Buenas!
Este capítulo también me ha salido bastante largo, jeje. Al fin son navidades y ahora puedo dedicarle más tiempo!! A ver si termino este y otro fic que estoy escribiendo de Harry Potter que a los que os guste como escribo os invito a leer. Se llama "un baile ajetreado" y es un intento de oneshot. Esta a medias, pero lo acabaré esta semana ;).
Y ahora la continuación:
REGRESO A KONOHA.
Caminaron durante dos días sin interrupción. Al tercer día llegarían a Konoha.
Mientras, uno de sus enemigos, Sheridan, llegaba al país de la Cascada. Allí se reunió con el resto de sus compañeros, ahora 6. Se reunían en la cascada que daba al lago Risuko. Un pequeño lago cuya fauna era famosa por estar formada por animales monstruosos y peligrosos, por lo que no tenían problema de que nadie apareciera por aquella zona, salvo el rey del bosque.
-Sheridan, veo que no das la talla. – Dijo una mujer haciéndole un gesto que le dejaría a entender el doble sentido con el que iban esas palabras.
-Para ti, no lo necesito, mi bella dama. – Dijo él con una reverencia. – Busco alguien más… ¿Cómo lo diría? Más recatada.
-Sheridan. Has fallado en tu cometido. – Interrumpió un hombre.
-Lo sé, hubo un imprevisto. Nos dijeron que capturásemos al chico, aunque para mi parecer es una chica. Aún así, algo extraño ocurrió. No pude verlo bien pues estaba en pleno combate. La verdad es que el cuarto ha muerto.
-¡¿Qué?! – exclamaron algunos. Sheridan alzó las cejas en gesto de superioridad y gozó con la manera en que todos se sorprendieron ante aquella nueva.
-Lo que oís compañeros.
-¿El cuarto ha muerto y tú sigues aquí con vida? No tiene sentido. Fue ese guardián, ¿verdad? – dijo otra mujer.
-No. Te equivocas. Yo me enfrenté al guardián. Cuando me crucé con Lei de camino a la misión él me propuso ayudarme. Como siempre dudaba de que yo consiguiera el objetivo. Entonces decidimos que yo me enfrentaría al guardián y que él se ocuparía de llevarse al chico. Mandé a 8 de mis esbirros a ayudarle en aquella estupidez. Pero resultó que no era una misión cualquiera. Ahora están muertos los nueve, ¿y es de mí de quien dudáis? Permitidme que os diga que es injusto por vuestra parte. Nunca pensé que el idiota de Lei se dejase derrotar por un crío.
-Si lo que dices es verdad, ¿donde está su cuerpo?
Yajira descendió y dejó el cuerpo del hombre en el suelo. Una de sus compañeras se llevó una mano a la boca.
-No puede ser. ¿Ese crío pudo con Lei y con ocho guerreros?
-Bueno, le ayudo una mujer, lo que resulta patético igualmente. – Todas sus compañeras se indignaron por aquel comentario.
-Chicas, dejadlo. Ya sabéis como es. – Se detuvo unos instantes y después se dirigió a Sheridan. – Sheridan, te permito estar en este grupo porque haces buen servicio, pero por favor, habla con más cariño. – dijo la mujer que parecía ser la jefa de todos ellos.
-Sí, señora. – Dijo él sonriendo. – Según mi información hoy llegaran a Konoha el guardián y el chico. La mujer debió de quedarse al sur. Deberíamos prepararnos para cuando salgan de Konoha.
-Está bien. – Dijo la reina antes de que otro dijese algo en contra de Sheridan. – Quiero que os dirijáis allí los cuatro últimos. Esta vez atacaremos con fuerza. No podemos permitirnos errores. Vosotras dos defenderéis el hogar por si vuelven los trogloditas que aún siguen pidiéndome el dinero. – Dijo con burla. – Yo iré a hablar con nuestro cliente. Le haré saber todo lo que ha ocurrido y le pediré una remuneración mayor para todos por este absurdo trabajo. No me gusta que las cosas se compliquen. Ahora a trabajar.
La reunión se disolvió.
Antes del mediodía del tercer día Kirtash junto a Haku llegaron a las puertas de Konoha. Esta vez nadie les detuvo al pasar, así que Kirtash siguió camino hacia el edificio de la Hokage.
-Disculpen. – Dijo un chico a las puertas del edificio. – No pueden pasar a no ser que tengan cita con alguien de dentro. Son las normas.
-En ese caso tengo cita con la Hokage. – Contestó Kirtash.
-La Hokage está reunida en este momento. – Dijo el chico.
-¡Shikamaru! – Gritaba un chico a las espaldas de Kirtash y Haku. Ellos se dieron la vuelta.
-¿Naruto? – Dijo Haku.
-¿Te conozco? – Le dijo Naruto sin reconocer al chico que tenía al lado.
-Has cambiado. ¿No me recuerdas? Soy Haku.
-Haku… ¡¿Haku?! Pero si Haku está muerto… - dijo Naruto quedándose pensativo.
-No lo estaba en realidad. Este tío me sacó de mi tumba.
-¿Qué? – Naruto no entendía nada y se quedó mirando a Kirtash detenidamente. Shikamaru se quedó mudo. – Pero es imposible, ¡yo te vi morir! Te enterramos bien muerto.
-Pues no lo estaba.
-A decir verdad, eres igualito a Haku. ¡Sigues pareciéndome una chica! – Dijo riendo. – Pero ¿cómo…?
-Haku, yo tengo que ir a hablar con la Hokage, si quieres quédate aquí. – Dijo Kirtash.
-Sí, tienes que explicarme todo esto. – Dijo Naruto con su permanente entusiasmo. – Iremos a comer Ramen. Je, je, je.
-Está bien. – Dijo Haku.
-Después de comer vuelve aquí. – Dijo Kirtash. Haku no le hizo mucho caso. Ya estaba alejándose con Naruto hacia el puesto de Ramen.
-Así que tu nombre es Shikamaru…
-Sí, ¿y qué?
-Entonces tú eras el compañero de Ino.
-¿Ino? ¿Qué coño sabes tú de ella?
-¿A qué viene ese tono? ¿Qué ha ocurrido?
-Dime que sabes. – Dijo Shikamaru en tono amenazador.
-No tendría por qué hacerlo, ¿no crees? – dijo Kirtash clamadamente.
-¡Dímelo! – dijo Shikamaru ya alterado.
-Hagamos un trato. Tú me llevas hasta la Hokage y yo te digo dónde está ella. ¿Te parece? – Kirtash extendió su mano. Shikamaru pensó por un instante.
-Bah, sígueme. Aunque ya me advirtió de que nadie la molestase… - dijo Shikamaru. – No pareces mal tipo.
Le dirigió por el camino que él ya había recorrido hacía una semana y pico.
-Aquí es. Si te pregunta, no he sido yo – Dijo con un gesto que pedía una confirmación.
Kirtash afirmó con la cabeza. Picó tres veces, lentamente, como aquella primera vez.
-¡¿Quién coño es?! – Dijo Tsunade desde dentro. – ¡Si no hay noticias de Jiraiya no quiero ver a nadie!
-Disculpe. – Dijo Kirtash entrando por la puerta.
