Capítulo 10

La batalla de la pradera.

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Hay tantos enemigos frente a ellos que ni siquiera necesitan molestarse en contarlos, superan sin dificultad el medio centenar y todos van armados hasta los dientes con espadas y lanzas mientras ellos sólo empuñan un mísero par de dagas entre los tres, van cubiertos con sólidas armaduras de pies a cabeza en contraste con sus ropas de todos los días, eso sin contar con que el vestido amarillo de Hekapoo está tan desgarrado que apenas si se mantiene en una pieza y aunque le encantaría saber porqué rayos lo han cosido a un maniquí sospecha que no va tener tiempo hacer preguntas al respecto.

Rayos.

El líder se alza imponente al frente de sus hombres con el sol arrancando destellos argénteos a sus rizos perfectos, posee el porte gallardo que por una razón u otra es fácil relacionar con la nobleza junto a una belleza masculina que eclipsa a todos a su alrededor.

También tiene la sonrisa mas cruel que nadie haya visto jamás y es con esa mueca deforme afeándole los rasgos que alza la espada por un breve momento antes de apuntar con ella hacia los tres prisioneros escapados.

-A por ellos -ordena sin tener que alzar la voz, no le hace falta.

Todos los hombres avanzan un paso, otro y otro más hasta que corren con las armas por delante hacia sus solitarios antagonistas mientras gritan cosas que nadie -ni siquiera ellos mismos- alcanzan a entender pero que decididamente no auguran nada bueno para quienquiera que se encuentre en el lado equivocado del acero.

Hekapoo planta sus pies firmemente en la blanda tierra de la colina al tiempo que aprieta el mango de la daga, con el rabillo del ojo derecho puede ver como Marco asume una posición de combate y escucha los suaves movimiento del demonio a su izquierda haciendo lo propio; por un instante que parece eterno ve al enemigo como una masa inmóvil y tras ellos a su líder con esa sonrisa horrible en el rostro, no se detiene ahí, observa con curiosidad las verdes praderas de Mewni que se despiertan al contacto de los primeros rayos del sol que nace a su espalda, pequeñas gotas de rocío matutino permanecen suspendidas de las hojas de los arboles e incluso le parece ver una que se ha desprendido ya e inicia una breve caída hasta chocar con el pasto fragmentándose en infinitas versiones de si misma.

Es un hermoso día.

-¡A ellos! -se escucha gritar y es como si el tiempo volviera a discurrir.

Los jóvenes obedecen la orden sin dudar y pronto cargan juntos contra el ejercito invasor en una desesperada defensa destinada, sin duda, al fracaso.

Mientras corre piensa que debería gritar algo más, algo inspirador que levante el espíritu de los niños que se mantienen a su lado pero no se le ocurre nada y antes de darse cuenta se le ha acabado el tiempo, la primera fila de soldados ya se encuentra a unos pocos pasos frente a ella así que salta por reflejo aterrizando con la planta de los pies sobre la cabeza del enemigo mas cercano, la dureza del casco la lastima un poco lo que no le impide sentir una gran satisfacción cuando el metal cede ante la fuerza de sus pies aplastando la cabeza del infortunado quien cae al suelo emitiendo un lastimero paf que nadie alcanza a escuchar; su siguiente ataque no es tan afortunado, el soldado se detiene justo a tiempo obligándola a luchar frente a frente, el hombre le apunta con su lanza esperando herirla pero es demasiado lento en comparación con ella, antes de que se de cuenta la daga le ha atravesado su cota de acero en un feo tajo ascendente que lo lanza hacia atrás por los aires, malherido y sin poder detenerse choca con el soldado que se encuentra justo tras él haciéndolo trastabillar momento que la mujer aprovecha para golpear el rostro del segundo con una mano convertida en garra; los soldados a su alrededor empiezan a reconocer el peligro que representa y dudan por un momento en acercarse a ella dándole sin advertirlo un breve respiro.

Aprovecha ese instante para localizar a sus amigos, Marco sangra a través de múltiples heridas en los costados, pero se mantiene relativamente bien gracias a sus controlados golpes y patadas devastadoras, apenas si hace un gesto de dolor cuando un enemigo anónimo logra hacerle un corte en la mano con que empuña la daga obligándole a soltarla, apenas consigue atajarla con la mano izquierda antes de que otro soldado se le echa encima con el pico de su lanza apuntándole directo al pecho, el joven alcanza a girar el cuerpo tomando el mango del arma rival con la mano herida mientras saluda al rostro del atacante con el codo del brazo libre, el impacto hace brotar un mar de sangre de la nariz rota al tiempo que su propietario que cae escupiendo uno o dos dientes y perdiendo el arma en el proceso, aún antes de que su cuerpo alcance a tocar piso el humano ya se enfrenta a un nuevo grupo de atacantes haciendo girar velozmente la alabarda como si de un hélice se tratara para obligarlos a retroceder un par de reluctantes pasos.

Tom por el otro lado parece un titán en el campo de batalla, puede que haya perdido sus poderes y no posea ninguna clase de técnica como la de su amigo o la velocidad de la guardiana pero nada de eso le impide asestar golpes a diestro y siniestro aprovechando al máximo su fuerza bruta, a su paso los enemigos vuelan propulsados por los poderosos golpes del demonio

Podemos hacer esto, se permite pensar la guardiana.

No tiene oportunidad de pensar en nada mas mientras esquiva un ataque tras otro, los soldados que la rodean parecen haber decidido que la mejor manera de lidiar con ella es atacarla todos al mismo tiempo y sus arremetidas se han vuelto perfectamente sincronizadas, como una coreografía donde cada vez que una espada retrocede alguna lanza ocupa su lugar y así sucesivamente desde todos los ángulos imaginables, aún con toda su velocidad a la mujer le empieza a costar trabajo mantenerse a salvo de las estocadas que le llueven de todas partes, si tuviera oportunidad admiraría la coordinación de estos soldados, fruto sin duda de largos años de práctica, pero no dispone ni de un solo instante, apenas alcanza a percatarse a tiempo de que están aprovechando los continuos embates para estrechar el círculo con que la rodean así que casi sin pensarlo se impulsa verticalmente con un potente salto

Mas que verla siente la lanza que se aproxima por su espalda, sin duda han visto que los ataques aéreos son una de sus especialidades y han estado esperando a que saltara para atacarla en un punto donde no pudiera esquivarlo

Vaya que son listos, piensa mientras contorsiona el cuerpo y alcanza a interponer el filo de su daga ante el golpe inminente, la lanza se estrella contra el fino metal partiéndose en dos mitades perfectamente simétricas que la rozan sin causarle mayor daño, sin embargo en cuanto termina el contacto entre ambas armas la daga emite un pequeño destello junto a un débil bleh, para empeorar las cosas se da cuenta de que los guerreros en tierra se preparan para lanzarle aún mas proyectiles que no tiene manera de detener pues su arma ha vuelto a convertirse en la inútil mitad de unas tijeras.

Rayos.

Dos de los soldados realizan ya sus lanzamiento, uno no alcanza a realizarlo pues es golpeado por Tom junto a varios de sus compañeros, el chico ataca como un auténtico toro corriendo con los cuernos por delante y embistiendo indiscriminadamente a todo lo que tenga la poca sabiduría o la mala fortuna de ponérsele enfrente; aún queda el problema del segundo atacante que ha quedado incólume al embate del demonio, peor aún, ya ha arrojado su proyectil que vuela raudo y certero hacia ella, aprieta los parpados instintivamente en espera del impacto pero en su lugar escucha un potente ¡twang! a escasos centímetros de su rostro, se obliga a si misma a mirar y ve caer dos lanzas, Marco ha realizado un tiro imposible salvándole la vida, ni siquiera tiene tiempo para celebrarlo pues ya combate a otros tres rivales utilizando a una espada que solo Omnitraxus sabe de donde ha sacado.

