Resurjo de mis cenizas para seguir con el challenge. Sé que lo he dejado inactivo por mucho tiempo, pero mi vida personal fue todo un caos este año. Pero ahora tendré suficiente tiempo libre para seguir formalmente y sin trampas!
...espero.
Esta vez es el turno de Asanoya, espero que lo disfruten.
DOGGY STYLE / DE PERRITO
ASANOYA
Habían pasado ya algunas semanas desde que Asahi había ido a su cuarto y se habían tocado, Nishinoya estaba convencido que ese acontecimiento sería lo suficiente para ser el catalizador de convertir al chico de tercer año en el hombre de sus más oscuras fantasías.
La cuestión era que… Yuu Nishinoya estaba acostumbrado a arrojarse al piso para recibir el balón; los moretes en su cuerpo nunca le sorprendían, es más, eran extraños los días que su piel permanecía inmaculada. No le molestaba, le apasionaba ser líbero; estaba convencido que había nacido para ser exactamente eso.
Asahi le había atraído desde el minuto que lo vio, cuando apenas era un crío de primer año. Con brazos y piernas fuertes, vello facial, una altura exorbitante y una mirada serena; era el epítome del hombre perfecto.
Tardó unos cuantos meses en darse cuenta que quería "estar" con Asahi, en lugar de "serlo".
Y ahora que lo había logrado, tener a la magnífica estrella a su lado, tomando su mano y besando sus labios cada vez que quería; comenzó a fantasear sobre cosas imposibles.
Asahi, completamente desnudo y en todo su esplendor, tan duro que parecía doloroso y una feral mueca en sus, usualmente, gentiles facciones. Completamente hipnotizado por su pequeño cuerpo, tomando sus muñecas y levantándolas sobre su cabeza y devorando su boca como si quisiera robarse todo el aire de sus pulmones.
El chico con barba se comportaba como una estrella, tomando lo que quería sin importarle; Nishinoya no conocía otro afrodisiaco mejor que el crudo deseo y lujuria.
La fantasía era tan intensa que casi siempre terminaba caliente y semi duro.
La última vez que fantaseó fue en medio de una práctica por la tarde, los contrincantes eran ellos mismos, los de primer año practicaban recibir los pases así que Nishinoya se tomó unos minutos de descanso.
Dejó su mente divagar y cuando acordó, sus pensamientos fueron interrumpidos por un golpe seco de una pelota que golpeó la pared con una fuerza descomunal. Levantó su mirada del piso para ver a su Asahi derramar disculpas como si había cometido un pecado imperdonable.
—¡Lo siento! Lo siento, lo siento, lo siento —le repetía a Kageyama.
—Azumane-san, no te preocupes, no me golpeó —respondió el armador con seriedad.
—Aun así, lo siento —decía casi con lágrimas en sus ojos.
—Deja de ser tan llorón —amonestó Daichi—, el chico dijo que está bien.
Nishinoya suspiró con pesar al saber que el Asahi de sus fantasías y el verdadero, jamás serían la misma persona.
En los siguientes días se repetía en su mente que fantasear con tu mismo novio, no equivalía a ser infiel… ¿verdad? Le excitaba la idea de ser manejado como si fuera una cosa o una propiedad, no tenía nada que ver con el verdadero Asahi. Físicamente la estrella no tenía ninguna discapacidad; pero aun así, sus pensamientos volaban.
—¡Noya-san! —gritó Ryu sacándolo con violencia de sus fantasía.
—¿Uh? —murmuró.
—¡Tu camisa! ¡El agua! —señaló con alarma.
Fue entonces que Yuu se dio cuenta que había estado tomando agua de una botella sin prestar atención, el líquido cristalino se había derramado de su boca y había caído por todo su abdomen, empapando su camisa.
La inspeccionó tomándola con sus manos, separándola de su piel, ¡¿Qué tan idiota podía ser como para no notar eso?! Golpeó su rostro con su palma y soltó su camisa, odiando la sensación pegajosa que se adhería a su cuerpo.
—¡Soy un idiota! —exclamó.
Ryu, el muy idiota, se comenzó a reír.
Cuando Nishinoya comenzó a insultar a su mejor amigo notó que Asahi lo miraba con una extraña expresión. El líbero resumió su pelea con Tanaka.
Su ropa estaba mojada, afortunadamente siempre llevaba consigo una muda extra; desafortunadamente esa definitivamente no era su semana. Lo supo cuando sacó sus shorts de su bolsa y se los probó.
¡Los había dejado demasiado tiempo en la máquina de secar y se habían encogido!
