CAPITULO X.
Bien, ahora todo comenzaba, cuando salí de las oficinas de Seiya me dirigí de inmediato a mi auto, una vez dentro di rienda suelta a mi plan, sabía que ella se encontraba aún con él y lo iba aprovechar, lo llamé –Diga?- fue lo primero que oí en el teléfono, -Lo siento pero me quede con una duda, a que te referías con eso de que por una amistad podemos empezar- río al escuchar mi pregunta, -Precisamente a eso- respondió todavía riendo, -No se si deba pero creo que debo ponerte al corriente de tu posición civil, mi estimado Seiya, si mal no estoy hace unos meses contrajo matrimonio por lo civil, bajo el régimen de separación de bienes, además de haber firmado un acuerdo prenupcial, del que nadie tiene conocimiento pero mucha gente especula- respondí de forma altanera, cosa que le agradó aún más pues soltó una carcajada, -Vaya, no sabía que mi vida fuera tan interesante como para que tuvieras el honor de investigarla punto por punto- era obvio que yo sabía de los términos por los que se habían casado, -Bien pues debo informarle que me he enterado de los términos legales de su matrimonio, debido a que el juez que lo casó es muy amigo mío, y la tan esperada boda de un empresario tan exitoso como tú siempre causa revuelo, no creas que soy de otro mundo, yo también leo revistas de sociales- respondí mientras me ajustaba el cinturón de seguridad, -Voy para allá podrías esperarme un par de minutos?- preguntó casi en susurro lo que me indicó que ella estaba cerca, -No lo sé, tengo una reunión muy importante con el fiscal, y no quiero hacerlo esperar- contesté esperando su reacción, en ese momento la puerta del elevador del estacionamiento se abrió, era él de su brazo su esposa, podía notar a simple vista por el retrovisor la mueca de fastidio en su rostro, algo no encajaba, por que se había casado con ella si según él no la amaba y eso podía notarse a simple vista, la condujo hasta su auto y la despidió de una manera hosca y seca, al marcharse camino lentamente hasta mi auto, podía contemplar a ese hermoso ejemplar masculino por el espejo, con las manos en los bolsillos se acercaba a mi auto con una sonrisa de lado, no podía negarlo ese hombre me encantaba, baje lentamente del auto, y lo encaré –Y bien?, cuál es el asunto por el que me hizo esperar Señor Kou- pregunté con burla, él solo se limitó a sonreír, levantó la mano derecha y solicitó en silencio las llaves de mi auto, se las entregué y me condujo hasta la puerta del copiloto, abrió la puerta de forma caballerosa y subí, de inmediato entró al auto, a donde íbamos no lo imaginaba, solo sabía que me agradaba su compañía, sin preguntas y en silencio, me deje conducir, manejo alrededor de 1 hora hasta llegar a nuestro destino, bajo del auto e inmediatamente se acerco a la mía y abrió, al salir inhalé fuertemente con los ojos cerrados, un delicioso aroma a bosque se apoderó de mí, y al abrir los ojos el más bello paisaje se encontraba frente a mí, habíamos llegado hasta una apartada zona de hermosos pinos aunque quedaba a pie de carretera jamás me había percatado de que ese lugar existía, entrelazó su mano a la mía, y así de la mano me condujo hasta la entrada de una pequeña cabaña ahí situada, al entrar me percaté de que no solo era una cabaña se trataba de un hotel rústico, comencé a imaginarme lo peor, en realidad yo no era una santa pero creo que íbamos muy rápido, me condujo lentamente hasta una entrada, comencé a temblar, más todo mi temor se disipó al mirar con detenimiento aquella habitación, se trataba del comedor del hotel, solo me límite a sonreír al evidenciar mi gran imaginación, sonreía a todo el que estuviera a su paso con un asentimiento de cabeza, lo que me decía que ya era cliente frecuente, me invitó a tomar asiento, e hizo lo mismo, quedamos de frente mientras yo me preguntaba que demonios hacía ahí a merced de ese extraño, -Bien señor, podría decirme que hacemos aquí?- pregunté todavía con el rostro lleno de sorpresa, -No lo sé- dijo de forma desencajada – tu compañía me inspiró a venir a este lugar, normalmente vengo solo- agregó y mi rostro se tornó ligeramente rojo, -Y tu esposa también suele acompañarte?