Desde el aire alcanza a darse cuenta de que sus compañeros tratan desesperadamente de acercarse a su posición para permitirle regresar al combate, sin embargo es obvio a los ojos de la guardiana que los jóvenes -y ella misma- se están agotando rápidamente como queda evidenciado por el hecho de que los enemigos que acaban de ser abatidos comienzan a levantarse casi al momento para volver inmediatamente a la carga.

Bueno, es mi turno -se dice a si misma cuando siente que la gravedad comienza a hacer su trabajo atrayéndola nuevamente hacia la tierra, da una pirueta para colocarse en posición y se impulsa utilizando una pizca de la poca magia que le queda.

El impacto es grandioso, cae con el puño por delante justo en medio de un numeroso grupo enemigo lanzando soldados, armas y armaduras en todas direcciones, a juzgar por la forma en que quedan despatarrados como muñecos de trapo estos no se levantaran pronto.

El repentino ataque les brinda un corto respiro que aprovechan como mejor pueden para reagruparse rápidamente, a pesar de sus hazañas en el combate que ya se ha alargado demasiado -o más bien debido a ellas- la respiración de los jóvenes es pesada y el cansancio que sienten es notorio por la manera en que sus cuerpos tiemblan, especialmente el de Marco quien ha sufrido multitud de heridas menores y sangra profusamente por un par de tajos que no se ven nada bien.

-¿Estás bien amigo? -es Tom quien le hace la pregunta entre jadeos.

El humano asiente pero es obvio para sus amigos que está exhausto, apenas si puede alzar la espada frente a si mismo utilizando ambas manos, la pérdida de sangre comienza a pasarle factura, la mujer y el demonio no necesitan cruzar palabras para saber que el chico ya no puede más de modo que lo flanquean tratando de brindarle la poca protección de que son capaces.

No son los únicos que han aprovechado la breve pausa, los invasores también le han sacado provecho y ahora forman un amplio semicírculo a su alrededor con el cual sin duda planean atacarlos desde todos los flancos hasta acabar con ellos utilizando su vasta superioridad numérica.

Los segundos pasan y ninguno de los dos bandos toma la ofensiva, Hekapoo hace crujir los nudillos preguntándose que es lo que sucede, ¿acaso es una estrategia del enemigo para crisparles los nervios?, no es que la necesiten pues deben saber que es sólo cuestión de tiempo para que terminen avasallándolos así que ¿qué es lo que traman?.

Por desgracia no tiene que esperar demasiado para descubrirlo, con incredulidad ve como el muro humano que forman sus rivales se parte en dos formando un pasillo por donde avanza su líder hasta quedar frente a sus hombres, tras él los soldados cierran filas de nuevo y a una orden inician -ahora si- la carga final con la que esperan acabar definitivamente con ellos.

Escucha a Marco tomar una larga bocanada de aire en preparación para lo que se les viene encima y un poco mas allá ve a Tom gruñir como un animal salvaje.

Estos chicos son duros, se dice a si misma con una sonrisa, se sorprende un poco al darse cuenta de que está orgullosa de ellos y lamenta profundamente la certeza de que van a morir en los próximos minutos, por un instante considera el rendirse si con eso logra salvar a sus compañeros pero una rápida mirada hacia el líder enemigo le dice todo lo que necesita saber sobre esa idea, no tienen opción, no queda sino luchar, su cuerpo se tensa involuntariamente y justo antes de lanzarse contra la vanguardia un grito de batalla encuentra el camino desde lo mas hondo de su corazón.

-¡Vamos! -vocifera- ¡esos idiotas no tienen ninguna oportunidad!

Y con eso se lanza al ataque, siente mas que ve a sus compañeros moviéndose a su lado, el humano corre con los brazos abajo y la punta de la espada casi tocando el suelo tras el, el breve pensamiento acerca de que el chico ha llegado a su límite desaparece de su mente cuando lo ve clavar los pies en la blanda tierra para aprovechar la inercia y descargar un poderoso tajo ascendente al primer soldado que se cruza en su camino; el demonio continúa con la tosca pero efectiva táctica de aporrear a todo lo que tenga cerca y porte una armadura, hasta el momento parece funcionarle bien; ella por su parte tiene un objetivo propio, desde el inicio del asalto ha cruzado miradas con el líder de las tropas enemigas y ambos se dirigen hacia el otro como atraídos por su propia fuerza de gravedad, el hombre ha perdido su sonrisa macabra sorprendido por la fiereza y determinación con que sus tres prisioneros escapados le plantan cara, sus ojos ahora reflejan una fría determinación que la mujer no puede permitirle conseguir pues no le cabe duda de que sería el fin para ella y sus compañeros de armas.

Sin embargo el choque entre los líderes de ambas fuerzas no llega a producirse, en su enloquecida acometida Tom llega antes que ella ante el comandante enemigo y lo embiste sin dudarlo por un segundo, es posible que ni siquiera se de cuenta de que no es un soldado común como los que ha estado aporreando hasta ese momento o quizá simplemente no le importe, su embate es detenido en seco por el guantelete de su adversario al impactarle en el rostro, el demonio cae de espaldas fuera de combate cosa que el hombre aprovecha para enterrarle la espada en el pecho atravesándolo de lado a lado, el chico abre mucho los ojos, exhala un pequeño gemido y se desvanece dejando el arma clavada en la tierra como una especie de lápida acerada.

El enemigo recupera su hoja y la sacude de manera casi descuidada mientras continua avanzando hacia la guardiana, la muerte del joven apenas le ha supuesto una distracción menor que no llega a descarrilar el tren de sus pensamientos, la mujer se prepara para luchar con él asesino sólo para ser nuevamente interrumpida por un desgarrador aullido.

-¡Tom!

Marco se acerca velozmente con la espada en la mano herida esquivando con gracia a todo aquel que se interpone en su camino, ha visto la muerte de su mejor amigo y se apresura a enfrentarse contra el que lo ha ejecutado, logra acercarse a un par de metros cuando un soldado salta desde su flanco derecho lanzándole un tajo descendente, el chico logra interponer su acero lo suficiente para evitar la muerte pero no tanto como para desviar el golpe así que no tiene mas opción que absorber el impacto lo cual prueba ser una mala idea pues pierde el agarre del arma que sale despedida por los aires, un rictus de dolor cruza el rostro del humano aunque no permite que eso lo detenga, aprovecha que el rebote ha obligado al otro a alzar su hierro aplicándole quirúrgicamente una rodilla en sus partes mas vulnerables mientras se lleva la mano izquierda a la espalda y extrae la daga que ha estado a punto de perder al inicio de la refriega, con el hombre frente a él postrado en su mundo de dolor particular continúa su carrera de forma menos enloquecida pero mas enfocada.

Hekapoo intenta aprovechar la distracción que el chico ha creado enfilando sus veloces pasos hacia el enemigo, espera tomarlo desprevenido pero el hombre prueba ser un adversario formidable al sesgar el feroz envite de sus afiladas garras con un grácil tajo lateral que apenas puede esquivar dejando caer las rodillas a tierra mientras utiliza el impulso de la carrera para deslizarse bajo la hoja que le susurra una canción de muerte al pasar un par de milímetros sobre su rostro, se gira justo a tiempo para evitar el puño acerado que se dirige hacia ella con un manotazo y sin darle tiempo a su rival para hacer nada mas se lanza en un feroz contraataque que hace retroceder al hombre un par de pasos, a esta distancia el arma es inútil de manera que se ve obligado a depender de su armadura para atajar parte de las acometidas a las que se ve sujeto, la lluvia de golpes parece no tener fin y no pasa mucho tiempo antes de que le sea difícil moverse a causa de las numerosas abolladuras que ahora le adornan el blindaje.