Ahora el dobladillo le llegaba exactamente donde terminaba la curva de su trasero, ¡era vergonzoso!
—¿Esa es una nueva moda, Nishinoya-san? —preguntó con socarronería Tsukishima, mirándolo hacia abajo.
Su rostro se sintió caliente de la vergüenza.
—Noya-san, ¿viste eso en una revista? —preguntó Tanaka con curiosidad.
—¿O es porque estás desesperado por hablarle a Shimizu-san? —se burló el rubio de anteojos.
—¡Cállate Tsukishima! —gritó.
—¿Por qué tanto alboroto allá? —vino la severa voz de Daichi.
Nishinoya levantó su mirada para mirar a su capitán y asegurarle que podía dar el cien por ciento para jugar aun con esos shorts inmoralmente cortos. El capitán venía caminando en su dirección al lado de los otros chicos de tercer año; las blancas cejas de Suga se elevaron hasta la línea de su cabello al ver su ropa y Asahi… Asahi no mostró ninguna emoción.
—¡Que genial! —Gritó Hinata, admirando su infortunio— ¡Apuesto que puedes moverte más fácil con esos shorts! Eres un genio Nishinoya-san. ¡Yo quiero unos también!
—Tiene sentido —agregó Kageyama—, al disminuir la resistencia que produce la ropa en tu cuerpo, podrás moverte con más velocidad y poder anotar más puntos.
—¿Ése es tu razonamiento, rey? Tú mente debe ser un lugar espantoso —se rio el más alto de Karasuno.
El armador de primer año se enfureció, dirigiéndose al rubio para enfrentarlo hasta que Daichi se posicionó en medio de ellos; parando la pelea antes que comenzara.
—Hinata, ¿no tienes otro par de shorts que le puedas dar a Nishinoya? —sugirió Sugawara con una sonrisa gentil.
El pelirrojo asintió con energía.
—¡Shouyou, eres el mejor! —saltó el líbero, ignorando la brisa helada que sentía en sus piernas.
Noya comenzó a correr al salón del club para cambiarse; llegó y cerró la puerta detrás de él. Comenzó a hurgar en la bolsa de Shouyou cuando escuchó la puerta volverse a abrir, giró su cabeza esperando encontrándose con el rostro del bloqueador de baja estatura.
Para su sorpresa era la estrella de Karasuno.
—¿Asahi?
Cuando escuchó su voz el chico de gran altura pareció despertar.
—Nishinoya… ah, lo siento. No sé por qué vine.
Con eso dio media vuelta dirigiéndose a la salida.
—Espera —paró el pelinegro—, ¿querías decirme algo?
Pareció considerarlo un momento.
—No realmente, bueno, le dije a Daichi que iba a conseguir más botellas de agua y terminé aquí. La verdad no podía parar de pensar en-
Se detuvo en secó, como si hubiera recordado algún secreto que tenía prohibido decir; miró a Noya y el de tez oscura se sonrojó con vergüenza.
—… nada.
El líbero comenzó a sospechar.
—¿Nada? —Para parecer más imponente, Yuu tenía la costumbre de separar las piernas y colocar ambos puños en sus caderas. Sabía que realmente no daba resultado, pero le servía para aumentar su confianza.
Excepto que esta vez, la tela de los shorts con los movimientos de sus piernas, se retrajo aún más; el dobladillo subió hasta su entrepierna. Aun así no cambió su postura; como si fuera un gato haciéndose más grande con su pelaje extendido y parándose en puntitas.
Inconscientemente, siempre quería parecer más alto cuando estaba con Asahi, una parte de él se preocupaba que el de tercer año algún día preferiría estar con alguien de su misma altura.
Estuvo cerca de perderse la manera como la estrella veía sus piernas.
—¿Asahi?
El rematador regresó a la realidad, cejas fruncidas en preocupación, como si había sido descubierto.
—¡Nishinoya! Um… regresaré ahora a la cancha, no sé… Quizás me desperté con el pie izquierdo hoy, lo siento.
—Espera —dijo nuevamente, comenzando a sentir sus mejillas cálidas con la idea que tuvo—, te he visto mirarme todo el día. Cuando mojé mi camisa y… —Ah, la vergüenza comenzaba a envolverlo, si no lo decía ahora, no lo diría nunca— ¿Te gusta ver esto?
Con su dedo índice, suavemente movió el dobladillo del short hacia arriba, la tela subió hasta que su ropa interior quedó visible. Miró como Asahi luchaba por tragar saliva; se sentía con seguridad, el empoderamiento que recibía al tener la habilidad de hacer que el chico de tercer año lo viera como si fuera la cosa más sensual en existencia.
