CAPITULO 9
SI EL CHOQUE NO LOS MATA, EL FUEGO LO HARÁ
Shisui se había quedado dormido en el sillón del estudio que había montado en su casa. Tenía la computadora portátil frente a él y ya se le había agotado la batería. Se froto los ojos y se masajeo la nuca, estaba totalmente adolorido.
A tientas busco el interruptor de la luz y pudo al fin encontrar el camino a su habitación. El reloj de su teléfono decía que eran pasadas las diez de la noche. Se sintió nervioso de nuevo. El tiempo seguía corriendo y el aun no sabía exactamente que sería lo primero que haría. Su plan tenía aun algunos espacios en blanco y Madara aún se mostraba reticente a colaborar y sospechaba el porqué.
Su astuto tío quería sacar beneficios a cambio de su ayuda. Shisui no estaba dispuesto a ceder. Eso era caso cerrado. A Danzo Shimura le costó un mundo el encerrarlo y a Shisui le soluciono gran parte de la vida que se mantuviera así.
Al revisar su teléfono leyó un correo de Gaara. Este le informaba formalmente que había sido invitado a prestar declaraciones sobre Sakura. Shisui sonrió, la fase uno del plan estaba llevándose a cabo.
Lo discutió con Gaara aquel día que se reunión con él. Primero tendrían que usar la desaparición de Sakura como un caso de secuestro, una persecución hacia ella de cualquier tipo, algún fan acosador o algo por el estilo. Shisui no podía jugar ese papel porque era imposible demostrar que el supiera algo estando fuera del país. Además, el siendo libre de toda sospecha era libre de moverse a su antojo sin ser vigilado por nadie. Le había costado mucho el comprar al informante de Terumi para que él le comunicara solamente lo que Shisui aprobaba.
"Pobre Terumi" pensó con burla "La estoy enredando tanto para que cuando se hunda se ahogara antes de darse cuenta"
Nadie de la ley ni externo lo detendría si es que tenía que ensuciarse las manos, llegados a este punto, el lado salvaje de Shisui estaba enteramente descontrolado. Como aquella vez que golpeo a Sasuke, solamente por el comentario machista e idiota de que Sakura le interesaba pero solamente porque consideraba como un reto el lograr algo con ella.
No mintió a Itachi al decirle que si ella fue lastimada el pasaría encima de quien fuera, aun cuando Sakura también estuviera enredada en todo ello.
Sakura era públicamente una víctima y él se cercioraría que así se mantuviera. Los escándalos no eran nada buenos y si las cosas se ponían feas, ella podría terminar encerrada.
El sobre que Madara le hizo llegar contenía una impecable investigación sobre Sakura y sus actividades de los anteriores meses. Entre ellos, estaba el espionaje industrial.
Sakura, una vez retirada de la Gimnasia olímpica, había incursionado en modelaje, debutando como imagen de una compañía automotriz, compañía que era patrocinadora de Sasuke, además de ser de propiedad de la familia y de la que el mismo Sasuke era dueño en un sustancial porcentaje. Sakura se acercó a él para tener entrada libre allí. Eso explicaba mucho. Si Sasuke sabía que estaba siendo usado o no, a Shisui le era indiferente. Es más, ni le importaba.
Sakura espiaba nuevas patentes de modelos exclusivos de alta gama en vehículos inteligentes que quizá revolucionarían el mercado en los próximos diez años, o al menos eso decía el informe. Obviamente había mucho dinero de por medio. Sin embargo… eso no era todo. Si bien la empresa automotriz tenía las patentes de los equipos para los nuevos autos, la empresa de Shisui era quien equiparía el Software. Eso no era mencionado en el informe, pero Shisui intuía que ese era el siguiente paso para el robo de tecnología del siglo en la historia de Japón.
¿Y porque Sakura estaba metida en todo eso? No se trataba de dinero. Sakura estaba siendo obligada. Por eso se veía tan enferma, tan desequilibrada, tan perdida. Y no le dijo nada.
"Niña estúpida"
Volvió a sentir pesar y odio. ¿Y todo eso porque? Claro, la respuesta era sencilla. Lo supo desde siempre.
Itachi, siempre Itachi.
Itachi, el intachable y buen Itachi.
Madara le explico a Shisui que si Sakura se metió en todo ese lío fue para proteger a Itachi de su terrible pasado. Habían amenazado a Sakura con hacer público que Los Padres de Itachi, Fugaku y Mikoto Uchiha no habían muerto en un accidente, si no que todo fue planeado por nada más y nada menos que su hijo, Itachi Uchiha.