Sin embargo la breve ráfaga se ha cobrado un alto precio también en la guardiana, las manos le sangran profusamente y se ve prácticamente incapaz ya no sólo de atacar nuevamente, sino de siquiera alzar los brazos, no obstante sonríe enloquecida al dirigir la mirada por encima del hombro de su rival, el hombre gira torpemente la cabeza para averiguar lo que la mujer está viendo, con horror contempla a Marco quien pocos pasos a su espalda se abalanza sobre él sujetando la daga con ambas manos frente a si en preparación de un golpe mortal, los ojos del chico no parpadean ni una sola vez mientras sus piernas acortan la distancia que los separa, está tan concentrado en su objetivo que ni siquiera se percata del soldado que corre perpendicular a él con intención de detenerlo de forma que cuando finalmente estira los brazos lanzado la puñalada destinada a vengar a su amigo caído el guerrero consigue casi milagrosamente saltar frente a él recibiendo el golpe en lugar de su comandante.

El chico siente una ligera resistencia al penetrar el cuello desnudo del hombre y en menos de un suspiro son sus puños los que tocan piel, por un momento siente la rugosidad de una barba incipiente y un instante después la humedad de la sangre que sale de manera casi perezosa por la herida, suelta la daga y el hombre cae a sus pies emitiendo un patético gorgoteo mientras la vida se le escapa en tres breves latidos, Marco se contempla las manos manchadas durante lo que le parece una eternidad sin alcanzar a comprender muy bien lo que acaba de suceder para luego alzar la vista hacia su enemigo.

Niño y hombre se miran frente a frente, a tan corta distancia todas sus diferencias parecen resaltar, aunque maltratada la garigoleada armadura del guerrero contrasta con la sencilla sudadera del chico casi tanto como el desordenado cabello marrón de este lo hace contra los imposiblemente acomodados rizos rubios del guerrero, en el rostro de Marco se refleja el impacto de haber asesinado a alguien mientras que el caballero no muestra nada excepto su sonrisa que poco a poco ha vuelto a él pues mientras aún sostiene su espada las manos del joven se encuentran vacías.

Tras ellos, sin poder moverse Hekapoo contempla con horror como el hombre alza la espada para acabar con Marco, el chico mira a su verdugo sin miedo pero ella sólo quiere cerrar los ojos para no ver lo que está a punto de suceder, el hombre se inclina hacia delante y le susurra al muchacho algo que no alcanza a escuchar.

Lo que si oye es un zumbido que le pasa por un lado y de repente, como por arte de magia el asta de una flecha sobresale del hombro del soldado que gira casi cuarenta y cinco grados sobre su eje por el impacto, la mano repentinamente inútil deja caer la hoja al suelo bañado en sangre a sus pies, incrédula busca el origen de la saeta para en lo alto de una colina encontrar a una monstruosa mosca que ya carga nuevamente la ballesta con que ha realizado el tiro, tras ella se aprecian las figuras de una docena de criaturas armadas con palas y picos, unos pocos portan hachas melladas y todos lucen fieras expresiones en sus aterradores rostros.

Al frente de las criaturas se encuentra la familiar figura anfibia de Buff Frog quien grita con su fuerte acento.

-¡Ataquen!

Los monstruos obedecen lanzándose en desigual carrera contra los soldados que miran sin poder creer lo que se les viene encima: las criaturas corren en dos, cuatro y hasta seis patas hacia ellos, Boo Fly utiliza sus pies para recargar la ballesta mientras vuela velozmente entre los enemigos causando el caos con sus proyectiles que rara vez fallan el objetivo al tiempo que Buff Frog se deshace de sus contrincantes a base de los poderosos golpes que propina con la gigantesca hacha que porta con ambas manos, no pasa mucho tiempo antes de que el ejercito invasor -con su herido líder a la cabeza- huyan dejando atrás a un puñado de muertos y heridos que no están en condiciones de representar amenaza alguna.

-¡Chico karate! -el saludo amistoso del hombre rana no encuentra más respuesta que un leve asentimiento por parte de Marco así que añade en un tono mas preocupado- ¿estar bien?

Sin contestarle a su salvador el humano se arrodilla en el sitio aproximado donde su amigo demonio despareció posando con suavidad la mano derecha en la tierra cálida y extrañamente seca.

-Tom -susurra.

Luego rompe a llorar.

No es uno de esos llantos desgarradores tan populares en las telenovelas que su papá mira en secreto (aunque todos los miembros de la casa Díaz saben que se esconde en el cobertizo para ver sus dramas favoritos) donde los protagonistas berrean con fuerza mientras se arrancan la ropa para dejar estratégicas zonas de piel a la vista y golpean los muros o el piso jurando venganza, es uno de esos llantos roncos apenas audibles el que estremece el cuerpo del muchacho mientras gruesas lágrimas escapan de sus ojos para encontrarse a medio camino con viscosas mucosidades deslizándose juntas por su rostro hasta caer al suelo .

Hekapoo se acerca cojeando hacia el chico, ahora que la batalla ha concluido llevándose el peligro de muerte inminente con ella se da cuenta de que su cuerpo está en mucho peor estado de lo que pensaba, cada uno de los inseguros pasos que la acercan al chico le pesan como si cargara el mundo a su espalda pero no permite que eso la detenga, el gran humanoide verde le ofrece el brazo para ayudarla pero ella lo rechaza suavemente, poco a poco se abre camino hasta llegar junto al humano para arrodillarse a su espalda y sin idea de como consolarlo lo envuelve en un abrazo queriendo hacerle saber que no está solo.

Se quedan así largo rato sin decir nada, la guardiana siente como los sollozos que sacuden el cuerpo del chico disminuyen paulatinamente hasta que solo queda el sonido de su respiración pausada y el ocasional sorber de mocos, los monstruos se mantienen a una respetuosa distancia de la pareja algo incómodos y sin saber muy bien que hacer ahora que el combate ha concluido, Buff Frog y Boo Fly se encargan rápidamente de organizar a sus compañeros de manera que pronto el nutrido y variopinto grupo de criaturas se encargan de recorrer el perímetro de la zona en caso de que a los enemigos de les ocurra la increíblemente tonta idea de regresar.

-¿Ya se fueron? ¿les ganamos?

La chillona voz hace voltear a todos los presentes en busca de su propietario quien se arrastra desde el interior de una roca hueca dirigiéndoles una sonrisa torcida con su diminuto pico, la mayoría de los monstruos proceden a ignorarlo inmediatamente pero la reacción de Hekapoo es mucho mas visceral, se pone en pie como mejor puede interponiendo su cuerpo entre el avariano y Marco en un gesto que a nadie le pasa desapercibido, tampoco pueden ignorar la mirada asesina que la mujer le dirige al pequeño ser así que como un solo ente (pero de manera muy discreta para que no se note) se apartan de la línea invisible que los separa.

-Que. Haces. Aquí. -de alguna manera Hekapoo se las arregla para que cada signo de puntuación restalle como un látigo en el tenso silencio que ha caído sobre la pradera.

Ludo se queda inmóvil de esa manera que tienen ciertos animales cuando se sienten particularmente amenazados mientras el resto de los monstruos que definitivamente no están poniendo atención a la escena se esfuerzan con ahínco en poner menos atención aún.

-¿Y bien?

La mujer apenas si puede mantenerse en pie pero por razones que nadie entiende -nadie que no se haya acercado a los oseznos de una mamá osa al menos- eso no le hace parecer menos amenazadora.

