

- ¿Disculpa?

- Tienes alas ¿no? vuela y trae esas cosas antes de que nos comamos entre nosotros.

- No sabemos si se comen.

- Y no lo comprobaremos teniéndolos tan lejos, así que, adelante.

La pegaso respira profundo, saca su daga y acaricia con miedo aquel árbol de extraño aspecto, es muy suave, es como si tuviera una capa muy fina de pelo.

- ¿Qué dices Tree? – pregunta como última esperanza.

- Este bosque está enfermo, las plantas de este sitio fueron alteradas por una fuerza que no comprendo... pero no son dañinas.

- ¿Cómo puedes saber si son dañinas si ni siquiera las has tocado? – Stone pone una ceja en arcada.

- Veo y siento la energía, ¿recuerdas?

- Bueno, si Tree lo dice debe de ser cierto… ¿verdad? – Daring Do se quedó con las ganas de que le contestaran esa pregunta.

Clavó su daga en el tronco, el mismo liquido amarillento emergió, y de este modo, comenzó a escalar, apoyándose casi siempre sobre su daga, clavándola aquí y allá.

Mas temprano que tarde, Do llegó hasta la fruta, tan grande como un balón y alargada cual papaya, toma una con sus manos mientras se detiene de una rama con los cascos, la daga corta la unión entre la fruta y la planta, para sorpresa de Do, esta no suelta el liquido amarillento.

- Cuidado abajo – deja caer la fruta, Limestone la atrapa sin problemas y le mira con desconfianza.

- ¿Quién será el conejillo de indias?

Sin que nadie se pusiera de acuerdo, todas las miradas apuntaban a Last, el corcel no se niega, a decir verdad, el hambre le nublaba tanto la mente que la idea de morir por comer esa cosa ni le importó.

En un acto de valemadrismo, partió un trozo de la fruta con su mano, era blanda y esponjosa, sin liquido aparente, por dentro aparecía un azul menta, pero olía a canela.

La primera mordida, las apariencias engañan, aquello era muy jugoso, como si morideras una mandarina pelada, pero con la textura de la sandía y el sabor de una empanada de cereza.

- Oh mierda – alcanzó a entendérsele antes de taparse la boca para que no se le escurriera el jugo.

El silencio, El pegaso no sabía ni como describirlo, o como decirles a las chicas que esa cosa era extremadamente buena, porque sus efectos aun no serían visibles hasta completar la digestión.

- ¿Y bien? ¿bajo más o que? – Daring Do miraba desde arriba.


2 horas con 35 minutos después de que Last abrió la boca, los viajeros estaban extasiados, recostados en distintas partes del árbol de tronco vertiginoso y con un montón de esas frutas en un saco.

Daring Do fue la primera en hablar, con un agotamiento notorio en el timbre de su voz - ¿alguien mas siente el estomago lleno de agua?

- rico… - declaró la pequeña calabaza.

- Cállate Do – Es tan fácil saber cuando habla Limestone.

Do se giró, si entiendo su estómago igual que un globo de agua, vio cómo se cerraba la puerta de la camioneta, y como avanzaba jalando el remolque.

- ¿A dónde va Last? – preguntó la pegaso.

- ¿Qué yo que? – el antes mencionado se asoma por una de las ramas, donde se quedó dormido.

Los ojos de Do se abrieron como platos, levantándose apurada, gritó – SE LO LLEVAN – Imagina que te levantan de un cubetazo de agua helada, evidentemente, las reacciones de los ponys no fueron las mejores.

Daring Do logró salir del bosque y comenzar a correr a toda prisa, Last tubo la mala suerte de no ver la rama cercana a la que el uso como cama, el madrazo que se dio fue aderezado con su precipitación al suelo.

Limestone por supuesto, tardó algunos segundos en comprender que pasaba, Pumpkin se paralizó del miedo y, Tree guardó la calma, pero no hizo nada.

