Invader Zim no me pertenece, y este es un Universo Alterno.
...................
File 5
Parte 2
Entonces: Dib
Hace 3 años atrás
En su corta existencia sobre el planeta Tierra, Dib dedicaba casi todo su tiempo al único pasatiempo desaprobado por su padre: la búsqueda de todo lo que es sobrenatural y fuera de este mundo.
Gracias a eso, sabía demasiadas cosas, y la mayoría de estas cosas no deberían ser sabidas. Como por ejemplo, estaba seguro de que el hámster del aula de Biología era un vampiro, le había tomado varias fotografías y el pequeño roedor no aparecía en estas, además estaban los pobres animales de los niños de primaria, que morían por falta de sangre en poco tiempo al estar cerca de la jaula de este dichoso hámster.
Sabía que su profesora de sociología, era una bruja, en sentido literal, y había maldecido a la familia del vicedirector, por ese motivo ahora todos ellos estaban en el hospital de la ciudad con los huesos rotos.
Además de todo esto, sabía que ese niño extraño, de piel verde, sin orejas y con lentes de contacto color violeta, que respondía al nombre de Zim, era un alienígena.
Pero esto a nadie más que él le importaba, pero eso no le afectaba. Se pasó la mitad del año tratando de desenmascarar a Zim, y como las pruebas no eran suficientes para el resto de las personas, comenzó a perseguirlo de forma obsesiva.
No estaba llevando su vida de forma saludable, como recomienda esos pseudos-especialistas que aparecen casi todos los días en la televisión. En vez de preocuparse por su apariencia, prefería seguir usando su gabardina negra y sus botas para poder camuflarse mejor por la noche, en vez de preocuparse de su alimentación, prefería comer alimentos con mucha azúcar y cafeína para poder permanecer despierto por las noches. Claro que, dormía muy poco por una buena razón.
Dib padecía de "terror nocturno", lo único con lo que soñaba era con terribles pesadillas, de forma tan seguidas que le diagnosticaron un severo caso de esquizofrenia. Trataron a su padecimiento durante toda su no tan alegre infancia, pero no dio resultados positivos. Varios médicos psiquiatras afirmaban que él ya había enloquecido, y no había nada más que ellos podían hacer con él. Le dijeron a su padre que se alegrara que solo le interese por lo paranormal, ya que como esas cosas no existían realmente, no se lastimaría.
Esos psiquiatras no tenían idea de lo equivocados que estaban. Al salir de su internación, Dib sabía que su vecino de habitación en el nosocomio, era un licántropo real, y que los doctores tendrían graves problemas en pocos días. Pronto sería luna llena.
A veces, Dib se preguntaba porque se molestaba en perseguir a Zim, ya que el alien no hacia gran cosa, solo se burlaba del tamaño de su cabeza, lo amenazaba con ponerle huevos en el estomago o le susurraba al oído que iba a conquistar la tierra con mucha facilidad. Solo se estaba echando un farol, ese alienígena realizo algunos intentos de "conquistar la tierra", pero todos estos fueron inútiles. A Dib le daba la sensación de que no se esforzaba y solo lo hacia para llamar su atención. Nunca llego a saber esto con exactitud, pero por algún motivo, Zim era el único de toda la escuela que estaba interesado en intercambiar un dialogo con él, aunque fueran insultos o bromas a su costa. Y de una forma un poco rara, comenzaron a pasar más el tiempo juntos, sumados a la vigilancia y al acoso nocturno que efectuaba Dib cada tres días a la semana.
Cuando Dib comenzó a recordar el origen de Just-Alice, se acuerda claramente de un día en particular. El día de su primera cita con Zim (su verdadera primera cita). Ese día se encontraba muy cansado. Estaba dormitando sobre su comida, durante la hora del almuerzo. Había estado despierto toda la noche leyendo sobre las Líneas de Nazca, y su relación con la vida en el espacio. En ese momento, había cerrado los ojos, y comenzó a caer lentamente en un sopor profundo como un pozo.
