¡Hola! Cumpliendo con mi promesa, aquí volvemos con un nuevo capítulo. Este es un tanto sad, pero necesario para añadir tensión dramática y todo eso para que lo que viene sea más épico XD.

Quiero mandar un especial saludo a Geracrack. Un pajarito me contó que este es uno de tus fics favoritos. De verdad lo aprecio, y espero que te guste este capítulo y los próximos que vienen.

Quiero agradecerles por sus reviews y sus lecturas. Siempre las aprecio :3

¡A leer!


X

El cruel destino de Cream

La noche había transcurrido de la manera más pacífica. Muchos policías y soldados de GUN que todavía quedaban en la ciudad habían salido por turnos para hacer guardia durante la noche. Mientras tanto, la población se iba informando, poco a poco, de lo sucedido. Aunque era difícil de digerir para muchos, los ciudadanos de Central City no tuvieron otra alternativa más que aceptar los hechos. ¿Qué otra cosa podían hacer?

Pero antes de conciliar el sueño, el guardián de la Esmeralda Maestra, Knuckles, se acercó a la destrozada gema para examinarla nuevamente. No podía estar tranquilo. Llegó al taller de Tails y solo se encontró con las luces encendidas. No había nadie allí. Se acercó a los restos de la gema, se agachó y tomó una pieza. La miró fijamente, intentando, una vez más, sentir el poder de la esmeralda. Pero solo sentía los latidos de su propio corazón.

— ¿Por qué no te vuelves a restaurar? — dijo el equidna con el ceño levemente fruncido.

— Al menos no tienes que buscar sus pedazos por medio planeta — oyó una voz femenina.

No necesitó voltearse para saber que era Rouge. Conocía el tono de la murciélago tanto como el de cualquiera de sus otros compañeros. La chica había aterrizado en la pista de despegue de Tails y se acercó lentamente en dirección al equidna.

Él, repentinamente, sintió que se estaba poniendo un poquito nervioso.

— Hola Rouge, ¿qué hay? Creí que estarías durmiendo — dijo Knuckles sin mirarla.

— Salí a dar un paseo nocturno para despejar un poco mi mente — dijo ella, y carraspeó — ¿Qué haces?

¿Qué mejor que fingir que aquí no ha pasado nada para evitar complicaciones? ¡Pues eso es lo que ambos estaban haciendo!

— Reviso la esmeralda, o lo que queda de ella — Knuckles volvió a recobrar su seriedad.

— Cuando dijiste que se había vuelto a romper, creí que era una broma. Es decir, ¿otra mala noticia? — dijo ella observando la gema — Pero ahora que la miro, veo que es más grave de lo que pensé. Los fragmentos ni siquiera brillan. Es como si hubiesen perdido toda la energía.

— Así parece. Ni siquiera puedo sentir su poder en la lejanía. Esto es grave. Debería volver a unirse sola.

— ¿Y si usamos alguno de los anillos dorados de Tails para darle energía? Tal vez eso le dé el puntapié inicial.

— Tal vez pueda funcionar. Iré por ellos.

Knuckles se levantó y fue hasta el depósito del taller. De allí salió con dos cajas de madera y volvió al lado de la esmeralda. Quitó las tapas y tomó unos cuantos anillos con las manos. El brillo dorado de los rings resplandecía con gran hermosura e iluminaban levemente sus manos.

Acercó los anillos a los fragmentos rotos de la Esmeralda, pero no pasó nada. Rouge tomó algunos rings más y también los acercó. Nada.

— ¿Y si recitas ese conjuro raro? — preguntó la chica.

— Es una oración, no un conjuro raro.

— Como sea. A lo mejor invocas a Tikal y te ayuda a restaurar la esmeralda. O quizá te regañe por volverla a romper — Rouge rio y emuló una voz tenebrosa — Buuu… Knuckles, ¿otra vez rompiste mi casa? Creo que le daré tu puesto a la linda de Rouge. Ella cuidará bien de mí…. Buuu…

Knuckles tenía cara de aburrimiento.

— ¿Terminaste? — preguntó con una ceja levantada.

— Sí — respondió ella con una sonrisa inocente y satisfactoria.

— Bueno, aquí voy…

Knuckles suspiró y estiró los brazos, dejando las palmas abiertas hacia la gema. Cerró los ojos para concentrarse. Rouge hizo un profundo silencio, casi al punto de cortar su respiración. El guardián comenzó a recitar:

— Los servidores son los siete Caos. Caos es poder… Poder enriquecido por el corazón… El controlador es el que unifica el Caos… Esmeralda Maestra, sé que aún queda alguna pizca de ti. Te suplico que aceptes el poder que te ofrecemos con estos humildes anillos. Poder que ellos tomaron del Caos en algún momento del tiempo, y que desean devolverte. ¡Tómalos para que puedas restaurar tu energía!

Silencio. Ambos se quedaron inmóviles por unos momentos para ver qué pasaba. Pero otra vez, nada… Knuckles, poco a poco, fue abriendo los ojos. Al final, se sentó en el suelo con pesadez y resignación. Parece que no había nada que pudieran hacer.

— Diablos, esta roca no funciona — murmuró.

— ¿Con esa boca besas a …?

Apenas se dio cuenta de lo que acababa de decir y la murciélago se sonrojó sobradamente, arrepintiéndose por empezar la frase. Knuckles se había sonrojado aún más que ella.

Sus miradas se cruzaron y luego se dirigieron al suelo, como queriendo evadir la incómoda situación. Rouge se sentía patética. Hacía tiempo que era mayor de edad. Había usado sus encantos para engañar y burlar a numerosos individuos durante sus misiones en GUN. Estaba más que acostumbrada a lidiar con este tipo de situaciones y mantenerse fría ante ellas. Sin embargo, ahora se sentía como una pequeña e insegura adolescente. ¿Sería porque esta vez no estaba fingiendo?

Knuckles, tímido por naturaleza, habría salido corriendo de aquel escenario. Pero quería saber por qué. ¿Ella estaba jugando con él? ¿O había algo más?

El equidna carraspeó.

— Oye, respecto a lo de hoy…— comenzó con voz temblorosa — ¿Por qué… por qué lo hiciste?

— ¿Yo? Pues… — Rouge se estaba poniendo nerviosa — No lo sé, supongo que fue por instinto o algo así… ¿Te… te gustó?

La escena era cuanto menos cómica. Ambos ya eran bastante grandecitos, habían luchado batallas peligrosas y todo. Pero en estas cuestiones se comportaban como niños pequeños y avergonzados. Rouge miró hacia otro lado y se acomodó el cabello, intentando que su mirada no se cruzara con la del equidna. Knuckles se puso de pie, con la cabeza gacha, rascándose el brazo y dándole golpecitos al suelo con la punta de su zapatilla. Era una escena de lo más cómica.

