¡Holas!... Espero que el día de hoy estén muy bien, que terminen el día con muchos ánimos, pronto será fin de semana, aparte que también es Halloween, pónganse sus disfraces, pásenla muy bien, coman dulces, luego una píldora para el dolor de panza. Jajaja. No me alargo mas así que les agradezco por el apoyo en la historia y les adelanto que en este capítulo conocer lo que hizo que Inu se marchara.

Cáp. 10: Revelaciones

- ¡Creo que ese sería yo!...

Todos los presentes en la ceremonia giraron su vista a la parte de atrás de la iglesia, algunos murmullos de sorpresa se dejaron escuchar entre los invitados, algunas personas se levantaron de sus asientos, eso incluyendo a la familia de Kagome.

- Yo me opongo al matrimonio - Le habló al párroco que no sabía qué hacer.

- Pero… Los dos ace…

- Inuyasha – Musitó Kagome con los ojos inundados de lágrimas, soltó el ramo de flores y tomó impulso para acercarse a él, antes de lograrlo Sesshomaru la tomó del brazo.

- Termine la ceremonia… - Le ordenó al padre que abrió la Biblia la dar la bendición.

- ¡No!... ¡No me quiero casar con él! – Se soltó de Sesshomaru y corrió al lado de Inuyasha que la acogió en sus brazos.

- Ya la escuchó padre, la joven no quiere y nadie puede obligarla – Subió el tono de su voz mirando a Sesshomaru, su hermano.

- ¡Aléjate de mi hija! – Bramó el padre de la joven ya de pie en el medio de la iglesia - ¡No dejare que la las…

- Por favor señor Higurashi, ambos sabemos que eso no es verdad – Lo calló - ¿Y tu Sesshomaru no me dices nada?...

- No debiste volver a poner un pie en este lugar Inuyasha, todos te van a acabar – Aseveró Sesshomaru acercándose a él.

- Eso estoy esperando… Pero vas a tener que hacerlo tú porque no creo que nadie aquí quiera dar el primer paso

- Señores… Estamos en la casa de Dios – Trató de conciliar el párroco.

- Hablemos esto en mi casa – Inuyasha asintió y comenzó salir de la iglesia llevando a Kagome a su lado, la familia de Kagome siguió a ambos hombres, la ceremonia fue suspendida.

Afuera había un carruaje y un caballo esperando a Inuyasha, éste dejó a Kagome dentro y luego de encargar el caballo al cochero subió con ella, de inmediato todos se dirigieron a la mansión Taisho.

- Inuyasha, no puedes ir allá – Le dijo en cuanto el coche empezó a moverse – Mi padre y…

- No va a pasar nada – Le aseguró mientras le acariciaba los cabellos – Lamento llegar tarde…

- Creí que no vendrías – Se abrazó a él escondiendo su rostro en su pecho.

- Las cosas se complicaron, pero no permitiría que te casaras con Sesshomaru…

- ¿Qué sucedió?

- Luego te cuento – Depositó un beso entre los cabellos de la joven y la acunó entre sus brazos; había temido no llegar a tiempo, pero afortunadamente lo había conseguido.

En poco tiempo llegaron a la mansión Taisho, Inuyasha bajó con Kagome a su lado y siguió a los demás al interior de la mansión no sin antes darle un par de indicaciones a su cochero; como ya se imaginaba la mansión estaba perfectamente decorada para la recepción, varios criados asistieron a atender a los recién llegados pero Sesshomaru los hizo irse de inmediato.

- ¿Y de qué querías hablar Sesshomaru? – Preguntó Inuyasha, sabía que él estaba enfadado y eso en lugar de preocuparlo le emocionaba.

- ¡¿Cómo se atreve a volver aquí luego de todo lo que hizo? – Kagome miró sorprendida a su padre jamás lo había visto tan enfadado – Se va a arrepentir de haber…

- No sea cínico señor – Le interrumpió Inuyasha – Todos aquí conocemos la historia, bueno todos a excepción de Kagome era demasiado pequeña para recordarla y muy inocente como para objetarla – La joven a su lado lo miró sin comprender, había algo que no estaba muy claro para ella y esperaba poder comprender todo ahora…

- Bien Inuyasha, creo que lo que todos queremos es saber ¿Por qué estás con mi prometida? – Preguntó Sesshomaru.