-¡Dib-Gusano! ¿No dormiste lo suficiente ya?- Zim azota su charola de alimentos al lado de Dib, el chico se despierta sorprendido levantando su cabeza de golpe. Mira confundido a Zim y no atina a decirle nada.
-¡Hey!- Zim mueve su mano delante de Dib -Despierta- el alien chasquea sus dedos varias veces delante del chico, este le da un manotazo a su brazo y lo sienta al lado de él para que deje de molestarlo
-Estoy despierto, Zim- Dib gruñe esto y toma su tenedor-cuchara para pinchar con saña lo que parecía ser un guisado –Cierra la boca y come tu almuerzo-
-Estás con el período ¿eh?- dice Zim mientras lo mira con cierta malicia, Dib intenta ignorarlo con toda su fuerza de voluntad, la cual el alien estaba tratando de doblegar -¿Algo te preocupa que no duermes bien por las noches?-
Dib levanta su ceja izquierda y mira a Zim con incredulidad, el chico no entendía porque estaba tan interesado ese alien con sus problemas de sueño, pero decide zanjar el asunto. No lo creía tan importante.
-Prefiero estar despierto- Dib vuelve a su guisado y lo revuelve antes de tomar un bocado, pero aún podía ver en el rabillo de su ojo que Zim no le quitaba la vista de encima, eso lo ponía un poco nervioso -¿Pasa algo malo, Zim?-
El alien no había desviado la vista de Dib cuando este le da la cara, con cuidado, acerca su mano a la frente del chico para mover el mechón de pelo que estaba caído. Dib se sonroja al sentir los dedos del alienígena rozar con suavidad su piel –Esta mejor así… déjame decirte que puse veneno en el guisado que estas comiendo-
Dib reacciona y escupe lo que estaba masticando. Zim comienza a reírse del pobre humano que estaba intentando vomitar lo que había ingerido.
-¿Estabas bromeando?- Dice Dib con fastidio, al ver a Zim retorcerse de la risa y golpear la mesa con su puño derecho.
-Si, no puedo creer que pienses en que voy a envenenarte- Zim hace un gesto en señal de desagrado –Eso es caer demasiado bajo, Dib-
-Creo que he perdido el apetito- Dib empuja lejos de él la charola con su guisado y luego mira a Zim, el extraterrestre no había tocado su comida, y de seguro que todo esos alimentos terminaría en el cesto de basura.
-A veces pienso que eres anoréxico, nunca te he visto comer-
-La mayoría de los alimentos de este planeta contienen sustancias nocivas para mi cuerpo- Zim hace un gesto de desaprobación –Eso sin contar con la enorme cantidad de gérmenes que hay en ellos-
-¿Por qué me cuentas estas cosas? Podría usarlas en tu contra para delatarte- Dib protesta, estaba enfermo de que el alienígena se pavonee por la escuela y nadie se de cuenta de su verdadera naturaleza.
-Lo bueno de tu gente, Dib, es que a nadie le importa- Y Zim le da una sonrisa coqueta cuando agrega –Lo bueno de ti, es que si te importa-
Dib se sonroja un poco y aparta la mirada de Zim para dirigirla a la mesa. Se volvió interesante de repente.
(…)
-La campana ya sonó, muévete Dib-bestia- Zim toma el antebrazo del humano y lo alza para llevarlo a la siguiente clase.
-No tengo ganas de entrar a clases- Dib no sabía exactamente porque había dicho esto, realmente se sentía muy agotado. Al escuchar esto, Zim se detiene en medio del pasillo –De acuerdo, tomemos esta tarde libre-
Dib estaba confundido por lo que había dicho Zim, sin que le diera tiempo a reaccionar, el alien había sacado las patas de araña mecánicas de su PAK, elevándose unos cuantos metros de altura, toma a Dib del cuello de su abrigo negro y comienza a llevarlo colgado como un cachorro, hasta salir del interior de la escuela.