— Bueno, sí, pero… No lo sé…

— ¿No sabes si te gustó?

— No, digo, sí, me gustó — Knuckles estaba más rojo que antes — ¡P-pero no puedo entender esto! ¡Era más fácil cuando solo nos peleábamos por la Esmeralda Maestra!

Rouge sonrió con dulzura.

— Temes que esté jugando contigo, ¿no es así? — le preguntó.

— Temo que me hagas hacer el ridículo.

— Knux, hace años que no me dedico a robar joyas. Tú lo sabes. Sabes que desde entonces realmente no he querido quitarte tu esmeralda, más que solo para molestarte. Dejé eso en el pasado.

— No es que no confíe en ti, es solo que… — empezó a tartamudear — Tengo que saber, ¿realmente sientes algo por mí?

La pregunta la dejó tiesa. Rouge bajó la mirada un segundo, y con las mejillas rosadas, miró al equidna a los ojos.

— Sí, algo… — sonrió tímidamente — ¿Y tú… sientes… algo por mí?

— Bueno… creo que sí… Pero… — el semblante de Knuckles se oscureció levemente, y Rouge, sorprendida, levantó las orejas — Pasé la mayor parte de mi vida en una isla, en soledad. Fue difícil para mí aprender a confiar en las personas y llegar a tener amistades. Quizás sea complicado de entender, pero… No sé si estoy… ¡Maldita sea! ¡Ni siquiera puedo terminar la condenada frase!

Knuckles suspiró pesadamente y volteó para ver a Rouge a los ojos.

— No sé si estoy listo para una relación.

La chica se quedó sin voz. De todas las respuestas posibles, no se esperaba esa. Encogió los hombros, bajó las alas y las orejas. Sus hermosos ojos color aguamarino se desviaron hacia un lado.

— ¿Estás rechazándome? — preguntó ella con decepción.

— Solo… Te pido un poco de tiempo.

Rouge, con una pequeña lágrima que no terminó de emerger, le sonrió con algo de tristeza.

— Está bien, Knux. Te entiendo.

Sin decir más, la chica extendió las alas y se marchó volando del taller. Knuckles agachó la mirada y se golpeó la cara con la palma.

— Qué ridículo me siento…


Era casi mediodía cuando los héroes comenzaban a reunirse de nuevo, a las afueras del taller de Tails. Había sido una noche de sueño intranquilo para algunos, quienes todavía se encontraban desperezándose.

Sticks estaba sentada sobre una caja, hablando con Amy y Charmy.

— Y es por eso que creo que debemos darle un nombre al equipo — dijo la tejón — ¿Qué les parece Los Vengadores? ¿O La Liga de la Justicia?

— No lo sé, suena poco original — dijo Charmy.

— Mmm… De acuerdo, déjame ver… — Sticks se llevó un dedo al mentón y luego extendió ambas manos como mostrando un nombre imaginario — Lo tengo: Freedom Fighters.

— No creo que sea buena idea — dijo Amy, suspirando con resignación.

Tails estaba parado al lado de una larga mesa. El zorrito los esperaba a todos con un gran jarrón de café y muchas tazas. El resto de sus compañeros se fueron acercando.

— Buenos días a todos — saludó él — Espero que hayan podido descansar. Por favor, tomen algo de café. ¡Es gratis!

Tails rio un poco y algunos de sus amigos se sirvieron.

— ¿Comenzaremos a trazar un plan? — preguntó Espio.

— Sí. Sonic me ha dicho que sería buena idea recorrer algunos kilómetros tierra adentro, para ver si encontramos algún pueblo o algo — comenzó Tails — A mí me parece buena idea. ¿Están de acuerdo?

Los demás asintieron.

— ¡Genial! Pero no podemos irnos todos de aventuras — continuó el zorrito — No sabemos si lo que hay ahí fuera puede ser peligroso o no. Recuerden que aquí hay miles de personas inocentes que nada tienen que ver en todo esto.

— ¿Sugieres que un grupo se quede aquí a vigilar? — preguntó Amy.

— Exacto. Y nos tomamos la libertad de preparar los equipos. Espero que no les importe — Tails carraspeó para aclarar su garganta — Sonic y Shadow irán todo lo que puedan tierra adentro. Al ser los más veloces, podrán llegar de inmediato a cualquier sitio y evitar toda dificultad. Estaría bien que vaya alguien con instinto para encontrar cosas. Es por eso que Rouge y Knuckles también irán. Silver, necesitamos un ojo en el cielo. Estarás en el equipo de exploración. Las habilidades ninja de Espio y las de supervivencia de Sticks nos serán muy útiles. También irán a investigar.

— ¿Y el resto? — preguntó Charmy.

— El resto nos quedaremos aquí para vigilar la ciudad.

— Pero, pero… ¡Yo quería explorar! — se quejó el abejorro.

— No estamos de excursión, Charmy — le reprochó Vector — Puede ser muy peligroso ahí afuera.

— Es verdad. No sabemos con lo que se van a encontrar — afirmó Tails — Es por eso que Shade y yo tuvimos que considerar las habilidades de cada uno para que el plan resultara de la mejor manera posible. Lo mismo fue para elegir al grupo que se queda aquí. Gemerl y Omega son máquinas de combate muy poderosas y serían perfectos para una defensa. Yo puedo reparar las cosas que se rompan. Shade era una teniente del clan Nocturnus y sabe mucho sobre tácticas de combate. Amy es casi tan fuerte como Knuckles cuando se enfada.

— ¡Oye! — exclamó la eriza.

— ¿Y nosotros? — preguntó Charmy.

— Vector y tú saben elaborar planes y podrían administrar la defensa — concluyó Tails.

— Oh, ya veo… — dijo la abeja.

— Solo tratamos de ser precavidos — concluyó el zorro — Por cierto, ¿alguien sabe dónde está Shadow?

— Se fue durante la noche a investigar. Dijo que dormir era una pérdida de tiempo — contestó Omega.

Tails puso cara de fastidio y una gota de sudor se le marcó en la nuca. Sonic le apoyó una mano en el hombro y le sonrió.

— Es Shadow. Hace las cosas a su manera — le dijo — Ya aparecerá.

— De acuerdo... Una cosa más para los que se marchan — dijo Tails — Tendrán que agudizar sus sentidos y confiar en sus instintos. Obviamente, no tenemos mapas. Y no creo que las brújulas que tengo en el taller sirvan para algo.

— ¿Y por qué no? — preguntó Amy.

Shade contestó aquella pregunta.

— Como todos saben, las brújulas funcionan usando los polos magnéticos del planeta para alinear la aguja e indicar la dirección norte-sur. Este mundo puede tener los polos magnéticos en cualquier otra dirección. Incluso puede tener varios polos, por lo que las brújulas no harían más que perderlos.

