Una vez que Toriel recibió el mensaje de respuesta de Sans sobre que no se encontraba con él su hija, comenzó a preocuparse aún más al grado de llamarle a Asgore para saber si se encontraba con él, pero el resultado era el mismo. Pasando más de una hora tratando de localizarla fue el detonante suficiente para que el rey mandara a los guardias a buscarla y que ella saliera de las ruinas en su búsqueda por su cuenta.

Sans no le había comentado nada a Toriel de que no la había visto realmente dado que eso molestaría a su amiga, sin embargo, por su cuenta emprendió la búsqueda en el bosque nevado con alguna esperanza de encontrar alguna pista entre toda esa blancura. A lo que le había dicho Grillby, ella se había ido directamente hacia las ruinas, por lo que no debía haberse perdido lejos de ahí.

Realmente no sabía qué pensar sobre esto y no quería darle verdadera importancia, pero tras ver que ya se había presentado un caso ante sus "ojos" de que alguien la quería muerta, supuso que pudiera tratarse de algo similar su desaparición. Ya sea el mismo o alguien más, pareciese que la humana corría peligro ante los desacuerdos presentados por los monstruos disgustados de su presencia en el subsuelo.

Él sabía de antemano que era imposible que muriese, él mismo ya lo había intentado antes incluso, por lo que ello no era su verdadero problema, sino el poder que tenía consigo que generaba el bucle temporal en el reino. Desconocía cuál era su función, al igual de las intenciones de la humana que cada vez lo confundían más, pero si eso llegaba en manos equivocadas… no quería imaginarse que tanto podría empeorar todo.

Caminando entre la densa nieve se cuestionaba a si mismo si debía interferir realmente ¿Acaso valía la pena? Personalmente se había rendido de tratar siquiera de hacer algo con su vida si de igual manera esta se repetía una y otra vez. Y más que un pensamiento deprimente, era uno indiferente ante las cosas. Sin embargo, al notar que las mismas estaban tomando un nuevo rumbo, fue lo que le generó tantas dudas que no sabía si estar enojado o contento ante una diferencia tras tanto tiempo repetido sin fin. No era algo que pudiera agradecer si las intenciones pudiesen ser catastróficas.

Eso era lo que tanto le molestaba: ¿debía estar molesto? ¿Agradecido? ¿En alerta? ¿Dejarse llevar? ¿Precavido? La humana no parecía mostrar ni un grado de violencia, pero sabía de antemano lo letal que podría ser. Todo esto lo confundía tanto que no sabía si debía estar en cautela constante o simplemente dejarse llevar ante una condena eterna por su presencia.

Una hoja voló directo hacia él y no dudó en tomarla como si se tratase de una señal. Notó que se trataba de una hoja arrancada de un libro de historia un tanto maltratada seguramente por el pasar del viento y fue directo hacia el rumbo que venía dicha pista que tenía.

No tardó en encontrar más hojas provenientes del mismo libro, sin embargo no se veían huellas a los alrededores para seguir, seguramente cubiertas por la nieve, y tampoco había más cosas que seguir a los alrededores.

-¡Sigan buscando!

El esqueleto volteó hacia dónde provenía la orden y vio a la capitana de la guardia real junto con varios perros guardianes emprendiendo la búsqueda a los alrededores. Eso le dio una idea sobre qué hacer.

-¡Hey! –se apareció a lado de la capitana con una sonrisa tranquila.

-¡Nyaaa! –Tomándola por sorpresa, lo apuntó con su lanza -¡Sans! ¿Se puede saber qué clase de estupidez estás haciendo?

-Tomando un poco de aire freso, dicen que es bueno para los pulmones –Rio un poco.

-No estoy para juegos ahora –dijo tajantemente apartando la vista del esqueleto para observar a los alrededores el cómo su guardia seguía en rastreo –Seguimos sin encontrar a Frisk y a lo que nos mencionó el tabernero, puede tratarse del inicio de un golpe de estado. Alphys está monitoreando las cámaras también en su búsqueda, pero sigue sin encontrar alguna pista.

-¿Y qué tal esto? –Sacó las hojas maltratadas y se las entregó a la capitana. Ésta las revisó por ambos lados sin entender realmente qué eran –Grillby me mencionó que la humana llevaba un libro consigo. Podría tratarse…

No le dejó terminar la frase, ya que al mencionar eso, inmediatamente llamó a su tropa para que olfateara la pista. Acto seguido ellos en conjunto se dirigieron a un solo camino al encontrar el olor relacionado con el objeto. Sin decir palabra alguna, Undyne los siguió corriendo.

Sans se quedó un rato viendo cómo desaparecía el grupo entre el bosque, pensando seriamente si seguirlos o no. Finalmente optó por irse al lado contrario a paso lento, después de todo, sentía que ya había hecho suficiente y que se merecía un largo descanso tras esto.

No dejaba de ser un flojo después de todo.

Frisk con dificultad intentó abrir los ojos, pero una banda alrededor de ellos le impedía hacerlo. Lo último que recordaba es que se encontraba caminando rumbo a su casa cuando fue golpeada por detrás y así perdió el conocimiento.

