Friend Zone.

X: ¿Buen Humor?

Palabras: 1480.


La sonrisa de Naruto siempre alegraba las mañanas; era grande, traviesa, brillante y, cuando Naruto le sonreía a Hinata, ella se sentía derretir con su intensa calidez. Él era como el sol. Él era un niño-sol con ojos de cielo.

Si alguien alguna vez le preguntaba qué era lo que más amaba de Naruto, ella no sabría elegir entre sus ojos intensamente azules, su cabellera de oro, su increíble y brillante sonrisa, o su personalidad arrolladora…

¿Había alguien que tuviera más encantos que él? Imposible. Aunque tuviera muchos defectos –ella prefería llamarlos cualidades no tan buenas-, como que era irresponsable, desordenado y que no tenía una pizca de sentido común ni de tacto, él siempre se las arreglaba para maravillarla con pequeñas perlitas de su peculiar forma de ser. Con sus rayitos de sol.

Hinata amaba cada cosa de Naruto.

Eso había sido así desde hace mucho tiempo –dos años, aproximadamente- y el pensar que sus sentimientos serían los mismos eternamente a veces le hacía sentir miedo…

Dos meses atrás, cuando Naruto y Sakura se hicieron novios, ella se había consolado con la idea de que por fin entendería que él era algo inalcanzable ahora y nada más constituiría un amor platónico. Sería el novio de su amiga y naturalmente ella se iría deshaciendo de su fijación hacía él, porque estaba mal el sentir así.

En ese entonces hasta había tratado de convencerse de que Naruto simplemente le gustaba, que simplemente se sentía atraída hacía él, que era un flechazo pasajero que desaparecería gradualmente… Eso era lo que le recitaba su mente, pero el corazón le decía con sarcasmo "Repítetelo hasta que lo creas, tonta".

Efectivamente el idiota que palpitaba tuvo todo el tiempo la razón.

Lo tenía claro. Así eran las cosas: Naruto quería a Sakura, Sakura quería a Naruto, y ella no tenía cabida en ese romance mutuo…

Esa mañana respiró hondamente al verlo correr con la felicidad estampada en el rostro hacía la chica de extraordinarios ojos verdes al centro del patio de recreo. Desvió la mirada para evitarse la escena del beso y luego se dio la vuelta, haciendo de tripas corazón, como había hecho cada día de los últimos dos meses, y preguntándose dónde podría estar Kiba.

Porque no quería estar cerca de esos dos por ahora.


—Hinata, Hinata, Hinata.

Naruto interrumpía cada palabra con un toqueteo en su pupitre. Hinata sólo sonrió al subir la mirada de su cuaderno, divertida ante el llamado al más puro estilo "Sheldon Cooper". —¿Qué ocurre, Naruto-kun? —preguntó en un susurro suave.

Él se detuvo y le brindó una gran sonrisa. —Necesito una grandísima ayuda de mi tiernita y judía mejor amiga´ttebayó.

—Oh, nazi… —alzó una ceja y se inclinó un poco hacia adelante en su pupitre para poder escucharlo mejor. Ese día, por alguna razón, se sentía de muy buen humor. Escuchó la risa baja del chico rubio y ella se contagió un poco, aunque también se sintió enrojecer levemente por la cercanía de sus rostros. Naruto se había dado totalmente la vuelta en su asiento y la distancia entre ellos era muy poca, como cada vez que él quería hablarle de algo medianamente serio—, dime q-qué necesitas esta vez.

Las mejillas tostadas se colorearon suavemente. —Es sobre… Es algo sobre Sakura-chan´ttebayó.

Y el buen humor que la había acompañado se esfumó mágicamente con esas palabras.


Matsuri soltó un bostezo tan sentido que Hinata pensó que se le podría salir el alma, y cerró duramente el portátil. —¡No doy más! Hinata, nos vamos a volver unos fósiles aquí.

—No exageres, Matsuri-chan —le respondió con una sonrisa, aunque estaba sintiendo los párpados demasiado pesados—, ¿quieres que nos tomemos un descanso o dejamos así por hoy y nos volvemos a reunir mañana?

Ella misma no sabía cuál era la mejor opción. Por un lado, estaba que moría del cansancio. Por el otro… Dios, quería salir de ese enrollo de una buena vez y no perder otra tarde más de su preciosa juventud.

Miró el reloj en la pared de la habitación de su compañera. Ya casi daban las 19:00 P.M.

—¡Terminamos hoy porque terminamos! —exclamó la castaña—Pero descansemos un ratito… —tomó un sorbo de limonada y se recostó en el escritorio con fatiga total.

Hinata se recostó al respaldo de la silla y suspiró con cansancio. Apenas habían salido del colegio se dirigieron a la casa de Matsuri y toda su preciada tarde se marchó frente a un computador. Sólo tenían dos días para entregar completamente el proyecto de su "empresa" para la feria micro empresarial y había sido todo un lío. Afortunadamente ya no faltaba mucho…

¿Cómo le estaría yendo a Naruto con su grupo? Seguramente estaría quejándose como nunca. Seguramente Sakura le estaría cantaleteando. Seguramente Sasuke no tendría tanta paciencia con él…

Gimió suavemente: de nuevo estaba pensando en ese sujeto.

