Bueno primero que nada ¡ FELIZ AÑO a todos y todas! jeje (casi al mes) pero igual gracias por seguirme.
Segundo gracias infinitas por las nominaciones al Amortentia Awards, me siento muy emocionada por las 4 categorías a las que he tenido el honor de ser nominada (mejor, fic en proceso, mejor long fic drama, mejor long fic universo alterno, mejor long fic romance), la verdad es que no me lo creo, ni lo vi venir, no creí siquiera que llegase a ser leído así que solo puedo agradecer infinitamente a quienes me nominaron y a quienes hayan votado por mi.
MILLON gracias a Aree, a Cristy y a Sta Granger por sus palabras de apoyo, que no dejan que me desanime, son lo máximo chicas.
Las votaciones ya terminaron y pronto tendremos los resultados aunque como digo estar nominada es más que suficiente para una novata y con pésima ortografía jeje pero en fin espero continúen apoyando.
Gracias por los comentarios y los buenos deseos y su opinión sobre la trama creo que es genial que se den su tiempo para leer y mas aun para dejar un comentario, todas son tomadas con cariño y espero no matar los ships de nadie pero la trama tiene una historia y un final muy definido y aunque no se lo crean es muy romántico y muy dramático en algunas parte así que no se pierdan los próximos capítulos
ADVERTENCIA: este capítulo trae un poco de lemon así que busque el tequila y la sal para acompañarlo y si no bebe entonces busque los encurtidos de su preferencia jeje.
Sin más a leer y no olviden comentar al final o.ñ
¿QUE BUSCAS DE MI?
Querida Minerva:
Gracias por la foto, puedo decir que aquel lugar es muy hermoso, pero al estar tú en la imagen, has logrado que esa foto sea perfecta.
En fin solo quería confesar Mine, que me haces falta, el colegio no es lo mismo sin ti, se ha vuelto aburrido, y se siente vacío.
Mine, sé que has sido muy generosa conmigo perdonando mis errores del pasado, pero no he podido evitar desarrollar por ti algo más que una amistad, tu mirada, tu alegría, el olor de tu cabello, y otros cientos de detalles que he logrado memorizar en estos meses me mantienen ansioso pensando en ti y ansiando tu regreso.
Tu amiga Pomona dice que no soy suficiente para ti, y estoy casi seguro que es así, pero no he podido dejar de pensar te, y me gustaría pedirte que cuando vuelvas me concedas una cita, quisiera poder demostrarte que mi cambio es total y que quiero tener contigo algo formal y puro.
No sé de donde saco tanto descaro para atreverme a pedírtelo la verdad, pero puedo hacer un juramento inquebrantable si así lo deseas, para demostrarte que mis intenciones son buenas, y que no quiero hacerte daño, por el contrario quiera poder ayudarte a olvidar todo ese dolor que te causamos en el pasado.
Extrañando te profundamente.
Sirius
Minerva no podía creer lo que leía, si bien él tenía razón era un descarado pidiéndole una cita, sentía en su estomago unas vibraciones extrañas, no podía descifrarlas, no sabía si eran nervios, miedo o felicidad, por un lado jamás había tenido una cita, cosa extraña.
—27 años y mi primera cita romántica será con uno de los hombres que estuvieron la noche que me violaron.— Dijo bajito, nunca hablaba de eso, pero esta vez lo decía sin dolor solo fue una especie de recuento, también sentía miedo, al ser su primera cita se sentía expectante no tenía ni idea, si contaba la salida con Amycus como referente aunque no fue una cita real solo una excursión por París.
Y por último estaba esa sensación de felicidad, él le pedía formalmente una cita, y le decía que quería algo serio con ella algo formal, había la oportunidad de que llegasen a tener una relación.
—¿Y si me pide que sea su novia? ¡Oh Merlín! ¿Qué es lo que quiere de mí? — su mente divagaba, sentía que su corazón se aceleraba, caminaba de una lado para el otro de la habitación nerviosa y empezó a hiperventilar, se sentó en la cama y puso su cabeza entre sus rodillas para calmar su respiración se sentía mareada pero logró calmarse, se recostó y se quedó mirando el techo, había sido un día muy largo y tenía tanto en su mente, cerró los ojos y poco a poco se fue quedando dormida.
En Inglaterra un mago estaba sentado junto al fuego de su habitación bebía su cuarto vaso de whisky de fuego, con nervios veía la ventana esperando el regreso de su lechuza dejando volar su mente sobre lo que podía pasar.
