Someone To Save You.
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo pertenece a Stephenie Meyer.
Importante: Algunas cursivas son pensamientos.
Lean y dejen review: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
R&R!!
º0º0º0º0º
Capítulo Diez: Stolen.
I watch you spin around in your highest heels
you are the best one, of the best ones
we all look like we feel,
you have stolen my heart
you have stolen my
Jacob POV.
-¿Dónde me llevas?-me preguntó impaciente.
-¿Por qué eres tan curiosa?-le dije en tono de broma.
-Ja, ja. No me estoy riendo Jacob Black.
-No seas impaciente.-le dijo Krista.
-¡Yo sólo quiero saber dónde vamos!-le replicó Krista.- ¡Tengo el derecho de saberlo!
-Ya está, abre los ojos.-le dije.
Keira abrió los ojos lentamente. Con ellos recorrió todo el lugar, fijándose en cada detalle que sus ojos podían capturar. Al parecer, no le había gustado mucho la sorpresa.
-¿Dónde estamos?-preguntó Krista.
-Eso mismo quisiera saber yo.-Keira me miró y me pidió explicaciones.
-Aquí es donde vivo.
-¿Aquí?-preguntó con escepticismo.
-¿Dónde estamos?-insistió Krista.
-¿Hay algún problema con mi hogar?-arqueé una ceja.
-¿Cómo es tu hogar?-preguntó Krista.
Keira suspiró y negó con la cabeza. Se acercó a mí y tomó una de mis manos entre las suyas. Con sus dedos comenzó a hacerme cariño. Fijé mi vista en nuestras manos, juntas. Me gustaba eso. Me hacía sentir…amado.
-¿Por qué no vienes a vivir con nosotras?-propuso.
-¿Tan malo es el hogar de Jacob?-preguntó Krista.
Ninguno de los dos le hacíamos caso. Pobre. Levanté la mirada y me encontré con la mirada intensa de Keira. Me quedé hipnotizado mirando sus ojos. Eran tan hermosos y especiales.
-¿Estás loca?-le dije.
-Vamos, Jake. ¡Estás viviendo en una cueva!
-¿¡Una cueva!?-dijo Krista escandalizada.
-¡Pero estoy muy cómodo acá!
-¿Cómodo? Estás durmiendo en el suelo, ¡como si fueras un perro!
Qué ironía. Pensé. Reí entre dientes. Ella me miraba seriamente. Para ella, esto no era una broma. Puse los ojos en blanco y bufé. Ella todavía tenía mi mano entre las suyas. Iba a decirle algo, pero Krista me interrumpió. Ella carraspeó y los dos volteamos para verla. Estaba cruzada de brazos y con una ceja arqueada.
-Me encanta que me ignoren.-nos dijo.
-Lo siento.-dijimos al unísono.
-¿Qué vas a hacer, Jacob?-me preguntó.
-Me quedo acá.
-No.-me dijo Keira.
-Sí.
-No.
-Sí.
-No.
-¡No me discutas!
-¡No me importa, tú te vienes conmigo!
-¡¡Dejen de pelear como una pareja de casados!!-gritó Krista.
-¿Qué?-preguntamos los dos, muy indignados.
-Es la verdad. Pelean como casados. ¡Me cansé de esto! ¿Qué harás, Jacob?
-Me quedo.
-No, no puedes vivir así.
-¿Por qué no?
-¡Porque no te hace bien!
-¿Por qué te importa tanto?
-¡Porque sí!
-¡Eso no es una respuesta!
-Ya, cállense los dos que me aburrí de escucharlos. No me importa lo que tú pienses, Keira. Aquí lo que importa es lo que Jacob quiere hacer.
-No es justo.-Keira soltó mi mano, se cruzó de brazos y bufó.
-Gracias, Krista.-sonreí de oreja a oreja.
-No me agradezcas. ¿Estás durmiendo sobre el suelo?
-Eh, sí. Pero no es un problema para mí.
-Como dijo Keira, no puedes dormir como un perro. ¡Aquí hace mucho frío!