— Exacto — remarcó Tails — Traten de regresar antes de que anochezca. Suerte a todos.

Todos dieron media vuelta para encargarse de sus respectivas tareas, cuando de pronto apareció Shadow, en un destello azulado, en mitad de la reunión. Tenía una mirada fría y el ceño fruncido. El resto del equipo se detuvo a observarlo.

— Ya era hora de que aparecieras — dijo Sonic con una sonrisa desafiante.

— Ya era hora de que te despertaras, Faker — contestó el erizo negro con sequedad — He inspeccionado los alrededores durante la noche. No encontré nada inusual. Ni ciudades ni pueblos cerca de nosotros.

— Pero no has explorado todo — señaló Tails — Eso es lo que estamos a punto de hacer.

El erizo negro se volvió al zorro con su mirada seria.

— Ahora no hay tiempo para eso. Una flota viene hacia aquí.

— ¿Qué dices? — preguntó Knuckles.

— Estuve recorriendo lo que parecía ser un archipiélago, a unos cuantos kilómetros de aquí — narró Shadow — He visto una flota de barcos de guerra que se dirigía en esta dirección. Y visto que somos lo único que existe en esta zona…

— Esto no es bueno — dijo Amy — Hay miles de personas aquí. ¿Qué querrán esos tipos?

— No tengo idea, tal vez solo sea un grupo de reconocimiento. Pero dada nuestra situación, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

— ¿No tuviste ocasión de acercarte más, Shadow? — preguntó Rouge.

— No. Los barcos estaban lejos de la orilla, pero era fácil distinguir sus cañones.

— ¿Cuánto tiempo tenemos? — preguntó de nuevo la murciélago.

— No lo sé, tal vez unos minutos. Se movían muy deprisa a pesar de ser simples barcos.

— Tenemos que dar aviso a la policía para que… — Vector no pudo terminar su frase.

La alarma general de la ciudad resonó por toda Central City. Los héroes contemplaron los edificios y el horizonte. Sus miradas se cruzaron. Sin necesidad de mediar palabras, iniciaron la carrera.

Corrieron hacia el borde austral de la ciudad, es decir, el lado que estaba cerca del mar. Y allí contemplaron, con cierta impresión, una flota de barcos.

Eran barcos grandes, con velas enormes, y estas tenían un dibujo muy particular. Parecía una especie de cetro, pero envuelto en llamas, y con siete piedras que lo rodeaban.

A pesar de estar formada por barcos a vela, la flota se acercó rápidamente a la orilla, confirmando lo que les contó Shadow. Los héroes mantenían una mirada atenta sobre las naves, las cuales terminaron de tocar el suelo que formaba parte de Central City.

Las compuertas frontales de los barcos se abrieron en simultáneo, y de ellos emergieron, como una estampida, numerosos grupos de soldados. Muchos de ellos eran koalas armados con armadura de placas, escudos y lanzas. Detrás de sí, salieron grupos de osos polares provistos de hachas y otras armas que recordaban a los vikingos. No eran pocos soldados, sino cientos de ellos, y su número crecía a cada momento, a medida que iban vaciando sus barcos.

Los héroes se mantuvieron en guardia y algunos de ellos dieron un paso adelante. Querían mostrarles a los invasores que ellos se interponían entre sus armas y la ciudad. Se hizo un silencio algo tenso.

— Quizá deberíamos hablarles… — sugirió Charmy.

De pronto, con un estruendo simultáneo, todos los soldados se pusieron en guardia, llevaron sus escudos adelante y apuntaron a los héroes con sus lanzas. Lentamente, pero con paso firme, los soldados comenzaron a avanzar.

Shade se adelantó y se dirigió a los guerreros en voz alta.

— ¡Esta es una ciudad pacífica! ¿Quiénes son y qué quieren?

Todos los soldados frenaron al instante. Se enderezaron y subieron las lanzas, todo ello con el ruido estrepitoso de la tropa. Un oso polar dio un paso adelante y habló.

— ¡Armada Real de Solaria, Fireblast, abran paso!

Las tropas dieron un golpe al suelo con la base de sus lanzas. Una fila de soldados se hizo a un lado, abriendo una brecha en el espeso cuerpo de guerreros. Y de allí vieron que alguien emergió de los soldados. Cuando la reconocieron, todo el equipo de héroes se quedó estupefacto. Era Blaze.

La felina dio unos pasos más hacia ellos y se colocó las muñecas en la cintura. Tenía una expresión de confusión en su rostro mientras miraba a los héroes. Finalmente, su rostro se dulcificó.

— Qué bueno verlos de nuevo — dijo.

Los héroes quedaron anonadados unos momentos más, hasta que Amy se lanzó corriendo hacia la princesa. Blaze levantó la mano derecha, indicando a sus soldados que no había nada de qué preocuparse.

— ¡Blaze! — Amy le dio un abrazo a su amiga, incomodándola.

Mientras estaba siendo abrazada por Amy, Silver caminó lentamente hacia ellas, sin poder disimular su sonrisa. Sus miradas se cruzaron, y Blaze sonrió, asintiendo para saludarlo.

— ¿Qué haces aquí? — preguntó Amy soltando a la felina.

— La Sacerdotisa Real sintió la presencia de una gran concentración de energía en esta parte del mundo y me enviaron a investigar — explicó Blaze — Aunque soy yo la que debería preguntarles qué hacen aquí.

— ¿Te refieres a que este es tu mundo? — dedujo Vector.

— Naturalmente — contestó ella con seguridad.

El resto de los héroes se miraron entre sí y respiraron con alivio. Eso sí que era una buena noticia.

— Al menos estamos en un territorio amigable — dijo Rouge.

Blaze, sin embargo, aún estaba confundida.

Desde los soldados se escuchaban murmullos. Alguien con una voz chillona intentaba abrirse paso. El escándalo se hizo tan notorio que todos voltearon para ver. Blaze, sabiendo de quién se trataba, no pudo evitar rodar los ojos con resignación.

— ¡Suéltenme! — dijo la vocecilla, y saltando sobre los soldados, se liberó de ellos y aterrizó en el suelo.

Era Marine. Su mirada curiosa no cambió en absoluto, y cuando contempló a los héroes, sonrió ampliamente e intentó correr a su encuentro. Pero uno de los soldados se adelantó y le puso una mano en el hombro. Blaze le hizo un gesto con la cabeza para que la dejara, y así lo hizo.

La mapache salió corriendo al encuentro de los demás y se paró justo al lado de Blaze. Parecía encantada, manteniendo aquella traviesa sonrisa.

— ¡Vinieron de visita! ¡Genial! — exclamó ella.