-¿Qué estas haciendo Zim?- Dib dice esto exasperado, moviéndose de un lado al otro al ver que Zim se estaba alejando más y más de la escuela.
-Vamos a pasear, creo que será una experiencia más interesante que esa clase aburrida ¿No?- La voz del irken sonó desafiante, como si esperara que Dib se atreviera a contradecirlo, pero si eso llegaba a suceder, de todas formas iba hacer lo que quisiera, sin importar el argumento que utilice el humano.
-Si, pero… esto no es una forma muy discreta de saltarse una clase ¿Qué pasaría si alguien nos ve?- Dib dice esto un poco nervioso, no era muy cómodo viajar de esa forma, se sentía prendido a un tendedero de ropa.
-¿Qué pasa? ¿Te preocupas por mi, Dib?- Zim le sonríe con malicia al decir esto.
-¡Claro que no!-
-Entonces cierra la boca y disfruta de tu paseo, sucio humano-
Dib suspira resignado, mirando con pena como el resto de las personas no se daban cuenta de que ellos estaban allí. Todos estaban ocupados con sus teléfonos móviles, sus Ipod o sus computadores portátiles. Nadie levantaba la vista más allá de esas pantallas, para verlos pasar.
–En verdad a nadie le importa esto… ¿Crees que eso este bien?- Dib sonaba abatido, se había pasado toda su corta vida tratando de demostrar que los extraterrestres existían y las personas no podían ver las pruebas más contundentes, porque estaban cegados por otras cosas.
-Claro que no está bien- Zim dice esto exasperado, como si estuviera que explicarle algo muy obvio a un niño pequeño –Pero tienen libertad de escoger lo que quieren saber- El irken lo piensa cuidadosamente –O más bien, tienen "derecho a saber" solo un "cierto tipo de cosas", las cuales, para conveniencia de unos pocos, debe ser limitada-
-Ya puedes bajarme, realmente me siento muy incomodo- Dib dice esto un poco molesto, no quería escuchar a Zim filosofar sobre el limite de conocimiento que puede soportar la humanidad. Recordó vagamente como la Iglesia Católica había perseguido a Galileo Galilei solo por decir que la Tierra giraba alrededor del sol, y como le obligaron a retractarse de su descubrimiento. Después de esto, sintió un horrible sentimiento apoderándose de él.
Zim desciende de sus patas de araña, y deposita a Dib en el piso, guardando la estructura metálica dentro de su PAK. Era increíble que algo tan pequeño escondiera tal armatoste.
-¿A dónde quieres ir?- pregunta Dib tratando de zanjar aún más el tema anterior. Quería olvidar esa conversación y esos desagradables recuerdos. No le gustaba mucho pensar en lo inútil que era investigar y obtener pruebas contundentes de vida alienígena, si nadie te iba a creer, por más veraces que fueran. Sin duda su vida de investigador de lo paranormal era toda una tragedia epistemológica.
-¿Me vas a dejar elegir?- Zim parecía más que sorprendido, un poco juguetón; sin embargo Dib no tenía la mínima idea de lo que estaba pasando por la cabeza de ese alienígena.
-¿Qué vamos hacer?- El irken mira hacia todos lados analizando lo que podía hacer con el humano a esa hora del día. Dib se imaginaba que en su cabeza funcionaba una especie de computadora que calibraba las posibles opciones, hasta que finalmente logra procesar su decisión.
-¡Vamos al cine!-
Dib enarco las cejas, esto no se lo esperaba –OK… no sabía que te gustaran las películas-
-Nada de eso- El irken comienza a numerar sus otras posibles opciones –Si te llevo a un hotel va ser demasiado extraño, a mi casa seria muy obvio y no hay club nocturno a esta hora, excepto ese Bar con bailarinas exóticas que hay a la salida de la ciudad-
Dib trataba de no reírse en la cara de Zim. Era una situación graciosa, hace un momento estaba seguro de que el alien se le estaba insinuando y quería ser algo más que su amigo. Pero estaba seguro de que se trataba de una broma.
