PASIÓN EN EL EXTRANJERO
-¿Estas absolutamente segura de esto?
La aludida no contestó de inmediato, ambos acababan de tomar un baño y Kashii se encontraba secando el cabello de su prometida con una toalla pequeña mientras la castaña ronroneaba por lo bajo, dejándose mimar antes de sentir como la toalla era retirada de su cabeza, momento que aprovechó para doblarse un poco hacia atrás, topando con el cuerpo ajeno y alzando los brazos para tomar entre sus manos el rostro estoico que la observaba aparentemente sin sentimiento alguno, guiándolo hacia ella para poder besarlo mientras sentía las manos del otro sosteniéndola por la cintura.
-Lo estoy- Fue la escueta respuesta que dio la guerrera del tigre mientras sonreía a su compañero antes de enderezarse en su lugar, caminando desnuda para recoger algo de ropa blanca y comenzar a vestirse ante la atenta mirada del otro -prometiste que nos casaríamos después de la Taisen o en mi lecho de muerte... y no sabemos con certeza si alguno podrá sobrevivir para salvar al otro.
El silencio se sentía pesado y asfixiante mientras Eiji asentía y comenzaba a vestirse él también con su ropa usual, un pantalón de vestir oscuro, una camisa blanca y una corbata roja, no había nada fuera de lo usual en él, Kanae por su parte había optado por un vestido blanco hasta las rodillas, la forma cuadrada de la blusa sin mangas la hacía ver demasiado inocente en opinión del pelinegro, quien no dijo nada, simplemente la ayudó a colocarse un listón rojo alrededor de la cintura, atando delicadamente un moño esponjoso y demasiado perfecto a un costado como único adorno.
Ambos salieron del departamento en silencio mientras tomaban un taxi, llegando finalmente a un edificio de gobierno donde ya los esperaban.
-¡KANA CHAN, EIJI SAN!- Fue el animado saludo con que Aira Kaia los había recibido apenas bajar del taxi, la joven madre, tan parecida a su prima en todo menos el color del cabello y los ojos había estrechado la mano de uno y abrazado a la otra con entusiasmo antes de obligarla a tomar un diminuto ramo de flores, solo un par de pequeños girasoles, un par de rosas rojas y al menos una docena de margaritas, todo amarrado con un listón blanco de seda.
-Kaia tan, te dije que no necesitaban traer nada- Se quejó la guerrera del clan Aira mientras aceptaba aquel pequeño presente con una sonrisa.
-Eso dijiste pero estás sonriendo- Ironizó la otra Aira rompiendo en una sonora carcajada junto al tigre, sacando una sonrisa discreta al buey, quien no podía dejar de disfrutar los pequeños momentos de felicidad que solía presenciar cuando aquel par de parientes lograban juntarse sin tener a todo el clan Aira de por medio.
-Oigan, en verdad odio arruinarles la diversión, pero me parece que la cita que tienen es en unos diez minutos- Interrumpió el marido de Kaia mientras se acercaba al pequeño grupo haciendo un ademan contra su mano como si tuviera un reloj de pulcera en él y mostrando en su palma un celular con la hora brillando en color azul.
-Es cierto, debemos entrar ahora- Murmuró Eiji mientras ofrecía su brazo a su prometida de forma caballerosa, ambos sonreían mientras comenzaron a avanzar seguidos de cerca por la otra pareja para ingresar al registro público.
q.p
-¿Entonces eso dijeron para dejar a mis diablillos en el dojo?- Había preguntado Tora entre risas mientras los cuatro adultos comían en un buffet cercano.
-Dijiste que no querías que mi tío se enterara de esto, ¿no?, ¿qué otra cosa podía decirles?- Se quejaba Kaia antes de dar un sorbo a la botella de ramune que tenía frente a su plato.
-Lamento mucho estarles causando tantos inconvenientes- Se disculpó Eiji apenas terminarse el bocado que había ingerido segundos atrás, completamente apenado al darse cuenta de lo que ambos habían provocado.
