Hello! ¿Cómo andan?
Espero que bien... n.n
Perdón por no actualizar antes... es que estaba de vacaciones y no tenía los capis para subirlos... ^_^U
Espero les guste el capi... ya que pasa algo genial...
Besos. :)
Capítulo 10
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Hace unos quince minutos que estaban ahí sentados en la sala de espera. Sasuke no podía soportar más su impaciencia por lo que se levantó y dirigió hacia la secretaria.
-¿Falta mucho? – le preguntó a la mujer
-No, ya debería estar por salir. Aguanta un poco más – le respondió sin levantar la vista de unos papeles.
-¿Cuánto más debemos esperar? ¿No ves que estamos impacientes? – señaló a su novia que leía una revista muy entretenida.
-Yo la veo tranquila – dijo la mujer viéndola de reojo – Es a ti a quien veo ansioso Sasuke. ¡Es la cuarta vez que vienes a preguntarme! – lo amenazó con la mirada – Ve a sentarte.
-No lo haré hasta que el doctor salga – se cruzó de brazos
-S-sasuke – le llamó su novia haciendo que volteara y fuera rápidamente hacia ella.
-¿Qué? ¿Te sentís mal? – le tocaba la cara en busca de signos notables, como fiebre.
-No – se reía al ver lo que hacía – E-era para q-que te sientes.
-Pero nuestro turno está atrasado…
-S-sasuke, ya n-nos tocará. Sé p-paciente – le dijo palmeando el asiento donde antes estaba él.
En eso se abrió la puerta del consultorio, dando paso a la imagen de una mujer saliendo, seguido por el doctor, un hombre de cabellos grises.
-Vamos – le ordenó al muchacho – ¡tu impaciencia es terrible Sasuke! – se quejaba mientras entraba a su consultorio nuevamente.
Sasuke y Hinata se levantaron de sus asientos e ingresaron a la habitación blanca cuyas paredes estaban llenas de diplomas.
-Disculpa mi humor –el hombre se dirigió a Hinata mientras tomaba asiento – Pero este chico cuando está impaciente es insoportable. Desde acá se escuchaban sus quejas.
-D-descuide, n-no hay problema – le dijo ella con una sonrisa.
-Hmp – se escuchó proveniente de el aludido.
-Bueno, empecemos – dijo el doctor sin prestarle atención a la cara de molestia de Sasuke por lo escuchado - ¿Qué los trae por aquí?
-Hinata ha estado sintiéndose mal estos días Kakashi – explicó el muchacho – Tiene dolores de cabeza, mareos, duerme poco, está pálida. Le he dicho de descansara además de dejar de comer comida chatarra en su trabajo.
-C-cuando consulté a una enfermera s-sobre esto m-me comentó q-que mis s-síntomas se debían a una…
-Anemia – le interrumpió el hombre – Sí, es muy usual en los jóvenes de hoy en día. No es muy grave.
-S-sí, t-te lo dije – lo miró a su novio – N-no había que p-preocuparse tanto.
-Aún así quiero extraerte una prueba de sangre… - prosiguió el hombre.
-¿Prueba de sangre? – interrumpió Sasuke - ¿No que no era muy grave?
-Para ver la cantidad de eritrocitos que posees y así poder ver cuánto hierro necesita tu dieta – continuó Kakashi como si no lo hubiera escuchado.
-E-entiendo.
-Bueno – dijo el doctor levantándose y abriendo la puerta – Sasuke me gustaría que salieras para poder extraer la muestra.
-¿Qué? ¿Me lo dices en serio Kakashi? – preguntó incrédulo – Sabes que no me iré.
-Lo sé, pero quiero. No me interesa escucharte quejar por la aguja que tocará la piel de tu amiga.
-Novia – corrigió Sasuke – Y no me iré.
-Ve – agregó Hinata – estaré b-bien.
-Está bien – se levantó y la besó antes de desaparecer tras la puerta.
-Listo – el hombre sacó de un cajón una jeringa y el equipo que correspondía para extraer la muestra y se dirigió a una esquina de la habitación preparada para eso – Ven, acércate.
Hinata se levantó y acercó al hombre que la esperaba. Cuando llegó se sentó sobre la camilla y arremangó la manga de su remera.