-Fuiste tú -las palabras suenan como lava fundida, acusatorias- Tú los trajiste.

-Yo, ehm, esto… -la voz chillona sube varios tonos mientras el avariano, incapaz de sostener la mirada ígnea que parece quemarle las plumas busca desesperadamente ayuda en el resto de las criaturas que a su vez se esfuerzan ostentosamente en ignorar lo que sucede.

-Ludo estar con nosotros - Buff Frog interviene misericordiosamente por su antiguo jefe- traernos a ustedes.

La mujer no se siente especialmente inclinada a creer en la palabra de un monstruo, sobre todo en la de un conocido lugarteniente del pequeño y patético ser que tiembla a unos metros de distancia así que reuniendo la escasa fuerza que le queda da un paso en dirección a Ludo.

-Te vas a arrepentir…

La mano de Marco sobre su hombro la detiene con suavidad, a pesar de tener los ojos rojos e inflamados y el rostro mugriento surcado por el rastro de las lágrimas recientes Hekapoo reconoce la expresión en sus facciones, es el mismo gesto que aprendió a conocer y… apreciar durante los muchos años que el chico pasó persiguiéndola en su dimensión.

-Está bien H-poo -el tono suave y tranquilo en la voz del muchacho le trae a la memoria la imagen de su versión adulta y la hace guardar silencio- esto no es cosa suya.

Sin hacer ademán alguno por limpiarse el rostro mira pensativamente al avariano antes de volver la mirada hacia el enorme hombre sapo.

-Hola Buff Frog -lo saluda finalmente tratando de componer su mejor sonrisa y ofreciendo sólo una mueca tirante que le da un ligero toque de locura -¿Cómo nos encontraste?

-Ludo traernos, avisar que estaban en problemas.

-Entonces -el humano hace un gesto señalando al resto de los monstruos- ¿trabajas para él de nuevo?

-Oh no, él encontrarnos en viejo refugio, escondernos de soldados ahí.

Eso ya suena más al Ludo que conoce así que asiente.

-¿También los atacaron?

-Soldados atacarnos durante días -la expresión de del monstruo se ensombrece al recordar- matar a algunos de nosotros, llevarse muchos más con ellos.

-¿Monstruos?, ¿están secuestrando monstruos? -una idea terrible le cruza la mente- Oh no, ¿donde está Catrina? ¿y los demás renacuajos?

-Estar a salvo -lo tranquiliza la enorme criatura- escondidos.

-Me alegro mucho-la sonrisa le sale mucho mas natural esta vez- de verdad.

El monstruo corresponde la sonrisa con su propia versión llena de dientes y ambos se quedan callados por unos instantes sin saber muy bien que decir, es Hekapoo quien finalmente interviene.

-Así que Ludo los trajo aquí.

-Bueno -el enorme batracio se rasca la cabeza- mas bien encontrarnos por casualidad.

-¡Y los traje para ayudar! -grita el avariano desde una distancia que equivocadamente considera segura -¡que no se les olvide!

-Llegar aterrorizado -Buff Frog baja la voz para que solo el humano y la guardiana lo escuchen- decir que escapar de ustedes y esconderse de soldados, creer que estaban juntos.

-¿Juntos?

-Da, decir que chico karate enviar soldados a capturarlo.

-Ese pajarraco del demonio…

-Yo no creer ni por un segundo, Star y chico karate cuidar renacuajos, Star y Marco ser amigos.

-¿Amigos? -Hekapoo no puede creer lo que escucha.

-Es una larga historia H-poo, y no creo que tengamos mucho tiempo.

-No, tienes razón -el tono de la mujer se endurece al recordar sus obligaciones- debo informar al consejo de lo que está sucediendo y todo esto ya me retrasó demasiado -sin embargo pone la mano en el hombro del chico y añade con suavidad- además tú tienes que encontrar a la princesa.

-¿De que hablar?, ¿Star estar bien?

-Espero que si -Marco baja la mirada avergonzado- honestamente no tengo ni idea de en donde está, es como si… -duda un momento sin saber como expresar la idea- es como si no pudiera sentirla.

-¿Sentirla? -pregunta la guardiana intrigada.

-No se como explicarlo, ni siquiera se lo que quiero decir, es como respirar: no le prestas atención hasta que te enfermas y te cuesta trabajo hacerlo -hace una pausa dubitativa ante de agregar- pero completamente diferente.

-Hmmm, cómo si supieras que algo te hace falta.

-Sentir así con mis pequeños renacuajos -interviene Buff Frog- haber vacío cuando no estar con papá.

-Vacío -el muchacho saborea la palabra- si, hay un vacío donde Star debería estar.

Al escuchar esto algo se remueve en la mente de la guardiana, hasta ese momento no ha tenido tiempo de considerar lo que está sucediendo y solo ha pensado en transmitir al consejo la información que posee pero ahora que se han permitido un pequeño respiro las ideas comienzan a rebotar unas con otras permitiéndole poco a poco vislumbrar una imagen que no le gusta nada.

-Marco, ¿desde cuando tienes esta conexión con la princesa?

-¿Conexión? -el chico se queda perplejo- no se si le llamaría así H-poo, es como Buff Frog dice, me siento vacío cuando ella no está.

-No te ofendas pero no creo que eso sea del todo cierto -la mujer se acaricia la barbilla tratando de explicarle a su amigo lo que tienen en mente-veamos, Star ha vuelto a Mewni varias veces ¿no?

-Ajá.

-Y en muchas de esas ocasiones tú te has quedado en casa.

-Pero entonces sabía que estaba en casa, a salvo.

-¿Y como sabes que ahora no lo está?

-Yo… No puedo saberlo, pero es obvio ¿no?, quiero decir, nos atacaron con magia y que yo sepa sólo la varita de Star tiene esa clase de poder y ella jamás haría algo como eso.

-Así que capturaron a Ludo pensando que había sido él, ya lo se, Tom me contó todo.

Una mueca de dolor cruza el rostro del humano al escuchar el nombre de su amigo caído.

-Marco, lo siento, yo… -la mujer no sabe que decir, quiere consolar al chico pero no tiene idea de como hacerlo, en toda su larga existencia jamás se ha permitido crear vínculos con ninguna criatura mortal y en este momento lamenta profundamente su falta de conocimiento; para su fortuna el muchacho le contesta antes de que pueda encontrar unas palabras que no sabe pronunciar.

-Está bien -H-poo -dice aunque su expresión dolorida proclama lo contrario- él también amaba a Star, por eso estaba aquí conmigo y creo que entiendo hacia donde vas con tus preguntas pero no creo que sirva de nada, de verdad quisiera tener esa conexión ahora, haría que encontrarla fuera mas sencillo pero simplemente no creo…

-Oh por favor -esta vez es Ludo quien interrumpe la conversación- todos sabemos que tú y la princesa están unidos desde el dichoso baile de mascaras en casa de tu amigo el demonio -la mirada asesina que la le dirige la guardiana le hacen añadir rápidamente- quenepazdescanse.

-Ni siquiera voy a preguntar como sabes eso -murmura entre dientes el humano mientras el gigantesco hombre sapo da un discreto paso atrás- pero no creo que tenga nada que ver.

-¡La luna roja te guió aquí! ¿qué no lo recuerdas? -el avariano lo mira sorprendido- me secuestraron y luego la luna apareció por la ventana que no estaba ahí y tú dijiste no se que cosa y nos trajiste a este lugar.

-Yo… no recuerdo…

-Marco ¿de que está hablando Ludo?

-Hace un tiempo seguí a Star a una fiesta en el inframundo, no se que tenga que ver con nada.

-¿Una fiesta? ¿no sería por casualidad el baile de la luna sangrienta?

-Pues si.