-Está bien, no se preocupen- Repuso Goro observando a ambos con algo que Kashii reconoció como camaradería -ustedes nos han apoyado cuando ha sido necesario, aun si no se los solicitamos todas las ocasiones, nosotros deseábamos poder regresarles aun que fuera un poco de esa amabilidad, fungir como sus testigos ante el registro público ha sido lo menos que hemos podido hacer.
-Hablando de eso- Interrumpió Kaia repentinamente -Aun van a casarse como dicta la tradición, ¿verdad?
Ambos guerreros se voltearon a ver, sus expresiones lucían ensombrecidas y un tanto consternadas por un par de segundos antes de que Kanae volviera a ver a su prima con fingida alegría y más confianza de la que sentía realmente- ¡POR SUPUESTO QUE SI!, veamos, una boda shinto, una boda budista y, hem... no estoy muy segura de una boda cristiana, digo, el vestido que usan es lindo y todo pero... podría ser más difícil sobrevivir a tantos cambios de ropa y ceremonias que a la propia Taisen, jajajajajajajajaja, así que, solo esperen un poco, el próximo mes estaremos negociando con mi padre y con la madre de Eiji al respecto, ¡ya lo verán!
La conversación había derivado rápidamente a temas que Eiji sabía de sobra que no eran del interés de su esposa legal, tratamientos de belleza, vestidos, templos ceremoniales, obsequios para invitados, sin embargo Kanae estaba haciendo todo lo posible por seguirle la corriente a su prima mostrando más interés y entusiasmo del que seguramente sentía mientras los hombres eran excluídos completamente de la conversación para poder comer... al menos, hasta que Goro terminó su comida y decidió levantar la mirada, haciéndole una seña a Eiji para alejarse de la mesa.
-Si nos disculpan, creo que iremos a la mesa de postres- Se disculpó Eiji captando la idea mientras ambos hombres se levantaban.
-¿Vas a comer más?- Preguntó Kaia completamente horrorizada luego de lanzar una mirada significativa al montón de platos al lado del cornudo.
-Déjalo, seguro prueba toda la barra de postres antes de quedar satisfecho- Soltó Kanae verdaderamente divertida ante la expresión de su prima, la cual se había quedado completamente boquiabierta mientras veía de uno a otro.
-Pero, cuando van a la casa...
-Usualmente pasamos a un buffet que está de paso cuando salimos de la casa, así Eiji puede saciar su estómago y yo puedo beber sin la mirada reprobatoria de mi padre.
Kashii no pudo escuchar nada más de la conversación mientras se alejaba de la mesa junto al otro hombre hasta llegar a una barra con frutas, pastelillos y otros postres, a decir verdad, no tenía nada de hambre, la súbita mención de las ceremonias religiosas le habían cortado de tajo el apetito.
-Un mes, ¿eh?, yo estaría terriblemente nervioso ante la perspectiva- Comentó Goro mientras le daba vueltas con pereza a un plato giratorio con algunos pastelillos demasiado decorados sobre la base, el buey asintió una vez, comprendiendo al instante que el otro hombre no se estaba refiriendo de modo alguno a las ceremonias religiosas.
-Dependiendo de las reglas de este año... es posible que debamos enfrentarnos en un duelo a muerte otra vez.
-¿Otra vez?, ¿qué pasó en el torneo anterior exactamente?, sabemos que tú ganaste y que Kanae se salvó de algún modo, pero...
-Estuve demasiado cerca de matarla, si los organizadores no hubieran tenido médicos disponibles en cuanto gané el torneo, seguramente Kanae habría muerto por mi mano.
El silencio que siguió a aquella confesión había sido tan pesado como el que había sentido el genio de la masacre más temprano en su habitación, mientras ambos se vestían, discutiendo por última vez en lo que iba del año sobre aquella idea de casarse discretamente en el registro público.
-¿Porqué casarse justo ahora?, pudieron haberlo hecho antes y...
-Goro dono, me temo que hasta la semana pasada, un matrimonio entre ambos era imposible, la cabeza de tu clan aceptó los términos que propusimos sin rechistar y es comprensible, un matrimonio es una forma de mantener el honor de Kanae, pero en mi clan...
