Hola, bronies y lectores.

Tras revisar algunos capítulos, me he dado cuenta de que cometí un error en la descripción de Furia. Puse que ella tiene los ojos rojos sangre todo el tiempo, no es así. Sus ojos son verdes. Los ojos rojos sangre es un efecto que se produce cuando los dragones se transforman y adoptan el modo combate. Además otro fallo es que sus garras y escamas son siempre negras. Para corregir todo esto he modificado los capítulo usando el doc manager, solo he cambiado el físico de la dragona, el resto sigue igual. Aquí les dejo la nueva descripción física del personaje de Furia.

FURIA. Pielmarrón oscuro, garras y escamas gris oscuro, ojos verdes. Altura de 6 metros.

FURIA EN MODO DE COMBATE. Piel gris oscuro, escamas y garras negras, ojos rojo sangre. Altura de 7 metros.

Esas son las correcciones del personaje.

Disculpen las molestias.

Recientemente he comenzado a leer la trilogía de los fanfics de "Aitana Pones" del autor de fanfiction, Volgrand. Se la recomiendo. Es la historia de una cazadora de demonios, y tiene un estilo cercano a Indiana Jones.


Capítulo 9
TENSIONES

NEPTUNO
Al entrar en la sala del trono me adelanté a mi hermana, y antes de que nadie reaccionará hice una reverencia a la princesa Celestia, al tiempo que le dije "Majestad, os pido disculpas por mi anterior comportamiento hacía vos, cuando su majestad visitó a Twilight Sparkle en Draconem". Recordaba la primera vez que conocí a esa maldita alicornio blanca, al enterarme de que ella había provocado la antigua guerra con mi país, llegue a cogerla de cuello con cierta fuerza, y posiblemente todo aquello hubiese acabado muy mal, pero mi hermana supo frenarme a tiempo. Su majestad me respondió que ese incidente fue un hecho aislado, que no tenía importancia y que lo más urgente era hablar de la paz entre nuestros dos países. Curiosamente la princesa Luna no parecía saber a qué nos referíamos Celestia y yo. ¿Su hermana no la había dicho nada?

MINERVA
Antes de que Neptuno se enrollase más, me acerqué a las princesas, les hice una reverencia y expuse lo que me había explicado el rey Magna dos días antes de venir aquí. El gobierno de Draconem quería conservar la paz. No estante, algunas fracciones mostraban una actitud hostil. Expuse que las acciones de Furia nunca fueron ordenadas por el rey Magma, fueron actos terroristas motivados por la parte más extremista de Draconem. Celestia y Luna coincidían en que ellas tampoco querían la guerra; como garantía de paz pidieron que Furia fuese juzgara en Equestria, además exigían la liberación de la señorita Sparkle. Les respondí que transmitiría sus peticiones al rey Magma. Lo más curioso es que Celestia nos invitó a Neptuno a mí a cenar con ella aquella noche, dijo que pensaba organizar una cena con varias personas, incluidos los padres de Twilight. Personalmente ni mi hermano ni yo teníamos ganas de compartir mesa con semejante alicornio blanca, pero por no pecar de groseros aceptamos y nos fuimos del salón del trono.

NEPTUNO
Ahora resultaba que nos tenía que tocar cenar en compañía de Celestia, en fin… bien mirado al menos podría conocer a los padres de Twilight. Aunque sinceramente no tenía muy claro hasta qué punto quería conocerles. Su primer encuentro con mi hermana no fue muy amistoso, aunque ella aseguraba que todo fue fruto de la confusión del momento, y de la angustia de los dos equinos por tener a su hija retenida en un país extranjero. Luna nos había asignado a mi hermana y a mí una habitación en el palacio, cada uno la suya; mientras íbamos caminando por el pasillo pude observa que tanto los guardias, como el personal de servicio nos miraban con desconfianza y con miedo. De pronto Minerva me miró y me empezó a hablar en nuestra lengua, ambos nos detuvimos y nos miramos fijamente.

Por favor, hermano. Esta vez no quiero escenitas como lo sucedido con Celestia en Draconem.

Entendido.

Prométemelo.

Ah. Sea. Te prometo que me comportaré.

Gracias.

Pero espero que ellos también se comporten.

¿Cómo?

De la misma forma que nosotros hacemos un esfuerzo por respetar a esos equinos, ellos también deben corresponder. Que todavía me acuerdo de tu encuentro con los padres de Twilight, no se me ha olvidado lo que nos contaste a Urano a mí, sobre lo sucedido en aquel sótano.

Eso fue un simple error del cual ya se disculparon. Además les tuve en mis garras todo el tiempo. Y tú te partiste de risa cuando te lo conté, no eres el más indicado para quejarte.

De pronto ambos nos dimos cuenta de que algunos soldados estaban en guardia con sus espadas desenfundadas, y algunos criados estaban arrinconados en la pared temblando de miedo. Que torpes habíamos sido, aquella gente al oírnos hablar en Stradivarius seguramente pensó que estábamos volviéndonos violentos. Para los equinos que no tiene un oído tan fino como los dragones, el idioma oficial de mi raza suena como una serie de rugidos. Minerva se acercó a los guardias al tiempo que decía "No pasa nada, señores. Esos sonidos son un lenguaje que tenemos los dragones". Los militares no parecían conformes con esta explicación, uno de ellos nos pidió que nos fuésemos a nuestras habitaciones, aceptamos, era lo mejor.

FURIA
Cuando desperté me encontré encadenada en una celda de piedra, la puerta era del mismo material. Me fije en mi brazo derecho, vi que había una marca de un pinchazo; comprobé que no podía hacer llamas ni transformarme. Seguramente esos malditos ponis me habían suministrado alguna droga para debilitarme, aunque por otro lado la piedra no ardía, el fuego no hubiese servido de mucho. Entonces me percaté de que podía usar de nuevo el ojo. ¿Me lo habían curado? ¿Y también mis heridas? Estúpidos. ¿Esperaban que se lo agradeciera? Ni loca. ¿De qué les servía retenerme? Tarde o temprano surgiría la guerra, Equestria caería. Los ponis que no resultasen muertos serían esclavos, no pensaba matar a dichos esclavos, sería más divertido humillarlos y torturarlos. Me imaginaba la cara de los padres y las madres, cuando se les obligase a contemplar a sus hijas siendo violadas y prostituidas, iba a ser un gran espectáculo. En cuanto a Minerva… no pensaba agradecerle nada. La odiaba más que nunca. Por su culpa tuve que humillarme ante ella; pero más tarde o temprano me vengaría; ella sufriría más que los ponis y más que nadie. No la mataría. La torturaría, la convertiría en mi esclava; la ofrecería a cualquiera que quisiese violarla, independientemente de que fuese un dragón o un poni; quizás incluso la prostituyese entre los changelings, eran criaturas asquerosas pero mejor, así esa zorra sería violentada por ellos. Incluso mataría a su familia delante de ella, pero antes vería como su madre era abusada y su padre y hermanos torturados. Cuando terminase con esa niña ella misma me suplicaría que la matase, o quizás se suicidase.