— Es más complicado que eso — dijo Sonic chocando su puño con el de Marine — Pero es un alivio verlas. Es bueno saber que estamos en su mundo.

— ¿A qué te refieres? — preguntó Blaze.

— Es… Bueno, tenemos que explicarlo con calma — dijo Amy, y su semblante se puso algo serio y triste — Tenemos graves problemas. ¿Crees que podrías ayudarnos?

— Tengo mis propios problemas aquí, pero si está en mis manos, ayudaré — dijo Blaze con su típica mirada decidida.

— Por cierto, ¿desde cuándo tienes una flota de guerra? — preguntó Sonic con una sonrisa sarcástica.

— Soy la princesa de Solaria y la guardiana de las Esmeraldas Sol. No pensarás que lucharé sola toda mi vida, ¿o sí?

El erizo no pudo evitar soltar una pequeña carcajada ante esta afirmación. Parece que Blaze sí que había aprendido a no tener que cargar el peso de la responsabilidad ella sola.

Charmy pareció dudoso.

— ¿Qué es Solaria? — preguntó.

— Solaria es mi reino, el más importante de este mundo — contestó Blaze, y uno de los soldados la llamó — Discúlpenme un momento.

La guardiana se acercó hasta sus tropas, entabló una conversación con el almirante (el oso polar que habló ante sus soldados) y les dio la orden de descansar. Le aseguró de que no había nada de qué preocuparse. El oso polar preguntó por la pequeña Marine, pero Blaze le dijo que estaría bien con ella. Así, el almirante ordenó a sus soldados regresar a las naves hasta recibir nuevas instrucciones.

Mientras tanto, Marine conversaba animadamente con el resto del grupo.

— ¿Continúas metiéndote en problemas? — le preguntó Sonic guiñándole un ojo.

— ¡Para nada, compañero! ¡Ahora soy aprendiz de navío! — dijo ella con entusiasmo — Es el último puesto en un barco, pero aun así soy la más joven de toda la armada del reino.

— Bueno, felicitaciones — le dijo Amy con dulzura — ¿Blaze te ayudó a conseguir ese puesto?

— Digamos que tuvo influencia — dijo la mapache — Pero yo me lo gané, compañera. La estuve ayudando desde hace mucho tiempo, y supongo que ella ya no puede prescindir de mis talentos — dijo con orgullo.

— Eres un orgullo para todos tus fans, pequeña Faker — le dijo Sticks — ¡Arriba los personajes secundarios!

Ya con más calma, Blaze regresó junto a Marine y al grupo, y entonces entre todos les contaron los acontecimientos. Les dijeron todo lo que sucedió en el otro mundo, les contaron sobre las bombas de Eggman y la destrucción de dos ciudades enteras, junto con la muerte de millones de personas.

Blaze se estremeció al oír esto. Miró a Silver, quien tenía una ligera mirada de decepción. Ella sabía que aquel sentimiento era por sí mismo. Luego de la guerra contra los zetis, Blaze había ayudado a Silver durante los primeros dos meses en su búsqueda de las bases de Eggman y las bombas. Pero, infortunadamente, no habían tenido éxito.

Blaze no podía estar tanto tiempo ausente de su propio mundo. Era una princesa: tenía deberes y obligaciones. Tenía que servir y proteger a su propio reino, por mucho que deseara ayudar a Silver a cambiar el futuro de su mundo. Y así, en cierto momento, tuvo que despedirse y volver a la dimensión Sol. A partir de ahí fue que Espio comenzó a ayudar a Silver con mayor dedicación.

Continuaron contándoles todo. La batalla de Knuckles contra Metal Sonic, el regreso de Honey y la aparición de Infinite. Y también sobre el estado de salud de Cream. Esto alarmó bastante a la felina, pero se apresuraron en indicarle de que estaría bien. No pareció convencida.

También les informaron del discurso de Eggman, de su desesperado plan de tomar el mundo por la fuerza y de los bombardeos. Les indicaron que fue la Esmeralda Maestra quien los salvó de la muerte, y que ahora estaba rota. No podían usarla para volver a su mundo.


En el hospital de Central City, los doctores terminaban de reorganizar sus tareas para con sus pacientes. Muchos trabajos se habían adelantado durante la noche por temor a un nuevo corte de energía. Entre ellos, se habían realizado los estudios de Cream.

El mismo doctor que la había atendido antes se hizo presente en la sala de espera. Levantó el informe y leyó en voz alta. Vanilla estaba con Big, quien finalmente se había despertado, y hablaban de trivialidades.

— ¿Señora Vanilla? — preguntó.

Las orejas de la coneja se agudizaron y se acercó al médico.

— ¿Si?

— Tenemos los resultados de los análisis de su hija y su chao. ¿Tiene un momento?

— Claro. Puede decirlo aquí mismo, está bien — dijo ella — Él es un amigo.

— De acuerdo. Cheese está bien. Solo recibió algunos moretones, pero ya está estable — dijo el doctor — En cambio, su hija es un caso aparte.

— ¿A qué se refiere? — Vanilla tragó en seco.

— Es que… Es delicado para hablarlo aquí…

— Solo dígalo — dijo con algo de nerviosismo — ¿Cómo está mi hija?

El doctor cruzó miradas con ambos, quienes lo observaban con suma atención. El médico dio un ligero suspiro, bajó su informe y miró a la coneja directo a los ojos. La madre de Cream sentía su corazón latir con gran fuerza y se llevó las manos al pecho.

— Como guste… Nunca hay un modo sencillo de decir esto — comenzó de la manera más serena que le fue posible — Señora Vanilla, su hija sufrió una severa lesión en la médula espinal producto de una contusión en su columna cervical.

— ¿Q-qué…?

— El golpe recibido por su hija afectó varias de sus vértebras y se cortaron sus sistemas nerviosos. Las astillas penetraron algunos de sus órganos vitales.

— N-no… — las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de la coneja.

— Su hija… está en coma. Sus funciones vitales disminuyen de forma acelerada, y solo podremos mantenerla con vida por un par de semanas, cuando mucho. No hay nada que yo pueda hacer. Lo siento mucho, señora Vanilla…

Aquellas palabras los dejaron atónitos. Vanilla sintió que el alma se le rompía en un millón de pedazos. Se llevó las manos a los ojos y comenzó a llorar desconsoladamente. Big no pudo hacer otra cosa que correr hacia la calle.


Cuando terminaron de poner al tanto a Blaze y a Marine, la mapache se mostró bastante entristecida. En cambio, a Blaze, por ser mayor y más madura, se la vio con mayor entereza. Se llevó una mano al mentón para analizar tanta información junta.

— Ya veo — dijo al fin — Necesitan volver lo antes posible, pero la Esmeralda Maestra está rota. No es la primera vez que lo hace. ¿Cómo lo solucionaste antes, Knuckles?