Ni en sus más retorcidos pensamientos Shisui imaginaria algo como eso, pero después de ver la reacción de Itachi al cuestionar su lealtad para con su familia y lo pálido que se puso, algo le decía que todo era verdad. Se preguntó el porqué, y al mismo tiempo pensaba si es que él estando en su posición hubiera hecho lo mismo. No lo sabía, pues era hijo único y nunca tuvo que proteger a un hermano pequeño.
Una llamada le saco de sus pensamientos y una vez vio quien era, otra sonrisa atravesó su rostro. La pieza clave del plan.
–Hola, buenas noches –dijo tratando de sonar distraído. Se suponía que esa llamada debía de ser sorpresa.
–Hola Shisui. Soy Ino, regrese hace poco a Japón. Sabes, es importante que hable contigo ¿Crees que podríamos vernos?
Shisui aguardo unos segundos en silencio antes de contestar, ella había sido demasiado directa– Claro, tu dime cuando.
Ella divago un instante– ¿Podría ser justo ahora? Es muy importante, y tengo el tiempo en contra.
Shisui frunció el ceño. No se lo esperaba. – Claro. ¿Quieres que vaya por ti?
–No es necesario. ¿Sigues viviendo en el departamento de la zona este?
Shisui arqueo una ceja. Pensó encontrarse con una Ino desvalida y desesperada. Algo no iba bien– Si, donde siempre. ¿Segura que no quieres que vaya por ti? Es algo tarde.
–No te preocupes, estoy bastante cerca de allí. Te veo en quince minutos. Adiós.
–Adiós.
Shisui miro el teléfono con desconfianza. Quizá Ino también tramaba algo. Se revolvió el cabello y se sentó en una esquina de la cama y se dejó caer de espaldas.
Las piezas estaban tomando sus lugares. Itachi haría a Terumi a un lado y recurriría a sus propios informantes y su propia gente para investigar por su cuenta, tardaría unos cuantos días hasta estar enterado de todo; después seguramente se decidiría en cómo actuar, ya que la situación de Sakura era su culpa. Shisui esperaba que se lanzara a lo loco y cometiera errores, así el enemigo se distraería con él y Shisui podría actuar con todo el tacto que requería sus planes.
Terumi, por su lado se sentiría intimidada por la advertencia de Shisui, recurría a Madara, por supuesto. Era una trampa, claro está, había que evitar que ella expulsara veneno cuando la privaran de su privilegiado lugar como mano derecha de Itachi. Desaparecer a Terumi del camino era en lo único que Madara acepto ayudarle, más que nada porque tenía una venganza personal contra ella. Shisui no quería saber con qué le chantajearía Madara, siempre y cuando cumpliera su parte y hundiera a la zorra.
Gaara haría creer a la policía que habían secuestrado a Sakura, esa era la fase uno del plan. Victimizar a Sakura. La versión oficial seria que Ryuuji Haruno no consiguió el dinero necesario para el rescate a tiempo y por tanto, había recurrido a Gaara para lograr salvar a su hija. Gaara ayudaría pero quería al mismo tiempo recurrir a la policía, porque los secuestradores no daban pruebas de vida de Sakura. Fingirían que los tenían a todos ellos vigilados, y por ello Gaara y Ryuuji callaron, hasta el momento en que apareció la cabeza. Los secuestradores siguen en silencio desde entonces, Ryuuji se resignó y piensa que es culpa suya, pues piensa que la cabeza es de su hija, por eso organizo el funeral. Gaara no lo cree así, por eso recurrirá finalmente a la policía.
Después de explicarle a los padres de Sakura que ella no estaba muerta, si no secuestrada y que todo se debía a que ella estaba siendo chantajeada para hacer espionaje industrial, su madre opto por salir del país, al parecer no quería verse involucrada con nada de lo que sucediera en Japón. Shisui la odio mucho más y luego de una fuerte amenaza hizo jurar a esa mujer que no diría nada por el resto de la vida. Ryuuji, por su parte, solo escucho en silencio y dijo que quería que su hija apareciera sana y salva.
La actitud de los padres de Sakura le sorprendió bastante, ya que estaba acostumbrado a que la madre fuera la devota incondicional de los hijos y el padre el desgraciado. Los padres de Sakura tenían los papeles cruzados. Shisui agradeció enormemente a Ryuuji y le prometió hacer todo en su alcance para encontrar a Sakura.
Shisui fue hacia la amplia ventana que daba a la calle, retiro la cortina levemente y vio un auto solitario con la luces bajas y conduciendo despacio por su calle. Se quedó allí unos minutos y vio el mismo auto pasar dos veces más.
Inevitablemente, la conversación que tuvo con Madara en la cárcel volvió a su cabeza, infundiendo algo de miedo y desconfianza en su sistema. Noto sus dedos temblar ligeramente.