Entre más corría y más le dolían sus piernas y forzaba sus pulmones, más lejana se veía la oportunidad de volver a ver el camper y todo lo que llevaba con él, empachada y cansada, Daring Do va frenando poco a poco…

Pero no puede parar.

Limestone le arrebasa corriendo como si estuviera poseída por el demonio mas enfurecido, ¿mejor condición de Do? No es eso, Ella tiene algo que Do no tenia, a lo que muchos llamarían un mar de coraje.

Motivada, Daring acelera su paso, ellos no se llevarían sus cosas tan fácilmente, sobre su cabeza vuela Last, Ballesta en mano, pero aun aturdido por el Madrazo.

Cuando el pegaso alcanzó el techo del camper, este calló sobre el mismo de una forma algo torpe, pero pudo aferrarse con la mano derecha, y la ballesta en la izquierda.

Stone llegó, saltando y agarrándose de la escalera trasera.

- DATE PRISA – extiende su mano, Do se sorprende, esperaba que le valiera que ella aun no subía, pero no, Limestone le necesita y eso es suficiente para esforzarse al máximo y alcanzar la mano de Stone.

Las dos montadas atrás, Last en el techo y una camioneta que tira a un camper a velocidades vertiginosas.

Sorpresa para el pegaso al ver que lo que se asomó del lado del copiloto de la camioneta era un Grifo que le apuntaba con un arma que lucía cuanto menos rustica.

- no chingues… - se agachó al instante, silenciosos proyectiles pasaron sobre él.

Stone trataba de abrir la ventanilla trasera, pero se atoró, atascada por una ocasión en la que alguien se levantó a media noche por el frio y no se fijó que tan fuerte serraba la ventana.

- Con una mierda! – Sacó su arma y apuntó al cristal.

- ¡ESPERA! – Stone mira a Do, desesperándose.

- ¡está bien! – guarda el arma y comienza a avanzar sujetándose del camper como el alpinista que avanza recto por la pendiente, la idea, llegar a la puerta del camper.

Por el reflector, el grifo que conducía miró a dos ponys hembra acercándose.

- turistas – gruñó. Levantando su rifle corto, asomó la mano y antes de disparar, una bala de revolver le voló dos dedos y su arma calló al suelo.

Dispararle al conductor trae repercusiones atroces, soltó el volante para sostener lo que quedaba de su mano, la camioneta se tambaleó, así que el camper también lo hizo, pero con más violencia.

Stone casi cae al solo sostenerse con una mano, ya que, en la otra, estaba el revolver con el que dañó al grifo, Las chicas se paralizaron al notar que unos centímetros más y se abrían destrozado contra el cascarón de un camión escolar.

Los vehículos volvieron a ser estables solo porque el copiloto alcanzó a tomar el volante, Do gritó por el impacto - ¡¿QUÉ TE PASA?!

- ¡ERES IMBECIL! – Se voltea a ver a Do - ¿QUERÍAS QUE NOS Dis…? – Los ojos de Stone se abren y sus pupilas se vuelven pequeños puntos sobre un mar blanco a la par que su mirada se levanta poco a poco.

Do se giró, eso no era algo que se veía todos los días, Last gritó - ¡NO SEAS CULE…! – no terminó su frase cuando la criatura tan o tal vez, más grande que el camper, aterrizó sobre el mismo, incluso, los grifos que robaban los vehículos sintieron el estremecimiento.

Last se dejó tumbar de espalda y la alargada boca que bailaba entre ser un pico o el hocico de un cocodrilo mordió el camper como si tratara de morderle el cuello a un animal para dejarlo inmóvil.

El pegaso vio por unos segundos la húmeda garganta de la criatura y saltó cuando el camper se salió del camino, fruto de la distracción del copiloto que entró en pánico al ver al monstruo volador.

Stone alcanzó a entrar al camper, pero Daring se separó de ella cuando una de las patas del monstruo obstruyó su camino y ella calló del vehículo, dando giros desenfrenados en el suelo, llenándose de rasguños, golpes y cortadas.

