Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v… aclarado esto aquí vamos
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Hiding
Por Mimi chan
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Capitulo: 9
¿Cómo se supone debes reaccionar ante algo que pensaste jamás ocurriría? Tal como si un día te ganaras la lotería, se inflamara tu apéndice o fueras atropellado por un auto. Claro, sabes que esas cosas pueden ocurrirle a cualquiera, pero en realidad jamás esperas que te ocurran a ti y cuando pasan ¿Qué se supone es lo que debes hacer?
Kagome despertó esa mañana muy temprano, con la plena conciencia de que lo que había pasado el día anterior, no había sido un producto de su imaginación y se sentía por mucho, realmente desconcertada.
Inuyasha en realidad la había besado. No, no solo la había besado, los dos se habían dado un beso que ya quisieran los magnates de Metro Goldwin Meyer para sus películas de romance. Había sido por mucho, el beso más bonito de toda la historia moderna.
Cosa que no debería ser así. Ella estaba con Cole y estaba besando a Inuyasha. Pero… pero, siempre había soñado con besar a Inuyasha, siempre, desde el primer día que se dio cuenta de que estaba realmente enamorada de él había deseado poder por lo menos, una sola vez, poder besar esos labios, había sido una fantasía insistente y recurrente para ella siempre y finalmente había pasado, no sabía porqué Dios le había permitido ese capricho, pero lo había hecho y no iba a quejarse por ello.
No, no iba a quejarse, lo que se preguntaba ahora era: ¿Qué es lo que iba a pasar?, ¿Cómo podría mirar a Cole a los ojos después de lo que había hecho?
Si, ella sabía que en la lógica de: "¿Qué tiene de malo salir con un amigo al zoo?" había un error enorme, pero en su momento no lo había visto o quizá, no lo había querido ver.
Aun recostada en la cama miró el techo blanco sobre ella y se hizo una pregunta aún más grande… ¿Cómo es que iba a ver a Inuyasha a los ojos después de lo que había pasado?
Paso 10 largos y tortuosos minutos mirando el techo de su habitación haciendo preguntas que no parecían tener una respuesta aparente y finalmente se dio por vencida. Se levantó de su lecho y se puso en movimiento, tenía una colada que echar, un departamento que limpiar y un par de deberes que tenían que tener una última revisión y las 5 de la mañana parecía tan buena hora como cualquiera para empezar.
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- Vaya pequeña que mala cara tienes, ¿Tuviste una mala noche?
Kagome miró a Cole que venía detrás de ella con los acostumbrados vasos llenos de delicioso café y trato de sonreír, pero no veía como podría sacar al menos una sonrisa de circunstancias.
- Buenos días Cole – lo saludó con la molesta sensación de la culpa cayendo pesada dentro de ella.
- Buenos días, pequeña gaviota – dijo y fue para darle un beso de buenos días, pero ella echó el rostro atrás.
- Creo que pesqué un resfrió – dijo la chica con velocidad – ayer salí a hacer un par de deberes y me quedé bajo la lluvia y no me gustaría contagiarte el virus.
- Nunca te lo he dicho, los Jordan… – dijo él con una amplia sonrisa – somos terriblemente resistentes.
Él se aproximó de nuevo a ella y puso un beso dulce y delicado en sus labios. Ella trató de relajarse todo lo posible para que él no encontrara nada malo en ella y casi pudo disfrutar del beso. De algún modo que su novio la besara ahora parecía borrar el anterior beso – aunque francamente solo muy débilmente. El beso de Inuyasha había sido legendario – cuando se separó de ella casi pudo sonreír.
- Buenos días.
Kagome llevó una mano rápido a su espalda y cerró el puño con fuerza, miró a la persona que los había saludado y por supuesto tenía que ser él, ella casi quiso darse un bofetón a sí misma, ahora no solo le estaba siendo infiel a Cole sino también a Inuyasha, ¿Había una forma en que las cosas se pudieran poner peor? "Si, sí Inuyasha le dice en este momento a Cole lo que paso ayer en la noche"
- Buenos días Inuyasha – lo saludó Kagome sin poder sentirse peor.
- Buen día Taisho – saludó Cole al mismo tiempo sin soltar a su novia que tenía sostenida de la cintura.
- Kagome, Jordan – respondió el joven.
Y el chico pasó de largo frente a ellos con dirección a los servicios, tan taciturno como lo había hecho siempre, como si no hubiera pasado nada entre ellos dos y eso le llenó de pesar el corazón, Inuyasha necesitaba tanto confiar en alguien, y simplemente Kagome se sentía como una traidora… de nuevo.
- Tu amigo luce raro – dijo de pronto Cole.
