Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimoto-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru
Aclaraciones: Este fic está basado en el anime y novela: "Hakushaku To Yousei" cuyo autor Mizue Tani y Asako Takaboshi.
Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, posible Mpreg, fantasía y Aventura.
Beta: Usarechan
Notas:
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Capitulo 10.- Kirin vs Sasuke
Naruto estaba sorprendido, ¿Era acaso que sus ojos lo engañaban? No había duda. Esos ojos felinos del color de la sangre… esos cabellos de fuego que despedían un dulce aroma a rosas y esas adorables orejitas que coronaban su cabeza solo podían pertenecerle a un solo ser.
—Tú… ¿en verdad eres mi abuelo? —preguntó aun sin poder creerlo. El pelirrojo le sonrió y asintió con la cabeza — ¿Por qué? —el mayor comprendió perfectamente a que se refería el rubio con esa pregunta. Lo miró con una mezcla de tristeza y arrepentimiento.
—En verdad lo siento mucho —se disculpó el mayor.
—Kyuubi, ¿Por qué nunca me dijiste la verdad? —le preguntó herido. ¿Es que en verdad el zorro lo veía como una carga? ¿Era odio lo que sentía por él?
El pelirrojo soltó un pequeño suspiro. Era complicado y doloroso explicarle la razón pero aun así lo hizo. Le dijo que "el Kyuubi" que conocía era tan solo una especie de clon suyo creado de su energía y que ahora (gracias a la pelea que había tenido recientemente), había regresado a formar parte de su ser nuevamente.
—Se que he cometido muchos errores —aseguró Kyuubi —, pero no podía decirte quien era…
El monarca le contó la historia de cómo se había convertido en rey, el por qué usaba una máscara y también por que permanecía enclaustrado en su palacio, abandonándolo contadas veces al año tan solo para cerciorarse del bienestar de su pueblo.
Naruto escuchaba atentamente el relato del pelirrojo, sintiendo melancolía y a veces furia cuando Kyuubi le contó acerca de su padre y lo cruel que éste había sido con su gente. No pudo evitar sonreír cuando le contó de la niñez de su madre y lo mucho que la quería, pero había algo que rondaba la mente del rubio, una pregunta que lo asaltaba desde el mismo momento que supo la identidad de su abuelo:
— ¿Mi padre sabe la verdad? —Kyuubi negó débilmente con la cabeza. Dudaba que Minato supiera mas allá de lo que su otro "yo" le había dicho ya que ni siquiera los otros monarcas de la tierra de las hadas conocían su apariencia tras esa máscara.
—Solo sabe que Kushina era la princesa heredera al trono del reino biju y nada más —Naruto bajó la mirada; se sentía mal por su padre, pues para él no era un secreto lo que su rubio progenitor sentía por Kyuubi pero tal parecía que el sentimiento no era reciproco.
—Naruto —lo llamó con voz dulce — ¿Qué es lo que sientes por el joven Conde humano? —el aludido no pudo evitar sonrojarse; bajó la cabeza sin poder atreverse a mirar a los ojos a su abuelo mientras jugaba con sus dedos nerviosamente.
Kyuubi sonrió con una mezcla de tristeza y alegría. Tal parecía que su destino era perder siempre a sus mas amados tesoros… primero su madre, su amado esposo, luego su querida hija y ahora su pequeño cachorro; sin embargo (con éste último), estaba tranquilo, pues al menos lo perdería con una persona que lo haría feliz.
—Aun recuerdo la primera vez que te sostuve entre mis brazos… —a pesar de que había sido el otro "yo" quien había permanecido con el rubio desde su nacimiento, el monarca era capaz de experimentar lo mismo que él —supe que algún día tú llegarías a tomar mi lugar como rey y gobernarías con justicia y amor.
—Kyuu… abuelo… —se corrigió inmediatamente mirándolo a los ojos. Se sentía enternecido y feliz de que el mayor lo considerara para convertirse en su sucesor — ¿Por qué no eliges a alguien más capacitado que yo? Seguramente Gaara o cualquier otro sería mejor que yo ttebayo.
Kyuubi sonrió dulcemente; eran justamente las palabras que su querida niña había usado años atrás, en una situación parecida. Naruto quizás era físicamente parecido a Minato pero dentro de él había un corazón puro y amable como el de su hija.
—Mis hermanos, sobrinos y aun mis hijos están de acuerdo con mi decisión de que tú te conviertas en nuestro futuro rey —Naruto bajó la mirada nuevamente; agradecía infinitamente el gesto, pero no podía evitar sentirse triste.