La camioneta frenaba, a los lados de la carretera estaban más de los cascarones de los carros y no era buena ida chocar contra ellos.

Stone estaba dentro, se levantó del suelo luego de la sacudida, un golpe, las patas delanteras de la bestia abollaban el techo, Last se arrastró debajo del camper, mirando del otro lado del mismo la emplumada cola de reptil que se arrastraba por el pasto, finalmente, Do se incorporaba, sin perder detalle del reptil emplumado que caminaba sobre sus patas traseras en forma de garras, sobre los nudillos de sus patas delanteras, cuyos dedos subían para formar dos titánicas alas escamosas.

El monstruo, levantó su alargado cuello, Do vio de perfil la cabeza de la bestia, rugiendo, mostrando ese alargado pico dentado e inflando su garganta como una bolsa.

El sonido que producía era ensordecedor, todos tuvieron que taparse los oídos.

Los grifos ya sabían de que se trataba, por lo que el mismo al que le sangraba la mano salió del vehículo escandalizado, llorando y gimiendo del terror, aquello bajó del techo del camper y lo siguió un segundo, porque de inmediato lo alcanzó con su hocico y lo arrojó contra el camper.

Do se movió para esconderse detrás del camper, el grifo se rompió los huesos contra la esquina trasera del mismo y avanzó otro par de metros atrás.

El pobre diablo aun se retorcía y gemía patéticamente, Daring Do no hizo mas que retroceder, pegada al camper, los pasos del monstruo le indicaban que se acercaba, dobló en la esquina del camper opuesta a de donde venia la criatura, lo último que escuchó de aquel hombre, fue su agónico y agudo lamento cuando los dientes del gigantesco monstruo le aplastaban el pecho y reventaban sus pulmones y corazón.

Sin pensarlo, la pegaso comenzó a alejarse, ignorando el susurró de Last que le indicaba que entrara con él, bajo el camper

Ya pensando un poco mejor, Do vio una oportunidad, solo quedaba uno de los grifos, Stone estaba dentro del camper así que tal vez, tal vez si tomaba el control de la camioneta podrían salir de allí, esa idea fue muy rápida, por lo que olvidó que su amigo pegaso también estaba allí.

Se asomó por la ventanilla, el grifo le esperaba, disparó, Do sea gachó a tiempo, pero no contaba con que su agresor lo tenia previsto, sacó la mano y volvió a disparar, atinando a su brazo, Daring notaria segundos después que no era una bala, sino un clavo que le perforó 2.3 cm debajo de la piel.

Do sufrió y como muestra de ello su boca y pulmones le traicionaron, hizo ruido, la bestia notó su presencia.

El plan era bueno, el gigantesco depredador tenía un nuevo objetivo, y el grifo, tiempo para salir de allí, aceleró fue tan repentino que Stone resbaló y su nuca se golpeó contra el borde del sofá, quedó inconsciente.

Last, pudo moverse a tiempo, antes de que la llanta de su costado aplastara sus piernas, de inmediato, vio que estaba cara a cara con la bestia, pero esta, miraba fijamente a Daring, ella estaba inmóvil, parando el sangrado de su brazo con la mano opuesta al mismo.

La sangre de su primera víctima aun resbalaba por su pico y garganta inflada, las plumas de su cabeza se erizaron cuando Do comenzó a correr al bosque, un rugido corto y se lanzó contra ella.

Last rápidamente tomó su ballesta, y lanzó dos flechas, la primera, rebotando en la espalda de la bestia y la segunda, incrustándose en la parte más delgada de la membrana de las alas.

El lagarto emplumado sintió el dolor, teniendo una contracción que le regaló un par de segundos a Daring, quien se introdujo en el bosque, aquello no cabía entre los árboles, pero era lo suficientemente fuerte para romperlos.

Last insistió con las flechas, siguiendo el ejemplo de Do al ponerse moderadamente a salvo.

Daring Do sentía las ramas detrás de ella quebrarse, escuchaba los arboles caer, y el terrible rugido del monstruo, acariciando su espalda.