MINERVA
Me encontraba en la habitación que me habían asignado. Era lujosa pero su colchón no era de gemas, aunque tampoco hacía falta que lo fuese, no me quedaría a dormir. O al menos esperaba no tener que quedarme a pasar la noche.

De pronto llamaron a la puerta, respondí "adelante" y entró una pegaso en la habitación. Tenía el lomo amarillo limón, crines marrón claro, su cabello estaba recogido por una coleta, sus ojos eran azul cielo. Su cutie mark era una pluma para escribir.

—¿Puedo ayudarle en algo?

—Buenos días, señorita Minerva. A la princesa Luna le gustaría que usted y su hermano almorzasen con ella y su hermana. La comida será a las 15:00, quedan dos horas.

—¿Almorzar? Bueno… no es por negarme pero…

—Si necesitáis algo no dudéis en pedírmelo.

—¿Perdón?

—Las princesas me han puesto a vuestro servicio, señorita Minerva.

—… O sea… ¿Qué te han dicho que seas mi doncella?

—Eso es.

—Gracias, pero el caso es que normalmente yo vivo sola con mis hermanos, y no acostumbramos a tener servidumbre.

Mis padres vivían solos en una casa, con tres criados a su cargo; a los cuales mis hermanos y yo conocimos. De niños estábamos más acostumbrados a que nos mimasen, y que nos hiciesen todas las tareas; pero cuando llegamos a la adolescencia tuvimos que comenzar nuestra formación al trabajo físico. Nos mudamos a vivir con una familia de ganaderos, de la confianza de nuestros padres; en aquella granja tuvimos que aprender a trabajar con nuestras propias garras, al principio fue muy duro, pero ni la mitad que nuestro posterior servicio militar. Cuando nos graduamos en el ejército a la edad de 21 años, comenzamos nuestra formación universitaria, y nos hospedamos en el campus. Después de terminar la universidad Neptuno volvió a trabajar en la granja de ganado; Urano consiguió trabajo de administrativo de un ministerio; y yo comencé a ejercer de maestra; fue entonces cuando nos mudamos a la casa donde vivíamos los tres actualmente. De modo que ya no estábamos habituados a la servidumbre.

—A vuestro compañero también se le asignado un sirviente.

—Que práctico—me temó que la poni no captó mi tono de ironía—¿Cuál es tu nombre?

—Que despiste, no me presente, lo siento. Me llamó Silvana, pero todos me dicen Silvia.

—¿Silvana?... O sea que tus padres son de Saddle Arabia. No obstante tú eres equestriana, o si no lo eres al menos te criaste aquí.

—Sí. Mis padres son originarios de allí, pero yo nací en Canterlot. ¿Cómo lo supo?

—El nombre de Silvana no es de origen equestriano. Procede de Saddle Arabia; pero los habitantes de ese país tienen un determinado acento a la hora de hablar, cosa que tú no posees.

—¿Cómo lo ha sabido?

—Soy profesora de lenguaje y literatura. Estoy informada de estas cosas. De hecho en cierta ocasión visité Saddle Arabia, cuando tenía 32 años.

—¿Profesora?...

—¿Qué ocurre, Silvia? ¿Te sorprende que una dragona se dedique a la enseñanza?

—Bueno… yo… esto…

—No todos los dragones son unas bestias criminales como la delincuente que atacó está ciudad, ella ya ha sido detenida.

—… Mejor, ella es mala.

—Sí, ella es muy mala pero mi compañero y yo no somos así. Y la mayoría de las personas de mi país tampoco.

—… Me alegro.

Durante algunos minutos ninguna de las dos dijo nada. No estaba segura de si esa chica era una racista o una ingenua, y en el fondo es casi lo mismo, porque el racismo es un producto de la ignorancia. Un sentimiento racista se produce cuando una o varias personas, son educadas únicamente mediante una serie de ideas extremistas, y sin embargo se les niega el acceso a otras ideas más progresistas; eso se mezcla con cierta cantidad de violencia… y tachan, ya tenemos todo un conjunto de racistas violentos como Furia. Aunque aquella chica no parecía una racista, era más bien una ignorante. Mi experiencia como docente me ha demostrado que la ignorancia no debe ser castigada, debe ser resuelta mediante la adquisición de nuevos conocimientos. Además al alumnado debe tratárselo con inteligencia, nunca con agresividad.

URANO
Llegue al palacio real y solicité una audiencia, pero me respondieron que el rey estaba reunido, no me podía recibir aquel día. Insiste a los guardias de la sala del trono que me dejasen pasar, era muy importante. Me preguntaron de qué se trataba, pero le respondí que solamente podía decírselo a sus majestades.

—¡Por última vez. No puede pasar!

—Tengo que hablar con sus majestades.

—Hoy no.

—Es importante.

—Vallase, por favor.

—Oh, a la mierda—me retiré como si fuese, pero de pronto me giré y entre golpeando a los guardias y a la puerta, entré en el salón del trono pero los vigilantes me inmovilizaron y me tiraron al suelo.

—Majestades, majestadeeess—chillé.

—¡¿Qué es todo este jaleo?! La reina y yo estamos reunidos con los representantes del Parlamento.

—Pero majestad es que…

—No repliques al rey—me respondió uno de los guardias golpeándome.

—¡Basta! ¿No hemos vuelto todos locos? ¡Soltadle!—ordenó la reina.

—Querida…

—Por favor, Magma. Acaba con los políticos; yo atenderé a nuestro visitante.

