— Psss, psst, Lovino. —Estaban en la penúltima clase y Arthur aún no le había dicho nada a Lovino respecto a que saliendo de clases Gilbert lo estaría esperando. Por suerte se sentaba atrás de él y podía decírselo aunque estuvieran en clase.

— ¿Qué? —Lovino se giró levemente para poder ver al rubio.

— Olvidé decirte que Gilbert fue ayer a mi casa pensando que estabas y me dijo que saliendo quiere hablar contigo donde trabaja Alfred. —Dijo con naturalidad y en voz algo baja para que no fueran escuchados.

CHE CAZZO?!—Sin embargo el moreno se sorprendió tanto que soltó eso gritando.

— ¿Algún problema, Vargas? —El profesor le preguntó en tono de regaño. Todo el salón estaba casi en completo silencio cuando Lovino gritó eso, menos mal que lo había dicho en italiano, sino lo hubieran llevado con el director. Lovino se giró al frente sin decir nada, sólo negó con la cabeza. — Vuelva a su cuaderno entonces.

No pudo hablar con Arthur el resto de esa clase, pues el profesor no dejaba de mirarlo. Cuando por fin ese profesor salió y en lo que llegaba el próximo profesor de la última hora, Lovino aprovechó para hablar con Arthur.

— ¿Cómo que saliendo tengo que ir a ver a Gilbert? —Dijo Lovino claramente sorprendido y con algo de confusión.

— Ayer fue a mi casa pensando que estabas ahí, me pidió si podía decírtelo. —En cambio Arthur parecía estar tranquilo y algo indiferente, aunque en realidad tenía que fingir estar así para que no sospechara nada.

— ¡¿Y por qué no me lo dijiste ayer?! —El castaño estaba alterado y algo rojo de coraje.

— Me quedé dormido. —El rubio sólo alzó los hombros y sonrió de lado.

Lovino casi estaba por tirarse encima de él y golpearlo, pero el profesor ya había entrado, tendría que esperarse a que acabara la clase. En la cual no pudo concentrarse ni en una sola cosa que el profesor decía, miraba que el profesor escribía en el pizarrón y que su boca se abría posiblemente explicando algo, pero no entendía nada de lo que pasaba, estaba totalmente ido. Ni escuchó cuando la campana sonó avisando que ya había terminado la clase, vio que varios de la clase empezaban a guardar sus cosas e inclusive algunos a irse, así que él también lo hizo.

— Me acompañaras a la cafetería, no pienso ir solo y menos cuando me avisaste una hora antes. —Reprochó Lovino, realmente estaba algo asustado y no quería estar a solas con Gilbert, pues ya sabía lo que le diría.

— Sí, sí, como sea. —Arthur sólo rodó los ojos y ambos se pusieron en marcha a la cafetería.

Cada vez que se acercaban más a la cafetería sentía como su corazón latía más y más rápido, estaban ya tan cerca y se estaba empezando a sentir nervioso. Giró su cabeza para ver a Arthur pero no lo miró por ningún lado, estaba tan sumergido en sus propios pensamientos que ni se dio cuenta que se había ido; conociendo a Arthur seguro lo hizo a propósito, empezó a maldecirlo por dejarlo solo en un momento así, claramente le había dicho que lo acompañara.
Sabía que no era momento para maldecir a su amigo, más tarde podría reprocharle, por ahora tenía que enfrentar algo primero; pues ya estaba frente a la cafetería, se quedó parado unos minutos, suspiró muy profundamente cerrando sus ojos y abrió la puerta.

Vio a Alfred en la barra y en cuanto el de lentes lo vio le sonrió y saludó alegremente típicamente de él, Lovino por su parte regresó el saludo muy a su manera. Giró la cabeza hacia las mesas del lugar y vio sentado a Gilbert que tenía su vista fija en él. Decidió pedir algo de tomar, pues Alfred no tenía la culpa de que se haya elegido ese lugar; después de pedirle algo se sentó en una silla justo enfrente donde estaba el albino. El ambiente sí que estaba realmente tenso, ni siquiera se podían sostener la mirada.

