Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
10/40
¡Hola a todos! Bueno acá les traigo el capítulo 10 de la historia, que de verdad espero que sea de su agrado y les guste porque me fue difícil idear un plan digno de Shikamaru dado que no tengo más de 200 de coeficiente intelectual. Al menos lo intenté, y quedé bastante satisfecha. Espero que ustedes piensen lo mismo. En fin. Como siempre quería agradecerles eternamente los reviews. De verdad me hacen muy feliz y como ya saben, porque les repetí reiteradamente, me ayudan mucho a mejorar. Y me animan a seguir escribiendo. Ya que es algo que me gusta mucho pero la verdad es que nunca había pensado seguir escribiendo, y ustedes tuvieron ese efecto en mi. Quizá muchos de mis fics no existieran si no fuera por las respuestas que recibí de cada uno de ustedes a lo largo de las historias. Por eso gracias, por su apoyo y soporte. Y por tomarse la molestia de leer. Por todo y a todos ¡Gracias! ¡Muchísimas gracias! Como ya dije, no los molesto más y los dejo para leer, espero que el capítulo les guste. Nos vemos y besitos.
Sentimientos viajantes
X
"Un as bajo la manga"
—¡Idiota Shikamaru! —exclamó, por lo bajo, molesta y preocupada por la desigualdad numérica y de habilidades. Sin duda, si se enfrentaba a ellos sola perdería— ¿Dónde estás?
Temari sonrió de lado, de forma altanera como siempre solía hacerlo. Kankuro sólo observaba la escena en silencio.
La lluvia continuó cayendo sobre los cuerpos ya empapados, de repente pareció que el frío se había intensificado. Como si las nuevas ráfagas de aire trajeran hielo, como si de repente la escena se hubiera congelado.
—¿Te dejó sola? —fue todo lo que dijo la rubia proveniente de la arena. La malicia resonó nítida en su timbre de voz. Pero la reacción de Ino no fue acobardarse o retroceder como lo había esperado Temari, no, de repente Ino enfureció.
—¡Le conviene que no! —chilló irritada— ¡¡Si me llego a enterar que se fue y está dormido por ahí juro que lo golpearé hasta el cansancio!!
Entonces oyó una voz hablar tranquila detrás de ella, alguien se acercaba desde sus espaldas pero no se alteró. Conocía el tono de aquella persona, más aún sabía que se trataba de la persona que había estado esperando. Sonrió.
—¡Qué problemática eres! Si te dije que volvería es porque pensaba hacerlo —entonces notó que no estaban solos y levantando la mirada sonrió—. Hola Temari, tardaste ¿No crees?
La kunoichi hizo una mueca de satisfacción y aún contemplando a los dos shinobi frente a ella dijo:
—Ya veo que no se te escapa nada ¿Desde cuando lo supiste? —él se encogió de hombros.
—Desde antes de iniciar esta ronda, durante el discurso de la Hokage. Convengamos que no eres muy discreta —ella rió.
—No, no es lo mío.
De repente la voz de la pequeña figura junto al muchacho estremeció el lugar, interrumpiendo de un golpe la conversación entre ambos jóvenes. Sus ojos irradiaban ira, su respiración agitada y su cuerpo temblaba por el frío aire.
—¡¿Cómo se te ocurre dejarme sola así?! ¡¿No crees que TÚ te tardaste?! —el moreno retrocedió ante la amenazante figura de ella, Shikamaru estaba seguro de que Ino podía llegar a ser, si quería, realmente aterradora.
—Bien, bien. Lo siento —se disculpó. Temari quien contemplaba la escena sólo rió, atrayendo la atención del moreno quien extrañado por el gesto de la chica la miró—. ¿Qué es tan gracioso?
—Nada, sólo pensaba en una teoría que tengo. En fin, eso no importa ¡Vamos Shikamaru! Quiero pelear contra ti —comentó remarcando la palabra "contra"—, no competíamos desde los exámenes chunin.