Ebrio de poder, subió la camisa, sosteniéndola con sus dientes y mostrando todo su abdomen y pecho. Supuso que cuando su camisa quedó empapada se podía ver a través de ella.
Así que Asahi tenía ese tipo de fetiches.
Guardó la información, supuso que le vendría bien saberlo más adelante.
O ahora mismo.
—¿Te pusiste duro cuando me viste con estos shorts?
La estrella de Karasuno se acercó a él, mirada ensombrecida y facciones ilegibles. Se agachó hasta estar a la altura de sus caderas, comenzó a acariciar con un toque tenue de dedos, subiendo por toda la expansión de su pierna, fue lo suficiente para hacer temblar sus rodillas.
—A-Asahi… —tartamudeó.
Pareció ser lo suficiente para alentar al otro, con una seguridad nunca antes vista metió la punta de sus dedos debajo de sus shorts, causando que la ropa subiera más; el de cabello largo lo miraba a los ojos, atentos a los cambios y contorsiones de su rostro.
Fue más que evidente la reacción de su entrepierna, prácticamente se podía delinear su miembro por encima de la tela al haberse encogido. Nishinoya colocó ambas manos en los hombros del más alto, dejando caer la camisa sobre su abdomen.
—No —murmuró Asahi con desaprobación—, sostenlo con tus dientes.
Yuu no pensó en otra cosa que en obedecer, si bien por la comandante voz que el chico de voz barítona había usado, o porque era un año mayor que él, o porque estaba demasiado caliente como para pensar en otra cosa; lo hizo, teniendo el artículo de ropa con su boca.
Este Asahi se estaba pareciendo al que había rondado por sus fantasías últimamente.
El rematador pasó sus dedos, acariciando la piel debajo de la ropa, en medio de sus piernas, dejando un toque sutil y causando escalofríos. De repente estaba viendo a la pared, el otro lo había hecho girar con fuerza, sin advertirle del movimiento brusco.
El castaño hizo lo mismo, trazando un toque como fantasma en su trasero; Nishinoya se inclinó al toque. Asahi metió sus dedos, tocando su miembro encima de la ropa interior, el líbero abrió las piernas inconscientemente. El rematador subió una mano para apretar un pezón con sus dedos, Noya arqueó su espalda, la mano en su pene no dejaba de moverse. Una retorcida parte de él se sentía como si fuera un premio, un objeto al que estaban inspeccionando y le encantaba.
El de tercer año comenzó a meter su mano en la ropa interior, Yuu gimió al sentir el contacto de piel en piel.
—Nishinoya…
—Hazlo —se escuchó el líbero, en este punto estaba demasiado caliente como para estar consciente de lo que estaba diciendo—, e-eres la estrella… toma lo que quieras.
Estaba seguro que el adolescente con cabello largo pararía esto, demasiado asustado como para hacer algo. Así que se sorprendió cuando Asahi bajó los shorts encogidos con su ropa interior, dio un fuerte respiró cuando sintió el aire chocar contra su desnuda piel.
Asahi se acercó a su oído, el corto cabello en su nuca se paró cuando sintió la suave respiración, y la voz que lo hacía estremecerse, suave como terciopelo y profunda como el océano.
—Rodillas —susurró.
No era una pregunta, tampoco una sugerencia; Yuu obedeció en menos de un segundo, más excitado conforme pasaban los segundos. Sintió, más que ver, a Asahi moverse, hincándose atrás de él. Su novio besó su cuello y tomó con sus dedos el rostro del líbero, girándolo para que sus labios se encontraran por primera vez.
Azumane lo besó, forzándolo a abrir sus labios; su usual timidez completamente perdida. Noya se hundió en el beso, gimiendo, comenzó a moverse hacia atrás, intentando hacer fricción con la entrepierna de Asahi.
Sus caderas fueron congeladas en el lugar por la fuerte mano de la estrella, que fácilmente lo cubría. Dejó sus labios y susurró, mordiendo el lóbulo de su oreja:
—No te muevas.
Y con eso, el calor de Asahi desapareció.
Noya se sentía cerca de explotar, quería ser tocado, quería ser cogido; pero no giró su cabeza para mirar a la estrella, eso sería desobedecer. Así que no importaba si hacía combustión espontánea, tampoco quería quejarse ni ordenarle nada al chico de barba. Temía que cualquier palabra o acción destruyera ese encantamiento que había caído sobre el rematador.
Antes que pensara en algo más sintió un dedo, cubierto con una sustancia viscosa acariciar su entrada. Le tomó un segundo, pero supo que Asahi había ido a traer lubricante, las esquinas de sus labios se estiraron con travesura, anticipando lo que venía.
