Lamento la demora, no estoy segura de poder seguir el ritmo de semanas anteriores debido a que estoy demasiado atareada por el momento. Pero le daré prioridad en cuanto tenga momentos libres. Nos acercamos al final. Disfruten.

Madison Woods había llamado a Clarke esa noche. Deseaba darle una sorpresa a Lexa ya que se suponía que Gustus iría por ella para regresar a casa después del concierto. Lexa podía haber viajado a casa en tren, pero con Lilly como complicación extra todos consideraron que el viaje en auto sería más fácil.

Hubiera querido que las cosas entre Lexa y yo fueran diferente antes de que ella viniera contigo -le había confesado en por el teléfono-, pero supongo que no supe manejar las cosas de la mejor manera cuando Lexa regresó a casa. Necesito ganar de vuelta esa cercanía que perdimos. Voy a necesitar tu ayuda con eso.

Clarke había percibido una familiar nota de orgullo que le dificultaba expresar sus sentimientos en su voz. Las conocía muy bien en Lexa. Pero también reconocía la honestidad y la bondad en sus intenciones.

Maddie llegó el día previo al concierto. Pasaría esa noche en Setter's Dane, pero no la siguiente cuando Lexa regresara con Heda.

He hecho ya la reservación en la posada que está calle abajo, en verdad luce con llena de encanto.

Es una atracción turística en sí misma -dijo Clarke-, pero aún creo que no era necesario, pude haber pasado la noche en la sala, junto a chimenea. Lo hago cuando alguno de los animales necesita más atención -dijo sirviendo café en su taza.

Eso nunca podría permitirlo, Clarke -dijo con el mismo tono tajante que no daba oportunidad a debate de Lexa-. Es curioso pero, a estas alturas hemos hablado tanto que a veces ya creo que te conozco bien.

Lo mismo digo, señora Woods, es es placer conocerla al fin. Lexa habla mucho de High Hollows y The Nunneries, siempre con todo el cariño que les tiene a ustedes. -aquello era un verdad a medias, pero sabía que debía hacer lo posible por ayudarla a volver hacia su hija.

Gustus nunca tuvo este problema con ella, incluso antes del accidente, cuando ella se enfadaba por alguna tontería en la granja, él siempre encontraba una manera de volver a ella con una sonrisa. Hasta hoy no sé cómo lo hace. Debe ser un asunto de madre e hijas, ¿no crees?

Debe serlo -dijo tímidamente Clarke. Su relación con su propia madre no era algo de lo que se sintiera particularmente orgullosa-. Estoy segura de las cosas entre ustedes se solucionarán. Creo que todos extrañamos a Lexa, no sé cómo lo hace, pero logra un efecto peculiar en las personas.

Para bien y para mal -dijo Maddie y Clarke rió.

Estoy de acuerdo. Lexa es especial.

Maddie era una mujer sumamente inteligente, capaz de notar las más pequeñas flaquezas en las personas. Era una gran jugadora de poker. Pero al escuchar aquello, no necesitó hacer uso de esas cualidades para notar lo, estaba segura de que algo había ocurrido en la relación de Clarke con su hija.

Ella es especial, sí. Me alegra que mi hija tuviera a alguien como tú a su lado todo este tiempo.

Créame cuando le digo que ella me ha ayudado a mí tanto como yo a ella -concluyó Clarke antes de tomar un sorbo de su taza.

Clarke estaba sentada junto a Maddie en el público. La notaba inquieta, nerviosa por ver por fin a Lexa aparecer en el escenario. Presenciaron todos lo números, entre ellos una pieza teatral corta de dos mujeres que se movían como si pudieran ver; canciones de coros y, finalmente, Lexa, que entró al escenario guiada por Heda. Clarke sintió un gran regocijo cuando vio lo bien que se conducía Lexa y cómo la perra cuando se sentó.

Buenas noches a todos. Mi nombre es Lexa. Creo que fue Alice Walker quien dijo que "gracias" es la mejor oración que alguien puede hacer. Esta es nuestra noche de despedida y todos ustedes deben saber que esa es nuestra mayor plegaria hacia ustedes. Clarke Griffin, esta oración es para ti.

Clarke sintió cómo sus mejillas se encendían cuando sintió la mirada de Meddie sobre ella. Pero para su fortuna, su atención, así como las de todos en el lugar se centró en la interpretación de Lexa.