- ¿Raro? – preguntó ella con curiosidad.
- Cuando nos vio fue… - se interrumpió a si mismo considerándolo – bueno, quizá es el celo de hermano mayor, ustedes se han estado llevando muy bien últimamente, quizá empezare a caerle mal por acaparar tanto tu atención.
- ¡No!, ¡Inuyasha no…! – de pronto guardó silencio, no deseaba decir nada más, sabía lo que Inuyasha debía haber sentido exactamente y decirle más mentiras a Cole no era correcto – bueno últimamente pienso que ni siquiera yo lo conozco.
- ¿Estas segura que estas bien? – dijo su novio preocupado – sí quieres podemos ir a la enfermería y que te dejen ir a casa.
- No - dudaba que el descanso ayudara en algo a mejorar su ánimo - hoy hay examen de historia y me esforcé mucho por terminar las ecuaciones de álgebra, no me voy sin que me las califiquen.
- Bien, pero si veo que sigues mal yo mismo te llevare sobre mi espalda hasta el hospital más cercano.
Kagome sonrió y recibió su café caliente mientras él la tomaba de la cintura y caminaban al aula para empezar las clases. Se concentraría, sacaría a Inuyasha de su cabeza por toda la mañana y después hablaría con él, le debía respuestas y las obtendría.
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Inuyasha arrojó su mochila contra el piso del baño con todas sus fuerzas y se reclinó en un lavabo con deseos de arrancarlo de la pared y también tirarlo lejos.
¡La estaba besando! Después de lo que los dos había pasado el día anterior, ese beso lleno de ternura y entrega y lo primero que ella había hecho era ir con su flamante novio y dejarlo que la besara, se veía contenta y satisfecha después de eso.
Abrió un grifo y ahuecó el agua para mojarse el rostro, tratando de calmarse, el día anterior había sentido que había dado un enorme paso con ella, había estado tan accesible y entregada que lo había atribuido a un verdadero sentimiento.
Se quedó en esa misma posición por un par de minutos respirando profundamente, debía mantener la mente clara, era él quien después de todo no estaba jugando limpio, estaba robándole la novia a un chico y no iba a ser sencillo, Kagome tenía un sentido del honor alto, ella era la novia de ese chico y como tal no era extraño que permitiera que la besara, quizá incluso le tenía cariño y trataba de aferrarse a ello, pero él podía ofrecerle algo más grande y ella lo notaria.
Se sacudió el agua del cabello y recogió su mochila, su calculadora seguro había quedado hecha trizas, pero no le daría importancia. Salió del sanitario y se dirigió a su salón.
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- ¿A un karaoke?
- Si a un karaoke, me apuesto lo que tú quieras, a que tienes una voz interesante y además podemos comer y escuchar música en un sitio tranquilo.
Cuando las clases se acabaron, sin darle oportunidad de abordar a Inuyasha, Cole había ido a su lugar y la había invitado a salir un rato antes de que ella tuviera que regresar al trabajo.
- No, no tengo una voz interesante, es todo lo que puedo decirte – dijo ella tratando de evitarlo.
- Imposible, no lo creo – insistió el chico.
- Cole…
- Podemos ir a un restaurante cualquier día y en cualquier momento – dijo casi adivinando lo que le diría – pero allí no podré escucharte cantar, anda no seas tímida.
- Está bien – se sentía suficientemente culpable para no negarle nada en ese momento – iremos.
- Me han recomendado un sitio cerca, así que partamos ahora ¿Si?
- Vamos.
Cole recogió su mochila mientras ella metía dentro los cuadernos y miraba alrededor en el salón, Inuyasha ya no estaba allí, esperar un día más para hablar con él sería duro pero al parecer no tenía otra opción.
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Había sido hasta el momento realmente divertido ver a Cole intentando cantar en japonés – al hablarlo era fluido pero al parecer al intentar cantarlo solo no daba una – tanto como ella en inglés, los dos eran un desastre. Habían comido alitas de pollo picante, takoyaki de pulpo mientras él ponía moneda tras moneda en la máquina y saltaban las canciones, a veces solo tecleaba al azar y Cole había tenido que cantar las más cursis canciones de Morning Musume y ella había tenido que improvisar una canción de Michel Jackson, ahora mismo mientras ella tomaba un poco de refresco casi podía olvidar lo que le había hecho, pero al mismo tiempo casi podía olvidar que era también su novio, se sentía tan cómoda a su lado como se hubiera podido sentir de su hermano Souta, bromeando y cantando en un karaoke.
- Esta – escogió un tema en específico – oh, "sin palabras" pero claro, los japoneses adoran hablar en inglés.