Al moverse, sintió que estaba amarrada de manos y pies, pero estaba tan mal atada que sin dificultad se quitó de aquellos nudos malogrados y se enderezó para quitarse la venda de los ojos. Fue ahí cuando notó que se encontraba en una pequeña cabaña situada en el bosque a lo que la única ventana de ahí le mostraba.

No se encontraba sola, su seguro captor se encontraba roncando recargado en la silla situada al lado de la puerta. Notando que ella se encontraba en el suelo, se levantó tranquilamente tratando de entender qué estaba pasando.

No le cabía duda de que había sido secuestrada ante todas las señales, sin embargo, las razones por las que podría haberse presentado en esta situación le eran desconocidas. Sin hacer ruido, se asomó por la ventana y vio las densas ramas impidiendo ver más allá. Le era imposible saber que tan lejos o cerca se encontraba de un punto de referencia. Buscó en sus bolsillos su celular, pero éste no se encontraba, así que con mucha cautela se dirigió hacia la puerta, procurando no despertar al monstruo y la abrió sin problema alguno.

Con la misma cautela cerró la puerta y sin pensarlo emprendió a toda prisa a apartarse de aquel lugar, sin saber realmente hacia dónde dirigirse. Se encontraba perdida entre tanta rama y nieve.

-¡Oye tú! –Una voz a lado suyo le gritó con enojo -¿A dónde crees que vas? ¡Espera!

Frisk corrió con más fuerza tras eso, tratando de perderlo, pero inmediatamente captó que sus huellas delataban hacia dónde se dirigía e intentó escabullirse entre los árboles, pero al detenerse tratando de escalar fue alcanzada con suficiente tiempo y empujada con fuerza por su captor.

-¿Es que los humanos son tan estúpidos? –Al tenerlo tan cerca reconoció la voz de aquel anfibio que hace unos momentos la había agredido verbalmente en el bar -¿Qué le hiciste a mi amigo y cómo fue que lograste escapar?

-Yo no le hice nada –comentó tranquilamente, optando por una actitud calmada para combatir tal agresión.

-¿Entonces el imbécil te dejó ir? Sabía que no podía confiar en el… -la sujetó por las muñecas con demasiada fuerza.

-¿Qué… quieres de mí?

-¿No es obvio? –Gruñó indignado el anfibio, mostrando sus afilados dientes –Tomaré tu alma a la fuerza. Si el rey no lo hace, nosotros lo haremos.

-¿Nosotros… quienes? –preguntó la humana un tanto intrigada.

-Je, no es asunto tuyo, imbécil –tajó con arrogancia.

La arrastró con fuerza de regreso a la cabaña. Frisk se oponía, pero el frío comenzaba a debilitarla demasiado al grado de dejar de sentir gran parte de su cuerpo. Finalmente optó por dejar de poner resistencia con tal de llegar a un lugar un tanto más cálido y después ver la manera de librarse de esta sin necesidad de agredir a sus captores.

De regreso a la cabaña, el anfibio la empujó hacia dentro, despertando estrepitosamente a su compañero cayéndose de la silla.

-Serás idiota –lo golpeó con sumo descaro – ¡La dejaste escapar!

-C-creí que la habías atado bien… -se sorprendió el amorfo.

-¿Y ahora es mi culpa? –gruñó aún más molesto.

-Disculpen… -Ambos monstruos voltearon hacia la humana, la cual se encontraba tranquilamente sentada en el suelo, observando a sus captores con su mirada serena tan característica en ella. -¿Puedo saber por qué quieren tomar mi alma?

-Nos lo ordenaron –dijo el amorfo inmediatamente.

-¡Callate! –Nuevamente lo golpeó ante su imprudencia –Ejem… humana, no es asunto tuyo. Lo único que puedes saber es que morirás.

-Y si estos serán mis últimos momentos de vida, ¿no puedo saberlo como última petición?

Frisk había idealizado la manera de salir airosa de esto. No tenía intenciones de atacar ni mucho menos agredir. Consideraba que los monstruos que la habían retenido a la fuerza no eran malos, por lo que optaba por hacer tiempo hasta entender sus razones y así poder ayudarlos. Las palabras no eran precisamente lo suyo, pero si sabía cómo emplearlas correctamente con fines pacifistas.

-Bueno… -pensó dudoso el anfibio –Supongo que tienes razón… ejem… verás, nosotros odiamos a los humanos, así que somos un grupo antihumanos.

-¿Y por qué odian a los humanos?

-¡Porque por su culpa estamos aquí! –Exaltó molesto –Por culpa de los humanos estamos sufriendo en este lugar… pudriéndonos poco a poco… La comida llega a ser escasa a veces…

Poco a poco bajaba el tono de su voz, notando el dolor que traía consigo sus palabras. Frisk se sintió mal por ello.