- pregunté tratando de aminorar la tensión que la situación me provocaba, -No, eres la primera persona con la que comparto este lugar, lo descubrí cuando era aún adolescente, en una de esas pintas del colegio, y decidí que nadie más debería saber de su existencia, no quería que alguien perturbara este lugar, suena raro pero es sagrado para mí- contestó y lanzó un suspiro interminable, -Y que te llevó a compartirlo conmigo, si todavía no sabes nada de mí?, todavía soy una extraña para ti- pregunté extrañada al oír sus palabras, aún no podía entender su actitud y la confianza que en mí depositaba de manera tan liberal, sonrió y echo el cuerpo para atrás de manera relajada, cruzó las manos detrás de su cabeza y contestó, -Ya te dije aún no lo sé, tal vez me inspiras confianza, paz, ternura- volvió a sentarse correctamente y me perdí en su mirada, un lapso de silencio nos envolvió y sus manos rozaron las mías iba a hablar, pero lo interrumpí, no deseaba que siguiera de haberlo dejado continuar hubiera caído rendida a sus pies, me encantaba todo lo que decía sus palabras, su voz, su manera de hacerme sentir especial, pero eso no era lo que yo quería, no era lo que yo necesitaba, me separé bruscamente de su contacto, mi reacción lo sorprendió pero no le dio tiempo de hablar, justo en ese momento nuestra comida o mejor dicho cena llegó, pasamos la cena de lo más relajada, o más bien en absoluto silencio, debo admitir que tenía bastante hambre, y la comida realmente deliciosa, además de que disfrute enormemente la compañía, al terminar sonrió de nuevo para mí y le correspondí, se levantó, tomó mi mano y entrelazándola de nuevo a la suya, me condujo hasta la terraza del hotel, ahí contemple de nuevo el paisaje y el atardecer en todo su esplendor, comenzaba a anochecer y el frío comenzó a sentirse, sobre todo para mí, comencé a tiritar de frío, tratando de buscar calor frote mis brazos con las palmas de mis manos, de pronto el me cubrió con su saco y me rodeo con sus brazos tratando de darme calor, era tan agradable la sensación de estar así en sus brazos, que no deseaba que terminara, cerré los ojos instintivamente, su calido aliento sobre mi nuca me hizo estremecer, el lo notó –Creo que debemos entrar o te resfriaras- dijo mientras tomaba mi mano y me conducía al interior, parecía una niña pequeña dejándome guiar por él, nos sentamos frente a la chimenea del hotel, perdida en mis pensamientos preguntó, -Lamento haber arruinado tu reunión con el fiscal- de pronto toda aquella felicidad se borró, lo había olvidado por completo, la cita con Haruka, esta vez si se iba a enfadar conmigo, pero la verdad es que no quería que ese día terminara, fingiendo indiferencia respondí, -No importa, ya pactaré otra cita con él- ya encontaría la forma de contentarlo, -Es bien sabido que ese hombre es bastante estricto, así que no creo que te perdone la falta- comentó con un gesto de burla, y sí, era verdad Haruka en ese aspecto era muy espacial, pero yo también tenía mis mañas para hacerlo caer, y eso era algo que Seiya ignoraba o eso era lo que yo creía, tratando de cambiar de tema, intente indagar en su matrimonio, -No entiendo tu situación, como es que sabiendo de este lugar tan maravilloso no lo hayas querido compartir con tu esposa- pregunte de manera abierta, y él solo se limitó a bajar la cabeza, -Lo siento de verdad, no quería incomodarte- añadí sinceramente, negó con la cabeza –Disculpame tú, la verdad es que ella no me inspira, no me hace sentir como tú- sus palabras hicieron que mi cuerpo temblara de la emoción,- Además como ya te dije algunos matrimonios no se llevan a cabo por amor, y mi caso es uno de ellos- levanto la cabeza y lanzó un suspiro –Mi matrimonio se llevó a cabo por un acuerdo, ella era la protegida de mi abuelo, todavía no comprendo por que, en su testamento mi abuelo especifico que yo debía casarme con ella, de no hacerlo la empresa quedaría a su nombre y el patrimonio de mi familia y de todas mis antecesores en sus manos, quería dejarla amparada por todos los medios y lo consiguió, no podía dejar que la herencia de mis hermanos y la mía propia fuera a dar a manos de esa mujer, de una extraña, no entiendo el porque de la decisión de mi abuelo- dijo mientras giraba su rostro y sonreía, yo estaba impactada, pero devolví la sonrisa, ahora sabía que no era yo la única víctima de esa mujer, ahí estaba frente a mí uno más de su lista, uno más al que le había destruido la vida, me sentí de pronto, unida a él, compartíamos a un mismo verdugo, solo que yo lo veía de distinta manera, -Y la odias?