- Eso es muy sencillo, Kagome y yo estamos juntos y no te casaras con ella

- ¿Kagome eso es cierto? – Habló su madre con cierta conmoción, la joven algo asustada por lo que podría suceder asintió - ¿Cómo pudiste acercarte a ese hombre?...

- Inuyasha simplemente la engañó – Intervino Kikyo mirando a Inuyasha, estaba enfadada y sorprendida de él se hubiera atrevido a tanto por su hermana – La engañó como cuando era un niña

- Kagome, hija él no es un buen hombre – Aseguró su madre.

- ¡¿De qué están hablando?... Inuyasha no me haría nada malo, yo lo amo y me quedaré con él…

- ¡¿Cómo es que puedes defenderlo? – Su padre se acercó a la joven que se apegó más a Inuyasha - ¡¿Cómo puedes defender a un bastardo como éste, cuando fue él quien arruinó tu vida?...

- ¡¿Qué?... ¿De que estás hablando padre? – No entendía de que hablaban, miraba Inuyasha tratando de obtener respuestas pero el solo se mantenía tenso en su puesto.

- ¡Éste bastardo se aprovechó de eras una niña!... ¡El abusó de ti! – Exclamó dejando a la joven estática en su puesto.

- ¿Qué? – Se separó de Inuyasha sin poder creer lo que él le estaba diciendo – Inuyasha… Eso no…

- ¡Claro que no es verdad! – Se defendió Inuyasha – Yo jamás toque a Kagome y eso usted lo sabe mejor que nadie, ¡Sesshomaru quería sacarme del camino y ustedes querían todo el dinero que él les ofrecía, simplemente usaron a Kagome para conseguirlo, engañaron al pueblo y me echaron de aquí como a un perro! – Kagome miró a su padre y a Inuyasha, estaba demasiado confundida, su padre la tomó del brazo y la llevó con su madre.

- ¿De qué sirve negarlo Inuyasha?... Todos te vimos, te aprovechaste de Kagome cuando solo era una niña – Habló Sesshomaru acercándose a él.

- ¡Yo no la toque!, a diferencia tuya que quisiste hacerlo en el establo – Sesshomaru lo miró con cierta sorpresa – Y que siempre quisiste hacerlo, eres un maldito depravado que la rodeabas cuando solo era una niña, yo solo la cuidé de ti, también la salvé cuando intentaste abusar de ella en el establo, el día de la fiesta de compromiso… ¿Te di un buen golpe no?, ¡Y a ustedes no les da vergüenza vender a su hija por dinero!, él puede hacerle lo que quiera y simplemente les calla la boca con dinero…

- Ya deja el teatro Inuyasha – Le dijo Kikyo desde su puesto – Kagome sabe que nosotros decimos la verdad…

- Tú cállate Kikyo, porque mejor no vas a buscar a tu prometido y le cuentas que te revolcaste conmigo cuando llegué – Todos se sorprendieron por la revelación incluida Kagome que miró a Inuyasha.

- ¡Eres tu el que se calla! – Sentenció Sesshomaru sacando el arma que siempre tenía en el cinto de su pantalón y apuntándole a Inuyasha, éste al notar el movimiento que Sesshomaru hacia sacó la suya, ambos quedaron con el cañón apuntando a sus pechos – Te dimos una oportunidad pero ahora no…

- ¿Oportunidad?, Tu llamas oportunidad a golpearme sin piedad y venderme como a un perro, interesante Sesshomaru, yo pondré una bala en cada una de tus extremidades y te daré una oportunidad…

- No me hagas reír Inuyasha, nunca serías capaz de hacerlo…

- Créeme Sesshomaru, no soy el mismo de antes, eso se los debo a ustedes – Sonrió apegando el arma más a él – Fue mucho por lo que pasé y era morir o matar… ¿Qué crees que escogí?... La respuesta no es muy difícil hermanito… - Kagome miró asustada a Inuyasha, estaba segura de Sesshomaru sería capaz de dispararle y tampoco dudaba de Inuyasha; el agarre de su padre se aflojó un poco y vio que una de sus manos rozaba el arma que siempre mantenía en el cinto…

- Vamos a ver si después de esto te quedan ganas de…

- ¡No lo hagas! – Kagome se soltó de su padre, no sin antes agarrar el arma, no estaba muy segura de cómo usarla pero conocía en teoría como hacerlo, así que con decisión apuntó a las espaldas de Sesshomaru – Si le disparas te mato

- Kagome… ¿Qué estás haciendo? – Regañó su padre acercándose.

