El Más Joven de los Black
Autora: Yakumo Kaiba
Fandom: Harry Potter. James Potter/Regulus Black. Menciones Sirius/Remus y James/Lily
Raiting: M (Slash)
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Ellos son propiedad de JK Rowling y la Warner Bros. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic. Existen escenas del canon.
Notas: Este es, de mis fic, mi favorito. Es una pareja realmente rara, pero me harían muy feliz si le diesen una oportunidad. Intenté seguir lo más fielmente el canon (valiéndome de las lagunas), lo que significa que no tiene un Happy Ending, sadly. Espero que, de todos modos, les agrade la lectura.
Epílogo: El Diario
La Navidad posterior a la Gran Batalla de Hogwarts donde Lord Voldemort había sido destruido, Harry decidió pasarla en el 12 de Grimmauld Place con la sola compañía de Kreatcher para conseguir un poco de tranquilidad, la cual ya era muy rara en su vida.
Hermione pasaría las fiestas con sus padres, quienes aún seguían molestos por haber sido enviados a Australia obliviatados, y Ron debía pasar la pascua con el resto de los Weasley, los que quedaban; y aunque él había sido invitado, Harry prefirió declinar esa invitación. Creía con firmeza que en esos momentos aquella familia debían llevar su duelo en compañía solo de los realmente suyos. La pérdida de Fred aún era demasiado reciente y Harry temía que su presencia podría traer malos recuerdos. Además de que prefería no estar tan cerca de Ginny esos días. No hacía mucho que habían roto en Hogwarts y las cosas seguían tensas.
Así que allí estaba, tirado en el sillón de la sala de estar de la vieja casona mientras leía unos folletos de la Academia de Aurores cuyas pruebas debía desempeñar luego de conseguir sus EXTASIS en el colegio. El chasquido acostumbrado le hizo saber que Kreacher volvía al ataque, más servicial que nunca mientras le miraba con esos grandes y brillantes ojos. Luego de que venciera a Voldemort el elfo doméstico parecía haber quintuplicado su amor por su amo, ignorando ya del todo la pureza de su sangre y solo viendo sus logros. Después de todo, Harry había conseguido derrotar al Inmundo Sangre Impura al que su amito Regulus había intentado destruir entregando su propia vida.
—¿El Amo Harry Potter necesita algo? Kreacher es un elfo bueno, Kreacher le ha preparado al amo su comida favorita para el almuerzo, tiene todos sus dulces preferidos y si el amo le indica lo que desea Kreacher no se detendrá hasta conseguírselo. Kreacher es un elfo bueno, Amo Harry—.
Los ojos del pequeño ser brillaban con tanta devoción que el mago no pudo más que ver en él un triste parecido con Dobby. Le sonrió suavemente y negó con la cabeza bajando los folletos.
—No, muchas gracias Kreacher. Tengo todo lo que necesito— cuando observó la expresión desilucionada en ese rostro no pudo más que chasquear la lengua mirando alrededor —Hum, tráeme una tarta de melaza… oh, gracias— agregó contrariado al en dos segundos tener el postre, no pudiendo más que sentarse correctamente y dejar a un lado los folletos para comerlo. Si esto sigue así, seguro que pronto estaré tan gordo como Dudley, pensó con un suspiro mientras probaba un bocado.
—Kreacher es un buen elfo, Kreacher le da al Amo Harry lo que el Amo Harry necesita— el anciano elfo hizo una reverencia tan pronunciada que casi roza el suelo con la cabeza, solo ganándose un asentimiento de parte de su amo.
Parecía querer irse cuando observó por primera vez los folletos que Harry estaba mirando, parpadeando con curiosidad y luego sus ojos humedeciéndose. Un sonoro sollozo apenas oculto llamó la atención del mago quien se acomodó las gafas viendo como el elfo se sonaba la nariz con la ropa, una no tan andrajosa como la que ocupaba antes, ya que Harry le había obligado a hacerse algo mejor (pero no se la había dado, naturalmente).
—¿Qué sucede, Kreacher? ¿Qué te ha hecho llorar?— preguntó algo desconcertado Harry mientras dejaba su tenedor en el plato mirando al elfo quien dirigió su mirada húmeda a su amo.
—L-Lo siento, Amo Harry Potter, estoy importunándole. Es solo que esos papeles— su delgado dedo apuntó hacia los folletos que el chico había estado leyendo —me recuerdan que el amito Regulus también deseó por un tiempo entrar en la Academia de Aurores— sonándose ruidosamente la nariz en la ropa, Kreacher negó con la cabeza —Por supuesto que el amo Orion jamás lo hubiese permitido, pero el amo Regulus guardaba esos papeles con mucho cariño. El amito Regulus los había conseguido del amo Sirius, Kreacher es bueno y lo recuerda— gimió mientras negaba con la cabeza —Pero el amito Regulus nunca llegó a estudiar nada—.