"Tú no aceptas que esa chica está muerta. Crees que está en algún lugar esperando ser rescatada. Y tú quieres ser ese héroe. Te lo digo de nuevo, Shisui, este juego no te traerá nada bueno. Eres mi sobrino y te estoy dando un sabio consejo, deberías tomarlo. Fuiste al sepelio, estuviste presente cuando la enterraron. Quizá sea mejor dejar pasar las cosas así"
Pensó en lo que arriesgaría, en lo que todos los partícipes de su plan arriesgarían. Puede que se jugaran la vida. Shisui estaba dispuesto, estaba más que enredado en todo ello. Sakura, además de ser la chica de la que estaba enamorado, era su amiga de toda la vida y la única que nunca se apartó de su lado, sin importar cuanto de arruinado estuviera Shisui. Ella debía estar en algún lugar oscuro, sola y sufriendo ¿Cómo podría el dejarlo pasar? Sería una traición. Y aunque la misma Sakura se enojara con él por arriesgar tanto, él no se detendría.
Recordar a Madara llamándole "Héroe de brillante armadura" le provoco un corto ataque de risa.
Shisui no era como Itachi, que había saboteado el auto de sus padres con sus propias manos para lograr proteger a su hermano pequeño, Shisui no hacia las cosas tan personalmente; quizá por eso se ahorraba las culpas. Shisui no tenía un hermano a quien proteger y por el cual, matar si era necesario, pero si tenía a su madre y su determinación no se turbo cuando tendió una trampa a su padre para hacer que todo pareciera un mal trato en el negocio familiar que a él tanto le gustaba participar aun a espaldas de Madara. La mafia estaba llena de peligros y Shisui se las arregló para que la venganza por maltratar a su madre fuera tomada por otras manos. Fue tan perfecto que ni Madara lo supo nunca.
Shisui no era un fanático del gore, pero se las arregló para estar presente mientras todo ocurría. Recordaba tener una gran necesidad de mirar mientras su padre era asesinado. En ese momento solo pensaba en que necesitaba estar plenamente seguro de que ese hombre estaba muerto y que nunca más volvería a sus vidas.
–No soy un héroe, tío –dijo pegando su frente a la ventana de cristal– Hay una muy delgada línea entre lo correcto y lo insano, de la crueldad. No me importaría volver a cruzar. No me asusta… siempre y cuando pueda verla una vez más….
Era media noche y hacia algo de frio, Itachi podía ver su propio aliento escapando de sus labios. El por supuesto, no sentía el frio. Estaba con un pesado abrigo y unos bien abrigados guantes. Observo por la ventanilla a los rezagados que eran los últimos en salir de alguna fiesta que hubiera por la zona, en su mayoría adolescentes. Uno que otro adulto. Vio una pareja ir a ligera distancia una de la otra y sus risas cómplices.
No podía dejar de pensar en el vídeo que vio en celular de Shisui. Y no precisamente en aquel que podría ser la prueba de que su hermano secuestro a Sakura.
Itachi pensaba en el vídeo en que Shisui acompañaba a Sakura a alguna fiesta y ella completamente ida y con los ojos brillantes. Itachi la conoció entrando por su ventana y oliendo a cigarrillos, sabía que esa era su actitud y manera de ser, aunque en ese entonces se lo atribuía a que era una niña confundida aún y que estaba comenzando a vivir. Cuando estuvieron juntos ella había dejado de tener esos arrebatos, pero cuando se comportaba así, era porque algo la superaba emocionalmente. Como aquella vez que su madre la abofeteo mientras la insultaba por su actitud rebelde. O cuando ninguno de sus padres recordó su cumpleaños y ella creía que la odiaban.
"¿Por qué no enloquecer un poco?" ella solía decir y terminaba llorando. Si Itachi se acercaba le gritaba que no la mirara. Ella le daba la espalda y lloraba en silencio. Itachi ponía de espaldas a ella y enredaba sus dedos con los de ella y esperaba a que se calmara.
Esa era la Sakura que conocía. Muy diferente a la Sakura que vio en ese vídeo. Una Sakura buscando que la consuelen.
"Tú te fuiste, yo viví aquí. Eventualmente nos volvimos cercanos"
Las palabras de Shisui aun calaban en su cabeza. Itachi sabía que algo como eso pasaría. Después de todo, Shisui y ella hablaban el mismo idioma en cuanto a sus gustos, solamente que Sakura era extrovertida y Shisui introvertido. Sakura era una protagonista y Shisui un espectador. Cuando los tres iban juntos a algún sitio, a veces Itachi se sentía incómodo no pudiendo seguir sus charlas. Una película extraña, algún comentario sobre un tema en común para ellos. La mirada de Shisui hacia ella, como reconociendo a un igual y la que ella le devolvía muchas veces le ponía de mal humor, pero solo se lo atribuía a ideas suyas.