- ¡No se acerquen o disparo! – Las palabras salían temblando de su boca y hasta la misma arma temblaba en sus manos.

- Kagome tranquila… - Le dijo Inuyasha desde su puesto – No vayas a hacer nada…

- No dejaré que algo te pasé, yo creo en ti – Inuyasha le sonrió, por un instante pensó que Kagome lo estaría odiando pero al parecer su amor era más fuerte.

- ¡Kagome Higurashi! – Su padre dio un paso al frente.

- Bien Kagome… - Sesshomaru guardó el arma en su cinto y se quitó de en medio de ambos, Inuyasha hizo lo mismo y luego se acercó a Kagome y le quitó el arma - ¿Cuáles son tus planes Inuyasha?... No puedes darle todo a Kagome, ella está acostumbrada a las comodidades, ¿O acaso venías a quitarme todo?

- Tu dinero no me interesa en lo más mínimo, aunque no voy a negar que venía dispuestos a dejarlo en la ruina, solo que ahora los planes cambiaron…

- Me imagino que quieres formar una vida con Kagome y asentarte en el pueblo y por lo que veo ella está muy engañada como para oponerse, pero el pueblo no permitirá a un hombre como tu acá, te mataran

- Y me imagino que tu irás a la cabeza de eso – Dijo Inuyasha – Pues sabes que… Solo te diré una cosa, inténtenlo cuando quieran… Vamos Kagome… - La joven asintió y permitió que él enlazara su mano con la de ella.

- ¡No te vas a…

- ¡Ya basta papá! – Intervino Kagome – No me voy a quedar a que me manipulen a su antojo, no me voy a casar con Sesshomaru, no soy un objeto que puedan vender… Lo siento mucho pero no quedaré con ustedes…

- Pero Kagome que va a decir…

- Que digan lo que quieran, no me importa… Vámonos…

- ¿Quieres tomar algo? – Le ofreció en cuanto entraron a la casa, desde la mansión de Sesshomaru hasta la que ahora era la suya no habían hablado nada – Un té o algo así – Se sirvió un trago de la licorera que había en la sala.

- Un whisky estaría bien – Él la miró algo sorprendido pero al final se lo dio, ella lo imitó bebiéndoselo de un sorbo pero de inmediato empezó a toser, eso le dijo que ella nunca había probado licor de ese tipo.

- No debiste tomarlo tan ligero – Recibió el vaso que ella tenía y lo dejó sobre la barra – No estás acostumbrada a eso.

- ¿Cómo pueden tomar eso? – Preguntó tomando un poco de aire, cuando se enderezó se sintió un poco mareada por lo que él la llevó a sentarse – Creo que me mareé

- Pasará en unos segundos – Se sentó a su lado y sonrió con suavidad, ella nuevamente había pensado sin actuar – No debiste hacer eso… Tomar el arma y apuntarle a Sesshomaru – Explicó él.

- No quería que te matara – Se recostó en espaldar del sofá mientras se quitaba las zapatillas.

- Gracias por preocuparte por mi pero no te arriesgues por mí… ¿Está bien?

- Lo pensaré – Se acercó a él buscando que la abrazara, cuando finalmente lo hizo lo sucedido volvió a su cabeza – Inuyasha… ¿Qué fue eso de que tu…abusaste de mi?... No es que yo crea que lo hayas hecho pero…

