Capitulo Diez

Intención Cuestionable

"Alguien nos esta observando," Severus le dijo a Jennifer, terminando el hechizo de luz. Ella saco su varita de la manga, retrocediendo en dirección del claro abierto. "Necesitamos encontrarlo rápido, y borrar su memoria si es necesario."

"Entonces espero que no sea un estudiante," Jennifer murmuro. A Dumbledore no le gustaba utilizar hechizos de memoria en los alumnos.

Severus se movió entre los árboles buscado a quien los espiaba, y Jennifer tomo la dirección opuesta, preguntándose si tal vez no fue solo un centauro. Después de unos minutos de búsqueda, creyó ver un rayo de luz que venia de atrás.

"¿Severus?" grito su nombre, corriendo en dirección a la luz.

Justo en ese momento un rayo blanco la golpeo, arrastrándola en un vortex de símbolos flotando en el aire como si fuera una sopa de letras mágica, apretándola y atacando sus sentidos. Los símbolos empezaron a cerrarse a su alrededor envolviéndola, una sensación sofocante la hizo caer al suelo, cegada completamente por la luz. Al fin se disipo y Jennifer trato de recuperar el aliento mientras esperaba que su vista regresara, vagaemte conciente de que aun sostenía su varita con fuerza. Escucho un grito de dolor sobre ella, y camino a rastras hasta topar con un árbol. Lo utilizo para ponerse de pie, y de nuevo miro un destello de luz seguido de un grito de enojo contenido. Jennifer corrió, al darse cuenta que venia del claro donde estaba un momentos antes.

"¡Aléjate, Jennifer Craw!" escucho decir a una fuerte voz áspera. "No necesitas ser testigo de la muerte de aquel que te ha esclavizado. Regresa a la escuela. ¡Ahora! El no volverá a causarte problemas."

Sabia que la voz estaba cerca, pero aun no podía ver de donde venia. Finalmente entendió que era lo que le había pasado, Jennifer corrió hacia el cuerpo caído de Severus, arrodillándose junto a el y volteando hacia donde provenía la voz.

" ¡Lumos! ¡Monstre hostis!" disparo la luz y el hechizo para revelar al enemigo, pero nada apareció en la dirección que había apuntado.

"¿QUE ESTAS HACIENDO? ¡Imperio! ¡LARGATE DE UNA VEZ!" las palabras se escucharon tan fuerte que le dolieron los oídos, apenas fue capaz de no hacer lo que se le había ordenado.

"Elijo quedarme, he decidido permanecer aquí, ¡No es verdad que quiero irme! ¡Tu eres el que se ira!" grito con enojo, regresando el hechizo hacia la voz. Severus, se libero del Cruciatus, sentándose convoco su varita que se enonctraba a unos pies de donde estaba. Después de mirar a Jennifer, levantaron sus varitas.

"¡Monstre hostis!" cambiaron de dirección haciendo un circulo alrededor de ellos, el hechizo hacia olas que parecían desgarrar el aire en un intento por encontrar al enemigo invisible. Nada apareció.

"Quizás tomo tu sugerencia," Severus susurro después de un momento, tratando de escuchar.

"Bueno, definitivamente tiene la ventaja del contacto visual," Jennifer murmuro. "¿Estas bien?" Severus asintió, aunque su rostro se veía pálido y demacrado.

"¿Tu?" pregunto.

"Bien por ahora," dijo en voz baja. "Me golpeo con un Encantamiento de Asalto." Severus la miro pensativo. Era uno de los mas fuertes hechizos para romper un maleficio, hecho para acabar con cualquier encantamiento que pudiera tener una persona, así como quitarle cualquier objeto hechizado también. Era utilizado normalmente para casos extremos porque una persona manipulada por largos periodos de tiempo podría tener problemas para ajustarse de manera abrupta a una nueva realidad.

"Entonces quien quiera que sea piensa que estas bajo mi control,"

"Estoy segura de eso. Probablemente vino aquí esperando encontrarte solo y así deshacerse de otro Mortifago," Jennifer respondió. "Creo que es la persona detrás de los cráneos marfil."


Jennifer recibió a Hermione la mañana siguiente, aun cansada de la noche anterior. Severus le dijo que una vez que regresaran hablaría con Dumbledore acerca de lo que había sucedido y la envió a dormir. Probablemente podría haber descansado si no fuera por esa platica con la chica que de alguna forma había descubierto lo que pasaba.

