"Tengo que entrar en la TARDIS, si esas cosas todavía están ahí, tengo que evitar que lleguen otra vez al corazón de la nave." El Doctor parecía estar bien, como si tener el brazo roto no fuera nada importante. Se movió de un lado para otro de la sala de conferencias de Torchwood, mientras el resto de los presentes lo miraban en silencio. "Jack, necesito sacarlos de aquí y desde luego no voy a soltarlos por la Tierra. ¿Alguna idea?"
El capitán mantuvo la mirada baja sobre la mesa, jugueteando con el bolígrafo que tenía entre las manos. la conversación no le importaba, por mucho que alguien le dijera en ese momento que el mundo estaba a punto de ser destruido por alguna fuerza extraterrestre; él no habría prestado atención.
No podía dejar de pensar en Ianto, lo había dejado durmiendo, por mucho que su compañero había querido volver al trabajo y decirle que se encontraba bien, que ya no tenía extrañas visiones y que necesitaba recuperar su vida normal.
Jack se había negado, aunque desde luego no le iba a decir que era por miedo a que le ocurriera algo peor. No quería parecer demasiado protector, o excesivamente preocupado, aunque lo estaba.
"Necesitas descansar, has sufrido mucho estos días y te mereces dormir hasta tarde." Le dijo con la esperanza de que su joven compañero no descubriera la mentira en sus ojos. Le besó en la frente, se quedó allí unos segundos, disfrutando del encantador aroma de Ianto, para un momento después arroparle.
Le encantaba verlo dormir en su cama, protegido entre las sábanas que compartían todas las noches, como si pudiera estar abrazándolo y cuidando de él todo el tiempo. Parecía algo tan común, algo que en poco tiempo se había convertido en natural par Jack, dormir con alguien, despertarse en mitad de la noche, con una pesadilla y poder decirle a alguien que los fantasmas de su pasado le atormentaban.
"Jack…"
El capitán sonrió al escuchar ese tono de voz tierno y tímido en Ianto y al forma en la que sus ojos azules cobraban brillo porque Jack se preocupaba por él. No se lo diría nunca, se lo había prometido a si mismo, pero Ianto no podía sentirse mejor cuando Jack velaba por su seguridad.
"Lo digo de verdad, tienes que dormir. ¿Cuánto haces que no duermes una noche de un tirón sin pesadillas y sin calamares sebosos que intenten matarte?" Le acarició la mejilla y creyó ver que se sonrojaba, haciéndose uno ovillo como un gato que estaba preparado para dormirse.
Ianto cerró los ojos y se dio la vuelta, estaba seguro que cuando se despertara, Jack estaría allí, mirándole y sonriendo para darle los buenos días.
"Jack ¿me estás escuchando?"
"Si perdona, estaba…" Jack levanto la mirada, todos los miembros de su equipo, además de Rose, Martha y el Doctor le estaban mirando preguntándose que le ocurría. Pero él no dijo nada. "Las criaturas cierto. Si no quieren salir de la TARDIS por las buenas tendremos que sacarlas por las malas. Ya han herido a más miembros de mi equipo y amigos de los que estoy dispuesto a aceptar. Vamos chicos que alguien me diga que tiene alguna buena idea para acabar con ellos."
"No estaba hablando de matarlos, Jack…"
"Doctor se que tenemos dos formas muy diferentes de actuar en estos y casos y te puedo asegurar que me encanta que seas tan diplomático, a decir verdad, lo encuentro algo muy sexy en ti. Pero ahora mismo esos malditos calamares me tienen bastante cabreado."
Gwen que no había conseguido apartar a Rhys de su lado desde que habían salido de la TARDIS miró a Jack comprensivamente. No dijo nada, tan sólo lo miró. Le hacía gracia saber que conocía tan bien a su amigo, que por mucho que Jack fuera un maestro en esconder sus sentimientos y por muchos secretos que tuviera guardado sobre su pasado, para ella era como un libro abierto.