-¿Quién demonios eres y qué coño te crees que haces aquí? – dijo ella levantándose y alterándose aún más.
-Shikamaru me dijo… - Comenzó a decir Kirtash con toda la mala intención.
-¡¿Shikamaru?! – Gritó ella. - ¡SHIKAMARU! ¡TE VOY A MATAR!
-Calma señora. – Puso buen acento en aquella palabra. – No se altere.
-¿Señora?… ¡Usted está ciego! Soy una señorita.
-Perdóneme, mujer. – Tsunade se metió media botella de Sake entre pecho y espalda. – Pero…
-¿Pero qué? ¿Qué es lo que quiere? – dijo ella.
-Soy el guardián. He regresado porque usted me lo pidió para informarle de la situación.
-¿El guardián? ¿De qué demonios me suena eso? ¿Te envié a por Jiraiya?
-No seño- rita. ¿No recuerda a Yunaleska? ¿El caso de su abuelo?
-Ahhh, sí. Recuerdo. Tiene toda la razón, siéntese, siéntese. – Ella se sentó en el brazo de la silla provocando que después cállese en el asiento a plomo.
-No debería beber tanto.
-¿A usted que coño le importa? Cuénteme que pasó de una vez. No tengo mucho tiempo. – Kirtash puso cara de incredulidad pero ante el gesto de ella meneó la cabeza y volvió a su gesto normal.
-Preferiría decírselo sobria. Ya hemos encontrado el objeto.
-Perdona pero podría empezar desde el principio. Últimamente tengo mucho trabajo y creo que no se de que me esta hablando.
-Déjese de formalidades tráteme de tú. – Se detuvo un instante mientras ella afirmaba. – ¿Recuerda que le conté que su abuelo poseía un objeto? ¿Qué pertenecía a una organización secreta?
-Sí, es cierto, ya recuerdo. – Ella se concentró.
-Ya hemos encontrado el objeto. Ahora lo tiene un chico llamado Haku. Está conmigo aquí en Konoha.
-Espera, espera, espera. – Interrumpió ella. – Recuerdo algo de ese nombre. Ese chico está muerto. Lo recuerdo bien. Kakashi me informó de ello.
-Al parecer no murió del todo. Por lo visto el objeto no permite que su propietario muera. Por ello Haku sobrevivió incluso enterrado.
-Espera. ¿Es eso cierto, es eso posible?
-¿Pensaba que su abuelo con el poder que tenía, mantendría en secreto un objeto menos valioso?
-Puede ser… - ella se quedó pensativa. – Un momento, ¿dijo que lo tenía Haku? Ese chico de la línea sucesoria, ¿no? El del Hyōton.
-Sí, creo que sí. – Contestó Kirtash no entendiendo a donde quería ir a parar.
-Ahora, lo entiendo. Ahora lo recuerdo con claridad. Aquel día. El que le conté cuando era una roca amorfa. – Kirtash hizo un gesto extraño y luego sonrió. – Aquel día mi abuelo me había encargado que cuidase de mi hermano. Que él tenía una reunión muy importante y que bajo ningún concepto irrumpiese en ella, me había dicho. No pasó mucho tiempo cuando mi hermano llegó con uno de los pergaminos de técnicas ocultas de mi abuelo. Yo le arreé un buen cachete y él se puso a llorar. – Tsunade recordaba todo aquello entre melancólica y entusiasmada. – Entonces pensé que aquello debía comunicárselo inmediatamente a mi abuelo. Solía tener muchas reuniones, así que lo que me había dicho de no irrumpir me lo salté como alguna que otra vez. Así que, entre en la habitación y me encontré con mi abuelo y un hombre que nunca había visto. Llevaba la bandana del país del agua. Mi abuelo se enfureció enormemente. Me echó de allí con rapidez. Yo también me puse a llorar después de aquello. Bueno, a lo que iba. Aquel hombre seguramente era el poseedor del Hyōton. Creo que algo me dijo de ello después mi abuelo. – Se detuvo unos instantes.
-Así que eso fue lo que ocurrió. Tu abuelo le cedió el objeto a los del clan del Hyōton. Debían de ser también importantes miembros de aquella organización secreta.
-Seguramente. Así que Haku sigue vivo…
-Ahora mismo está comiendo con Naruto. Por lo visto lo impacto mucho ese chico.
-Como a todos. – Contestó la Hokage. - ¿Y ahora que es lo que vas a hacer? ¿Por qué viniste hasta aquí?
-En parte por Haku. Quería volver a aquí. Pero, mayoritariamente vine por información. Necesito que me pases una lista e información sobre organizaciones terroristas o de esa calaña. Necesito encontrar quién me ha robado mi custodio para recuperarlo.
-Está bien, te haré una copia de mis archivos sobre ello. Aunque tendrás que esperar unas horas.
-No hay problema.
-¿Necesitas dinero o ayuda de algún tipo? Tengo algún ninja disponible.
-Algo de dinero no nos vendría mal, pero ninjas no. No quiero meter gente innecesaria en este tema. Es demasiado peligroso.
-Cómo veas. Al atardecer tendrás los archivos y el dinero. Si quieres puedo daros alojamiento por esta noche.
-Está bien. Mejor. Estoy seguro de que Haku lo agradecerá.
-Por cierto, no me acordaba. Tenemos un caso de desaparición en la aldea. Es de una chica rubia, ninja también, bastante guapa. Me dijeron que la última vez que la vieron fue el día que tú te marchaste y que el día anterior había estado con la estatua en la que tú estabas convertido. ¿No sabrás por casualidad dónde se encuentra? – Dijo ella como adivinando la respuesta que le iba a dar.
-No se preocupe, está conmigo. Ella fue quien me ayudó en todo esto.
-¿No decías que no querías entrometer a nadie?
-Su caso es distinto. Fue ella quien se quiso entrometer.
-Me lo suponía. ¿Y dónde está ahora?
-A salvo con unos amigos.
-Sus padres me han ordenado que la busque y que la traiga por la fuerza si es necesario. Así que te voy a pedir un favor. ¿O la traes antes de una semana o tendré que tomar cartas en el asunto? – Dejó bien claro la Hokage.
-Lo intentaré. – Dijo Kirtash. – Ahora iré a comer algo.
-Está bien. Nos volveremos a ver al atardecer. – Dijo Tsunade.
Kirtash se levantó e hizo aquella reverencia que Tsunade nunca había visto y se largo por la puerta. Shikamaru estaba a pocos pasos.
-¿Así que está contigo eh cabrón? – Dijo él cogiéndole por la túnica.
-Sí, eso fue lo que dije. – Dijo Kirtash sin perder la calma.
-¿Y para que coño la quieres bastardo? – dijo Shikamaru que no podía evitar estar tan alterado.
-Yo no la quiero para nada. Fue ella quien decidió ayudarme.
-¿Por qué será que no te creo?
-Haz lo que te plazca. Por cierto, siento haber dicho tu nombre antes. – Dijo cogiéndole la mano y quitándosela de encima para proseguir su camino.
Shikamaru al ver su fuerza se quedó totalmente quieto aunque aún enfadado.