— Simplemente reuní todas las piezas y la esmeralda se restableció por su cuenta — respondió el equidna — Pero ahora es diferente. Es como si no tuviera ni siquiera el poder suficiente como para volverse a unir. Eso me preocupa.

— Las gemas de poder tienen un límite en la energía que pueden emitir — dijo la felina — Tal vez, cuando transportó a toda la ciudad hasta esta dimensión, la esmeralda gastó todo su poder. Absolutamente todo. Hasta la última pizca.

— ¿Quieres decir que no podrá volver a recuperarse? — preguntó Sonic.

— No lo sé. Tal vez solo le tome más tiempo de lo que normalmente le lleva.

— Así lo espero. Pero no tenemos tiempo que perder — dijo el equidna — Necesitamos volver a nuestro mundo cuanto antes y arreglar las cosas con Eggman. Tenemos muchas cuentas que ajustar con él.

— Blaze, ¿podríamos usar las Esmeraldas Sol para volver? Solo nosotros. Podemos dejar a la gente en este mundo, mientras tanto — dijo Tails — Claro, si no te molesta.

— Me encantaría prestárselas, pero no será posible. Por lo menos aún no — dijo la felina.

— ¿A qué te refieres? — preguntó Amy.

— Hace unas semanas, el Doctor Eggman Nega comenzó a atacar de forma masiva nuestras ciudades — narró Blaze — De la nada, apareció con un ejército formidable. Pero no buscaba destruirnos. Buscaba las Esmeraldas Sol, y las encontró. Se llevó todas y cada una de las gemas y ahora no sabemos dónde está.

— Por eso ven a Blaze con un ejército — dijo Marine — Le pidieron que buscara a Nega y recuperara las esmeraldas. Y ella me pidió ayuda a mí.

— ¿De veras? — Sonic alzó una ceja.

— Marine ha estado mejorando desde que luchamos contra los zetis — dijo Blaze — Además, en vista de que quiere ser capitana, necesitará mucha experiencia en batalla. Es una parte de su entrenamiento. Y aunque odie admitirlo, resulta de mucha ayuda.

La felina le revolvió los pelos a Marine y le guiñó un ojo. Parecía que la relación entre ellas había mejorado mucho desde la vez que se conocieron.

— Entonces, el primer paso es recuperar las Esmeraldas Sol — concluyó Shadow — ¿Tienen idea de dónde pueden estar?

— No — contestó tajante Blaze — Lo obvio es que estén en alguna base de Nega, pero no conocemos ninguna. Los otros barcos de la Armada Real están patrullando los mares, y tenemos grupos de reconocimiento para explorar tierra. En cuanto hallen alguna, entraremos en acción.

— Aun así, no podemos quedarnos de brazos cruzados — dijo Shade — La táctica es dividir y conquistar. Necesitamos abarcar el máximo terreno posible en el menor tiempo posible. Tendremos que dividirnos.

Pero antes de que comenzaran a preparar la estrategia, oyeron que alguien los llamaba. Cuando voltearon, se sorprendieron al ver a Big. Tenía un rostro con la mirada llena de pena, a punto de saltársele las lágrimas.

— Tengo un mal presentimiento — murmuró Rouge.

— ¡Sonic! ¡Amy! ¡Todos! — gritó Big acercándose, hasta llegar a ellos.

— Respira, campeón — dijo Sonic — ¿Qué sucede?

— Por favor, vengan rápido… Es Cream. Ella… está muriendo…


Llegaron al hospital en unos instantes, y arribaron como una estampida hacia la sala de espera. Allí no había nadie, pero el doctor apareció al oír el escándalo. Los reconoció y en seguida entendió lo que estaba pasando. Con un gesto de su mano, les indicó que lo siguieran.

La habitación de Cream estaba tenuemente iluminada. La pequeña coneja se encontraba recostada, con un respirador artificial y dos conductos de suero estaban conectados a sus pequeños brazos. A su lado estaba Cheese, con unas pequeñas vendas, sollozando.

Sentada en una silla, se encontraba la madre de Cream. Vanilla sostenía la cabeza de la conejita con una mano, mientras tomaba su otra mano. La coneja lloraba amargamente.

El doctor le contó al grupo, en voz baja, la desagradable noticia. Amy se echó a llorar, apoyándose contra un muro y cubriéndose la cara con las manos. Sticks le puso una mano en el hombro, mientras lloraba también. Vector maldijo a Infinite en silencio. Charmy sollozó en voz baja.

Tails se acercó, dando pasos lentos y con la mirada perdida. Cuando ingresó a la habitación, sus ojos se dirigieron a su pequeña amiga. Verla en ese estado, conocer su triste final… No lo soportó. Se dio media vuelta y corrió hacia la salida.

Blaze y Marine entraron y no lo pudieron creer. La mapache comenzó a llorar al igual que Amy. La guardiana, aunque intentaba conservar la compostura, no pudo evitar sollozar con amargura. Una lágrima se derramó sobre una de sus delicadas mejillas.

Sonic, por su parte, le dio un golpe a la pared, y se quedó con el puño apoyada en ella. Había permitido que una niñita, su amiga, sufriera un gran e irreparable daño. Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro, al tiempo que empezaba a temblar.

Sin embargo, una mano se posó sobre su hombro. Al girar levemente la cabeza, vio a Knuckles. El equidna tenía la mirada resignada y con algo de pena. Con un gesto de su cabeza, le indicó la salida.

— Ve por él — le dijo en voz baja — Te necesita más que a nadie.

Sonic abrió los ojos al darse cuenta de que su amigo equidna estaba en lo cierto. Tails, por alguna razón, parecía destrozado. Y él no iba a quedarse allí golpeando las paredes. Aceleró por el pasillo y salió a la velocidad del sonido.

Los demás, mientras tanto, no hicieron más que acompañar a Vanilla en este difícil momento. Un silencio absoluto pareció reinar en el hospital. Solo se escuchaba el sonido del llanto.


Tails volaba a toda velocidad. No quería hacer otra cosa más que escapar. Su corazón, por algún motivo, estaba partido en mil pedazos. Sentía pena, dolor y tristeza. Una amargura en su pecho como nunca había sentido antes. Sin darse cuenta, sus lágrimas caían al suelo como las gotas de la lluvia.

Aterrizó sobre el techo de su taller. No había otro lugar en el que se sintiera mejor. Intentó caminar para encerrarse en su habitación, pero no podía ni siquiera moverse. Sus piernas, debilitadas, temblaban como nunca antes. Cayó al suelo de rodillas, con las manos sobre el piso, preguntándose cómo había podido suceder semejante cosa. Le habían prometido a Vanilla que protegerían a su hija, pero habían fallado. Todos lo habían hecho. Pero él se sentía más culpable que cualquiera, aunque sabía que no era su culpa. No había nada que hubiera podido hacer para evitar que Infinite la atacara de aquella forma tan bestial y la hubiera dejado de camino a la muerte.

