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DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a JK. Rowling y la historia a Little. Miss. Xanda quien me ha dado su permiso para traducirla.
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Capítulo 10
'El León y el pequeño Cuervo'
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Harry se despertó repentinamente , llevándole varios segundos darse cuenta de qué era lo que le hubo despertado. Cuando oyó el ruido de nuevo ya estaba un poco más despierto y fue capaz de identificarlo como el de varios búhos silbando fuera de su ventana, podía oír bastantes golpes también. El hecho de que fuera más de uno le sorprendió un poco. Recibía cartas de sus amigos, pero por lo general llegaban en diferentes momentos, por lo que solo tenía un búho yendo y viniendo a su habitación.
Cuando escuchó que el ruido que los búhos hacían crecía, suspiró y salió de la cama. A pesar de que era muy útil escuchar qué era lo que pasaba fuera de su baúl, en determinadas circunstancias, hubiera preferido que no fuera posible.
Tan pronto como salió del baúl y miró hacia la ventana, vio siete búhos aún sentados en la allí. Él los reconoció de inmediato; pertenecían a los miembros de su Corte. Sin embargo, saber a quienes pertenecían no le ayudaba a saber porqué estaban allí, había enviado una carta a Marcus el día anterior y por lo general le llevó un día o dos responder. Para que todos los búhos estuvieran allí, algo debía de haber sucedido.
Al abrir la carta más cercana, fue más confuso aún. Era de sus demonios y decía;
'Harry,
Por favor, ten cuidado. Nunca vayas a ningún lado sin tu varita y no vayas solo a ningún lado.
Nos vemos pronto.
Fred y George.'
Ni hablar de que ni siquiera tuvo en cuenta que era una carta muy breve y que no estaba escrita en su forma habitual. Además, ¿porqué estarían tan preocupados por su seguridad?
Poniendo la carta de los gemelos a un lado, cogió la siguiente.
'Harry,
No tomes decisiones apresuradas.
No salgas por la noche.
Y, por favor, ten cuidado.
Adrian.'
'Harry,
He hablado con mi madre, volveremos a Inglaterra tan pronto como sea posible.
No vayas solo a ninguna parte.
Blaise.'
'Harry,
Quédate en el orfanato no importa qué, no deambules.
Mantén tu varita contigo.
Graham.'
'Harry,
Estamos regresando a Inglaterra.
Theo.'
Harry estaba oficialmente confundido, ¿qué demonios estaba pasando con su Corte? Era evidente que todos estaban preocupados por él, pero no tenía idea del porqué, sus vacaciones de verano habían sido muy aburridas. Los más emocionante que había pasado fue cuando hubo incendiado su sofá al intentar hacer un hechizo dentro de su baúl. A pesar de que no podía usar su varita, había hecho accidentalmente un hechizo sin varita. Un verdadero hechizo sin varita, no la habitual magia sin varita sino de esa que consistía principalmente en su voluntad y sin hechizos reales. Naturalmente había tratado de repetir la hazaña. Fue difícil y estuvo agotado al terminar, pero lo había hecho de nuevo. Aparte de eso, todo había sido bastante tranquilo.
'Harry,
Por lo que sé, tú no recibes el Profeta, así que no sé si lo sabes. Alguien ha huido de Azkaban.
De acuerdo con varias personas, Sirius Black, el fugitivo, era la mano derecha del Señor Oscuro, y según algunos rumores, escapó para poder obtener venganza por lo sucedido a su Señor, por lo que se cree irá tras de ti.
Por eso, te lo ruego, por favor ten cuidado. No vayas solo a ninguna parte.
Te haré saber tan pronto como tenga más noticias.
Marcus.'
Bueno, al menos la carta de Marcus explicaba porqué todos sus amigos estaban a punto de tener un ataque de pánico. Asumieron que él ya sabía sobre Sirius Black por lo que no le habían dado una razón para su ansiedad.
Supuso que debería suscribirse al Profeta pero, siendo completamente honesto, no se le había ocurrido. En Hogwarts siempre tenía el periódico disponible si lo quería y había pasado la mayor parte del verano anterior en la mansión de los Malfoy, por lo que siempre había tenido un periódico allí también. Realmente no había habido ninguna necesidad para que consiguiese una suscripción.
Recogiendo la última carta, sintió una pequeña electricidad recorrerle el brazo al momento de abrirla. Frunció el ceño sin tener idea de lo que había ocurrido.
'Harry,
Estaremos allí en diez minutos.
Draco.'
-Hmm, Draco debe de estar muy preocupado-, pensó. Al menos ahora sabía lo que fue esa pequeña corriente, debe de haberse activado algún hechizo de rastreo. Eso solo demostraba lo realmente preocupado que debe de haber estado Draco, como para arriesgarse a enojarlo así.
Bueno, ya que al parecer los Malfoy estaban en camino, probablemente debería de vestirse y empacar sus cosas. Dudaba que se quedara en el orfanato mucho más tiempo.
Unos diez minutos más tarde, alguien llamó a su puerta.
—¿Sí?
—Harry —dijo la señora Brown mirando a través de la puerta entreabierta—. Tienes invitados en la sala común.
Teniendo en cuenta su tono, Harry sospechaba qe se trataba de los Malfoy; tenían ese efecto en la gente que los veía por primera vez. Eran, después de todo, una familia bastante impresionante.
—Déjeme terminar de prepararme, estaré abajo tan pronto haya terminado.
La señora Brown tan solo asintió y se fue, sin aún dejar de verse un poco aturdida.
Harry se apresuró un poco más de lo habitual, no le importaba que los Malfoy estuvieran esperándole, pero si los Malfoy estaban allí era por una razón pensó, entonces cuanto más rápido se hiciera, más pronto sería capaz de salir de allí.
Cuando llegó a la sala común, fue capaz de identificar a los Malfoy inmediatamente, sin siquiera tener que buscar; ellos destacaban bastante. Tuvo que admirar el hecho de que, incluso en el pequeño descuidado salón que servía de sala común para todos los chicos, se veían como la familia aristocrática que eran.
Por desgracia, no estaban solos en la habitación; casi todos los niños del orfanato estaban presentes. Considerando que era bastante temprano y que el desayuno se serviría en breve, no le sorprendía realmente, estaban todos a la espera de ser llamados a comer, los únicos que no estaban eran los que tenían que ser arrastrados fuera de la cama por la señora Brown.
—¡Harry!
Esa fue su única advertencia antes de que al momento siguiente tuviera un rubio en sus brazos, abrazándolo como si no lo hubiera visto en años.
—Estás bien, estás bien, estás bien —murmuraba Draco, demasiado bajo para cualquier persona, pero él le escuchó, y dejó escapar una pequeña risa.
—Sí, Draco, estoy bien.
Draco lo dejó ir y Harry pudo ver un pequeño rubor en sus mejillas.
—Buenos días señor Malfoy, señora Malfoy.
—Buenos días querido —le saludó la señora Malfoy, dándole abrazo—. Y, ¿no he dicho que me llames Cissa? —continuó ella después de dejarlo ir.
Harry sonrió, había sido una de las primeras cosas que la señora Malfoy le hubo pedido.
—¿A qué debo el placer de su visita? —preguntó Harry, después de indicar las sillas vacías para que se sentaran.
—Hemos venido a buscarte, para que puedas pasar las vacaciones con nosotros —respondió Draco, mirándole con sus grandes ojos de plata, pidiéndole en silencio que aceptase.
—Hmm, ¿y, tiene esta repentina invitación algo que ver con Sirius Black?
Draco se sonrojó un poco, pero no dijo nada, solo lo miró con ojos decididos y Harry sabía que el rubio no se iría si no podía arrastrar a Harry con él de regreso a la mansión.
—Ya veo —susurró Harry, luego miró a los padres de Draco, quienes habían estado tranquilos—. Teniendo en cuenta la experiencia de vida que ha tenido el señor Malfoy, ¿cree que el señor Black sea una amenaza? ¿Han usted y él tratado con la misma gente?
Harry sabía que Malfoy le entendería lo que estaba preguntando. No tenía intención de rechazar la invitación, pero quizás pudiera reunir algo más de información primero.
—No puedo decir que Black y yo tratamos la misma gente, estábamos normalmente en grupos separados, aunque debes tener en cuenta que yo no pretendo conocer a todo el mundo —Malfoy había entendido lo que quiso decir. Era interesante saber que, no solo Malfoy n conocía a la supuesta mano derecha de Voldemort, cuando se rumoreaba que él mismo era parte del círculo íntimo, sino que también se encontraban en grupos separados. Sabiendo lo que sabía acerca de la guerra, que no era todo lo que quería, sabía que había dos grupos; la luz y la oscuridad. Si Malfoy era claramente oscuro, entonces el grupo diferente de Black tenía que ser la luz, lo cual era verdaderamente fascinante pero no contestaba ninguna de sus preguntas, simplemente añadía nuevas a las que ya tenía. Por supuesto, también cabía la posibilidad de que Malfoy estuviera mintiendo, pero Harry tenía la sensación de que no lo hacía—. Sin embargo, debes tener en cuenta de que Black hizo algo que muchos consideraban imposible, él debe de haber tenido una razón para hacerlo.
Harry también había pensado en eso, estaba muy curioso acerca de cómo Black había logrado escapar de Azkaban. Tal vez fuera algo que Black estaría dispuesto a compartir, pero no contaba con ello. Teniendo en cuenta que al parecer Black quería matarlo, lo más probable es que no estuviera de acuerdo con tomar el té y charlar sobre los puntos más finos de su ruptura de la cárcel, no importaba lo bueno que Harry creyera hubiera sido.
—De acuerdo, solo dame un minuto, iré a empacar mis cosas.
Cuando se levantó, vio a la señora Brown sentada en un sofá un poco alejado de ellos, al igual que los chicos en la habitación, ella estaba tratando de no mirarles, o más como mirarlos a ellos, pero sin mucho éxito. No que Harry la culpara realmente, los Malfoy eran hermosos, y nunca habían visto gente como ellos en el orfanato, aparte de sí mismo, por supuesto, y ya estaban acostumbrados a él, por lo que no le miraban tanto.
—Señora Brown —dijo, haciendo a la matrona enfocarse en él—. Me iré hoy, estaré de regreso el próximo verano.
—Pero...
Al ver la mirada de Harry ella no dijo nada más, se limitó a asentir. Ambos sabían que ella no sería capaz de detenerlo, e incluso si lo hacía, esos ojos prometían consecuencias con la que estaba segura no quería lidiar.
Al ver que no tendría ningún problema allí, Harry asintió con la cabeza y fue a su cuarto a empacar las cosas que no había tenido tiempo de empacar antes. Lo hizo mucho más rápido, casi no podía esperar a volver al mundo mágico.
Estaba cansado; por desgracia, los años no habían sido fáciles para él y cada año que pasaba se hacía más difícil lidiar con su condición.
Aún no sabía si había tomado la decisión correcta, pero la tentación era demasiado fuerte como para resistir. Cada oportunidad que tuviese de ver al último miembro de su manada era un regalo del cielo, incluso si su cachorro no sabía quien era él, era mejor que nada.
Tratando de encontrar una posición más cómoda, él hizo todo lo posible por ignorar el ruido que los estudiantes estaban haciendo fuera de la plataforma. No importaba lo cansado que estuviera, todo ese ruido le estaba haciendo muy difícil dormirse. Algunas veces, el tener una audiencia tan aguda era realmente más una maldición que cualquier otra cosa.
Sin embargo, otras tantas era una bendición, él no tenía ninguna duda de que si no fuera por ella no habría escuchado los pasos que se acercaban hacia su de que tuviera tiempo para pensar siquiera, él había echado un hechizo que haría que todas las personas que lo viesen tuviera la ilusión de que él estaba durmiendo, usaba tanto el hechizo que era casi una segunda naturaleza. Cada vez que usaba el transporte muggle, o incluso estando en Hogwarts cuando quería tener un momento de silencio, o escuchar algunas conversaciones sin delatarse, por lo que era un hábito tan arraigado que solo se dio cuenta de haberlo echado cuando sintió la magia a su alrededor. Pensó en cancelar el hechizo, pero fue demasiado tarde, la gente que había escuchado ir en su dirección estaba ya abriendo la puerta de su compartimiento.
Se quedó en la misma posición, pero miró hacia la puerta, y de repente estaba contento de haber lanzado el hechizo, porque al menos eso le hizo imposible a otras personas saber que les estaba mirando. Él podría no haber conocido nunca al chico frente a él, pero supo inmediatamente quien era, porque frente a él estaba la miniatura de Lucius Malfoy, el chico solo podía ser hijo suyo.
—Ya hay alguien en el compartimiento —dijo el niño, mirando hacia su derecha, supuso que hablando con sus amigos.
—Entonces has que salga, es mi compartimiento —respondió una voz, y él supo, instintivamente, que quien había hablado era el líder. Lo cual lo sorprendió, teniendo en cuenta de que, a partir de lo que recordaba, eran los Malfoy quienes gobernaban Slytherin.
—No es un estudiante. Además, está dormido, y no se ve como si fuera a despertar en cualquier momento pronto.
Oyó un suspiro.
—No importa, este es mi compartimiento y nos quedaremos en él.
Malfoy asintió y entró, seguido de un chico que también reconoció, el chico se parecía mucho a Tadeus Nott, así que supuso que el niño sería su hijo.
