Advertencia: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, yo sólo los tomo prestado para compartir esta historia con el fandom.

1.-

Draco comenzó a subir las escaleras poco a poco mientras se sostenía el estómago y se tapaba la boca con una mano, aparentando tener ganas de vomitar.

—¿Quieres ayuda? —le preguntó su madre en voz alta y él se apresuró en negar con la cabeza.

Cuando estuvo fuera de la vista de sus padres, y de la mirada inquisitiva de su hermana -que Draco estaba completamente seguro de que no se había creído su excusa para no quedarse a lavar los trastes-, terminó de subir las escaleras de manera normal, acelerando su andar luego tan pronto estuvo en el pasillo, dirigiéndose hasta su cuarto.

Draco soltó el aire retenido cuando estuvo dentro de la seguridad de éste, a la vez que le ponía el pestillo a la puerta, sabiendo de sobra que lo primero que haría Hermione en cuanto sus padres se durmieran, sería dirigirse a su habitación.

Sí, estaba actuando como un cobarde, pensó mientras se disponía a quitarse la ropa y entraba a la ducha. Pero no le importaba, lo único que le importaba ahora era que había podido esquivar a Hermione durante todo el día (Con mucho esfuerzo cabía decir) y que ella se llevaría un chasco cuando intentara abrir su puerta y no pudiera. Draco esperaba que esto fuera suficiente para que su hermana entendiera que no quería hablar con ella; por lo menos de nada que tuviera que ver con los besos. Draco había concluido que lo que quería decirle tan urgente tenía que ver con esto (¿De qué más si no?), y obviamente que tendría que ser a solas, lo que también sabía que ella y él terminarían haciendo otra cosa con sus bocas, menos hablar.

Draco salió de la ducha y sacudió la cabeza, con el fin de desahcerse de la vocesita fastidiosa que le decía que la perspectiva de su último pensamiento tampoco es que estaba mal; porque sí lo estaba. No era para nada bueno que él se estuviera muriendo de ganas por volver a besar a su hermana, a tal punto, que inconsciente había caminado hasta la puerta de su cuarto, para quitarle el seguro... Afortunadamente -o infortunadamente, ya no sabía-, se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer, y se dio media vuelta.

Draco extrajo un boxer de la gaveta donde guardaba la ropa interior, y se quitó la toalla húmeda para colgarla en el respaldo de la silla que estaba frente su escritorio. Una vez estuvo listo se tiró en la cama con intención de dormir, suponiendo que no tardaría mucho en hacerlo, ya que la noche anterior no había dormido lo suficiente.

Draco no se equivocó: Se quedó dormido de inmediato. Cayó en un sueño tan profundo que, al cabo de no sabe cuánto tiempo, cuando creyó oír un ruido y quiso abrir los ojos, no pudo. Los párpados los sentía pesados. A decir verdad sentía todo su cuerpo pesado, y pensó que a lo mejor era que estaba soñando con haber oído algo. Pero comenzó a dudarlo luego al sentir que un lado de su cama se hundía. Definitivamente Draco sabía que no lo estaba soñando, pese a que seguía profundamente dormido. Aún así, puso todo su empeño por lograr abrir sus ojos, consiguiendolo a duras penas, lo que le permitió ver un borrón sentado al lado de él. Un borrón que dejó de serlo para convertirse en su hermana, por lo que Draco ahora si estaba seguro de estar soñando, porque no había manera de que Hermione hubiera entrado en su cuarto... Menos para hacer lo que él creía estaba apunto de hacer.

Una alarma se prendió en él, su sueño se esfumó por completo, y abrió los ojos de par en par a la vez que su mano voló, atajando la de su hermana, que cerró el puño en el aire, a poco centímetros de...

—¿Hermione? —preguntó casi sin voz, dubitativo, no estando seguro todavía de estar soñando o no.

Hermione no le respondió. Su semblante era pálido y su pecho bajaba y subía de forma errática.

—¡Me asustaste, estúpido! —le acusó en voz baja mientras le golpeaba la mano que tenía sujeta la de ella.

—¡Auch! —exclamó Draco, soltándola para poder sobarse la mano que ella le había golpeado, que le dolía una barba... Esperen un momento, ¿le dolía el golpe que le dio su hermana? Obviamente que, si la repuesta era afirmativa -que lo era-, entonces eso solo significaba...

»¿Cómo demonios entraste? —le inquirió molesto, poniéndose de pie con rapidez, ignorando el mareo y el que su visión se hubiera nublado, por el hecho de haberse levantado abrutamente.