Ahora sabía que era algo real y no solo producto de su imaginación. Si Shisui se sentía tan atraído hacia Sakura hasta el punto de asegurar que estaba enamorado de ella, Itachi deseaba de todo corazón preguntarle desde cuándo.
Itachi prácticamente interrogo a la señora Ohou sobre la convivencia de ellos dos mientras vivían en la casa.
La Señora Ohou dijo que solo convivieron poco, pues Sakura se emancipo de sus padres y como ya recibía ingresos por su beca cómo Gimnasta y otros más por ser violinista costeo el alquiler de un departamento para ella sola y después de terminar la universidad, una casa que eventualmente compartió con Ino Yamanaka. Pero la Sra. Ohou sabía que Shisui la visitaba seguido o si no, ella pasaba el fin de semana entero en la casa Uchiha. Había ocasiones en la temporada de la universidad, en las que ellos junto a los hermanos Sabaku salían a reuniones y casi acampaban en la sala. La madre de Shisui les animaba a ello y como eran ya casi adultos tenían las suficientes libertades de llegar por la madrugada o casi al amanecer. No siempre seguido, pero sucedía. La señora Ohou tenía una mirada soñadora cuando hablaba de como Shisui cuidaba de Sakura y como ella se portaba como una niña escuchando a un adulto.
En el fondo de su alma, Itachi sentía gran pesar por su amigo, ya que aun sintiéndose así, nunca dijo nada sobre ello y aun después de que el desapareciera del camino, no se aprovechó de la situación, es más, cuido de ella. Todo un caballero. Peor aún, decía que la encontraría y se haría a un lado. Tan noble….
"Mucho mejor persona que yo"
Pensó con aun más pesar.
Vio una sombra oscura acercándose a su auto. El teléfono de Itachi vibro.
–Hola –contesto– Espero que el sujeto del abrigo de matón que viene hacia mi auto seas tú.
Una risa gutural se escuchó del otro lado de la línea. El sujeto que se acercaba levanto una mano saludándole.
–Abre la puerta Uchiha, y más te vale que tengas calefacción.
Itachi guardo su teléfono y le dejo entrar. El enorme hombre se sacudió la nieve que tenía encima y sacando un pañuelo de colores se sonó la nariz.
–Buenas noches para ti también –dijo Itachi logrando mantener la seriedad ante tan grotesco espectáculo que brindaba su huraño y nada fino informante. Era el único que conocía pero en quien más confiaba. Le daba un atisbo de nostalgia encontrárselo nuevamente, pues no lo había visto en casi cinco años y no esperaba volver a verlo en su vida. Pero era necesario. Era malditamente necesario.
– Te ves bien, Itachi.
–Tú no del todo, Hoshigake.
–Llámame Kisame, haces que me sienta viejo.
–Como digas, Kisame –hizo su abrigo a un lado y le extendió un sobre a Kisame– Aquí está la mitad del pago. ¿Tienes lo que te pedí?
Kisame tomo el pequeño y algo abultado sobre y lo guardo en su abrigo, al mismo tiempo que sacaba otro más delgado y grande, extendiéndoselo a Itachi– Siempre a tiempo.
Sai miraba con desconfianza las luces apagadas de las ventanas del departamento de Shisui Uchiha. A su lado, Ino ya se mordisqueaba el meñique, delicadamente hizo que ella no continuara.
–Te sacaras sangre –le masajeo la palma de la mano.
–No entiendo porque apagaría las luces –miro de reojo a las ventanas– Sabia que vendría. Quizá se durmió. –se volcó hacia el con expresión aterrada– ¿Y si también están tras él?
Sai suspiro, la deducción de Ino era inocente y nada creíble– o no confía en ti… ¿estas segura que podremos usar a Shisui?
Ino asintió– Adora a Sakura. –Dijo con una convicción que no cuadraba con el temblor en sus manos– Si le decimos que está viva… el hará lo que sea.
Sai volvió a mirar hacia las oscuras ventanas– El problema no es mentirle, si no hacer que nos crea.
–Me creerá. Le diré la verdad.
– ¿Y cuál verdad será esa?
Ino se veía molesta, el temblor en sus manos se detuvo– Le diré la verdad. Le diré todo desde el principio, desde esa investigación de viejos archivos que inicio Naruto en la empresa de Itachi, le diré que ordenaron destruir los documentos pero que Sasuke lo impidió. Sobre las visitas que Sakura le hizo a Madara. Lo que descubrimos que hizo Itachi… si no hubiéramos tocado esos papeles… si yo no le hubiera sugerido a Sasuke…
–Para –dijo sobresaltándola– esa no es una verdad, son pesares y remordimientos que solamente están en tu cabeza, Ino. Hay que pensar muy bien lo que vamos a decir allí, si no, el pensara que es tu culpa y no será un aliado, sino un enemigo. Recuerda que lo tenemos que usar para que invierta sus recursos, contactos y a si mismo para llegar hasta el nido de criminales que queremos exterminar.