Kirtash salió a la calle y fue a comer algo. Decidió ir al mismo sitio al que había desayunado con ella. El camarero le sirvió sin reservas pero más de uno le miraba viendo al chico sospechoso de haber secuestrado a la chica ninja. Él no les hizo caso y comió tranquilamente recordando aquel momento con ella. Cuando hubo terminado aún le miraban con cara de pocos amigos así que pagó y se marchó. Se dirigió de nuevo al edificio de la Hokage sin mirar a los ciudadanos que le perseguían y miraban con asco.
No estaba muy lejos del edificio de la Hokage pero justo antes de llegar los padres de Ino se le cruzaron en el camino. La madre estaba histérica.
-¡Bastardo, ¿qué has hecho con mi hija?! – Estuvo a punto de lanzarse a por él. Toda la población animaba a la mujer y gritaba en contra de aquel desconocido. Entonces apareció Kakashi.
-¿Qué es lo que pasa aquí? – dijo extrañado de aquella situación.
-¡Es ese! ¡Es el quien secuestro a nuestra Ino! ¡Fue ese monstruo! – decían los padres y algunas personas de alrededor. Haku corría hacia allí con Naruto. Casi toda Konoha se enteró de aquello y se aglutinó en la calle que daba al edificio del Hokage. Kirtash no decía una palabra. Sabía que nadie le escucharía en aquel momento así que decidió mantenerse callado.
-¡Esperad! – Gritó Haku interponiéndose. – ¡Este hombre es inocente!
-¿Inocente? No sabes lo que dices chico. – Dijo uno de la multitud.
-¡Sé de lo que hablo más que tu! ¡Ino está en una población al sur por voluntad propia! ¡Es un terrible error! – Kakashi trataba de mantener una situación de clama entre la gente alborotada, pero no sabía qué decir. Entonces llegó la Hokage.
-El chico tiene razón. – Todos se giraron para mirar hacia su posición. Los padres de Ino la miraron sorprendidos. La madre tenía los ojos totalmente desorbitados acentuando la expresión de incertidumbre. – Ella misma me pidió permiso para marchar al sur. Pero por alguna razón me dijo que lo mantuviese en secreto. Yo acepté, pero no imaginaba que se daría esta situación. Lo siento. – Dijo dirigiéndose a los padres de Ino.
-¿Por qué no nos lo dijiste? – Dijo la madre alterada. Toda la multitud se mantenía en silencio. - ¿Por qué?
-Ella me lo pidió. No quería llegar a esta situación. Además la villa esta pasando por un momento de mucho movimiento y no tengo tiempo apenas para pensar en ello. Este chico es un amigo de la aldea, le he encomendado a el la misión de traerla de vuelta antes de una semana. Este otro chico lo acompañará – Dijo Tsunade con tono serio y autoritario.
-Tsunade, ¿no podría enviar a alguien de confianza en vez de a extraños para esta misión? No me siento cómoda ante esta situación. – Dijo la madre que parecía que retomaba su calma habitual.
-Lo siento señora Yamanaka pero no tenemos a nadie disponible. Como le digo estamos en un momento de mucho trabajo.
-Pero Kakashi ha vuelto, envíelo a él.
-Necesito a Kakashi para un cometido muy importante. Él no podrá ir. – Afirmó Tsunade con rotundidad.
-¿Seguro que no hay nadie? Por favor Tsunade, es muy importante para nosotros y nuestra familia. No puede dejar a mi hija en manos de la fortuna. – Dijo la madre preocupada. Algunas mujeres entre el barullo de gente afirmaron.
-Está bien. Veré a quién puedo mandar. Mañana a primera hora de la mañana partirán. Ahora, dispérsense, vuelvan a sus que haceres y no formen alborotos de este calibre. – Dijo Tsunade como si fuese un dirigente militar y después se alejó.
La gente obedeció las órdenes como soldados. Los padres de Ino se fueron de allí algo más relajados y aliviados. Kirtash, que aún seguía en silencio hizo un gesto hacia la Hokage agradeciendo su intervención, aunque ella no pudiera verle. Haku y Naruto se acercaron a Kirtash.
-Así que vais a traer de vuelta a Ino. Me gustaría ir con vosotros pero ya tengo otra misión asignada. – Dijo Naruto sonriendo. – Encantado de volver a verte Haku. Espero volver a verte. Me marcho. Ya nos veremos.
Tanto Haku como Kirtash se despidieron de Naruto y de Kakashi, con el cual se iba.
-Ahora entiendo lo que quería decir Klaus con todo lo que has montado. – Dijo Haku divertido.
-Haku, tengo que ir a un sitio. Más tarde iré a ver de nuevo a la Hokage. Puedes hacer lo que te plazca hasta la noche. – Dijo Kirtash que desde el incidente seguía serio y absorto en sus pensamientos.
-Está bien. Entonces daré una vuelta por la villa. – Dijo Haku. – Nos vemos, Kirtash.
-Haku, llámame Hayate. Es posible que tenga problemas si me sigues llamando por mi nombre.
El chico asintió y también se marchó. Con la excusa de ir a algún sitio Kirtash se quedó sólo pensando. Por lo visto Ino había dejado todo aquello sin decir nada. No sabía si tomarse aquello como una mala señal. "Por eso ella quería volver." Pensó.
-----------------------------------------------------------------------------
Zona de descanso. El capítulo es bastante largo así que si queréis podeis ir a dar una vuelta o descansar.
Aprovecho para deciros que como podéis observar el transcurso de la historia coincide con el momento en el que Jiraiya va en busca de akatsuki. No voy a spoilearos, pero es un detalle a tener en cuenta
Ahora podéis coger un chocolate caliente y seguid leyendo! ^ ^
------------------------------------------------------------------------------
Bien avanzada la tarde volvió al edificio de la Hokage. Tsunade había dejado la puerta abierta para él.
-Buenas tardes. – Saludó Kirtash para avisar a la sannin que se encontraba mirando por la ventana.
-Buenas, de nuevo. Hay algo que olvidé preguntarte antes. ¿Cuál es tu nombre?
-Hayate.
-Hayate… - Se quedó pensativa.
-¿Tiene algo en contra del nombre?
-No, no. Era sólo por saber como dirigirme a ti.
-Está bien.
-Tenga. Estos son los informes que tengo y el dinero. Os dará para el viaje hasta que vuelvas con Ino. Después te daré más si lo necesitas.
-¿Es una manera de asegurarte de que vuelva?
-Puede ser. – Dijo ella sonriendo. – Respecto a lo que le dije a aquella mujer… No tengo más remedio que enviar un ninja contigo. Sé que es peligroso y que no lo pediste, pero no tengo opción como pudiste ver. No me sobran los ninjas y te asegura que me gusta tan poco la idea como a ti.
-¿Y quién será el desafortunado?
-Aún no he encontrado a nadie. Pero lo haré antes de mañana no te preocupes. Os he reservado una habitación en una posada de las afueras de la villa. No os darán problemas, son gente muy reservada.
-Muchas gracias.
-Toma la dirección y el nombre de la posada.
-Gracias, Tsunade. – Miró el papel unos instantes. – Entonces hasta mañana.