"En realidad, fue Ginny la que me dio la ultima pista," Hermione admitió. Jennifer se recargo a en su escritorio, puso una mano debajo de la barbilla de su alumna, mirándola fijamente. "Porque me dijo que Dumbledore toco la puerta antes de entrar a verla esa noche, y no creo que el hubiera esperado si pensaba que aun estaba dormida."

"¿Que te hizo estar tan segura de que alguien mas me había despertado?" Jennifer pregunto.

" Pues, primero que nada, era Sueño Cósmico, y no tenia sentido que alguien pudiera simplemente entrar y despertarla así de fácil cuando nunca antes se había hecho en cientos de años. Y después, cuando Ginny me contó eso, todo empezó a tomar sentido. Como Snape bailando con usted en el Baile del Ministerio… primero pensé que era para vengarse de Sirius por alguna razón… y siempre lo defiende cuando nos quejamos de el…"

"Oye, yo defendería las decisiones de cualquier profesor, Hermione."

"Sin mencionar cuantas veces 'casualmente' pasa el por su aula cuando esta en clases. Cada que Snape no tiene grupo, termina de pie en su puerta. Uste siempre va a su oficina, y no sale a ningún lugar sin avisarle primero. Aun cuando están molestándose entre ustedes, ya no parece que sea en serio." Jennifer suspiro y sacudió su cabeza. No estaba funcionando, pensó. Hermione tenía razón; estaba convirtiéndose en algo obvio.

"¿Cuantos alumnos sospechan de esto?"

"Ninguno que conozca. Tal vez lo pensaron alguna vez, pero estoy segura que rápidamente lo dieron por descontado. Quiero decir, sin ofender, pero realmente a nadie le agrada Snape, excepto por los Slytherin. Y usted a ellos realmente no les agrada, sin ofender, así que no verían algo como esto." Jennifer asintió pensativa, tratando de pensar en que hacer. Iba a ser más difícil que nunca, especialmente después de aquella noche, mantener las apariencias. No solo eso, Jennifer estaba empezando a cansarse de la situación. Rápidamente llego a la conclusión que mantener su relación en secreto los perjudicaría en lugar de ayudarlos.

"Solo hay una cosa que no se aun," Hermione agrego después de ver que la profesora no hablaba. "¿Cómo es que siempre sabe cuando esta en peligro? ¿Cómo esa vez de las serpientes?"

"¿Mmm? Oh eso. El año pasado le di un reloj que dice donde me encuentro," Jennifer dijo ausente. "No le digas que lo mencione. En realidad, por favor no le digas que sabes todo esto. Deja que yo me encargue."

"No se preocupe, Profesora Craw. Decirle a Snape que me di cuenta de que tiene novia es algo que definitivamente no haría por voluntad propia." Hermione le prometió con seriedad. "Conociéndolo, encontrara una razón para echar a perder mi calificación en el próximo examen, o me hará beber una poción para la memoria."

"Son muy duros con el," Jennifer sacudió un dedo a forma de reprimenda. "No es tan malo como ustedes lo hacen ver."

"Usted trate de estar en una de sus clases, si no lo cree." Hermione sugirió. Jennifer solo pudo reír. Alguien toco a la puerta y Jennifer dejo pasar a Minerva.

"Perdón por interrumpir, pero las visitas de Dumbledore llegaran en unos minutos y me preguntaba si podías recibirlos en la entrada," Minerva dijo, mirando con curiosidad a Hermione.

"Ah, claro, voy para allá. Tratare de saludarlos en el partido si me es posible, Hermione, por favor dale mis mejores deseos al equipo," Jennifer le guiño un ojo y se levanto.

"La necesitaran. Hagrid dejara que las mascotas vayan al juego," Hermione dijo, rodando los ojos.

"¿Badgimeras y grifos bebes en el campo de Quidditch? Pobre Madame Hooch," Jennifer rió, guiándola a la salida y caminando hacia la puerta principal.


Minerva debió de haberle advertido, pensó Jennifer, cuando se encontró con el trío mas disparejo que jamás hubiera visto. Primero estaba Arthur Weasley, ofreciéndole una calida sonrisa. También miraba de vez en vez con recelo a Lucius Malfoy, que observaba a Jennifer con firmeza. La tercera persona, que estaba parada entre los dos como si estuviera separando a dos niños revoltosos, era alguien a quien de verdad deseaba ver, aun cuando fuera de manera sorpresiva.