Draco tomó Hermione por el brazo, obligándola a que también se pusiera se pie, comenzando luego a sacarla a rastras de su habitación, sin esperar a que ella le diera una respuesta, porque no la quería, lo único que quería era que ella se fuera antes de que pudiera a reparar a conciencia, en el pijama que llevaba puesto que, para variar, adivinaba que era corto y revelador cómo no.

—¡Suéltame, me estás lastimando! —le exigió ella, con un tono que, por la hora, debía de haberse escuchado del otro lado del barrio.

Draco la soltó como si de repente su brazo le hubiera quemado la mano. Se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos, esperando, con el corazón acelerado, que sus padres inrrumpieran en su cuarto.

—Duermen como roca.

—¿Qué? —abrió los ojos al no entender su comentario.

—Que ya sabes qué hacen los sábados en la noche, por ende, a esta hora deben estar como muertos. No se despertaran así la casa se estuviera derrumbando. —le explicó, fastidiada, y él no pudo evitar sonrojarse un poco al entenderla claramente.

—Ah... —dijo, todo cortado, mientras dejaba caer sus brazos. Se aclaró la garganta luego.

»¿Cómo entraste? —preguntó de nuevo, cambiando de tema -lo menos que quería era hablar sobre la vida íntima de sus padres-, y también porque le daba curiosidad. El recordaba haberle dejado el seguro a la puerta.

Hermione sonrió mientras sacaba algo del bolsillo lateral de su prenda inferior. Es decir, del shorts blanco que dejaba desnudas sus piernas hasta la mitad de sus muslos.

Draco se obligó a desviar la mirada.

—Con esto —le dijo ella, haciendo que, de manera automática, él volviera a posar sus orbes grises en ella, viendo el pequeño objeto que ella sostenía a la altura de su torso, y que no lograba definir bien qué era... Lo que sí veía, y muy, muy claramente, era que ella no llevaba sujetador debajo de la franelilla -también blanca- que tenía puesta.

»En serio no creíste que un pestillo me iba a detener, ¿o sí? —le dijo ella de manera retórica, en tanto se guardaba otra vez el objeto no identificado en su bolsillo.

Draco evitó volver a ver sus piernas y se giró para caminar hasta su cama, sentándose.

—¿A qué viniste? —preguntó con voz ronca a tiempo que, disimuladamente, tomaba su almohada y se la ponía sobre su regazo, ocultando el muy notorio efecto que su hermana tenía en él.

Hermione rodó los ojos.

—Creo que el no dormir te afectó el cerebro —le contestó ella, parafraseando lo que él le había dicho la mañana del sábado—. Sabes bien a qué vine, señor: ¡Ay, ay, me duele el estómago! —continuó, haciendo una mala imitación de él, agarrándose el estómago y doblándose dramáticamente. Por último se llevó el dedo índice a su boca abierta, haciendo un gesto que le decía claramente que su actuación le había parecido algo vomitivo.

»Por favor, hasta un niño de dos años lo hubiera hecho mejor. —bufó.

—Pues te recuerdo que fuiste tú la que lavó los platos. —presumió él, y Hermione abrió la boca para refutarlo, pero, aunque intentó varías veces, de ésta no salió ni media palabra. Al cabo de unos segundos, cerró la boca, levantó el mentón, y apretó los puños, molesta.

A Draco le pareció que se veía graciosa, a decir verdad, siempre lo había encontrado divertido, y sólo ahora reparaba en su verdadero motivo para molestarla en cada oportunidad...

...Una sonrisa involuntaria de dibujó en sus labios: Le gustaba.

—Me gustas.

Draco parpadeó, saliendo de su momentánea ensoñación.

—¿Ah? —preguntó confundido, no estando seguro de haber escuchado bien.

—Era eso de lo quería hablar contigo —Hermione le aclaró, a la vez sin aclararle nada—. Me... —quiso continuar, pero calló de repente, como si algo se le hubiera atorado en su garganta.

Draco la vió mirarse las manos, que ahora tenía entrelazadas, para luego soltar un suspiro y lavartar la cara hacia él. En los ojos de Hermione se reflejaba cierta duda, pero, cuando comenzó a caminar hacia él, lo hizo sin titubear. Era tanta su determinación, que Draco se había quedado pasmado en su sitio, sin mover ni un sólo músculo... Ni si quiera se movió cuando ella se inclinó frente de él, para darle un pico en los labios.

—Me gustas. —ella le repitió, separándose pero sin alejarse de él.