- Y los americanos las hamburguesas llenas de grasa, aun en el desayuno – rebatió la castaña.
- Touche – dijo con una sonrisa divertida y presionó el nombre de la canción en la pantalla – es tu turno.
Kagome se levantó de su lugar y tomó el micrófono con decisión, cuando una melodía casi antigua salió de los altavoces reconoció enseguida la canción. En días como ese parecía que las canciones te gritaran cosas que no querías recordar y aquella canción era una de aquellas.
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Ambas chicas bailaban y brincaban con energía en aquella improvisada pista de baile, al ritmo de la potente música de Aikawa Nanase. Era la última canción del CD así que ella y los demás compañeros y amigos que habían estado bailando con ellas se tomaron un descanso. Las dos chicas fueron a la barra de la cocina a tomar algo frio.
Era la última reunión que todos tenían como compañeros de secundaria. Kikio les había propuesto hacer una última fiesta todos juntos, antes de la salida del colegio al día siguiente y todos habían estado contentos de poder hacerlo.
Kikyou había invitado también a Inuyasha, así que no es como si estuviera demasiado participativa en la fiesta, al contrario de Kagome que desde el principio había estado decidida a divertirse. La chica a su lado estaba igual de dispuesta.
Sango y ella habían sido amigas desde que habían entrado a la secundaria. Sango era una chica vibrante, llena de energía e increíblemente bella con un cabello largo y estilizado, unos ojos dulces y amables y una figura como para revistas de modelaje. De hecho había ganado miss campus ese año y estaba enfilada para estudiar comunicación en Tokio. Tenía un novio llamado Kuranosuke, no era un mal tipo, pero a parecer de ella era quizá demasiado vanidoso, era hijo de una de las mejores familias de todo Japón, había conocido a Sango en un cine y desde el primer momento había ido tras ella con energía, y al final quizá por la tenacidad del chico Sango había aceptado salir con él y con el tiempo había caído perdidamente enamorada.
Pero en días como ese el joven Takeda estaba en alguna reunión o fiesta con su familia y no había ido con ella, así que Sango estaba completamente dispuesta a divertirse con sus amigos.
Terminaron la bebida mientras sus compañeros estaban montando una pantalla para hacer karaoke. Los grupos aquí y allá reían con diversión, algunos habían dejado de la nostalgia los empezara a acompañar desde ese momento y no estaban tan animados.
- ¿Triste? – le preguntó la chica a su lado – escuché que es posible que envíen a Inuyasha a la misma escuela en Estados Unidos en la que estudio su hermano Sesshomaru, negocios.
- No lo creo, Inuyasha no ha hablado de otra cosa que estudiar criminalística – respondió enseguida la joven de ojos marrones.
- ¿Vas a despedirte de él?
Kagome miró a su amiga con reserva, había solicitado desde hacía un mes una beca para una escuela importante en Kyoto, entrar a Satori era como estar entrando directamente a la universidad de Tokyo, pero no quería que nadie lo supiera, si no le daban la beca para entrar al nuevo curso en seis meses se sentiría muy avergonzada.
- No quiero que nadie sepa… si no me dan la beca.
- Pero – dijo Sango con más reserva – escuché que él comentaba con sus compañeros que también se ira de aquí a estudiar a otro lugar, quizá… después de mañana no vuelvas a verlo. Kikyou se ira un tres meses a estudiar a Francia y…
Kagome miró a la pareja con cierta amargura, Inuyasha tenía rodeada a Kikyou de la cintura con un gesto casual mientras esta hablaba con una de sus compañeras a su lado, quizá hablando justo de aquel viaje que haría a Francia, por lo menos por la expresión de Inuyasha que era todo menos divertida.
Si Kikyou y él terminaban… quizá si sería una de las últimas veces que podría ver a Inuyasha…
- ¡Kagome, Kagome! – Ayumi y Eri se acercaron a ella con un micrófono rojo en la mano – tú debes empezar el karaoke, tienes una voz hermosa.
- Oh no, ni lo sueñen – se negó enseguida la chica, por lo menos no delante de toda la clase.
- Vamos Kagome por favor – insistió Yuka que se había unido a sus demás amigas.
- Yo…
- Ve – la animó Sango y susurró a su oído – sabes, cantar a veces es la mejor forma de decir adiós.
Kagome miró a su amiga y luego a la pareja que estaba al fondo, tomó el micrófono y fue con sus amigas a escoger la canción, enseguida encontró la canción perfecta que debería cantar. Presionó el botón de reproducción y la melodía llenó la habitación, muchos de sus compañeros interrumpieron sus pláticas para mirarla, incluidos Kikyou e Inuyasha.