En su primer escenario, ella lo rechazaba y él quedaba como un abusivo estúpido que se atrevió a invitar a salir a la mujer que "ayudó" a agredir.
En el segundo ella aceptaba y en la cita él lo arruinaba totalmente haciendo que ella terminase odiándolo.
En el tercero escenario en su mente, por fin lograba ser lo suficientemente correcto para ella y su cita salía tan bien que le permitía pedirle a Minerva que fuera su novia, ella aceptaba, y por algún favor de Circe lograba ser el novio más decente del mundo, ayudándola a superar sus inseguridades.
Pero justo ahí radicaba su miedo al fracaso, él, Sirius Black, tenía solo una oportunidad para hacer feliz a la mujer que le gustaba porque, enfrentemos lo, jamás había amado a nadie y no estaba seguro de que eso era lo que sentía por su gatita.
Era justo ese el sentimiento que le consumía los nervios y que no lo dejaba dormir bien desde hace varios días. Se bebió dos botellas de whisky de fuego mientras esperaba con impaciencia, y cayó en la inconsciencia.
La mañana siguiente las inseguridades de ambos retomaron la labor de crearles una ulcera nerviosa, entonces sucedieron varias cosas aquel mismo día.
En aquel majestuoso castillo en Francia, Minerva se despertó con pesadez pero aun con la emoción recorriendo sus venas, sus sentimientos revueltos sin dejarse guiar por ninguno en particular, empezaba su última semana en aquel país y se acercaba febrero, aun así ella se decía así misma que no quería tener una cita en San Valentín eso le parecía muy cliché, pero entre nervios y temores se dio cuenta de que sí quería esa cita, quería llenar esos vacíos en su vida en su vida personal que sus fantasmas internos le robaron… tener una cita real, tomar una mano cálida en el frió invierno, sentir que hay alguien que la apoye, la escuche, que sea su compañero, su protector y su complemento.
Ella entendió que quería dejar el miedo atrás y darse una oportunidad de curar sus heridas, que necesitaba alguien a quien abrir su corazón a quien darle todo ese amor que guardaba, ese amor que por años destino al hombre aquel, que cuando tuvo la oportunidad y que en vez de amarla como ella soñaba, la desprecio y trató como basura, ese que creyó era su gran amor y que nunca lo fue en realidad, pero la duda era si podía darle a Sirius esa oportunidad y si él podría ser ese que la sanara y le llenase el alma con su cariño.
Cometer un error, dar un paso en falso y esta vez su corazón no lo resistiría, pero ella tenía fe en él, y quería dejar todo atrás.
Tomó una pluma y un pergamino y se concentro en su respuesta.
Querido Sirius:
(Me es grato recibir noticias tuyas..) —no, no, esto es ridículo es lo que escribiría una abuelita a sus nietitos— pensaba mientras tachó las líneas con enojo al darse cuenta de que sus nervios la hacían escribir boberías
Querido Sirius:
(Me alegra saber que has logrado entender tus sentimientos…)
—Si claro, como si yo misma supiera lo que siento— hizo otro tachón y con magia se elimino lo que escribió
Querido Sirius:
Regresare en una semana, creo que será divertido que salgamos, ¿Te parece si nos vemos al siguiente día de mi llegada, ¿En la entrada del colegio a las 3 pm?, regresare el viernes a las 8 pm con toda la comitiva.
Esperare su contestación
Cariño
Minerva McGonagall
Selló la carta y con ello su destino, su mirada se perdió en el horizontes mientras la lechuza de Sirius llevaba consigo la tan ansiada respuesta, y las ilusiones de dos magos que tenían mucho que dar de sí, pero que antes de hacer realidad esa relación deberían pasar por muchas peripecias que podrían fortalecer su naciente amor o destruirlos para siempre.
En algún lugar de Hogwarts un mago de oscuros ojos, miraba pero sin ver realmente el burbujear de una poción mientras se cocía lentamente, como esperando que se despejaran las ideas de su creador.
Sumido como estaba en sus pensamientos el pocionista no escuchó la puerta de su laboratorio abrirse y dejar pasar a una menuda e insistente morena quien lo abrazo por atrás y mientras apoyaba la frente sobre su espalda.
—Buenos días amor— dijo con una voz lo más melosa que pudo.