-¿Tanto insistieron en que Kanae formara parte de los Kashii?
-Querían someterla también a algunas pruebas... hace una semana finalmente desistieron y firmaron el acuerdo entre clanes, Kanae sigue siendo una guerrera del clan Aira y yo del clan Kashii, no habrá necesidad alguna de que los clanes colaboren más allá de ofrecer una ceremonia religiosa acorde a los preceptos de cada casa.
-Sé que es rudo de mi parte preguntar esto pero... si sobreviven... si Kanae permanece lo suficientemente intacta para concebir... ¿qué pasará con sus...
-El acuerdo dicta que el primogenito pasaría a manos de los Kashii y de haber más, al clan Aira.
Ni una palabra más, Eiji se negaba a confiarle más información de la debida a aquel hombre al cual había llegado a considerar una especie de amigo y Goro no se atrevía a preguntar más, aún si se le hacía extraño que aquel par en específico hubiera aceptado semejantes términos luego de haberlos visto jugar y relacionarse con sus tres pequeños.
-Goro donno, temo que debemos apresurarnos, Kanae y yo debemos registrar equipaje y abordar un vuelo en dos horas más.
El otro hombre volteó a ver el reloj colgando de la pared, notando al instante la pequeñísima sonrisa, casi imperceptible en los labios del guerrero.
-Iré a decirles... ¿no vas a comer más?, mis hijos no paran de comentar la cantidad de comida que consumes.
-Digamos que hay cosas capaces de matarme el apetito.
q.p
El viaje en avión había sido largo y un poco aburrido, mientras Kanae había estado escuchando música, jugando algunos video juegos en su teléfono y leyendo alguna que otra revista entre una siesta y la siguiente comida, Eiji había estado leyendo, aprovechando que todo aquel mes no aceptarían ningún trabajo, había comprado un par de títulos que había deseado leer desde hacía algún tiempo y que no había tenido tiempo de disfrutar con anterioridad.
Historia, filosofía y un diario gourmet de viaje que había visto anunciado hacía un par de años en su buffet preferido eran los temas que lo acompañaban entre las páginas blancas y relucientes de sus recientes adquisiciones, había al menos cinco libros en su maleta además del que leía en ese preciso momento, volteando de vez en cuando para observar a su compañera de batallas, deseoso de besarla o tocarla y evitando dar muestras de ello, había demasiada gente en el avión por ser un vuelo hasta Europa, era una suerte que ambos hubieran estado ahorrando una parte de sus ganancias desde que tuvieran aquellas cortas vacaciones en Wakayama, o que Kanae tuviera un banco de información financiera sobre diversos lugares que la joven deseaba visitar alrededor del mundo, planear aquel viaje en una semana había sido completamente agotador, constatar que el dinero que tenían ahorrado les alcanzaría para viajar por Europa durante tres semanas y los boletos de ida había sido un verdadero alivio, estas eran sus segundas vacaciones después de todo, eran su luna de miel y además había una posibilidad de que fuera el último viaje que hacían con vida.
Eiji cerró los ojos por un momento luego de observar el cielo completamente obscuro fuera del avión, recordaba perfectamente cómo habían sido citados cada uno a la casa de sus respectivos clanes al día siguiente de firmar los acuerdos prenupciales, entregarles las cartas de invitación a la Taisen en la casa correspondiente a cada clan había sido una mera formalidad, el buey recordaba claramente que la invitación le había llegado a su apartamento cuando se había celebrado la doceava Taisen, que su familia decidiera citarlo para entregarle la invitación esta vez parecía una respuesta de inconformidad ante el acuerdo que se había firmado, una forma de recordarle a quienes debía lealtad y pertenencia aún si no se sentía de ese modo.