Contuvo un suspiro con un poco de esfuerzo; era solo su suerte el terminar en un compartimiento donde generalmente se quedaban los hijos de mortífagos. No quería ni imaginar quien era su líder, estaba seguro de que debería de resignarse a un viaje lleno de charlas sobre la supremacía de la sangre pura.
Otros dos chicos entraron, aunque no los reconoció, y luego vino otro que solo reconoció por su olor. Sintió que su corazón se detenía cuando el muchacho entró en el compartimiento, podía no reconocerlo por su aspecto, pero su aroma era inolvidable, puede que no fuera idéntico a lo que solía ser, pero era el mismo olor, el olor de su cachorro, frente a él estaba Harry Potter, él último de su manada.
Apenas podía creerlo, finalmente estaba cerca de su cachorro, aunque no sabía porqué Harry estaría en un compartimiento lleno de hijos de mortífagos. Solo entonces se dio cuenta de que el uniforme que el niño tenía, en lugar de ser el esperado rojo y oro, era verde y plata; que en lugar de un león, tenía una serpiente. Harry, el hijo de James, era un Slytherin. ¿Cómo había pasado?
—¿Quién crees que sea? —preguntó el niño de piel oscura que seguía a Harry y cerró la puerta tras él antes de sentarse al lado de Harry. Solo entonces se dio cuenta de que todos estaban mirándole, excepto Harry.
—Teniendo en cuenta que Lockhart no estará en Hogwarts, creo que será el nuevo profesor de DCAO —respondió Harry, y él se sorprendió al darse cuenta de que la voz que él pensaba pertenecía al líder del pequeño grupo era en realidad la de Harry.
¿Harry era el líder de Slytherin? ¿Cómo había terminado el niño que vivió gobernando un grupo de niños mortífagos?
Cruel risa de Nott hizo que Harry lo mirara levantando una ceja.
—Después de lo que has hecho, realmente no me sorprende que no se quedara.
—No veo de donde has sacado la idea de que yo le he hecho algo —respondió Harry con una de las expresiones más inocentes que hubo visto en su vida, y si no hubiera visto a James usar la misma expresión, entonces no tendría ninguna duda de que hubiera creído que esta era auténtica. Los otros cinco chicos se echaron a reír, mostrando que ellos le creían tanto como él lo hacía.
—Por supuesto que no hiciste nada —acordó Malfoy—. El que Lockhart empezara a ver como si viera sus mayores temores cada vez que ustedes estaban incluso en el mismo corredor fue pura coincidencia.
Harry asintió con la cabeza y, con una expresión completamente seria, dijo;
—Debemos de haber tenido una infección de Boggarts.
Los chicos siguieron riendo hasta que el tren comenzó a moverse.
—Es extraño estar aquí sin Marcus —comentó uno de los chicos que no conocía.
—Pasó tanto tiempo con nosotros durante el verano que por unos instantes olvidé que terminó Hogwarts el año pasado —añadió Malfoy con una pequeña sonrisa.
Harry rió.
—Todos ustedes prácticamente se mudaron a la mansión Malfoy durante el verano.
—¿Qué esperabas? —preguntó Nott con tono serio, se sorprendió al ver que los otros cuatro estaban mirando a Harry con las misma expresión grave.
—Yo no necesito protección —dijo Harry, con una voz tan fría que sus ojos se abrieron como platos, incluso su lobo se volvió más alerta, también notó el miedo que apareció en el rostro del otro chico por un segundo. Sin embargo, su determinación no disminuyó.
—Solo porque no la necesites no significa que no lo haremos —respondió Nott, y era fácil ver que quería decir cada palabra—. Somos tu Corte, siempre haremos todo lo posible por ti, lo juramos por nuestras vidas y nuestra magia si es lo que requieres de nosotros.
Cuando terminó, los otros cuatro asintieron y él se sorprendió al ver la lealtad y reverencia en sus expresiones, recordaba haber visto ese tipo de miradas cuando fue a Hogwarts y también cuando lo dejó. Era la mirada que los mortífagos tenían cuando hablaban de su maestro. ¿Qué demonios había hecho Harry para recibir ese tipo de miradas?
—Eso no será necesario —respondió Harry, y su voz había perdido la frialdad, haciendo sonreír a los otros.
—¿Quién hablará con los estudiantes de primer año? —preguntó el niño que estaba a su lado; quien parecía ser el mayor allí.
—Theo —respondió Harry mirando a Nott—. Hiciste un buen trabajo el año pasado. Y no hay nada nuevo que añadir.
—Espero ninguno de ellos sea tan estúpido como el del año pasado —añadió el mismo chico y Harry rió, frío y cruel, tanto que le puso la piel de gallina.
—Oh, no lo sé. Fue bastante divertido ver a Blaise encargarse de él —comentó Harry mirando al chico de piel oscura.
—Fue un placer —contestó el muchacho, Blaise, con una sonrisa sádica.
Cada vez era más difícil para él procesar todo lo que estaba sucediendo. Su cachorro no era como él había pensado que sería; de lo que estaba viendo y oyendo, su cachorro era cruel, sádico y manipulador. No podía asociar al chico frente a él con el niño inocente que hubo amado como si fuera suyo.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, vio a todos los chicos comportarse como niños; jugaron al ajedrez, leían y contaban chistes, de una manera que le recordaron su propio viaje en tren, un compartimiento lleno de amigos.
Y ahora podía ver a los padres de Harry en él. Podía ver a James con sus habilidades de liderazgo y carisma, cautivando a todos los que le rodearan. También vio a Lily, con su inteligencia y su sed de conocimiento.
Y mientras recordaba a sus dos amigos, también recordó la fiereza que tenían cuando luchaban, y no importaba lo mucho que considerara a James su hermano, él sabía lo vengativo que podía llegar a ser, Pero James era un Griffindor y un Potter, así que nadie le diría que era oscuro, o malo, no importaba que los mortífagos que se enfrentaban a James en batalla nunca salían vivos, nadie comentó sobre las maldiciones que sabían eran oscuras porque era la guerra. Sin embargo sabía cuanto amaba James pelear, lo emocionado que se ponía cuando había redadas. James amaba mortalmente a Lily, y Harry era todo su mundo, pero James tenía una vena y racha maliciosa de varios kilómetros de largo que no se quedaba atrás.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, tal vez Harry era más como sus padres de lo que hubo pensado en un principio.
La puerta del compartimiento se abrió, sacándolo de sus pensamientos, y dos muchachos entraron. Los reconoció de inmediato, su cabello era inconfundible; ambos niños, gemelos idénticos por como lucían, solo podían ser Weasley. En el momento en el que vio un emblema de Griffindor sobre sus ropas, se preparó para intervenir en caso de que hubiera problemas, y teniendo en cuenta que se trataba de Griffindor y Slytherin el resultado solo podía ser problemas.
Sin embargo, los gemelos sonrieron tan pronto como vieron quienes estaban dentro.
—¡Harry! —exclamaron ambos al unísono.
—Estamos... —comenzó el gemelo de la izquierda.
—Tan felices... —continuó el de la derecha.
—De ver... —de nuevo el gemelo de la izquierda.
—Que estás bien —terminó el de la derecha.
—Demonios, no esperaba verlos tan pronto en el viaje —dijo Harry, mirándolos e ignorando completamente lo que ambos hubieron dicho.
—No te hemos visto en todo el verano —contestó el doble de la derecha, como si eso lo explicara todo, sentándose en el suelo y apoyándose en la puerta, su hermano siguiendo su ejemplo. Teniendo en cuenta el aspecto de camaradería entre los otros muchachos, supuso que eso explicaba todo.
—¿Y no verme durante todo el verano es tan insoportable para ustedes? —preguntó Harry con un pequeño toque de sarcasmo en su voz.
Los gemelos no respondieron, solo sonrieron y sus ojos tenían un brillo que había visto cientos de veces en sus mejores amigos.
Harry negó con la cabeza y rió. Él se hizo aficionado a esa sonrisa en la que a Harry se le iluminaba todo el rostro y hacía sonreía a cada chico.
—Estaba pensando —dijo Harry mirando a los gemelos—. Esta noche, cuando regresemos a nuestra sala común e introduzca a la Corte a los nuevos Slytherin, los quiero a ambos allí.
La sorpresa fue visible en todos sus rostros; claramente no era algo que estuviesen esperando.
—Harry, nadie sabe que somos parte de la Corte, esa es la razón por la cual somos tan buenos espías —contestó el doble de la derecha.
—Eso y el hecho de que nadie creería nunca que dos Griffindor se unirían alguna vez a Slytherins —añadió el otro.
—Fred —dijo Harry mirando al de la derecha—, George —continuó, mirando al gemelo de la izquierda—, ustedes son una parte de mi Corte, y es el momento en que los Slytherins sepan eso. No tengo ninguna intención de dejar que todo el mundo sepa, solo los Slytherin.
—¿Y cómo sabes que los Slytherin no dirán nada? —preguntó Fred.
La sonrisa que apareció en el rostro de Harry era tan sádica que no pudo evitar temblar.
—Yo soy el Rey de Slytherin —su tono de voz tenía una calidad tan arrogante en ella, una que había oído cientos de veces porque era pura James.
Los demás rieron y Fred sacudió la cabeza.
—Muy bien, oh poderoso Rey de las serpientes. Cuando la fiesta termine iremos contigo, lo haremos sin que nadie nos vea.
—Confío en sus capacidades de infiltración —respondió Harry, su voz llena de diversión.
—¿Sabes que si alguien se entera de que los demonios son parte de la Corte nos acusarán de corromper a los pobres inocentes Griffindor —dijo el niño a su lado.
—Bueno, considerando que son los demonios tal vez seríamos capaces de convencer a la gente de que fueron ellos quienes nos corrompieron —comentó el otro chico que no conocía.
Los chicos se rieron, ignorando por completo las expresiones de indignación en las caras de los gemelos.
—Tienes toda la razón Adrian —exclamó Nott una vez que pudo dejar de reír—. Los gemelos son el terror de los profesores, además, siempre podríamos utilizar nuestra arma secreta.
—¿Qué arma secreta? —preguntó el chico a su lado.
—Graham, Graham, Graham... ¿cómo aún no sabes nuestra arma secreta? —dijo Malfoy de manera espectacular.
—Sí, Graham, ¿cómo no lo sabes? —preguntó una voz que era tan inocente que le tomó un segundo identificarla. Harry se veía tan inocente que era difícil asociar que estaba viendo al mismo Harry que había visto antes.
—¡Eso no es justo! —exclamó George indignado, aunque la sonrisa en su rostro traicionaba sus verdaderos sentimientos.
—¡Sí! ¿Quién va a creernos con esa mirada? —añadió Fred.
—¡Exactamente! —acordó Blaise—. Esa es nuestra arma secreta —él se veía tan increíblemente presumido que los demás no pudieron contener su risa.
Él negó con la cabeza, de alguna manera el grupo le recordaba a sus propios días de escuela y amigos.
Habían sido arrogantes, no habían tenido dudas de su superioridad, especialmente James y Sirius. Habían sido los reyes no oficiales de Griffindor, y al parecer el hijo de James había seguido sus pasos.
Sintiendo detenerse al tren le sacó de sus pensamientos. Miró a su alrededor, confundido; era demasiado pronto para que hubieran llegado.
—¿Qué está pasando? —preguntó Malfoy, aunque él no estuviera mirando a alguien en particular.
Harry estaba sentado junto a la ventana y miró hacia fuera frunciendo el ceño.
—No puedo ver del todo bien, pareciera que hay algo moviéndose fuera —dijo, aún tratando de obtener una mejor visión.
Tan pronto como dijo eso, la postura de los chicos cambió. Todos ellos sacaron sus varitas y se posicionaron frente a Harry, bloqueándole de la puerta.
Estaba un poco sorprendido al ver sus expresiones determinadas y el proteccionismo en sus ojos. Sin embargo no tuvo tiempo de pensar en ello ya que la temperatura bajó repentinamente y entonces supo lo que pasaba. Aunque saber no le ayudaría en la comprensión de ello; Dumbledore le había dicho que no les permitiría en el tren.
—Harry, ¿estás bien? —preguntó Nott, solo entonces se dio cuenta de que Harry estaba extremadamente pálido, temblando con los ojos vidriosos.
—¿Qué está pasando? —preguntó Blaise, mirando a Harry preocupado, aunque sin bajar la varita hacia la puerta.
El chico llamado Graham maldijo y miró a Adrian.
—Dementores —fue todo lo que dijo, una mirada de comprensión apareciendo en sus rostros.
—Mierda, mierda, mierda —maldijo Adrian— ¡¿Cómo diablos vamos a protegerlo de dementores?! Ninguno de nosotros sabe como lanzar un patronus.
—Fuego —respondieron los gemelos al unísono, y Nott asintió con la cabeza.
—Es mejor que nada —añadió él.
Todos estaban pálidos ahora, Blaise temblando ligeramente. Oró a Merlín para que el tren comenzara a andar de nuevo para poder dejar a esas criaturas atrás, pero cuando se hizo aún más frío y la sensación de desesperación se hizo más fuerte supo que sus oraciones no habían sido contestadas.
Fue con un sentimiento de temor que vio como una mano podrida abrió la puerta de su compartimiento.
Los chicos perdieron toda la sangre de sus rostros pero quedó bastante impresionado cuando vio que aún estaban frente a Harry, intentando protegerle. Esperaba que el dementor se fuera, pero esta entró en el compartimiento y él se giró hacia los chicos,; fue solo cuando escuchó un gemido procedente de Harry que actuó.
—Expecto Patronus —cantó levantándose de su lugar, rompiendo su ilusión y parándose delante de los chicos.
