Hermione se desplomó en el monte de heno y paja en el corral de Rain con un suspiro y las manos abiertas. Cerró los ojos respirando lentamente, parecían haber pasado siglos desde la última vez que había entrado al establo y ya extrañaba peinarle el cabello a Rain y arreglarle las plumas a Mika. Siempre miraba a los machos con curiosidad y ahora le parecían parecidos a Malfoy.

Tan pasibles pero salvajes, hermosos, imponentes y majestuosos. Recordó lentamente como él besaba su cuerpo, dedicándole tanto tiempo a delinear sus formas y a conseguir que ella se desarmara en suspiros.

Miró la perpleja expresión del unicornio, observándola como si estuviera loca y ella realmente creía que podía estarlo, pensar en Malfoy cada vez que respiraba no estaba bien. Tenía que encontrar una forma de sacárselo de la cabeza aunque fuera metiendo ese montón de heno en pequeños cubos (y no tenía idea de cómo lo lograría) y miró a su compañera de corral y sintió pena.

Rain no se acercaba con tanta confianza a ella desde que había vuelto y estaba casi segura que se debía a su virginidad perdida, y aunque intentó varias veces acercarla, la criatura se limitó a recostarse a unos metros de ella, aunque lo suficientemente cerca para que Hermione pudiera darle las espigas de trigo y ramitas de heno en la boca.

— ¿No me vas a decir cómo te sientes?— le preguntó tratando de acabar con su distancia—Malfoy dijo que ibas cruzando tu segunda etapa de gestación— ambas se miraron, y Hermione sintió que podía verle el alma a través de sus ojos violeta— ¿Lo sientes, Rain? ¿Se mueve?

El unicornio rebuznó sacudiendo sus orejas como si de alguna manera pudiera entender lo que decía. Hermione sonrió y sintió envidia de la criatura, al menos ella nunca estaba sola. Con un suspiro acarició a Mika que se encontraba a su espalda en el otro corral, ella no había mostrado cambio alguno respecto a Hermione.

—Hasta mañana— susurró en su oído antes de abrir el corral y abrirse paso por la puerta del establo, echándoles un último vistazo antes de dirigirse a la entrada trasera de la oficina de Draco.

Cuando entró en ella, lo encontró mirando un pergamino en blanco, distraído y moviendo la pluma de un lado a otro pero sin intenciones de escribir. Tocó levemente la puerta para llamar su atención y él se giró aún distraído, pero sus ojos se abrieron al verla a ella apoyada en la madera y mirándolo con el rostro sonrojado hasta el comienzo de su cabello.

Draco apretó los puños tratando de ignorar lo estrecho que ahora parecía su pantalón y le indicó que pasara.

Hermione entró con repentina torpeza y sin mirarlo a los ojos, Draco tuvo que hacer un esfuerzo para no jadear. Desde que compartían la mayoría de noches las mismas sábanas, la timidez que supondría tener el cuerpo desnudo frente a él se desataba en el día, cuando se encontraban solos. La miró caminar hasta sentarse frente a él en la butaca de felpa y separados por la madera oscura de su escritorio. Finalmente lo miró y sonrió un poco.

—Estaba… pensando… ¿cuánto hace que llegué acá?

Draco se apoyó los codos en la mesa y pareció estar sacando cuentas.

—Tres meses y unos días.

Ella se sorprendió, no pensaba que hubiera pasado ya tanto tiempo. Todo empezó a ir más rápido una vez que ambos decidieron dormir juntos.

Ella miró la puerta principal y luego a él y vio los caramelos de café con leche que él tenía sobre un pequeño recipiente de cristal y Draco le ofreció uno al verla morderse el labio nerviosamente mientras los miraba, pensando que deseaba probarlos, y aunque ella lo tomó no lo comió sino que lo miró largamente por varios segundos.

—Hagrid tenía muchos de estos.

Malfoy frunció el ceño enojado, no podía estar bien cuando ella empezaba a recordar a ese gigante y sus malditos amigos, esos mismos que intentarían arrebatársela en cuanto tuvieran la oportunidad. Ella levantó nuevamente la vista y lo miró ahogándolo un poco con su iris profundamente café.

—Dijiste que me llevarías con Luna hoy.

Apretó los labios.

—Lo sé— y fingió volver a sus anotaciones inexistentes. Ella lo miró fijamente.

— ¿Y?

—No deberías esperar que los Malfoy cumplan su palabra.