—Cierto —admitió rememorando el evento, luego bostezó—, esto es muy problemático. Ino ¿Vamos? —la muchacha levantó la mirada hacia él asustada y comentó:
—Pero Shika, no hay sombras.
—Sólo espera… —dijo con suavidad, unos segundos pasaron y de repente las luces del estadio se encendieron. Su destello era tan intenso que traspasaba la densidad de la lluvia—, ahora hay sombras.
—¡Eso! —exclamó exaltada de repente, una vez más Shikamaru observó la desmedida reacción de su amiga sin decir nada. Al menos Ino estaba satisfecha.
—Problemática… —ambos se prepararon para la batalla y de igual forma lo hicieron los dos ninja de la arena. Temari no dejaba de sonreír.
—Sabes que el viento me beneficia ¿Verdad Shikamaru? —ahora fue él el que dibujó en sus labios una mueca de complacencia.
—Lo sé, por eso estamos aquí, donde el viento es frenado por las paredes de concreto del estadio. Así no tendrás ventaja —a esto Temari no pudo replicar, definitivamente era conciente que Shikamaru era inteligente pero no detallista en exceso. Finalmente lo había comprobado, el moreno era todo un estratega. Por su parte Ino admiraba el plan de su amigo en silencio ¿De verdad lo había ideado en solo cinco minutos de pensar? Estaba asombrada, a veces Shikamaru podía sorprenderla en demasía.
Entonces el silencio se hizo y acercándose Kankuro a donde se encontraba su hermana la batalla se dio por iniciada. Lentamente Temari tomó el abanico que cargaba en su espalda y lo agitó, provocando un potente remolino de viento.
—¡Remolino cortante! —gritó y el aire se dispersó partiéndolo todo a su paso, rápidamente Shikamaru e Ino escaparon a refugiarse entre los árboles del lugar. Temari sonrió, aquello era exactamente igual a hacía seis años—. Entonces será otra vez así ¿Te esconderás? Espero no hacerte llorar —entonces lo oyó murmurar.
—Problemática, ya te dijo que eso quedó en el pasado —y saliendo repentinamente de su escondite arrojó un kunai a la espalda de la kunoichi, la cual esquivó sin problema mayor.
—¡Torpe Shikamaru fallaste! —gritó Ino pero él negó con la cabeza.
De repente una figura espeluznante y de madera surgió junto a Kankuro. Con sus tres ojos ambarinos, sus cuatro brazos y dos piernas fabricados de madera. Sus harapos por vestimenta que lo hacían ver más siniestro de lo normal y delgadas, casi incorpóreas, hebras de chakra aferrando al muñeco a su poderos titiritero: Karasu.
Entonces de la boca artificial del títere salieron despedidas una serie de bombas en dirección a la arboleda, en la que ambos jóvenes se encontraban otra vez refugiados.
—Shikamaru ¿Qué haremos? —él la miró por el rabillo del ojo más no dijo nada, estaba evaluando la situación, tenía que observar atentamente para llegar a una solución satisfactoria.
—¡Cúbrete! —gritó al ver una lluvia de kunai atravesar el estadio, tanto horizontal como verticalmente, cortando el manto de agua a su paso. La muchacha se colocó detrás de un árbol, justo a tiempo para evitar las armas. Definitivamente aquel era un ataque de Kankuro.
Entonces de repente, tras cotejar las posibilidades con caución y reparo, Shikamaru salió de su escondite, para sorpresa de Ino, exponiéndose frente a los hermanos de la arena.
Temari sonrió y una vez más utilizó el viento cortante contra el muchacho el cual dio de lleno en el cuerpo de él que de repente se convirtió en un tronco. Una vez más un kunai voló hacia Temari, sólo que esta vez desde arriba. Y otra vez más le erró.
—¡Así no llegaremos a ningún lado Shikamaru! —gritó a los árboles que protegían ahora, nuevamente, a Ino y el Nara. Realmente la rubia de la arena se estaba divirtiendo.