—Me parece bien.

Los guardias me soltaron y la reina y yo abandonamos la sala del trono. Su majestad me condujo a sus aposentos privados, me daba reparo entrar en su habitación. Los reyes tenían en total tres habitaciones privadas, dos individuales y una conjunta que compartían entre ambos, al menos esa era la idea, porque en la práctica todo el palacio era suyo, y este tenía tropecientos dormitorios, pero como la mayoría no se usaban lo dejaré en tres instancias. La reina Ígnea y yo entramos en su dormitorio, yo ya había estado allí cuando era niño y hacía compañía a mi madre y a la reina, pero entonces estábamos los tres e incluso a veces estaban mis hermanos. Ahora mi madre no se encontraba presente y yo ya era un adulto.

La reina se sentó en un sofá y me hizo el gesto de sentarme a su lado. A continuación me pidió que se lo contase todo.

—Pues… Vera, majestad. La cuestión es…

—Llámame por mi nombre, por favor.

—Pero… majestad.

—Llámame Ígnea.

—De acuerdo, Ígnea. El caso es que Minerva se encontró con Furia cuando iba de camino a Canterlot, y sucedió…

Le conté a la reina todo lo sucedido con Furia. Su intento de asesinar a mi hermana, el ataque a Canterlot, la pelea con Shining Armor, su posterior arresto por parte de los equinos. Finalmente le expuse que Furia era la culpable del ataque al colegio de Canterlot.

—¿Dices… que Minerva… fue atacada?

—Sí.

—Pero… ¿Qué tal se encuentra?

—Pues sorprendentemente bien. Al parecer según ella quedó malherida en su pelea contra Furia, pero de alguna manera logró curarse.

—Ah, me alegro. Me quedo más tranquila. ¿Neptuno y tú estáis bien?

—Sí, majes… digo Ígnea.

—Es un alivio. Hice bien en darle a Minerva aquel piante magiche.

—¿Qué? Entonces… ¿Sabías que ella sería atacada?

—No. ¿Cómo iba a saberlo? No obstante estamos al borde de una guerra. Toda precaución es poca.

—Entiendo.

—De modo que Furia fue quien atacó la academia de Canterlot.

—Así es.

—Hablaré con mi esposo. Furia aun forma parte del ejército, aunque hace tiempo que no actúa. Y una cosa más.

—¿Qué, Ígnea?

—¿Le queda a Minerva parte del piante magiche?

—Puede, no lo sé.

—Si le queda un poco, ese piante que le di es del Tipo C.

—¿Del Tipo C?

—¿Sabes lo qué significa?

—Sí.

URANO
El piante magiche, según su grado de calidad se dividía en tres grupos: A, B y C; a su vez cada uno de estos grupos se subdividían en una escala del 1 al 10 según su efectividad. La clase A era la más básica, la B era de una calidad intermedia, pero la clase C era la más efectiva. Los tipo solo afectaban a los dragones; pero el de clase C era eficaz también con otras especies. Lo que significa que el piante de Minerva podía curar a Shining Armor.

ÍGNEA
Lo que no le dije a Urano, es que el piante que le di a Minerva además de ser del Tipo C, era de grado 10; el más eficaz de todos. Lo conseguí a través de unos contactos del ejército. Además yo sí tenía la sospecha de que Minerva podría ser atacada, no podía estar segura al 100% pero me lo temía, después de todo, los provocadores de la guerra no iban a quedarse cruzados de garras. Lo que no me imaginaba es que la agresora sería Furia.

En ese momento entró mi esposo en la habitación, ni siguiera llamó a la puerta. Por lo visto el ser rey le daba derecho a ser descortés. Urano y yo le contamos al insensible de mi esposo todo lo sucedido con Furia. Por supuesto mi marido alucinó. En teoría se suponía que al estar Furia en el ejército debería ser sometida a un consejo de guerra, pero era la esposa de uno de los principales miembros del gobierno; Magma temía que ni siguiera hubiese un juicio.

—Pero, majestad. ¿No pretenderá dejar a Furia suelta, para que siga matando?—comentó Urano.

—No, pero… será difícil juzgarla.

—¿Qué dificultad puede haber? Tenemos el testimonio de los equinos, y no sé cuántos cadáveres de ponis muertos por culpa de ella.

—Ya, pero no dudes que muchos la defenderán. Dirán que los equinos mienten y que la mantienen secuestrada.

—Mi hermana casi muere por culpa de esa maldita, y ahora me decís que no puede ser juzgará. Pues la juzgaran en Equestria.

—Genial. Lo mejor sería que la juzgasen los equestrianos.

—… Magma, por favor.

—No me tutees, niño. Que yo no soy tan campechano como mi esposa.

—¿Niño? Pues este niño ha estado a punto de perder a su hermana. Tú tienes la culpa, por enviarla sola y sin escolta—me estaba poniendo de lo más enfadado. Siempre había respetado al rey, pero en ese momento cada vez sentía menos consideración por él.

—¡Suficiente! No pienso tolerar esta falta de respeto a mi real persona.

—Bueno… será mejor dejarlo aquí por hoy. Urano es mejor que vuelvas con tus padres, estarán preocupados por ti y tus hermanos. Mi esposo y yo hablaremos de todo esto con calma y a solas.

—Bien, entonces me retiro. Adiós majestades.

MAGMA
En cuanto Urano se fue de la habitación, mi esposa me miró enfadada. Durante unos instantes me sostuvo la mirada fijamente, a continuación me dio un bofetón con todas sus fuerzas.

—Ah. ¿A qué ha venido eso?

—¿No lo sabes? Bueno… pues mientras lo averiguas puedes dormir solo, porque yo no pienso compartir cama con un tipo tan insensible.

—Ah. Sigues enfadada por enviar a Minerva.

—Por eso y por más cosas. Nuestro hijo mayor podría haber regresado ya de Volcánica, pero noooo. El señor rey se empeñó en alargar su formación militar. La mayoría de las veces que he ido a su cuartel no me han dejado verle. Y ahora has estado a punto de sacrificar la vida de una chica a la que conocemos desde que ella y sus hermanos eran pequeños. Sus padres son nuestros amigos y nuestros mejores valedores, pero tú… tú tratas a Minerva y sus hermanos como si fuesen basura.