-De verdad, chicas. No me importa dormir sobre el suelo.
-Déjame comprarte una cama.-me dijo Keira.
-No puedo.
-Vamos, Jake.-me suplicó.- Déjame hacer eso por ti.
-No, estoy bien.
-¿Por qué eres tan cabeza dura?
-No lo soy.
-Sí, lo eres.
-No, no lo soy.
-¡¡Basta!!-gritó Krista.- Vamos a ir los tres a comprar la cama para Jacob. Con muchas frazadas y cojines para que Jacob duerma cómodo. Yo iré para que ustedes no se maten. ¿Entendido?
-Entendido.-susurramos los dos.
-Muy bien. Keira, maneja.
-¿Mi Hummer?
-Obvio que sí.-Krista puso los ojos en blanco.
Keira se llevó a Krista hacia su casa. Ellas dos me esperarían saliendo de su casa. Allí nadie nos vería y nadie le pondría problemas. Las esperé ansioso. Ese Hummer era mi sueño dorado. Tenía muchas ganas de subirme y que –algún día- pudiera manejarlo. Escuché el motor de un auto acercarse. Comencé a mirar hacia la salida de la casa. De pronto lo vi. Un enorme Hummer negro apareció. Mi corazón comenzó a acelerarse. Por un minuto pensé que estaba teniendo una imprimación. Ese auto era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo.
-Parece que hubieses visto un fantasma.-me dijo Keira.
-Lo siento.
Entré al asiento de atrás y me puse el cinturón de seguridad. Krista iba sentada en el asiento del copiloto. Todavía no salía de la estupefacción en la que estaba. El Hummer era mucho mejor por dentro de lo que me imaginaba. Me fijé en cada detalle. Esto era demasiado bueno para ser verdad.
-¿Jake?-me preguntó Keira.
-¿Qué?
-¿Te estás enamorando de mi auto?
-Sí. ¿Eso está mal?
-Para nada.-ella rió entre dientes.
-¿Dónde vamos?-le pregunté.
-Al centro comercial.-me dijo Krista.
-Y… ¿su mamá las dejó salir?
-Ja, ja, ja. Que chistoso.-dijo irónicamente Krista.
-Saben que es una broma. Pero, en verdad, ¿ella las deja salir de casa sin su permiso?
-No bromees.-me dijo Krista.- Nos escapamos.
-¡Que rebeldes!
-Tenemos que rezar para no encontrarnos con alguna amiga de nuestra madre.-me dijo Keira.
-¿Por qué? ¿Las pueden acusar?
-Así es. Y después nos castiga.-dijo Krista.
-¡Pero si ya tienen veinte!
-Eso no le importa. Igual nos controla.-Krista me sonrió.
-Algún día yo las salvaré.
-¿Qué?-me dijo Keira.
-Que yo las salvaré. Ya lo verán.
Entramos a la ciudad y noté que muchas personas volteaban para vernos. Keira condujo hasta el centro comercial y se estacionó. Nos bajamos del auto y ellas dos comenzaron a caminar hacia la entrada. Yo me quedé parado.
-¿Qué te pasa?-me preguntó Keira.
-Será mejor que volvamos.
-¿Por qué? ¿Has decidido irte a vivir con nosotras?
-No, Keira.
-¿Entonces?
-Yo…no puedo aceptar esto. Es mucho dinero…
-¡Tierra llamando a Jacob Black! Somos multibillonarias, ¿recuerdas?
-Pero Krista…-traté de replicar.
-Krista tiene razón, Jake. Esto no es nada.
-Como deseen.-suspiré y las alcancé.
Ellas caminaron por todo el centro comercial. Y yo las seguía un par de pasos más atrás. No quería meterlas en problemas si las veían conmigo. Y al parecer, ni ellas se habían dado cuenta de que iba un poco más atrás que ellas. Las dos iban conversando de lo mejor y cuchicheando sobre las cosas que querían comprar. Entramos a una tienda de camas y ellas se dirigieron directamente a ver las camas de dos plazas. Yo me pasee entre las camas mirando los precios. Esto era una locura. Las camas no podían costar tanto… no era normal. Decidí ir a buscarlas. Keira estaba hablando con una vendedora sobre una cama, mientras que Krista estaba tirada sobre la cama. Cuando llegué, la vendedora me sonrió y se marchó.