-¿Y tal vez la luna los iluminó mientras bailaban? ¿una luz roja?

El chico asiente en silencio sin saber muy bien a donde se dirigen con todo esto.

-Por Mewni Marco, ¿no entiendes lo que eso significa? -ante el gesto confundido del muchacho le explica- la luna los eligió, ¡sus almas están unidas para toda la eternidad!

La luz de la compresión comienza a iluminar los ojos del humano antes de que una sombra de duda la oscurezca de nuevo.

-Aún así, ¿de que nos sirve?, si lo que dice Ludo es verdad la luna nos trajo a este lugar y estoy bastante seguro de que Star no está aquí.

-¿Cómo te lo explico? -la mujer cavila un momento antes de proseguir- ¿recuerdas los años que pasaste en mi dimensión?, te apuesto a que en ningún momento sentiste el vacío que sientes ahora.

-No lo se, estaba muy ocupado tratando de sobrevivir.

-¿Y no te parece extraño que Star haya aparecido justo donde estábamos?

-Bueno, era tu palacio, seguro que le pareció un buen lugar para buscarme en esas circunstancias.

-Marco, lo que para ti fueron dieciséis años a ella le parecieron ocho minutos, las posibilidades de que llegara al mismo sitio en el que te encontrabas en ese preciso momento son tan diminutas que podrían considerarse imposibles; para bien o para mal están unidos y tal vez no hayan sido conscientes pero ustedes dos no pueden estar separados el uno del otro, sin importar que suceda se encontrarán.

Marco piensa en lo que su amiga acaba de decirle, no puede ser tan fácil como eso ¿verdad?, además está el detalle de…

-Pero entonces… -trata de poner en orden las ideas que se le agolpan en la mente- H-poo… ¿Qué significa este vacío que siento?

-No estoy segura -el chico la mira decepcionado- pero hay algo que me ronda la cabeza.

-¿El qué?

-Mira, tú sabes que soy un ser de magia, literalmente fui creada por ella y ahora no puedo sentirla por ningún lado.

-Así que…

-Tengo una teoría, debo hablar con la reina y el consejo acerca de esto y necesito que vengas conmigo.

-¿Con la mamá de Star? -repentinamente el adolescente se pone muy nervioso- Hekapoo, se supone que soy su guardián, ¿cómo le voy a decir que la perdí?

-Marco -la voz de Hekapoo es seria- nada de esto es tu culpa pero creo que tu conexión con Star es la clave para solucionarlo todo, además -dice guiñándole el ojo- siempre podemos huir a mi dimensión si las cosas se ponen feas.

-No es gracioso H-poo -la mortificación en los ojos del humano es tan obvia que a pesar del terrible escenario en el que se encuentran la mujer no puede reprimir una risita que lo hace enrojecer aún más.

-Pero en serio chico, es necesario que les hables sobre el baile, es vital para recuperar a la princesa y tal vez para el futuro mismo de Mewni.

-¿Eh?

-No te preocupes por eso -responde con una sonrisa pícara- pero ahora debemos irnos.

-Supongo que está bien si piensas que es lo correcto pero -señala al grupo de monstruos- ¿qué pasa con ellos?

-Si, ¿qué pasar con nosotros?

-Creo que debería venir al castillo con nosotros -continua el joven.

-No se si sea buena idea Marco, los monstruos han sido enemigos del reino desde… bueno, desde siempre.

-Pero ellos estaban aquí desde antes, ¿no?

-Es más complicado que eso, hay muchos factores que considerar.

-Pero nos ayudaron, si no hubieran llegado cuando lo hicieron…

-Marco -la enorme zarpa del hombre sapo se posa en su hombro con suavidad- no ser necesario, estar bien por nuestra cuenta.

-No Buff Frog, necesitan un refugio, Catrina y los renacuajos, todos ustedes -continua, dirigiéndose a todas las criaturas- tienen que ponerse a salvo y el castillo es el lugar mas seguro de los alrededores.

-¿Tú creer que recibirnos?

-No lo se amigo, pero creo que se los deben, además sospecho que quienquiera que hayan sido esos soldados van a volver y si lo hacen debemos estar unidos. Como hoy.

-De verdad no creo que sea buena idea -interviene la guardiana, dudosa, tú no eres de por aquí y en verdad no tienes idea del odio y el miedo que les tienen las personas.

Pero Marco ha tomado una decisión y no piensa ceder.

-H-poo -responde con firmeza- no te ofendas pero si ellos no vienen yo tampoco puedo ir.

-¿Ni siquiera para encontrar a la princesa? -la guardiana comienza a molestarse con la obstinación del chico- pensé que era tu mejor amiga.

-Lo es, pero Buff Frog también es un amigo, Tom era un demonio y era mi mejor amigo, no se que está sucediendo pero algo me dice que necesitamos estar juntos. Además tenías razón, voy a encontrar a Star sin importar qué.

Ahora la mujer se encuentra sencillamente furiosa, el cabello le ondea como llamas y parece haber crecido varios centímetros de estatura cuando se alza sobre su amigo, está a punto de decirle algo pero al final decide no hacerlo y simplemente se da la vuelta en dirección a la ciudadela.

-Haz lo que tengas que hacer entonces -le dice fríamente antes de comenzar a andar en solitario.

O intentarlo al menos, el humano la toma por la muñeca y casi la retira por el calor que emite, la mujer trata de zafarse pero él no la deja ir, en vez de eso se acerca y le susurra al oído.

-Por favor H-poo, te necesito.

Y la guardiana se sabe derrotada.

-Muy bien -concede girándose de nuevo para encarar a su amigo y las criaturas que se apiñan tras él- no les prometo nada, pero pueden venir con nosotros.

Los monstruos deliberan entres si durante unos momentos hasta que finalmente Buff Frog y Boo Fly se adelantan.

-Nosotros ir con ustedes, los demás esperar.

Una de las criaturas se acerca tras ellos, parece un cangrejo con cabeza de caballo, en una de sus tenazas lleva sujeto a Ludo por la bolsa de papas fritas, el sapo toro muestra una sonrisa llena de dientes.

-Ah, si, Ludo también venir.

2

El trayecto hasta el castillo había transcurrido sin incidentes dignos de mención, a pesar de la constante vigilancia de los viajeros -o tal vez gracias a ella- no se encontraron en el camino con ninguna amenaza o peligro fuera de lo común así que no tardaron demasiado y antes de unas pocas horas se encontraron a las puertas de la ciudadela que había crecido alrededor del castillo a lo largo de los siglos.

Fue ahí donde comenzaron nuevamente los problemas.

Al pequeño grupo no le había costado trabajo franquear las enormes puertas gracias a la perentoria orden de Hekapoo (Abran, ¡ya!) cuyo tono fue inmediatamente reconocido, aceptado y obedecido sin rechistar por los guardias cuya experiencia en las fuerzas armadas les había enseñado a nunca interponerse en el camino de una instrucción dada de esa manera si es que querían conservar algunas cosas básicas para la supervivencia como su trabajo, o la cabeza sobre los hombros.

Inclusive los primeros cien metros recorridos habían ido bien, o al menos todo lo bien que cabía esperar cuando una elemental, un humano y tres monstruos paseaban por la mugrienta avenida principal tratando de evitar los lodazales al tiempo que fingían ignorar las miradas curiosas de los pobladores que comenzaban a reunirse paulatinamente en las aceras para verlos pasar.