—No les trato tan mal, pero ser un líder quiere decir mostrar una determinada aptitud, y tomar decisiones difíciles aunque no gusten.

—De acuerdo, pues yo he tomado una decisión. Quiero que me dejes sola. Fuera de mi habitación.

—¿Me estás echando?

—Sí. ¿Algún problema?

—¿Y si no me voy?

—Entonces en la próxima reunión del Parlamento, tendrás que explicarles a todos por qué pusiste en peligro la vida de Minerva. A los partidarios de sus padres les va a disgustar mucho.

—¡¿Me estás chantajeando, querida esposa?

—Esposa sí, querida… bueno… no veo que tú te preocupes tanto por mí.

—…

—¡Fuera de aquí!

—De acuerdo, Ígnea. Ya me voy.

Me encamine a la puerta para salir de la instancia de mi esposa, pero antes de poder traspasarla ella me llamó y me dijo "Magma, antes te he llamado insensible, me equivoqué. No eres un insensible. Eres un imbécil". No respondí, simplemente me fui.

No hice bien en marcharme. Debería haber entrado de nuevo en el dormitorio, haber abrazado a mi esposa y pedirla perdón. Para ella todo lo que estaba pasando era muy duro, y yo no fui capaz de estar a su lado y apoyarla. Hacía tiempo que nuestro matrimonio se estaba hundiendo. Mis responsabilidades de rey me quitaban tiempo y ganas de ocuparme de mis obligaciones de marido, y cuando digo obligaciones no me refiero solo al sexo. Pasábamos muy poco tiempo juntos. Además Ígnea tenía una determinada personalidad que yo no compartía; siempre se comportaba con una determinada familiaridad, incluso cuando estábamos en lugares distinguidos como el Parlamento o la sala del trono, algunos admiraban a mi esposa por eso, otros en cambio la señalaban de ser demasiado informal y campechana. En realidad el barco de nuestro casamiento, comenzó a hundirse cuando nuestros hijos comenzaron su formación militar. En teoría debería haber sido entre los 18 y 21 años, pero yo hablé con sus superiores para que se alargase hasta los 24. El problema era que a los cadetes solo se les permitía recibir visitas de sus familiares 2 veces al año, o como máximo 3 si hacían meritos. Ígnea echaba de menos a sus hijos y yo no sabía cómo tratarla ni cómo animarla. Al mayor todavía le quedaban dos años de formación, y al menor cuatro. Mi esposa me culpaba de haberla separado de nuestros hijos.

Por otro lado Ígnea sentía un cierto afecto por Flavia y sus hijos. De modo que cuando se enteró de que yo pensaba enviar a Minerva a Equestria me suplicó que no lo hiciera, porque temía por ella; pero pese a todo envié a la chica y eso no me lo iba a perdonar tan fácilmente.

NEPTUNO
Me habían asignado un sirviente pegaso, pero no sabía qué pedirle. Asique nos fuimos juntos a los jardines reales, allí nos juntamos con otros pegasos; algunos eran servidores igualmente, otros eran soldados que no estaban de servicio. En cualquier caso entre todos comenzamos a realizar movimientos voladores. Aquello era como un juego; los soldados sabían algunas maniobras aéreas increíbles. El pegaso que me asignaron como criado, que más bien parecía un compañero de vuelo, tenía el lomo de gris muy claro, casi blanco, sus crines eran marrón oscuro, sus ojos también eran marrones pero de un tono más claro, su cutie mark eran unas alas marrones; se llamaba Light Flight. Light me era simpático, me dijo que admiraba a una pegaso llamada Rainbow Dash, porque ella había sido la única en lograr realizar un técnica de vuelo llamada Sonic Rainboom, me explicó que consistía en hacer de forma instantánea un arcoíris y una explosión sónica mientras se volaba.

Al principio algunos se extrañaron de ver volar juntos a varios pegasos y un dragón. No tardamos en tener todo un grupo de espectadores que nos miraban desde el suelo.

—Light, sube a mi espalda—le dije mientras volábamos.

—¿Para?

—Vamos a darle a los espectadores algo de emoción extra.

LIGHT FLIGHT
Es raro pero no sentí temor cuando conocí a Neptuno. No se parecía a aquella dragona loca. ¿Cómo se llamaba? ¿Furiosa? Bueno… el caso es que aquel dragón y yo hicimos buenas migas desde el principio. Me subí a su espalda.

—Bien, Light. Vamos a intentar un experimento. Querías hacer un Sonic Rainboom ¿No?

—Sí.

—Bien. Por lo que me has explicado la clave está en la velocidad. Te voy a dar impulso y te soltaré en pleno vuelo. Tú harás el resto.

—¿Eso se puede?

—Sí. Siempre y cuando seas lo suficientemente hábil como para no estrellarte contra el suelo. ¿Lo eres?

—Sí.

—¿Seguro?

—¡SÍ!

—Pues vamos allá.

Me eleve hasta mucha altura, aunque con cuidado para que Light no se asfixiase. A mayor altitud el oxigeno es menor. De pronto comencé a dar muchas volteretas en el aire cada vez más y más rápido, de pronto me lance de golpe hacía abajo, a continuación agarré a Light con la cola y lo lance al vacio, le seguí de cerca por si acaso. Él consiguió controlar el vuelo y a tan solo medio metro del suelo se elevó de nuevo, cada vez iba más rápido hasta que por fin ¡LO HIZO! No lo había visto nunca pero ese arcoíris debía de ser el Sonic Rainboom. Light aterrizó y se puso eufórico. No paraba de saltar. Algunos pegasos acudieron a felicitarle.

Yo había aterrizado cerca de él. Vino a verme y me abrazo dándome las gracias por ayudarle. Era un magnifico volador, supuse que no tardaría mucho en lograr realizar aquella acrobacia sin ninguna ayuda.

CADENCE
Estaba en el hospital acompañando a mi esposo. Tenía los cuatro cascos dañados y sus alas temporales también quedaron lastimadas, hubo que quitárselas deshaciendo el hechizo. Además tenía una costilla rota. Esa maldita dragona… si la viese se iba a enterar. Shining me estuvo hablando de Minerva y su hermano Neptuno, de modo que fueron enviados aquí para solicitar la paz. Tenía ganas de conocer a Minerva, quería darle las gracias por haber salvado a mi poni especial.