Should Old Acquaintance be forgot,
and never thought upon;

Should auld acquaintance be forgot,
and auld lang syne?
The flames of Love extinguished,
and fully past and gone:
Is thy sweet Heart now grown so cold,
that loving Breast of thine;
That thou canst never once reflect
on Old long syne.

On Old long syne my Jo,
in Old long syne,
That thou canst never once reflect,
on Old long syne.

La canción hizo que tanto a Maddie como a Clarke les rodaran las lágrimas. Jake solía cantar esa misma canción cuando Clarke era niña, era una celebración tradicional escocesa por los viejos tiempos que comúnmente se cantaba en el inicio o el final de un largo viaje.

La letra expresaba exactamente cómo se sentía Clarke en ese momento. ¿Debía olvidarse todo lo bueno con los viejos malos tiempo? ¿Debía renunciar a todo lo bueno en su vida sólo por las dificultades que se presentaban en el camino?

Hubo un fuerte aplauso cuando Lexa terminó. Heda, sorprendida, se puso de pie de un salto y empezó a ladrar. Lexa rió, la acarició en la cabeza con la mano y Heda empezó a mover la cola, dando por hecho que el aplauso era para ella.

Había ruido y risas, felicitaciones y despedidas, hasta que llegó el momento de ir con amigos y familiares a las respectivas habitaciones, a prepararse para las siguientes etapas de sus vidas.

Clarke vio que Lexa subía las escaleras, Ella y Maddie subieron tras ella. De pronto Clarke pudo ver el miedo reflejado en el rostro de Maddie.

Tal vez debo hacer las cosas de otro modo, pero quiero ser la primera en saludarla. -le dijo con un poco de inseguridad enla voz.

Desde luego -le respondió Clarke con una sonrisa que le dio confianza.

Madison llamó a la puerta y Clarke esperó ahí.

¿Papá? -respondió Lexa. Se suponía que era Gustus quien llamaría a la puerta.

Maddie abrió la puerta y Heda lanzó un pequeño ladrido.

Soy yo.

Hubo un silencio que pareció durar una eternidad; después Clarke escuchó a lexa cruzar velozmente la habitación y la vio abrazar a Maddie como si nunca fuera a soltarla. Ella supo entonces que había hecho lo correcto.

Esa noche, Lexa regresó a The Traveller's Rest acompañada de su madre, Clarke, Lincon, Octavia y Luna. Un pequeño brindis de despedida. Además, esa noche también conoció a Derrick, y le simpatizó, porque se dio cuenta de que estaba orgulloso de Luna. Ellos se casarían en siguiente fin de semana e irradiaban felicidad.

Después de un par de horas, Lexa, a pesar de la incomodidades usales, realmente no sentía la urgencia de marcharse, pero había sido un día largo, y varios de los presentes viajarian ese mismo día, así que, entre risas y lágrimas, todos dijeron adiós.

Poco tiempo después, Maddie las dejaba en Setter's Dene. Heda estaba un tanto inquieta por la familiaridad en los olores del lugar, así que cuando Lexa le retiró el arnés, Heda fue a encontrarse con Gaspar y Mellie.

Lexa y Clarke, aunque amables y alegres, no cruzaron muchas palabras en los pocos minutos que compartieron juntas tras llegar. Por un lado Lexa prefería no hurgar en una herida que sabía muy bien sería difícil de sanar, ahora estaba segura de lo que sentía por Clarke, y era por eso que no deseaba estropear el recién recobrado entendimiento entre ambas. Se conformaría con su amistad, si eso significaba mantenerla en su vida. Era por esa razón que había cantado aquella canción, no deseaba renunciar a ella, ni con todo el dolor que eso supondría.

Para Clarke, la idea de saber que aquel sería un adiós rotundo flotaba encima de los sentimientos confrontados que esa canción había dejado en ella. Deseaba con todo su corazón tener un nuevo inicio con Lexa, uno donde se asegurara de su bienestar. Pero ahora tenía muchas dudas.

Lexa terminaba de acomodar las pertenencias de Lilly y de Heda junto a su muda de ropa en la pequeña maleta de mano que llevaría consigo la mañana siguiente, cuando le dijera adiós a Setter's Dene para siempre.

Oyó un toquido en el marco de la puerta pero no percibió ningún movimiento inusual de Heda. Con Clarke no reaccionaba como lo hacía con el resto de las dos personas. La perra apenas había alzado la mirada desde su cama de mantas en la esquina de la habitación.

Sabes que no era necesario que tu madre se fuera, ¿cierto? -dijo desde el umbral en pijama.