Sabía lo que las miradas cómplices que cruzaba con Ianto significaban, si se habían acostado la noche anterior, si tan sólo habían estado hablando hasta altas horas de la mañana, si su joven compañero le había hecho alguna pregunta que Jack, como de costumbre había evitado contestar.
De alguna manera ella se había convertido en la hermana de ambos, sólo que ninguno tenía que decirle nada para que ella supiera lo que ocurría en aquella pareja, siempre y cuando pudiera considerarlos pareja.
Jack le mostró a su compañera su mejor y más cariñosa de las sonrisas. Se sentía mal por lo que había ocurrido, incluso cuando no sabía que estaba embarazada, porque de haberlo sabido, desde luego no le habría dejado ir a la TARDIS. No podía estar en todo, por mucho que lo intentara no era un dios y no podía impedir que les ocurrieran cosas malas a sus amigos.
"Jack estoy bien." Dijo Gwen como si el capitán hubiera dicho algo en su silencio. "Martha ha dicho que no han sido más que un par de rasguños de nada."
"Y el bebé también está bien." Puntualizó Rhys, al mismo tiempo que pasaba su brazo sobre los hombros de su mujer, sin quitar la vista de encima de Jack.
"Es un alivio Rhys, si le hubiera ocurrido algo a Gwen…" Hacía mucho tiempo que Jack había decidido dejar de ser un obstáculo para Gwen y Rhys. Por mucho que los sentimientos que tenía por ella siempre serían muy fuertes y podrían ser denominados como algo parecido a estar enamorado, no estaba dispuesto a estropear su relación con Ianto, pues juntos, Ianto y él era algo que iba mucho más allá que el simple hecho de tener sexo, de comprender las miradas del otro o saber lo que su amante estaba pensando.
Jack había tenido muchas parejas en el pasado, hombres y mujeres con los que había compartido algunas de las mejore experiencias de su vida, pero ahora que estaba con Ianto, había algo más. Tal vez fuera que su equipo supiera más de su vida de lo que habían sabido sus antiguos compañeros o que Ianto lo había dado todo por él, su vida, su amor, su cariño, su simple compañía y se había convertido en su amigo, compañero y amante más fiel.
"Está bien Jack." Contestó Rhys complacido.
"Matamos a unos de ellos, o al menos creo que estaba muerto." Continuó Gwen para dejar de lado esa situación en la que Rhys y Jack estaban marcando su territorio sobre ella. "Usamos el ácido con el que matamos aquellas horrible cucarachas gigantes, las del edificio Harrys. No se creí que podría funcionar."
"Buen instinto Gwen, recuérdamelo cuando eche la lotería de Navidad."
"Muy gracioso Jack."
"No ahora en serio. Doctor, voy a entrar en la TARDIS y voy a terminar con esas cosas de una vez. En cuanto a ti, ¿Se puede saber que haces fuera de la enfermería? Que yo sepa todavía tienes el brazo roto. Eres mi invitado aquí."
"No dices lo mismo cuando te invitas en la TARDIS." Jack lo fulminó con una mirada, pero terminó sonriendo. No podían ser dos personas tan diferentes y tan similares al mismo tiempo. Los dos luchando por salvar al mundo, los dos arriesgando sus propias vidas por extraños y sobretodo por sus amigos y los dos incapaces de quedarse quietos cuando había que entrar en acción. "Se trata de mi nave."
"No puedes ir." Todas las miradas se centraron en Rose, que no había dicho nada hasta ese momento. "No puedo ver como vuelves a hacerlo. No puedes esperar que me quede de brazos cruzados, que me digas que me quede aquí y tu te vayas en estado."
"Rose cariño." El Doctor no se había dado cuenta del cambio de Rose, pero su mirada era temerosa de que le ocurriera nada más y por mucho que lo intentaba, no era fácil contener las lágrimas tras aquellos ojos humedecidos y el labio que no dejaba de temblarle.