Al cabo de un rato se presentaron los señores Sparkle. Velvet soltó algunas lágrimas al ver el estado de su hijo. Night me abrazó preguntándome cómo me encontraba. ¿Cómo me encontraba yo? Je. Con ganas de partirle la cara a cierta tipeja, por cuya culpa casi me quedó viuda.

SILVANA
Minerva me estuvo contando cosas sobre su país. Impresionante, no sabía que los dragones tuviesen una sociedad tan evolucionada; siempre los había considerado mucho más primitivos, pero bastaba con ver a aquella señora, para darse cuenta de que era una persona bien formada.

FLAVIA
Eran más de la 13:30 cuando Urano entró en la casa. Me extrañó dado que no salía tan pronto de trabajar. Cuando me contó lo sucedido con sus hermanos y Furia casi me muero del susto. Mi hija había estado a punto de ser asesinada, maldita fuese Furia y maldito fuese el rey Magma que fue quien la envió; ese maldito cerdo había puesto en peligro la vida de mi niña. Todo el dialogo entre mi hijo y yo fue en nuestro idioma materno.

Mamá, por favor, cálmate.

¿Qué me calme? Acabas de decirme que tu hermana casi se muere. ¿Y solo yo la que está nerviosa?

Ella ahora está bien. Minerva y Neptuno se dirigirán a Canterlot. Seguramente han logrado entrevistarse con las princesas ponis.

Eso no lo sabes. ¿O sí?

Bueno… no lo sé seguro. Yo regresé a Draconem para informar al rey, pero confió en ellos.

Ah. Tu padre esta fuera llevando a cabo no sé qué investigación para el rey. Si tus hermanos no regresan sanos y salvos nos iremos de esta ciudad.

No podemos irnos. Tenemos obligaciones con el gobierno y la corona.

¡No me importa! Tu padre y yo llevamos años, milenios, sirviendo al rey Magma. ¿Y cómo nos lo paga? Poniendo en peligro la vida de tu hermana.

TWILIGHT
No entendía de qué estaban hablando los dragones, pero por el tono y sus gestos algo muy grave debía de estar pasando.

Flavia se acercó a mí y me miró con cierta furia, por un momento me asusté pero entonces vi que su expresión cambiaba a una cara de tristeza. No sé por qué lo hizo pero de pronto extendió sus brazos y nos abrazo a la vez a Urano y a mí mientras lloraba.

Madre, ahora debemos ser fuertes. Debemos confiar en papá y en mis hermanos.

Tienes razón. Ve al ministerio, yo me quedaré con Twilight—respondió mi madre rompiendo el abrazo.

Pero mamá, ¿Estás segura? No querías quedarte con ella.

No es cuestión de gustos. Ahora todos tenemos una obligación. Y la tuya es ir al ministerio. No te preocupes. A Twilight no la pasará nada, te lo prometo.

Pero… ¿Tú estarás bien?

Sí. No te preocupes.

URANO
Me dirigí al ministerio para explicar los motivos de por qué me había ido a mitad de la jornada. Tal como me imaginaba me tocaba la bronca del milenio. Mi supervisor, Hefestos, no me dejo ni explicarme. Se trataba de un dragón terrestre, de color rojo oscuro, garras y escamas marrones, y ojos azul oscuro.

—Vaya, el señorito se digna a aparecer.

—Jefe, si me dejase explicarme.

—¡No quiero excusas! ¡A tu despacho ahora mismo!

—Sí, pero…

—¡AL DESPACHO! ¡¿OYÓ?!

—Sí, jefe.

—Bien.

Me fui al despacho y me senté en el escritorio, al cabo se presentó el jefecito con un carro que contenía una montaña de papeleo. Me puso todos los papeles sobre la mesa, repartidos en varios montones, cada montón era de una cosa.

—Hay que contestar toda esta correspondencia; asentar estás estadísticas; revisar estos formularios… y no te preocupes que ahora te traigo más.

—Sí, jefe.

—Y lo quiero todo listo para mañana.

—¿Para mañana?

—Sí. No te preocupes por la hora de cierre, puedes echar horas extras.

—¿Remuneradas?

—¿Remunerar las horas extras de alguien que se fuga del trabajo? Claro que no. Y menos charla, cada minuto que pasamos hablando es un minuto menos de trabajo.

LUNA
Eran las 14:50 cuando los dos dragones se presentaron en el comedor, solo estábamos presentes; mi hermana, Cadence y yo. Mi sobrina se levantó y corrió hacía Minerva, me sorprendí de que la abrazase tan de repente, pero mi extrañeza quedó explicada cuando Cadenza dijo "Gracias, gracias por ayudar a mi esposo". Seguidamente todos tomamos asiento. Habíamos preparado un menú de carne para nuestros visitantes, compuesto por dos cerdos asados, fue complicadísimo conseguir el animal en tan poco tiempo, y encima prepararlo. Los puercos los obtuvimos de un ganadero de Los Pegasus, quien los criaba de forma salvaje, aunque no para el consumo. Los cocineros reales, quienes no estaban acostumbrados a cocinar carne, tuvieron que documentarse antes de cocinar a los cerditos; y se rumoreaba que más de la mitad del personal de cocina, había vomitado de asco a la hora de tener que preparar semejante menú. Para intentar agradar más a los embajadores les servimos de beber lava fundida, que obtuvimos de uno de los volcanes equestrianos, está estaba almacenada en una jarra de oro, y los vasos de los dragones eran también del mismo material.

CELESTIA
Esperaba poder agasajar a los enviados del rey Magma. Tenía que conseguir… no, mejor dicho, teníamos que conseguir que no surgiese la guerra, y que Twilight regresase sana y salva a Equestria. La comida al principio transcurrió sin incidencias, pero de pronto entró en el comedor mi sobrino Blueblood.

—Perdón. Siento el re…tra…so. ¿Qué hacen esas dos bestias aquí?—exclamo mi sobrino viendo a los dos dragones.

—Son embajadores de Draconem, sobrino. Actúa con más respeto—contesté.

—¿Respeto, tía Celestia? Ya no os conformáis con juntaros con la chusma. Ahora también os juntáis con animales.