Eres libre de llamarla para discutirlo nuevamente -le dijo sonriendo.

Ahora entiendo de dónde has sacado tanta testarudez.

¿Se supone que eso sea un halago? -dijo alzando una ceja, fingiendo enfado.

No -rió Clarke. Pero había ido hasta ahí para decir algo, y no dejaría pasar esa oportunidad-. Lexa…

¿Sí?

Te voy a extrañar, a donde quiera que vaya, no te voy a olvidar nunca, tú… tú cambiaste mi vida. Aún no sé muy bien cómo, sólo lo hiciste.

Se hizo un silencio. A Clarke la traicionó la emoción y supo que Lexa había notado el cambio en su respiración, que delataba su esfuerzo por no llorar.

¿Clarke? -le dijo Lexa acercándose- ¿Me dejarias?... ¿estaría bien si yo te tocara un momento? Tu rostro… quisiera sentir tu rostro. Sólo un momento.

Aquella petición le pareció tremendamente dulce y enternecedor, por el modo en el que lo había dicho, con una inocencia y un nerviosismo que jamás le había escuchado antes. Y sobre todo, cargado del amargo sabor a despedida.

Claro que sí, Lexa -dijo acercándose también y tomando sus manos para guiarlas a su rostro.

Lexa comenzó palpando sus mejillas, subiendo lentamente hasta su frente. Acarició sus cejas gentilmente y rodeó sus ojos hasta llegar a su nariz. Clarke sentía electricidad en el cuerpo, tenía la seguridad que su cuerpo se rendiría. Y cuando Lexa llegó a su boca, a Clarke ya no le pareció tan buena idea el haber aceptado.

Sabía que debías de ser hermosa -dijo Lexa con media sonrisa burlona ante el absurdo. Mientras sus manos abandonaban su rostro.

Clarke rió, pero la cascada de sentimientos en su pecho no le permitían parecer muy feliz.

Lo siento -dijo Clarke dando un paso hacia atrás- Creí estar lista para decir adiós, pero creo que me equivoqué.

Lexa, sin embargo, no dejó que se alejara, y dio un paso al frente.

Yo sé que nunca voy a estarlo, Clarke. No podría.

¿Por qué? -preguntó, Clarke, apretando los puños, desesperada y conteniendo el llanto con todas sus fuerzas. Lexa estaba diciendo cosas que ella nunca se atrevería a pronunciar.

Porque… -fue todo lo que alcanzó a escuchar Clarke antes de sentir los labios de Lexa contra ella, firmes y tranquilos, retando toda la excitación de su cuerpo, la adoraba y la odiaba por hacer eso, ser capaz de tener control sobre sí misma. Clarke amaba su gentileza e intentaba responder de la misma forma, perderse en el beso y olvidarse de todo. Pero sentía que en poco tiempo aquello se convertiría en un recuerdo cruel, cuando Lexa se hubiera marchado.

Por un segundo dudó, y separó sus labios de los de Lexa. Abrió los ojos y observó su rostro, su mirada congelada, pero el resto de su rostro delataba confusión, Clarke se asustó cuando creyó ver en ella dolor. Se preguntó si acaso ella estaba sintiendo el mismo miedo que ella.

Clarke… -susurró Lexa, aún cerca de sus labios, sintiendo su aliento cercano, y sus manos en su cuerpo.

Entonces Clarke ya no pudo más, volvió hasta sus labios y los cerró con fuerza sobre los de Lexa. profundizó el beso mientras sus manos se aferraban a Lexa como una súplica. Lexa acariciaba su cuello y su rostro mientras la besaba con la misma intensidad. ¿Estaba llorando? Podría sentirla recorriendo su cuerpo con curiosidad y deseo. Sus manos hablaban por ella, privilegiando el tacto ante todo. Sabía que las sensaciones eran diferentes para ella, más intensas, más vívidas. Quería que Lexa la sintiera,su besos, sus piel y cada caricia, la sentía intentando memorizar cada detalle de su cuerpo cuando las ropas comenzaban a caer. Lexa buscó el contacto de su piel con su cuerpo y con su boca se abrió camino hasta cada rincón.

Clarke la observaba con una sonrisa. Lexa tenía los ojos cerrados parecía concentrada en su respiración, que comenzaba a encontrar su ritmo calmado habitual. Sus cuerpos se encontraban cubiertos de sudor, recostados sobre la cama de Lexa y cubiertos apenas con una manta en la fría noche. Clarke llevó sus manos hasta su vientre y Lexa alcanzó su mano para juguetear con sus dedos.