El Doctor se agachó hasta ella y rodeó su cintura con el brazo que tenía libre y entonces se dio cuenta que estaba tensa y que hacía unos segundos que había dejado de respirar por los nervios.
"Se que al final vas a convencerme de que tienes que ir y que me quedaré aquí porque no quieres ponerme en peligro." Por fin, mientras todos guardaban silencio, Rose levantó la mirada hacia el Doctor. Tenía las mejillas enrojecidas por sentimientos que contenía y las manos habían empezado a temblarle. Cogió la del Doctor entre las suyas y la apretó con fuerza.
"Lo último que quiero es verte sufrir así."
"Jack." El capitán se vio sorprendido porque Rose quisiera hablar con él. "Prométeme que vas a cuidar de él y que por nada del mundo permitirás que se regenere. Lo quiero de vuelta tal y como es ahora."
Jack sonrió, igual que lo hacía siempre cuando no estaba del todo seguro de que algo fuera a salir bien, todos sabían lo que eso significaba, pero nadie dijo nada al respecto.
"Te prometo ser el mejor babysitter del mundo." De repente un extraño presentimiento recorrió el cuerpo de Jack, la sensación de que algo estaba a punto de ocurrir y que desde luego no era nada bueno, pero no dijo nada. "Muy bien, Gwen quiero que te quedes aquí, con un susto por hoy ya se suficiente, Rose…"
"Me quedo…" Dijo la chica como si estuviera repitiendo una lección.
"Rhys, cuida de Gwen, ya has sido un héroe por hoy. No está mal para no ser miembro oficial de Torchwood."
"Martha creo que te voy a necesitar." La joven doctora sonrió complacida. Desde que todo aquello había comenzado había estado en la retaguardia, cuidando del Doctor, pero sabiendo al mismo tiempo que él no se iba a dar cuenta de todo lo que estaba haciendo por él. Al menos ahora sería un miembro útil del equipo. "¿Podrías venir conmigo un momento a la enfermería?" Terminó diciendo Jack mientras salió de la sala de reuniones, todavía pensando que algo estaba a punto de ocurrir.
"Jack ¿va todo bien?"
"Es Ianto. Cada vez tiene más recuerdos de lo que ocurrió en aquel año perdido. Temo que eso le pueda hacer daño. Él murió entonces y creo que ya lo sabe. Es horrible verle entrar en trance y oírlo hablar como si estuviera contando una película, pero sabiendo que se trata de su propia vida. Necesito hacer que lo olvide otra vez."
Jack se apoyó en la pared y suspiró mientras cerraba los ojos. Estaba cansado, una cosa era que no durmiera habitualmente y otra muy distinta que no necesitar descansar de vez en cuando.
"¿Vas a darle Retcon?"
"Necesito que me digas si le hará daño en su estado."
En una circunstancia normal, Jack jamás habría pensado en esa posibilidad y desde luego Martha le habría echado la bronca por pensar en borrarle la memoria a Ianto, pero teniendo en cuenta de lo que estaban hablando, no estaba segura que era lo mejor que podía decir.
"Físicamente no, pero en lo que se refiera a su mente… Se trata de un compuesto muy fuerte y no siempre sale bien. Me dijiste que trataste de borrarle la memoria a Gwen y no lo conseguiste."
"Pero no sería la primera vez que lo hiciera con Ianto."
"¿Cómo has dicho?" Jack deseaba poder echar el tiempo hacia atrás y no haber dicho aquello sin haber comprobado primero que Martha y él estaban solos en el pasillo. ¿Pero como si iba a imaginar él que Ianto se había levantado? "¿Me has borrado la memoria alguna vez?"
"Ianto." El joven agente dio un paso hacia atrás, pero se encontró con la pared contra su espalda. "Es complicado y necesito tiempo para explicártelo." Aunque hubiera preferido no tener que hacerlo nunca.