—¡Qué problemático! —exclamó volviendo al lado de Ino, la muchacha lo miró indignada y una vez más bufó.
—Volviste a errar, tu puntería es un desastre Shikamaru… —él sonrió a la muchacha pero no respondió. No importaba si ella no creía en él, después de todo estaba acostumbrado a que Ino lo considerara un simple tonto. Quizá lo fuera, pero no había nada de malo en intentarlo.
Así que una vez más salió y arrojó un kunai en dirección a la rubia de la arena, la cual esquivó mientras reía y agitando su abanico devolvió el ataque con una ráfaga de aire cortante, algo más poderosa que las anteriores.
—Temari, terminemos con esto ¿Sí? Se que te estás divirtiendo pero se está prolongando demasiado y no tengo ganas de seguir luchando con ellos.
—Bien, como quieras. No eres divertido, Kankuro —entonces elevó su abanico con solemnidad y bajándolo con fuerza y violencia hizo aparecer un gran hurón cargando una guadaña que arremetió contra el bosque que ocultaba a ambos shinobi de Konoha.
Lo vio acercarse, su corazón empezó a latir deprisa. Había sido un momento de distracción, sólo un segundo de dispersión y ahora podía ver la guadañar acercarse con violencia hacia ella. Todo había terminado, no quedaba nada que hacer. Su cuerpo estaba paralizado, no había tiempo suficiente para evitar el impacto.
Escuchó a Shikamaru gritarle "Ino, apártate" o algo similar más lo ignoró. No había nada que pudiera hacer para salvarse, aquella hoja fría y afilada cortaría su delicado cuerpo a la mitad "¡Ino!".
Cerró los ojos y esperó el impacto, el dolor, la fría guadaña, pero nada pasó. Lo único que atinó a oír fue el repique de dos metales al chocar.
Abrió los ojos ¿Cómo era posible que aún estuviera viva? Y la imagen que se encontró la sorprendió, interpuesto entre su cuerpo y la guadaña del hurón se encontraba Shikamaru. Había frenado el impacto con dos armas en su mano que Ino reconoció al instante, pertenecían a Asuma.
Shikamaru se volteó y sonrió, la lluvia seguía cayendo sobre ellos, fue en ese momento que notó algo más. Las cuchillas curvadas hacia atrás, que tenían los puños que llevaba el moreno en sus nudillos, habían sido prolongadas y fortalecidas con una gran cantidad de chakra.
—Shika… —jadeó la rubia justo antes de dejarse caer al suelo. Shikamaru volvió a girar la cabeza hacia su oponente y sonrió.
—Sorprendente —admitió Temari—, pero terminemos con esto —dijo y tratando de mover su abanico se dio cuenta que su cuerpo se encontraba paralizado. Kankuro también lo notó. Miraron hacia abajo y notaron que sus sombras habían sido capturadas por el jutsu del Nara—. ¡Pero…! ¡¿Cuándo?!
Entonces la figura del moreno que se encontraba frente a Ino se convirtió de repente en un tronco y los ojos como zafiros de la rubia se abrieron desmesuradamente. El verdadero Shikamaru se encontraba a sus espaldas, con una sonrisa de satisfacción en sus labios.
—¿Jutsu de sustitución? —jadeó Temari.
—Sí, cuando arrojé esos tres kunai no estaba intentando atacarte. Por el contrario, mi intención era que los rechazaras. Así podía medir la distancia, tanto de adelante, de atrás como desde arriba, que nos separaba y además tener conocimiento del rango de acción de tu ataque. Descontando obviamente los ataques de viento. Entonces cuando me interpuse entre tu jutsu e Ino, cree silenciosamente un jutsu de sustitución y me ubiqué cómodo y silente a sus espaldas. E hice el Kagemane no jutsu, fue fácil, dado que por la cantidad y ubicación de las luces del estadio sus cuerpos reflejan cuatro sombras, en lugar de una como sería en el caso de que hubiera sol.