Mas pronto que temprano se encontró con un árbol hueco, de inmediato entró en el mismo, pegándose a la pared, porque el pico de la bestia entraba perfectamente por la abertura.

El reptil se movía tan insistente que la imaginación de Last le mostró cómo el cuerpo de Daring era presionado y pulverizado cada vez que el monstruo agitaba la cabeza, sin saber que hacer, apuntó al ojo de la criatura, con el dedo en el gatillo, se detuvo, al igual que la bestia, sacó su pico y miró a la distancia, la pupila que abarcaba toda la abertura de sus ojos se achicó un segundo.

Nuevamente, eso se volvió a escuchar, un rugido lejano, más rocoso y más grave que el del reptil volador.

Eso pareció asustarse, eso se fue volando de inmediato, no era necesario pensar mucho para entender que si algo asustaba a esa bestia, es porque se trataba de algo sumamente terrible.

Lentamente, se arrimó a donde se escondió Do, solo para verla pálida y débil, con el corazón a mil y su gorro en la mano.


Ninguno de los dos dijo nada, simplemente, se pusieron a caminar de regreso, un poco después, encontraron a Tree y Pumpkin, quienes caminaban con la esperanza de encontrarse con sus compañeros.

La felicidad de la niña se apagó casi de inmediato, la pregunta la tenía, pero por respeto no preguntaría.

Daring Do rompió en llanto al ver a Tree y calló arrodillada sin poder decir una palabra, de inmediato Pumpkin fue a abrazarla, apretarla fuerte mientras sollozaba, Tree llegó más lento, sin soltar lagrimas aun, pero con la intención de solidarizarse.

Last se mostró algo distante, mirando a otra parte, no es que sea antipático, solo ya se esperaba esto, y a pesar de todo no creía que Stone estuviera muerta, Do tampoco, pero el verse tan vulnerable, el recordar como el grifo agonizaba y esa bestia que le perseguía sabiendo que en cualquier segundo le haría lo mismo que al grifo, simplemente, no lo toleró, por eso Daring Do, la valiente aventurera desapareció y ahora, había otra pony en su lugar.


El sol quema y te deja seco, eso se olvida cuando pasas los últimos tres meses y medio bajo un techo, 4 ponys desamparados caminan por una carretera ausente de movimiento, el silencio los cobija, cada uno piensa en sus propios traumas.

Se meten al bosque, al lado contrario de la carretera a donde entraron para escapar de la bestia, pronto oscurecería, y los cadáveres de algunos zombis indicaban que no sería buena ida quedarse aquí.

- Sabes que no está muerta – dijo Last.

- Lo sé.

- También sabes que debemos ir a buscarla.

- Last – se detiene - ¿Por quién me tomas?

- No lo sé, solo quiero asegurarme.

- Amigos calma, calma – interrumpe Tree – están llenos de energía negativa.

- ¡¿Y como demonios tenemos que estar Tree?! – Last le mira – estamos en medio de la nada, sin vehículo, sin refugio, sin Limestone, nos enfrentamos a zombis, nos joden los licántropos, ¡nos roban! ¡y ahora tenemos un puto dinosaurio asechándonos!

- ¿Dinosaurio…? – pregunta Pumpkin asustada.

- Ojalá fuera un dinosaurio – dice Do.

- ¿Neta? – se indigna el pegaso.

- No es momento para hablar de esto – continua la pony verde – sigamos de frente, no hay árboles en una zona cercana, si tenemos suerte se tratará de una choza.

Como siempre Tree tenía razón, una casa de madera casi en ruinas se posaba en medio de la nada, la madera era obscura y algunas plantas crecían entre la misma, de dos pisos y ventanas rotas.

- ¿De verdad dejaremos a Limestone a su suerte? – insiste Last.

- Oscurece – continua Do.

- No me siento bien… - menciona Pumpkin, pero no es un comentario que pasa desapercibido por los dos pegasos.

- Si tu estuvieras perdida te iríamos a buscar así fuera de noche.