Oyó un ruido detrás de sí, y se levantó lentamente. Alzó la mirada y vio a Sonic, con un rostro triste, pero a la vez, compasivo.

— Sonic… — murmuró Tails, acercándose lentamente.

El erizo se acercó también, y cuando estuvieron lo bastante cerca, Tails se abrazó a él, como si intentara con ello aferrar la vida de su amiga. Sonic podía sentir las lágrimas del zorrito sobre su pecho.

— Sonic, le fallamos… — dijo Tails sollozando — Debimos haber hecho más…

— Yo me digo lo mismo, amigo mío — dijo el erizo, acariciándole la cabeza con suavidad — Es una de las personas más nobles que conocí. No merece esto.

— Tiene que haber algo que podamos hacer, cualquier cosa…

— Yo… No sé si eso sea posible, Tails…

Aun con las lágrimas saltadas, el zorrito intentaba modular las palabras.

— Sonic, es que yo… yo la…

— Lo sé, amigo, lo sé… — Sonic separó suavemente a Tails y lo miró a los ojos con compasión — No necesitas decírmelo. Lo he visto en tus ojos y me lo demuestras ahora. Tails… No sabes cuánto lo siento…

Y volvieron a abrazarse. Sonic no pudo evitar que las lágrimas rodaran por sus mejillas.


Las horas transcurrieron. El sol ya declinaba por el horizonte, tiñendo de naranja los edificios de Central City, los campos y el mar. Vector se encontraba apoyado sobre una barandilla, contemplando el agua. La flota de barcos se había apartado: los marineros los habían atracado contra la orilla y los habían amarrado para evitar que se les escaparan por el movimiento de las olas.

El rostro de Vector mostraba cansancio y pesar. Cada tanto, el aire salía expelido de sus poderosas fauces en forma de suspiro.

Espio y Charmy aparecieron detrás del detective. Este los oyó y giró levemente la cabeza.

— Todos están desanimados — le contó Espio — La noticia de Cream fue un golpe duro para el equipo.

— No es para menos — dijo Vector sin ganas — Aunque es verdad que no podemos perder tiempo, tampoco podemos hacer nada con lágrimas en los ojos. Tenemos que tomarnos unas horas antes de empezar a buscar las esmeraldas.

— Sí, todo esto es muy triste — dijo Charmy con pena en su voz — No dejan de aparecer malas noticias.

— Toda esta muerte solo oscurece el corazón y nubla la mente — dijo Espio con los ojos cerrados — ¿Alguno de ustedes habló con Vanilla?

— Yo lo hice — respondió Vector — Está devastada. No se podía esperar otra cosa. Cream todavía respira, pero no lo hará por mucho tiempo. Cuando pierda a su hija, pasarán una de dos: o sufrirá una profunda depresión, o enloquecerá de la ira.

— ¿Tú crees? — preguntó Charmy — Nunca he visto ni lo uno ni lo otro en la mamá de Cream.

— Aún eres muy joven para entender a un padre o a una madre — dijo Vector mirando el mar — Cream era todo lo que Vanilla tenía, o todo lo que realmente le importaba. Cuando no ella ya no esté, Vanilla ya no tendrá por qué vivir.

— Eso es lo que creerá al principio — dijo Espio — Pero debemos apoyarla. Todo el equipo debe estar con ella para que no cometa alguna estupidez.

— ¿Creen que sería capaz de…? — Charmy disminuyó el tono de su voz, temiendo que se cumpliera lo que estaba a punto de decir.

— No. O al menos, no lo hará antes de deprimirse o enfurecerse — dijo Vector.

— ¿Y tú qué crees que pasará? — preguntó Espio al cocodrilo.

Vector alejó lentamente la mirada del mar, para contemplar a sus amigos.

— No lo sé. Nunca he tenido mucho contacto con Vanilla, pero… Solo espero que tenga la fortaleza para afrontar la pérdida. No puedo imaginar un dolor más grande que el de ver a tus hijos morir.

Los tres hicieron un silencio y Espio, como si hubiese estado reflexionando al respecto, concluyó.

— No lo hay.


A las afueras del hospital, Blaze se encontraba mirando el atardecer. Estaba sola. Necesitaba estarlo, para poder desahogarse en paz. Ver a Cream, a su primera amiga, en aquel estado, la lastimó más de lo que hubiera imaginado. Aunque nunca lo admitió, Cream fue la persona que cambió su forma de ser. Le había tendido una mano amistosa en aquel momento de necesidad, aquella vez que había viajado accidentalmente a su mundo.

Por aquel entonces Blaze era mucho más testaruda, fría, distante, desconfiada y reaccionaria de lo que era ahora. Pero a pesar de evitarla a toda costa, Blaze no pudo quitarse de encima a la conejita. Y eso era porque Cream sabía que ella, aunque lo negara en aquel momento, necesitaba ayuda. Cream le tendió esa mano, la ayudó con su misión, y le enseñó lo que era la amistad y la confianza. Fue gracias a Cream que ella había conocido a tantas personas maravillosas en aquel mundo. Fue gracias al enorme corazón de la conejita que Blaze había comprendido que no podía seguir con su anterior manera de ser.

Y fue el recuerdo de Cream lo que, por ejemplo, le hizo aprender a aceptar a Marine, hasta el punto de convertirla casi en su mano derecha.

Pero ahora, aquel modelo que seguía secretamente, su primera amiga, tenía los días contados. Y no había nada, al parecer, que se pudiera hacer.

Escuchó unos pasos que la sacaron de sus pensamientos. Rápidamente se quitó una lágrima de su ojo derecho y aclaró su voz, por si tenía que usarla. Silver se había aparecido delante de ella, dando pasos tímidos. Su mirada era algo triste, como la de cualquier otro en ese momento.

— No quiero molestarte, Blaze. Solo quería decirte que… lamento mucho lo de Cream — dijo Silver, casi en un susurro — Sé que fue tu primera amiga y es importante para ti.

— Gracias, Silver — dijo ella — Pero lamento no haber podido hacer lo suficiente como para evitarlo. Sé que fue ese tal Infinite el que la lastimó, pero él fue enviado por Eggman… Si hubiéramos detenido al doctor mucho antes, si me hubiera quedado en tu mundo… Tal vez todo esto se habría evitado.

— Blaze, llevo años pensando en lo que podría haber hecho para evitar el presente o el futuro — dijo Silver, dando un paso adelante — He viajado en el tiempo para evitar una catástrofe, y lo único que logro hacer es ver cómo esta se hace realidad en mis narices. Las posibilidades de cambiar el futuro se escapan de mis manos como el agua y… Trato de no perder la esperanza, pero… Estoy empezando a creer que es inevitable.