Ino respiro profundamente– Entonces… ¿qué le diremos?
Sai se llevó una mano al mentón, pensando en la estrategia que planeo desde que vio a Ino llorar– No cambiaremos el hecho de que Sakura y tú descubrieron lo que hizo Itachi. Naruto los encamino, pero en realidad no participo en ello y seguramente ni siquiera lo sabe, así que no veo beneficio en implicarle.
–Pero…
–No tiene sentido alguno –la interrumpió, dedicándole una disculpa con un leve gesto, ella asintió– Bien, entonces, llegamos al punto en que de alguna manera, esa información se filtró y comenzaron las llamadas amenazantes hacia Sakura obligándola a hacer esos tratos oscuros a cambio de silencio.
– ¿Qué diremos sobre Sasuke?
–Bueno… diremos la verdad. Que no sabemos si él sabe sobre lo que hizo su hermano o no. Tú y Sakura le dejaron de lado cuando él se puso idiota con Sakura y nació la enemistad entre él y Shisui, Sakura siendo su amiga más cercana obviamente dejo de hablarle. Quizá Sasuke lo sabe… quizá no. Y no hay forma en que el o nosotros podamos preguntarle.
– ¿A quién culparemos por la filtración?
– No podemos culpar a nadie… porque en realidad hasta ahora no lo sabemos ¿o sí? –le miró fijamente, esperando ver algún tic nervioso. Si Sai era sincero consigo mismo, aun no podía confiar del todo en lo que Ino le dijera.
–No me mires así –le siseo– Si lo supiera te lo diría. Hay muchas posibilidades… tantas que me asusta.
Sai sintió un resquemor en el estómago, lo identifico con desagrado. Ino podía ser muy inocente en ocasiones y eso le molestaba mucho. Se rehusaba a desconfiar de sus amigos, pero aun así, era una mentirosa compulsiva. Odiaba eso de ella.
–Bien –dijo tratando de sonar neutral, pero ella le miro interrogante. Siempre era igual, cuando su templanza flaqueaba, ella siempre se daba cuenta– ¿En qué parte de la historia añadiremos que fui utilizado?
Ino rodó los ojos– ¿Es necesario?
Sai asintió– Lo es. Si Shisui era el constante en la vida de Sakura y ella nunca le dijo nada, necesitamos hacer empatía con él. De un hombre engañado a otro.
Ino suspiro derrotada– De acuerdo… ¿Qué te parece si solo le decimos la parte en que robe todos tus contactos y tus contraseñas para buscar información, justo antes de la parte en la que comenzaron los tratos oscuros con Sakura?
Sai miro por un segundo hacia el frente, tratando de no mirar a Ino y revivir aquellos sentimientos de vacío y dolor. Estaba seguro que su expresión cambio, pero Ino estaría tan enojada por recordárselo que ni lo notaria– Tendrás que contarle de tus infidelidades.
–No fueron infidelidades –dijo molesta y roja, sonaba histérica– era necesario. Teníamos que conseguir información.
–Información que pudiste haberme pedido que te ayuda a conseguir. No robar mis contactos, coquetear con ellos, mentirme para salir a citas con ellos. Servirte en bandeja de plata para que esos sujetos que tanto me despreciaban se jactaran de que mi novia me engañaba con ellos.
Sin darse cuenta, Sai había retirado la mano de la de Ino y apretaba con mucha fuerza el volante. Se olvidó completamente de su control, hasta del tono que uso al hablar. Espero no haber asustado a Ino, no podía ni mirarla. Toda la tarde hablando sobre ello, casi un año investigando sobre ello, reflexionando sobre ello y aunque se habían perdonado el uno al otro y aunque él sabía que no había existido infidelidad… el seguía guardándole rencor.
Las suaves manos de Ino se posaron en sus mejillas, haciendo que él se girara a mirarla. Sai giro, pero no la miro directamente al rostro, se detuvo en su pecho que subía y bajaba despacio.
–Mírame –dijo en un susurro.