— Así que… ¿De qué querías hablar? —El primero en romper el hielo fue Gilbert mirándolo directamente a los ojos queriéndolo intimidar un poco.

Lovino le regresó la mirada alzando sus cejas claramente confundido. — ¿Qué? Yo debería preguntar eso. Arthur me dijo que tú querías hablar conmigo. —Dijo totalmente extrañado.

Sabía que ese tal amigo de Lovino le había mentido, si era verdad que fue ayer a buscarlo y que quería hablar con él, pero eso fue ayer, hoy no se sentía con la misma valentía de ayer. — No, Arthur me dijo que TÚ querías hablar conmigo. —Tenía que aprovecharse de eso, pues no podía dejar que su orgullo perdiera.

"¡Ese idiota de Arthur!". Lovino estaba por abrir su boca para decir algo al respecto, cuándo llegó Alfred.

— ¡Aquí está tu café, Lovino! —La voz chillona y alegre del rubio los distrajo, realmente estaba ajeno a todo la tensión.

Se había olvidado completamente del café que había pedido, le agradeció y el de lentes regresó nuevamente a la barra. El albino y el castaño giraron su cabeza a dónde estaba el rubio, el cual no entendía nada, ¿por qué lo miraban así? ¿Hizo algo malo? "Que raros están hoy esos dos…". Pensó el rubio, alzó los hombros y decidió dejarlos.

Gilbert se reincorporó mirando al moreno. "Después de todo, Lovino si le dijo a Arthur". Aunque bueno, esos dos eran mejores amigos y parecían muy unidos. — Entonces… ¿Sigues negándote a decirme? —Dijo algo gélido y algo molesto, pues realmente si estaba molesto. Pues no entendía porque el moreno se empeñaba en no decirle quién era aquel chico; se necesitaba ser un crédulo para pensar que el menor no lo conocía.

Lovino no contestó, se quedó callado apretando los labios mirando al piso. ¿Por qué le tenía que pasar esto? ¿No podía simplemente ignorarlo como él lo hacía? Más importante, ¿debería decirle? No quería, pero tampoco quería perder a un amigo por algo tan patético como no decir eso, pero el rechazo le aterraba. Gilbert miraba al moreno que seguía con la mirada gacha, "Ahora se niega incluso a verme". ¿Por qué tenía tanto miedo de decirle? ¿Acaso ese chico lo había amenazado? Porque si era así podía romperle la cara sin pensarlo dos veces.

— ¿Qué te importa…? —Dijo con voz átona y muy susurrante, levantó un poco la cabeza pero su vista seguía fija en el suelo.

— ¡Ya estoy harto, Lovino! ¡Estoy harto de que seas así de orgulloso y necio! —Soltó áspero y alzando la voz haciendo que el otro volteara a verlo. El semblante se tornó más serio de lo que ya estaba. — ¡Podríamos acabar con esta charla incómoda si tan sólo me dijeras quien es! ¡Pero no! ¡Dime quien es! —Dijo sin una pizca de pudor y con voz dura, todo eso lo dijo sin pensarlo; cuando reaccionó de todo lo que había dicho se sintió estúpido, ¿por qué reaccionaba así? No sé había puesto a pensar que existía la posibilidad de que fuera el novio de Lovino. "Y sí… Es el novio de Lovino y está celoso de que pase tiempo con él… No, Lovino lo habría dicho, ¿verdad?".

— No entiendo porqué te importa todo este asunto, ¿por qué? Si lo conozco o no, es mí problema, no tuyo. A mí es quien me afecta, no a ti. —Lovino tenía el ceño fruncido, se estaba empezando a molestar, sentía la mirada del más alto intimidándolo.

— ¡SI NO ME IMPORTARAS NO SERÍA MI PROBLEMA! —Gritó eso y la cafetería se quedó en completo silencio. Incluso hasta Alfred que había decidido no prestarles atención a esos dos giró su cabeza al escuchar eso. Lovino también lo miró con algo de sorpresa. — Creo que no es tan fácil ignorar el hecho de que hay un loco siguiéndote… —Dijo algo ya más calmado y pasando saliva algo nervioso. Hasta él mismo estaba sorprendido por lo que dijo primero, tenía que pensar en algo pues se estaba empezando a sentir realmente incómodo por lo que dijo. — ¿Qué? ¿Acaso ese tipo es alguna especie de ex-novio malvado? —Rio un poco aunque algo nervioso intentando hacer el momento un poco menos tenso.