-¿Has tenido otros síntomas? – preguntó él buscando la vena de ella.
-N-no creo – contestó ella viendo la aguja que reposaba sobre la bandeja junto al algodón y alcohol.
-¿Has sentido irritabilidad, fatiga… - la miró fijamente - … vómitos?
-F-fatiga sí, pero el r-resto no.
-La anemia produce todo eso, esperemos que el número de tus glóbulos rojos no sea muy bajo – dijo introduciendo la aguja de la jeringa en su vena, lo que le produjo un pequeño dolor a ella. – Listo – concluyó sacándola – eso es todo.
-G-gracias – exclamó sonriéndole mientras bajaba su manga.
-Una cosa más Hinata…
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-¿Cuánto tardan en extraer un poco de sangre? – se cuestionaba para sí mismo Sasuke en su asiento.
-Saliste hace unos tres minutos Sasuke – se escuchó de la mujer que estaba en su escritorio – Sigues siendo el mismo impaciente de siempre.
-Hmp.
Era la tercera vez en menos de una hora que lo llamaban "impaciente". ¿Qué tenía de malo preocuparse por su novia?
Él no era así, impaciente, ansioso, sólo quería que ella estuviese bien.
En eso la puerta del consultorio se abrió permitiéndole ver salir a una chica sorprendida ante algo que él no sabía.
-G-gracias por t-todo doctor – le dijo cuando llegó al lado de su novio.
-De nada, recuerda que el resultado estará en tres días.
-S-sí, g-gracias.
-De nada - se acercó y dio un beso en la mejilla – Te veo el martes.
-S-sí
-Si gracias, la verás el martes cuando ella venga a buscar sus resultados – repitió enojado Sasuke por el motivo de que hablaran como si no estuviera ahí – Todavía no me fui, podrías dirigirte a mi y no solo a mi novia Kakashi – decía cuando la abrazó por la cintura con un brazo.
-¡Pero qué celoso que has crecido Sasuke! – le recriminó el hombre con una risa – Al parecer tu también vendrás ¿no?
-No hace falta preguntar eso.
-Bueno, debo irme a entregar la muestra de sangre. Nos vemos el martes entonces Hinata y Sasuke – lo miró cuando enfatizó su nombre.
-Nos vemos – le respondió él y salió del lugar con una Hinata divertida por la escena.
El hombre se quedó viendo pensativo la puerta que ya se había cerrado para luego escuchar a la mujer, que antes estaba en su escritorio, al lado suyo.
-Se los ve muy enamorados – comentó con un tono de dulzura.
-Sí, y me alegra ver el cambio en su personalidad.
-Sí, ya no es el mismo chico frío que atiendes desde bebé.
-No, ya no es un chico – se giró para verla – Ya es todo un hombre.
-Sí – la mujer miró la cara del hombre, era como si estuviera conmovido - ¿Qué era lo que tenía ella al final? – preguntó cambiando de tema.
-¿Ella? – suspiró cansadamente – Nada, solo anemia.
Entró de nuevo a su consultorio y vio la muestra de sangre sobre su escritorio. Debía llevarla a analizar para ver si sus sospechas eran ciertas.
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-¡Por fin acabó este día! – exclamó su amigo rubio saliendo del salón – No soporto más la semana.
-Naruto, recién es martes y ya te quejas – le recriminó Sasuke caminando a su lado.
-Bueno, cambiando de tema – el rubio le golpeó la espalda – Como no tenemos nada para mañana iré a tu casa.
-No puedes.
-¿Por qué no? – le miró desilusionado – Hace tiempo que no voy, creo que se me está por borrar el rostro de tu madre.
-No seas dramático, con razón ella se ríe de ti.
-No se ríe de mi – le recalcó con una gran sonrisa – se ríe conmigo.
-Sí, claro, como digas.
-Bueno, ¿Y por qué no puede ser hoy? – le preguntó examinándolo detenidamente en busca de la respuesta.
-Porque tengo que hacer algo.
-¿Y…
-Y no te lo diré – le interrumpió antes de que hiciera otra pregunta – Debo irme, te veo mañana.