Ella lo miró suplicante pero él ni siquiera la determinó.

—Malfoy… de verdad… no estoy para bromas.

Él se levantó del sillón y la miró con el ceño fruncido.

—Yo menos— murmuró caminando hacia ella y Hermione sintió una inexplicable ansiedad— ¿Puedes decirme porqué mierda hace dos noche no aparece ni tu sombra por mi cuarto? ¿Y porqué coñazos huiste la maldita última vez?

Un escalofrío casi placentero y cerca de ser doloroso la recorrió.

— ¿Quieres discutir esto precisamente ahora?— intentó escaparse del terreno lodoso.

—Sí— gruñó tajantemente con un gruñido visceral.

Dios— susurró ante tal rotunda afirmación— ¡Pues no pude! Porque… porque… No me apetecía… Y no huí… yo sólo… tenía algo que hacer…

Él sintió que le colmaba la paciencia.

— ¿Qué demonios tenías que hacer a las tres de la madrugada que no fuera dormir?

Su cara ardió en vergüenza.

—Tenía que ir al baño.

—Hay un baño en mi habitación.

— ¡No me gusta ir a tu baño! ¡Me incomoda hacerlo….! ¡Como si fuéramos… como si nosotros…!— se calló abruptamente con la lengua y la mente enredada. Draco experimentó un vacío en el diafragma.

— ¿Cómo si fuéramos qué? — exigió.

Ella lo miró desesperada y se rindió mirando hacia un lado.

—Por favor… llévame con Luna.

— ¿Por qué habría de hacerlo, Granger?

— ¡Porque lo prometiste!— le reclamó con la furia anegada en los ojos y Malfoy sintió un repentino frío en su espalda y tragó en seco.

—Hay mortífagos en la casa, no puedes salir— le explicó más calmado y ella suspiró secándose las lágrimas con furia.

—Eso no es cierto— refunfuñó mirando el suelo— si fuera así no me habrías dejado salir.

Él se sentó a su lado, sin tocarla.

—Fue de última hora.

Ella lo miró esta vez asustada.

— ¿Tiene que ver contigo?— Draco rodó los ojos.

—Si tuviera que ver conmigo no estaría aquí.

— ¡¿Y por qué demonios no me puedes decir eso desde el principio?!

Draco sonrió.

—Porque es más divertido molestarte.

Ella lo miró histérica.

— ¡Vete al demonio!— exclamó antes de salir de nuevo al jardín.

—No creo que debas responderle de esa manera— susurró Luna mirándola con expresión triste— De todas formas Malfoy podría hacerte daño…

—Lo sé— susurró ella mordiendo el regaliz que Luna le había dado— Pero ya no me importa.

—Lamento escucharte decir eso. ¡No puede no importarte!— su voz angelical tembló— ¿Cómo crees que yo me siento al tener a Nott haciendo pociones conmigo?... es como estar obligada a quedarme dentro de un manicomio…. Es de locos. Cada segundo que pasa es uno más sin saber nada de mi padre, no sé qué sucedió con él desde que los mortífagos me trajeron, desearía tanto estar con él… aunque fuera para ayudarle a esconderse. Pero estoy aquí y tengo que asumirlo, Hermione, de otra manera terminaré enloqueciéndome.

Hermione la miró con ganas de golpearle, ¿cómo podía poner ese gesto tan tranquilo? Y no pudo contener el grito de frustración.

— ¡¿Cómo puedes, Luna?!

La rubia la miró confundida.

—No te entiendo, Hermione, creí que estabas enamorada de Malfoy.

Hermione suspiró sintiendo las entrañas retorcerse.

— No lo estoy—masculló no muy convencida— pero si así fuera ¿qué? Él en su vida podría enamorarse de alguien como yo.

—Hermione— Luna le acarició el cabello condescendiente— ¿Entonces por qué te entregaste a él?

— ¡Es que yo…! ¡He estado intentando alejarme de él pero…!

— ¿Pero no lo consigues?— terminó su frase y Hermione se cubrió el rostro con sus manos. Luna estiró sus piernas en la cama donde ambas estaban sentadas cubiertas con una colcha por el frío— Te entiendo más de lo que crees, es muy difícil sentirse tan sola en tiempos como estos… es más fácil aferrarse a alguien, así sea tu propio verdugo— murmuró con un timbre de voz tan triste que su compañera la miró asombrada.

—Luna… ¿tú… sientes algo por Nott?

