Death Note y sus personajes no me pertenece sino a Tsugumi Ōba y Takeshi Obata
Perdón por no haber subido ningún capitulo la semana pasada, pero fue imposible. Me gustaría que fueran dos los capítulos de esta semana como compensación, pero también ha sido imposible. ¡Lo siento!
Capitulo 9: Viejos tiempos
A cada uno nos persiguen nuestros monstruos. Algunos aparecen durante las pesadillas y otros se manifiestan en la realidad. Hay gente que ve como monstruo a la personificación de la muerte, que es para muchos, un esqueleto cubierto por una túnica. Yo no creo en eso. Pero le tengo miedo a la muerte. La muerte ha sido reflejada en mis ojos verdes, que la miraban con terror y desesperación. He de reconocer que hay pocas personas que hayan visto cerca su final y yo he sido uno de los pocos afortunados. Johannes Davis también es uno de los míos. Él ha visto cosas mucho peores y ha sobrevivido.
Pero es muy triste no recordar. La mente es una caja que almacena recuerdos, como si fueran fotografías, pero es difícil verlas si están borrosas.
El recordar puede ser un trauma.
Johannes, estaba mirando fijamente a la entrada cuando llegamos, parecía estar esperándonos. Una vez allí tomamos asiento. Sabía que convencerlo había sido difícil para Ryuzaki, quien había hablado con él personalmente por teléfono. El señor Davis había dudado mucho y no quería dar su brazo a torcer, pero con el fin de tener más información para el caso y ayudar a su causa, había cedido. Teníamos una gran oportunidad y no podía dudar de mis habilidades. Además, no podía dudar de mi compañera.
Él era un hombre de mirada venenosa y azul. Aun cuando tenía ojeras, su rostro se seguía viendo joven. Su pelo era rubio oscuro y despeinado. Al hablar era muy tranquilo, aunque su voz se quebraba al hablar de su experiencia. Aun cuando no recordaba con claridad, puedo ver imágenes en su sueños, pero no sabía si eran solo invenciones o un reflejo de lo que una vez fue verdad.
Empezamos con preguntas fáciles. Davis, detallaba tanto como podía. La mañana del secuestro, había sido, para él, una normal. Se había levantado temprano, a las seis en punto, como siempre hacia y después de vestirse salió de casa. De camino al trabajo y viendo que aun tenía tiempo, fue a una cafetería a desayunar. Tomó un café. No recordaba cuando perdió la memoria ni como fue secuestrado. A partir de eso, todo se borró.
-¿Y no recuerda el lugar? ¿Algún rostro?-pregunté yo, escribiendo todo lo que Johannes decía. Él negó con la cabeza y se recostó de nuevo en la camilla.
-No puedo decirles nada más.-dijo suavemente.-Espero haber sido de ayuda en la investigación.
-Por su puesto que si.-alegó Ahsley con una sonrisa amable. Johannes correspondió la sonrisa, pero no pudo evitar un suspiro.-Me gustaría poder ayudarles más. Poco a poco voy recobrando mi cabeza y dejo de lado esta locura. Si recuerdo algo más les llamaré.
-Gracias.-sonreí, cogiendo mi chaqueta.-Adiós.-me despedí junto a Ahsley.
-Adios.
En silencio, cogimos el ascensor. En el reflejo, Ahsley me miraba.-No es mucho, debemos ir a ver a Kate Jeferson.-expresó mirandome de soslayo.-Pero no ahora. Tenemos que dar el informe a Erald.
-Si.
-Oye...-me llamó.
-¿Eh?
-¿Te gustaría conducir tu ahora?-preguntó con una sonrisa ladeada. Encaré una ceja en una mueca, como si por hacer aquella pregunta estuviera loca. Era un hermoso coche rojo. Obviamente que quería.
-¡Claro que quiero!-respondí entusiasta. Ella rió y compartimos la risa. No pude evitar mirarla fijamente. Me gustaba esa risa. También me gustaba compartir un momento así. El único con quien lo hacía era Mello. Y era diferente pero seguía siendo especial.
Mierda.
Me puse rojo. Era ella una luz de cabello oscuro y de hermosos ojos pardos. Y mi compañera de trabajo. No podía fijarme en ella. Pero esas dos noches a solas volvían a mi cabeza una y otra vez. Era imposible no pensar en Ahsley. Quería tocarla, acariciar su suave piel. Parecía tan pervertido. Nunca una mujer me había provocado tanto.
Mierda.