"¡Audi Belle!" Jennifer dijo, apresurándose a bajar las escaleras para encontrarse con su amiga. Malfoy frunció el ceño, mirándolas a las dos mientras se abrazaban. "¡Que bueno verte otra vez! Bienvenido, Arthur. Hola, Sr. Malfoy," Jennifer dijo, asintiendo hacia los dos hombres. "Los escoltare al estudio que esta en la parte de abajo. Síganme, por favor."

Jennifer sintió un escalofrío por su espina cuando le dio la espalda a Lucius, recordándose a s misma que Audi y Arthur también iban detrás de ella. Además, estaban en Hogwarts, y el seria un tonto si intentara dañarla ahí. Audi hizo comentarios agradables durante todo el camino, mientras bajaban las escaleras, ella nunca había estado ahí. Cuando Jennifer abrió la puerta de la habitación con la pintura del halcón, Malfoy la miro, entrecerrando los ojos.

"Este es el Estudio para Invitados del Profesor Dumbledore. Lo hemos usado desde el año pasado. Pasen por favor," Jennifer sonrío calidamente.

En cuanto entraron a la alcoba, Arthur dejo su varita en la bandeja de plata que estaba en la pequeña mesa, Audacious hizo lo mismo. Los dos miraron a Lucius, que parecía librar una especie de debate interno. Finalmente, arrojo su varita. Jennifer tomo la bandeja y se la dio a la pintura de una joven sirvienta que colgaba en la habitación. Después los dejo pasar. Dumbledore estaba de pie cerca de su escritorio, sonriéndole a Jennifer cuando entro, lo mismo hizo con la auror.

"¡Bienvenida a Hogwarts, Audacious!" la saludo y le extendió la mano.

"¡Albus Dumbledore! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi. Tan solo un profesor de transfiguración en esos días, y mírate ahora," dijo, complacida. "Pero debiste de haberme invitado antes. ¡Este lugar esta excelente!"

"Lo intente, pero siempre estabas fuera en un caso u otro. Por favor, siéntense. Recordemos que están aquí por cuestiones de negocios."

Dumbledore y sus invitados se sentaron, y Jennifer se quedo de pie junto a Dumbledore para poder ver bien los rostros de cada uno.

"Si, estoy con el Sr. Malfoy, esperando encontrar algo acerca del caso en el que he trabajado durante tres años." Audi asintió.

"Si, al parecer el caso de Madame Belle esta directamente ligado con el asesino del Sr. Baylor," Arthur puntualizo. "Hay demasiadas similitudes para que sea una mera coincidencia."

"¿Y por eso mismo le pediste que te ayudara, Lucius?" Dumbledore pregunto.

"No, la contrate después de que uno de mis gerentes se extraviara en Norte America durante el verano. Escuche que ella estaba tratando de encontrar al asesino y le ofrecí financiar su investigación se creí que podía realizar un arresto," Malfoy dijo. "Una vez que los asesinatos comenzaron en este lugar, pensé que seria lo mejor traerla aquí, especialmente considerando que no contamos con Buscadores de Verdad licenciados en el Ministerio."

Jennifer le ofreció una sonrisa amable, asintiendo educadamente como si no se hubiera dado cuenta del insulto implícito, pero claro que se dio cuenta y el lo sabia. Arthur por su parte, lo miraba y pensaba con intensidad en las cosas que le gustaría decirle a Lucius algún día, y Audi miraba a Jennifer cuidadosamente.

"Nos sentimos muy agradecidos por tener a una Auror mundialmente reconocida aquí. ¿Trataras de averiguar acerca de las actividades de los Mortifagos también?" Dumbledore pregunto.

"Así es, Albus," asintió. "Hay demasiadas conexiones. Pero como ya sabes, la justicia que ejerce el asesino es bastante discriminativa. Cualquiera que haya estado involucrado con lo que paso hace dieciocho años atrás, aun los que probaron su inocencia o ser parte de un mal entendido han sido victimizados. Necesitas capturar a este o estos criminales lo mas rápido posible."

"No podría estar mas de acuerdo, Audi. Quizás en un punto las intenciones de quien esta detrás de esto eran buenas… destruir a los Mortifagos, ¿Quien se opondría a eso? Pero la manera fría y vengativa con la que esta ejerciendo sus propios castigos lo hace tan peligroso como Voldemort, y no debe de tomarse a la ligera," Dumbledore dijo asintiendo.

Jennifer lo miro pensativa. ¿Severus le había dicho a Dumbledore lo que paso la noche anterior? Se preguntó. Le daba curiosidad saber que pensaría del hechizo que le habían lanzado. Jennifer llevo su mirada hacia los invitados, dándose cuenta de que Audi la estudiaba con detenimiento.