—Disculpe, señor; pero nosotros no le hemos insultado a usted—se quejó Neptuno.

—Tú calla, animal. No sé qué haces en este comedor, pero ya te estás largando junto con la otra bestia.

—¡Ya basta, primo! Esta mañana insultaste a mi esposo y a mí. Ahora ofendes a nuestros huéspedes. Haznos un favor a todos y márchate de aquí.

—¡Sobrina!—intervino Celestia.

—No tías. Ya es suficiente. Este miserable se aprovecha de todos nosotros. Es el único miembro de nuestra familia que no trabaja ni estudia. ¿Y se atreve a dar lecciones? Llama animales a los embajadores, cuando aquí la única bestia que hay es él.

BLUEBLOOD
Como siempre mi prima se ponía de parte de los miserables. Ambos avanzamos hacía el otro, hasta situarnos a escasos metros de la mesa. Cadenza me miró furiosa, pero esta vez no me iba a amedrentar. De pronto la dragona se levantó y me miro con ira, al tiempo que decía "Si tocas un pelo a la chica, atente a las consecuencias". Vi que la otra bestia también me miraba enfadado. Miré de pronto a mis tías y exclamé "Estáis locas. Me largo". Me di la media vuelta y me fui del comedor.

CADENCE
Volví a sentarme en la mesa, mirando a los dos dragones, los cuales no se habían quedado muy satisfechos por el comportamiento de Blueblood.

—Señores embajadores, les pido disculpas por el comportamiento de mi primo, y por haberles obligado a presentar tan lamentable escena entre él y yo.

—Puede tutearnos, princesa. Él es mi hermano Neptuno y yo soy Minerva.

—En todo caso es ese señor quien debería disculparse.

—Mi hermano tiene razón, joven princesa. Usted no tiene que pedir perdón, no ha hecho nada.

—Preferiría que me llamasen Cadence.

—Oh, sí. Y a nosotras pueden llamarnos simplemente Celestia y Luna—expuso la princesa de la noche.

—Será lo más práctico. Esta es una comida entre amigos, lo mejor es que nos tuteemos entre todos. No tengan en cuenta las palabras de mi sobrino, luego hablaré con él—comentó Celestia.

ÍGNEA
Me sentía mal por lo sucedido con mi esposo, pero no tenía tiempo para pensar en eso; ahora había otros asuntos más prioritarios. Mientras mi marido, si se le puede llamar marido, se ocupaba de todo el mundo menos de las personas que realmente le querían, escribí una carta en Stradivarius. Después guarde lo poco que me quedaba del piante que me enviaron en una caja, y la caja junto con el sobre de la carta, y lo almacené todo en un paquete.

Me acerqué a la ventana e hice un determinado sonido, como de voz de águila; después salí al exterior por la ventana. Se presentó ante mí una grifo de pelaje marrón, cabeza negra y garras de un tono medio anaranjado medio marrón, sus ojos eran azules. Aquella grifo era una mensajera de los que poseíamos en el palacio; normalmente la mayor parte de los mensajeros reales eran dragones voladores, pero había también unos pocos que eran grifos. De hecho, parte de la población de Draconem eran grifos, aunque era un porcentaje un poco bajo, pero si nacían en el país tenían los mismos derechos que los dragones.

La mensajera y yo nos pusimos a platicar en Elrike, porque al contrario que mi esposo una servidora conoce la lengua grifo, la cual no es tan diferente del Stradivarius, incluso tienen el mismo alfabeto, que es un conjunto de runas.

Saludos, majestad.

Buenos días, Dagmar. Necesito que lleves este paquete a Canterlot. Ve al palacio real y pregunta por la embajadora Minerva y por su hermano Neptuno. El envío es para ella. Si les ha pasado algo malo quiero que me informes de inmediato. Si están bien, busca a su madre para tranquilizarla.

Entendido. ¿Quién es la tal madre?

Flavia, tú la conoces. La esposa de…

Ah sí. La conozco.

Ahora ella se encuentra en casa de sus hijos, acompañando a Twilight Sparkle.

¿La unicornio detenida por Arquímedes? Ha salido el caso en la prensa.

Sí, ella misma. Bueno… ve ahora, amiga mía.

De inmediato, majestad.

Dagmar emprendió el vuelo. No quería enviar a alguien de mi raza. Canterlot ya había tenido suficientes dragones por un día; además las acciones de Furia habían dado muy mala fama a mi especie. Con una guerra a punto de estallar, prefería mandar a una grifo, su especie era mejor considerada por los equestrianos; hasta tal punto era así que había estudiantes grifos en las escuelas de vuelo equestrianas, pero no dragones.

CELESTIA
Eran más de las 16:00 cuando se presentó un guardia en los salones reales, donde estábamos mi hermana y yo, aquel soldado me dijo que había una grifo en el palacio preguntando por los embajadores dragones. Le dije al militar que dejase entrar a la grifo.

DAGMAR
Me presenté ante las princesas equestrianas haciendo una reverencia. Les dije que la reina Ígnea me había encargado entregar un paquete personal a la embajadora Minerva. Una de las dos alicornios, de pelaje oscuro, me respondió que aquello no era del todo correcto. El correo que llegaba al palacio debía ser sometido a ciertos hechizos de precaución, por motivos de seguridad. La otra alicornio, la blanca, me invitó a tomar asiento; lo cual me sorprendió pero por no ofender me senté.

Lo curioso del caso es que no vi a ninguna doncella acompañando a las princesas. Ígnea me había explicado que una de ellas se llamaba Celestia y la otra Luna, pero no recordaba qué nombre correspondía a cada una de ellas. La alicornio oscura me preguntó mi nombre.

—Dagmar, así me llamó, su majestad.

—Puede llamarme Luna.

Me sentí aliviada de escuchar su nombre. Ya sabía quién era cada una de ellas.

—Princesa Luna… ¿Este es un salón de té?

—Más o menos. Aquí nos juntamos siempre mi hermana o yo para tomarnos un té, o un café.

—Pero… No veo a nadie más aquí, no hay ninguna criada ni nadie del servicio.

—Ahora ya no. Las criadas nos traen el té, las tazas, las pastas y demás bártulos; pero después nos dejan solas y nos servimos nosotras mismas.