Sostuvo el micrófono con fuerza en sus manos y cantó desde el corazón.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:End Flash Back:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Kitto kitto bokutachi wa
Ikiru hodo ni shitte yuku
Soshite soshite bokutachi wa
Ikiru hodo ni wasurete'ku
Cierto, cierto, que vivir te hace aprender, comprender y madurar, así es, así es, el vivir te enseña a olvidar, ignorar, renunciar, desvalorar
Hajimari ga aru mono ni wa
Itsu no hi ka owari mo aru koto
Iki to shi ikeru mono nara sono subete ni
En los cuentos, siempre hay un principio y un final, lo que hoy surgió muy pronto ya no existirá, la vida pasa y llega a su final, morir es parte de vivir.
Moshi mo kono sekai ga shousha to haisha to no
Futatsu kiri ni wakareru nara
Aa boku wa haisha de ii iItsu datte haisha de itai n da
Quisiera dividir el mundo en dos, ganadores y perdedores y gritar al cielo sin rencor, que en fondo yo, quisiera ser siempre perdedor… no quiero ganar, solo olvidar
Kitto kitto bokutachi wa
Kanashii hodo ni utsukushiku
Yue ni yue ni boku tachi wa
Kanashii hodo ni yogorete'ku
Cierto, cierto el reloj no se detendrá y se ira junto a él la belleza, de verdad, de verdad, el tiempo no volverá y traerá junto a él tantas lágrimas.
Mamoru beki mono no tame ni
Kyou mo mata nani ka o gisei ni
Iki to shi ikeru mono tachi sono subete ga
Para proteger lo que ame, sacrificare de nuevo una parte de mí, por todo lo que hoy comienza a vivir, sin miedo a sufrir.
Moshi mo kono sekai ga shousha to haisha to no
Futatsu kiri ni wakareru nara
Aa boku wa haisha de ii itsu datte haisha de itai n da
Quisiera dividir el mundo en dos, ganadores y perdedores y gritar al cielo sin rencor, que en fondo yo, quisiera ser siempre perdedor… no quiero ganar, solo olvidar
Boku wa kimi ni nani o tsutaerareru darou
Konna chippoke de chiisana boku de shika nai
Ima wa kore ijou hanasu no wa yametoku yo
Que decir no puedo añadir nada, sí no soy más que un ser diminuto, no hablare más de mis sentimientos, nunca más, ahora nada importa, actuare como dicte mi corazón, pero no hablare mas
Kotoba wa sou amari ni mo
Toki ni muryoku da kara
Las palabras son débiles para luchar contra el enorme paso del tiempo.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-: End Flash Back:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Kagome abrió sus ojos y de pronto no fueron los ojos azules de Cole quien la miraban, si no esos profundos ojos color dorado de Inuyasha quien la miraban como aquella vez con sorpresa y una sonrisa tímida, aquella vez había cantado para él y esta vez también, si solo una canción pudiera romper las cadenas que la tenían atada a él. Parpadeó y entonces de nuevo Cole estaba allí, con una sonrisa amplia y aplaudiendo con admiración.
- Cielos Kagome, eso fue hermoso – dijo aplaudiendo aun - Le has puesto un sentimiento.
- Me ha… recordado algo, eso es todo – dijo con timidez dejando el micrófono junto a la pantalla del karaoke.
- ¿A qué? – preguntó su novio con curiosidad.
Kagome solo sonrió tímidamente y caminó para ir donde había estado sentada.
- ¿Nos podemos ir ya? – dijo tomando su mochila con sus libros y cuadernos
- Oh si, claro, no quiero que llegues tarde, vamos.
Kagome salió del brazo de Cole sin poder evitar sentir tristeza, justo como decía la canción ojala algún día pudiera olvidar.
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Eran solo las 10:30 cuando salió del restaurante de Charly. Había estado tan flojo el día, que el jefe había decidido cerrar para tener una cita y la había enviado a casa, lo que agradecía mucho porque la tensión del día la tenía agotada.
- Kagome…
Kagome volteó esperando ver a Charly detrás de ella diciéndole que había olvidado algo, pero no, allí estaba él con sus ojos dorados mirándola con insistencia, casi se soltó a llorar en ese momento de la pura tensión nerviosa.
- Inuyasha.
- ¿Estás bien? – dijo preocupado, la chica lucía pálida.
- No, Inuyasha no estoy bien – dijo con pesadez y casi al mismo tiempo cayendo sobre sus rodillas.
- ¡Dios, Kagome!