Estuvo así, tratando de que la carcajada no se le escape, durante un buen rato, hasta que cayó en cuenta que no era una broma a expensas de él, y esas eran las verdaderas intenciones de Zim. Dib de inmediato rechazo la oferta de la única forma que se le ocurrió hacerlo.
-Me voy a mi casa, no estoy de humor para películas- Dib iba agregar algo más, que no estaba buscando una relación estable por ahora o algo así, pero era demasiado estúpido de su parte, ya estaba muy colorado como para continuar hablando de ese tema con Zim.
-Te acompaño, no vaya hacer que te desmayes y yo no este allí para aprovechar la situación- Zim dice esto siguiendo a Dib, el humano le dirige un gesto obsceno con el dedo y le da la espalda para marcharse –Vamos, no tienes nada que hacer ahora, aprovechemos que no hay filas- Dice Zim con tono condescendiente. Eso era verdad, Dib se sentía con ganas de continuar investigando ese día.
-Está bien- El chico no sabía muy bien porque estaba cediendo. Estar por más de una hora en un lugar oscuro, a pocos centímetros de Zim, y sabiendo lo que pretendía, no lo iba a dejar tranquilo. Sin embargo, era la primera vez que iba al cine acompañado por alguien más.
Eso le provoco una sensación extraña en su estómago, que lo siguió durante un par de horas más… hasta que conoció a ese extraño sujeto.
Al entrar al cine, Dib se dio cuenta que solo había una persona allí. Estaban completamente solos. Eso lo puso mucho más nervioso aun. Rogaba para sus adentros que Zim no hiciera nada extraño, pero el alien no parecía estar dispuesto a exagerar. La película paso sin muchos percances, a pesar de que Zim le había insinuado que iba a dar algunos avances, no mostró mucho interés en Dib.
Esto dejo tranquilo al joven Membrana y se concentro en pasarla bien. Recordó sin quererlo, a su madre. Solía llevarlo al cine cuando era más pequeño y lo sentaba en su falda para que viera mejor la película. A ella le gustaban las películas de extraterrestres, vaya a saber uno la razón.
Dib comenzó a sentirse mareado y aturdido por ese recuerdo, y desvió la vista de la pantalla. Miro sin proponérselo, al hombre que estaba sentado delante de los dos, y se dio cuenta que lo estaba mirando. Sus miradas se encontraron y Dib sintió algo horrible dentro de él, era como una especie de rechazo hacia la persona que estaba allí, lo cual era extraño porque parecía ser un sujeto ordinario.
El hombre le sonríe, mostrando su amplia dentadura, que parecía ser postiza, debido al tamaño exagerado de los dientes. De repente, comenzó a desvanecerse en el aire, para sorpresa de Dib, de una forma muy extraña. Primero desaparecieron sus brazos, luego su torso y finalmente parte de su cabeza dejando el rostro en el aire, que pronto comenzó a desvanecerse también, primero la nariz, luego las mejillas y la frente, los ojos también se esfumaron, y solo quedó esa enorme sonrisa flotando en el aire, que comenzó a abrirse y cerrarse formando la frase "Veme afuera".
Después de eso, la sonrisa desapareció y Dib se había quedado con la boca abierta, mira a Zim y nota que este estaba entretenido con la película y no había visto ese extraño espectáculo. Entonces Dib le toca el hombro y le dice que le urge ir al baño. Zim estaba dispuesto acompañarlo, a lo que Dib respondió con una rabieta de que no era un nene chiquito, y ya sabía ir al baño solo, gracias de todas formas, Zim.
Dib sale de la sala de proyecciones, y camina hacia el hall del cine, pero allí no ve a nadie. Pasa por el surtidor de golosinas y ve que encima de este aparece una sonrisa muy grande, luego una cara que le era familiar.
-¿Tu eres Membrana?- Dice la cara de ese hombre, mientras el resto de su cabeza comenzó aparecer.