Y como en todos los universos existentes (es probable que esto suceda también en uno o dos aún por nacer pero nadie ha podido comprobarlo) siempre que una multitud se reúne hay al menos un idiota entre ellos, uno no tardó en hacerse presente en la forma de un tomate podrido que se deshizo en el enorme pecho de Buff Frog tras estrellarse contra el, se hizo un instante de silencio en el que todos los presentes se quedaron inmóviles como detenidos en el tiempo, e inmediatamente después, de esa curiosa manera que tienen los clichés de perpetuarse a si mismos los compañeros se vieron de pronto en el centro de una lluvia de legumbres en descomposición y toda una huerta de productos diversos en mal estado.

-¡¿De donde sacan todo esto?¡ -preguntó Marco mientras intentaban huir del ataque de las hortalizas sin obtener respuesta alguna.

-¡Por aquí! -les indicó Hekapoo liderando la loca carrera en que se habían lanzado al tiempo que giraba bruscamente para introducirse en un callejón que por supuesto no tenía salida.

El chico alcanzó a detenerse a tiempo para no estrellarse contra la espalda de su amiga, sin embargo el enorme monstruo que le pisaba los talones poseía mucha mas masa y muchos menos reflejos que él por lo que joven, mujer y criatura acabaron despatarrados en el suelo cubiertos de mugre mientras el moscardón que los acompañaba revoloteaba zumbando sobre sus cabezas.

Fjenfe sfalir! -se dejó escuchar un tenue chillido debajo de la pila de cuerpos amontonados.

-¡Au! -se quejó Marco al sentir un fuerte picotazo- ya va, ya va.

Por desgracia no tuvo tiempo de apartarse antes de que sus costillas recibieran un segundo ataque por parte de Ludo quien de alguna manera se las había arreglado para terminar entre el suelo y todos los demás tras la caída pero que aún así conservaba el buen juicio suficiente para no molestar a la guardiana.

-Sabía que era mala idea acompañarlos -se quejó el avariano una vez que estuvieron en pie nuevamente.

-No tenías opción -lo retó Hekapoo- no iba a correr el riesgo de dejarte suelto por ahí con todo lo que está sucediendo.

-Hmph -refunfuñó el pequeño ser- como si fuera mi culpa.

-Hasta donde sabemos podría ser tu culpa, ahora cállate, necesito pensar como vamos a llegar al castillo.

-Deberíamos esperar a que se vaya toda esa gente H-poo.

-O tal vez deber ir ustedes dos, ser a nosotros a quienes no querer aquí.

-No -replicó la mujer ferozmente- estamos juntos en esto y un montón de idiotas no van a interponerse en nuestro camino -echó a andar de vuelta a la calle- síganme y no se separen.

No hace falta decir que en el momento en que puso un pie en la avenida una cantidad indeterminada pero sustancial de frutos en diferentes estados de descomposición (así como una manzana que era la viva imagen de la lozanía) volaron en su dirección aunque ninguna llegó a tocarla pues fueron incineradas por una furiosa llamarada.

-¡Escúchenme bien! -el grito resonó alto y fuerte en la calle repentinamente silenciosa- ¡Todos ustedes me conocen y saben para quien trabajo! -hizo una pausa para permitir que la amenaza implícita se colara hasta en la cabeza mas dura del aldeano menos avispado para luego continuar- ¡Así que la siguiente persona que se interponga en mi camino tendrá que responder ante la Alta Comisión de Magia!

Casi antes de que terminara de hablar la mayoría de sus acosadores ya habían dejado caer cualquier cosa que llevaran en las manos, la mujer clavo una intensa mirada en un pobre vendedor que por falta de agilidad no se había sumado a la contrición general y que viéndose repentinamente como el blanco de los terribles ojos de la mujer no pudo sino dar una mordida a la cebolla a medio podrir que no había alcanzado a soltar, la guardiana sonrío ante la mueca del hombre antes de continuar su camino seguida muy de cerca por sus amigos.

-Mujer fuego ser peligrosa.

-No tienes idea -respondió Marco al susurro de su gigantesco amigo.

Hekapoo se permitió otra sonrisa fugaz de satisfacción antes de mirar al cielo.

-Ojalá apagaran eso -su gesto cambió a uno de preocupación, el rosado firmamento salpicado de lunas apenas se alcanzaba a apreciar a través de la barrera mágica que rodeaba la ciudad.

-¿Crees que hayan atacado el palacio? -el humano seguía la dirección de su mirada.

-No lo se, en realidad nunca nadie había activado las defensas del castillo -la mirada interrogativa del chico la animó a continuar- la construyó la primera reina de Mewni tras la mewnipendencia para proteger al reino de cualquier ataque pero jamás había sido necesaria.

-¿Quieres decir que nadie ha atacado a Mewni?

-Nunca hemos tenido muchos enemigos -Hekapoo se encogió de hombros y luego lanzó una mirada llena de significado a los monstruos- y los pocos que tenemos han sido lo bastante listos para mantenerse lejos.

-No tener muchas opciones, ustedes tener magia y esas cosas, nosotros no poseer nada.

-Ya, y supongo que eso es lo único que los ha contenido durante todos estos años.

-Nosotros nunca querer guerra, monstruos vivir en paz hasta que mewmanos llegar y matarnos, ser mejor esconderse y sobrevivir que morir.

-¿Entonces porqué se unieron a Ludo?

-Prometer que devolvernos nuestra tierra, prometer comida para todos -luego añadió con ojos soñadores- maíz para todos.

-Y seguro le creíste ¿no? -rezongó la guardiana- lo que esté pajarraco quiere es el poder, no le podría importar menos el bienestar de nadie que no sea él mismo.

-¡Eh! -protestó el avariano pero se vio prontamente silenciado cuando la mano anfibia le cerró el pico.

-Ahora saber eso, en su momento parecer sincero… si, nosotros creerle.

Se hizo un silencio incómodo en que monstruo y guardiana evitaron mirarse a los ojos, finalmente fue ella quien habló suavemente, como midiendo sus palabras.

-Cuando lo que sea que está sucediendo termine tal vez pueda hablar con la reina y quizá, quizá podamos conseguir algo.

-¿De verdad hacer eso?, monstruos no ser malvados, sólo querer vivir en paz.

-Te creemos -Marco trató de poner su mano en el hombro de la criatura pero tras pararse en la punta de los pies tuvo que desistir y conformarse con apoyarla suavemente en su espalda baja- estoy seguro de que cuando Star sea reina va a haber muchos cambios por aquí.

-Pero primero tenemos que encontrarla.

-Cierto, ¿falta mucho para llegar?

La mujer lo detuvo a antes de que se diera de bruces con un par de lanzas cruzadas frente a él, Marco alzó la vista y se maravilló como siempre ante la visión de las enormes puertas del castillo de Mewni.

-De hecho ya estamos aquí -contestó Hekapoo con una sonrisa.

En cuanto los hombres apostados en la puerta reconocieron a la guardiana (y tras un segundo vistazo al humano que solía acompañar a la princesa a todas partes) se apresuraron a franquearles el paso disimulando del modo mas profesional posible cualquier recelo que les pudiera causar la presencia de sus acompañantes utilizando esa máxima soldadesca de "lo que haga mi superior es problema de mi superior", la mirada cargada de significado que les dirigió la mujer -la cual también habían aprendido a reconocer a lo largo de sus años de servicio y que venía a decir algo así como: "te puedo enviar a lugares que harían parecer dulces sueños infantiles a tus peores pesadillas, además he tenido un par de días muy duro así que no me presiones"- definitivamente no tuvo nada que ver.

Así que como buenos militares se apartaron, los dejaron avanzar y evitaron mirarse el uno al otro durante un buen rato.

Finalmente habían conseguido ingresar al castillo, Hekapoo no perdió mas tiempo y los dirigió con rapidez al gran salón donde sus majestades solían conceder audiencia a todos los súbditos que desearan una.

Marco, quien también conocía el lugar, se dio cuenta de a donde iban.