Y, ésta vez, Draco la escuchó con claridad, lo que hizo que él saliera de su estado de shock. La miró a la cara por un segundo, buscando cualquier indicio de burla por parte de su hermana, quizá una especie de venganza por él haberla ignorado todo el día, y haber hecho que ella lavara los platos por él, pero no halló ni un sólo rastro de burla y, lo que era peor -porque de ninguna forma él podía pensar que era mejor-, la duda se había esfumado de su mirada. Sus ojos eran sinceridad pura, lo que causó que Draco comenzara a experimentar una furia, sólo que no estaba muy seguro del porqué realmente.

—¿Estás bromeando?—escupió molesto, a la vez que hacía a un lado a Hermione con una mano -no de una manera muy amable-, y se ponía nuevamente de pie, caminando con paso firme hacia la puerta de su cuarto, pero un jalón de su mano derecha hizo que frenara su andar, y chocara con un pecho pequeño y blando. Draco cerró los ojos, sintiendo cómo se le erizaban todos los vellos de su cuerpo.

»Hermione suéltame —pidió con ira contenida. Ella no lo soltó.

—No estoy bromeando —le dijo—. En verdad me gusta y sé que yo también te gus...

Pero esa fue la gota que derramó el vaso y Draco no la dejó continuar. Se soltó de ella sin esfuerzo y la enfrentó.

—¿Gustarte, dices? —soltó de manera ácida, pero en voz baja, obligado a aguantarse las ganas de gritarle a su hermana.

Hermione se cruzó de brazos y lo miró directamente a sus ojos, que echaban chipas y que la retaban a que se retractara.

—¡Sí! —le aseguró ella, todavía firme ante su declaración. Dejándole en claro que ella no se dejaría intimidar.

Pero Draco dijo algo a continuación que, por segunda vez en la noche, hizo, no sólo que Hermione se quedara sin palabras, sino que ella también comenzara a dudar seriamente, de su ahora quebrantable firmeza:

—¿Y te gusto igual o más que el chico por el que llorabas hasta hace muy poco?

¡Hello!

Bueno, como prometí, aquí está el 10 y, les cuento que tengo escrito algo del 11. Sin embargo, no creo que pueda actualizar este fin de semana, debido a que se me es casi imposible escribir los sábados y domingos por increíble que parezca. Pero seguro para la próxima semana que les tengo el capítulo.

Quiero aprovechar para aclararles algo, porque sé (y no me vengan a decir que no, que bien saben que sí) que están esperando "acción" entre Draco y Hermione... Bueno, cuando yo comencé a escribir la historia (que en su inicio fue TS), no tenía pensado nada lemonoso (Si la historia la marqué como "M" fue por el tema del incesto), pero como la historia se me fue saliendo (?) de las manos, ahora se me ha presentado un problema (?)... Me explico: Yo no soy de escribir lemon a juro, siempre que lo escribo es porque de verdad se da, es decir, de verdad lo imagino, y estos tienden a ser muy explícitos, son muy pocas las ocasiones en las que utilizo eufemismos. Y es por esto que mis historias, algunas, han sido eliminadas de otras plataformas. De hecho, la historia original, que la subía en Wattpad, se me fue borrada, lo mismo ha ocurrido en , aunque la estoy volviendo a publicar con otro usuario.

Si les digo esto no es para decir que en esta historia no va haber lemon, porque sí lo habrá, y es por ésta razón que se les digo, porque no quiero que más adelante alguien se sienta ofendido por mi manera de narrar la situación sexual que se dará entre Draco y Hermione. Ya una vez tuve que borrar una historia de acá por amenaza de reporte. C,laro que eso fue hace algunos años, apenas iniciaba en esto (fue mi primera historia), y mentiría si digo que no me asusté.

Es por eso que les digo, a los que son muy sensibles, que están a tiempo si deciden no seguir leyendo la historia.

Dicho esto, procederé a contestar los rws.

AidaZamayoa: Pues sí, fue su culpa, así que se aguante ahora las consecuencias ¿no?

Y de nada, un placer seguir escribiendo y posteando para ustedes. Gracias a ti por leer a pesar de larga espera y comentar.

Saludos y besitos. Nos leemos lueguito.

lelu-chan: Sí, volví. Y que bueno, porque de verdad ya me hacía falta escribir.

Más feliz me pone a mí saber que todavía están pendientes de la historia.

Gracias por leer. Saludos. Nos leemos luego.

CDanae: Oh, gracias, linda. La verdad que quisiera que fuera mejor, pero a veces no consigo las palabras correctas para poder proyectar mejor los que pasa en mi cabeza, pero se hace el intento y me alegra que les guste.

Saludos y mil gracias por leer.

Gracias también a las personas que me leen en silencio y a las que se hace presente, ya sea agregando la historia a favoritos o siguiéndola.

Espero que les haya gustado. Nos leemos luego.