-Si… ¿Quién es usted?- Dib retrocede con lentitud, al ver aparecer el resto del cuerpo de ese hombre, se dio cuenta que vestía un traje color morado y una brillante camisa de seda color amarilla.
-Soy el remanente- Dice con calma el hombre mientras el resto de su cuerpo aparece –puedes llamarme Cheshire Cat-
-¿Qué es un remanente?- Dib estaba curioso, ese sujeto tenía habilidades sobrehumanas y estaba muy interesado descubrir de donde provenía.
-No es una anomalía ni un catalizador, eso te lo puedo asegurar- Dice el hombre mientras desciende del surtidor de golosinas y se detiene a pocos metros de Dib.
-Eso no responde a mi pregunta- El chico paranoico seguía insistiendo con su pregunta anterior, pero por alguna razón estaba seguro de que no obtendría una respuesta satisfactoria.
-¿Te gustaría salvar a tu ciudad de una verdadera invasión alienígena?- La mirada del hombre se torno fría y calculadora, pero su sonrisa seguía adornando su curiosa cara.
-Claro que si- Dib exclama entusiasmado -¿Pero que tiene que ver eso con mi pregunta?- El hombre chasquea la lengua y comienza a empujar a Dib hasta la salida del cine.
–Hay muchas cosas mucho más importantes que esa pregunta… cuando te explique lo que debes hacer y porque, el que yo sea o no un remanente, no tendrá importancia alguna-
Dib no entendía lo que ese sujeto quería decirle, pero en ese momento no se dio cuenta de que lo estaba arrastrando lejos de Zim y de los recuerdos de su madre, para llevarlo a un mundo de horribles pesadillas. Si lo hubiera sabido en ese momento, hubiera preferido continuar su cita con ese extraño alienígena. Su estómago ya había perdido las mariposas que estaban revoloteando dentro, y comenzó a volverse rígido y frío. El miedo llego a él mucho después.
………………….
Después de ese día, Dib faltó a la escuela durante varias semanas. Ese extraño hombre, Cheshire Cat le había encargado investigar, los laboratorios Neosand, que se habían instalado hace poco tiempo en la ciudad.
Dib no solo descubrió una extraña sustancia extra que provocaba una especie de euforia al ser consumida, que aparecía en pequeñas dosis en los productos farmacéuticos fabricados por los laboratorios de NeoSand, sino que también, este laboratorio había patrocinado experimentos con niños pequeños hace nueve años atrás. Cuando descubrió que él también participo de esos experimentos decidió dejar de reportarse con Cheshire Cat. Ahora este asunto se volvió completamente personal.
Tras una ardua investigación, Dib había rastreado un hospital en New Jersey en donde había sido internado al tener solo un año de edad. Con mucha facilidad, se hizo pasar por un paciente en vías de recuperación. Mientras investigaba descubrió que varios de sus compañeros de escuela estuvieron internados allí entre ellos Sarah, Torque y Zita. Todos habían sido tratados por la misma doctora que estaba atendiendo el embarazo de una mujer llamada Felicia Detler.
Dib hizo buenas migas con esta mujer, y la joven embarazada le reveló que había perdido su memoria, y que solía olvidar todo lo que sucedía en torno a ella con facilidad. Por esa razón, él le sugirió utilizar un cuaderno, para anotar las cosas que le llamaban la atención y no deseaba olvidar, y así recordar las cosas que olvidaba.
Había pasado una semana en ese lugar, y ya estaba por terminar su investigación, pero para su mala suerte, es atrapado por la doctora Madison Kingdow. Esta mujer era capaz de despedir diferentes sustancias aromáticas de su piel, como venenos potentes, afrodisíacos, paralizadores neuronales hasta gas carburante; además de todo esto, su cuerpo era sensible a las feromonas que despiden los seres humanos al estar asustados.