Él amaba ser un simple doctor de hadas; amaba el mundo humano a pesar de que la mayoría de ellos ya no eran capaces de ver hadas o cualquier otro ser sobrenatural; los humanos habían olvidado ver con los ojos de un niño ocasionando que lentamente comenzaran a olvidarse de la antigua sabiduría, a pesar de todo eso, los estimaba, pero había una razón aun mas poderosa: Uchiha Sasuke. Quería seguir siendo el doctor de hadas del azabache, permanecer a su lado más que cualquier otra cosa.
—Mi deseo es que te conviertas en mi sucesor —habló nuevamente el pelirrojo, asustando al menor quien lo miró con cierto nerviosismo. ¿No pensaría obligarlo, o sí? Kyuubi sonrió —, ciertamente ese es mi deseo, pero mi mayor anhelo es que tú seas feliz, no importa cual sea el camino que elijas.
Naruto le sonrió abrazándose a Kyuubi por el cuello. Su abuelo en verdad era ese mismo zorro cariñoso, celoso y sobre protector que lo había criado y cuidado desde que tenía uso de razón. Era bueno, dulce y amoroso, como cualquier infante desearía que fuese un abuelo o un padre.
—Gracias… —Kyuubi sonrió dulcemente.
—Ve con él —le dijo al oído —. Ese Uchiha ha estado afuera todo este tiempo y temo que Gaara y él ocasionen una trifulca en pleno pasillo —ante esto, Naruto soltó una pequeña risita; dejó el cómodo regazo de su abuelo y después la privacidad de las cortinas.
—Naruto — lo llamó antes de que abandonara la habitación —. Cuídate del verdadero…
Naruto no comprendió aquello pero no pudo preguntar, pues ya Kyuubi había desaparecido como por arte de magia.
Afuera; Sasuke no solo tenía a Gaara mirándolo como si quisiera matarlo con tan solo ese gesto, también se encontraba otra persona. Era un hombre de largo cabello rubio platinado, ojos como los de un felino pero tan rojos como la sangre; poseía un cuerpo delgado pero musculoso. Vestía un traje estilo chino de color rojo con las mangas blancas, de su cintura colgaba una katana. Tenía dos orejas y una linda cola zorruna de tono rojizo. Su rostro se veía aun más serio y frío que el de Gaara.
Cuando los cuatro sintieron la presencia de Naruto bajaron la guardia.
—Naruto —lo llamó Gaara antes de entrar a la habitación. Estaba preocupado por su tío.
—Así que tú eres el cachorro de Kushina —habló el biju moviendo su afelpada cola rojiza de un lado a otro —. Eres igual a ese… doctor de hadas —dijo con cierto veneno. No podía evitarlo, odiaba al humano que le había arrebatado a su hermana. Naruto frunció el ceño con molestia.
—Disculpe a mi amo, majestad —habló una voz femenina, pero ni Sasuke ni Naruto o Sai lograban descubrir de donde provenía. No fue hasta que un halcón con alas plateadas, descendió posándose en el hombro del platinado que descubrieron a la dueña de esa voz.
—Es un placer conocerlo, príncipe —dijo el ave sorprendiendo a Sasuke, aunque claro, no lo demostró —. Mi señor es el hijo mayor de su majestad el rey: el príncipe Kirin —el aludido tan solo asintió con la cabeza a modo de saludo —. Yo soy Taka, es un placer.
—Igualmente ttebayo —dijo el rubio sonriéndole dulcemente. Aquello pareció afectar al platinado pues la expresión fría y arrogante de su mirada cambió por una tierna.
—Tienes su misma sonrisa —comentó Kirin antes de atraer a Naruto en un abrazo. Sasuke apretó los puños furioso.
El contacto de aquellos brazos era tan cálido que inconscientemente terminó correspondiendo. Aquella presencia y aroma que emanaba el mayor era tan agradablemente cálida como la de Kyuubi, su abuelo, despedía.
—Tienes el mismo espíritu y corazón que mi rosa —comentó con una pequeña sonrisita en los labios.
— ¿Rosa? —cuestionó.
—Kushina, mi pequeña y dulce hermanita —respondió con tanta ternura que contrastaba con su rostro sereno y casi inexpresivo.
Sasuke sentía que hervía en celos. Ese tipo había aparecido de la nada exigiéndole que abandonara el reino de su padre, miraba a su dobe de forma despectiva y luego lo abrazaba. ¡¿Qué se creía ese desgraciado?!
—Dobe —lo llamó Sasuke ocasionando que Kirin soltara al rubio para mirarlo de forma altiva y arrogante.