Ino lo contempló en silencio, no podía creer lo que acababa de suceder. Aún intentaba hacer el seguimiento lógico de lo que Shikamaru había relatado como la sucesión de eventos correspondientes a su plan. Aún se preguntaba cuando había sido que su amigo se había vuelto tan fuerte, estaba segura que jamás lo había visto pelear de aquella forma. Como también estaba segura de que jamás lo había visto utilizar aquellas armas, sólo se las había visto articular a Asuma. Y sólo en contadas ocasiones.
—¿Estás bien Ino? —cuestionó de repente acercándose a ella, sin soltar a ambos hermanos de la atadura de sombra.
—Si —lo miró con sus inmensos ojos azules y finalmente tomó la mano que él le ofrecía.
En el momento del contacto de sus dedos el cuerpo del moreno tembló casi involuntariamente y de forma prácticamente imperceptible, lo cual repercutió en el cuerpo de cada uno de los hermanos de la aldea de la arena. Al parecer a Kankuro pasó desapercibido, o quizá lo ignoró, pero Temari lo sintió al instante. Y una mueca de satisfacción se dibujó en sus labios, Shikamaru acababa de confirmarle sus sospechas.
—Nunca lo creí, no de ti —dijo la kunoichi de repente al chico, el cual inmediatamente se volteó a verla—. Que caerías tan fácilmente —rió— y que gustos tan extraños. Al menos para ti. ¿No habías dicho "problemático"? —lo cuestionó sarcásticamente, sonriendo de forma insinuante. Shikamaru comprendió inmediatamente de lo que hablaba y sus mejillas se tintaron levemente de un rojo carmesí.
—No se de que hablas… —fingió ignorancia. Ella rió más sonoramente.
—¡Vamos Shikamaru! A mí no puedes engañarme y lo sabes.
—Shika ¿De qué habla? —preguntó Ino de repente poniéndose de pié.
—De nada —repuso él de golpe, evitando mirarla a los ojos. Temari seguía regodeándose en el efecto que su comentario había provocado en el Nara.
—Uno no tiembla por nada —dijo ella, él la miró fijo y en silencio maldijo su jutsu, pero más aún, su descuido.
—¡Qué tonterías! Es por eso que las mujeres son problemáticas, además de recordar siempre cosas que quedaron en el pasado, no dejan de cuestionarlo todo —pero Temari no se calló, por el contrario siguió riendo con más entusiasmo.
—Como digas, ahora que lo pienso no sé porque pero no me sorprenden tus gustos.
Ino la miró intrigada más no dijo nada, no estaba muy segura de que hablaban los dos. No tenía idea tampoco en que contexto había surgido aquella conversación. Es decir, era obvio que Temari hablaba en códigos que sólo Shikamaru entendía pero aún así las palabras de la rubia le daban una leve insinuación de qué se podía tratar todo aquello.
—¡Casi me olvidaba! —exclamó la rubia de repente—. Tomen, es suyo —y sin decir más arrojó uno de los dos colgantes de cristales que tenía en su cuello a los pies del Nara. Éste se agachó, lo tomó y con un suave meneo de la mano se despidió de ambos.
Los dos shinobi de la arena desparecieron del estadio, tras el espeso aguacero, y Shikamaru e Ino se quedaron una vez más solos.
Entonces la rubia se giró rápidamente al chico y en un acto instintivo lo abrazó con fuerzas. Se aferró a él con una amplia sonrisa en sus labios, Shikamaru se sintió estremecer. Maldijo aquellas sensaciones, estúpidas ideas. Y ahora Temari también ¿Acaso la gente no se cansaba de inventar tonterías? Aún así no podía negar que se sentía extraño, incómodamente extraño.
—¡Bien Shika! Yo sabía… —él la miró indignado ¿Cómo era posible que la muchacha fuera tan descarada cuando hacía minutos atrás le había dicho que era un tonto y que su puntería era pésima? En fin, Ino siempre sería Ino.