"Jack quieres que olvide lo que ocurrió aquellos meses cuando todavía no me has dicho porque ocurrió aquello. ¿Nos dejaste tirados? ¿Por qué no nos ayudaste? He soñado con ello Jack, lo he visto. Te esperamos, te esperamos hasta el final, pero nunca apareciste y resulta que nada de eso ocurrió. Nada tiene sentido Jack y…" Se deslizó hasta el suelo, con la cabeza entre las manos. "Me duele la cabeza, es demasiado complicado, dios, creo que me va a estallar."
"Eso es lo que me daba miedo Martha. Dime que puedo darle Retcon." Jack se agachó junto a Ianto, lo arropó entre sus brazos y el besó en la frente. Lo escuchó gemir por el dolor y deseaba hacer cualquier cosa para calmarlo.
Notó las manos de Ianto agarrándose a él y al mismo tiempo su cuerpo intentando separarse de él.
"Te lo puedo explicar todo, pero necesito que te calmes." Le susurró al oído, apretando su cuerpo todavía más; no lo suficiente para hacerle daño, pero si lo necesario para poder retenerlo entre sus brazos. Se sentó contra la pared y sin decir nada, Ianto se colocó sobre él, apoyando la cabeza en su pecho.
"Se que ya te lo he dicho, pero necesito que me digas que no estoy volviendo loco, porque se que eso fue real." Jack le besó en respuesta, un beso tierno, dulce y sereno sobre sus labios temblorosos.
"Me encantaría decirte que tan sólo es un sueño, pero tienes razón aquello ocurrió, de alguna manera y si me dejas te lo puedo explicar, pero necesito hacer algo antes para acabar con esas criaturas."
"¿Vas a dejarme?"
"No, eso nunca." Tomó el rostro de Ianto entre sus manos.
"Pero primero tienes que salvar al mundo." Jack sonrió. "Martha." La doctora no se había movido de donde estaba, pues observar a un Jack tan protector, tan cariñoso y tan poco parecido al seductor que ella siempre había conocido le pareció algo increíble. "podrías traerme algún tipo de somnífero o algo para dormir."
Martha desapareció pasillo adelante.
"Ianto…"
"Jack, si sigo pensando en esto me voy a desquiciar y si pienso que no es la primera vez que me borras la memoria… necesito repuestas y tu necesitas ayudar al Doctor. Puedo esperar, por ti siempre lo he hecho."
Jack le volvió a besar, pero esta vez con rabia, ante lo que Ianto contestó abrazándolo con fuerza y clavando los dedo en su espalda. Apenas podía aceptar que Ianto se sacrificara por él, aunque tan sólo fuera de esa forma, le dolía, le hacía daño saber que el hombre al quería y por el que lo daría todo estaba sufriendo por su culpa.
"Volveré en cuanto termine con esas cosas, te lo prometo."
"Aquí tienes." Martha puso delante de Ianto una píldora. "Te dejará KO durante unas tres horas."
"No tienes porque hacerlo."
"Sabes que si." Contestó Ianto, sin dejar de mirar a Jack, al mismo tiempo que se introducía al pastilla en la boca.
Permanecieron así un momento, la mirada del mundo contra los ojos del otro. Poco a poco, los ojos azules y cristalinos de Ianto se fueron cerrando y sus manos cayeron sobre el pecho del capitán.
"Soñaré contigo." Se dejó caer, sabiendo que Jack lo recogería. Así lo hizo, tomando su cuerpo entre sus brazos.
El capitán se levantó y llevó a Ianto de vuelta al dormitorio, lo dejó en la cama y lo volvió a arropar, para terminar besándole la frente y los labios una vez más. "Lo siento mucho mi amor, te prometo…" Pero no dijo más, pues las promesas no eran fáciles de cumplir y mucho menos cuando se trataba de mantener a alguien a salvo trabajando en Torchwood. "Te lo prometo."