—No es… sentir algo por él o no. Nott no es como Malfoy, él no excluye por cuestiones de sangre, simplemente no es alguien al que le guste estar acompañados de personas agobiantes como yo, y sé que en cuanto se aburra se marchará o acabará conmigo. Yo sólo estoy sacando provecho de su compañía, imaginando cosas para no sentirme tan perdida.

—Pero Luna… no estás perdida ¡Estamos juntas, ¿no lo ves?!

Luna la miró con una sonrisa triste.

—No, Hermione, en esta guerra, todos estamos completamente perdidos— le agarró con una mano cálida— Incluso ellos, lo he visto en sus ojos. Malfoy, Nott y Zabini están ahogándose en la más asquerosa soledad, y tú ni siquiera lo has notado… cuando Malfoy te mira, es el único momento en que sus ojos descansan.

Hermione sintió la piel erizarse de frío.

— ¿De dónde has sacado eso, Luna?

—La verdad, Hermione, es que muchas personas creen que estoy loca porque parezco estar en otro mundo cuando les hablo, pero realmente son la mayoría los más despistados, siempre dejando ir los detalles importantes, yo no me fijo en las palabras sino en las expresiones.

—Pero… es absurdo, Luna— gimió— Lo único que Malfoy siente hacia mí es un deseo insano de tenerme en su cama.

Luna se rió.

—Tal vez… pero entonces tenerte en su cama lo tranquiliza bastante. Malfoy tiene un espíritu muy perturbado y lo que más necesita es tener un momento de paz. Y creo que eso es lo que tú le das. Y tú no deberías de estar martirizándote tanto con tus remordimientos, lo único que consigues es herirte más a ti misma.

Cuando Malfoy abrió la puerta de su habitación no esperaba encontrarla a ella sentada en el borde de su cama con las mejillas coloradas, y tan nerviosa que casi podía escuchar el sonido de su corazón retumbar velozmente.

— ¿Granger?

—Hola— susurró casi sin mirarlo y ambos sintieron el pulso más rápido— Tenemos que hablar…— lo miró tratando de calmarse— Sé que te dejé plantado estos últimos días, pero es que…

—Todavía sigues siendo una cobarde—la interrumpió caminando hacia ella y Hermione retuvo la respiración sintiendo el corazón empequeñecerse en su pecho— pero no importa… yo no he sido el más valiente nunca. Y no pretendía que vinieras… te mantuve cautiva varias semanas seguidas, y supongo que fui demasiado lejos en algunas ocasiones.

Ella negó con la cabeza.

—No, no fue por eso… realmente me gustó todo lo que pasó… yo no tengo ninguna queja— se levantó de la cama para poder estar más cerca a él— yo no volví porque…—lo miró a los ojos y sintió los labios temblarles de ansiedad—…no quería empezar a sentir algo… más fuerte por ti— la voz sonó débil y él respiró agitadamente y parecía molesto.

— ¿Y por qué no?— empuñó las manos temblando rabioso— ¿Porque no soy del maldito clan de tus amiguitos?—masculló fríamente rodeándola, sus ojos brillaron con cinismo— ¿Porque soy un mortífago, Granger? ¿O porque eres mi esclava?

Cada palabra golpeó el corazón de Hermione y ella dio dos pasos hacia atrás chocándose con la cama y sintiendo su pecho doler al tiempo que sus labios se curvaban hacia abajo.

—Maldición— gimió con rabia y dolor apretando los dientes— lo lamento, no sabía que fuera imposible hablar contigo.

Se dio media vuelta para ocultar las lágrimas pero no pasaron desapercibidas y empezó a caminar hacia la puerta dispuesta a marcharse porque la respiración no le alcanzaba, Draco la destrozaba con un par de frases y la rabia y la tristeza la sobrecogían. Pero cuando él vio sus intenciones, un repentino pánico se apoderó de cuerpo, no quería pasar otra noche en vela, otra noche más sin poder dormir y tener que congelarse en su cama helada.

—Espera, Granger. No lo tomes tan mal…— la sujetó del brazo y por unos momentos ella sintió que las piernas ya no la sostendrían.

— ¿Tomarlo mal?— murmuró con sarcasmo sin girarse a verlo, su cuerpo sufría de pequeñas sacudidas— ¿Tomar mal qué o a quién? ¿A ti? ¡¿A un imbécil que no se preocupa en cuidar ni siquiera su propio pellejo?!

Él la hizo girar violentamente y la apretó contra su pecho.