-Hasta mañana. – Dijo la mujer volviendo a mirar por la ventana.
Kirtash se marchó pensando en lo extraña que era aquella mujer. De pronto borracha, de pronto, melancólica… Era muy curioso. No tardó en encontrarse con Haku al salir del edificio y los dos fueron a la posada. Mientras cenaban las miradas no fueron ni la mitad de críticas que aquel mediodía mientras comía. Eso le contentó un poco.
-Por fin te veo sonreír un poco. – Dijo Haku rompiendo el silencio entre ellos.
-Tienes razón. Llevo todo el día pensando. Era hora de darme un respiro. – Dijo Kirtash más amigable.
-Eso está bien. Deberías disfrutar mientras estamos aquí. El camino no es tan divertido.
-Cierto. – Contestó Kirtash.
-Seguramente tendremos que pelear. – Comentó Haku. – Konoha es un lugar muy central y muy vigilado. Seguramente quienes quiera que sean nuestros enemigos sabrás que estamos aquí. Sobretodo después del revuelo que se montó.
-Yo también creo eso. Por ello no me gusta que tengamos que llevar otro ninja. Incluso estaba pensando en dejarte aquí.
-No. No puedes dejarme aquí. He estado hablando con Naruto y creo que tiene razón que debería seguir en esto contigo. Además desde que mi madre me lo dio, es parte de mi responsabilidad. – Dijo tocándose el pecho.
-¿Qué fue de tu madre?
-Murió. – Dijo Haku con tristeza. – Cuando yo era un niño muy pequeño. Mi padre la mató. – su tono había cambiado y Kirtash notó en su aura que estaba enfadado.
-¿Estás enfadado? – inquirió con picardía.
-Es que… - Haku se paró.
-No hace falta que me lo cuentes si no quieres, tranquilo.
-Es que te sonará extraño. – Dijo él continuando. – Sí, estoy enfadado. Pero no con mi padre. Seguramente él no tuvo opción. Yo vi a varios hombres convenciéndole para que lo hiciese. Realmente él no pudo evitar actuar de aquella manera. Pero mi madre… - volvió a detenerse un tiempo. – Mi madre pudo detenerle. Pudo hacerle entrar en razón. Pudo hacer algo. – Continuó algo alterado. – Pero no hizo nada. Antes de que mi padre volviese a casa me dio esto, este objeto que ella ocultaba. Me habló de él y de mi abuelo. Apenas recuerdo lo que me contó pues era muy pequeño. En aquel momento, cuando él llegó a casa, ella actuó como si se mereciera todo aquello. Incluso hizo creer a mi padre que matarla sería lo mejor que podría hacer. Eso si lo recuerdo. Aquello me enfadó tanto… Los odiaba… Los odiaba a los dos muchísimo. Pero no entendía porque mi madre actuaba de aquella manera. Parecía que ella misma se estaba condenando, no mi padre. Entonces fue cuando mi padre lo hizo. Yo no pude soportarlo. Todo el rencor que podía llevar dentro, explotó. Sólo podía sentir ira. Mi cuerpo actuó por sí mismo. Quería matarlo, le odiaba tantísimo… . El recuerdo me destroza. Es como si aflorasen todos los sentimientos de aquella noche y vuelvo a sentir ese odio. – Una vez más aquella energía negra volvió a salir de Haku.
-Haku, Haku. Relájate. – Le tranquilizó Kirtash. Ahora sabía que era aquella energía negra. Era fruto de su odio, de su ira.
-Desde aquel día, no existe el momento en que no quiera volver atrás y cambiar lo que he hecho. No hay día que no piense en aquel odio y en todo lo que pude haber hecho aquella noche. Salvo cuando estaba con Zabuza. Él me comprendía. De alguna manera lograba alejar aquellos recuerdos de mí… - Pensó durante un rato.
-¿Y qué pasó cuando moriste? Bueno, tú ya me entiendes.
-Entonces volví a ver a mi madre. Cada cierto tiempo despertaba en aquel ataúd a varios metros bajo tierra. La veía y cuando despertaba, no podía evitar sentir odio, aquel odio. Por ello gritaba y aporreaba aquel ataúd con todas mis fuerzas. Quería morir. Quería volver a ver a Zabuza, no a mi madre. Gritaba, desguazaba mis manos contra la tierra que me encerraba y cuando me quedaba sin fuerzas, todo se volvía oscuro y tranquilo. No podía llorar, pero cuando llovía en la superficie, lo sentía como un llanto propio… Recuerdo momentos de tranquilidad y vacío después de que mi cuerpo ignorase los pulsos de mi cerebro. Cuando ni el cerebro me respondía, entraba en una especie de sueño. Pero entonces, volvía aquella imagen. Otra vez aquella imagen… Y todo volvía a empezar.
-Hasta que te encontramos.
-Sí. Hasta que me sacasteis del infierno. – Dijo Haku.
-Ahora entiendo porque me dijiste todo aquello aquel día. Porque deseabas tanto la muerte. Espero que Naruto te haya hecho cambiar de opinión.
-En parte lo hizo. Ha conseguido que quiera vivir para ayudarte y proteger lo que sea que protejamos. Quiero creer que haciendo esto, esto en lo que mi madre me metió, pueda perdonarla. Quiero seguir en esto hasta que consiga perdonarla. Ella me dio esto antes de morir, quiero creer que este objeto es la explicación a todo el dolor de mi vida, a todo el dolor de la suya.
-Es una gran decisión. – Dijo Kirtash admirando aquella posición del chico. Realmente le había impresionado toda aquella historia. – Espero que consigas lo que esperas. Pero creo que parte de la respuesta ya la tienes. El objeto seguramente llevaba largo tiempo devorando el alma de tu madre. Creo que ahí debe de estar la clave de lo que pasó.
-Puede que estés en lo cierto. – Dijo Haku pensativo. – Pero bueno. Ahora debemos ir a dormir. Mañana tenemos un largo viaje que comenzar.
-Tienes razón. Vamos.
Al día siguiente Kirtash se despertó con el primer rayo de sol, como de costumbre.
Despertó a Haku y fueron a desayunar. Les dieron un buen desayuno y les ofrecieron comida para el viaje como Tsunade les había encomendado. Después salieron de la posada y se dirigieron a las puertas de Konoha a poca distancia de allí. Cuando llegaron allí estaban los padres de Ino junto a Tsunade y algún que otro individuo. Uno de ellos llevaba una mochila. Ese sería el ninja que les acompañaría. Cuando llegaron allí Tsunade les saludó.
-Bueno, este es… vuestro nuevo compañero. - Presentó Tsunade. – Dejad las presentaciones para más tarde.
-¿Pero quien es Tsunade? – Dijo la madre intrigada y como si llevase un buen rato preguntándoselo.
-Es un ninja de confianza. No se preocupe, señora Yamanaka. Es el único disponible. – La madre de Ino no dijo nada más pero su gesto mostraba su descontento. – Como dije Hayate, tienes como máximo una semana.
-Está bien. Nos iremos ya. Hasta la próxima. – Dijo saludando a la Hokage y después a los padres de Ino. Su padre devolvió el saludo, pero su madre le miró con rabia. Haku también se despidió y luego se marcharon por las puertas de Konoha.