La felina dio un paso adelante, contemplando los ojos dorados del erizo. Sorprendiendo a este, Blaze le tomó una mano.

— No vuelvas a decir eso, Silver — dijo ella con firmeza — Eres la persona más optimista que he conocido. Sé que has sufrido mucho durante tu infancia, pero no puedes dejar que estos episodios te desanimen. Tienes la misión más importante y noble de todas, y no debes flaquear. Incontables vidas dependen de tu éxito.

La voz pareció quebrársele, y bajó la cabeza para respirar un poco. Luego, poco a poco, volvió a mirar al erizo.

— A pesar de los golpes que podamos sufrir, seguiré adelante, y no permitiré que caigas en la desesperación — dijo ella. Sus ojos se fijaban en los de él con tanto ímpetu que el erizo interrumpió su respiración — Silver, tenemos que continuar la búsqueda de las Esmeraldas Sol. Cada minuto que perdemos lamentándonos, es un minuto que Eggman gana.

— Lo sé, Blaze… — dijo el erizo, y dibujó una pequeña sonrisa en su rostro — Gracias.

— ¿Por qué?

— Por animarme.

Y ambos sonrieron, mirándose mutuamente a los ojos.


La sala de espera del hospital aún estaba ocupada por algunos de los amigos de Cream. Pero solo su madre se encontraba con ella, dentro de la habitación. Vanilla contemplaba con tristeza el rostro de su hija. El monitor que mostraba sus pulsaciones pitaba levemente cada vez que la delgada línea verde atravesaba la pantalla y subía como un pico.

Un repentino recuerdo invadió la mente de la coneja.

"— Mamá, ¿me cantas una canción?

"Cream se encontraba en su cama, cubierta por sus mantas. Cheese estaba a su lado, y ella lo abrazaba como si fuese un muñeco de peluche. Su madre se le quedó viendo con dulzura.

"— Claro, cielo.

"Vanilla se sentó delicadamente en un lado de la cama, y con una voz suave y cálida, comenzó a entonar:

"— All that I see now is not the same, all you remember is gone away, but you're still standing here… — ella cantaba con calma mientras arropaba su ropa.

"— So much has happened, it's hard to bear… Shadows of sadness, within your stare, but still you're standing here.

"Cream la miraba con una sonrisa, mientras se ocultaba lentamente bajo las mantas y Cheese se adormecía.

"— Moving on, the future's down the road, but the journey won't be easy… "

Y terminando la estrofa, con una lágrima sobre su mejilla, Vanilla pronunció en un susurro inteligible.

— Rising up, standing on your own. With the beauty in your eyes, shinning…

Estiró lentamente la mano para acariciar el rostro de su hija.

— You have not lost a thing, whatever may come, the light of hope is always shining there in your heart — y terminó casi en un hilo de voz — You've not lost a thing, whatever you do, just know that your tomorrow will be waiting for you…

La coneja no pudo continuar, y bajó la mirada, guardando un profundo silencio.

La puerta se abrió suavemente detrás de sí, sorprendiéndola. Era el doctor.

— Señora Rabbit, lamento mucho molestarla — dijo el médico con delicadeza — Pero necesita descansar. Esto no es bueno para usted. ¿Por qué no va a casa e intenta dormir un poco?

— Es que… no quiero dejar sola a mi hija — dijo Vanilla lentamente — ¿Seguro que no hay nada que se pueda hacer, doctor?

— No, al menos en este hospital — dijo el doctor, y la coneja levantó la cabeza — Me han contado lo que sucedió con la ciudad. Me cuesta creer que estamos en otra dimensión, pero no tengo otra opción que aceptarlo. Lo que trato de decir es que hay centros médicos de alta tecnología en Empire City que quizá podrían encargarse de su hija.

— ¿Lo dice en serio, doctor? ¿Hay esperanza de que se salve?

— Tal vez, pero esta no es precisamente mi especialidad. Trate de no aferrarse demasiado a esta idea. No sabemos cuánto tiempo podríamos estar en esta dimensión. Y si volviéramos a tiempo para llevarla a Empire City, tampoco sé si podrán salvarla. Pero es una posibilidad.

— La esperanza es lo único que puedo perder ahora, doctor — Vanilla se puso de pie y le tomó las manos — Muchas gracias por todo.

— Un momento, ¿qué va a hacer?

La coneja miró a Cream, y le contestó al médico con determinación.

— Voy a luchar por mi hija.

Vanilla salió de la habitación con una mirada firme. Caminó por el pasillo, y los chicos la contemplaron con extrañeza.

— Señora Vanilla, ¿a dónde va? — preguntó Amy.

La coneja frenó al instante y se volteó para hablarles a todos.

— Voy a prepararme. Tenemos que encontrar las Esmeraldas Sol lo antes posible. ¿Se quedarán aquí llorando?

Vanilla se marchó por la puerta del hospital, dejando a todos perplejos.

La coneja llegó a su casa rápidamente e ingresó a su habitación. Abrió el ropero y quitó todas las perchas y las prendas. Ahora, en el vacío de aquel mueble, se podía ver una puerta con cerradura. Era apenas visible.

Vanilla buscó una llave en un cajón, la sacó y la introdujo en la pequeña cerradura de aquel compartimiento secreto. Una vez abierta la puerta, se quedó contemplando lo que había en su interior.

Vanilla continuó mirando aquella prenda que tanto tiempo había ocultado. Le traía recuerdos, dolorosos algunos, pero excitantes otros.

— Nunca creí que volvería a ponerme esto — murmuró.


Transcurrieron unos minutos hasta que reunieron al equipo en el taller de Tails. Pero todos se sorprendieron al ver a Vanilla aparecer junto a ellos, vestida con un uniforme militar. La camisa era azul, sin mangas, y los pantalones, de oscuro camuflaje urbano. Y tanto en el frente como en el brazo derecho de la camisa, se podía ver claramente el escudo de GUN tejido sobre la tela. Además de la camisa azul y el pantalón camuflado, usaba unas botas negras, rodilleras, coderas y guantes del mismo color.

La coneja se sonrojó un poco cuando todas las miradas se posaron sobre ella. Aquel traje marcaba mejor su figura y demostraba que, a pesar de que ya no era una jovencita, continuaba siendo esbelta y atractiva. Vector se ruborizó cuando esta idea pasó por su mente, y la alejó tan rápido como llegó.

— Vaya, nunca me imaginé esto — dijo Rouge con una sonrisa cómplice — Con que trabajas para GUN, ¿eh?

— ¿Así que eras una espía todo este tiempo? — preguntó Sticks, indignada — ¡Y pensar que te mostré los planos de mi casco anti-telepatía!