—Buenos días Pomona— dijo Severus con cierta molestia, odiaba que lo interrumpieran mientras trabajaba, pero más se odiaba así mismo por permitir que todo esto pasara, por ser débil y no haber resistido en aquel momento de necesidad y dolor por la eminente separación definitiva con Minerva.
Flashback
—¿En serio no te molesta que se haya ido con otro en ese viaje en el que estarán solos tanto tiempo, dejándote así como si no le importaras?, sé que te disculpaste en su momento por no confiar en ella pero ¿estás consciente de que ella no te perdona?, lo que no entiendo es ¿Por qué sigues dándole importancia?, si ella se fue tan feliz con ese tal Amycus es más escuche que son amantes.— Parloteaba la pelinegra con un tono de cizaña disimulado.
El suspiro cansado que recibió en respuesta la hizo callarse casi de inmediato, pues conocía sin duda los límites del hombre frente a ella, se había acercado a él tanto que podía decir que no estaba muy cómodo con el hecho de que se había convertido en una presencia permanente en su día a día, pues solo durante las clases no la veía, el resto de tiempo le habían impuesto su presencia, y el tener que estar juntos aunque sea por trabajo no era de su agrado, aunque él no lo expresara.
Eso le molestaba a la menuda mujer, pues se sentía rechazada por el pocionista mientras que la mente de este se perdía en una dulce sonrisa, un cabello rojo fuego y unos ojos verde atigrados que se habían convertido para él casi en una obsesión.
Aquel día estaban recogiendo ingredientes juntos, pero ella se sentía frustrada al saber que no le hacia la más mínimo caso, se acercó con cuidado al hombre hasta estar a pocos metros de él, llamó su atención con una exagerada expresión de sorpresa.
—Oh Severus mira… mira un Asfódelo purpura a punto de florecer— dijo mostrando una gran emoción que de inmediato lo fastidió.
—Esta planta es poco común además de ser la más potente de las usadas para crear excitación en un ser humano. En estado puro, el oler sus esporas al florecer crean un estado de deseo sexual muy elevado que puede causar locura si no se sacia de inmediato, será mejor tener cuidado— Explico la herborista sonrojada pero con autosuficiencia mientras Severus rodó lo ojos impaciente, al estar en conciencia de lo que la morena decía, le molestaba oírla parlotear con obviedades.
Con cuidado la mujer hizo la perfecta recolección pero fingiendo un tropiezo al estar cerca de él, dejó caer su canasta haciendo que la flor reventara y lanzara sus esporas entre ellos, la cara de Severus era un poema al ver como todo sucedía en cámara lenta.
Debió decidir entre tomar las muestras y evitar el desastre o tomar a la mujer y evitar que se hiriera en la caída, cuando la tomó por la cadera y retuvo con su cuerpo el golpe llevándola hacia su pecho cayeron cara a cara, sus respiraciones se mezclaron, las esporas del Asfódelo purpura los invadieron, al instante su pupilas se dilataron y todo se desarrollo rápidamente, él la empujo al suelo y sobre la tierra devoró sus labios con desesperación sintiendo que ella tenía la única cura a el fuego que lo abrazaba en su interior.
El choque de sus caderas con fuerza los hizo gemir, creando una reacción aun más desastrosa a sus organismos, el pocionista se lanzó contra su cuello mordiendo y succionando, haciendo que la herborista se retorciera de placer, las palabras sucias que soltó la llevaron al máximo, le arrancó la túnica y desabrochó con desesperación su blusa subiendo sin cuidado su falda, y enterrando dos dedos en su centro que para ese momento estaba inundado de fluidos, tan cálidos y abundantes que no pudo más que mofarse de ella haciéndole notarlo.
—¿Todo esto es por mi?, vaya no creí interesarte de esta forma, se que las esporas no te pueden afectar a este nivel tan rápido, así que tienes un buen rato excitada Pomona, y yo solo quiero complacerte ¿me dejas?— preguntó con malicia y una mirada plagada de deseo y lujuria, las esporas funcionaron como ella predijo y le dieron la oportunidad que necesitaba para hacer suyo a ese hombre.
La ropa de ambos se fue perdiendo de sus cuerpos y estando frente a frente desnudos sobre sus túnicas, él la exploraba con ansias más de un año desde que tuvo el placer de tener a Minerva aunque ni siquiera recordara haberla poseído, pero si la belleza de su cuerpo.