-Bueno, ¿cuál es tu nombre? – Preguntó Haku intrigado.
-Te lo diré a su debido tiempo. – Dijo una voz de mujer. – Aún hay gente vigilando.
Anduvieron un pedazo antes de que Haku volviese a preguntar a aquella misteriosa mujer. Kirtash no tenía mucho interés en ella. A decir verdad, pretendía que abandonase el grupo antes de que apareciesen nuevos enemigos.
-Alguien se acerca. – Dijo ella confirmando las sospechas de Kirtash.
-Si no quieres dar tu nombre sólo tienes que decirlo. – Dijo Haku molesto.
Pasaron un par de minutos hasta que Kirtash notó su presencia. Sheridan había vuelto.
-Quién quiera que seas. Te pediría que te quedases al margen de esto. Tenemos enemigos muy peligrosos.
-¿Me tomas por estúpida? Sé lo que hay en juego Guardián. Yo fui quien le dijo a la Hokage que iría con vosotros. Y créeme que Sheridan no es uno de tus mayores problemas. – Kirtash se quedó sorprendido observando a aquella mujer escondida tras aquella capa y sombrero.
-Muy bien. – Terminó por contestar. – Discúlpeme, no sabía que supiera tanto de todo esto. Es abrumador que tanta gente conozca este caso. Espero que sus dotes de ninja la salven de la muerte si sigue a nuestro lado.
-No le quepa duda. – Contestó ella.
Acto seguido apareció Sheridan acompañado de un hombre y una mujer desconocidos.
-¿Así que por fin te dignas a aparecer? ¿Ya has tapado los agujeros de tu anterior ataque?
-Ante todo, buenos días. – Dijo Sheridan con una reverencia. – A todos. Veo que una de tus compañeras ha sido sustituida.
-¿Acaso puedes ver a través de sus ropas? – Dijo Kirtash dirigiendo su mirada hacia su nueva compañera.
-No, no es eso. Aunque estaría muy bien. – Dijo con una sonrisa picarona hacia la figura. – Es por su posición. Es totalmente distinta a la de aquella chica. Aunque es una pena. Era buena.
-¿Quizá esa chica sea la que está a tu espalda? – El compañero de Sheridan se dio la vuelta para comprobarlo.
-Buen truco guardián. – Dijo la mujer. – Sheridan, déjate de cotorrear. Te encanta retrasar.
-Está bien, el chico es el que está a su izquierda. Yo me encargaré del guardián.
El hombre que acababa de darse la vuelta se dirigió hacia Haku.
-¡Eh! No, no, no. Tú te encargaras de la extraña figura. Recuerda que el chico fue quien acabó con Lei. Es demasiado peligroso para ti. Nunca envíes a un hombre a hacer el trabajo de una mujer. – Dijo ella. El hombre obedeció sin rechistar.
-Esperad. Sheridan por favor, tu que eres el de la educación. ¿No nos vas a presentar? – Sheridan miró con ojitos a la mujer que ya se dirigía hacia Haku.
-Haz lo que quieras. – Dijo la mujer.
-Bueno, a mí sobra presentarme. – Dijo sonriendo. – Él es Yiro.
-Sheridan, se pronuncia con acento al final. – Corrigió Yiro cansado de aquello.
-Lo siento, tienes razón. Siempre lo olvido. – se disculpó con una sonrisa. – Él es el 7º. El de la buena suerte como suele decirse. – Siguió riéndose. Kirtash hizo un gesto de saludo al cual Yiro no respondió. – Y ella es la 5ª Dama. Asuka. – se detuvo un instante. - ¿Y quien es tu nueva compañera?
-Me sorprende tu manera de analizar. Ya sabes que es una chica. – Sonrió Kirtash. – Lo siento pero ni yo sé su nombre.
-Mmm, me gusta el misterio. ¿Así que no nos vas a revelar tu nombre belleza?
-No uses tus estúpidos encantos contra mí, Sheridan. – Dijo ella tajantemente.
-Mmm, además con genio. Me encanta. Preciosidad, hagamos un trato. Acaba con este inepto rápido para poder enfrentarnos después.
-Sheridan, no te pases. – Dijo Yiro.
-Perdóname, Yiro, las mujeres me pierden. – Dijo con un guiño hacia la desconocida.
-Bueno, se acabó la charla. Chico prepárate. – Dijo Asuka.
-Reanudemos el baile. – Dijo Sheridan.
Yiro y la desconocida sólo se dirigieron miradas. Ella se quitó el sombrero lanzándolo a una considerable distancia. Cuando cayó al suelo retumbó como si cayese plomo. Después se quitó la mochila, y luego la capa; con un elegante gesto colocándola en el suelo. Llevaba un traje de ninja bastante viejo. Era oscuro y le cubría todo el cuerpo excepto los ojos. Unos ojos de color violáceo. El traje ajustado llevaba las armas elementales ninja. Un bolso con kunais, una katana a la espalda y otra espada de medio tamaño en posición transversal en su cintura. El traje llevaba atados varios lazos con distintos colores metalizados. Uno rojo sangre en la cintura, otro amarillo oscuro en su muslo derecho y otro verde esmeralda en su cuello. En un primer y elegante movimiento sacó la katana de su espalda y se colocó en posición lateral extendiendo su brazo con la katana.
Yiro se colocó en una pose de combate. Aquella pose pertenecía a un estilo conocido de lucha. Se basaba en golpes bajos. Era un estilo difícil pues tu postura tenía que mantenerse por debajo de la mitad de tu altura. Es algo incómodo, pero resulta en una gran movilidad y ventaja en aquellos que entrenan el estilo. Aquel estilo parecía idóneo para aquel enfrentamiento pues es el más útil contra un estilo de katana o arma de mas de medio metro. La altura de ella también resultaría una desventaja.
-El estilo Yuyinka. Había oído hablar de él. Una gran reliquia. Pero no servirá. – Él no respondió a aquel comentario.
La misteriosa mujer comenzó a hacer sellos con su otra mano a lo que el hombre respondió atacando. Justo era lo que ella quería, aquel hombre no sabía mucho de ninjas. Nadie se creería el truco de hacer sellos con una mano. Lo que no sabía era que a su izquierda, Haku, era capaz de hacer aquel truco.
El hombre se acercó hasta que llegó al punto exacto de la medida de la katana de la misteriosa mujer. Entonces ella hizo un rápido movimiento de giro cogiendo uno de sus lazos, el de la cintura, enganchando la katana con el lazo para detener el golpe del chico con la mano de la katana, cosa que nunca esperaría, y girando para golpearle con la espada gracias a la extensión que suponía aquel lazo. El golpe no alcanzó al hombre que ya estaba agachado y dispuesto para el siguiente golpe. La mujer paró su golpe pasando su mano libre por su antebrazo para acabar agarrándole la muñeca. La katana se había desprendido del lazo lo que ella aprovechó para amarrar al hombre y arrojarlo, siguiendo el movimiento para enganchar la katana de nuevo. Antes de que el hombre tocase el suelo, ella lanzó su katana hacia el lugar dónde el aterrizaría. Justo el lugar donde ella había colocado aquella capa. La katana atravesó la capa y la mujer hizo unos sellos. De pronto, antes de que el hombre pudiese hacer algo, algo salió del suelo aunque nadie pudo verlo pues estaba rodeado de un gas venenoso que provocó un efecto sobre el hombre haciendo que quedase atrapado, de pronto se oyó un grito y un ruido agudo. El cuerpo de Yiro se deshizo como si hubiese explotado por varios lados. Momentos después el gas se disipó dejando a la vista la capa, la katana clavada y sobre la capa, el cuerpo de aquel pobre hombre.