-¿Te gusta?-me preguntó Keira.
-¿Cuánto cuesta?
-Eso no importa.-me sonrió.
-Sí, importa. ¿Cuánto cuesta?
-¿Qué importa?-me dijo Krista.- ¡Ven y pruébala!
-No quiero.
-Ya te pusiste idiota.-Keira suspiró.
-No estoy idiota.
-No hagan un escándalo.-nos dijo Krista.
-Él es el que comienza.
-¿Yo? Tú comenzaste cuando me dijiste que querías ser mi amiga.
-¿Qué?
-¡Todo esto fue tu culpa!
-¿Mi culpa?
No me había dado cuenta, pero mi rostro estaba a escasísimos centímetros del rostro de Keira. Su respiración estaba agitada y sus ojos estaban llorosos. Al parecer, le había dolido lo que le había dicho. Pero era la verdad. Ella tenía la culpa. ¿Por qué me daba los motivos para hacerme ilusiones, cuando no quería nada conmigo? Fruncí el ceño, enfadado. No tenía idea si había gente mirándonos, eso no me importaba.
-Todo es tu culpa.-susurré.
-¿Por qué?-susurró.
-Porque sí.
-Te odio.
-Yo también.
Se dio media vuelta y se marchó. Yo me quedé mirando cómo ser marchaba. Krista se paró de la cama y colocó su mano sobre mi hombro.
-¿Jacob?
-Vamos detrás de ella.
-No, tenemos que llevarnos lo que compramos.
-Les dije que no me compraran la cama.
-No te compró la cama porque sabía que a ti no te gustaría eso. Ella sólo compró el colchón.
-¿Qué?
-No me pidas explicaciones, eso es lo que hizo y yo no sé porque lo hizo.
-La odio aún más.-susurré.
Ella sonrió y me abrazó.
-Lo sé.
Llegó una mujer y nos dijo que el colchón de la cama –junto con las sábanas- estaba ya en el Hummer. Le agradecimos y nos marchamos al estacionamiento. Keira estaba apoyada contra el auto. Tenía los ojos cerrados y se masajeaba las sienes. Al escucharnos llegar, abrió los ojos. Me miró entre enfadada y apenada. Luego, me lanzó las llaves del Hummer.
-¿Qué significa esto?
-Tienes que guiarnos hasta el lugar más cercano al que podamos llegar de tu cueva. Tenemos que dejar el colchón con las sábanas listas.
-¿Puedo manejar yo?
-Parece que eres medio retardado.-me dijo.
Se subió al asiento trasero. Krista se subió al asiento del copiloto y yo me subí al asiento del piloto. Inhalé y exhalé varias veces. Este sería mi sueño hecho realidad. Metí la llave y lo prendí. Wow… ¡pero qué auto! Esto ere mucho mejor que mis sueños. Keira me dio las instrucciones para salir de la ciudad. Luego, todo era mi responsabilidad. Yo sabía que había un camino que llegaba cerca. Pero igual tendría que arrastrar el colchón hasta la cueva. Me estacioné y los tres nos bajamos al mismo tiempo. Saqué el colchón de la parte de arriba del Hummer y lo cargué hasta la cueva.
-¿Seguro que no necesitas ayuda?
-No, Keira.
-Como quieras.
Instalé el colchón sobre unos troncos que tenía. Eso ayudaría a que no se humedeciera el colchón. Keira y Krista me hicieron la cama. Debía admitir que sería genial dormir en una cama después de tanto tiempo. Las chicas se habían preocupado por ponerle muchas frazadas para que no pasara frío. Lo que ellas no sabían es que yo nunca pasaría frío. Se despidieron de mí y se marcharon. Me tiré sobre la cama y suspiré. Lentamente cerré mis ojos y me rendí ante el cansancio. No había dormido así de cómodo durante mucho tiempo. Había sido una muy buena idea haber comprado el colchón. Cuando desperté ya era de noche. Y al momento de abrir los ojos me invadió un sentimiento de culpabilidad. Así que me levanté y me dirigí directamente a la habitación de Keira. Subí hasta su ventana y entré. Ella estaba sentada al borde de su cama, vestida con un vestido rojo muy sexy y escotado. Su cabello lo traía suelto y caía delicadamente sobre sus hombros.