—Cállate, Granger. Deja de decir idioteces— susurró con voz profunda y apagada, ya no parecía tan molesto con ella, la arrinconó contra la pared y le apartó unos mechones que surcaban la frente, para que lo mirara.

Ella no protestó, ni siquiera levantó sus ojos hacia él y casi no respiró. Su cuerpo temblaba aturdido de tristeza y cerró los ojos cuando Draco levantó su barbilla intentando que se fijara en él.

El camino de la lágrima que ella había dejado caer llamó su atención, era tan cristalino, tan puro, que le hizo pensar (una vez más) que dentro de ella no podía existir ni una sola gota de suciedad, que ella tenía que ser el objeto más limpio y delicado que jamás había tenido entre sus manos, y cuando alzó su pulgar para eliminar el rastro de su lágrima no pudo evitar comparar la rosada y noble mejilla de ella con su dedo blanco y curtido de sangre, polvo, fango y monstruosidades que había tocado, se dio cuenta de que el impuro era él.

Era él quien la llevaría a su fin, quién corrompería la armónica pureza que la bañaba, y quiso ser egoísta, demonios, Merlín sabía cómo quiso serlo, pero ver el rostro de Hermione, sumido en el sufrimiento y rozando el abismo de un alma abandonada, que sintió que al menos no dejaría que nada de la oscuridad que a él le acosaba la tocaría a ella.

Él, cómo todos tiene miedos, cientos de miedos. No quiere morir, ni quiere que su madre lo haga, le aterra que el Lord gane la guerra, y teme de igual forma que la gane Potter y lo condenen de por vida a Azkaban, que se lleven a Granger de su lado, que ella no pueda salvarlo, que la bondad que vive en ella se extinga a su lado consumiéndola, destruyéndola, llevándose con ella el perdón y el amor de Hermione, dejándolo sin ninguno de los dos.

La besa, desesperadamente suave, buscando el calor y la ternura de sus labios, y con un suspiro de alivio la encuentra.

No está solo.

Lo estuvo por muchos años, casi desde que nació, pero en ése beso él sabe y acaba de descubrir que no está tan solo, porque ella está ahí, la siente y sabe que ella también lo siente, por como entierra la mano en su cabello acariciándole la oreja y luego el cuello, la siente cuando entre besos deja que su lengua pase y se una a la suya, y cuando Draco le acaricia la cintura gime de anticipación, susurra su nombre y él siente su perdón en la forma como lo dice.

No puede describir lo gratificante que es meter su mano por debajo del vestido de ella acariciándole la pierna, es como probar por primera vez cerveza de mantequilla, como atrapar la snitch dorada, como verla en el callejón y saber que la encontró, que está viva, que es ella y pronto volverá a escuchar su voz gritándole algún insulto cuando tenga la valentía de hacerlo, dejarla llamarlo como se le dé la gana, dejará que lo haga porque Draco desea fervientemente que Granger lo domine, que lo adiestre con sus labios. La tumba en la cama con el miedo extinto ascendiendo cada vez más sus manos mientras ella le permite situarse sobre su cuerpo, arrancarle la ropa y llenarla por completo unos momentos antes de levantarse y sentarse a horcajadas sobre él, y oh, Dios, él es grande y ella tan estrecha.

Los gemidos se hacen más fuertes y el ritmo de las embestidas más rápido, pero Draco la sujeta de las caderas, ralentizando los movimientos, evitando el final y sin salir de ella los levantó a ambos y la apoyó contra la pared, ansiosa, Hermione comenzó a mover sus caderas circularmente enredando sus dedos en el cabello de él, Draco le besó los pezones y las costillas moviendo también sus caderas, tomarla de esa manera era lo más erótico que había hecho, verla y escucharla gemir lo volvía un demente y su garganta ya no retenía los gruñidos.

Draco — susurró ella y de inmediato la miró con los ojos entrecerrados y luchando por mantenerlos abiertos a punto de terminar, ella lo sujetaba del pelo mientras se contorsionaba cada vez más sobre él— Oh, Draco… ya no… aguantaré... mucho… — Draco sintió el vientre de ella contraerse al tiempo que sus gemidos aumentaban y ella empezó a susurrar su nombre con demencia, la tomó fuerte pegándolos aún más a la pared, aplastándola con su pelvis.

Granger— masculló y Hermione se abrazó a él retorciéndose de placer y dejando que fuera Draco quien terminara los movimientos llevándolos a la culmen, lo sintió dentro de su piel, Draco rozaba su matriz en cada movimiento y ella se vino con un gemido que, junto con las contracciones de sus paredes lo hicieron terminar majestuosamente.