Naruto, Naruto, Naruto. Había estado tan ajetreada que no había tenido tiempo para pensar en ese rubio con cara de… idiota, sí, idiota… ¡Baka, baka, baka!

Matsuri observaba extrañada el rostro de su compañera de clase, quien no hacía más que fruncir el ceño, y que parecía estar teniendo una batalla mental. —Hinata-chan —le llamó suavemente—, ¿te duele la cabeza? Porque si no te sientes bien podríamos continuar ma-

—¡No! —Matsuri parpadeó y hasta Hinata se sorprendió por su exagerada respuesta. Trató de mesurarse con una sonrisa—Lo siento… pero quisiera terminar hoy.

La chica castaña asintió, con una sonrisa de aceptación. —Terminamos estas galletas y manos a la obra.

—Sí… ¿Cómo van las cosas entre Gaara-san y tú, Matsuri-chan? —preguntó, más por distraerse de sus pensamientos que porque en verdad le importase, y le divirtió internamente que las mejillas de su amiga se tiñeras de rojo.

Rojo como el pelo de Gaara-san, pensó.

—Eh, eh, eh… —la oyó balbucear, casi atragantándose con la comida—Todo va bien, Hinata-chan…

—Me alegro mucho por ti…

Ellos en verdad hacían una linda, linda pareja. Hinata siempre pensó que ellos terminarían juntos, hasta había apostado con Naruto sobre eso…

Estaba a punto de maldecirse mentalmente por recordarlo nuevamente, cuando la voz de la chica a su lado la sacó de sus cavilaciones. —Hinata-chan, siempre he querido preguntarte algo.

—Dime…

—¿Tú eres muy amiga de Naruto, verdad? Ah, bueno, eso es muy obvio… eh… —Matsuri soltó una risilla nerviosa.

¿Por qué tenía que recordárselo ahora? Jesús, que ella estaba intentando sacárselo de la cabeza, y ahora venía ella a hablarle sobre su hermosa amistad. —¿Qué es lo que quieres… preguntarme exactamente, Matsuri-chan? —preguntó con la mayor calma posible.

Matsuri la miró fijamente antes de soltar. —¿Cómo es que terminaron siendo novios Naruto y ella?

El corazón se le detuvo.

¿En realidad ella le estaba preguntando eso? ¿De verdad? ¿No era un broma del destino sádico y horrible? ¡Maldición, las personas no hacían más que hurgar en la herida!

—Digo, es que… —Matsuri balbuceó—, en verdad, yo siempre pensé que ustedes dos terminarían juntos, y es que siempre se les ve tan unidos a Naruto y a ti…. Hasta aposté con Gaara..

¡¿Qué todos se la vivían apostando sobre la vida amorosa de los demás?!

Se obligó a sonreír, rogando para que Matsuri se callara de una vez y no notara la falsedad de su gesto. Los ojos perlados brillaron con tristeza. —No, Matsuri-chan, te equivocas… N-nosotros sólo somos amigos… —se ruborizó levemente. No era demasiado extraño que la muchacha hubiese pensado de esa manera, en realidad… Su padre todavía seguía convencido de que el rubio estaba tras ella y, en la mente absurda del mayor, simplemente estaba usando a Sakura para acercarse a su preciosa hija—Él siempre estuvo interesado en Sakura-chan.

Matsuri gimió. —Ah, no puede ser… ¿Me lo dices en serio?

—Sí. —dijo, pasando saliva antes de hablar—Yo les ayudé a estar juntos —sonrió—. Si eso satisface tu curiosidad, creo que… deberíamos seguir. Esta vez yo escribiré.

Y así, desvió su atención a la computadora, ignorando completamente el break de su corazón. El segundo del día.


Le dolía la cabeza cuando se tiró a cama. Se quejó, cansada, abatida, agobiada, torturada, ante las palabras de Matsuri que le golpeaban constantemente… Aunque no tan duramente como las de Naruto.

Idiota…

¡Quiero darle un obsequio por nuestro segundo mes, tienes que ayudarme, Hinata-chan´ttebayó!

Ella era más idiota por haber dicho que sí.

Se hundió en la almohada, sollozando superficialmente, sintiéndose cada vez más oprimida. ¿Qué debería hacer? ¿Podría soportar esa situación por mucho tiempo más? Sólo dos meses, dos meses… y ya se sentía desfallecer.

El puesto de mejor amiga no le sentaba bien.

Hoy que se había levantado de tan buen humor…

Y sin poder evitarlo se quedó dormida, recordando cosas que era mejor no recordar, eventos del pasado que marcaron el hoy.

¿Sería sano eso?

No, definitivamente no le hacía ningún bien a su salud recordar todo desde aquél día.

El día en que se enamoró de Naruto.


Este es un capítulo horrible, pero necesario. Lamento haber tardado tanto… La gripa no me dejó.

Ahora nos vamos a un breve arco del pasado. Lo estuve pensando mucho, para no hacerlo tan confuso. Espero me apoyen y deséenme suerte, queridos. . ¿Alguien más odia a Naruto?

Nos vemos en la siguiente entrega. Próximamente: amor, romance, lágrimas, celos… ¡De todo! Asdf, este fic tiene tanto potencial… Mi vida es una fuente inagotable de inspiración Xd´D