La peliazul no supo como encontró el camino a casa tan rápido ni como pudo con todo el peso de Ranma acostada en sus espaldas y todo el equipaje de ambas, pero pudo. Habían llegado a casa al caer la noche y sin hacer aun ni una pregunta lanzo los bolsos al suelo y corrió al baño aun con Ranma a cuestas.
La termino de desvestir delicadamente y la insto a entrar al agua tibia, con jabón y una suave espuma lavo su cuerpo aterrándose un poco más con cada hematoma encontrado, en su cabeza se estaba armando una escena espantosa que negaba a si misma, muecas de dolor recorrían el rostro inerte de Ranma mientras ella rozaba sus piernas con las manos, hasta que él abrió los ojos para decirlo, creía que al no contar nada lo hacia menos real pero no tenia sentido… Akane no era estúpida.
-Ryoga estaba tan ebrio que perdió el control-las palabras parecían un discurso ensayado, salían de sus labios sin emoción alguna, la mescolanza de sentimientos que llenaban su ser estaban siendo contenidos en la mirada protectora de Akane- me golpeo la cabeza contra un árbol y me violo…
Akane tubo que sentarse en el borde de la tina para no dejarse caer al corroborar todas las imágenes macabras que su cerebro recreaba a través de las lesiones de Saotome.
-Cuando pude moverme de muevo-continuo este- ya se había ido-Bajo la mirada encontrándose con su reflejo maltrecho en el agua sucia, barro, sangre, y otros fluidos se mezclaban con la espuma del jabón que Akane frenéticamente esparcía en su cuerpo una y otra vez. Ella no aguanto más las ganas de llorar y se lanzo a los brazos mojados de Ranma dejando caer la esponja dentro del agua, pero este la aparto de si antes de que tuvieran contacto.
-no lo hagas… no pienso llorar ahora y no lo haré luego…solo no me toques más.
-pero Ranma…
-¡que no me toques!- grito la pelirroja tan fuerte como pudo, poniéndose de pie y abrazándose a su cuerpo apoyada en la fría pared.
La visión de Ranma era lastimera, los cabellos mojados caían sobre su rostro descolocado mientras apretaba sus pequeños brazos contra sus pechos sin parar, le temblaba todo el cuerpo y la vista se le nublo con lo que parecían ser lagrimas que no respondían a sus ordenes de no llorar, comenzaron a caer haciendole arder las mejillas de dolor… de todo el dolor que estaba guardando dentro de si.
-No voy a hacerte daño-Akane acerco su mano despacio para despejarle el rostro a Ranma, su mirada atemorizada le partía el corazón de todas las maneras posibles…lo quería tanto, el cariño estaba tan arraigado en su interior desde la más remota infancia, la capacidad de querer a otra persona había vuelto a su vida junto con el retorno de Ranma, haciéndola comprender que hay personas en la vida que simplemente están destinadas a estar, a ser un conjunto. No importaba en ese momento el sexo ni nada más…solo su alma, el alma dañada de la persona a quien ella estaba destinada a pertenecer.
-Nunca debí ir a jusenkyo-Ranma no dejaba de murmurar-nunca debí venir acá y verte… no debí…nunca debí besarte… así no sabría… así no estaría pasando nada de esto.
-estaría pasando Ranma… o cuando niños o ahora o en 5 años más-Akane seguía acercándose lento, metió ambas piernas en la la tina y de pequeños pasos acortaba la distancia-vamos a estar juntos cueste lo que cueste.
Los ojos de Ranma volvieron a encontrarse con los de su chica, juguetones como siempre, sonriendo a pesar de la mascara de pena que le decoraba el rostro.
-Vamos a casarnos-dijo Ranma mientras daba un paso hacia el frente y se apoyaba en el pecho de Akane.
-si-le respondió esta, cobijandolo con ambas manos.-vestirás un traje muy elegante con corbatín y todo-dejo escapar una risa débil de solo imaginarlo frente al altar de alguna iglesia llevando un esmoquin, la trenza oscura meneándose con el viento… los ojos azules mirándola con amor.
-tu estarás hermosa…
-seré la de blanco-le beso el cabello, deseando que fuera cierto.
…... Nada parecía real, el peso de sus acciones no le dejaba pensar y la voz femenina de aquella pobre chica no quería escapar de sus oídos.
-después de todo…si soy una mala persona.-y si que lo era, pues si Akane accediera a casarse con él todo cobraría sentido, no se arrepentía de nada, y peor aun, estaba articulando un plan digno de telenovela para evitar que las dos muchachas, claro si Ranma lograba recuperarse, estuvieran juntas.
-me parece que la chica a quien tanto odias no es una mujer del todo-la bruja a quien estaba pagando para consultar el futuro de su plan estaba confundida pero no tanto como él mismo.-no se como explicártelo Ryoga pero Ranma es un hombre…atrapado en el cuerpo de una chica muy muy dañada, por tu culpa.
-eso lo se pero sigo sin entender…
-no es mi ayuda la que necesitas, sino la de otra persona, primero debe volver a ser hombre, yendo a algún lugar de China en donde se esconde el secreto de su verdadera identidad, debes buscar a una chica china que este dispuesta a llevarlo y entonces arrebatárselo de las manos a tu Akane.
-puedes darme alguna otra pista- le dijo Ryoga a la bruja, quien revolvió sus cartas una ves más pero no fueron estas sino su mismo don el que le otorgo la información requerida.
-Shampoo-dijo decidida-el nombre de la joven es Shampoo.