El estómago de Harry se apretó un poco al recordar que eso era cierto, ya que Regulus Black había muerto a los 18 años, pocos meses después de haber salido de Hogwarts. Escuchando el llanto del elfo, Harry sintió una gran culpabilidad al notar que con todo el tiempo que había pasado desde la Gran Batalla, él no había podido dedicar más que algunos segundos a pensar en el fallecido hermano de su padrino. Con todas esas muertes, los juicios para los mortífagos y sus aliados, esquivando los deseos de la gente por felicitarle por algo que no merecía felicitación y finalmente con todo el problema de regresar a Hogwarts para cumplir su último año de educación el cual se había saltado el año anterior por perseguir Horrocrux, la verdad es que no había tenido oportunidad de plantearse realmente el papel de Regulus Black en todo ese asunto.
Naturalmente su ayuda había sido infinitamente valiosa, había sido uno de los primeros mortífagos en renegar de Voldemort, pero no solo eso, él había intentado verdaderamente acabar con su antiguo amo. Había dado su vida en ese pozo de Inferis para darle una oportunidad a Kreacher para poder destruir el relicario. Y a pesar de ello, el mundo seguía considerándolo uno más en las filas del destruido señor Tenebroso. Sirius había muerto creyéndole culpable, y así el resto de la comunidad mágica. Y eso debería cambiar.
—Me gustaría haber conocido a tu amo Regulus, Kreacher— habló con sinceridad Harry consiguiendo que el pequeño ser cortase su llanto de golpe —No he visto ningún cuadro mágico de él ¿por qué es? ¿No tenía?—.
—Oh, sí había… había muchos. El amito era muy bien parecido— hipó Kreacher limpiando sus ojos —Pero la Ama Walburga… ella los destruyó todos— gimió bajito apretando sus ropas bajo sus manos huesudas —Por la pena, cuando el amito murió—.
—Oh, ya veo— asintió Harry apoyando la espalda en el respaldo del sillón mientras miraba al suelo. Su mente trabajaba rápidamente pensando en cómo conseguir que el ministerio aceptase cambiar su condena moral sobre Regulus Black. Su palabra, la de Hermione y la de Ron deberían bastar, pensaba. Después de todo eran los putos Héroes. Junto con Neville y los demás, por supuesto.
Kreacher había seguido mirando a su amo por un momento antes de parecer recordar algo. Le pidió que esperase un momento y desapareció, para sorpresa de Harry. La mirada verde comenzó a pasear por las murallas del salón mientras recordaba aquella navidad que había conseguido pasar con Sirius allí. Con los Weasley y Remus. Hoy ya varios de ellos ya no estaban, pero había otros y por ellos había que vivir. Recordó con una sonrisa a su ahijado cuando el chasquido de la aparición le hizo voltear a ver a Kreacher quien traía una caja no muy grande entre sus brazos. Se veía inseguro, pero a la vez decidido. Como si supiera que lo que hacía estaba bien, pero no se atreviese a dar el paso hacia adelante que el separaba de su amo.
—¿Kreacher?— preguntó Harry parpadeando con lentitud consiguiendo que el elfo despertase de sus dudas, caminando hacia él y dejando sobre sus rodillas la caja —¿Qué es esto, Kreacher?—.
—El Amo Harry es un buen amo, y el amo Harry desea conocer al amito Regulus. Kreacher comparte las cosas del amito Regulus con el amo Harry, porque Kreacher es un buen elfo— sus manos retorcían sus ropajes con inseguridad pero luego elevó la mirada —El amito Regulus murió por destruir al señor Tenebroso y… y el amo Harry cumplió su deseo— las lágrimas cayeron de esos grandes ojos y se las limpio con la ropa —El amo Harry merece que su deseo se cumpla también, Kreacher un buen elfo—.
—Sí, Kreacher es un buen elfo— aceptó Harry enternecido mientras le sonreía a la criatura orgulloso de él.
En los meses que Harry había pasado en el 12 de Grimmauld Place luego de la Batalla de Hogwarts, había conseguido que Kreacher entendiese que le irritaba muchísimo que el elfo se castigase. A veces pensaba que Kreacher seguía haciéndolo en solitario, pero cuando sus orejas no volvieron a aparecer chamuscadas en mucho tiempo, Harry se sintió satisfecho. Siempre que él cumpliese con algunas exigencias del elfo (como comer a las horas correspondientes y cumplir algunas normas de etiqueta básicas), el elfo se comportaba perfectamente y eso era más de lo que el mago podía pedir.
Introduciendo la mano en la caja Harry se sorprendió de encontrarse con una foto en movimiento de una gran cantidad de alumnos. Era a color, pero estaba deslucida como si fuese muy vieja. Y quizás lo era. Atrás decía "Tercer año de Slytherin, '73" y casi todas las personas en la foto se veían claramente de no más de 13 años. Al medio se encontraba el profesor Slughorn de pie entre todos esos niños, quienes la mayoría miraban con arrogancia hacia la cámara.