La criatura salió inmediatamente del compartimiento, instantes después, las luces parpadearon de nuevo y la temperatura regresó a la normalidad.
Miró hacia atrás y vio que los chicos habían ganado un poco de su color de vuelta. Nott estaba al lado de Harry, quién aún parecía estar en el mismo estado.
—¿Están todos bien? —preguntó.
—¿Le parece bien? —gruñó Nott mirándole fijamente durante unos segundos, antes de centrarse en Harry otra vez.
Malfoy miró a Harry brevemente y luego a él.
—Me disculpo por Theo. Él es mucho más educado normalmente, no es más que preocupado.
—Totalmente comprensible —y lo era, estaba claro como el día que todos ellos estaban preocupados por Harry—. Si me disculpan, iré a hablar con el conductor y a enviar un mensaje a Hogwarts explicando lo que le sucede a su amigo.
Antes de que pudiera moverse, él tuco a los gemelos bloqueándole el camino.
—No puede hacer eso —le dijo Malfoy con calma.
—¿Puedo preguntar porqué no puedo informar a la escuela sobre lo que pasó?
—¿No sabes quién es él? —preguntó el chico llamado Adrian, viéndose un poco incrédulo.
Él solo miró al muchacho, por supuesto que lo sabía, pero estaba interesado en saber porqué ellos no querían que le advirtiera a la escuela.
—Él es Harry Potter —respondió Adrian, asumiendo que su silencio indicaba que él no sabía quién era.
—El Niño-Que-Vivió —añadió Blaise—. Si alguien que quiera hacerle daño sabe de lo que pasó, él estará en una enorme desventaja. Y si usted informa a Hogwarts todo el mundo lo sabrá, incluso si es un rumor, es algo que puede ser un gran problema.
Tenía la sensación de que había más que lo que le decían, y de pronto se acordó de lo que había dicho Harry, quizás el título de 'Rey de Slytherin' no era solo metafórico y, en tal caso, mostrar debilidad de cualquier tipo podría ser fatal.
Conteniendo un suspiro miró a los chicos de nuevo.
—De acuerdo —sacó tres barras de chocolate de su bolsillo y se los dio a los chicos—. Compártanlo entre ustedes, el chocolate ayuda a combatir los efectos de los dementores —cuando ninguno de los chicos mostró que fuera a comer, suspiró, por supuesto que serían sospechosos—. Pueden comerlo, les garantizo que no está envenenado —para demostrarlo, él rompió un pedazo de la barra de Malfoy y se lo comió.
Siguiendo su ejemplo, los chicos comieron el chocolate. Sin embargo, no dejó de notar el hecho de que Nott solo le dio el chocolate a Harry después de haberlo probado.
Por unos momentos nadie habló, aunque una suave voz terminó rompiendo el silencio.
—Gracias.
Mirando en esa dirección vio que se trataba de Harry, quien parecía estar mejor. El alivio fue palpable en el compartimiento.
—De nada —respondió—. Soy Remus Lupin, el nuevo profesor de DCAO.
Harry asintió con una pequeña sonrisa en sus labios.
—Soy Harry Potter, a mi lado está Theodore Nott, entonces está Blaise Zabini y Draco Malfoy, los dos más cercanos a ti son Adrian Pucey y Graham Montague, y los dos pelirrojos son Fred y George Weasley —les presentó Harry,
Supuso que no debería haber estado sorprendido cuando reconoció todos los nombres de as familias Slytherin. Eran, después de todo, asociados a mortífagos, de una u otra manera.
Una vez más, no podía dejar de preguntarse cómo era que Harry había terminado siendo el líder de ese pequeño grupo.
—Al menos sabemos que él es más competente que el profesor del año anterior —comentó Blaise, hijo de la viuda negra, sospechosa de más de veinte asesinatos ordenados por el Señor Oscuro. Ahora que sabía de quién era hijo, era fácil detectar las similitudes.
Malfoy se rió.
—¿Te imaginas a Lockhart frente a un dementor?
Varios de ellos rieron, pero Harry y Nott intercambiaron miradas.
—Hablando de dementores —dijo Nott, deteniendo la risa bruscamente—, ¿qué estaban haciendo en el tren?
De repente, todos los ojos estaban puestos en él, pero fueron los ojos del color de la muerte los que lo cautivaron y le hicieron hablar.
—Estaban buscando a Sirius Black, van a estar en la escuela también.
—¿Están poniendo dementores en la escuela? —preguntó Graham Montagu, hijo de Gregory Montague, sospechoso de haber sido uno de los torturadores más sádicos del Señor Oscuro, o al menos esa había sido la información que tenía la Orden— ¿Quién sería tan estúpido para poner dementores en una escuela?
—La orden vino del ministro —respondió él sin apartar los ojos de Harry—. Ellos fueron puestos allí para proteger a los estudiantes.
—Creo que necesitamos un nuevo ministro —comentó Adrian Pucey con desdén, hijo del mayor interrogador del Señor Oscuro, según la información de la Orden, Julius Pucey fue capaz de hacer hablar a cualquiera y nunca usó sueros de la verdad para hacerlo.
Una vez más, la cuestión de cómo estos Slytherin en particular terminaron tan cercanos a Harry le vino a la mente.
—¿Va a enseñar el Patronus a los estudiantes? —preguntó Harry, ignorando el comentario anterior.
—Para los de séptimo año, es parte de su plan de estudios. Aunque por lo general, menos de la mitad son capaces de hacerlo.
Malfoy parecía querer hacer comentarios, pero una mirada de Harry le cerró la boca, era bastante sorprendente el que le obedecieran a Harry sin pensarlo dos veces.
—Fred y yo mejor nos vamos —dijo George, también mirando a Harry, recibiendo un guiño ellos sonrieron y dejaron el compartimiento.
La siguiente media hora transcurrió sin más incidentes, pero él notó una diferencia; su comportamiento había cambiado un poco, parecían un poco más jóvenes. Aunque creía que era solo capaz de ver la diferencia debido a que los había visto interactuar cuando le creyeron dormido, cuando sentían que estaban 'solos' era que actuaron más libremente entre sí.
No sabía muy bien qué hacer con ello, por lo que él hizo todo lo posible para poner el comportamiento de los chicos lejos de su mente. Por lo menos, iba a ser un año interesante.
Harry y su corte fueron los primeros en llegar a la sala común de Slytherin. Quería ver las reacciones que los estudiantes tendrían al a dos Griffindor en medio de ellos. Hablando de Griffindor...
—¿Los demonios?
Una pequeña risita salió de entre las sombras y los gemelos comenzaron a aparecer, estaba feliz de ver que estaban tomando su trabajo de infiltración y espionaje tan en serio, ellos habían encontrado docenas de hechizos que podrían ser útiles para ello. Ni siquiera sabía qué hechizo habían usado, pero les hacía ver como si las sombras estuvieran literalmente goteando de los gemelos. Tenía que preguntarles dónde lo habían encontrado, tenía un efecto más bien malvado.
—Memoricen este lugar y pregunten a uno de nosotros cada mes para que les demos la contraseña —instruyó Harry, viéndolos asentir, se giró hacia la pared—. Wolfsbane.
La primera clave del año era siempre elegida por Snape y siempre relacionada con pociones. Afortunadamente, durante el año eran los prefectos los que las seleccionaban.
Después de entrar, dejó a los gemelos dar un vistazo alrededor, y les mostró donde siempre residía la Corte.
Unos momentos después de que se sentaran en sus cómodos asientos, los otros Slytherin comenzaron a caer. Al principio ninguno de ellos parecía notar a los gemelos, pero alguien debió de haberse dado cuenta, porque de repente comenzaron a señalar y a susurrar y Harry tuvo que contener su risa cuando vio cuán horrorizados lucían.
Sin embargo, antes de que nadie fuera capaz de hacer algún comentario, los primeros años entraron a la sala común, siguiendo a los nuevos prefectos de quinto año. Todavía le ofendía que ni Adrian ni Graham fueran elegidos, aunque sabía que no era su culpa. Los prefectos eran elegidos por su Jefe de Casa y estaba seguro de que Snape nunca, ni aún bajo tortura, haría algo que le diera más poder, por lo que, naturalmente, él nunca elegiría a alguien de su Corte como prefecto. Incluso si fuera la mejor opción, el hombre era simplemente estúpido. Además, los prefectos le obedecían de todos modos, así que no tenía idea de lo que el hombre estaba tratando de lograr. Tal vez estaba tratando de hacer más fácil para él el pensar en maneras para finalmente matarlo, o quizás estuviera tratando de inspirarlo a pensar en formas más creativas para torturarlo. Había, después de todo, todo tipo de gente ahí fuera que sabía lo que sacudía al tan estimado profesor.
Los prefectos dieron a los primeros años un discurso similar al del año anterior y luego dio paso a los primeros años frente a su Corte.
Teniendo en cuenta el ligero temor que aparecía en sus rostros, Harry supuso que estos estudiantes ya sabían quiénes eran. Supuso que alguno de los estudiantes de más edad deben de haberles dicho durante la cena, tal vez los de segundo año, ellos debieron de haber preguntado porqué la disposición de la mesa era de esa forma.
Sin embargo, Theo pudo calmarlos y aún informarles acerca de la gravedad de romper las reglas definidas por la Corte. Para el final de la misma, cuando Theo preguntó si había alguna duda, uno de los estudiantes fue incluso lo suficientemente valiente como para levantar la mano.
—¿Sí? —preguntó Theo, mirando al niño. Él era el más pequeño de los primer año allí, y sus rizos rubios, ojos azul bebé y piel blanca le hacían parecer una muñeca de porcelana.
—¿Qué están haciendo ellos aquí? —preguntó, señalando a los gemelos—. Pensé que a los Slytherin no les gustaban los Griffindor —el chico se veía sinceramente curioso y esa fue la única razón por la que Harry pensó en contestar.
Miró a los gemelos, quienes descansaban en el sofá uno a cada lado suyo, y se echó a reír, ganando la atención de todos los estudiantes.
—Ellos... son mis demonios —respondió Harry, y las sonrisas que aparecieron en los rostros de los gemelos estaban a la altura del nombre que Harry les había dado.
Al ver el terror en algunos de las caras de los estudiantes hizo que Harry se echara a reír de nuevo, este prometía ser un año interesante.
La primera semana casi estaba terminando y Harry ya estaba mortalmente aburrido de sus clases habituales. Claro que había comenzado nuevas clases, tres nuevas, tras haber elegido Runas Antiguas, Aritmancia y Cuidado de las Criaturas mágicas, pero él había estado estudiando Runas Antiguas y Aritmancia independientemente desde primer año, así que él estaba un poco por encima de lo que estaban haciendo. Aunque tenía que admitir que CdlCM era bastante interesante, incluso si el profesor era un poco sesgado hacia los Slytherin. Él estaba, sin embargo, orgulloso de sus serpientes, incluso Draco se comportaba bien en clase, escuchando a Hagrid a pesar de que no podía soportar al hombre. Naturalmente los otros Slytherin imitaban a sus seguidores, por lo que las clases pasaban sin muchos problemas. Y Harry tuvo que admitir que el hombre sabía mucho sobre las criaturas, incluso si tenía una pequeña obsesión enfermiza con las bestias peligrosas. Afortunadamente, todavía tenía su formación con sus amigos; de lo contrario, se habría vuelto loco de aburrimiento. No sabía si era posible, pero él realmente pensaba que si las cosas seguían como hasta entonces él se enteraría.
Sin embargo tenía la esperanza de que hoy día fuera diferente. Ellos tendrían su primera clase de DCAO y estaba curioso sobre como lo haría Remus Lupin. Los gemelos, Graham, y Adrian ya habían tenido sus clases y le habían dicho que era bueno. Harry sabía lo mucho que se tardaba en complacer a Graham, por lo que su curiosidad se despertó.
Fue a la sala de defensa después de comer, Draco, Blaise y Theo siguiéndole y estando muy emocionados, aunque nadie lo hubiera sabido mirándolos, tenían sus máscaras perfectamente puestas.
Fueron los primeros en llegar y se sentaron en los asientos de la primera fila. Lupin no había llegado aún, pero entró en la habitación no más de dos minutos después con un gran viejo baúl flotando a sus espaldas. Al verlos sentados allí, sonrió, y Harry le devolvió la sonrisa, haciendo que sus amigos le vieran un poco sorprendidos. Era la primera vez que lo veían sonreír así a cualquiera que no fuera de su círculo. Harry no sabía como explicarlo, pero él se sentía algo conectado al profesor Lupin, algo en el hombre le era familiar.
Un poco más de cinco minutos más tarde, todos los estudiantes estaban presentes y el profesor comenzó su conferencia.
—Buenas tardes. Como todos ustedes deben de saber ya, soy el profesor Lupin. Mis clases serán principalmente prácticas, la mayor parte de la teoría sobre el tema será su tarea. Tendremos alrededor de media hora en cada clase para aclarar cualquier duda o pregunta que puedan tener y entonces pasaremos al trabajo práctico; a menos que, por cualquier razón, tengamos que pasar más tiempo en la teoría ¿tienen alguna pregunta? —preguntó mirando a los estudiantes. Al no ver a nadie levantar su mano, continuó—. Muy bien, vamos a comenzar entonces. Pongan sus libros lejos, varitas fuera, levántense de sus asientos y párense cerca de la pared del fondo, por favor.
Los estudiantes rápidamente hicieron lo que el profesor les dijo y se pararon de una manera más o menos organizada por la pared posterior.
