¡Hola! Los personajes le pertenecen a la gran Rumiko Takahashi.

Mas esta historia es mía

Capitulo 10: Conociéndose

-Por lo visto no has perdido tus encantos-Naraku sonrió mientras le daba uno que otro beso en el vientre a su amante

-Por nada del mundo lo perdería-la mujer le devolvió la sonrisa y comenzó a besarle el cuello-solo he estado preocupada por unas cuantas cositas

-¿E Inuyasha tiene que ver en esas "cositas"?

-Por supuesto que si-se levanto de la cama para ir por un buen trago- es mi prometido

-Aun no te veo anillo en el dedo querida, ¿porque mejor no terminas esa absurda relación y te casas conmigo?

Kikyo sonrió y se acercó de nuevo a la cama, gateo hasta tenerlo a solo unos centímetros y sin mas le dijo:

-Porque los ceros en tu cuenta no son tantos como los de el- beso a su acompañante un prolongado tiempo para luego separarse y volver a hablar- cuando este casada, tu y yo podremos seguir viéndonos y además...-sin pudor alguno tomo cierta anatomía del hombre entre sus manos haciendo que este soltara un gemido cargado de futuras promesas- seremos ricos, ambos, pienso compartir mi fortuna contigo- y sin mas preámbulos lo besó.

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-Bueno Inuyasha, ha sido un placer conocerte-la niña le tendió la mano como toda una dama la cual Inuyasha con una sonrisa aceptó

-El placer ha sido todo mio Ikari, espero nos volvamos a ver- ¿volverse a ver? ¡por supuesto que la volvería a ver! Y no solo por ser su hija, esa niña era un encanto ¿como pudo haberse perdido tantos años de su vida?

-Mmm... Pues.. Lo intentaré, pero no le prometo nada, mi mami es algo sobre protectora ¿sabe? Pero aun así es la mejor mama del mundo- la niña volvió a sonreír contagiando al albino que desde que comenzaron a hablar era lo mínimo que hacía.

Estaba enamorado de esa niña, ¡SU HIJA!, era tan increíblemente sorpresiva.

El que hablara maravillas de Kagome no hacia mas que agrandar el amor y orgullo que sentía por esa mujer.

-Prometeme algo- Kagome no podía enterarse de que estaba con el, no la dejaría volver a verlo.

Al ver el rostro de espera de la niña, sonrió y volvió a hablar.

-Prometeme que tu mami no se enterara de nuestra conversación, es mas, no le hables de mi

La niña lo miraba como si no entendiera, el acababa de llegar y le pedía que le mintiera a su mama, no es que no quisiera volver a verlo, ese hombre le cayo muy bien, tanto que hasta querría que fuese su padre

-Yo no le miento a mi mami- contestó con la frente en alto- pero como usted me ha caído muy bien lo haré, le prometo no decirle a mama nada de usted- volvió a sonreír y le ofreció la mano al peliplateado como forma de sellar su trato

-Pues es un trato-contesto este con una enorme sonrisa estrechando la pequeña mano

-Hasta pronto Inuyasha- la niña se levanto y se encamino hasta la salida ya que le habían avisado que su querida nana la había ido a recoger pero lo que no se llego a esperar nunca Inuyasha, es que esta se devolviera en una carrera, lo abrazara y le regalara es mas tierno beso que había recibido en su vida- ahora si, hasta pronto. - y se fue, dejando a su padre con una enorme sonrisa y un sentimiento cálido en su pecho.

-De lo que te has perdido

Inuyasha sin voltear sabia muy bien quien era solo por la voz, solo no se había dado cuenta cuando había llegado ya que se suponía estaba despidiendo a la niña.

-Ayy cuñadita, tienes razón, fui un completo idiota al haberme ido así sin mas

-Si, lo fuistes... Lo siento es la verdad-agrego al ver la mirada que le daba su cuñado- Sesshoumaru y yo hemos estado allí por años, quizá no desde su nacimiento pero si desde que estaba muy pequeña y su crecimiento ha sido algo maravilloso de ver

-Me lo imagino, además, habla de ustedes como que si fueran una maravilla y ¡Por Dios! ¡Dice que su tío Sesshoumaru es un encanto! ¿desde cuando mi hermano es un encanto?

Rin solo reía al ver las expresiones que hacia Inuyasha.

-Desde siempre ha sido un encanto-contesto esta con su característica sonrisa y mirada de enamorada que ponía cuando hablaban de su marido- aunque debo decirte que el amor que Sesshoumaru le tiene a la niña es inmenso, siempre ha dicho que Ikari es su ojito derecho- Inuyasha sonrió ante diminutivo que usaba su hermano con su hija- y cuando esta Shippo, no hay quien los detenga- termino de decir con un sonrisa al recordar.

-Me alegra muchísimo que Kagome les halla permitido ver a mi hija, y se les nota que la adoran como si fuera de ustedes- una mirada de nostalgia apareció en su rostro- solo esperó que ella me llegue a querer tanto como a ustedes.