Inuyasha la alcanzó tan rápido como pudo y la levantó en brazos, su departamento estaba muy cerca así que solo la sostuvo fuerte y la llevó en brazos todo el camino.
- Bajadme.
- Ni de broma Kagome – dijo el inquieto – tienes fiebre, ¿Cabe la posibilidad de que tengas antibióticos en tu apartamento?
- El abuelo es muy aprensivo.
- Me alegra.
Ella solo hundió su cabeza en su pecho y dejó la que llevara como si fuera la cosa más natural y fácil por hacer, no supo cuánto tiempo pasó, pero pronto llegaron frente a su edificio y subieron las escaleras con discreción.
- Eres más fuerte de lo que creí – dijo con una sonrisa.
- ¿Dónde están tus llaves? – preguntó el joven de ojos dorados.
- En mi pantalón, solo déjame…
Pero no la dejó seguir, él mismo buscó dentro de sus bolsas y encontró el llavero con una sola llave, pronto abrió la puerta y entraron los dos al departamento, todo estaba limpio y ordenado se podía oler incluso el suavizarte de ropa de la colada sobre la pequeña mesa del comedor minúsculo. Avanzó hasta ponerla en su cama.
- ¿Donde esta?
- En el baño.
Inuyasha se abrió paso al pequeño baño donde todo estaba igualmente ordenado, ella era pulcra en realidad. Busco detrás del espejo donde imaginó que estarían los medicamento y los halló, un tubo amarillo con el rotulo brillante de antibiótico, llenó un vaso de agua y se lo llevó todo, la chica estaba intentando abrirse la blusa, pudo ver parte del encaje negro de su sostén.
- Detente – dijo algo sonrojado y alarmado.
- Tengo mucho calor.
- Con esto pasara pronto – dijo obligándola a tomar la medicina – esto es mi culpa, no debí hacer que te mojaras ayer.
- Lo que hicimos ayer fue lo más divertido que he hecho en meses Inuyasha – dijo un poco somnolienta – no me lo hubiera perdido por nada.
- De todos modos lo lamento – se disculpó al verla tan enferma.
- En realidad… lo que pasó ayer ha sido inolvidable – dijo la chica con sinceridad - aunque me he sentido tan mal también por eso.
- ¿Mal?
- Cole… no se merece que le haga esto.
- ¿Tú lo amas Kagome?
- No – dijo la chica – solo me he enamorado una sola vez en mi vida, aprecio a Cole y es tan divertido y amable y tan guapo, pero no lo amo. Me fui a enamorar de un chico irascible, orgulloso y maravilloso como tú.
Inuyasha se quedó quieto allí sin saber responder.
- Pero no puedo estar contigo – siguió la chica – solo nos causaríamos dolor.
- Yo… nunca te lastimaría Kagome, podría ju…
- Un día lo sabrás y entonces nos lastimaremos – lo interrumpió, las lagrimas empezaron a amontonarse en las comisuras de sus ojos - lo se.
- ¿Qué sabré?
- Tú lo sabrás y… me odiaras por eso. Me odiaras.
La chica cerró los ojos y como solo los infantes de 3 años hacen, se quedo profundamente dormida, para la consternación de Inuyasha.
La cubrió con una suave manta y se sentó a su lado, no pensaba irse hasta estar seguro que estaba por completo bien.
¿Qué podía haber hecho ella para que la odiase? No, no había nada que ella pudiera haber hecho, sin importar que fuera no la podría odiar nunca, porque después de todo, estaba ya empezando a amarla, profundamente.
Amarla… pensó de verdad sorprendido cuando cayó en cuenta de que eso es exactamente lo que sentía, nunca se imaginó que algo así le ocurriera con ella, pero sabía exactamente qué camino seguir, la amaría, la amaría bien.
Fin capítulo 9
17 de Abril de 2010
12:38 a.m.
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nota de autora: hola chicas, lamento la demora en la actualización pero que puedo decir estas semanas mis pilas andaban bajas a mas no poder, anduve algo mala de la gripe y desde entonces como que no he vuelto a tomar mi ritmo normal, estoy hasta tomando vitaminas aunque no lo crean, pero tengo un compromiso con todos ustedes y no lo postergare mas.
un especial agradecimiento a: Hinaru, yuiren3, Faby Sama, Amaterasu97, Hally, danita-inu, ValexSL, haru10 por sus preciosos reviews de verdad adoro recibir todos y cada uno de ellos.
Bueno sin mas que decir, salvo que la canción del karaoke es "no more words" de Ayumi Hamasaki, hermosa canción ojala puedan escucharla.
nos vemos en la siguiente actualización espero que me puedan dejar un mensajito si la historia les ha gustado.
tata
Mimi chan