- Eso sucedió hace seis años, el día en que se celebró mi compromiso con Kikyo – Kagome recordó que las visitas que Inuyasha hacia a su casa era porque estaba cortejando a Kikyo, así había conocido a su amigo, ella recordaba esa fiesta como no si estaba enfadada con su amigo porque se casaba con su hermana – Todo iba bien, pero cerca de la medianoche tú fuiste conmigo y me dijiste que tenías sueño y que no encontrabas a tus padres, me pediste que te acompañara a tu habitación te daba miedo ir al piso de arriba cuando no había nadie, Kikyo estaba a mi lado y me dijo que podía ir, yo no vi nada sospechoso, luego caí en cuenta en porque Kikyo no te llevó en lugar de mi – Kagome lo miró, tratando de recordar ese episodio – Te llevé, te alisté la cama mientras tú te cambiabas, luego te arropé y te di un beso en la frente antes de salir, cuando apagué las luces e iba a salir perdí el conocimiento; desperté cuando tu padre y Sesshomaru me levantaron a golpes, estaba en tu cama desnudo tu también lo estabas y había una mancha de sangre en las sábanas… Ya te imaginarás lo que daba a creer, aparte de tu familia y la mía había algunas personas cercanas y de cierta influencia, mi condena ya estaba siendo firmada – La joven entre sus brazos lo miraba sin poder creer – Fui golpeado brutalmente, todos me creían culpable a pesar de lo mucho que dije que era inocente y que no sabía que había pasado, tanto que perdí la conciencia, cuando volví a despertar estaba en un calabozo de la comisaría y me habían condenado al exilio, me hubieran mandado a la horca pero los padres de Miroku tenían influencia en la corte del pueblo, hubo un juicio privado, te preguntaron si yo te había llevado a tu habitación, tu dijiste la verdad, recuerdo cuando te preguntaron si yo había hecho algo indebido, tú te sonrojaste y dijiste que te había besado…

- ¿El beso en la frente? – Preguntó la joven a lo que él asintió, Kagome nunca en su vida se había sentido más culpable, ¿Cómo era posible que fuera tan tonta? – Pero eso no…

- También te preguntaron si te toque, tu miraste a tu madre y asentiste avergonzada – Para él la imagen de la niña en el estrado había sido su condena, Kagome inocentemente lo había condenado.

- Yo… Lo siento mucho Inuyasha – Se separó de su lado y se limpió algunas lágrimas que escaparon de sus ojos – Yo no sé porque cosas pasaste y todo por mi culpa

- Tu no tuviste la culpa Kagome – La tomó de la mano y la obligó a sentarse a su lado – Tu a larga solo fuiste una víctima de la ambición de Sesshomaru y de… tu familia – Dudó en decirlo, no quería ensuciar la imagen de los padres de Kagome pero ella debía saber cómo eran las cosas.

- ¿Por qué hicieron eso?...

- Todo fue idea de Sesshomaru, él y yo somos medios hermanos, mi padre conoció a mi madre cuando enviudó, Sesshomaru y yo nunca nos llevamos bien siempre peleábamos de niños, ya grandes él me vio como un obstáculo, pues la herencia que antes era solo de él ahora sería dividida entre ambos, fue por ello que necesitaba sacarme de el medio; conocí a tu hermana en una reunión que hizo mi padre ella me encandiló con su belleza, cuando empecé a cortejarla te conocí a ti, me llevaba de maravillas contigo y comencé a tomarte cariño; Sesshomaru vio la oportunidad y habló con tus padres les propuso una gran cantidad de dinero si le ayudaban a sacarme del pueblo, tus padres no se negaron, Kikyo quiso recibir su parte y se dio a la tarea de mantenerme yendo a tu casa, de enamorarme, ella y yo nos comprometimos y planearon dar el golpe el día de la fiesta, todo eso por dinero…

- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó Kagome.

- Ellos se reunieron a hablar en mi casa, Miroku y yo hemos sido grandes amigos desde siempre, la noche antes del compromiso él me llevó el anillo de compromiso a mi casa, esa noche tus padres estaban concertando los planes con Sesshomaru y Kikyo, Miroku lo escuchó todo, iba a decirme pero por poco y lo descubren así que se marchó a su casa, planeaba decirme en la fiesta pero Kikyo no me dejó solo en toda la noche; lo sé porque él me lo dijo cuando me llevaron al calabozo, me propuso contar lo que había escuchado, yo decidí que no lo hiciera…

- Pero te hubieras podido salvar de eso, ¿Por qué no lo hiciste?

- Creí que tú dirías que aquello era falso, siempre fuiste impetuosa para revelártele a tus padres – Aquellas palabras hicieron sentir peor a Kagome, soltó sus manos de las de él y miró a otro lado.