Sheridan había comenzado el combate llamando a Yajira, el gran águila, usándola esta vez con un tamaño considerablemente mayor. Kirtash respondió con la invocación de uno de sus ángeles, aunque esta vez era un arcángel, pues llevaba una espada y una armadura.
-Tienes estilo, contrincante. – Comentó Sheridan. – El combate comenzará donde lo dejamos.
Sheridan se lanzó al ataque. "El águila será más lenta pero como se solidifique donde yo me encuentre me matará. Además sus ataques serán más fuertes. Creí que el tamaño del otro combate era una ventaja pero no sabría que decir en este momento." Pensó Kirtash.
Kirtash montó en el arcángel para esquivar los ataques.
-No serías nada sin tu palomita, mi querido Sheridan. – Se burló Kirtash.
-Puede que tengas razón. No, yo diría que tienes razón. – Dijo él entre carcajadas.
Yajira perseguía al arcángel a una velocidad considerable. Pero pronto se tornaría al tamaño del combate anterior.
-Gasta demasiado chakra, ¿verdad? – dijo Kirtash observando la energía.
-Es un pequeño inconveniente. – Dijo Sheridan.
Entonces usó de nuevo el ataque del águila de las ráfagas de aire cortantes combinándolo con un ataque de él mismo con kunais explosivos. Las ráfagas de aire extendían imprevisiblemente aquellas explosiones acabando con el arcángel que sólo pudo proteger a Kirtash. Kirtash volvió a aterrizar en tierra cuando de pronto oyeron un grito y un efecto de sonido agudo y penetrante. Miraron hacia el lugar de donde venían aquellos sonidos algo sorprendidos, deteniendo el combate.
-¡¿Quién coño es esa mujer?! – Dijo Sheridan sorprendido con ansias de conocerla. Dejó de lado el combate para dirigirse allí. Kirtash aprovechó también para ver la situación. Ese Sheridan mostraba un desdén claro por aquel combate. Seguramente su función sería entretenerle. Aquello debía ser un imprevisto para aquel grupo extraño.
El combate entre Asuka y Haku comenzó con el abalanzamiento de ella contra él. Haku respondió con una descarga de senbon que terminaron por alejar a su contrincante de él.
-Veo que eres bueno con esas agujas. Será un pequeño impedimento, pero necesitarás otros trucos. – Comentó ella volviendo a saltar hacia él.
La mujer previendo el ataque de sus agujas realizó un salto horizontal giratorio que casi alcanzó a Haku, el cual uso su técnica del espejo de hielo para esquivar rápida y fácilmente el ataque y contrarrestar con un nuevo lanzamiento de senbon ya que ella se había pasado de largo con aquel ataque y no había otra forma de alcanzarla. Ella, giro su ataque con rapidez hacia el lugar del espejo. Haku utilizó una de sus nuevas técnicas girando su espejo para colocarlo en posición horizontal, esquivando así el nuevo ataque.
Entonces salió del reflejo colocándose sobre él, y con una serie de sellos hizo que el espejo se lanzara contra ella. Ella esquivó el ataque deteniendo el giro y aterrizando echada en el suelo. Cuando volvió a levantarse una serie de estacas de hielo se dirigían contra ella. El ataque fue esquivado pero por los pelos. Otra vez más Haku volvió a la carga con una nueva serie de agujas, combinando con una serie de golpes cuerpo a cuerpo. La mujer esquivaba sus ataques con unos movimientos contorsionistas rápidos y eficaces. Ella contrarrestó uno de sus golpes y después golpeó a Haku con una extraña técnica. La técnica consistía en que Asuka había realizado un salto, a lo que Haku respondió apartándose, pero no lo suficiente pues las piernas de la mujer se tornaron en una larga cola de sirena que lo golpeó varias veces a una velocidad vertiginosa y con una contundencia que dejó a Haku algo fuera de sí.
De repente, oyeron un grito y vieron un humo de un color extraño. Ante aquel sonido, sin poder evitarlo se detuvieron. Asuka pudo ver con cierta nitidez como su compañero Yiro era objeto de una técnica prácticamente invisible quedando hecho pedazos. La mujer no pudo evitar correr hacia allí. Haku, aún sorprendido, no supo como reaccionar ante tal acontecimiento.
Alrededor de la misteriosa mujer se congregaron todos los presentes mientras ella guardaba de nuevo su espada en su funda con indiferencia. Recogió la capa y se la puso al hombro. No hizo nada por impedir que Asuka se dirigiese hasta el cuerpo de Yiro.
-No, no, ¡No! – se negaba a si misma. – No puede ser. – Entonces miró hacia todos los lados. – ¿Yiro dónde estas? – Gritó a su alrededor. – ¡¿Esto es un truco verdad?!
-Está muerto. – Dijo Sheridan. – Es evidente Asuka.
-¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE! ¡NO ESTÁ MUERTO! – Dijo ella incrédula. - ¡TÚ DEBERÍAS ESTAR MUERTO!
-Asuka, no pierdas los nervios. No me desees mal por ello. Son cosas que pasan. – Dijo Sheridan cuyo intento de consolación enfurecía más a la joven.
-Si no dejas de decir estupideces yo misma te mataré. – Dijo ella tratando de ignorarle y volviendo a posar su atención en el cuerpo destrozado y sin vida de su compañero.
-Asuka…
-Nos vamos Sheridan. – Dijo ella de pronto tajantemente.
-¿Y la misión? – Contestó Sheridan sorprendido. Aún se sentía excitado al ver a aquella mujer. Aquella misteriosa mujer. ¿Cómo había hecho eso?
-¡Al diablo la puta misión Sheridan! ¡Otro de nosotros ha muerto! Hemos de informar.
La mujer cogió el cuerpo inerte y se marchó a toda velocidad.
-Espero que puedas perdonar una segunda interrupción, guardián. – Dijo Sheridan burlonamente apenado por la situación. – Hasta otra preciosa. – Se dirigió a la mujer. Ella le dio la espalda para recoger su sombrero ignorándole.
Sheridan desapareció de sus vistas con la misma rapidez que su compañera.
-Cómo decía ellos no son un gran problema. – Dijo la mujer misteriosa en cuanto se hubieron esfumado.
-Realmente es extraño que detengan el ataque de esta manera cuando uno de ellos muere. Lo normal sería que continuasen con el ataque.
-Ellos no son los que quieren al chico. Esa es la explicación. Son caza recompensas. Pero ven que la misión se complica demasiado. No creo que sigan en esto. A no ser que ahora busquen venganza por su muerte. – Aseguró la mujer.