—De acuerdo —dijo Lupin, apoyándose en su escritorio—, ¿quién puede decirme lo que es un Boggart?
No le sorprendió a Harry en lo más mínimo que Granger fuera el único Griffindor en levantar su mano mientras miraba a su grupo. Al parecer, ella aún estaba enojada por haber sido aplastada en todos los exámenes, no que a Harry le importara ni un poco acerca de como se sentía.
Sus amigos tenían las manos en alto también, pero Harry no se molestó, él estaba ocupado pensando en lo que el profesor les hubo dicho. Lupin había dicho que las clases serían prácticas, y considerando el baúl que había traído consigo, no era difícil adivinar lo que harían en esa clase.
Honestamente, no sabía si estar o no contento. Ver los peores temores de otros alumnos era algo que realmente quería, era una oportunidad única y podía pensar en cientos de situaciones en la que esa información podría serle muy útil, por otro lado, los otros estudiantes verían también su mayor miedo, y eso no le gustaba ni un poco.
Y, hablando acerca de grandes temores... ¿cuál era el suyo?
Por una fracción de segundo pensó en los dementores; odiaba la sensación de debilidad y de seguro que el dementor le había hecho sentir de esa manera. Sin embargo, esa idea fue rápidamente dejada de lado; había maneras de defenderse contra los dementores, era solo cuestión de aprenderlas, por lo que no había razón real para temerles.
—Exactamente, cinco puntos para Slytherin.
La voz de Lupin le sacó de sus pensamientos. Al parecer, Draco había respondido a las preguntas correctamente.
—Dentro de este baúl hay un Boggart, el hechizo para contrarrestar al Boggart es 'Riddiculus', repitan después de mí, 'Riddiculus' —la clase cantó al unísono—. Una vez más, 'Riddiculus' —les dijo, por lo que los estudiantes repitieron de nuevo—. Bien, quiero que formen una línea. Se enfrentarán al Boggart de uno a la vez. Como ha dicho Draco, tienen que pensar en algo divertido, la risa es el mejor arma contra el Boggarts, ¿están listos? —preguntó mirándolos.
Varios estudiantes asintieron y Harry no se sorprendió al ver a los Griffindor ser los primeros en la fila, con ganas de demostrar que no tenían miedo de enfrentarse a sus miedos.
Él era el último de la fila, a pesar de que tenía curiosidad por ver lo que fuera su mayor miedo no era como si fuera a perder el sueño por no saber. Aunque tenía que admitir que era bastante curioso los temores de sus amigos. Por lo que había visto no parecían temer mucho.
Un grito lo sacó de sus pensamientos y vio entonces una araña gigante frente a Weasley, quien estaba temblando bastante mal y pareciera haber perdido todo el color, dejando su piel blanco como una hoja, era interesante conocer su miedo, sobre todo si el cabeza roja seguía consiguiendo romper sus nervios como lo había hecho en los dos últimos años.
Los estudiantes pasaron, hubo desde cosas tan simples como la araña de Weasley a una tan compleja como el Snape de Longbottom, aunque no creía que Longbottom tuviera miedo a Snape, seguro que podría temerle un poco pero Harry dudaba de que ese fuera su miedo más grande, tenía que haber algo más complejo que eso, ¿quizás el miedo a lo que Snape representaba?
Los estudiantes pasaron rápidamente y lo único que Harry encontró interesante, así como bastante entretenido fue a Granger. Su Boggart se transformó en la profesora McGonagall diciéndole que ella nunca sería tan buena como Harry. Tuvo que contener su risa, sobre todo cuando Granger salió corriendo de la habitación, llorando, ni siquiera intentó enfrentar al Boggart. Harry negó con la cabeza, era verdaderamente patético.
Sin embargo, cuando llegó el turno de su grupo él prestó mucha más atención.
Theo fue el primero en ir contra el Boggart y Harry sabía que cada estudiante estaba prestando mucha atención, todos curiosos de saber a lo que su grupo temía. Eran, después de todo, los más venerados así como odiados, y ya fuera por una razón u otra la gente era curiosa acerca de ellos.
Theo respiró hondo y dio un paso delante, que fue la señal que Lupin necesitaba para abrir el baúl de nuevo, liberando al Boggart.
Harry se había preparado para muchas cosas, pero nada como aquello podría incluso haber pasado por su cabeza.
El Boggart de Theo se veía como Harry. Sin embargo, él estaba acostado en el suelo, cubierto de sangre y heridas, sus ojos estaban vidriosos y de un verde pálido sin vida, en nada parecidos a sus vibrantes ojos verdes, llenos de vida y magia. Y aunque el Boggart Harry aún estaba vivo, su respiración era superficial y débil, y parecía que cada respiración que tomaba le dolía.
—Theo... —la voz del Boggart Harry era tan débil como se veía, era poco más que un susurro y Harry miró al Boggart Harry con desdén, él nunca sería tan débil—. Confié en ti... me fallaste.
Ahora Theo había comenzado a temblar.
Harry no sabía qué pensar acerca de lo que estaba viendo, pero él sabía lo que tenía que hacer.
—Theo —gritó, moviéndose para así quedar al lado detrás de Theo. Theo le miró y Harry apenas pudo creer la desesperación que vio en sus ojos, Theo nunca debería haber tenido esa mirada en sus ojos; él sonrió y con una voz cálida y tranquila, dijo: Confío en ti —y él era, completamente honesto, él confiaba en Theo.
Por una fracción de segundo Theo lució sorprendido. Sin embargo, al momento siguiente una enorme sonrisa apareció en sus labios y dejó de temblar.
—Riddiculus —dijo con confianza, centrándose de nuevo en el Boggart.
En el lugar donde había estado el moribundo Boggart Harry apareció un Harry con uniforme de Griffindor sosteniendo un gran cartel que decía: 'Amo a Weasley!'
Su grupo no fue capaz de controlar su risa, ignorando por completo la mirada de Harry. Pero Harry no dijo nada, él podía detectar el ligero tono histérico en la risa de Theo, demasiado sutil para que lo notasen quienes no le conocían, y también pudo ver el alivio en Draco y Blaise, quizás no lo hubieran demostrado pero habían sido afectados por el Boggart de Theo, así que él los dejó ser, sabiendo que lo necesitaban.
Mientras sus amigos trataban de sostener su risa bajo control, Lupin logró poner al Boggart de nuevo en su baúl, aunque Harry notó que lucía un poco pálido, parecía que ver a un estudiante en las puertas de la muerte había afectado al profesor.
Cuando la risa se detuvo y parecía que sus amigos estaban de vuelta a la normalidad, Lupin abrió el baúl de nuevo.
Esta vez era Draco quien iba contra él.
El Boggart de Draco parecía confundido, por un segundo pareció que iba a transformarse en Lucius, pero luego se encogió y el color de pelo se volvió más oscuro, tomando ahora una forma definida, volvió a crecer y se ganó una cierta similitud con Lucius. Hizo lo mismo unas dos o tres veces más, hasta que se decidió por una forma.
Y de nuevo Harry vio una copia de sí mismo en la sala.
Aunque esta vez no estaba herido, esta vez realmente se estaba viendo a sí mismo, sin máscaras, sus ojos brillando como el 'Avada Kedavra', la luz de las ventanas haciendo su pelo rojo como la sangre en ciertas partes. La sonrisa que tenía el Boggart Harry era tan sádica que Harry vio a varios estudiantes dar un paso atrás, con ganas de poner algo de distancia entre ellos y el Boggart. Lupin sin embargo, estaba mirando al Boggart como si estuviera tratando de resolver un rompecabezas.
La risa cruel del Boggart Harry se escuchó y vio a más de un estudiante tener escalofríos.
—Yo sabía que no eras digno de nada —dijo el Boggart Harry, con una voz independiente, mirando a Draco con los ojos llenos de malicia—. No eres más que un niño mimado. No tienes ninguna utilidad para mí —continuó el Boggart con saña, su sonrisa cada vez más grande, los ojos llenos de divertida crueldad, disfrutando de cada segundo de dolor que le estaba dando a Draco—. Hmm, pero de nuevo, quizás sí tengas alguna utilidad —dijo el Boggart Harry viéndose pensativo, Draco miró al Boggart Harry con tanta esperanza que era doloroso de ver—. Sí... siempre puedes gritar para mí —terminó el Boggart Harry, con tanta malevolencia mientras apuntaba su varita hacia Draco.
Al igual que Theo, Draco comenzó a temblar y estaba muy pálido, y Harry actuó sin siquiera pensar en ello.
—Draco —Draco lo miró, parecía perdido—. Estoy orgulloso de ti.
Los ojos de Draco se abrieron, y Harry sabía que él estaba buscando alguna señal de que Harry estuviera mintiendo, al no encontrar ninguna, él sonrió.
—Riddiculus —cantó, y el Boggart Harry ganó cabello rosa brillante con tiras azules.
No era demasiado divertido, pero era bastante difícil mantener el aire demoníaco con el pelo de color rosa brillante.
Varios estudiantes rieron y Lupin puso el Boggart en el baúl de nuevo.
Esta vez no tomó tanto tiempo para que los estudiantes se calmen y menos de treinta segundos después, Blaise se enfrentaba al Boggart.
Harry no sabía si estar sorprendido o no cuando el Boggart de Blaise también se convirtió en él.
Pero una vez más era un Boggart Harry diferente; este parecía más inocente y tenía una sonrisa cálida y sincera en el rostro, solo cuando mirabas sus ojos era posible ver la maldad en ellos.
—Oh Blaise —susurró el Boggart Harry—. Realmente no creíste que pertenecías, ¿cierto? —preguntó el Boggart Harry con una voz dulce y sorprendida—. Oh, Blaise. Lo siento —y si no fuera por esos ojos que brillaban con malicioso regocijo todos hubieran creído esas palabras—. Deberías de haber sabido Blaise, que alguien como tú nunca sería digno de pertenecer, de estar cerca de mí. Lo sabes, ¿verdad? Tú simplemente no eres digno.
Dicho con esa voz dulce y cariñosa, viéndose como un ángel inocente, junto con la perversa diversión que había en los ojos del Boggart Harry, era mucho peor que como lucía el Boggart de Draco.
—Blaise —dijo Harry, casi susurrando, poniendo su mano sobre su hombro—. Tú eres uno de nosotros —aunque su vos era mucho más fría que la del Boggart Harry, sus ojos mostraron a Blaise que lo decía en serio, y eso fue más que suficiente.
—Riddiculus —dijo Blaise, centrándose en el Boggart nuevamente.
La ropa del Boggart Harry cambió a algo más infantil, un oso blanco de peluche en su mano derecha ahora y un chupete en su boca, no se veía de más de dos o tres años. El Boggart Harry comenzó a tener lágrimas en sus grandes ojos verdes, teniendo la famosa mirada de cachorro. Parecía un querubín. Harry escuchó a más de una persona hacer 'awwwww', y Blaise se echó a reír, seguido de cerca por Draco y Theo.
Harry negó con la cabeza; él iba a encontrar una manera de vengarse.
Harry se preparó para enfrentar su Boggart, cuando Lupin dio la lección por terminada.
Cuando todo el mundo estaba haciendo las maletas, le dijo a sus amigos que esperasen, los otros estudiantes estaban tan absortos hablando sobre la lección que no notaron a los cuatro Slytherin que se quedaron atrás.
Cuando Harry vio que estaban solos, se acercó al escritorio de Lupin, donde el profesor estaba sentado mirando algunas notas que hubo tomado durante la clase.
—Profesor, tengo una pregunta.
Lupin le miró, sus ojos aterrizando en cada uno de ellos, llenos de curiosidad.
—¿Qué pregunta?
—¿Por qué no me ha dejado enfrentar al Boggart?
Lupin pareció un poco sorprendido antes de responder.
—Creo que es obvio —dijo, no podía negar que él no había de hecho negado a que Harry enfrente el Boggart—. Creo que el que Voldemort aparezca en medio de la sala no es una buena idea.
Fue el turno de Harry ahora para estar sorprendido.
—¿Voldemort?
—Asumí que sería su mayor miedo, aunque teniendo en cuenta su reacción pareciera que estuve equivocado —explicó Lupin, mirando a Harry curioso.
Theo asintió.
—Es bastante lógico que la gente asuma que tu mayor temor sería el Señor Oscuro.
—Sí —acordó Harry—. Pero él ni siquiera pasó por mi mente —admitió Harry, sin sorprender a sus amigos.
Todos ellos le habían oído hablar del Señor Oscuro, y la únicas emociones que mostraba al hablar de él era la admiración y fascinación, algo que les había sorprendido bastante la primera vez. Teniendo en cuenta todo, ellos esperaban que mínimo odiara al Señor Oscuro, pero Harry nunca habló mal de él, y más de una vez había dicho que hubiera disfrutado de hablar con él. Las primeras veces creyeron que Harry estaba loco, por lo general la gente no quería hablar con Señores Oscuros, más bien querrían correr tan lejos de ellos como pudieran, incluso sus seguidores, y los únicos que incluso se atrevieron temerosamente a hablarle un poco más libremente eran del primer círculo íntimo, y muy pocos de ellos seguían aún vivos, la mayoría habiendo muerto en la primera guerra, el abuelo de Theo era uno de los pocos que quedaban con vida, pero incluso ellos eran extremadamente respetuosos hacia él y demasiado temerosos de tener una conversación como la que Harry quería tener.
Lupin parecía aún más sorprendido si cabía, pero no insistió en el asunto.