—…

—Nos gusta pasar un tiempo a solas. ¿Le apetece un té o un café, señorita Dagmar?—intervino Celestia.

—No, gracias. No me quedaré mucho. Tengo que entregar el paquete y regresar a Draconem inmediatamente.

—Oh, vamos. Un café rápido.

—… Vale, por no rechazar su ofrecimiento.

Hice intención de servirme yo misma, pero Celestia se me adelantó y me sirvió el café junto con algunas pastas de frambuesa. Admito que estaba todo riquísimo. Por lo visto la gastronomía equestriana es muy buena.

De pronto llamaron a la puerta, Luna dio permiso para entrar. Me sentí aliviada cuando vi a ambos dragones. Seguramente aquella hembra era la señorita Minerva, ella me lo confirmó y me presentó al dragón macho, Neptuno, que era su hermano. Entregué el paquete, el cual fue mirado con desconfianza por parte de Luna.

MINERVA
El envoltorio que me entregó Dagmar traía consigo más sustancia piante magiche, más una carta de la reina Ígnea, escrita en Stradivarius.

Querida Minerva:

Espero que tú y tu hermano Neptuno os encontréis bien. Urano ha venido a vernos a mi esposo y a mí, nos ha explicado todo lo sucedido con Furia, incluido el combate de Shining Armor. Como sabes, la mayor parte del piante magiche solo funciona con dragones; pero el piante que te di y este que te envió son del Tipo C grado 10, por tanto también son aplicables a otras razas. Quiero que los uses para curar a Shining Armor, por moralidad y como gesto de buena voluntad entre nuestra nación y Equestria.

No te preocupes por Twilight o por tu madre, ellas están bien.

Ten mucho cuidado y tacto con las negociaciones.

Aprovecha el viaje para conocer a la familia de Twilight, y al dragón Spike. Supuestamente él es la presunta víctima de Twilight Sparkle, pero algo me dice que eso es mentira. Seguramente Arquímedes está jugando con todos nosotros, por eso quiero que averigües todo lo que puedas sobre Spike, pero con mucho tacto.

No dejes que está carta caiga en garras de nadie. Una vez que la hayas leído quémala inmediatamente. No preguntes el por qué, simplemente hazlo, quémala.

Cuidados mucho tu hermano y tú.

Un abrazo.
Ígnea.

MINERVA
El contenido de aquella carta me hizo sentir aliviada. La reina Ígnea me decía que mi madre y Twilight estaban bien, eso era un alivio. También lo era el saber que podía usar el piante para curar a Shining Armor. Obedecí a la reina y quemé la carta para sorpresa de todos los presentes, explique que la misiva dejaba muy claro que debía ser destruida nada más leerse. Sabía que los ponis tenían poderes extraños, de modo que recogí las cenizas en una bolsa, para que nadie pudiese reconstruir aquel documento.

Las princesas se alegraron cuando les explique que el piante podía curar a Shining. Dijeron que reunirían a la familia Sparkle para ir a verle al hospital.

BLUEBLOOD
Eran más de las 17:00 cuando me presenté en el hospital de Canterlot para "visitar" al plebeyo de Shining Armor. Le encontré solo en la habitación, mejor. Él se sorprendió al verme.

—¿Blueblood? ¿Qué haces aquí?

—Hola, soldadejo. Vine a visitarte.

—Y yo me lo creo—respondió Shining con un tono de ironía.

—Creí que te entesaría saber que dos de esas bestias que atacaron Canterlot, se han reunido con mis tías y mi prima. Mmm, ¿Cómo se llama esa raza? ¿Cagones?

—En serio, alteza. Déjeme en paz.

—Veo que tu cuerpo ha quedado muy lastimado. No tienes muy buen aspecto, pero tranquilo, yo lo arreglo—respondió el principejo colocándole a Shining un anillo anulador de magia en el cuerno.

—¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?!

—Nada. Solo voy a jugar un poco contigo.

Hice brillar mi cuerno, al cabo de unos segundos Armor apareció vestido con una vestidito rosa de niña. Invoqué un estuche de maquillaje y comencé a maquillar a Shining. Le puse pintalabios, colorete y sobra de ojos; pero como no tenía experiencia como maquillador, el exceso de maquillaje era perfectamente visible.

Hice aparecer un espejo y se lo di a Shining, este último dio un grito cuando vio su nuevo aspecto.

—Ja, ja, ja, ja. Estás monísimo. Ja, ja, ja, ja, ja.

—¡BLUEBLOOD! ¡CUANDO ME DEN EL ALTA TE MATO!

—No se me enfade, señorita. Ja, ja, ja, ja, ja.

Me tiré al suelo retorciéndome de risa. Siempre supe que Shining era un plebeyo ridículo. Tenía el cuerpo muy lastimado, y con el anillo anulador de magia, no podía moverse ni cambiarse de ropa.

—¡Esta me la pagas!

—Ja, ja, ja, ja, ja, ja.

—Te odio.

—Yo a ti más. Ja, ja, ja, ja. Bueno… no he venido por esto. Ja, ja, ja, ja. Celestia me envió a traerte noticias de la plebeya consentida de tu hermana.

—¿TWILIGHT? ¿QUÉ SABES DE ELLA?

—Ayer la juzgaron en Draconem, acusándola de no sé qué crimen, la declararon culpable.

—¡¿Culpable?!

—La sentencia ya se ha ejecutado.

—¿Qué… sentencia?

—¡De muerte, por decapitación!

—¡NOOOOOOOO!

—Oh sí. Ahora eres hijo único.

El plebeyo ridículo de Shining no sabía que le había mentido. No hubo tal juicio ni tal sentencia. ¿Quién sabe qué estaría haciendo en ese momento la asquerosa de Twilight? Vi como los ojos de Armor se humedecían y se derrumbaba en un mar de lágrimas. Me sentía muy a gusto. Primero le había humillado físicamente con el vestidito, y ahora le humillaba moralmente con la supuesta muerte de su hermana. Blueblood 1- Armor 0.

—No… no puede ser. No te creo…

—Cree lo que quieres, nenaza. Twilight Sparkle está muerta.

—¡MIENTES!—Se escucho de pronto un poderoso grito.