Cayeron al suelo, hechos un manojo de piel y extremidades, con la respiración agitada y las piernas incapaces de moverse. Draco la abrazó dejando que se recostara en su pecho tratando de recuperar el aliento.

—Ahora dime… que no sientes algo más fuerte, Hermione— la mención de su nombre le sacudió el corazón— dímelo y te dejaré en paz.

Hermione abrió los ojos recostada con la cabeza apoyada en su cuello, y le rozó un hombro con la yema de sus dedos y lo hizo gemir cuando se movió sobre él teniéndolo aún en su interior.

—No quiero que me dejes en paz— susurró sensualmente haciéndolo pensar que eso debería ser un delito. Granger suspiró extasiada al sentirlo endurecerse de nuevo dentro de ella. Draco buscó sus labios y los besó lentamente, Hermione se movía poco a poco y apretando más sus piernas y él jadeó acariciándole las nalgas, la cabeza le daba vueltas.

Poco a poco la hizo aumentar el ritmo y pronto ambos habían terminado por segunda vez, quedando sudorosos y tendidos sobre el suelo.

—Tendrás que arrastrarme a la cama— dijo ella cansada— porque te juro que no podré moverme por varios días— él sonrió acariciándole la clavícula con la punta de su nariz.

Luna miraba atenta los movimientos ágiles de Nott tratando de seguirlos sin cortarse los dedos, le avergonzaba tener que pedirle ayuda cuando no lograba algún corte perfecto.

—Aprendes rápido— murmuró él entre dientes mientras ella sonreía agradecida por el cumplido, echando en el caldero el puñado de hongos magros de pantano recién pulidos.

—Bueno, tú me has enseñado como hacerlo… si no fuera por ti esta poción me habría volado los sesos.

Nott se levantó de hombros— Alguna ventaja tendría que tener ser una rata de biblioteca.

Ella sonrió continuando con los ingredientes en silencio durante un buen rato, hasta que sus labios se fruncieron ansiosos de preguntar lo que le había quitado el sueño por la intriga las últimas noches.

— ¿Podría preguntarte algo más?

Theo la miró con una sonrisa sarcástica por su bien formulada pregunta.

—Adelante.

— ¿Por qué no te uniste a los mortífagos como los demás?— Nott detuvo de repente el fino corte vertical de patas de cordero y la miró con gesto serio.

— ¿Quién te dijo que no lo soy?

—No llevas la marca en tu brazo.

—La marca no es lo único que te hace mortífago, Lovegood. Todas las pociones que utilizan las hacemos Draco y yo, pero no voy a arriesgar el culo luchando contra la orden del fénix.

— ¿Por qué no?

—Porque no, y se acabó— declaró enojado y tenso.

— ¿Malfoy no ha matado a nadie?

— ¿De dónde sacaste eso?

—Sólo lo sé— se alzó de hombros.

—Será mejor que cierres el pico, Lovegood, si no quieres ser la primera muerta.

— ¿Y quién me matará? ¿Tú, Theo?

Lo miró con sincero asombro.

—Sé que si Malfoy no ha matado… tú menos.

— ¡Tú no sabes nada!— la interrumpió molesto y con los ojos inyectados de sangre— ¡No sabes ni un poco de este sistema, Lovegood!

Ella lo miró preocupada.

—Creo que deberías tomarte un descanso, Theo. Estás muy alterado.

Nott gruñó frustrado, ella no mostraba ni el más mínimo miedo hacia él.

—No puedo salir ahora. Hay una reunión de mortífagos en el comedor y el Lord debe de estar enojado. Hubo una masacre en Gringotts…— la miró de repente, no había querido revelar eso, pero sus ojos inocentes lo hicieron continuar—… Y parece que saquearon algo importante de la cámara de los Lestrange.

Luna lo miró aprehensiva durante varios minutos mientras él hablaba del porqué Voldemort debía de estar hecho una furia mientras pasaba el tiempo pero los mortios seguían en la mansión, hasta que finalmente, ella se frotó los ojos cansada.

—Es muy tarde ya y tengo sueño—murmuró ahogando un bostezo— si te apetece… podría dormir en la alfombra y tú puedes utilizar la cama.

Nott soltó una carcajada pero no despreció su oferta porque realmente estaban ambos hechos polvo.