Gimió cuando sintió un dedo entrar, intentando relajar los músculos, Asahi comenzó a besar su cuello otra vez, Nishinoya se derritió en las manos de su estrella.
Cuando el de tercer año añadió un segundo dedo, una mano se posó sobre su cuello, empujando hacia adelante. Yuu se dejó manipular por las grandes manos de su novio, se apoyó con sus manos, poniéndose en cuatro.
—A-Asahi… —arrastró su nombre con un gemido.
El rematador introdujo el tercer dígito y aumentó el paso, en segundos tenía al líbero jadeando y encontrándose con los dedos de Azumane. Le encantaba ser estirado hasta el punto que sentía que se quebraría, Asahi siempre tenía cuidado con él, pero esta vez parecía no pensar en eso, el paso era brutal y solamente lo estaba cogiendo con sus dedos.
—Estoy… ah… estoy listo, suficiente pre-preparación —se quejó.
—Yuu —murmuró y el líbero se quedó sin aire en sus pulmones, era raro que Asahi lo llamara por su nombre.
Toda la situación se tornó más íntima, Azumane sacó sus dedos y se dispuso a llenar su miembro con lubricante. Noya dejó salir pequeños quejidos cuando Asahi resumió el cometido, la cabeza hacía presión en su trasero, la estrella de Karasuno tenía un paso lento pero firme; el líbero pensó que se volvería loco al sentir el caliente y grande miembro llenarlo por completo.
Azumane se enterró en el otro hasta que el trasero de Yuu chocara contra su pelvis. El de menor estatura quería comenzar a moverse, le importaba un demonio si le dolía, pero él lo tenía en el lugar, maldijo la fuerza que la estrella tenía.
—Asahi… —rogó lascivamente, sin vergüenza a sonar lleno de lujuria, a este punto solo quería que el otro lo cogiera hasta la inconsciencia.
El barítono gemido del de tercer año solo lo hizo querer moverse más, pero Asahi comenzó a moverse primero, teniendo ambas manos en sus caderas; salió completamente de Yuu para entrar de golpe otra vez. No tardaron en tomar un ritmo, el rematador lo comandaba y Nishinoya solo se dejaba ser usado.
—Yuu… —gemía—, eres tan ha… tan bueno para mí.
Noya ya no podía hablar, lo único que salían de sus labios eran pequeños quejidos, Asahi lo llenaba tan deliciosamente; salía y entraba a su cuerpo con facilidad. Las esquinas de sus ojos comenzaron a humedecerse y sus brazos se rindieron; posó su mejilla en el suelo. Las manos del rematador era lo único que lo mantenía de rodillas, sus piernas habían perdido fuerza.
Su cabeza le daba vueltas y corrientes de placer llenaban todos sus nervios hasta la punta de sus cabellos. Todo lo que le rodeaba, el calor, el olor, el sonido de sus cuerpos chocando, perdidos en el exquisito baile primitivo de la carne.
El rematador levantó su cuerpo sin parar el ritmo, ladeando su rostro para besarlo, Noya no estaba consciente que tenía sus labios abiertos y un hilillo de saliva bajando por su mentón, Asahi lamió el pequeño camino de regreso a su boca, chocando lenguas y dientes.
El más alto cambió el ángulo de sus estocadas y Nishinoya gimió cuando encontró su próstata; con un grito silente se vino en su estómago. Asahi lo hizo un par de minutos después.
Los dos chicos lucharon por recobrar su aliento, el líbero intentó ignorar el frío aire y la incomodidad del semen bajando por sus muslos. Cuando tuvo fuerza en sus piernas nuevamente se giró para mirar a su gentil gigante.
Asahi se miraba mortificado.
—¿Asahi?
—¡Lo siento! —exclamó—. Nishinoya… no sé qué fue lo que me pasó. Pero, lamento haber interrumpido en el salón del club y… y… ¡tocarte de esa manera!
El rematador se cubrió el rostro, parecía avergonzado.
Noya resopló con una sonrisa, caminó hacia el chico, Asahi estaba sentado en el suelo así que el líbero lo pudo besar con facilidad; aunque caminar fue algo doloroso, pero supuso que el día siguiente sería peor.
Aun así, haber tenido a Asahi de esa manera… cada segundo de incomodidad había valido la pena.
—Ahora sé que no debo botar estos —levantó el artículo de ropa que se había encogido e iniciado todo.
La estrella parecía que se quería enterrar viva.
—¡Nishinoya!
Siguiente día: Fingering / Kurotsukki
Nos leemos luego