Dejó a su amigo parado en medio de la vereda con la duda de adonde iría.
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-B-buenos días – saludó Hinata a la amable secretaria de hace unos tres días atrás – V-venimos a b-buscar unos r-resultados.
-Sí, lo sé. ¿Cómo te sientes? Tener anemia es malo, y sé porqué te lo digo – le contestó ella con una dulce sonrisa.
-¿Dónde está Kakashi? – preguntó Sasuke interrumpiendo la charla que iba a comenzar entre ellas.
-Buenos días Sasuke, me alegra verte y que me hayas saludado como la buena persona que eres – dijo la mujer irónicamente y sonriendo.
-Hmp.
-No hay caso con este muchacho – concluyó soltando un bufido – Él ya sale, está con otro paciente. Siéntense y – lo miró a Sasuke – sean pacientes.
-G-gracias – contestó Hinata y se lo llevó a los sillones antes de que dijera algo.
Esperaron unos diez minutos y escucharon la puerta abrirse. En eso salió un hombre agradeciéndole para luego despedirse de su doctor.
Cuando Kakashi los vio les incitó a entrar con una seña de mano.
-¿Cómo curamos esta anemia? – preguntó Sasuke una vez sentado.
-No te apresures – le contestó Kakashi – antes debo decir lo que dicen los resultados.
-¿Q-qué dicen d-doctor? – habló Hinata preocupada por la cara que había puesto el hombre.
-Primero que nada tengo que decirles que no se lo tomen mal. Sé que es difícil a su edad escuchar una noticia así, pueden pedir ayuda y consejos…
-¿De qué estás hablando? – preguntó enfadado Sasuke al notar la incoherencias que escuchaba – Es solo una anemia.
-No Sasuke, no es anemia – le miró fijamente con un semblante serio.
-P-pero usted d-dijo que lo era – dijo Hinata preocupada - ¿Es algo p-peor?
-Hinata – la miró fijamente – las sospechas que tuve al atenderte eran ciertas.
-¿S-sospechas? – ella no entendía.
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…Flash Back…
-Una cosa más Hinata…
-¿Sí?
-Es una rutina médica que al paciente con síntomas como los tuyos se le haga pesar para saber si ha bajado o subido su masa corporal.
-E-entiendo, b-bueno entonces d-deberé p-pesarme.
-Sí – le contestó el doctor – párate ahí – le señaló una balanza en la otra esquina de la habitación.
Hinata se acercó y subió al artefacto que le señaló su peso actual.
-Oh no – habló la muchacha con cara de sorpresa.
-¿Qué sucede? – preguntó colocando la muestra de sangre sobre su escritorio y acercándose para ver el número que marcaba la balanza - ¿Eso es lo que pesas?
-P-parece que sí – se rió tímidamente – He s-subido dos k-kilos.
Y puede que subas mucho más que eso, pensó con la vista en el número.
-Bueno, es normal con lo que te alimentas, según me informó Sasuke.
-Es c-cierto.
-Bueno, ya está todo en orden, puedes irte – le sonrió él y la acompañó hasta la puerta – Y no te preocupes por esos kilos de más – concluyó abriendo la puerta para ver a un Sasuke ansioso esperando.
…Fin Flash Back…
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Sasuke tampoco sabía a dónde iba todo esto, se estaba preocupando. ¿Qué era lo que tenía su novia? Estaba nervioso y notó que ella también, fue por eso que la tomó de la mano para intentar calmarla.
-¿Nos dirás qué es lo que tiene? – preguntó al hombre que seguía con la vista en ella.
-Hinata – se dirigió a ambos – no tiene anemia. Ella está embarazada.
Sentía que su corazón se detenía, no creía lo que había escuchado. ¿Hinata embarazada? No era cierto. No podía serlo.
La miró, estaba temblando y con las lágrimas amenazando con caer de sus ojos.
"Ella está embarazada."
Esa frase retumbaba en su cabeza.
Apretó la mano que tenia agarrada la de ella, no podía decir nada, solo darle fuerzas con ese apretón.
¿Por qué?
¿Qué haremos?
Esto está mal… muy mal.
Ella está embarazada.
Ella está embarazada.
Ella…
…embarazada…
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Continuará…