—Por una fracción de segundo pensé en los dementores —continuó Harry, ignorando por completo el aspecto de Lupin—, aunque lo descarté rápidamente. Puede que no me gusta cómo me hacen sentir, pero hay defensas contra ellos, no encuentro ninguna razón para temerles. Honestamente, no tengo ni idea de cual es mi mayor miedo por lo que yo estaba bastante curioso respecto a lo que fuera a aparecer.
Lupin tenía la mirada curiosa de nuevo, Harry estaba comenzando a preguntarse cuál era la fascinación del hombre sobre él y sus amigos.
—¿Usted no sabe cuál es su mayor miedo? —preguntó, su tono transmitiendo su incredulidad.
—No, no puedo pensar en nada.
Remus negó con la cabeza, no sabía si era arrogancia o alguna otra cosa, pero la respuesta de Harry lo dejó perplejo. Harry tenía trece años, era natural que los niños de esa edad tuvieran miedos. Era una de las razones principales por la que enseñaban Boggarts en tercer año, ya que por lo general ya tenían definidos sus temores y no eran demasiado complejos, generalmente eran algo simple, como la araña de Weasley o la serpiente de Patil.
"Aunque siempre hay excepciones" -pensó, mirando a los tres estudiantes situados alrededor de Harry. No había esperado ver en lo que se convirtieron sus Boggarts, casi no podía creer lo leales que eran a Harry. Honestamente, ni siquiera sabía si la relación que tenían con Harry era sana, parecía ser casi obsesiva. Ese nivel de dedicación y lealtad no podía ser normal en adolescentes de trece años.
Pero, por otro lado, era imposible negar la dedicación y la lealtad como no real, las amistades eran reales, y eso no podía ser malo, ¿cierto?
Aunque, volviendo a la razón original del porqué estaban allí, teniendo en cuenta que sus amigos eran excepciones, no debería sorprenderle de Harry siendo uno también.
—¿Porqué quieres saber?
—Si no sé cuál es mi mayor temor, ¿cómo puedo superarlo?
Por alguna razón la respuesta de Harry no le sorprendió. Mirando su reloj vio que aún había cerca de veinte minutos hasta la próxima clase, era tiempo más que suficiente para que Harry se enfrente al Boggart.
—¿Quieres enfrentarlo ahora? —preguntó, estudiando la reacción de Harry.
—¿Porqué no? Hay tiempo más que suficiente —respondió con una pequeña sonrisa.
Remus asintió y se levantó, diciéndole a los chicos que le siguieran.
Harry se detuvo delante del baúl y los otros muchachos se apoyaron contra la pared de la derecha. Si él no hubiera visto sus Boggarts, habría creído que no estaban ni un poco preocupados.
—¿Estás listo? —preguntó miando a Harry.
Consiguiendo un guiño en respuesta, él abrió el baúl.
Realmente no sabía que esperar, una pequeña parte de él aún esperaba ver a Voldemort saliendo del baúl, porque incluso si Harry no lo reconocía como su mayor temor, su subconsciente podría, pero después de ver al Boggart de Harry él no tenía de que hacer con eso, lo que sea que significara.
El Boggart de Harry era Harry, pero él era un poco diferente. Tenía el pelo más corto, saliente por todos lados y había perdido ese brillo rojo sangre que a veces tenía. Él no tenía ese andar majestuoso y esa gracia natural que Harry tenía. Y, aunque aún era guapo él no tenía la belleza angelical de Harry. Aunque en su opinión, la mayor diferencia eran los ojos, en lugar del vivo verde 'Avada Kedavra' que casi brillaba con la magia, estos eran de un color verde esmeralda, bastante bonitos, como los de Lily, pero nada en comparación a los del propio Harry.
Remus no tenía ni idea de lo qu significaba el Boggart, teniendo en cuenta de que parecía un niño perfectamente normal.
Una risa le llamó la atención.
Harry no tenía idea de qué esperar de su Boggart, por lo que no se sorprendió cuando él vio en lo que se convirtió.
Estudió al Boggart durante unos segundos, pero en cuanto entendió lo que el Boggart no podía parar de reír.
Su mayor temor era ser normal, ordinario, un chico como cualquier otro. Su risa solo creció cuando se dio cuenta de lo ridículo que tal miedo era.
'Yo soy, después de todo, Harry Potter' -pensó con toda la arrogancia y superioridad que un adolescente puede tener-. 'Yo nací para ser extraordinario'.
—¿De verdad? ¿Ése es mi mayor miedo? —preguntó mirando al Boggart con desdén—. Vas a tener que hacerlo mejor que eso, yo nunca seré ordinario —concluyó, dando la espalda al Boggart y mirando a Lupin—. Supongo que puede bloquearle de nuevo en el baúl, no tengo ningún otro uso para él ya. Fue una clase bastante interesante profesor, espero que el resto sean iguales.
Sin decir nada más, Harry salió por la puerta, sus amigos siguiéndole y dejando un conmocionado profesor detrás.
Él no estaba ni un poco sorprendido de la visita que recibió poco después de la cena, teniendo en cuenta los rumores que se habían extendido por todo el castillo en la tarde, se sorprendió bastante que había logrado esperar tanto tiempo para sacar el tema.
—Buenas noches Severus —dijo tan pronto como el espía se sentó.
—Albus.
Se sentaron durante varios segundos en silencio, Albus no queriendo empezar una conversación que estaba seguro que Severus quería tener. Si era honesto ni siquiera sabía si quería tener esa conversación en absoluto, porque no importaba lo mucho que lo intentara, no podía evitar sentirse preocupado.
—¿Es verdad? —terminó preguntando Severus.
—Me temo que tendrás que ser más específico, muchacho.
—¿Es cierto lo que han estado diciendo acerca de la clase de Defensa de los de Slytherin y Griffindor de tercer año?
—Si te refieres a la forma que tomó el Boggart para varios Slytherin entonces sí, es cierto —respondió Albus con el corazón compungido.
Como desearía que fuera mentira, o por lo menos ser capaz de verlo con otros ojos, como la mayoría de los otros profesores. Más de un profesor se había encantado aún más con Harry y sus amigos, pero sobre todo con Harry. Ellos no le escatimaban elogios y todos estaban impresionados con la gran amistad entre los chicos, orgullosos de que Harry tuviera tal influencia sobre sus amigos. Naturalmente, también notaron que los Slytherin eran diferentes y causaban menos peleas, y de alguna manera estaban seguros de que era obra de Harry, que por supuesto, solo resaltaba lo especial que Harry era.
Albus, por otra parte, no era capaz de ver la situación con la misma luz. Incluso antes de la clase de Defensa de esa tarde había ya estado viendo al chico creando su base de poder, una red de inteligencia, había visto a un niño capaz de controlar toda la escuela, pero aún así sin verlo como el otro profesor, hasta esa tarde él no había sabido lo que Harry era capaz de hacer.
Era difícil de creer que un niño de trece años tuviera un control tan profundo sobre esos chicos . Ellos tenían tanto miedo de decepcionarlo, no serle útiles, de no ser capaces de seguir a su lado, no era normal, y sintió un escalofrío por la espalda cuando pensó en lo que esos chicos harían, en cómo serían en unos pocos años, o lo que Harry sería capaz de hacer en unos pocos años.
Por primera vez en mucho tiempo, sintió miedo, y solo podía esperar que Merlín tuviera misericordia de sus almas, porque estaba empezando a creer que Harry no lo haría.
Severus no quería creer en los rumores, e incluso ahora que Albus le había confirmado que era cierto, todavía no quería creerlo. Pero incluso sin querer creer en ellos, él sabía que era verdad, y sabía también que no había nada que pudiera hacer al respecto.
Una vez más tenía que sentarse y ver como Potter tomaba lo más preciado de su vida. Primero Lily, la única mujer que hubo amado, y ahora Draco, su ahijado, el niño que amaba como si fuera su propio hijo.
En momentos como estos, no podía dejar de preguntarse si los Potter habían sido puestos en la tierra para causarle dolor y hacerlo sufrir.
¿Porqué? ¿Porqué había nacido Harry James Potter? Él no era un hombre particularmente religioso, pero estaba seguro que debe de haber enfurecido a los dioses para que lo sometieran a un ser como Harry Potter. Estaba seguro de que eso solo podía ser un castigo de los dioses. De lo contrario, ¿cómo podría explicarse que un niño de trece años fuera capaz de controlar a la gente tan fácilmente? ¿Cómo podría explicarse la lealtad obsesiva y la declaración de los tres Slytherin? especialmente de su ahijado, ¿cómo podría explicarse su poder? ¿Cómo podría explicarse todo sobre él, realmente, sino el pensar en ello como en un castigo de los dioses?
Se preguntó si Lucius ya sabía que había perdido a su hijo. En cualquier otra situación, el pensamiento de estar exagerando podría haber pasado por su cabeza, pero él sabía lo que significaba tener a un Boggart así.
El mayor temor de Draco era decepcionar a Potter, no serle útil a Potter, por lo que era lógico que haría todo lo que pudiera para que eso no sucediera, incluso si eso significaba ir contra su padre.
Así que no, Severus no creía que estuviera exagerando.
—Albus... —por primera vez desde que podía recordar, él no sabía qué decir.
—Lo sé —respondió Albus, viéndose más viejo y más cansado de lo que lo hacía momentos antes—. Sin embargo, me temo que no hay nada que podamos hacer. No hay pociones involucradas, no hay hechizos. Ellos... ellos lo siguen por su propia voluntad.
Y ambos sabían que era verdad, lealtad y dedicación así solo podrían ser dadas libremente.
—Tienen trece —exclamó Severus exasperado—, ¿cómo puede ser posible eso?
Una pequeña risita capturó su atención.
—No veo lo divertido —casi gruñó Severus.
—Lo siento Severus, pero yo se los advertí —respondió Alistair, el Sombrero Seleccionador—. Te dije que era un Slytherin perfecto.
—¿No eran los Hufflepuff los que se suponen son fanáticamente leales? —preguntó solo por ser mezquino, sabía que era infantil, pero justo en ese momento no podía parar.
—El hecho de que se trate de una definición Hufflepuff no significa que él no sea capaz de usarla en otros —respondió Alistair, ignorando el tono de Severus—. Te dije que si él era capaz de tener éxito en Slytherin entonces nada le impediría de ser grandioso, siempre tuvo el potencial. Aunque, he de admitir que no me esperaba que tuviera éxito tan rápidamente.
Severus nunca pensó que oiría al Sombrero Seleccionador sorprendido. Miró de nuevo a Albus, no quería pensar en las palabras de Alistair y tampoco quería pensar en lo que Potter era capaz de hacer si incluso había superado las expectativas del Sombrero Seleccionador.
—¿Has hablado con Draco?
Considerando la mirada de Albus, no creía que hubiera sido capaz de ocultar el dolor que tal cuestión le causaba tan bien como él hubiera pensado.
—La última vez que hablé con Draco, fuera de un salón de clases, sobre todo en lo relativo a otros asuntos aparte de la escuela, fueron en las vacaciones de Navidad de su primer año —viendo la expresión sorprendida de Albus, agregó—. Al parecer, se dio cuenta de que no puedo soportar a Potter y, evidentemente, entre yo -una persona que consideraba un segundo padre-, y Potter -su Señor, su Maestro-, eligió a su Maestro.
—¡Severus!
—No importa cuánto intentes negarlo Albus —dijo Severus, sonando casi derrotado. Él tenía una sonrisa de desprecio, en su opinión, era perfectamente natural sonar derrotado. Tras años de pensar y trabajar en maneras de mantener a Draco fuera de ser marcado por el Señor Oscuro cuando regresara, para mantenerlo a salvo, él termina perdiéndolo completamente a manos de otro completamente diferente Señor Oscuro antes de siquiera saber lo que estaba pasando. Así que sí, se le permitía sonar derrotado—. Él es su Señor, su Maestro, no necesita estar marcado para pertenecerle.
No queriendo escuchar falsas beneplácitas, se levantó y salió de la oficina de Albus, tenía una botella de whisky de fuego con su nombre en él, ¿quién sabía? quizás si se emborrachaba lo suficiente él no soñaría con los ojos del color de la muerte.
Harry estaba bastante emocionado, era fines de octubre y estarían teniendo su primera visita a Hogsmeade. Teniendo en cuenta que el único lugar mágico que hubo visitado era el Callejón Diagon, él estaba bastante curioso por ver como era una ciudad completamente mágica.
Theo, Draco y Blaise, a pesar de haber crecido en el mundo mágico, estaban entusiasmados también. Sin embargo, no importaba lo emocionados que estuvieran, ellos intentaron miles de cosas para hacerle cambiar de idea acerca de ir, y por supuesto, si él no iba, ellos no irían. Tenía que admitir que no entendía porqué estaban tan preocupados y él sabía que ellos estaban realmente preocupados. Hace un tiempo podría no haber creído que les importara, pero después de ver esos Boggarts...
Ellos no hablaron de ello, pero desde ese día se habían vuelto más cercanos y la forma en que le trataron hubo cambiado también, no fue algo obvio, ninguno de los otros estudiantes se dio cuenta, pero sí lo notaron todos los miembros de la Corte. Eran más... cariñosos, quizás es afuera la palabra más apropiada.
Harry no dijo nada, si se tratara de cualquier otra persona nunca lo toleraría, pero su Corte era diferente, la Corte le pertenecía, le pertenecía a él, por lo que tenían libertades que los demás nunca tendrían.