No pudo evitar soltar un suspiro antes de atraer a una somnolienta Kanae contra su pecho para abrazarla y depositar un beso entre sus cabellos, estaba consciente de que podría perderla dentro de tres semanas, demasiado consiente, una pequeña demostración de afecto en público no iba a adelantar o a sellar ese echo de ninguna manera.
q.p
El viaje había sido considerablemente largo, primero un vuelo de tres horas hasta Seúl, donde habían debido pasar la noche para finalmente tomar el siguiente vuelo de conexión antes de que amaneciera, a partir de ahí, había sido otro vuelo de más de seis horas hasta Rusia donde habían pasado el resto del día, tomando un último vuelo de conexión por la tarde hasta Italia, el vuelo había sido considerablemente más corto, apenas tres horas y media, esto no cambiaba que ambos estuvieran completamente exhaustos y que llegaran directamente a dormir al hotel, Kanae dando gracias de que hubieran conseguido un alojamiento cercano al aeropuerto cuando al fin les entregaron las llaves y pudieron retirarse a descansar.
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El viaje por Europa había resultado ser una experiencia vivificante aun si Kanae era incapaz de comprender la mayor parte de lo que se hablaba a su alrededor, era una suerte que Eiji dominara varios idiomas, de esa manera habían podido ir y venir de un lugar al otro y de un país al otro sin muchos problemas, ella por su parte se había dedicado a disfrutar de los lugares que visitaban, de los licores típicos de cada región, de la música y las festividades que habían alcanzado a ver.
Si era sincera, había estado encantada en Rimini con la vista y el clima en la costa de Italia donde habían aprovechado sus playas para pasear y nadar, ver a Eiji en traje de baño siempre era una experiencia que agradecía infinitamente, no solo por poder deleitarse al mirar al hombre que amaba con tan poca ropa en público, además de eso se sentía inmensamente orgullosa cada vez que el genio de la masacre despedía a las mujeres que se le llegaban a acercar a él para señalarla a ella o tomarla de la mano, también era divertido que aquel hombre cornudo la jalara para abrazarla cuando algún otro hombre intentaba comunicarse con ella sin éxito alguno.
Venecia había tenido un encanto inusitado, aunque se había sentido completamente avergonzada y feliz cuando uno de los gondoleros se había puesto a cantarles una serenata mientras los transportaba hasta el lugar donde planeaban cenar aquella noche.
Munich no había sido del agrado de Kanae, pasear por sus calles le había dejado revivir algunas cosas que no recordaba pero que había hecho durante su periodo de ebriedad, su estado de ánimo y el hecho de no permitirle a Eiji que la tocara habían convencido al guerrero del buey de abandonar la ciudad antes de lo planeado, por suerte ambos habían dejado una buena suma de dinero para incidentes como aquel apartado, así que habían podido adelantar su viaje a Viena y hospedarse en un hostal mientras llegaba la fecha que habían reservado en el hotel que Kanae había seleccionado desde antes de iniciar el viaje.
Budapest había sido interesante en más de un sentido, con sus baños termales, el recorrido por el Castillo de Buda y el Puente de las Cadenas, al parecer Eiji había leído mucho en algunos de sus libros años atrás, con lo cual Kanae había quedado completamente embelesada y fascinada, después de todo, no era usual que el reservado Kashii hablara tanto en un solo día.
Berlín y Ámsterdam le habían ofrecido bebidas y cocteles de lo más interesante a la guerrera del tigre, quien además había estado demasiado melosa el último día de estancia en uno y su primer día de estancia en el otro para diversión y vergüenza del genio de la masacre, quien había terminado con algunas mordidas, rasguños y moretones a causa de las hormonas de su esposa, la cual parecía negarse a contenerse por completo.
París había sido otra joya a recorrer, su arquitectura y museos habían soltado la lengua del pelinegro una vez más, quien había compartido todo cuanto sabía sobre la ciudad, las obras de arte y la historia de ese pedacito del mundo para placer de Kanae, quien había decidido mandar todo al diablo e imitar a los franceses.
-¡Kanae!- Había intentado sermonearla el buey la primera vez que la mujer a su lado lo hubiera acorralado para besarlo como si no hubiera un mañana.