—Aun sigues aquí… —dijo con arrogancia. Miró a Naruto, quien no comprendía que sucedía en esos momentos —. Na-chan —lo llamó con tanta dulzura que el menor no pudo evitar sonrojarse —. No es bueno que te relaciones con simples e ignorantes humanos que tan solo fingen ser herederos de la noble casa del Conde caballero Sharingan.
Sai frunció el ceño; no iba a permitir que nadie le faltase al respeto a su amo y se lo haría comprender a ese tipo aunque fuese a base de golpes.
—Ni siquiera lo intentes… duendecillo —dijo el príncipe sobresaltando al pelinegro. Kirin se había movido tan rápido que ni siquiera Sai había sido capaz de verlo, no hasta que éste se posicionó detrás de él con el filo de su katana rozando su cuello —. No lo intentes nuevamente o la próxima vez si te mataré —lo amenazó guardando su arma.
Por primera vez en su vida, Sai había experimentado el miedo. Su cuerpo temblaba ligeramente y sudaba frío. ¿Cómo sería capaz de proteger a su amo en ese castillo repleto de bijus?
Sai no era el único que estaba sorprendido con la facilidad que el biju tuvo para colocarse detrás de él y ponerle el filo de su arma en el cuello; Sasuke se había quedado en una situación parecida. Inconscientemente miró de reojo la enorme puerta; si el hijo mayor poseía tal poder no quería imaginar el poder del padre.
—Taka…. —la llamó Kirin —quiero que te quedes con mi sobrino.
—Como ordene mi señor —ella dejó el hombro del príncipe para posarse en el suelo. Tomó la forma de una humana. Tenía el cabello gris hasta los hombros, sus manos eran como garras y de su espalda sobresalían dos alas plateadas. Tenía unos hermosos ojos amarillos y un cuerpo seductor. Vestía con una mini falda y una blusa sin mangas estilo chino de color gris.
—Taka es mi persona de más confianza y te protegerá con su vida si es necesario —explicó Kirin —. Taka, por favor cuida bien de mi sobrino.
—Así lo hare, mi señor —respondió la aludida haciendo una reverencia a su príncipe.
—Naruto… espero podamos pasar tiempo juntos y conocernos —Naruto sonrió y asintió con la cabeza. A él también le gustaría conocer más de su tío — ¿Te gustaría acompañarme a cabalgar mañana en la tarde?
—Si
Sasuke frunció el ceño, dio media vuelta y se retiró seguido de su fiel mayordomo. Naruto se dio cuenta y trató de ir tras ellos pero Kirin se lo impidió.
—Está molesto y podría llegar a decir algo hiriente —dijo con esa seriedad que lo caracterizaba —. ¿Te gustaría ir a conocer la ciudad? —Naruto asintió algo dudoso. Estaba preocupado por Sasuke pero algo le decía que era mejor dejarlo solo, al menos por el momento.
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Kirin era el hijo mayor de Kyuubi y de su consorte (a quien el pelirrojo había amado con todo su corazón). Era un joven serio y frío en apariencia, pero con su familia y pueblo era dulce y alegre. Había amado a su hermana menor más que a nadie, la cuidaba y protegía como una delicada flor y deseaba mas que nada verla convertida en la reina y casada con algún biju o criatura de la tierra de las hadas que pudiera hacerla feliz.
Kirin también era el favorito de Kyuubi. Era físicamente idéntico a su consorte, salvo por sus ojos, que eran rojos como los de su padre.
—Naruto, ¿te gusta este lugar? —Naruto asintió sonriendo. Kirin había llevado a Naruto a un pequeño restaurante de Ramen que se encontraba en el poblado cercano al palacio.
— ¡Me encanta ttebayo! —respondió devorando su octavo plato de ramen. Kirin sonrió, recordó cuando él y Kushina solían ir a pasear al pueblo y siempre terminaban comiendo en aquel lugar, pues su hermanita amaba el ramen.
—Puedes comer cuanto desees —le dijo sonriendo, ocasionando que Naruto lo mirara con ojos brillantes. En verdad que su tío era el mejor.
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Minato había logrado convencer a Melusine para que lo llevara al reino biju; quería evitar que su hijo se casara a la fuerza y también romperle la cara a ese gobernante de pacotilla. Estaba realmente enojado y con el corazón destrozado por la muerte de "Kyuubi" que no pensaba con coherencia.
— ¿Estás seguro de esto, Minato? —le preguntó el hada un tanto preocupada por su amigo. El rubio asintió con la cabeza sin dignarse a mirarla.
—Conozco a mi hijo y si sabe que su madre hizo ese trato hará lo posible por cumplirlo —el hada suspiró preocupada, solo esperaba que las cosas no se complicaran mas de lo que ya lo estaban.
Continuará…