Graham y Adrian, quienes habían planeado quedarse en el castillo, decidieron ir con ellos tan pronto cuando Blaise les informó que no habían sido capaces de convencer a Harry de que permanezca en Hogwarts.
Quería estar enojado con ellos, peor no podía, él sabía que ellos estaban muy preocupados por él, sobre todo por el artículo de el diario El Profeta, que dijo que Black había sido visto cerca de un pueblo que estaba a solo unos pocos kilómetros de distancia de Hogsmeade.
Aunque no podía entender cómo era que estaban más preocupados por todo el asunto de Sirius Black de lo que él lo estaba, sin embargo, no dijo nada. Había intentado durante el verano hablarles sobre su preocupación irracional, pero no le había llevado a ninguna parte, por lo que pensó que mejor iba a ahorrarse varias horas de discusión inútil. Además, tenía que ver lo positivo de todo el calvario Sirius Black, la Corte se estaba aplicando por sí misma mucho más en su formación, incluso los gemelos.
Harry estaba bastante orgulloso de los gemelos, sabía que eran inteligentes, pero ellos solo no se preocupaban por sus calificaciones. Sin embargo, al momento en el que Harry los presentó como parte de la Corte ellos comenzaron a aplicarse a sí mismos. Cuando Harry les preguntó el porqué, ellos respondieron que no querían defraudarlo. Cuando Harry les dijo que no era necesario, se rieron, y dijeron que no lo estaban haciendo porque fuera necesario, sino porque querían. Él se rió entre dientes y salió de su habitación, encontrando al resto de la Corte en la sala común, era momento de visitar Hogsmeade.
Harry estaba leyendo un libro junto a la chimenea con todos los miembros de su Corte, sin contar a los gemelos, descansando a su alrededor , entreteniéndose con varias cosas.
La fiesta Halloween o Samhain, como la mayoría de los Slytherin parecía querer llamarlo, habían terminado hacía poco más de treinta minutos y después de haber pasado el día Hogsmeade todos estaban un poco aletargados y un poco más que dispuestos a disfrutar de una noche tranquila, sin entrenamiento.
Por desgracia, su noche tranquila estaba a punto de ser interrumpida.
Harry levantó la vista cuando oyó la entrada de la sala común abrirse, sorprendiéndose cuando vio entrar a Snape.
Curioso, observó al hombre. Sus ojos veían alrededor de la habitación , permaneciendo un poco más en su esquina, hasta aterrizar en Malcolm Linndon y Alexis Rosier, los prefectos de séptimo año, y encaminarse hacia ellos.
Snape estaba de espalda a ellos, por lo que no era capaz de ver su expresión, pero Rosier palideció un poco y Linndon lucía mucho más serio de lo habitual.
Teniendo curiosidad de lo que ocurría, se levantó y caminó hacia el trío, sabiendo que los otros le seguirían.
—Black ha logrado entrar en el castillo —Severus pensó que nadie sería capaz de entrar en el castillo, se habían asegurado de ello. Y no importaba lo mucho que quisiera culpar al lobo de haber ayudado a su viejo amigo, él sabía que no habría sido capaz de romper los encantamientos que Albus hubo emitido.
Se concentró en sus prefectos de nuevo, cuando vio a Rosier palidecer aún más y los ojos de Linndon abrirse. Al darse cuenta de que estaban viendo a algún lugar detrás suyo, cedió a la tentación y miró hacia atrás.
Hizo todo lo que pudo por no demostrar ninguna reacción, pero le fue difícil. Potter y su Corte caminaban hacia ellos. Ahora que los veía en la sala común, el efecto era diferente, podían ser solo seis, pero era claro el porqué solo esos seis estudiantes eran capaces de controlar la Cámara, aunque fueran tan jóvenes.
Tenían un aire regio sobre ellos, a pesar de que, también se veían fríos y distantes , los estudiantes les seguían con los ojos, las emociones en ellos demasiado complejas para identificar. Sin embargo, la reacción que tenían hacia Potter era la más relevante. Ellos salían de su camino y los más jóvenes parecían tanto aterrorizados como asombrados, lo que les dejaba sin saber qué hacer o cómo actuar.
Una vez más, él no podía dejar de preguntarse a sí mismo lo que Potter había hecho para conseguir esas reacciones. Sin embargo, cuando vio la expresión de uno de los de segundo año al ver a Zabini, casi no pudo evitar que sus ojos se ampliaran. El chico miraba a Zabini con miedo sin diluir, y las sonrisas que aparecieron en los rostros de los miembros de la Corte, solo podría llamarse sádica, no tenía ni idea de que Draco pudiera tener ese tipo de expresión.
No estaba seguro de querer saber de lo que la Corte era capaz, pero en ese momento concordaba con los otros profesores, Potter había influido en los Slytherin, pero, a diferencia de los otros profesores, él no podía ver nada de bueno en ello.
—Buenas noches —la cálida y suave voz de Potter le llamó la atención. Al parecer, Potter no tenía ninguna intención de parecer un niño— ¿Hay algún problema, Linndon?
Severus quería gruñir y enviar lejos al mocoso, pero él era un Slytherin y sabía que si hacía cualquier cosa contra el Rey de Slytherin, fuera del aula, y frente a tantos otros Slytherin, sería un suicidio.
Ellos no podían hacia él directamente, pero todo respeto, confianza y control que tenía sobre ellos se perderían, y entonces la Cámara quedaría completamente a manos de Potter, algo que él quería evitar a toda costa.
—Sirius Black fue visto en el castillo —respondió Linndon antes de que Severus pudiera tomar la decisión sobre qué hacer y casi sin detenerse de no ser servil, conocía el tono y oía el 'mi señor' al final de la frase—. El profesor Snape solo estaba informándonos de que estaremos durmiendo en el Gran Salón.
—Muy bien. Rosier, Linndon, asegúrense de que todos los años estén juntos y que un prefecto esté durmiendo cerca de cada año. Dile a los más jóvenes que si tienen un problema deben de hablar con el prefecto que duerma cerca de ellos. Ustedes no deben preocuparse por la Corte.
Potter instruyó, esperando obviamente a ser obedecido sin pensarlo dos veces, y teniendo en cuenta la respuesta al unísono instantánea de 'Sí', no creía que los prefectos hubieran siquiera pensado en desobedecer.
Aparentemente satisfecho, Potter les dio la espalda y se alejó.
No sabía cómo, pero en ese momento él odió a Potter aún más, y ahora no tenía nada que ver con quien fuera su padre.
Más de una semana había pasado desde que Black hubiera sido visto en el castillo, al parecer, había intentado, y casi conseguido, entrar en la sala común de Griffindor. De acuerdo a los gemelos, Black tenía la contraseña, pero la pintura protegió la entrada negándose a moverse, dado que él no era un estudiante o profesor, después de que Black intentara entrar por la fuerza, lo que alertó al resto de la torre de que algo sucedía. Aunque la situación había sido relativamente interesante, Harry estaba bastante molesto. Desde que eso ocurrió, su Corte no lo dejaría solo ni por un segundo, él sabía que incluso habían ponderado la posibilidad de que uno de ellos durmiese en su habitación, de lo que estaba muy contento que hubieran renunciado a tal idea, de lo contrario, habría tenido que intervenir.
Era la primera noche que había sido capaz de conseguir un poco de tiempo a solas e iba a disfrutar de ello durante todo el tiempo que pudiera.
Estaba pensando en pasar un poco de tiempo en la biblioteca cuando escuchó un ruido que le hizo detenerse. Parecía venir de la clase a su izquierda, lo que era bastante extraño, teniendo en cuenta que esa aula no se utilizaba.
Sin ser capaz de contener la curiosidad, abrió la puerta y entró a la sala, tratando de no hacer mucho ruido, sorprendiéndose por lo que vio.
Un niño, que parecía cercano a su edad, estaba sentado en un rincón de la sala, sus ropas estaban rotas y Harry pudo ver más de una contusión y algún que otro corte.
Harry se quedó inmóvil durante unos segundos, analizando la situación, por un lado el chico no le había oído entrar al salón de clases, por lo que bien podría irse sin involucrarse, pero por otro lado, si se involucraba él podría tomar ventaja de la situación y aunque el chico resultara inútil, Harry siempre podría hacerlo útil, podría ser un poco más trabajoso, pero era mejor que el chico no le sirva para nada.
—Hey —dijo Harry, tomando una decisión—, ¿estás bien?
A pesar de que su voz era baja, tranquila y suave, el muchacho casi saltó fuera de su piel y Harry vio las lágrimas correr por sus mejillas cuando el chico levantó la cabeza y lo miró. Aunque lo que más le sorprendió fue ver de quién se trataba, Longbottom perdió todo el color cuando lo vio.
Cuando pasaron varios segundos y Longbottom aún no hubo dicho nada, Harry caminó pasos en su dirección, tratando de mantener la clama y el aire sereno sobre sí mismo. Cuando vio a Longbottom empezando a temblar, se detuvo, no le serviría de nada asustar aún más al Griffindor.
—No voy a hacerte daño —le aseguró Harry, manteniendo su voz tranquila—. Pero tienes que decirme lo que está mal para que sea capaz de ayudarte.
Durante varios segundos Longbottom no dijo nada, y Harry estaba consideró varias otras tácticas que pudiera usar cuando el Griffindor habló.
—¿Porqué te importa? —lo que fue poco más que un susurro, pero incluso entonces era posible escuchar la amargura en su voz.
—¿Acaso importa porqué? —preguntó Harry, no quería mentirle a Longbottom, generalmente no mentía, lo cual complicaba las cosas. En su opinión, la mayoría de la gente no valía la pena el tener que mentir—. No te ves muy bien, dime qué está mal para que pueda ayudarte.
Una vez más, pasaron varios minutos antes de que Longbottom hablara.
—Son solo contusiones y pequeños cortes.
—¿Quieres decirme qué pasó? —Harry sabía que no era probable que lo hiciera, pero valía la pena intentarlo.
—Los odio —casi gruñó Longbottom, sorprendiendo a Harry—. Ellos andan siempre diciendo que Slytherin son malos, que no son dignos de confianza, y mira lo que me han hecho. Si eso es bueno, no sé si quiero saber lo que es ser malvado.
Bueno, no había respondido a su pregunta directamente, pero era mejor que nada, y podía adivinar quiénes le habían atacado y quienes eran ¿ellos, pero era casi el toque de queda y el aula en la que estaban no era el mejor lugar para tener la conversación que sabía tendrían.
—¿Puedes mantenerte en pie? —preguntó, haciendo que Longbottom se centrara en él de nuevo.
Tomó un tiempo, pero Longbottom asintió, cuando se levantó, él perdió el equilibrio y casi se cae, solo los rápidos reflejos de Harry lograron impedirlo.
—Apóyate en mí —dijo Harry, él no servía particularmente como muleta para el chico, pero si no le ayudaba, les tomaría años llegar a la sala común.
—¿A dónde vamos? —preguntó Longbottom, luego de haber salido de la habitación.
—Sala común de Slytherin —respondió Harry casualmente.
—¿Qué? —chilló Longbottom, tratando de alejarse lo más posible de Harry, aunque era un poco difícil, teniendo en cuanta que éste no lo estaba dejando ir.
—No e preocupes, estás conmigo, nada va a pasarte —le aseguró Harry, si jugaba esto correctamente él tendría un nuevo miembro en su Corte.
Longbottom lo miró con incredulidad, pero ya no trató de alejarse, lo cuál consideró como una buena señal.
—Cuando Harry dijo la contraseña y entró con Longbottom, no podía decir quién estaba más sorprendido, si los Slytherin o Longbottom.
Harry casi arrastró a Longbottom hacia donde su Corte descansaba. Cuando Longbottom vio quienes estaban allí casi entró en shock.
—¡Ustedes! —exclamó, señalando a los gemelos, quienes estaban tendidos en el sofá leyendo un libro.
Al oír la exclamación de Longbottom todos los miembros de la Corte le miraron, haciendo que Longbottom palideciera un poco y comenzara a tartamudear. Conteniendo un suspiro, él empujó a Longbottom al sofá más cercano.
—Adrian, cuida de él —instruyó Harry, yendo a sentarse a su sillón y cogiendo un libro que había sobre la mesa poniéndose cómodo, sabía que su Corte se haría cargo de todo.
Adrian ni siquiera pensó en preguntarle a Harry el porqué había traído al Griffindor, otras personas podrían haberlo encontrado extraño, o más bien ellos -debido a que los miembros hacían lo mismo-, seguían a Harry con tanta facilidad, con tanta dedicación; pero para ellos era tan natural como respirar. Si alguien le porqué él no sería capaz de responder, o por lo menos de darle a la persona que preguntó una respuesta que le satisfaga, después de todo, dudaba que aceptaran o entendieran la respuesta de 'porque él es Harry'.
—Hey, pequeño león —dijo en voz baja, no quería presionarlo más de lo que ya estaba—. ¿puedes decirme cuáles son tus heridas?
Cuando él no dijo nada, contuvo un suspiro y miró a los gemelos.
—Neville —dijo Fred, de rodillas delante del sofá donde Neville estaba sentado—. Puedes confiar en Adrian.
—¿Qué están haciendo aquí? —preguntó Neville, mirando a Fred conmocionado.
—Hablaremos después que Adrian te haya visto, ¿de acuerdo? —intentó persuadirlo George.
Al ver a Neville asentir, Adrian comenzó a trabajar. Él no era una especialista, pero sabía de algunos hechizos de diagnóstico y algunos pocos de curación. Harry había sugerido que podría ser útil saber, sobre todo cuando entrenaban.