Rin se había quedado sin habla, la mirada que había colocado Inuyasha no la dejaba ver si se refería a su hija o a Kagome, quizás a las dos.

-Ya ella te adora- hizo referencia a Ikari- si no lo hiciera no habría hablado tanto tiempo contigo- es verdad, Ikari no hablaba con personas desconocidas, en cambio con Inuyasha, se había instalado como si lo conociera desde siempre- y Kagome -un brillo se dejo escapar de la mirada de Inuyasha- ella es un poco mas complicada, pero, si podrías ganarte su perdón- iba a decir amor pero no estaba segura de los sentimientos de su amiga, en cambio a Inuyasha si se le notaba que sentía algo mas que amistad por ella.

-Eso espero- suspiro- e Ikari es... -una sonrisa adornaba su rostro- Dios ella es... Es inexplicable el sentimiento que despertó en mi, es amor y orgullo y unas ganas de querer protegerla de todo y de todos

-Si, yo creo que es su don- Rin reía mientras lo decía- despierta el mismo sentimiento es todos, tu al ser su padre me imagino se multiplica

-Te aseguró que lo que siento yo querida cuñada, no lo siente mas nadie- le regalo un beso el la mejilla a la mujer y se marcho del lugar.

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-¿Porque tan sonriente?- desde que Ikari había llegado de casa de sus tíos no dejaba de sonreír, y no es que nunca lo hiciera, de echo, siempre al regresar de esa casa llegaba mas radiante que nunca, pero hoy era más que eso, estaba que desbordaba felicidad.

-Sabes que me encanta ver a mis tíos- contesto la niña como si nada.

-Es cierto mi niña, recuerda que nuestra pequeña Ikari siempre regresa de esa casa con las pilas bien cargadas y una sonrisa que podría derretir el Polo Norte- La niña ante esas palabras no pudo mas que ensanchar su sonrisa.

Kaede no estaba muy segura pero podría arriesgarse un poco y adivinar, cuando la fue a buscar llego a escuchar una conversación entre criadas acerca de lo apuesto que estaba el hermano del amo y lo desafortunado que era el que se iba a casar, no era adivina ni mucho menos, pero podría jurar que su pequeña niña había conocido a su padre en aquel lugar y no quiso decírselo a su madre lo cual ella tampoco haría, dejaría que el río fluyera y que pasara lo que tendría que pasar.

-Bueno, ya que es verdad que siempre regresas muy feliz de casa de tus tíos, no dudo mas, pero... Si hay otra cosa, te pido me la cuentes.

-Por supuesto mamita, como siempre- contesto la niña con una sonrisa mientras cruzaba los deditos a su espalda

-Si, como siempre- Kagome sonrió y volvió a lo suyo ¿porque tendría que dudar? Era su bebe, la que nunca le mentía.

-Mami ¿puedo hacerte una pregunta?- se atrevió a decir la niña al recordar unas palabras de Inuyasha

FlashBack

-¿Y tu mami esta saliendo con alguien?- preguntó el albino con un cierto deje de celos en la pregunta

-Nop, aunque si tiene sus pretendientes, como Kouga- contesto la niña inocentemente- siempre he creído que se casarían pero mi mami no se ve muy feliz con el- estas palabras dejaron sorprendido a Inuyasha, demostrando Ikari de nuevo lo inteligente que era al darse cuenta de algo como esto

-¿porque lo dices? ¿el tal Kouga lastima a tu mama?- la rabia y los celos lo estaban consumiendo pero era mejor no demostrarlo frente a la niña

-no el no le pega ni daña a mi mami, solo que creo que mama todavía quiere a mi papá.

Fin FlashBack

-Las que quieras cariño- contesto esta mientras terminaba unos diseños.

-¿te vas a casar con Kouga?

La pregunta la dejo sorprendida, desde cuando su niña hacia esa clase de preguntas y peor aun, como o quien había metido esas ideas en su pequeña cabeza

-¿quien te ha dicho eso?

-no tienen que decírmelo, lo se, Kouga te quiere mucho pero no se si tu lo quieres a el, eso es todo- contesto la niña con un movimiento de hombros

-¿te molestaría si lo hiciera?- no es que pensara hacerlo, Kouga se le había declarado un millón de veces y como quería amarlo, era el hombre perfecto. Atento, apuesto, la quería y mucho mas importante, ¡adoraba a su hija! Pero ella y sus sentimientos por Inuyasha no querían lastimarlo, no se lo merecía

-Por supuesto que no, solo quiero verte feliz- la albina le regalo su mas grande sonrisa, esa que solo le regalaba a ella tratando de demostrarle que estaba bien si se casaba

-Dios Ikari ¿cuando crecistes tanto que no me di cuenta?- la niña al ver la expresión en el rostro d su madre no pudo más que reír, contagiandola y a su nana que se encontraba escuchando la conversación

CONTINUARA

Espero les este gustando, he perdido un poco el hilo pero comienzo a agarrarlo de nuevo..

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