Hola -dijo Clarke después de acercar su cuerpo al de Lexa y dejar un beso sobre sus labios.

Hola - respondió Lexa abriendo sus ojos al fin.

¿Estás bien?

Sí., lo estoy. Tal vez esperado no despertar de pronto de un hermoso sueño -dijo sonriendo y Clarke rió.

No lo harás -dijo antes de besarla de nueva cuenta y recargar su cabeza sobre su cuerpo. Estuvieron en silencio un tiempo, aun con las manos entrelazadas sobre el abdomen de Lexa.

Desearía que pudiéramos quedarnos así.

Podemos hacerlo, tenemos toda la noche.

No. Quiero decir quedarnos así para siempre.

A Clarke le dolió el pecho. Ella quería los mismo, lo deseaba con todo su ser.

Es un deseo hermoso, Lexa. Lamento mucho que las cosas tengan que ser así.

Pero, Clarke -dijo mientras ella sentía el corazón de Lexa acelerar bajo su cuerpo-, las cosas no tienen por qué ser así.

Lexa… -dijo ella incorporándose, buscando su rostro.

Lo siento, de verdad, siento lo que voy a decir. Sé que te estoy poniendo en una situación muy difícil, que es egoísta de mi parte.

No. Lexa. - suplicó Clarke

Lo sé, Clarke. Pero quiero decirlo. Quiero que vengas conmigo. Tú y tus animales, y lo que haga falta. Ven a The Nunneries, siempre quise ver otros animales además de ovejas en la granja. No tienes que hacerlos ganado, sólo seguir cuidando de todos ellos como lo haces hasta ahora. Puedes abrir un albergue, las tierras son muy grandes, habrá espacio para todo, puede tener Setter's Dene de nuevo, o The Ark o lo que desees. Y además, está la escuela veterinaria de nuestro condado. ¿No es eso lo que quieres? Yo aprenderé, haré todo para valerme por mí misma en la granja, con ayuda de Heda. Ya lo verás, vendrán personas a aprender de ovejas, y yo misma encontraré la forma de seguir manteniendo a la granja como lo que siempre ha sido. Lo prometo, Clarke. Sé que contigo a mi lado lo lograré. Por favor, Clarke. Sólo, no te alejes. Eso no podría soportarlo. Porque yo…Clarke, por favor. - Lexa lloraba y decía todo aquello suplicando, en desesperación.

Lexa no contuvo ningún sentimiento ni deseo. Clarke podía ver su dolor y su sinceridad.

No. Por favor. No sigas. -se tomó un tiempo para sentarse, sentía que la piel de Lexa le quemaba, y no quería perder el control y soltarse a llorar-. Ese es un sueño hermoso, Lexa. Pero te aseguro de que lo puedes lograr sin mí. No sería justo que pensaras lo contrario, que sólo puedes lograrlo con alguien más. Eres maravillosa, Lexa, lo he visto. Lograrás todo lo que te propongas.

Entonces, ¿tú no quieres eso? -Clarke negó mientras las lágrimas caían ya irremediablemente por su rostro.

Pero claro que lo quiero, Lexa. Es algo más hermoso de que lo que nunca pude haber imaginado.

Entonces… no lo entiendo.

Oh, Lexa, ¿Además de no ser justo para ti? ¿Que de que yo nunca podría hacerte… hacernos algo así? Sería algo muy irresponsable, tú necesitas tiempo con Heda en la granja. No puedo hacerlo, Lexa. Si llegara a plantearme todo eso que has dicho también estaría poniendo nuestras vidas en colisión. Simplemente no creo que lo que deseamos sea lo que necesitemos ahora. Necesitamos terminar de sanar y tristemente eso es lo que nos va a alejar.

Clarke sabía que estaba causando mucho dolor a Lexa con sus palabras. Pero no podía mentirle. Si empezaba esa relación con ella en ese momento, ambas se perderían en el camino. Y si Clarke estaba segura de una cosa en su vida es que nunca más permitiría que eso pasara con Lexa.

Lexa cerró sus ojos con fuerza, y después de unos segundos asintió e intentó sonreírle.

De acuerdo, Clarke. Lo entiendo. Sólo quiero pedirte algo más. ¿Podrías regresar el tiempo? ¿Olvidar lo que dije y volver a estar recostada junto a mí? No diré nada más. lo prometo.