No le costó demasiado encontrar al hermano de Sirius. Su cabello negro y sus ojos claros observaban hacia él y le recordaban a cada momento las fotos de Sirius cuando era pequeño que habían encontrado hace tiempo en la casa. A su lado, sin embargo, el rostro delgado de un chico de cabellos pajizos llamó su atención, mirándole con el ceño fruncido ¿dónde le había visto antes?
—Kreacher ¿quién era él?— preguntó acercando la foto al rostro del elfo quien observó con atención el rostro el cual apuntaba su amo. Sus ojos se abrieron grandemente por la comprensión y observó a Harry con algo de temor antes de desviar la mirada.
—Por favor, Amo Harry, no pregunte al viejo Kreacher nada de esa caja. No le cuente y no pregunte nada, Amo Harry— suplicó retorciéndose el jubón raído —El viejo Kreacher no quiere saber, son cosas del amito Regulus y ahora solo el amo Harry puede verlo. No pregunte, amo Harry—.
El elfo se veía realmente afectado y Harry creyó que en verdad no mecería la pena torturarle si es que le hacía sentir tan mal, sin embargo necesitaba ese nombre. Solo eso y ya. Asintió con lentitud y Kreacher se veía más animado y dispuesto a marcharse, cuando el mago le detuvo.
—No te preguntaré nada más, pero necesito que me respondas ¿Quién es él?—.
Los ojos de Kreacher volvieron a clavarse en la fotografía y tragó saliva copiosamente antes de mirar hacia su amo. Dudó pero finalmente cerró sus ojos y asintió.
—Es el joven Barty Crouch Jr, amo Harry Potter. El mejor amigo del amito Regulus hasta poco antes de su muerte, cuando dejaron de hablarse— el pequeño cuerpo del elfo se estremeció y negó con la cabeza —Era un hombre cruel, amo Harry, crució varias veces a Kreacher para que le dijese que había pasado con el amito Regulus, pero Kreacher es un buen elfo y no dijo nada. Por más que lo crució Kreacher no dijo nada, tal como el amito Regulus había ordenado— sollozó.
Luego de darle permiso a Kreacher para retirarse, Harry se dejó caer en el sillón con el corazón apretado mientras veía la fotografía donde un pequeño Barty Crouch Jr le lanzaba miradas al arrogante Regulus Black que solo miraba hacia la cámara. En su mente no podía repetirse más que el recuerdo de la horrible noche cuando Voldemort había renacido y Cedric fallecido, el rostro deformado por la locura de ese hombre que alguna vez había sido atractivo (tal como en el recuerdo de Dumbledore) pero que ahora en ese momento solo una sombra de sí mismo, habiendo pasado meses simulando ser Ojoloco Moody.
Por casi media hora se quedó quieto observando la fotografía antes de decidirse a seguir explorando en la caja que Kreacher le había entregado. Si Regulus Black había sido el mejor amigo de Crouch Jr, Harry necesitaba saber más de él antes de pararse frente a todo el Wizengamot a defender su honor.
Pero en la caja había encontrado cosas que nunca hubiese imaginado. Luego de cuestionar a Kreacher por el contenido, este le juro que jamás había leído nada de lo que allí había. Solo eran cosas que su amo Regulus cuidaba más que nada, así que Kreacher se había apoderado de ellas para que no ardiesen con todas las demás cosas que Walburga Black había incendiado cuando su hijo había aparecido como muerto en el tapiz familiar.
Cartas incomprensibles y cripticas. Algunas pertenecían a Barty Crouch Jr, había algunas hasta de Severus Snape, y algunas de personas desconocidas. Sin embargo las que más le habían llamado la atención eran unas tan cortas como una mera línea. Notas escritas a la rápida, encuentros nocturnos y citas a deshora. Sin remitente alguno, pero con una letra que a Harry le parecía conocida. Muy familiar.
Y por un momento pensó que habían sido de Sirius, pero no lo eran, como notaría más tarde.
Porque esas cartas no fue lo único que había hallado. Un libro encuadernado en elegante negro se había encontrado cubierto debajo de todo. En su tapa estaban las iniciales de Regulus, RAB, bordadas en plata con magia probablemente. Un diario, sabría luego de deshacer con mucho esfuerzo las protecciones que le rodeaban. Un diario de vida de Regulus Black.
Al comienzo no había querido leerlo, sintiendo que estaría irrumpiendo demasiado en la vida personal del más joven de los Black, pero luego aceptó que necesitaba hacerlo o no podría estar jamás seguro de estar haciendo lo correcto al limpiar su honor. Necesitaba saber sus motivos y su impulso al heroísmo. Era un Slytherin, después de todo, y todos sabían que los Slytherin no nacían temerarios.