-¡Oh, vamos Eiji! no sé si te diste cuenta pero, ¡no estamos en Japón!, solo mira a tu alrededor, aqui todo el mundo parece demostrar lo que siente en el momento en lugar de aguantarse a llegar a su casa.
-No es correcto- Se quejó el buey mientras alejaba ligeramente a la castaña, observándola con completa seriedad.
-¡Me vale madres!... estamos cada vez más cerca de ir a... ¡por favor...!
Fue imposible dejarla continuar luego de que señalara la dirección en que quedaba el lugar en que los habían citado para acudir al torneo zodiacal, más aún después de notar las lágrimas amenazando con salir de aquellos ojos verdes tan completamente sinceros en todo momento, Kashii odiaba admitirlo, pero el tiempo se les estaba terminando, ninguno de los dos tenía certeza alguna sobre lo que el futuro les deparaba, tomarla en brazos y besarla, fundiéndose en ella como si buscara un refugio contra el futuro había sido un mero impulso, sentirla temblando mientras algo húmedo le salpicaba cerca de la nariz lo habían obligado a abrazarla aún más antes de romper con el beso, haciéndolo buscar un lugar apartado y más íntimo para permitirle a Kanae desahogarse entre sus brazos, no había palabras de aliento que pudieran ayudarla a enfrentar la realidad, no había nada que pudieran hacer ante un destino sellado doce años atrás, sólo podían aceptarlo todo, luchar por permanecer vivos y seguir adelante, ellos eran guerreros, esta no era la primera vez que eran enviados a un lugar peligroso del cual otras personas no tenían esperanza alguna de volver... claro que sus otros diez contrincantes tampoco serían novatos, eso era seguro.
Para cuando llegaron a Niza Eiji ya estaba completamente acostumbrado a caminar abrazando a su mujer o tomándola de la mano, a besarla cuando sintiera la necesidad de hacerlo y a acariciar la piel de las mejillas, los brazos o las piernas de la guerrera del tigre sin darse cuenta siquiera de que lo estaba haciendo, para ese momento, el peso de la muerte era demasiado palpable para ambos, no había manera de que alguno intentara contener lo que sentía por el otro, así que no era de extrañar que el pelinegro le siguiera el juego a la castaña cuando esta lo jalaba bruscamente para abrazarlo por el cuello y besarlo de una forma tan intensa y pasional que la gente a su alrededor prefería voltear a otro lado o ignorarlos.
El último día en Niza por otro lado había sido demasiado similar para Eiji a las vacaciones que habían tenido con anterioridad, a diferencia de la última vez que se habían encerrado un día entero en la habitación, esta vez Kanae estaba completamente sobria, en parte era a causa del oji gris, quien había pedido que sacaran todas las botellas de alcohol del frigobar la noche anterior y dejado pagado y reservado el servicio a la habitación, realmente no quería ir a ningún lugar, no quería visitar la playa aún si con eso se negaba la posibilidad de visualizar a su esposa una vez más en el traje de baño rojo que había lucido en Rimini, tampoco quería salir de paseo ni comprar nada más, ese era su último día de viaje... y su última noche libre antes de que tuvieran que tomar un vuelo en avioneta hasta una diminuta isla cercana donde se realizaría la matanza zodiacal.
q.p
-¿Eiji?- Había soltado Kanae aquel día en algún punto mientras ambos yacían acostados y desnudos sobre la cama, esperando a que el corazón retomara su ritmo normal.
-¿Mhm?- Gruñó el guerrero mientras enredaba los dedos de una de sus manos entre los cabellos de su amante, intentando grabar en su memoria la sensación reconfortante de hacer eso mientras la sentía recostada sobre su pecho.
-¿Qué pasará si yo muero y tú no ganas?
-Eso no va a pasar Kanae.
-Podría... las reglas no siempre implican que todos los guerreros mueran.
-Sin importar nada, debemos ganar.
-¿Y si no es posible?