-No creo que estén ahí -le dijo a su amiga- no si dices que la barrera sólo se activa en casos de emergencia.

-Precisamente por eso estarán ahí -replicó la mujer- es cosas de reyes, ya lo entenderás algún día.

Luego les hizo una seña para que se detuvieran, estaban ya frente al arco que llevaba al gran salón, les indicó una pequeña habitación que apenas si calificaba como un armario para escobas.

-Esperen ahí dentro -les ordenó a todos, después se dirigió al chico- estate listo cuando te llame.

Luego entró sin esperar siquiera a ser anunciada.

La reina estaba acostumbrada a las costumbres poco ortodoxas de la guardiana así que no se inmutó cuando vio al confundido mayordomo correr tras la mujer en un desesperado intento de salvar el protocolo anunciando su presencia, lo que si le sorprendió fue el lamentable estado en que se encontraba: se le veía cansada, sucia y golpeada, con el vestido roto y desgarrado en tantos lugares que apenas si se sostenía en una pieza gracias a las rápidas y hábiles costuras que Marco había conseguido hacerle durante el camino.

-¡Lady Hekapoo de la Alta Comisión de Magia! -consiguió decir finalmente el sirviente cuando la anunciada se hubo detenido ante el trono- ¡hacedora de tijeras y guardiana las dimensiones!

Moon, compasivamente, lo dejó terminar e incluso le permitió volver a su posición junto a la puerta antes de dirigirse a su andrajosa consejera.

-Hekapoo -en su favor había que decir que en el tono de voz no asomaba ni un ápice de la preocupación que le causaba verla así- ¿qué te sucedió?

La guardiana hizo una cínica reverencia hacia la reina antes de contestar.

-Absolutamente nada su majestad, sólo salí a dar un corto paseo.

-Hekapoo…

-Es sólo que veo que ha activado la barrera así que supongo que sabe exactamente lo que me pasó.

-¿También te atacaron esas bestias? -en realidad no era una pregunta.

-Y por poco no lo contamos, por suerte tuvimos ayuda.

-¿Quién más estaba contigo?

-¡Marco! -fue tanto una respuesta como una llamada que el joven atendió sin dilación.

-¡Marco! -repitió la reina para luego lanzar una rápida y ansiosa mirada tras él- ¿Dónde está Star?

-Reina Moon, yo… -dudó por un momento sin saber como continuar, luego se calló por completo al sentir el peso familiar de una mano en su hombro.

-Tranquilo chico -le susurró Hekapoo al oído, después se dirigió a la monarca- lo ha pasado mal, no sea dura con él.

-Muy bien -asintió- pero por favor dime donde está mi hija.

-La verdad es que no lo se -el humano no paraba de moverse nerviosamente- desapareció hace un par de días y no la he visto desde entonces.

-¡¿Un par de días?! -la reina sintió como una furia enorme se acumulaba rápidamente en la parte posterior de su cabeza -¡un par de días! -la furia parecía querer encontrar un punto de salida a través de los ojos con los cuales fulminó al humano frente a ella- ¡Se supone que eres su guardián! ¿qué has estado haciendo durante un par de días?

-Moonie -intervino Hekapoo plantándose frente al aterrorizado chico- tranquilízate y déjalo terminar.

-Bien -concedió el volcán en erupción en que se estaba convirtiendo la monarca sin perder por eso un ápice de su tensión –continua por favor Marco.

-No me di cuenta de que se había ido hasta esa noche -intentó de nuevo el humano sólo para verse interrumpido por una interrogativa ceja alzada de la reina así que retrocedió un poco mas en su relato- la vi esa mañana, fuimos a la escuela juntos como siempre.

-Marco -de alguna forma el nombre sonaba como una amenaza- ¿Cuándo fue la última vez que viste a mi hija?

-Un poco mas tarde -Marco hizo un esfuerzo de memoria tratando de volver a ese pacifico momento, se sentía como si hubiera pasado una eternidad- estábamos planeando como disfrazarnos para el día de muertos -de nuevo esa ceja así que explicó- es una celebración es mi mundo, en fin, Star se fue y no la ha vuelto a ver desde entonces.

-¿Se fue? ¿se pelearon?

-No, no, para nada, llegó mi novia y ella se fue a sus clases, eso creo.

-¿Se puede saber que es tan divertido Hekapoo? -la reina detuvo a la guardiana a media risilla.

-Oh, nada su majestad, es solo que Marco debe ser la persona mas despistada que haya conocido en toda mi larga vida.

-Haz el favor de explicarte.

-Por favor, no me diga que no lo entiende, es obvio que la princesa está enamorada de él -le hizo un guiño al humano- eso sin mencionar la conexión que comparten.

-¿Conexión?

-Moonie, ¿de verdad no te enteras de nada?, de cualquier forma será mejor que te lo cuente él mismo.

La reina volvió su atención nuevamente hacia el chico que parecía querer convertirse en una tortuga para esconderse en el interior de su sudadera.

-¿Y bien?

-Ammm -vaciló antes de poder responder- fuimos a un baile al castillo de Tom y…

Ante la sorpresa de la reina se quedó en silencio.

-¿Marco?

El humano trató de continuar pero lo único que logró emitir fue un gemido ahogado.

-Oh maldición -Hekapoo se dio cuenta de lo que había hecho- soy una idiota.

-Hekapoo, ¿qué sucede?

-Tom… -Marco hizo un esfuerzo para responder a la madre de su amiga- Tom está muerto.

-Tranquilo Marco -Hekapoo lo abrazó con delicadeza acariciándole el cabello- está bien.

-¿Cómo puede estar bien H-poo? -el humano rodeó la mujer con sus brazos mientras apoyaba la cabeza en su hombro- Tom murió y Star está perdida...

-Pero puedes encontrarla.

La reina salió de su silencio expectante.

-¿Por fin me van a decir de que están hablando?

Marco se separó suavemente de Hekapoo antes de que esta pudiera contestar indicándole que le permitiera hablar a él.

-Su Majestad -inició y esta vez no había titubeos en su voz- Star y yo compartimos una conexión, honestamente no la comprendo y la mayor parte de las veces incluso olvido que existe pero está ahí.

La monarca asintió para animarlo a que prosiguiera.

-Hace tiempo fuimos a una fiesta en el castillo de Tom -continuó el chico optando por omitir los detalles de la velada- y terminamos bailando juntos, parece ser que eso nos unió de alguna manera.

-¿Bailaron el Vals de la Luna Sangrante? -preguntó la reina, incrédula- ¿ustedes?

-Son almas gemelas Moonie.

-Pero eso significa…

-Que sin importar donde se encuentre Star él va a encontrarla.

-Pero no se como hacerlo -intervino el joven- quiero decir, ¿tengo que concentrarme o algo así?

-En teoría deberías poder sentir su presencia.

-El problema es que no la percibo por ninguna parte… -rumió Marco antes de añadir con tono de preocupación- ¿eso qué significa?

-No estoy segura -admitió la monarca- pero con esa clase de vínculo si algo le sucediera a Star también te pasaría a ti.

-Así que por lo menos sabemos que está viva, dondequiera que se encuentre.

-Nunca lo dudé -mintió el chico.

-No se como sea en tu mundo -ironizó la guardiana- pero aquí cuando un miembro de la realeza desaparece usualmente no significa nada bueno.

-¿Ya había sucedido antes?

-Bueno, no exactamente -la reina suspiró- pero con todos esos monstruos sueltos por ahí…

-Hablando de eso -Hekapoo le sonrío con picardía- hay otra cosa que debemos decirle.

-¿Porqué no me sorprende? -la reina se cubrió el rostro con la mano derecha indicandole con la siniestra que continuara.