- Lo lamento mucho Inuyasha – Su mirada se desvió a la ventana, afuera aun era de día, el sol brillante iluminaba el cielo, hizo un esfuerzo por recordar aquel episodio, recordaba la fiesta pero nada más… - Yo, deberías estar odiándome tu confiaste en mi y te decepcioné

- Eras una niña Kagome, además sino permití que Miroku dijera nada después del juicio fue porque ya no tenía nada porque quedarme allí

- Es increíble que mis padres hayan hecho todo eso por…

- Cuando te pregunten si Inuyasha abusó de ti dirás que sí… ¿Entendido Kagome? – Su padre le hablaba con el típico tono autoritario.

- ¿Qué quiere decir eso? – Preguntó sin entender.

- Eso quiere decir… Si te ha dicho que te quiere – Mintió su madre.

- Claro que lo hicieron – Miró a Inuyasha luego del recuerdo que la golpeó de momento – Ellos me dijeron que debía decir que habías abusado de mi, pero no sabía que significaba aquello, me dijeron que eso quería decir que me querías… - Se sonrojó por sus pensamientos – Soy una tonta…

- Ya cálmate – Inuyasha sonrió y la atrajo en un abrazo.

- Es que me imagino por cuanto pasaste y yo… ¿Tú volviste por venganza verdad? – Preguntó Kagome, la mirada de él se ensombreció.

- Por seis años pasé por mucho Kagome, trabajé para comer, fui esclavo muchos años, fueron muchas humillaciones e hice cosas de las que tal vez nadie esté muy orgulloso; aceptó que llegué aquí por azares del destino, estaba en un barco pirata, éste quedó en medio de una tormenta me sacaron de donde estaba para ayudar cuando logramos salir de la tempestad me di cuenta que estaba aquí, el odio que sentí por todos esos años me llevó a planear mi venganza

- ¿Yo iba incluida? – Se atrevió a preguntarle.

- ¿Sabes en quien pensé durante todos esos años? – La joven negó con la cabeza y el continuó – En mi pequeña Kagome…

- Y como no lo ibas a hacer si por mi culpa…

- No lo hacía por eso, te recordaba con mucha alegría Kagome, cada día rezaba porque estuvieras bien, porque nadie te lastimara, porque Sesshomaru no lo hiciera…

- Tú dijiste algo sobre eso… ¿Acaso?...

- Sesshomaru es demente, te miraba de una manera que… nadie mira a una niña de esa manera Kagome, es un maldito depravado… - Masculló.

- No tienes ni que decirlo, nunca me agradó creo que inconscientemente sentía que no quería nada bueno conmigo – Kagome suspiró y re recostó en el espalda del sofá – Quiero quitarme esto…

- Voy a llevarte a tu habitación… - La ayudó a pararse y la condujo hacia la segunda planta de la mansión.

- Oye… ¿Por qué tardaste tanto en regresar?... Yo estaba pensando que habías decidido quedarte en la capital y que…

- Nada es más importante que tú – Le aseguró – Y bueno esto del adelanto de la boda me tomó por sorpresa y otras cosas en la capital lo hicieron también…

- ¿Qué cosas?... ¿En que terminó lo del señor Totosai?

- Pues todo terminó en que yo soy su heredero…

- ¿Eres el dueño de…

- De sus propiedades, negocios, demás bienes físicos y monetarios…

- Creo que han sido suficientes emociones por hoy – Inuyasha la llevó hasta una habitación, era una amplia y en perfecto orden.

- Debo ir por mis cosas a… - Inuyasha levantó una ceja interrumpiendo las palabras de la joven – Bueno no creo que me las den pero no puedo quedarme sin mi…

- Voy mandar a comprar algunas prendas por el momento, luego salimos y buscas mas… ¿Estamos?

- Yo no puedo acep…

- ¿Estamos? – Preguntó una vez más, ella asintió con las mejillas arreboladas, Inuyasha se acercó y depositó un beso en sus labios.

Había sido un día lleno de emociones, la boda que para su suerte no se concertó, las revelaciones de un pasado en el que estaba implicada, y aunque se sentía desilusionada de su familia, estaba feliz de estar con Inuyasha.

¡Dios las cosas que las personas hacen por dinero!...Como vieron ahora están enterados de lo que sucedió con Inu. Ahora las cosas se van a empezar a complicar… Por supuesto que sí. Jajajaja…

Dejen sus comentarios, les mando un abrazo… Nos vemos pronto.

PASEN UN GRAN HALLOWEEN!