Clarke no respondió, y volvió a sus brazos en silencio, orando para que el sueño la venciera y así no pensar en nada más esa noche que la tibia piel de Lexa bajo ella.

La mañana siguiente, Maddie desayunó en Setter's Dene antes de emprender el viaje de regreso a casa. La tensión entre Lexa y Clarke era más que palpable, y no quiso preguntar nada sobre lo que ocurría.

Una vez que todo estuvo listo en el auto, Maddie se despidió de Clarke con un abrazo.

Estoy en deuda contigo, Clarke. Pero quiero que sepas que me une a ti todavía más el saber la excelente persona que eres. Te deseo lo mejor en el sur. Llama a casa, a todos nos dará gusto saber de ti en tu nuevo hogar.

Muchas gracias, señora Woods. La voy a echar de menos. - Clarke no podía pronunciar demasiadas palabras. Tenía la horrible sensación de tener algo atorado en la garganta y sentía que si hablaba demasiado, vomitaría. Aún así se las arregló para regalarle una sonrisa a Maddie y desearle un buen viaje antes de que subiera al auto.

Lexa terminaba de acomodar la jaula de Lilly y a Heda con su arnés en el asiento trasero. Llevaba el cabello suelto y una ropas muy parecidas a las que llevaba la primera vez que la había visto en la estación de trenes. Cuando se giró para despedirse de Clarke, ella no sabía cuánto tiempo más aguantaría viéndola partir. como de costumbre, Lexa alzó su mano para saber donde se encontraba Clarke, y como de costumbre, Clarke la alcanzó con la suya.

Lexa la abrazó y hundió su rostro en su cuello. Clarke sentía que el dolor era ya muy grande para caber en su cuerpo. El mundo entró en silencio cuando Lexa dejó un beso en su mejilla.

Te amo, Clarke -dijo con la voz quebrada-. Adiós.

Lexa lo intentó, pero no pudo contener un par de lágrimas que escaparon de sus ojos deslizándose por sus mejillas. Subió al auto, se puso el cinturón y pidió a su madre que arrancara. El auto avanzó lentamente, y se alejó de Setter's Dene.

Las palabras de Lexa había hecho un agujero en el pecho de Clarke. Ella ahora lloraba, a un lado de la cerca de su jardín, no podía contenerse. Estaba dejando ir al amor de su vida.

Maddie veía con preocupación a su hija, la veía llorar en silencio intuyendo algo de lo que había pasado. Pero sabía lo que había sucedido entre ellas dos cuando había interferido en su relación con Costia. No pudo arriesgarse a cometer ese mismo error.

De pronto, Heda comenzó a ladrar. Miraba por el vidrio trasero en dirección a Setter's Dene, y volteaba hacia Lexa desesperada.

Tranquila, chica. Está bien -le dijo Lexa extendiendo en su brazo para calmarla.

Pero en cuanto esas palabras salieron de su boca supo que no, que aquello no estaba bien.

Mamá, detén el auto.

¿Cómo?

Detén el auto, por favor.

En cuando Maddie bajó de velocidad lo suficiente, Lexa abandonó su asiento y abrió la puerta trasera para tomar a Heda por el arnés. No le dijo ni una palabra. Sólo la siguió, corriendo tras ella sin saber muy bien cómo.

Clarke no la vió venir, estaba muy ocupada tratando de secar sus lágrimas cuando oyó el jadeo de un perro tras ella. Cuando al fin la vio, Lexa la tomó entre sus brazos y la besó.

Ninguna de las dos había tenido tiempo para dejar de llorar. Pero poco importaba ahora, cuando se besaban de esa forma en la acera.

Voy a estar lista cuando tú lo estés -dijo separando sus labio y juntando sus frentes-. Te voy a esperar en The Nunneries, Clarke. Sin importar cuánto tiempo nos tome.

Clarke asintió pegada a ella y volvió a besarla. Segundo después pudo al fin pronunciar unas palabras que ya no podía callar más.

Yo también te amo. Más de lo que imaginas. -Lexa le sonrió y la volvió a besar.

Ambas escucharon el motor del auto de Maddie mientras se acercaba de nuevo, aunque agradecieron la respetuosa distancia donde lo aparcó. Se separaron y Clarke miró hacia el auto un tanto avergonzada, caminaron hasta ahí tomadas de la mano.

Hasta pronto, Clarke -dijo antes de volver al auto y dejar un último beso en sus labios.

Hasta que nos no encontremos de nuevo -le respondió ella.