El castaño abrió sus ojos con sorpresa y volteó a verlo algo aterrado. Lo había dicho jugando, ¿verdad? Por el tono en que lo dijo era muy probable que sí, ¿o acaso Arthur le había mencionado algo? No, eso no era posible, Arthur era su amigo. Odiaba cuando abría su boca para reclamar algo pero su mente estaba totalmente en blanco que tenía que volver a cerrarla. No sabía qué responder. — Deja de entrometerte. —Casi lo dijo sílaba por sílaba de tanto que estaba rechinando los dientes.

Cuando vio la reacción del moreno pareció comprender un poco. "Y sí... ¿Es el novio de Lovino…?". No se le había pasado por la mente que existiera esa posibilidad, tal vez ese sujeto era novio de Lovino y estaba celoso de que pasara tiempo con él. — ¿Acaso es tú no-…

— ¡No es mi novio! —Como odiaba que preguntaran si era su novio o sí aún seguían juntos.

Gilbert se sintió aliviado al escuchar eso, no sabía porque, pero no quería escuchar de la boca de Lovino que era su novio. — Entonces, ¿por qué te sigue?

— No lo sé…

El tono honesto y devastado en lo que lo dijo el menor no hizo que dudara en que decía la verdad. Tanto drama para llegar a lo mismo, sabía que algo le estaba ocultando. — Por el momento dejemos esto… —Dijo entre suspiros al ver que se hacía tarde ya parecía que no llegarían a ningún lado así. — Pero si te hace algo me lo dirás. —Lo miró serio y dijo con voz amenazante. Lovino parpadeó un par de veces confuso con lo mencionado, sabía perfectamente que el idiota de Antonio no le haría nada, ni tenía el valor de hablarle. Pero al ver la cara preocupante del albino decidió no decir nada. "Así que es verdad que se preocupa por mí…".

Le dejaron una muy buena propina a Alfred, aunque estaba vació el lugar se sintieron mal por usarlo para su discusión. Al salir vieron que no estaba Antonio, quizás porque ya era bastante tarde, más de lo que solían quedarse normalmente. Lovino estaba por irse a la parada cuando sintió que le ponían por encima un casco, giró su cabeza y el albino sólo le hizo una seña con la cabeza para que subiera. Agradecía tener el casco, pues se sonrojó un poco ante ese gesto.

Como era costumbre Gilbert lo dejó a unas calles de donde vivía, el moreno lentamente bajó y mientras se quitaba el casco se quedó unos segundos pensando. — El viernes te diré quién es. —Dijo mientras le entregaba el casco y sonriendo de lado un poco.

Gilbert lo miró bastante confundido hasta que recordó que lo había invitado a su casa, con tanto drama se le había olvidado. No contestó nada, sólo sonrió ampliamente mientras asentía y se marchó.


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¡HOLA! ¡HOLA! ¡HOLA! :D

Quiero decir que este capítulo ya lo tenía desde que hice el capítulo anterior… Pero sentía que le faltaba algo de sentimiento, así que estuve redactándolo para ustedes, hasta que ya me sentí segura… Y cuando me di cuenta, ya había pasado un mes o más del mes(?) Pierdo mucho la noción del tiempo cuando estoy muy concentrada en algo…

Dije que les tenía una sorpresa para otro fic PruMano, pero me gustaría avanzarlo hasta que ya esté casi completo o al menos ya tener varios capítulos, porque me conozco y con tanto fic inconcluso que tengo, no quiero publicar nada nuevo que no sean one-shot.

Volviendo a este fic… ¿Qué tal? ¿Les gustó el bardo? 8DDDDDD Luego va habrá más…

¿Comentarios? ¿Críticas? Ya saben~