-¿Quién eres? ¿Cómo sabes tanto de todo esto? ¿Cómo has podido matar a ese hombre tan rápido y a sangre fría?
-Soy una ninja. Matar a mis enemigos es mi trabajo. Sé tanto de todo esto porque… viajo mucho. Y la respuesta a quien soy… - La mujer apartó el sombrero y comenzó a quitarse la parte del traje que cubría su cabeza. Unos hermosos labios de un color rojizo se distinguían y a sus lados comenzaban a caer mechones de su pelo de un color cobrizo muy oscuro, casi negro. Ahora tenía su cara totalmente descubierta y soltó su pelo lacio al viento. – Mi nombre es Rin. – Dos marcas violáceas en sus mejillas acompañaban el color de sus ojos. Era una mujer guapa, pero había algo peligroso y triste en su mirada.
-Debemos apresurarnos a seguir el viaje. Este combate nos ha entretenido demasiado tiempo. Había pensado en llegar a la siguiente villa antes del anochecer. – Dijo Kirtash.
-Rin… - Haku susurró aquel nombre pensativo.
Ella volvió a cubrirse. Recogieron sus cosas y siguieron sin una palabra más.
Cuando llegaron a la siguiente villa no encontraron posada u hotel libre. La fiesta y feria organizada habían dejado a todos repletos de gente. Buscaron un tiempo hasta que tuvieron que contentarse con una habitación para los tres con un par de escuchimizadas camas en un albergue de mala muerte a las afueras de la villa. A nadie pareció molestarle, lo que hizo que Kirtash añorase los comentarios y discusiones de Ino. Todos se instalaron en silencio. Después de dejar sus cosas decidieron dar una vuelta por la feria. Rin decidiría ir por su cuenta. Así que Haku y Kirtash pasearon juntos por la feria.
-Hayate. – Dijo Haku con cara de disimulo y aun sonándole raro nombrarle por aquel mote. – Esta Rin, realmente es extraña. No me fío mucho de ella.
-Yo tampoco confío en ella. A decir verdad no creo que duerma mucho esta noche. ¿Quién nos asegura que no viene con nosotros por ti?
-Eso no me importa. Sin embargo hay algo en ella que me inquieta. Aquella manera de matar a aquel hombre. Y sus ojos. Sus ojos reflejan unos sentimientos extraños y contradictorios. Pero lo que más veo en ellos es tristeza.
-Tienes razón, Haku. Quizá estemos equivocados al desconfiar, pero sus ojos reflejan odio y tristeza. Esos ojos no son buenos en ningún caso. Aún así nos ha dicho la verdad. Así que dejaré que siga con nosotros hasta que descubra algo más de ella.
-¿La llevarás hasta Klaus, Ino y los demás?
-No lo sé. Es una buena pregunta. Lo pensaré. Me alegra que estés tan atento a la situación Haku. Dependemos en gran parte de ti y es bueno que seas un chico atento. Pero te pido que a la mínima que te sientas en peligro o notes algo me lo digas. No podemos arriesgarnos a nada, ¿vale?
-Es increíble como estas luchas nos unen. – Dijo Haku quedándose absorto mirando hacia una función de marionetas. Kirtash se quedó a su lado observándolas también. – Me recuerdan a Zabuza y a mí. Estúpidas marionetas en este mundo injusto. ¿Por qué tuvimos que acabar de esta manera?
Kirtash no quiso interrumpirle. No quiso distraer sus pensamientos con palabras. Aceptó aquel comentario comprendiendo su significado. Siguieron paseando hasta que fue más de medianoche. Se recorrieron la feria entera en aquel tiempo y volvieron al albergue.
No después de mucho, apareció Rin. Kirtash hizo ademán de levantarse de la cama para dejar el sitio a la mujer.
-Déjalo, no te preocupes, gracias. Apenas dormiré así que me acomodaré aquí en el suelo. – Dijo ella sentándose contra la pared. Kirtash asintió y se volvió a echar.
Al cabo de unos instantes Kirtash volvió a sentarse en la cama y apoyó su espalda contra la pared contra la que se hallaba esta.
-Rin, si no es mucho entrometerme, ¿qué es lo que pretendes? ¿Qué haces aquí?
-Sí, a eso se llama entrometerse. – Contestó ella.
-¿Tsunade sabe que sabes todo esto?
-No. – Dijo Rin con rotundidad. – No. Ella no sabe nada de todo esto. Apenas me reconoció cuando me vio.
-¿Te conocía, eres de Konoha? – inquirió Kirtash.
-Sí. Tsunade conocía personalmente a todos los ninjas médicos de la Hoja.
-Una ninja médico… - Comentó Kirtash.
-Sí, eso era. Tsunade supervisaba varias veces el trabajo así que coincidí con ella muchas veces. Me conocía bien hasta que pasó todo aquello. – Ella se detuvo.
-¿Qué es lo que buscas con nosotros?
-Si te preocupa el chico, no es eso lo que busco. Al contrario, lo protegeré de cualquiera que quiera utilizarle. Incluso de ti, Hayate. – Dijo ella.
-Eso me tranquiliza bastante. Pero siguen abiertas varias incógnitas. ¿Acaso buscas a Ino para algo?
-¿Ino? No. No, ella no me importa en absoluto.
-¿En ese caso, qué es lo que haces aquí?
-Os acompaño por qué persigo a una persona, pero ya he visto todo lo que quería ver.
-¿Por qué no vuelves a Konoha si ya has hecho lo que querías?
-Aún hay otra cosa que tengo que hacer. Y, por favor, no me preguntes el qué. Deberíamos descansar… ambos. – Dijo ella.
-¿Quién seguías esta aquí en esta villa?
-Sí. – Dijo ella y su aura se tornó en odio. – Ahora déjame descansar.
-¿Por qué odias a esa persona? – Dijo Kirtash al cabo de unos instantes.
-¿Por qué te entrometes en la vida de un desconocido con tanto descaro? – Dijo ella, aunque sabía que no estaba molesta. Él inquirió con la mirada. – La odio por un estúpido lío amoroso, no es nada importante. Es algo que no puedo remediar.
-¿Amor eh? – preguntó Kirtash desviando su mirada hacia el techo desnivelado de la habitación. – Yo también estoy enamorado. – Dijo Kirtash, sorprendiéndose incluso a sí mismo ante tal confesión.
-Te entiendo. Estas en una situación horrible para amar. Yo no soportaría ser el guardián. – Dijo ella.
-Veo que sabes lo que supone mi puesto.
-Algo sé. – Dijo ella sin darle importancia. – Lo justo para saber que no me gusta. – Kirtash sonrió ante aquel comentario.
-Puede que a mí tampoco. – Dijo él pensativo. - ¿Esa chica que odias, te arrebató al hombre que amabas verdad?
-No fue exactamente así. No era mío, así que ella no me lo arrebató. Ella lo que hizo fue destrozarle y entristecerle como nunca nadie lo había hecho. Lo que desencadenó que él de alguna manera cambiase. Conmigo al menos. No podía verlo de aquella manera, hasta que un día él acabó por destrozarme a mí también. Un día explotó todo lo que él tenía dentro y entonces comprendí que debía alejarme de él. Pronto me di cuenta de que mi vida sin él dejaba de tener sentido. Era lo único que me quedaba. Y al perderlo todo, ya tu vida deja de ser tu vida, ¿entiendes? Cuando uno no tiene nada que perder, tu vida se convierte en un sinsentido que te aplasta. Por todo ello, la odié. La odié con todas mis fuerzas. Hasta que decidí que lo único que podía hacer era enfrentarme a ella. Quizá cuando lo haga pueda seguir con mi vida de alguna manera.