Ella me miró. Estaba tan absorto que no me había dado cuenta de que estaba hablando.-¡Matt! ¡Hola! ¡Tierra llamando a Matt!-agitó la mano frente a mi cara.-¿Que te pasa?
-N-Nada.-aparté la vista avergonzado.-Estaba pensando.
-Vale. Pues te decía que si nos pasamos por la universidad.-¿universidad? Me quedé pensando. ¿Para quería ir?
-¿Por?
-Para ver a unas viejas amigas. Creo que las conoces.
El ascensor abrió sus puertas. Pestañee unos segundos mientras Ashley salía de él. Ella caminó hacia las puertas de la entrada. Reaccioné tarde, pero enseguida la alcancé y no pareció darse cuenta de mi ensoñación. Miré a un lado y a otro mientras bajaba las escaleras. Ahsley había dicho que quizás las conocía. No había ninguna chica en Nueva York que fuera significativa, ni siquiera una amiga. Y en el pasado, en Winchester, tampoco había.
-¡Matt! Toma las llaves.- me las tiró Ahsley.
-Genial.-dijé yo feliz.-No me creo que vaya a conducir esta preciosidad.
-Yo pensé los mismo cuando Ryuzaki me dio las llaves.-alegó ella abriendo la puerta del copiloto. Yo no esperé más y me senté en el asiento del conductor. El sonido del motor al ser arrancado era genial. Siempre me habían gustado los coches de los videojuegos y este se asemejaba mucho al que siempre usaba. Pero, tengo que admitir, que sentir el asiento de cuero y el volante entre mis manos, oír el motor que arranca y la velocidad que coge ese coche, me siento un dios. Es mucho mejor que en los videojuegos.
Tomamos la carretera, la universidad estaba un poco lejos pero con ese cochazo no tardaríamos mucho. Y era cierto. En quince minutos estuvimos allí. Ahsley me guió hasta los apartamentos, un poco alejados del campus. Estaba bastante bien. Al ver todo aquello, me arrepentía de no haber ido a la universidad, seguro que lo habría disfrutado. Pero nunca fui un chico normal ni me comporté como uno. En ese momento podría haberlo echo, solo tenía veinte años. No es que ahora sea viejo, aun podría, pero no quiero.
Nos quedamos frente a uno de los apartamentos compartidos de la universidad, de cuatro o cinco pisos. No tenía ascensor. Maldije a mi compañera y a la universidad por eso. Subimos solo tres pisos, pero fue agotador. Por el camino subían y bajaban jóvenes ingleses y extranjeros. Por fin llegamos a nuestro destino. Desee que ese ángel rojo con ruedas pudiera subir esos escalones. Que mal. Entonces recordé que, aunque fuera moderno, no podía hacerlo.
Tocamos tres veces la puerta. Escuchamos voces dentro del piso. Alguien cantaba.
- If you got the time...-decía una voz femenina que se acercaba.-But I ain't got the time to spare ,yeah .Do you wanna touch ¡Yeah! Do you wanna touch ¡Yeah! Do you wanna touch me there, ¡where!
La puerta se abrió. La chica seguía cantando como loca. Era una canción de Joan Jett, Do you want to touch me?, creo que llamaba.
-Hola, Ahs.-saludó la chica de cabello rubio platino. La desconocida tenía los ojos de color marrón oscuro, casi negros. Era muy guapa. Podía estar seguro de que era japonesa. Se notaba en sus rasgos y su ropa. Pero no iba vestida como la típica lolita, no. Su look era mucho menos victoriano. Llevaba un pantalón ajustado negro y una blusa negra con manchas de pintura.
Ella no me sonaba para nada.
-Hola, April.-¿Apri? Ella no sera...
-¿Hey, quién es ese?-preguntó.
-Matt. Creo que os conocéis de la Wammy's House.
-¡April!-llamó alguien dentro del piso-¿Se puede saber porque tardas tanto?-dijo la voz. Apareció otra chica. Ella tenía el pelo castaño y los ojos del mismo color. No pude evitar abrir la boca de la impresión.-¿Matt?
-¡Linda!
Fin capitulo 9. ¡Lo siento! Ha sido muy poco y casi nos e ha averiguado nada, pero he presentado a April y a Linda. Pero os compensaré por lo de no haber subido capi la semana pasada,¡lo prometo!
¡Rewins, por una verdadera crisis mundial! ¡La extinción de los pelirrojos!
Rewiiiiiins :3