Sai la miro y se arrepintió al instante. No mintió cuando le dijo que se veía mal. Ella lo tomo como un insulto, pero era más un recordatorio de que él no podría dejar de cuidarla nunca. Sus ojos tenían profundas ojeras, sus labios resecos y sin una gota de maquillaje. A él le gustaba verla al natural, pero cuando oscurecía sus pestañas y delineaba sus ojos sencillamente lo volvía loco. Al abrazarla se dio cuenta de que perdió mucho peso, seguramente ni siquiera comía bien, apenas llegaron a su departamento tuvo que prácticamente obligarla a hacerlo, le preparo la tina para que se diera un baño caliente y apenas salió, él la acurruco en sus brazos e hizo que se durmiera y ella durmió tan profundamente que aunque debían de ir a buscar a Shisui lo más pronto posible, el dejo esa urgencia de lado para no perturbar su sueño. Mientras la veía dormir, le gusto pensar en la idea de que Ino por fin descansaba porque se sentía protegida por él.
–Sé que ya hablamos de eso. Pero no puedo evitar recordarlo ¿Lo entiendes, verdad? –Ella asintió– No volverá a pasar. Lo prometo. –Susurro mientras ponía su mano sobre la de Ino y se acercaba a ella– Te amo.
Ella cerró los ojos y también acerco su rostro al de Sai– Te amo.
Cuando aporrearon la puerta Shisui no fue de inmediato. Se tomó su tiempo y no encendió las luces. Necesitaba a una Ino nerviosa y lo conseguiría.
Abrió la puerta sin quitar la cadenilla y solamente hacer que se viera la mitad de su rostro. – Ino –saludo con calma– ¿Cómo estás?
Ella trato de sonreír, pero al ver la habitación a oscuras detrás de él, su sonrisa murió– Hola Shisui, ¿Todo está bien?
– ¿Por qué lo dices?
–Tus luces…
Shisui trato de parecer sorprendido– Oh, sí. Disculpa, pero me siento cómodo a oscuras. ¿Quieres pasar?
–Solo si enciendes las luces
En la espalda de Ino, Sai apareció de la nada. Ella se veía incomoda.
– ¿Recuerdas a Sai? Le pedí que me acompañara, tenemos muchas cosas de que hablar todos nosotros, Shisui ¿Podemos pasar?
Shisui no se esperaba al novio/guardaespaldas de Ino, pero parecía inestable. Recordó que Sakura le dijo que esa relación daba traspiés bastante novelescos, provocados por la actitud demasiado amigable de Ino que no combinaba con el serio y formal Sai, sería fácil manejarlo. Shisui llevo su mano hasta el interruptor de la luz y la habitación a su espalda se volvió brillante.
–Claro, adelante. ¿Quieren té?
–Café –dijo Ino.
–Agua –Pidió Sai casi al mismo tiempo.
Sai e Ino se miraron y parecían tener una batalla mental, Shisui los observo en silencio y luego asintió. – Pónganse cómodos. –les dijo antes de ir hacia la cocina.
Cuando Shisui volvió a su sala, Ino y Sai estaban sentados lado a lado en el sofá, el tomo el individual y les miro expectante. – No esperaba visitas –dijo mientras daba un sorbo a su té y veía que Ino bebía el café mientras Sai le miraba como si fuera a regañarla– Pero por supuesto que te recibiría Ino. ¿Te quedaras más tiempo en Japón esta vez?
Ino suspiro– No lo sé Shisui. Vine a Japón por el mismo motivo que tú. El velorio de Sakura.
"Apela al sentimentalismo" pensó mientras miraba sus ojos tornándose brillantes, la vio llorar ese día y su dolor no parecía falso. "Interesante" pensó.
–Me entere por las noticias –respondió el, con la voz cargada de todo el pesar que podía fingir– Fue un Shock. Yo debía de volver en navidad para pasarla con ella y con los Sabaku. Aun ahora no lo puedo creer. ¿Sabes? Es bueno que hayas venido. Yo era su amigo más cercano, pero no confió en mí. Tú eras su amiga más cercana… quizá a ti te menciono algo que ayude a saber más sobre lo que le paso…
Ino se quedó en silencio por un muy largo tiempo. – ¿Sabías que el ataúd estaba vacío? –Dijo sin mirarlo– Sai me lo dijo. La policía no ha podido identificar la cabeza que encontraron. Su cuerpo no aparece…
–Sabia lo del ataúd –dijo fingiendo sonar anonadado, no le costó fingir y se sorprendió a si mismo escuchándose autentico– pero lo del cuerpo…
–Shisui –dijo con lágrimas corriendo por sus mejillas– Lo siento tanto. Debimos decirte. ¡Debimos decirte desde el inicio! ¡Se lo dije a Sakura muchas veces, le dije muchas veces que tu podías ayudarnos, pero ella pensó que no debías estar enterado! ¡Ella decía que era para protegerte… pero ella…! ¡Lo siento tanto! ¡Es que ya no puedo con todo esto!