-Y… ¿Quién es esa persona? – Inquirió Kirtash al cabo de unos instantes de que ella cesase de hablar.
-Arezin…
-No me suena su nombre. – Dijo Kirtash.
-No te preocupes, pronto no existirá. – Dijo ella tajantemente.
-¿Y por qué no te enfrentaste hoy mismo a ella?
-Aún no me creo preparada para ello. No me mal interpretes. Creo que tengo el nivel suficiente para enfrentarme a ella. Pero creo que mi odio por ella será una desventaja. Esperaré hasta que sepa mirarla a los ojos sin sentir un odio inconmensurable. Hasta que cuando la vea, no vea a la vez todo el horror que ella ha creado.
-¿No crees que es algo injusto que juzgues a esa mujer por el amor que le profesa alguien que tu amas? ¿No es posible que sean los celos o quizá el despecho?
-Guardián, no hagas ofensas de ese tipo te lo advierto. Y menos en lo que respecta a esa mujer. Tú no la conoces.
-Quizá podrías contarme algo de ella.
-Algo de ella… Pues no sabría por dónde empezar. Cómo guardián dudo que conozcas quién es Orochimaru, o Akatsuki.
-No, no conozco a ninguno de ellos. – Contestó Kirtash sinceramente.
-Bueno, entonces te lo explicaré. Ella es una parte de una organización de ninjas de elite que buscan fines idílicos mediante la violencia. Matan a gente inocente y asesinan con el fin de desestabilizar las grandes potencias como la villa de la Hoja. Orochimaru abandonó hace tiempo esa organización aunque sigue atentando, acabando no hace poco con el anterior Hokage, Sarutobi. Ella mantiene un contacto con Orochimaru mientras ayuda a la organización Akatsuki. Según mi última información ahora están detrás de los Bijuu para utilizar su poder en sus fines terroristas.
-Así que ella es una asesina.
-Oportunista, asesina oportunista. Cuando estuvo en nuestra aldea, ella actuó como una persona normal durante bastante tiempo. Revelándole solo sus pensamientos más perturbadores a él. Aunque aún sigue viéndose con el hombre al que amo para convencerlo de alguna manera de que ella no es una asesina como los demás. Aún no comprendo por qué él sigue hablando con esa mujer. El caso es que de alguna manera engañó a Kakashi…
-¿Así que ese hombre es Kakashi? – Dijo Kirtash sorprendido.
-Sí, ¿le conoces?
-Apenas. Sé que es un buen hombre y un buen ninja. – Contestó Kirtash.
-El caso es que él intentó alejarla de aquello pensamientos llegando a enamorarse de ella para que ella acabara alejándose de él con esa organización, dejándole roto. No tardé en descubrir que aquella mujer, antes de llegar a la aldea había asesinado a sangre fría a toda una población ninja oculta. Entonces se me ocurrió la gran idea de decírselo a Kakashi.
"Habíamos quedado, un día como otro cualquiera después de uno de mis viajes. Kakashi me contaba los avances con Arezin. Me contaba lo fuerte que era.
-Es una muchacha increíble, Rin. Cuánto me gustaría que os conocieseis. – Me dijo. Admito que en aquel momento sentía celos por aquella chica. Pero lo que había descubierto en aquel último viaje había cambiado esos celos por protección. Sentía que tenía que proteger a Kakashi de aquella mujer. Era peligrosa. Y veía en sus ojos que cada vez su amor por ella crecía. – Es capaz de hacer cosas que nadie que haya conocido pueda hacer. Aún así sigue distante y fría con la gente. Es realmente extraña y tiene pensamientos que a veces resultan sobrecogedores.
-Ya te dije que esa chica es muy rara. No deberías centrarte tanto en ella.
-¿Por qué no te gusta? ¿Si ni siquiera la conoces?
-Sí la conozco. La he visto alguna vez y sé algunas cosas de ella.
-¿Qué sabes de ella?
-Kakashi. Esa chica es una asesina.
-No lo es. Sólo parece que lo es. En realidad ella es distinta.
-Está jugando contigo Kakashi. Ella sólo quiere más poder. Es una asesina y algún día abandonará esta villa y actuará como tal. Hazme caso, no deberías enseñarle tantas cosas. Aléjate de ella.
-¿Por qué iba a hacerlo?
-Porque la amas. – Aquel comentario resultó una cuchillada para él.
-¿Y tu que coño sabes?
-Lo sé, Kakashi. Por eso te lo pido, debes alejarte de ella o de lo contrario será peor cuando ella se vaya.
-¡Ya estás otra vez! Ella no se irá. He hablado muchas veces con ella. Ya no piensa como antes.
-Kakashi, esa chica asesinó a todo su clan.
-¡Estupideces! ¡Rin, estoy hasta las narices de que ataques a Arezin por celos!
-Kakashi, no puedo negar lo que siento, pero tampoco podemos negar lo que tú sientes, y solo quiero ayudarte.
-¡No! ¡Lo único que quieres es que me aleje de ella para que sólo esté contigo! Pues lo siento pero no.
-¡Kakashi, escúchame!
-¡Déjame en paz! ¿Sabes lo que te digo? ¡Nunca pretendí elegir entre ella y tú, pero viendo que tú no dejas de pedirme que lo haga, será de ti de quien quiera alejarme! ¡Ella nunca me ha pedido nada, nada! ¡Eres tú la que me machacas con confabulaciones e historias estúpidas y eres tú la que piensas que ella es una asesina, pero no lo es, ¿te enteras?! ¡Así que déjame en paz!"
Aquella fue la última conversación que tuve con él.
Desde entonces solo sueño con arrancarle la cabeza a esa mujer. Aunque creo que no lo haré. Lo único que quiero hacer es hundirla. Aunque lo que más ansío es contarle todo esto. Contarle todo el daño que ha hecho. Espero que duerma bien por las noches, que no tengo conciencia… Espero que no pueda oír los gritos de sus victimas, porque si lo hiciese, caería en la más profunda desesperación, y ese sería su merecido.
» Hay tantas cosas que ha hecho esa mujer… Tantas vidas apagadas… Tanto dolor sin explicación, sin un motivo lógico…
-Quizá si tenga un motivo. – Dijo Kirtash.
-No hay ninguno. He seguido de cerca algunos pasos de ella. Esta misma noche la he visto hablar con un antiguo conocido de ella. Es una perdida, una farsante. ¿Piensas que yo misma no he tratado de justificarla en innumerables ocasiones? Sí, Hayate, le he intentado. Pero esa mujer no tiene desperdicio.
-En ese caso, espero que cuando os encontréis todo esto cobre un sentido.
-Yo también lo espero. – Dijo ella después de unos instantes tranquilizándose. – Yo también lo espero.