-¿Keira?
-¿Por qué volviste?
-Necesitaba decirte algo.
-Vete.
-No antes de decirte lo que necesito decirte.
Suspiró. Se paró de la cama y caminó hacia donde yo estaba. Se paró frente a mí. Sin tacones me llegaba hasta la pera. Pero ahora que estaba con tacones, su mirada quedó a la altura de la mía. Me miró y sentí que mi mundo se derrumbaba. Ella se había arreglado así para otro hombre.
-¿Qué quieres decirme?
-Yo…yo…yo…-tartamudeé.
-Eres un crío, Jake.-ella rió entre dientes.- No sabes lo que dices, ya que siempre cambias de opinión.
-No.
-¿Me equivoco?
-Sí.
-Entonces, ¿Qué quieres decirme?
Me acerqué peligrosamente a ella, sin dudarlo. Ella no retrocedió, pero su ritmo cardiaco se aceleró. Acorté el espacio que había entre nosotros y rocé mis labios contra los suyos. Ella cerró sus ojos y soltó un débil gemido. Colocó sus manos sobre mi pecho y agarró mi camisa con fuerza.
-Lo siento.-susurré.
-Te perdono. Pero eso no quiere decir que no te odie.
-Yo te odio más.
Iba a decirle algo más, pero alguien tocó la puerta. Ella me empujó para separarse de mí y me escondió en su closet. Abrí un poco la puerta del closet para ver mejor. Su madre entró a la habitación y la observó de arriba a abajo. Luego sonrió complacida.
-Te ves hermosa.
-Lo sé.-le respondió Keira.
-No seas así de arrogante frente al padre de Thomas.
-No sé si quiera ir…
-Debes ir, es tu obligación.
-¿No puedes hacer que Krista sea yo?
-Vaya, que gran idea. Pero…hay un problema. ¿Qué pensará el padre de Thomas cuando se dé cuenta de que la prometida de su hija es ciega?
-No es tan terrible.
-¡Keira!
-Ok, ok, ya entendí. Bueno, dile que estoy enferma y que no puedo salir de la casa.
-¿Por qué no quieres ir? Estabas tan emocionada por eso…
Keira me miró y suspiró.
-No lo sé. Al parecer, cambié de opinión.
-¿De la nada?
-Eso parece.
-¿Qué pasó en el centro comercial?
-¿Cómo lo sabes?
-Mis amigas te vieron. ¿Qué compraste?
-Nada.
-¿Entonces…?
-Estaba viendo algunas cosas.
-¿Qué cosas?
-Cosas, mamá. Nada importante.
-Keira…
-¡Estaba viendo cosas para después de la boda, mamá! ¿Por qué eres tan insistente?
-Porque no me gusta que me mientan.-puso los ojos en blanco.- ¿De verdad estuviste viendo cosas para tu vida de casada?
-Así es.
-Ok. Nos vemos abajo en cinco minutos.
Su madre salió de la habitación y yo salí rápidamente del closet. La miré y ella se encogió de hombros. No había nada que yo pudiera hacer. Me molestaba que ella mintiera por mi culpa, pero al parecer, no le molestaba. Comenzó a caminar hacia la puerta sin mirarme. Antes de que la abriera, le hablé.
-Eres la mejor.
-Lo sé.
Me guiñó un ojo y se marchó. Puse lo ojos en blanco y me marché a mi cueva. Me lancé sobre el colchón y volví a quedarme dormido.
º0º0º0º0º
Bueno, me voy de vacaciones por un par de semanas. Por eso no podré subir el fic. Pero espero igual q me dejen muchos reviews. Adiooos!! :)
Surfer Babe 69