-Será mejor si lo ve por si misma, Marco ¿puedes traer a tus amigos?

Mientras salía del recinto el chico le dirigió una mirada dubitativa que su amiga respondió con un leve asentimiento.

-¿Qué hiciste esta vez Hekapoo?

La mujer no tuvo tiempo de responder pues el humano entró de nuevo en el recinto seguido por Buff Frog y los demás.

-¡Monstruos! -la reacción de la reina no se hizo esperar- ¡acaben con ellos!

-¡No! -el grito del humano detuvo a todo el mundo, luego repitió mas suavemente mientras se incorporaba- no, no quiero perder a nadie mas.

Los guardias que se habían apresurado a entrar ante la llamada de su reina voltearon a verla esperando instrucciones, la soberana les hizo un gesto con la palma de la mano indicándoles que esperaran así que bajaron las armas lo justo para no verse amenazadores aunque no tanto como para no poder utilizarlas rápidamente en caso de ser necesario.

-Marco -con la voz de la mujer se hubiera podido cortar vidrio- explícate.

-Vienen conmigo -respondió el chico evitando por un momento los ojos de la mujer antes de decidirse a devolverle la mirada- yo los traje.

-Y yo les prometí que estarían a salvo- agregó Hekapoo ante la sorpresa del humano- nos salvaron la vida.

-¿Qué quieren decir?

-Un grupo de soldados nos capturó a unos kilómetros de aquí, peleamos lo mejor que pudimos pero lo cierto es que sin Buff Frog y los demás no habríamos logrado sobrevivir.

-¿Soldados? ¿qué soldados?

-Ni idea -la guardiana se encogió de hombros- no llevaban ninguna insignia que yo reconociera.

-Y dices que los hicieron prisioneros.

-Es bueno saber que pone atención a mis palabras majestad, pero parece que no sabía usted nada de estos invasores.

-No teníamos noticias de ellos, no

-Entonces, puedo preguntar ¿porqué está activa la barrera?, asumí que el castillo había sido atacado pero veo que no es el caso.

-Oh, claro que nos atacaron, justo ayer tuvimos unas cuantas incursiones de estas criaturas en la frontera -hizo un vago gesto hacia los acompañantes del humano- creo que nunca había visto a tantas de esas… cosas juntas.

-¿De que hablar Su majestad?, monstruos nunca atacar ciudad, ser demasiado peligroso.

-Eso díselo a mis hombres -la reina no consiguió ocultar el desprecio al contestarle a la criatura- hirieron a tantos que me vi obligada levantar el cerco mágico.

-Sobre eso, su majestad, debería considerar el apagarlo.

-¿No acabo de decir que estas bestias nos decimaron Hekapoo?, ¡no puedo dejar desprotegida la ciudad!

-No me entiende Majestad, se va a desactivar pronto, lo quiera o no.

-¿De que hablas?

-Um… será mejor si lo ve usted misma solo cierre los ojos y trate de sentir el flujo de la magia.

Con reticencia la monarca hizo lo que su consejera le pedía, cerró los parpados y se concentró por unos segundos, luego abrió los ojos de par en par.

-Oh -murmuró- oh no.

-Si, eso mismo pensé yo.

-Hekapoo, ¿Qué vamos a hacer?

-Cómo ya le dije, apagar la barrera sería una buena idea.

-Pero los ataques…

-Su Majestad, si poder hablar libremente, querer decir algo.

La mujer accedió con un ligero asentimiento en su dirección así que el monstruo continuó.

-Yo entender que no haber buena relación entre nosotros, mucho miedo y odio, pero creer que esta ocasión permitirnos ser amigos.

-¿Amigos… de los monstruos?

Marco hizo ademán de intervenir pero Hekapoo lo detuvo.

-Amigos, si -continuó Buff Frog obviamente nervioso- nuestro hogar estar en peligro -extendió el brazo para abarcar la totalidad del salón- todos nuestros hogares, todas nuestras familias, nosotros necesitar ayuda y ustedes también.

La reina se levantó de su trono con la piel lívida, las marcas romboides en sus mejillas refulgiendo como la plata y la mirada de un dios furioso en los ojos.

-¿Cómo te atreves? -no le hizo falta alzar la voz para que restallara como un látigo- ¿Cómo te atreves a venir con tus mentiras después de lo que hicieron?

El monstruo dio un temeroso paso hacia atrás.

-¡No me quieras tomar por tonta monstruo! -rugió la emperatriz- ¡Tal vez puedas engañar a este niño pero no a mi!

-Su Majestad -esta vez ni la ferviente negativa de Hekapoo le impidió hablar- ¿de qué está hablando?

-Silencio Marco -la admonición chasqueó en dirección al humano para volver inmediatamente hacia la aterrada criatura- ¿pensaron que venir aquí escudados tras mis súbditos era un buen plan? ¿creyeron que nos íbamos a tragar sus mentiras si venían con sus falsas promesas de paz?

-Moon, tranquilízate -las palabras de la guardiana cayeron en saco roto

-¡Explícate pues! ¡¿Porqué nos atacaron?!

-Majestad, decirle que no ser nosotros.

-Vas a seguir con tus mentiras entonces -Moon volvió a sentarse en el trono antes de gritar nuevamente- ¡Guardias! ¡arréstenlos!

Los hombres que se habían mantenido alertas durante todo el intercambio finalmente entraron en acción lanzándose sobre las criaturas que mas allá de una débil reacción automática apenas si ofrecieron resistencia ante los golpes de las porras y las traicioneras patadas que les propinaban.

Excepto por Ludo.

El pequeño ser pataleó y forcejeó antes los ataques con una fuerza y furia casi incompatibles con su tamaño, la primera mano que cometió el error de acercarse sufrió un picotazo que se hubiera llevado varios dedos por delante de no haber estado estos protegidos por unos gruesos guantes de cuero.

-¡Suéltame! -la criatura forcejeó ante la presa de Boo Fly y consiguió liberarse gracias a una patada afortunada que dejó a su antiguo esbirro con varios ojos cerrados.

-¡Ay! -la enorme mosca soltó al avariano y se llevó una mano a sus ocelos, movimiento que no llegó a completar pues uno de los guardias lo interpretó como amenaza (o eso dijo mas tarde, en todo caso) asestándole un fuerte porrazo en la nuca que lo dejó fuera de combate tan rápidamente que ni siquiera pudo gemir de dolor.

Viéndose libre el monstruo salió disparado como una pequeña flecha verde y emplumada hacia la salida mas cercana esquivando a varios soldados por el camino con una serie de saltos y piruetas que hubieran sido la envidia de cualquier acróbata de circo.

-¡Deténganlo! -grito alguien pero Marco se interpuso en el camino permitiéndole escapar a su enemigo.

-Por favor Su Majestad -el humano forcejeaba con los soldados que simplemente lo toleraban sin atreverse a tocarlo- ¡detenga esto!.

-Moon -intervino Hekapoo- hazle caso a Marco, les prometí a estas criaturas que estarían a salvo.

-Tus promesas no comprometen a la corona, guardiana -el odio en los ojos de la reina quemaba como acero frío- y no tenías ningún derecho a hacerlas, ahora llévate a Marco de aquí y piensen en alguna manera de rescatar a mi hija, me reuniré mas tarde con el consejo y espero alguna solución.

La mujer se volvió, derrotada y arrastrando al chico tras ella por la fuerza salió del gran salón no sin antes dirigirles una mirada apenada a los monstruos que había guiado hasta ahí vocalizando un "lo siento" en su dirección.

La reina la detuvo antes de que abandonaran el recinto.

-Por cierto Hekapoo…

-¿Si, su majestad? -contestó sin volverse.

-No vuelvas a llamarme Moonie.