Ambos se miraron a los ojos, por más seguro que el buey intentaba mostrarse, la preocupación en los ojos de su amada eran suficiente para preocuparlo también, la sensación era completamente molesta y frustrante, no tenía caso preocuparse por algo que aún no sucedía, lo sabía bien, pero no podía evitarlo ahora, mientras veía su rostro reflejado en aquellos ojos anegados de lágrimas que amenazaban con salir de un momento a otro.
-Tú y yo somos un equipo, hasta el final, saldremos de esta de una forma o de otra.
-¡Pero...
-Sin peros Kanae- Interrumpió el buey mientras posaba uno de sus dedos sobre los labios del tigre, comenzando a acariciarlos despacio para intentar consolarla, jalándola poco después hasta colocarla sobre él para poder besarla en un intento por reconfortarla, sintiéndola responder a sus caricias de nuevo.
-Voy a terminar matándote si seguimos jodiendo como conejos Eiji- Bromeó ella cuando el beso se rompió, haciendo sonreír al pelinegro ante aquella ocurrencia.
-No me importaría morir dentro de ti- Respondió el otro completamente divertido antes de jalar de nuevo a su mujer para besarla, dándole la razón al sentirla rozando ambos cuerpos y excitándolo de nuevo, sintiendo un poco de dolor en su miembro ante el roce contra la entrepierna de ella, tenía que admitir que lo habían hecho demasiado aquel día en particular, casi parecía que ambos estuvieran en celo.
-A mi no me importaría morir contigo dentro- Comentó Kanae tras romper el beso una segunda vez mientras paseaba su nariz por el cuello de su marido -es más, si estoy a punto de morir y no hay posibilidad alguna de salvarme, escóndenos en alguna parte y cógeme hasta que muera.
Eiji la alejó de si para verla a los ojos, sintiéndose confundido y ligeramente molesto ante aquel último comentario -Hacía mucho que no tenías ese sentido del humor negro.
-Hacía mucho que no tenía miedo al futuro- Se defendió ella, mientras se acomodaba a gatas sobre él, esperando a ser soltada antes de acercarse de nuevo para frotar su mejilla contra la de su pareja -al menos prométeme que si no hay más remedio, serás tú quien tome mi vida.
-¿Y qué se supone que haga sin mi amada gatita cuando todo termine?
-Salvar inocentes.
El silencio no tardó en caer sobre ellos mientras Kanae intentaba dedicarle una sonrisa a aquel hombre al cual había admirado y amado casi la mitad de su existencia, era difícil no pensar como lo estaba haciendo ante las perspectivas, ambos habían enfrentado a algunos miembros de las otras casas zodiacales a lo largo de los años, encontrándolos en los campos de batalla o cruzando miradas con algunos de los otros durante algún cese al fuego para firmar acuerdos de paz, si bien no conocían a todos sus oponentes, sabían que esta Taisen sería distinta a la anterior.
El actual guerrero del mono no era ningún pacifista como lo había sido la guerrera anterior, el guerrero representante de la rata actual había demostrado ser un sociopata en el campo de batalla durante la única guerra en que se habían cruzado con él por no hablar del guerrero de la cabra, al cual habían enfrentado un par de veces, una vez en América y la siguiente en África, aquel hombre parecía tenerles un odio especialmente ponzoñoso, al principio ambos lo habían adjudicado al hecho de haber enfrentado al abuelo de aquel guerrero, sin embargo, en alguna de las reuniones del clan Kashii se habían enterado accidentalmente de la culpa que el hombre cargaba, era a él a quien tendrían que haber combatido doce años atrás, y aquel hombre en específico, orgulloso y demasiado confiado de sus habilidades parecía estar seguro que de haber estado en la doceava Taisen habría vuelto a casa sano y salvo a reunirse con su abuelo.
El actual representante del clan del jabalí y la joven representante del clan del gallo tampoco les eran demasiado desconocidos, ambos les habían sido presentados durante la fiesta que había dado el clan Kashii para hacer público el compromiso entre los dos clanes algunos años atrás y aun cuando en aquel momento les habían parecido un par de jóvenes de lo más normales, sabían que algo debían tener para ser seleccionados y adoptados por aquellas casas en específico.