- Esa es la diferencia entre tú y yo Last, yo tengo sentido común.

Tree se detuvo a atender a la pequeña se cada vez se agachaba más – Amigos.

- Sentido común ¡JA!

- Chicos – insistía Tree.

- Last, no estoy de humor para que empieces a joder.

- Muchachos, hay alguien dentro—Esta vez escucharon a Tree, especialmente porque el sonido inconfundible de un arma cargando vino desde el segundo piso de la casa.

- puta madre… – murmuró Last levantando las manos junto a Do.

- Fuera de aquí – se escuchó una voz masculina desde dentro.

- Escuche, no queremos… - Do es interrumpida cuando la voz insiste con la palabra "fuera" dicha con mayor autoridad.

- Señor, entienda que no tenemos otra opción.

- Ese no es mi problema, den la vuelta y váyanse por donde vinieron.

- Hemos tenido un pésimo día, solo queremos descansar.

La puerta principal se abrió de una patada, un pony gris salió rifle en manos y ojo en mira.

- Largo, ahora.

- No somos peligrosos…

- Pero yo si, váyanse, ¿o tengo que dispararle a alguien para dar a entender mi punto?

- Tan solo déjeme…

- No, contaré hasta tres, y si no se van antes de eso dejaré de ser tan compasivo.

- pero…

- Uno.

Last vio a Do, sus manos temblaban, se mordía la boca y sus ojos se humedecían, simplemente estaba muy sensible.

- Dos.

- Ey idiota ¿Quién te crees? – Last dio un paso al frente bajando los brazos.

- ¿Disculpa?

- ¿Qué te disculpe? ¡buena idea! Te disculparé si nos dejas entrar y bajas esa madre, no sé si lo sabías pero los putos muertos se levantan y ¡sorpresa! ¡un pterodáctilo casi nos come esta tarde! ¡ten un poco de honor caballo de mierda!

Last abría seguido gritando de no ser porque Pumpkin finalmente vomitó, fue mucho y de un color extraño, quedó pálida y comenzó a desvanecerse.

El corcel bajó el arma - ¿Por qué a mí? –susurró, la colgó en su espalda y caminó hasta la niña para cargarla – Entren, no sobrevivirán la noche afuera.

Confundidos, se miraron las caras, parecía tener prisa así que simplemente pasaron.

Ahora que no le apuntan con un arma Last puede ver cosas que no había notado, este tipo era un batpony, sus alas eran de murciélago y sus orejas más puntiagudas de lo normal.

- Joder, Joder, Joder –murmuraba el batpony, colocando a la niña sobre la mesa - ¿Alguien más comió la fruta del bosque naranja?

Los tres ponys levantaron la mano.

- … Se jodieron.

- Tree ¿Qué onda? ¡se supone que eres la enfermera! – dijo Last, pero Tree ya estaba empalideciendo.

- No he fallado en más de tres meses… debía de hacerlo alguna vez ¿no?

- Necesitan jengibre – El batpony buscó en una bolsa.

- Claro – deduce Tree – limpieza estomacal.

– ustedes sobrevivirán, pero la niña no, a menos que se tome un desintoxicante muy potente… díganme que tiene agua.

No tenían.

- alguien tendrá que masticarlo y no sabrá bien.


Fin

Lamento tardar tanto con los capítulos, trataré de que el próximo no demore tanto, para los que se pregunten por el hermoso segmento "Piolloshike" les informo que con la despedida del mismo es la despedida de kashike del fanfic, resulta que siempre llegaba tarde al trabajo, ebrio, y con un par de mujeres de la vida galante todos los miércoles.

Kashike: - hahahahaha chingate wey.

Piollo: - bueno solo nos dio flojera hacerlo.

Kashike: - Yo digo que ya matemos a Gladmane a la verga.

Piollo: - asi no funciona esto y lo sabes U3U pero si quieres Gladmane, tendrás Gladmane.

Kashike: - Glad is love, Glad is life.