—Son solo algunas contusiones y cortes, el más profundo está en su pecho, pero para cuando lo cure no habrá ni siquiera una cicatriz —les informó Adrian, mirando a Graham continuó— ¿puedes ir a mi habitación y conseguir el bálsamo para moretones que hay en el contener azul en el segundo estante de la cómoda cerca del sofá? —al ver a Graham guiñarle miró a Neville de nuevo—. Voy a curar los cortes y a arreglar tu ropa, , el bálsamo es para que te lo pongas antes de ir a dormir, mañana estarás como nuevo de nuevo.
—Gracias —susurró Neville.
—No hay nada que agradecer, eres uno de los nuestros.
—¿Qué? —exclamó Neville, perplejo.
—Bueno, Harry te trajo —explicó Theo con una risita—. Eso te convierte en uno de nosotros.
—P-pe... pero... pero... p-p-p-pero..
—No te preocupes —agregó Draco, luego de haber dejado de leer por un momento—. Cuidamos de los nuestros.
Neville parecía estar en shock, sin saber qué hacer, miró a Harry. Casi como si sintiera los ojos en él, Harry bajó su libro y captó la mirada de Neville. Harry se limitó a asentir, pero, para Neville, un niño que siempre hubo estado solo, quien nunca tuvo a nadie que realmente pareciera preocuparse por él, ese asentimiento era más importante de lo que jamás podría explicar. Con ese simple gesto, la Corte había ganado un miembro que sería fanáticamente leal.
Al ver a Neville calmarse un poco y una pequeña sonrisa aparecer en su rostro, Fred decidió preguntar.
—¿Puedes decirnos qué pasó?
—¿Qué tal esto, Fred y yo te diremos porqué estamos aquí y tú nos dirás que ocurrió? —sugirió George cuando vio a Neville ponerse incómodo.
Neville asintió y los gemelos se sentaron en el sofá delante de él.
—Como sabes, Fred y yo venimos de una gran familia. Y para todos los que lo ven desde fuera, nuestros padres son perfectos. Pero la verdad es... bueno, es difícil de explicar. Pero es como si Fred y yo no encajásemos en el molde en el que creen todos sus hijos han de estar.
—Nuestro padre no está muy presente, siempre está trabajando y cuando no lo está, él está en su cobertizo, jugando con cosas muggles, dejándole el camino libre a nuestra madre. No puedo recordar un día en el que George y yo no fuéramos comparados con nuestros hermanos, especialmente Percy.
—No culpamos a Bill o a Charlie por irse tan pronto terminaran Hogwarts, nunca les gustó lo que nos decía nuestra madre, pero Percy...
—Percy usa cada oportunidad que tiene para decirnos a George y a mí que somos una decepción, que nuestra madre preferiría que fuésemos como él.
—Y nuestra madre, bueno, ella nunca lo negó.
—Entonces tenemos a Ron y a Ginny. Ginny es la bebé, podría matar a cualquiera frente a nuestra madre y ella diría que no fue culpa de Ginny. Y Ron... Ron cree que tiene tanto para demostrar que se ha vuelto un ignorante, auto-delirante, un fanático que cree que tiene derecho a lo que sea solo porque él así lo quiere.
—Fred y yo nos sentimos como si no fuéramos parte de la familia, al igual que Bill y Charlie. Nosotros los escuchamos hablar una vez, pero éramos demasiado jóvenes como para entender a lo que se referían entonces.
—Y el año pasado encontramos a Harry. Encontramos el lugar donde pertenecemos. No le importa si George y yo no encajamos en el molde. Mientras seamos uno de ellos nos aceptarán tal y como somos.
Se quedaron en silencio durante unos momentos, Graham había regresado en medio de la conversación y había puesto el recipiente con el bálsamo cerca de Neville, antes de sentarse a su lado. El hecho de que Neville no se hubiera dado cuenta demostraba cuán centrado estaba en la historia de los mellizos.
—Perdí el pergamino con la contraseña para entrar en la sala común de Griffindor, así fue como Black supo la contraseña —dijo Neville viéndose avergonzado de admitirlo y luciendo como si quisiera decir algo más, por lo que después de tomar una respiración profunda y reuniendo su coraje Griffindor, continuó—. Los Griffindor fueron instruidos para no darme la contraseña...
—No hemos escuchado nada acerca de eso —interrumpieron los gemelos al unísono.
—Ustedes no estaban en la sala común cuando Percy dio la orden como niño cabeza. Él dijo que era una vergüenza para Griffindor y que los otros Griffindor no podían permitir que yo deshonrara aún más a nuestra casa. Algunos estudiantes, especialmente los de mi dormitorio, decidieron mostrarme lo que pasaría si no me comportaba como un Griffindor y no dejaba de avergonzarlos. Percy vio lo que hicieron y dijo: 'Asegúrate de lucir presentable, ¿no has avergonzado a Griffindor lo suficiente ya?', y me dejó en el aula donde Harry me encontró.
—Lo siento, pero su hermano es un hijo de puta —dijo Blaise a los gemelos cuando Neville no dijo nada más durante un momento.
—Sabemos —respondieron los dos, luciendo extremadamente serios.
—Hey Neville —dijo cuando se dio cuenta de que Neville parecía un poco temeroso—. No tienes que temer ya. Eres uno de nosotros. Tu eres una parte de la Corte de Harry.
Levantando la cabeza, Neville miró a su alrededor y vio que todos estaban sonriéndole. Él les devolvió la sonrisa, puede que él no supiera qué era la Corte, pero era parte de ella y haría todo lo posible para poder ser digno de lo que Harry le había dado.
Era casi fines de Noviembre y Harry se hallaba en la sala de entrenamientos con sus amigos, solo faltaban los gemelos.
En las últimas semanas los gemelos habían estado más bien distraídos, pero nunca habían faltado a mostrarse en un entrenamiento. Si no aparecían para el final del mismo, Harry tendría que hablar con ellos. Ni siquiera era por el entrenamiento, era que estaban comportándose extrañamente y estaba comenzando a preocuparse , no que lo fuera a admitir, jamás.
—¡Eso es Neville!
—El grito de Theo llamó su atención lo que le hizo ver hacia donde estaban todos parados. Los miembros de la Corte rodeaban a Neville, enseñándole un nuevo hechizo.
Habían pasado las últimas semanas entrenando a Neville para que pudiera estar a su nivel. Durante los primeros días Harry no pudo entender porqué era que Neville parecía incapaz de lanzar hasta el más básico de los hechizos, en especial porque Harry podía sentir su magia y sabía que estaba justo un poco por sobre la media.
Fue solo luego de que Neville le confesara que fue su abuela quién le obligó a usar la varita de su padre, que se dio cuenta del problema. Como no había nada que hacer respecto al problema por el momento, decidieron ayudarle tanto como pudieran y asegurarse de que al menos tuviera bien sabida la teoría.
Acordaron reunirse en el Callejón Diagon durante las vacaciones de Navidad, donde comprarían una varita, no había necesidad de decirle aquello a su abuela. Al principio Neville estaba un poco en contra, temiendo a lo que podría hacer su abuela, pero Harry pudo persuadirlo.
Neville encajaba bien con el grupo y era asombroso ver los cambios que atravesaba. Aún era un poco tímido pero estaban ocupándose de ello y Harry estaba seguro de que para finales de año, Neville sería una persona completamente diferente.
—Al oír la puerta abrirse, Harry miró hacia atrás y, tan pronto como vio a sus demonios supo que algo no estaba bien.
—¿George? ¿Fred? —preguntó mirándolos a ambos, haciendo que los demás vieran también en su dirección.
Los gemelos se sentaron en las sillas disponibles ante él, y los demás de reunieron a ellos al ver sus expresiones.
—Los gemelos pusieron un viejo y desgastado pergamino sobre la mesa y Harry levantó una ceja.
—George y yo encontramos este pergamino en nuestro primer año. Cómo lo encontramos no es lo importante, si quieres saber siempre podemos decirte más adelante.
Era muy extraño ver a Fred y a George con expresiones tan serias, por lo que escuchó con atención -aunque Harry tuviera un muy mal presentimiento al respecto, porque la furia en los ojos de los gemelos era visible para la vista de todos y, para que los gemelos estuvieran en ese estado, no podía ser nada bueno-.
—Lo importante es que sepan lo que hace el pergamino —continuó George donde Fred se detuvo—. El pergamino es un mapa.
—Un mapa de Hogwarts —añadió Fred.
—Que muestra a todos los que están en el castillo, y sus tierras.
Harry estaba seguro de tener la misma expresión que sus amigos. Sus demonios tenían en sus manos una mina de oro. Lo que sin dudas explicaba cómo ellos habían sido capaces de encontrarlos el año anterior y el como podían ir caminando a través del castillo sin ser atrapados.
—Desde que nos enteramos que Black logró entrar en el castillo, siempre estamos mirando el mapa. Nos turnamos, incluso por la noche, primero duerme uno y luego el otro. Hace un par de semanas Fred vio algo, a alguien, que no debería de estar en el mapa.
—Que no debería estar vivo, y mucho menos en el mapa.
—Y tengan en cuenta que el mapa no está mal.
—¿Quién apareció en el mapa? —preguntó Harry, manteniendo su voz tranquila y controlada.
—Peter Pettigrew.
—¿El mago que mató Black? —preguntó Graham incrédulo.
—El mismo —confirmó George.
—Como pueden imaginarse, encontramos aquello bastante extraño. Así que enviamos una carta a Marcus para ver si podría conseguirnos los archivos del juicio de Black y así poder confirmar el nombre, quién sabía, quizás habíamos escuchado o leído mal, y no estaría demás asegurarnos de estar en lo correcto —explicó Fred—. Marcus nos respondió la semana pasada. Dijo que no había ningún archivo sobre el juicio de Black, dijo que no había siquiera un registro de que nunca hubiera habido un ensayo para él.
—Ellos pusieron a Black en Azkaban sin un juicio —susurró Draco.
—Pensamos lo mismo —acordó George.
—George y yo comenzamos a tener un mejor control sobre el punto que decía Peter Pettigrew.
—No pueden ni imaginar lo sorprendido que estábamos cuando veíamos el punto casi siempre en la sala común de Griffindor, o en los dormitorios de los chicos de tercer año. Y siempre había alguien cerca suyo, por lo general Ron, nuestro hermano.
—Nos las arreglamos para seguirlo hace dos días.
—Intentaba salir del castillo, era una rata —dijo George—. Pero no cualquier rata, era Scabbers, la mascota de nuestro hermano.
—Por un momento pensamos que el mapa estaba mal. Lo sorprendimos de todos modos, más vale prevenir que curar ¿cierto? Pensábamos sobre qué hacer, cuando recordamos ciertas coincidencias.
—Sí, por ejemplo. La rata apareció en nuestro patio trasero el día después de la muerte de Pettigrew. Le faltaba un dedo, y lo único que encontraron de Pettigrew fue su dedo. Además, las ratas no viven más de una década.
—Animago. Eso fue lo primero que se me vino a la mente —terminó Fred con gravedad su explicación, y Harry entendió el porqué.
—Solo alguien que fuera culpable de algo pasaría más de una década solo, escondiéndose como una rata.
—¿Dónde está la rata? —preguntó Harry, sus pensamientos ya en sobremarcha.
Fred y George se miraron y sacaron de la mochila que llevaban un recipiente de vidrio, dónde había una gorda y ordinaria rata gris.
—Lo hemos mantenido desmayado e inmovilizado, y encantamos la caja para que fuera irrompible. Hemos estado aprendiendo un hechizo para convertir animales y que demuestre así si son animagos o no. Si la luz es verde es un animal, si es roja es un animago. Por eso no dijimos nada antes, queríamos tener los medios para probarlo, de una manera u otra —le informó Fred.
—Despiértalo y lanza el hechizo —ordenó Harry, su voz más fría de lo habitual.
Fred asintió y apuntó con la varita a la rata. Harry quería ver como se comportaba la rata estando despierto.
Tan pronto como despertó, ésta miró alrededor de la caja de cristal, tratando de escapar, aunque el objetivo de Fred no falló, golpeando a la rata con el hechizo. Todos contenían la respiración, y después de lo que pareció una eternidad -pero que no fueron más de unos pocos segundos-, la rata brilló roja.
Harry se arrodilló en el suelo, quedando a la misma altura de la rata, quién se había inmovilizado por completo en su jaula, mirando a Harry con lo que parecía ser pánico, aunque no estaba seguro, era bastante difícil de decir dado que era una rata.
—Bien, bien, bien, ¿qué tenemos aquí? —preguntó Harry, su voz llena de alegría maliciosa—. Hola, Peter.
—¿Qué hiciste con la rata? —preguntó Blaise a la siguiente mañana.
—Está en un lugar seguro —respondió Harry con una sonrisa maliciosa—. Todavía estoy viendo cual será su mejor uso.
Ninguno de sus amigos pudo contener la risa que se les escapó, sabían perfectamente el tipo de tratamiento que Harry le daría a la rata. Habían oído lo suficientemente a menudo sobre que no tenía a nadie sobre quien probar algunas de las interesantes maldiciones que había encontrado.
Ellos negaron con la cabeza y salieron de la sala común, era fin de semana y la mayoría de los estudiantes aún estaba durmiendo, la única razón por la que ellos estaban despiertos era porque querían tener un poco de entrenamiento por la mañana.