De pronto los dos dragones, mis tías, los asquerosos señores Sparkle, la largartija de Spike y mi prima entraron en la habitación. Esperaba que se burlasen de Armor viéndole con aquella facha tan lamentable, pero se comparecieron de él. Celestia comenzó a gritarme y a pedirme explicaciones; los Sparkle y Cadence ayudaron al soldaducho a desvestirse y desmaquillarse. Mi prima no paraba de preguntarle al idiota de su marido, el motivo de sus lágrimas. La lagartija gigante hembra me miro y me acuso.

—Desde fuera pude oír la conversación entre el príncipe y Shining. No me gusta acusar a nadie, pero Blueblood mintió diciendo que Twilight había sido ejecutada, eso es falso. Ella está viva y en compañía de mi madre.

Todo el mundo se quedó de piedra al oír tal acusación.

—¡MENTISTE! ¡ME MENTISTE, MALDITO!—chilló Shining.

—Blueblood… no doy crédito… ¿Cómo puedes bromear con algo así?—intervino Celestia.

—Porque le gusta molestar a mi familia, incluido mi hermano—razonó Spike.

—Él no es tu hermano, lagartija. Ni siguiera sois de la misma especie. Tú solo eres un huérfano consentido. En Equestria no se admite la escolarización de los dragones, pero a ti mi tía Celestia te dio permiso para que pudieses estudiar en la academia de Canterlot.

—¡¿QUÉ?!—se sorprendió Spike.

—Cuéntaselo, prima. A fin de cuentas, fuiste tú quien convenció a la tía de que dejase escolarizarse a la lagartija.

—Yo solo hablé con Celestia.

—Claro que sí; pero una duda, eso fue antes o después de aquella vez que experimentaste con Spike.

—¿Experimentar? No sé de qué hablas.

—¿No lo sabes? Me refiero a cuando le sacaste aquella muestra de sangre.

CADENCE
El ambiente era cada vez más tenso. De pronto todas las miradas se volcaron en mi primo y yo. Note que Spike, Night, Shining y Velvet me miraban extrañados; puede que incluso decepcionados conmigo. Está última se acercó a mí.

—Cadence, hija. ¿De qué esta hablado, Blueblood?

—Velvet, yo… Ah. En cierta ocasión, cuando aun cuidaba de Twilight y Spike era un bebe…

—¿Qué ocurrió, cielo?

—Le saqué a Spike una muestra de sangre, para un trabajo de ciencias. Me habían pedido comparar varias muestras de ADN. Tome primero un poquito de plasma de algunos criados del palacio; un terrestre, un pegaso y un unicornio; también tome una muestra de mi propio ADN de alicornio; y como quinta y última muestra…

—Usaste la sangre de Spike.

—Sí. Solo fue un simple pinchazo, como cuando a alguien le hacen un análisis. Lo más discutible es Spike eran un bebe, y cuando le pinche se asustó y se puso a llorar. Me costó mucho calmarle—Cadence miró al pequeño dragón—Spike, por favor, no te enfades conmigo. Te prometo que no fue nada serio. Yo era una adolescente que quería sacar una buena nota.

NARRADOR
Todo el mundo se había quedado con cara de WTF; sin saber qué hacer ni qué decir. Cadence miraba sonrojada y cabizbaja a Spike. Blueblood sonreía. Velvet se había separado de su nuera, se acercó a su esposo y se le quedó mirando.

«Veamos cómo sales de esta, prima. Sabía que más tarde o más temprano podía usar esta anécdota para dejarte en mal lugar, por eso en su día preferí callármelo. Esperaba el momento oportuno para ponerte en evidencia» pensó el principejo.

De pronto Spike se acercó a Cadence y sin decir nada la abrazó, para sorpresa de ella y de todos los presentes.

—No es para tanto, Candy. Una muestra de ADN… Ya tenemos suficientes problemas como para preocuparnos por tonterías.

—¿Qué?—Blueblood se quedó de piedra mientras veía como su prima y Spike se abrazaban.

—Spike, yo…

—Chis. No digas nada, no es necesario—respondió el dragón sin romper el abrazo.

La escena del abrazo resulto muy tierna a todos los presentes, salvo al principejo. Blueblood abandono la habitación dando un portazo.

Minerva y Neptuno se sonrieron entre ellos. Los demás igualmente se sentían satisfechos. Velvet y Night miraron a su hijo adoptivo con un gesto de satisfacción, sin dudas ambos equinos se sentían orgullosos del joven dragón. La alegría fue aún mayor cuando Minerva suministro a Shining el piante, y él se curo instantemente de sus heridas.

FIN DEL CAPÍTULO 9


Hola, bronies y lectores.

Hasta la fecha, este ha sido el capítulo de este fanfic más extenso que he hecho. Más de 7880 palabras.

La escena de Blueblood atormentando a Shining en el hospital fue sugerencia de Eyedragon. Aunque con algunas diferencias, porque Eye sugirió que todos fuesen a la vez a visitar a Shining al hospital, mientras que yo lo que hice fue que Blueblood fuese el primer visitante para ser luego sorprendido por los demás.

Lo de la muestra de sangre de Spike se me ocurrió de repente. A nivel colectivo no aporta mucho al fic; pero a nivel individual sirvió para ver el carácter de Spike, el cual en vez de ofenderse consuela a Cadence; del mismo modo que también se vio que la joven alicornio se sentía avergonzada de aquel suceso. Además vimos cómo Blueblood fue capaz de intentar hacer sentir mal a su prima, aparte de lo sucedido entre él y Armor.

Lo de la escolarización de Spike lo explicaré más detalladamente en el próximo capítulo. No obstante, ya está explicado a nivel básico. En Equestria no se permite la escolarización de los dragones, pero a Spike excepcionalmente Celestia le permitió escolarizarse.

Otras veces he puesto a Blueblood de maleducado, elitista, grosero, etc. Sin embargo, hasta ahora nunca le había puesto de mentiroso, y menos mintiendo sobre la muerte de alguien.

Dagmar y Elrike son nombres propios de origen alemán. Los saqué de la página web www/aprendealeman/com. Cambien los / por puntos.

No tuve más remedio que meter un poquito de narrador omnisciente al final del capítulo. Era necesario para hacer notar los sentimientos de Spike y Cadence.

Eso es todo por ahora.

Un saludo.
Nos leemos.