-En este momento lo importante deberíamos ser nosotros, ¿no lo crees?
-Lo sé, pero... ¡puta madre!, mañana podría...
-El mañana es irrelevante en este momento Kanae, lo sabes.
Más lágrimas, aun si ella sonreía ampliamente, aún si deseaba pensar igual que él no podía hacerlo, sentándose a un costado de la cama para intentar limpiar aquel líquido salino que no dejaba de bajar por sus mejillas ahora, limpiándolas con desesperación y rabia antes de sentir como el cuerpo de su amante la rodeaba, brindándole su calidez antes de alzarla como si no pesara nada.
-¿Qué haces Eiji?, ¡bájame!
-No
-¡EIJI!
La castaña intentó zafarse del agarre sin éxito alguno mientras era conducida por la enorme habitación que habían rentado, luego de hospedarse en habitaciones pequeñas y económicas habían decidido tomar una más parecida a un pequeño departamento para el final, Aira forcejeó un poco mientras era cargada por Kashii como si se tratara de una pelota, atravesando la habitación, la sala con el pequeño comedor y la cocina hasta llegar al cuarto de baño donde la guerrera del tigre fue depositada dentro de la bañera mientras el guerrero del buey comenzaba a llenar el jacuzzi que incluía la habitación, regresando junto a su mujer para acuclillarse a un lado de la tina y recargar su cabeza y sus brazos en el borde de la misma, observando a la oji verde un momento.
-Eres mía Kanae, ¿no es eso lo que me has venido diciendo desde que nos volvimos socios?
La mujer en la tina asintió completamente consternada cuando las lágrimas finalmente habían dejado de correr por sus mejillas, observando aquellos ojos grises con interés.
-Cómo eres mía, puedo hacer contigo lo que deseé, y no deseo hablar de lo que pasará mañana... quiero... quiero amarte, quiero grabar tu cuerpo en mi mente y grabar este día en mi memoria... ¡quiero cogerte hasta que no pueda más!
Kanae sonrió ante lo último, riendo divertida al darse cuenta de lo que su marido había dicho y la palabra que había escogido, contagiando a Eiji y poniéndolo de mejor humor al notar que al menos, había logrado relajarla un poco.
-Te Amo Kanae.
-También te amo Eiji.
-¿Te parece bien si tenemos una sesión de besos ahí dentro?, estoy seguro que será más agradable hacer el amor en un ambiente acuático.
-De acuerdo... por cierto Eiji.
-¿Mhm?
-Sigues siendo un estirado... y me encanta.
Él simplemente sonrió, levantándose y ofreciendo su mano para ayudar a su pareja a levantarse también e ir a seguir amándose por lo que quedaba del día y seguramente también la noche, aun si no deseaba admitirlo, aquel podía ser, en efecto, su último día juntos, si acaso lo era, quería que fuera un día completamente memorable para ambos, y si lograban salir de la lucha en una sola pieza, deseaba tener un recuerdo más ameno cuando tuvieran que referirse a la masacre que deberían enfrentar al día siguiente.
.F.I.N.
Notas de la autora:
Lo pensé y lo consideré como no tienen una idea y creo que lo más prudente es cerrar esta historia justo aquí, Pasiones siempre pretendió ser una serie de drabbles lemon sobre la relación sostenida por estos dos guerreros y todo lo que pudiera implicar así como La Charla intentaba mostrar lo tenso de la relación entre Kanae y su padre y Deseo dar pie a esta ruta 54, el desenlace de la doceava taisen y el inicio de la sociedad conformada por estos dos.
Es muy posible que más adelante ( tal vez en unos días, tal vez en unas semanas) escriba y suba la treceava taisen de esta ruta, aun no sé que titulo le pondré pero mantendré la misma portada para que sea fácil de ubicar.
Agradezco mucho a todos los lectores que han llegado hasta aquí pero por sobre todo a LilMissAqua y a Soy Sierra, sin su apoyo constante, sus mensajes o sus historias de Juuni Taisen no habría llegado tan lejos.
SARABA