Fue pura coincidencia entonces que escogieran ir por una ruta diferente hacia su sala de formación, y que fuera tan temprano, fue pura coincidencia también lo que les hizo pasar más allá de ese armario de escoba en particular.
—Cállense —ordenó Harry, intentando oír mejor el sonido que sabía que hubo escuchado antes.
Los cinco chicos se tranquilizaron inmediatamente, mirando a Harry con curiosidad. Draco estaba a punto de preguntarle qué le pasaba, cuando todos escucharon el ruido.
Venía desde detrás de la puerta a la derecha de Harry, quién había oído lo suficiente como para identificarlo como alguien llorando.
Pensó en ignorarlo. Después de todo, no era probable que tuviera algo que ver con él, pero recordó a Neville y cambió de opinión, tal vez podría conseguir algo de ello.
Haciéndole señas a sus amigos para que se detuvieran, caminó hasta la puerta y la abrió. Era un cuarto de escobas, lleno de basura y lo que se suponía eran suministros de limpieza, y una niña en el suelo. Una niña desnuda.
El cerebro de Harry necesitó algunos segundos para procesar lo que estaba viendo, peor tan pronto como lo hizo, empezó a analizarla.
La chica tenía algunos rasguños por todo el cuerpo, pero aparte de eso se veía bien, y Harry agradeció a Merlín que la niña no hubiera sido más lastimada, o peor, violada. No importaba que tan sádico él fuera, aún había algunas cosas que no toleraba, y la violación era una de ellas, sobre todo porque la chica no parecía tener más de once, doce como máximo.
—Hey —dijo con voz suave y cálida, no queriendo a asustar a la chica.
Una cabeza rubia platinada de cabellos largos que enmarcaba un rostro de muñeca con grandes ojos azules llenos de lágrimas, le miraron. La chica no intentó cubrirse, ni hablar.
—Soy Harry, ¿cuál es tu nombre?
—Luna —contestó la chica tras varios segundos, con una voz dulce y soñadora.
—Hola Luna, ¿no tienes frío?
Luna asintió, un movimiento muy pequeño, casi inexistente, pero lo suficiente para que Harry sonriera, al menos la chica reaccionaba. Sin siquiera pensar en ello, él se quitó el abrigo y lo envolvió alrededor de Luna.
—Luna, me gustaría que vinieras con nosotros, así podremos sanar los arañazos y darte algo de ropa, ¿de acuerdo?
Los ojos de Luna encontraron los suyos y Harry sintió como si estuviera mirándole el alma, aún entonces él no rompió el contacto visual. Después de lo que pareció una eternidad, Luna pareció satisfecha con lo que fuera que hubiera visto, porque ella asintió con la cabeza y se levantó, sosteniendo el abrigo cerca de su cuerpo.
—Draco, ve a buscar a los otros tres. Tan pronto como lleguen, llévalos a mi habitación —instruyó Harry, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Luna y tirándola hacia sí. No sabía si se encontrarían con alguien, pero prefería tener a Luna cerca suyo en caso de hacerlo, antes de comenzar a caminar de nuevo hacia la sala común de Slytherin. Los otros, al ver la intención de Harry, caminaron alrededor de ellos, formando una barrera que ocultaba a Luna de la vista.
Afortunadamente no se toparon con nadie y la sala común estaba vacía al llegar, lo que no era nada sorprendente dado que era poco después de las seis y media de la mañana de un sábado y no era sorpresa que los estudiantes estuvieran aún durmiendo entonces, o por lo menos en sus habitaciones.
Después de que Harry dio a Luna permiso de entrar a su habitación, se sentó en su cama, mientras que los otros se sentaban en los sillones cercanos a la ventana, donde Harry había creado una pequeña sala de estar.
—Luna, Adrian curará todos esos arañazos, ¿de acuerdo? Puedes confiar en él.
Una vez más sintió como si ella estuviera mirando su alma.
—Confío en ti, Harry Potter —terminó por contestar en el mismo tono de ensueño.
Harry sonrió y llamó a Adrian para que terminara, pero después de ver que Luna no tenía problemas con Adrian, dio un paso atrás.
—Dobby —susurró él sin levantar más la voz.
Casi al instante apareció un elfo doméstico. A pesar de pertenecer a los Malfoy, él era fanáticamente leal a Harry. Incluso Lucius le había dicho que había pensado en dárselo a Harry como regalo de cumpleaños debido a la lealtad de éste hacia él, a lo que Harry se negó, diciendo que no tenía casa en la que el elfo trabajase, pero que tan pronto como llegase a poseer un sitio, y si la oferta seguía en pie, la aceptaría. Eso no impedía que el elfo hiciera todo lo que Harry le pidiese, aunque no fuera su amo.
—Amo Harry Potter, señor, ¿qué puede hacer Dobby por el joven amo? —y tampoco le impedía llamarlo amo a Harry.
—Dobby, necesito que compres algo de ropa para Luna, tienes permiso para tomar dinero de mi bóveda. Compra lo que consideres necesario y tráelo a Luna.
—Sí, señor —y con un suave pop, se había ido.
—No tienes que hacer eso. Mis ropas terminarán por aparecer en algún lado.
Harry se giró y vio a Luna mirarlo, con sus grandes ojos azules un tanto vidriosos, como si ella no estuviera realmente allí.
—Sé que no tenía qué, pero quería, ¿porqué no tomas un baño caliente? así podrás calentarte un poco.
—De acuerdo Harry Potter, iré. Puedes hablar con tu Corte.
Tratando de no mostrar cuánto le hubo sorprendido lo que había dicho, Harry le mostró donde estaba el baño y donde podría encontrar las toallas y otras cosas y, cuando terminó, fue a sentarse junto a sus amigos. Fue poco más de un minuto después que Draco apareció seguido de Fred, George y Neville.
—Hey, ¿qué está pasando? Draco no nos dijo —preguntó Fred, sentándose en un lugar vacío.
Harry les contó lo sucedido y Fred y George se miraron.
—¿Es rubia, pequeña y con grandes ojos azules que luce un poco soñadora y cómo si no estuviera ahí? —preguntó Fred. Cuando Harry asintió, George continuó.
—Ella es Luna Lovegood. Vive cerca nuestro, su padre es el dueño del Quisquilloso. La mayoría de la gente la llama 'loca porque es un poco extraña.
—Siempre es ridiculizada por los estudiantes, supongo que la intimidación se intensificó —añadió Fred.
—Estoy aliviado de que no fue violada —confesó Graham, sus ojos lucían perseguidos por los recuerdos y todos le miraron con simpatía. Poca gente sabía, pero Graham tuvo una hermana menor. Durante el segundo año de Graham, sus padres fueron al Londres muggle por negocios y llevaron a la niña con ellos. Terminaron separándose y sus padres perdieron su rastro en la multitud. Fue encontrada un par de horas más tarde, había sido brutalmente violada y asesinada, solo tenía nueve. Nunca encontraron a quien lo hizo, ni siquiera sabían si era un muggle o un mago, aunque los aurores creyeron que fue un mago ya que había rastro de magia accidental, por lo que creían que era un mago puesto que un muggle no hubiera sido capaz de hacer lo que había hecho, teniendo en cuenta la forma en la que la magia de la niña había reaccionado. Ella había hecho un agujero en una pared de ladrillos y había marca de varias quemaduras que mostraban que algo se había quemado, estaban seguros de que un muggle no habría sido capaz de tratar con ello. La mejor teoría que tenían era que alguien la había atrapado entre la multitud, podía ser alguien que tuviera algún rencor contra la familia o quién solo vio una presa fácil. Harry estaba seguro de que esta situación le había traído malos recuerdos.
—Si eso hubiera pasado hubiera habido una persona menos en el castillo para antes de finalizar el día —dijo Harry, causando un escalofrío a más de uno; esos ojos prometían una larga y agónica muerte.
Neville era el único que nunca había visto ese lado de Harry; sabía que existía, ya que los otros miembros le habían dicho de varias situaciones en las que había pasado antes de que él se uniera a la Corte.
Al principio no sabía como iría a reaccionar si, no, no sí, sino cuando viera el lado más oscuro de Harry, pero al menos ahora sabía porqué los otros miembros habían usado ese tono cuando hablaron de tales situaciones. La magia de Harry era adictiva, y cada vez que bajaba su máscara, cada vez que mostraba ese lado más oscuro de sí mismo, su magia casi se derramaba de su cuerpo, filtrándose en los que los rodeaba como si de la luz del sol se tratara.
Nunca en su vida había pensado que iría a asociarse con alguien como Harry, pero allí estaba, siendo parte de un grupo en el que la mayoría de los miembros estaban conectados de alguna manera con las mismas personas que torturaron a sus padres hasta la locura , Draco era incluso sobrino. No por primera vez se preguntó qué habrían dicho sus padres de tal situación. Se preguntó lo que depararía su futuro, puesto que estaba rodeado de gente tan obviamente oscura y sabiendo que estaba siendo influenciado por ellos. Solo un mes atrás él se habría asustado si hubiera oído a cualquiera hablar sobre matar a alguien con tanta ligereza en el tono sobre tal hecho, ahora, sin embargo, lo único que pasó por su cabeza era que esperaba que Harry prolongara su muerte lo más larga y dolorosamente posible, ¿lo hacía eso un mago oscuro? ¿Le hacía malo? Honestamente no lo sabía, y una parte de sí le decía que debería de estar más preocupado sobre ello de lo que estaba. Pero, otra parte de él, una gran parte de él, le recordó como había sido tratado por la luz y, si debía elegir entre uno y otro, bueno, tan solo diría que no había opción en absoluto; él escogería a la Corte cualquier día. Ellos lo habían aceptado tal cual era, y si Luna hubiera sido violada y él dijera que quería que el responsable sufriera no sería juzgado. Sabía que ellos seguirían tratándolo como siempre lo hicieron, por Morgana, estaba seguro de que le enseñarían las maldiciones correctas para causar tal sufrimiento incluso.
Era curioso como tal pensamiento le resultaba tan extrañamente reconfortante. Era extraño ser incondicionalmente aceptado puesto que nunca lo había sentido antes, pero eso era lo que Harry y su Corte le habían ofrecido, lo menos que podía hacer era devolverles el favor; aceptándolos tal y como eran, sin condiciones y con tendencias sádicas y todo. Saber que ellos confiaban en él lo suficiente como para mostrar ese lado de sí mismos con él era, como ya había dicho, reconfortante.
La puerta del baño se abrió y lo sacó de sus pensamientos, lo que captó la atención de los demás.
—Luna, espero te guste la ropa —dijo Harry, señalando un sillón para que Luna tomara asiento.
—Oh, sí —respondió ella, dando un pequeño giro y haciendo que la mitad inferior del vestido volara un poco—. Es realmente bonito —y Luna estaba en lo cierto, el vestido era bastante bonito, de un color plata que, dado el material en el que estaba hecho, lo había parecer casi líquido, y la cinta azul complementaba dicho vestido bastante bien también. Harry no lo admitiría nunca, pero ese vestido la hacía parecer aún más a una muñeca.
Después de que Luna se sentó, Harry hizo la pregunta que había estado en su mente desde que la vio.
—¿Quién te hizo eso?
—Ellos piensan que soy extraña. A veces las niñas pueden ser mucho más crueles que los niños —respondió ella y, aunque no fue una respuesta que le satisfizo, fue mejor que nada. Al menos ahora sabían que habían sido las chicas de Ravenclaw, o por lo menos esperaba que fueran solo de Ravenclaw.
—Tomarás el desayuno con nosotros en la mesa de Slytherin —le informó Harry.
—Lo sé —respondió Luna serenamente— ¿Vas a hacerles daño? —preguntó ella con esa voz de ensueño suya.
—No lo sé aún. Depende de la reacción que tengan a partir de hoy.
—Hmmm, de acuerdo —respondió ella, sonriendo aún soñadoramente.
—Quiero que me digas si te hacen algo, no importa lo que sea.
—Por supuesto que lo haré —contestó ella, como si aquello fuera la cosa más natural del mundo—. No sería una buena seguidora si no hiciera lo que pidieses —añadió, antes de comenzar a tararear una melodía.
Harry miró a los demás, viéndose tan perdidos como él. Bueno, ella realmente era bastante extraña pero, ¿quién era él para juzgarla? Por lo que había visto, todos ellos estaban lejos de ser normales, además, ¿quién diablos querría ser normal? Ella encajaría bien.
Riendo, Harry se levantó, seguido de cerca por los otros, y dándole una mano a Luna para ayudarla a levantarse.
—Bueno, pequeño cuervo, bienvenida a la Corte —dijo Harry con una sonrisa. (1)
(1) Él le dice 'cuervo' a Luna debido a que en inglés cuervo es Raven, por RAVENclaw (solo por si no lo sabían o habían leído antes)
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20/6/15
Les debo un enoooorme 'LO SIENTO' por la larga demora y en verdad lo hago... pero bueno, finalmente aquí lo tienen completo y espero lo hayan disfrutado. Fue un capi de caaasi 18mil palabras por lo que, sí, me tomé mi tiempo... A pesar de lo que había dejado antes aún me faltaban unas 7mil palabras lo que para mí es puffff. Supe en lo que me metía cuando tomé esta traducción pero así y todo lo haré a mi tiempo, ok? Por favor, esperen con paciencia -aunque sé no es cosa fácil =P -
MUCHAS, MUCHAS, PERO MUCHAS GRACIAS A QUIENES HAN COMENTADO Y ESPERADO AÚN POR ALLÍ! Tardo pero siempre vuelvo ;)
Besos y cuídense
*Guada*
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