— Eso fue hace años — Vanilla carraspeó — Discúlpenme por no haberles contado de esto antes, pero era algo en mi vida que quería sepultar. El doctor me dijo que en nuestro mundo podrían salvar a Cream, aunque existe una pequeña posibilidad. Pero prefiero aferrarme a ella y salir a luchar por mi hija, antes que estar lamentándome, viéndola morir.

— Entonces haremos todo lo que esté en nuestras manos para hallar las esmeraldas cuanto antes — dijo Blaze — Haré que movilicen a cada soldado de mi reino para que encuentren las bases de Eggman Nega. Si la vida de Cream depende de ello, entonces no descansaré hasta lograrlo.

— Ni nosotros tampoco — dijo Sonic levantándole el pulgar.

— Gracias — dijo Vanilla inclinándose levemente.

De repente, el oso polar llegó a trote desde los barcos y se inclinó ante Blaze.

— Su majestad, lamento interrumpirla, pero tenemos noticias — dijo — Nuestros exploradores han encontrado una base de Eggman Nega en la montaña de Blizzard Peaks. Dicen que podría tratarse de una fortaleza.

— Bien, entonces iremos a investigar — contestó la gata.

— ¿Cuántos soldados llevaremos? — preguntó el almirante.

— Ninguno. Quiero que todos los agentes se ocupen de seguir buscando otras bases del doctor — contestó Blaze — Iré con mi equipo.

El oso polar miró al resto de los héroes, y aunque se mantuvo dudoso por unos instantes, al final asintió.

— Como ordene, majestad. ¿Qué hará la Armada Fireblast?

— Quiero que sus tropas desembarquen y protejan esta ciudad, almirante — dijo la princesa señalando Central City — Es el hogar de mis compañeros y hay miles de civiles inocentes dentro. Si alguien ataca la ciudad, deben defenderla.

— La defenderemos con nuestras vidas si es necesario, mi señora — dijo el almirante — Una cosa más. Me han informado que hallaron el Aura Arcana. Parece que las leyendas eran ciertas.

Los ojos de Blaze se abrieron como platos.

— ¿Lo dice en serio, almirante? ¿Dónde está?

— Los exploradores la hallaron en el interior de la Montaña Etérea, su majestad — explicó el oso — Dicen que está fuertemente fortificada por las tropas de Nega. La sacerdotisa Púlsar insiste en ir hacia allá lo antes posible.

La princesa pareció perderse en sus pensamientos por un instante. De pronto subió la mirada y volvió a dirigirse al oso polar.

— Iremos allí también. Usted prosiga con sus órdenes, almirante. En cuanto liberemos la montaña de los robots de Nega, le daré el aviso para que Púlsar pueda llegar hasta allí.

— Como ordene. Con su permiso — el almirante se inclinó levemente.

Con esto último, el oso polar se retiró a organizar a sus soldados.

— Eres toda una comandante, Blaze — dijo Sonic.

— ¿A que sí? Yo misma le enseñé a dar órdenes — dijo orgullosa Marine.

— Como sea… — Blaze rodó los ojos.

— ¿Qué es eso del Aura Arcana? — preguntó Knuckles.

— Una antigua leyenda indicaba que había un sitio donde se reunían y condensaban las energías de este mundo — explicó Blaze — Esa fuente de poder fue llamada Aura Arcana por los antiguos sacerdotes de mi reino. Aunque muchos daban la leyenda por falsa, parece que este lugar sí que existe, y tenemos que recuperarlo. No podemos dejar que Eggman Nega profane ese lugar tan sagrado. Además, tal vez las energías de este planeta puedan ayudar a restaurar la Esmeralda Maestra.

— Entonces hay que intentarlo — dijo Knuckles — Iré a ese lugar.

— Sería buena idea buscar las Esmeraldas Sol también. Solo por si acaso — sugirió Amy.

— Tenemos que formar grupos — dijo Blaze — ¿Alguna sugerencia?

— Sí — contestó Shade, dando un paso adelante — Si esa Montaña Etérea está fortificada, entonces necesitaremos dos grupos de choque de seis, uno para atacar las tropas que vigilan el Aura Arcana y otro para penetrar la base de Blizzard Peaks. También tendremos que repartir el resto de nosotros para continuar la búsqueda de las Esmeraldas Sol.

— Me parece un buen plan — dijo Espio.

— Estoy de acuerdo — dijo Silver.

— Big, perdona por pedirte esto, pero… — Vanilla carraspeó — ¿Podrás quedarte con Cream y cuidar de ella? No es que no confíe en tu ejército, Blaze, pero es que tengo un mal presentimiento. Llámalo instinto de madre.

— Claro, señora, ahí estaré — dijo Big.

— No tiene que darme explicaciones, señora, lo entiendo — dijo Blaze asintiendo — Yo haría lo mismo en su lugar.

— Y a todos nos encantaría saber con quién tendrías ese pequeño… — susurró Sticks con malicia.

— Muy bien equipo, hay que organizar los grupos — dijo Sonic con determinación.


En medio de un área de estepa, numerosos destellos de luz iluminaron la zona. Los animales salvajes se quedaron contemplando aquellos halos de color púrpura que aparecieron de la nada y desaparecieron de la misma manera.

Cuando se desvanecieron las luces, se materializaron los campeones de Eggman, quienes contemplaron a su alrededor con curiosidad. Infinite dio un paso adelante.

— Nos dividiremos en grupos. La clave es la ciudad de Central City — dijo con su voz grave y distorsionada — Los que recorran terreno a pie, deben escabullirse todo lo posible. Si encuentran lugareños, pregunten por la ciudad. Y si se topan con alguno de nuestros enemigos, no los ataquen a no ser que tengan la seguridad de que podrán destruirlos. Tengo la orden de mantenerlos a ustedes con vida y así lo haré.

— Eso es muy atento de tu parte, camarada — dijo Bean.

— Y otra cosa… — el chacal volteó a ver a todos y cada uno a los ojos, y muchos de ellos sintieron escalofríos ante su penetrante mirada — Shadow es mío. Si alguien lo elimina, deseará haber sido destruido por una de las bombas de Eggman. ¿Quedó claro?

— Como el agua — dijo Bearenger con el ceño fruncido.


A que no se esperaban eso de Vanilla, ¿eh? Ella tiene su propia historia que contar, y la sabrán en el próximo capítulo. Por cierto, la canción que le canta a Cream es parte del tema "The Light of Hope", tema final del juego Sonic Forces.

La caza ya ha empezado. Los héroes marchan en busca de la forma de regresar a casa, y los campeones los buscan para destruirlos. ¿Quién encontrará a quién? No se pierdan el próximo episodio, "Cacería".

See you later!