Ahora, ahí estaba el pocionista listo para poseer a otra de sus compañeras su conciencia se negaba pero el poder de las esporas era tal que por más auto-control que se trataba de imponer terminó consumido por la lujuria, ella le pedía entre gemidos que la poseyera, se lo rogaba lastimeramente y él con los efectos de las esporas le concedió su deseo, no una, ni dos, si no tres veces.
Cuando sus manos la recorrieron por tercera vez, apretó con deleite y con fuerza sus senos, sus pezones erectos eran arcilla en sus dedos que los manipulaban con malicia, sin cuidado alguno, su mente le pedía poseer la de forma animal con fuerza y no involucrar sentimientos.
Sus caderas en una lucha erótica desenfrenada, emitían un sonido de choque húmedo que los enardecía más al ser lo único que se escuchaba en aquel bosque, el cual extrañamente se silenció cuando todo empezó y en el que ahora solo se podían oír mutuamente murmurando palabras delirantes y emitiendo aquellos excitantes sonidos que sus cuerpos sudorosos y calientes producían.
Tomó su pierna derecha y la puso a nivel de su hombro logrando una penetración más profunda, la mujer puso la otra pierna alrededor de la cadera de su amante taloneando su trasero para impulsarlo más adentro aun, se desasían en gemidos y se mordían mutuamente la piel con desesperación, los besos cargados de lujuria y deseo que marcaban sus cuerpos como prueba de la pasión que los consumía peligrosamente, ella era consciente de que una vez que el efecto de las esporas acabase él podría rechazarla, pero por como acariciaba su cuerpo llegó a tener dudas.
La morena gritaba su nombre y pedía más… lo exigía y Severus le complacía ardiendo de deseo por ella, lo extraño era que aun sabiendo que las esporas eran la causa no dejó de disfrutar ese encuentro, no todos los días se puede tomar a una mujer de esa forma y alegar demencia después.
Él lo sabia pero no podía evitar sentirse extasiado por la disposición de ella y sus ansias de complacerlo, era consciente de que su razonamiento estaba comprometido por la intoxicación que estaban sufriendo.
La herborista estaba cumpliendo su más ansiado sueño y no se quedo atrás, mordió su piel con fiereza y él a su vez la marcó en varios puntos visibles en su cuello y pechos, ninguno de los dos podía contenerse y uno de ellos no quería hacerlo.
La velocidad de las embestidas era más rápidas y las caderas de la mujer se movían al compás, las paredes de su útero comprimieron sobre el miembro del pocionista anticipando un vertiginoso clímax, empujándolo y presionándolo hasta arrastrarlo también a él, quien cayó jadeante sobre ella aplastando sus pechos los cuales rozaron su piel y la erizaron haciéndolo gruñir mientras los rezagos de su orgasmo sacudían su columna.
—Maldición— dijo entre dientes y salió lentamente de ella, el sudor de ambos mezclándose y ella acariciándolo, mientras él intentaba apartarla tratando de no hacerla sentir tan mal, pero estaba desesperado por irse y alejarse de inmediato, esto no debía haber pasado y la realidad lo golpeó para hacerlo ver la estupidez que había cometido y lo débil que había sido.
No quería hacer que las cosas se complicaran, pero ella se le trataba de acurrucar y él le huía para no dormirse juntos, pues estaban en el bosque y no era conveniente para ninguno que la situación se extendiera.
Aquel día para Severus fue uno de los más extraños de su vida nunca pensó que después de Lily volvería a amar pero Minerva se ganó su corazón con paciencia, dulzura y determinación, aunque sabía qué había sido su estupidez lo que la alejó, y se dio cuenta de inmediato de que la culpa por esta especie de traición que había cometido ahora con su mejor amiga, se convertiría en un clavo más en el ataúd en el que su animaga enterraría ese amor por él y simplemente el pocionista no estaba por la labor de darse por vencido y perder la, debería ocultar esto a como diera lugar.
Volviendo a la realidad la situación seguía siendo incomoda tras diplomáticamente alejarse de ella aquel fatídico día, Pomona no había cesado en su insistente búsqueda de llamar su atención, lo acorralaba y acosaba de todas la formas hasta que ahora llegó a meterse en su santuario un lugar al que solo Minerva accedió tras años de paciente relación y amistad franca, y esta minúscula mujer se creía con derecho a invadirlo sin la ninguna invitación, metiéndose en su vida casi a la fuerza, atormentándolo y recordando le su miserable error.