Pero luego de veinte páginas Harry ya no deseaba seguir leyendo.
Sentía el estómago apretado y la cabeza le daba vueltas, mientras sus dudas le carcomían las entrañas. No había que ser un genio para hilar los hechos, las frases y los odios. Los amores y los seudónimos.
Cornamenta, el Licántropo, el Roedor y "mi hermano". Mi Cornamenta, y la Pelirroja.
Regulus hablaba de su romance con su padre, y eso no era posible. Simplemente no podía ser... sin embargo no podía dejar de leer.
Los celos y las inseguridades eran plasmadas en cada hoja, y casi literalmente su estómago se volteó ante las apretadas líneas donde Regulus apenas explicaba el asalto de James Potter a su cuerpo en medio de un pasillo. La furia plasmada en cada letra, y aunque no había nada específico, Harry pudo imaginarlo. Pudo imaginar la rabia de su padre, aquella que había visto en un horrible recuerdo contra Snape, toda dirigida hacia su amante creyéndole uno más en las filas de Voldemort. Pudo imaginar ese amor volverse hiel y de alguna forma supo que en las siguientes hojas podría leer como Regulus verdaderamente caía en la red de Tom Marvolo Riddle.
Cuando Harry terminó de leer el Diario de Regulus, la mañana del día anterior a Nochebuena, sintió una oleada de dolor empático hacia el hermano de Sirius. Cerró aquel diario con lágrimas en los ojos luego de notar una pequeña anotación en la última hoja en blanco la cual estaba escrita con la misma letra de esas notas anónimas que había visto antes. Un "Te amo" y un "Feliz Navidad" de la mano de su propio padre. Una antigua promesa de amor hecha a aquel que había muerto luchando contra el Lord por un mundo mejor, luego de darse cuenta de que Voldemort solo traería destrucción.
Dejando cuidadosamente el encuadernado diario dentro de la caja, Harry se puso su mejor túnica y envió su Patronus rumbo a Kingsley Shacklebolt para pedirle una audiencia urgente frente al Wizengamot. Cogiendo el relicario falso que antes le hubo pedido a Kreacher, Harry se miró al espejo por un momento, respirando profundamente.
Esos días había conocido un pedazo de la historia de su padre que probablemente nadie más conocía, ni su madre, ni Lupin. Regulus al parecer había tenido sus dudas sobre el desconocimiento de Sirius, pero Harry quiso creer que no lo sabía tampoco. Era un trozo que no se necesitaba hacer público, pero en nombre de ese amor y lo todo lo que Regulus había tenido que sufrir hasta el último segundo de su vida, Harry sabía que debía restaurar el honor de su memoria.
Necesitaría un poco de ayuda de Hermione y Ron, pero valdría la pena. Por el más Joven de los Black.
۞ Finite Incantatem ۞
Este es el epílogo de la historia, alguna forma de hacer que la trágica historia de Regulus y su amor por James no quedase perdida en los anales del tiempo, sino que al menos Harry llegase a saberlo. Y lo comprendiese. Sé que pareciese que se lo tomó muy bien, pero tomen en cuenta de que luego de todo lo que ha pasado el pobre Harry casi no se sorprende con nada. El diario que encuentra Harry es el que James le da a Regulus en la navidad de 5to año del Slytherin, así que de allí en adelante es donde hay escrito más o menos. Eso es de lo que Harry se entera, hasta días antes de que partiese a su último viaje.
No hace mucho vi, de nuevo, la 4ta película de Harry Potter y debo reconocer que Barty Crouch Jr, interpretado por el hermoso David Tennant, me impresionó mucho. Leí sobre él y noté que era compañero de casa y cuarto con Regulus y verdaderamente me golpee en la frente por no haberlo notado antes para haberlo incluido en este fic. Así que aquí en el epílogo tiene una pequeña participación. Incluso estoy pensando en hacer un fic de él y Regulus en exclusiva, tipo Spin Off de este fanfic. No es para ustedes (que no me quieren y no le dejan review a este que es el fanfic que más me ha costado escribir en la vida ;A; (?)), sino que para mí. Pero si a alguien le interesa puedo llegar a publicarlo ;D
Y eso es todo. A quienes llegaron hasta aquí, muchísimas gracias. Este es mi fanfic favorito, de todos los que he escrito. A veces lo releo y me da la impresión de que no lo escribí yo, porque quizás es algo de cierto. El fanfic se escribió casi por sí solo, sin dejarme comer ni dormir por 48 horas. Hoy le doy un epílogo para poder dejar de pensar en él, ya que no podía dejar de darle vueltas en mi cabeza.
Gracias de nuevo por leer, y sepan que apreciaré hasta el infinito cualquier comentario que me dejen. Un beso!