La doctora Kingdow estaba mas que complacida con su presencia, y decidió usarlo para un experimento, según el resultado obtenido, lo aplicaría sobre un área de pacientes en particular, conformado por mujeres de carácter fuerte, de las cuales podría absorber sus feromonas que sus cuerpo despedía, debido al miedo que les proporcionaba el dolor y la tortura que les proporcionaría.
Dib es internado en una sala especial, en donde conectan varios electrodos a sus nervios receptores de dolor, los cuales eran estimulados con fuertes descargas eléctricas, para que su cerebro sintiera terribles dolencias, sin dañar los tejidos de su cuerpo. La doctora Kingdow sigue torturándolo por semanas, con el mismo método, sin cesar con ese tratamiento, para poder comprobar hasta que punto su cerebro soportaría la tortura hasta que terminara desconectándose de su cuerpo.
Dib había llegado al día numero nueve de tortura cuando su cerebro se desconecto de su cuerpo, y quedo sin posibilidad de mover un solo músculo, además de perder la habilidad de comunicarse con el mundo exterior. La doctora Madison se da cuenta que no podía seguir obteniendo de Dib las feromonas producidas por el miedo a través del dolor, ni siquiera las producidas por el miedo a la muerte, y termina dejando abandonado al chico paranoico, en unos de los cuartos del hospital, sin agua ni comida.
Pasaron tres días hasta que Cheshire Cat encuentra a Dib, se da cuenta que por su culpa había perdido las posibilidades de moverse y de comunicarse con otros humanos. Por esa razón, trae consigo un contenedor de vidrio cerrado al vacío, en cual llevaba un pequeño huevo del tamaño de un caramelo, de color pardo brillante. Sin perder el tiempo, Cheshire Cat obliga a Dib a tragar ese huevo, diciéndole mientras tanto que, de la única forma que podría salir con vida de ese lugar, era convirtiéndose en el huésped de un poderoso parásito espacial. Desde el instante en el cual, Dib termina de tragar ese pequeño huevo, y comienza a compartir su cuerpo con Just-Alice, pudo hablar y caminar nuevamente. El precio que debió pagar era muy elevado, solo debía seguir las ordenes dictadas por ese parásito, y la primera era olvidar todo lo que había ocurrido dentro de ese hospital. La segunda orden fue olvidarse de toda su fascinación por lo paranormal.
Cheshire Cat fue asesinado de forma inmediata por la misma Just-Alice, que al despertar dentro del cuerpo de Dib, solo atina a seguir su primer impulso, el cual era matar todo ser viviente que posea una frecuencia electromagnética similar a las anomalías. Just-Alice se había levantado de un salto de la cama de Dib, tomo las sabanas y las uso para atar en cuello de Cheshire Cat. Con mucha fuerza, empezó a ceñir la tela, cortando el paso respiratorio de ese hombre. Justo antes de morir, Cheshire Cat se disculpa con Just-Alice y con Dib, por no poder acompañarlos, pero les da instrucciones sobre donde debían buscar a su sucesor Mad Hatter, para comenzar la cacería de las anomalías.
Después de la muerte del remanente Cheshire Cat, Just-Alice descubre que los catalizadores comenzaran aparecer dentro de tres años, ya que la doctora Madison Kingdow no había calculado bien el tiempo en el cual, la droga que uso sobre los niños que había curado, haría efecto, ni tampoco calculo con exactitud cuando comenzarían a evolucionar, estos niños en cuestión.
A partir de entonces, Dib pierde la noción del tiempo y del espacio, y comienza a vivir su vida como si hubiera sido reiniciado, despertando en su propia casa, con los pies descalzos completamente sucios y las manos llenas de sangre, la cual no le pertenecía. Y por supuesto, despertó compartiendo su cuerpo entero con Just-Alice.
Fin del File 5
N/A: Este capitulo es un poco Light, no creo que sea del agrado de muchos de los seguidores de la historia. Pero creo que quedo bien explicado, hasta aquí, la situación en la que se encontraba Dib en ese momento. Además hay que agregar que el segmento ZADR fue de muy mala calidad.