Shisui perdió su temple en ese preciso momento. Antes de darse cuenta, estaba de pie, sujetando a Ino de los hombros y haciendo que se pusiera de pie. Ella solo se dejó llevar y seguía llorando.
– ¿Qué me estás diciendo Ino? –Dijo con la voz filosa– ¿Qué tú no puedes con esto? ¡Tú estabas enterada de todo, pero aun así la abandonaste! ¡Te fuiste! ¡No tienes derecho a sentirte mal por Sakura!
En el siguiente instante, Shisui sintió un frio tubo de metal en la sien y el familiar sonido de un seguro de pistola siendo retirado.
–No lo diré dos veces, suelta a Ino y no la vuelvas a tocar.
Shisui lentamente soltó los hombros de Ino y ella cayó derrotada sobre el sofá, mientras trataba de detener sus lágrimas. Shisui levanto las manos y trato de serenarse lo más rápido posible, pero sencillamente no podía recuperar su temple. Podía reconocer una mentira cuando la escuchaba, aunque viniera de una mujer llorando. Ino era hábil, debía reconocérselo. Ellos estaban tratando de mentirle. Miro por el rabillo del ojo a Sai, este no bajaba el arma. Lentamente se volvió hacia el con las manos en alto, debía poner extrema calma con ese chico, era tan peligroso como el mismo.
– ¿Por qué vinieron a mi casa? –dijo tratando de desviar la atención, si lograba que ellos pensaran que el actuaba fuera de sí y vulnerable, sería más fácil averiguar sus intenciones y que ellos se confiaran y fueran menos cuidadosos. – No vaya a ser para pedirme perdón por algo que no puedo perdonarles. –se giró hacia Ino– A quien le debes perdón ya murió. No salvaras tu conciencia con todo esto.
Ino se estrujo el rostro con una mano y se sorbió la nariz– Vinimos aquí a hablar.
Shisui soltó una carcajada amarga– Para hablar no se necesitan armas.
Ino miro suplicante a su novio– Sai… baja esa arma por favor.
–Si Sai, baja esa arma. No eres un matón.
Sai le miro sin expresión alguna– No soy un matón, solo defiendo lo preciado para mí. Si yo me pusiera loco y zarandeara a la persona más importante para ti en tu presencia ¿qué me harías?
Shisui suspiro– Supongo que golpearte hasta que perdieras el sentido.
Sai bajo el arma y la guardo– Ino dice que eres de confianza, yo creo que eres peligroso, pero la charla que tendremos es necesaria. Es posible que sientas que Ino ha traicionado a Sakura, pero todo tiene un motivo y venimos aquí para que tú lo sepas.
Shisui miraba con desconfianza de Sai a Ino– ¿Por qué?
–Si la policía aún no encuentra el cuerpo es porque no hay cuerpo que encontrar –dijo Ino mientras aún se estrujaba los ojos y su voz estaba rota– Sakura aún está viva.
Kisame miraba con atención a Itachi mientras el guardaba el sobre. Tenía unas pesadas ojeras que no tenía cuando lo conoció. Le parecía un buen tipo, pero el más que nadie sabía que era un sujeto que no se podía tener de enemigo.
– ¿No lo contaras? –dijo Itachi mientras Kisame guardaba su sobre en la gabardina.
Kisame se rió y con ganas– Nah. Sé que se puede confiar en ti. –Itachi suspiro por lo bajo y miro por la ventana y puso el sobre que le entrego Kisame en el asiento trasero. – ¿no lo leerás?
Itachi le miro inexpresivo– supongo que… puedo confiar en ti.
Kisame le sonrió descaradamente– Ya que estamos en la hora de las confesiones, he de decir que hace unos días vino un sujeto extraño a verme, ofreciéndome información sobre tu novia desaparecida. Tenía un vídeo de lo que parecía un secuestro. En mi rubro, la competencia no es tan colaborativa. Me pareció raro, así que si lo ves… quizá sea falso.
–Espero que sea falso –dijo Itachi quedamente– Dicen que podría ser mi hermano menor secuestrando a Sakura, quien por cierto, no es mi novia desde hace más de cuatro años –y antes de que Kisame pudiera replicar, Itachi le corto– Necesitare que busques al sujeto que quiso compartir ese video y verifiques que sea falso.
– ¿Y si es verdadero?
–Si Sakura está muerta, Mi primo matara a mi hermano.
–Shisui Uchiha ¿matando a alguien de su familia? –Kisame se sentía anonadado. El primo de Itachi era lo más lejano a la manera de actuar de los Uchiha– Eso es difícil de creer para mí. Investigue al chico y esta tan limpio como una inocente ave. Ni siquiera tiene multas de tránsito.