-Y ahora resulta… que tenemos como "princesa" a una humana –gruñó nuevamente –Eso es de las peores burlas que nos podrían hacer…

Mágicamente, y por obra de su enfado, invocó un hacha pequeña en sus manos y la sostuvo con fuerza mientras observaba con odio a la humana que tenía al frente. Frisk estaba más que preparada para esquivar sus ataques.

-Yo jamás rendiré honores a una humana –Levantó su hacha –Nunca seré sirviente de un patético humano como tú.

-Y no quiero eso.

Ante tal firmeza calmada, el anfibio detuvo su ataque al alza, sin embargo observaba todavía con odio a la chica del frente, esperando que continuara hablando por razones inexplicables para él.

-Yo no soy un monstruo, yo no tengo el derecho de ejercer cierta autoridad con ustedes. Pero… es en verdad un gran anhelo mío el poder ayudarlos –una sonrisa decoró su rostro –No estoy aquí para mandar ni gobernar, sino para servir.

-Tú… ¿quieres servir a los monstruos?

Ambos compañeros se observaron dudosos ante sus palabras. El anfibio completamente consternado bajó su hacha mientras murmuraba algo con su amigo.

Frisk continuaba tranquila en su estancia, sentía que no corría peligro alguno. Sus palabras habían salido desde su corazón, pues realmente es lo que quería lograr estando en este nuevo camino que se había formado para ella. Amaba a los monstruos, y quería que éstos fueran felices en su estancia en el subsuelo mientras se veía la manera de salir todos. Y al notar que varios tenían inconformidades por su presencia con ellos, estaba más que dispuesta a ayudarlos a cada uno de ellos.

Ser un monstruo… es algo que nunca sería ella por cuestiones lógicas y naturales, esa era la realidad. Recordó en ese momento las palabras del tabernero "¿Quién es Frisk?" y ahora tenía una respuesta concisa para ello. Era más que una humana, una hija adoptiva, una embajadora de los monstruos, una amiga… Era un ser con capacidades y decisiones como cualquier otro, pero serían estas mismas quienes forjarían su nueva oportunidad de vida.

Era Frisk, y estaba llena de determinación.

Su alma nuevamente comenzó a brillar con intensidad, llenando todo el lugar de un carmesí que exaltó por completo a los presentes. Con un sonoro grito, ambos salieron huyendo del lugar ante el miedo de no saber qué hacer realmente ante lo que se les presentaba. Frisk notó que no sabían cómo actuar ante un alma, o que simplemente no entendían que pasaba con la suya, cosa que ni ella misma captaba realmente porqué comenzaba a manifestarse con tal brillo, pero no le daba verdadera importancia.

Salió de la cabaña tranquilamente, lamentando un poco no tener consigo su celular y libro.

Ambos ex captores corrían sin rumbo fijo, solo querían alejarse lo más posible de lugar que los había asustado. Les daba igual si habían fallado con su misión, no querían enfrentarse a aquella cosa tan rara que habían visto.

Una silueta siniestra los hizo frenar de golpe ante ellos, cayéndose torpemente en la nieve.

-Hey… -con una sonrisa tan característica en él, Sans observó al par –Me parece que hoy he pescado algo ¿será mi día de suerte?

Entendiendo que los habían cachado, al unísono intentaron levantarse y escabullirse de aquel esqueleto, pero fue en vano sus esfuerzos dado que se encontraban presos ante la magia del presente.

-¿Nadie les ha dicho que es malo secuestrar? –su ojo brillaba con malicia –Por lo visto no.

-P-por favor, no nos hagas daño –rogó el amorfo –Solo seguíamos órdenes.

-Órdenes… ¿de quién?

-Una flor parlante ¿sí? –Admitió desesperado el anfibio –Lo que sea con tal de alejarnos de ese lugar.

Sus cuencas se oscurecieron por completo en el acto. Nada de esto le estaba sonando bien y comenzaba a alertarlo en gran medida. No entendía el porqué, pero una maquiavélica risa resonó entre sus recuerdos, como si su mente relacionara eso con aquella flor dorada.

Nada bueno le hacía sentir esto.

La humana había caminado derecho hasta tratar de toparse con algo. Por suerte una manada de perros guardianes había corrido y lanzado directamente hacia ella tumbándola en la nieve. Contenta por encontrarlos, los acarició a todos al momento de levantarse.

-¡Frisk! –Undyne corrió directo hacia ella y la tumbó tal y como lo habían hecho los perros –Ya era hora de encontrarte, punk. Sólo habíamos encontrado tus cosas.

-También me da gusto de verte –Rio un poco ante el recibimiento tan enérgico de su parte.

-Me contarás en el camino qué fue lo que pasó –La ayudó a levantarse y le entregó su libro completamente maltratado y su celular –Tus padres están muy preocupados por ti.

Actualización Yay!

Sobre los dibujos respecto a este fanfic, comienzo a subirlos poco a poco en mi tumblr, por lo que los invito a que me visiten. Ahí podrán ver fanarts de este fanfic y tiras cómicas respecto a ciertas escenas o extras que se me ocurren sobre esto.

Los espero en michsonrisa(punto)tumblr(punto)com

Michi fuera!