- pregunté esperando una respuesta afirmativa, -No, no tengo porque, no la odio, pero tampoco tengo ningún sentimiento hacía ella, me es indiferente- su respuesta me sorprendió, no lo esperaba, creí por un momento que podía encontrar un aliado en él para destruir a esa mujer y me equivoque, solo me límite a asentir con la cabeza, -Ya es tarde, es hora de macharnos- dije de pronto al mirar el cielo estrellado, sonrió y tomando mi mano, de nuevo me condujo hasta el auto, el regreso a casa paso en silencio, seguía tratando de analizar sus palabras, ambos habíamos sufrido por su causa, yo la odiaba y a él solo le era indiferente, no cabe duda ese hombre era especial, al entrar a la ciudad le indique el camino para llegar a casa, en cuanto llegamos el bajo y me abrió la puerta del auto, tome su mano y al salir me di cuenta de que ya era demasiado tarde, -Gracias- dijo de pronto, -De verdad gracias por escucharme, por compartir tu día conmigo-, el sueño comenzaba a vencerme y sonreí pesadamente, -No gracias a ti por compartirme algo tan especial, por tenerme la confianza, para hablar de tu vida privada, quizá algún día yo también pueda hablarte de la mía y desahogarme de la misma forma que tú- respondí sinceramente tomó mi mano y la beso de forma caballerosa, me entregó las llaves del auto –Y ahora como te iras tú?, será mejor que te lleves mi auto- dije, extendiéndole las llaves de nuevo, -No es necesario, suelo caminar solo por las noches, y esta será una de tantas- respondió encogiéndose de hombros, -Bien, es hora de despedirme, mañana tengo un día agotador- extendí la mano para despedirme y el la tomó, giré y comencé a caminar en dirección al elevador, más de pronto algo sostuvo mi mano fuertemente, y me hizo girar, al encarar a mi captor, mi corazón se detuvo sus labios se posaron en los míos y yo con los ojos desmesurados no lograba salir de mi asombro, poco a poco me dejé llevar, sus labios sabían delicioso, y la sensación era indescriptible, tomándome por la cintura imprimió más fuerza lo que hizo que mis piernas flaquearan, estaba apunto de caer, cuando se separó de mí, se alejó de mí sin decir nada más y yo todavía en estado de shock, al salir de mi estado, comencé a caminar de nuevo hacía el elevador, cuando estuve dentro no pude evitar reír para mis adentros, estaba satisfecha pero al mismo tiempo algo me mantenía inquieta, y no sabía que era, entre al departamento a oscuras al encender la luz, ahogue un grito, Haruka se encontraba de pie al ventanal, con la mirada pérdida y las manos en los bolsillos, giró hacía mí y con el rostro serio se acercó, cerré los ojos esperando un reclamo de su parte, más su reacción fue distinta a lo que yo esperaba, besó mi frente tiernamente, -Ahora veo el motivo de tu retraso-dijo de pronto rompiendo el silencio, -Haruka, yo…- alcancé a musitar, -Descuida linda, descansa- dijo antes de abrir la puerta y darme la espalda, al abrir, se quedó parado en el marco de la puerta, y añadió –Lo único que deseo Serena es que ya no sufras, que nadie te haga sufrir más linda, es lo único que quiero- fue lo último que dijo antes de salir, me quedé en silencio, no sabía que pensar, lo cierto era que ya tenía por donde empezar a atacar y eso era lo que iba a hacer…
Siiiiiiii!!!, lo admito, estoy completamente enamorada de Haruka, pero en hombre HE!! no vayan a decir otra vez que soy lesbiana, ahora imaginen que están caminando solas por la ciudad en una noche oscura, giran la esquina y chocan nada más y nada menos que con mi guapote tío, un sueño hecho realidad no?, pues bien niñas y tienen mucha suerte y se encomiendan a todos los santos igual y se lo encuentran algún remoto día, claro ni crean que va a ser solito, no señor!!, siempre va de la manita con mi tía, que lindo no??, bueno pues continuen leyendo, ahora ya saben, por que Seiya se casó con la ñoña esa, la pregunta ahora es que era eso tan importante que la Kakyuu quería hablar con Seiya, cuando los interrumpió?, Por que tanta prisa?, Que fue lo que dijo para que Seiya saliera huyendo de la mano de Serena?, pues bien esa y otras preguntas serán respondidas en el siguiente capítulo, estén pendientes, soné a locutor de radionovelas, Ja, ja, ja, ja… lo siento es que mi cerebrito anda dañado, pero me recuperare, lo prometo, por lo pronto he aquí un nuevo capi, espero que les guste.
P.D. Sailor Moon no me pertenece es de Naoko Takeuchi, sigan apoyando OK?
por lo pronto (:Besos y abrazos de MI:)