Itachi tomo entre sus manos el volante del auto y miraba fijamente al frente– Shisui me dijo que lo haría. Él es la persona más cercana a mí después de mi hermano, pero estuve fuera cuatro años y no sé qué tanto ha cambiado. No sé si lo hará, pero no me gusta subestimar a las personas.
Kisame sonrió mientras Itachi le miraba entre confundido y curioso. De verdad le agradaba Itachi. Cuando lo conoció le subestimo y decidió jugar con él. En aquel entonces despreciaba a las personas de posición acomodada. Itachi era un niño rico que no sabía nada de lo dura que era la vida. Todos conocían a su peligrosa familia y cuando el busco contratar a un informante nadie quiso trabajar para él. Solamente a Kisame le pareció divertido saber a qué quería jugar el niño rico.
Itachi ni siquiera tenía el dinero para cumplir la tarifa de investigación y logro convencer a Kisame de pagarle una parte primero y la otra en cuanto tuviera el dinero, incluso negocio intereses. Kisame solamente le ayudo por curiosidad y diversión. Cuando en un día de invierno como en el que justamente estaban y Kisame le dio toda la información que Itachi pidió, el encontró la única solución a sus problemas en asesinar a sus padres. Kisame recordó haberse reído de él. Burlándose, porque si esa era la única salida, Itachi estaba perdido. El muchacho no tenía dinero, y aunque lo tuviera para pagar a alguien para hacer el trabajo sucio que el necesitaba, nadie lo haría. ¿Quién sería tan idiota para matar a la realeza de la mafia por petición de un muchacho?
Sin embargo, eso no cambiaba que Itachi necesitaba a sus padres muertos.
Después de reírse de él, Kisame se compadeció de él, dándole una práctica solución.
–Unos cortes en cables en la parte interna de un auto no son rastreables por la policía, Se corta los cables de freno y se desactivan las bolsas de aire, además, con otro mecanismo, se corta la dirección del auto. Si con todo eso no mueren, si es que pones algún componente inflamable en ellos que se queme cuando el auto choca, se descarta que han sido cortados además de que incendiara el auto.
Si el choque no los mata, el fuego lo hará.
Recordaba su aterrado y lloroso rostro mientras Kisame le entregaba una revista para autos del mismo modelo que el de sus padres que tenía todas las indicaciones para cometer el delito.
–Veremos de que material estas hecho, Itachi Uchiha. Has honor a tu sangre.
En ese entonces, Kisame estaba seguro de que Itachi no lo haría. Volvería a casa y se lamentaría por su suerte. Sus padres le pagarían terapia y si de esa manera Itachi no lograba olvidar, se volvería adicto o alcohólico para no prestar atención a su alrededor o sencillamente viajaría a otro continente y olvidaría todo sobre sus padres entregando a su hermano pequeño, Sasuke Uchiha, a otra familia de la mafia por un mal negocio que exigía pagar una deuda de sangre por otra.
Pero Kisame subestimo a Itachi.
Se olvidó un tiempo del muchacho Uchiha y solamente lo recordaba como una experiencia más en su trabajo, incluso llego a dar por perdido el dinero que Itachi aún le debía.
Ni siquiera había pasado dos semanas cuando en la televisión de un bar que no podía recordar las noticias anunciaban un terrible accidente de carretera en el cual el matrimonio Uchiha había perdido la vida y veía nítidamente a Itachi y a quien debía de ser su hermano menor vestidos de negro llevando cada uno de ellos una urna en la que seguramente estaban los restos incinerados de sus padres. Kisame recordaba haber brindado por Itachi Uchiha esa noche, igual que todo el bajo mundo de Japón. Un nuevo príncipe de la mafia había nacido y Kisame lo conocía antes que nadie, es más, hasta le debía gratitud. En ningún momento le sorprendió que el mismísimo Itachi Uchiha se presentara un día en los lugares que el frecuentaba y le diera el dinero que le debía, intereses incluidos.
Kisame le miraba con orgullo. Y esa manera de ver al joven Uchiha aún no desaparecía.
– ¿Qué harás con tu primo? ¿Lo mataras?
–Evito pensar sobre ese tema.
– ¿Pero?
–Cuando tenga más información lo decidiré.
–Sakura Haruno posiblemente este viva. Si tu hermano no está implicado… supongo que tu primo no tomara acciones en su contra.
Itachi le miro con auténtica preocupación reflejada en sus ojos– Es imperativo que averigües los detalles de porque Sakura estaba involucrada con esa organización de ladrones. Necesito saber la razón. Quiero descartar que todo esto sea mi culpa. Si es así… quizá Shisui quiera matarme a mí…. Y si Sakura está muerta… quizá yo lo deje.