—¡Salazar bendito! ¿Pomona que crees que estás haciendo aquí?— no era una pregunta en sí, era una expresión de fastidio ante su presencia en su laboratorio personal.
Con un risita estridente, la mujer se acurruco en su espalda abrazándolo por detrás, —Te extrañe tontito, no te he visto en dos días, así que como no resistí la tentación aquí me tienes amor, ¿no me has extrañado, mi dulce serpiente?—
Al hombre se le heló la sangre y con un estremecimiento visible la apartó de él, dándose cuenta de que debía dejar a un lado su cobardía regular y dar por terminado cualquier ilusión que la mujer pudiera estarse haciendo con él, pero antes de que le pudiera comentar algo ella saltó a sus brazos con insistencia y una enorme sonrisa soñadora para darle "las buenas noticias".
—No sabes la cosa tan extraña que me he enterado — dijo rodándolo ojos con dramatismo para llamar su atención —sabes siempre sospeche que Mine tenia lo suyo con los hombres, pero ahora que lo he confirmado me siento decepcionada de haber sido su amiga tanto tiempo, no me puedo creer que sea tan rastrera y se acueste con dos hombres a la vez—
Explicó mientras discretamente envolvía sus brazos alrededor de un atónito Severus que arqueó una ceja como único ademan de interés ante sus palabras, sintiendo que empezaba a burbujear en su sangre las ganas de matar a esta bruja por difamar a su felina.
—¿Que te hace hablar de esa forma, Pomona?, ¿Cómo puedes decir así a la ligera tantas tonterías de tu mejor amiga?— La situación ya lo tenía colmado y superaba su escasa paciencia y lo hacía tragar bilis del coraje, mientras esperaba la explicación de la Herborista con cara de pocos amigos, cosa que no paso desapercibida para ella pues era justo la reacción que deseaba.
—Pues, hace poco me entere que Sirius y ella se están escribiendo cartas románticas y que tienen una especie de relación y una conocida de Beauxbatons me confirmó que nuestra subdirectora anda como gata de tejado con el profesor Carrow, ¿Puedes creer eso?, tiene dos novios y mientras pasea idílicamente en París con Amycus tiene en ascuas a Sirius acá, la verdad me avergüenza decir que es mi amiga yo jamás podría ser tan vulgar y jugarte a las dos puntas, mi amor—
Concluyó Pomona sin dejar de mirar el semblante transformado y distante del Severus, cuyo cerebro y engranajes podía escuchar maquinar y sin dudas logro diferenciar el olor de los celos envolviendo el alma de su pocionista lo que la llenó de placer, escuchó cómo se rompía el corazón del hombre y ella estaba ahí para recoger los pedazos no importa cuánto le tomase.
Acarició su cabello mientras los ojos del pocionista se oscurecían de rabia, pues de todos los hombres del mundo ante los que admitiría perder a su bella felina, él jamás contempló como adversario a Sirius Black, uno de los malditos que atormentaron su vida y el mejor amigo del desgraciado que la violó, cómplice de ese hecho tan doloroso, y que ella se rebajara a caer con ese perro asqueroso le hacía hervir la sangre y sentir su corazón latiendo en sus oídos violentamente, lo que le impedía oír a la mujer que se colgaba de su cuello balbuceando quien sabe que.
Solo cuando sintió los labios de la mujer atrapar los suyos se percato de su presencia aun en la habitación, y fue entonces que se dijo que si Minerva era tan estúpida para caer con ese asqueroso de Black tal vez no valía la pena después de todo, cerró sus brazos en la cintura de la mujer que tan seductoramente lo besaba y dio rienda suelta a su frustración, le valdría un demonio lo que pasara después, total esto era lo que necesitaba en ese momento algo que lo distrajera y le quitara esas ganas de matar a Black por atreverse a tocar a su animaga, ya lidiaría después con lo que estaba haciendo, solo pensaba en herir a Minerva tanto como ella lo estaba hiriendo ahora.
Please no me maten aun... tengo mucho que escribir no sean tan impacientes aun que no auguro los mejores momentos para nuestro bello Severus si se que vienen cosas inesperadas y algunas divertidas. En fin pronto veremos que nos traen nuestros queridos profes y como quedaron las nominaciones c= DEJEN SUS REVIEWS POR FAAA!