—Creo que los dos cabemos en la cama, Lovegood.

Ella miró el lecho.

—Bueno, también lo pensé, pero creí que necesitarías tu espacio, dormir juntos te pondría incómodo…y no hay suficiente espacio para mantenerte alejado de mí. Además… a veces soy sonámbula y hablo dormida.

Nott se despeinó el cabello.

—Creo que podré soportarlo. Adelántate, yo embasaré las pociones y recogeré el desastre.

Él se giró y Luna se puso una enagua de mangas largas, se quitó las medias y se metió en la cama cerrando los ojos y casi de inmediato se quedó dormida y no vio los ojos oscuros que guardaron su sueño.

—Con un demonio— masculló él pensando en que ella al menos pudo haberse puesto algo menos transparente, podía ver las sombras rosadas en su pecho y cuando terminó de recoger todo se sentó en el borde de la cama. Los ojos le ardían y sentía la cabeza punzarle, tenía dos días sin dormir bien y todo por la lunática que dormía a su espalda.

Giró su rostro mirándola, ¿es que se había puesto eso a propósito? ¿Sabría la lunática lo bien que podía ver su cuerpo a través de ese pedazo de tela? Lo dudaba, la muy estúpida parecía no tener idea de lo que significara la palabra sexo y dudaba que tuviera algo más con qué dormir. Empuñó sus manos respirando profundamente, no debería quedarse en esa habitación por el bien de ella.

—Maldita sea— gruñó desesperado y se dejó caer en la cama intentando perturbar su sueño sólo por desquitarse con alguien pero ella ni siquiera se inmutó, y Theodore percibió el olor a jazmín que emanaba de su cuerpo.

Malditos elfos domésticos y su maldita costumbre de repartir sales florales en todos los puñeteros baños de la condenada mansión. La escuchó murmurar algo y la miró, pero ella volteó dándole la espalda mientras continuaba con una dulce charla con Morfeo. Cerró los ojos intentando ignorarla y dormirse lo más rápido posible.

Draco le acariciaba la espalda fina a su amante mientras ella trazaba círculos al rededor de su ombligo, su cabeza daba vueltas por todas partes.

— ¿Qué harás cuando Potter lo mate?— murmuró él y ella se sorprendió por lo seguro que había sonado insinuando la victoria de su amigo.

—Ni siquiera sabemos quién ganará, Malfoy.

—Pero que pasará si él gana.

—Pues no sé, Malfoy. No sé ni siquiera qué haré mañana.

—Hablo en serio, Granger— Hermione sonrió abrazándolo fuerte hundiendo el rostro en su piel.

— ¿Qué es lo que quieres saber?— le preguntó con la mano puesta en donde el corazón de Draco latía fuertemente— ¿si voy a irme?

Draco la miró con una oculta súplica en su iris gris.

— ¿Lo harás?

Ella suspiró acariciándole el cabello.

—No lo sé. Supongo ¿Para qué querría quedarme?

— ¿Entonces por qué no te fuiste cuando Potter te encontró?— Hermione abrió los ojos sorprendida.

— ¿Cómo es que…?

— ¿Crees que soy estúpido? ¡Vi cómo te marchabas con él!

Hermione se incorporó espantada y con el corazón latiéndole dolorosamente en el pecho.

— ¿P-por qué no nos seguiste…?

Él inspiró aire fuertemente. No iba a decirle que cuando la vio, le suplicó a Merlín que ella regresara a él, que volviera a sus brazos, que no le abandonara como a un perro pulgoso. Y lo hizo, por eso no pudo enojarse en ese momento, porque estaba aliviado de tenerla consigo otra vez, habían sido segundos dolorosos.

—Te daría diez minutos y luego te seguiría, Granger— Hermione respiró fuertemente, él apretaba fuerte la mandíbula— Ahora respóndeme. Porque. No. Te. Marchaste. Con. Él.

—Porque no quería— susurró aterrada— además… me encontrarías de cualquier modo…

Draco se levantó con violencia de la cama haciendo a un lado la sábana desnudándola a ella de paso, Hermione se cubrió de inmediato y la garganta se le secó, él estaba realmente enfadado y su parte instintiva habló por ella.

—Por favor… no me hagas nada…— le suplicó al verlo tan furioso, en ése momento Draco reventó un vaso que había sobre la mesa contra la pared y se rió fuertemente.

— ¡¿Y qué creías que iba a hacer?!— Gritó histérico sobresaltándola— ¡¿golpearte, asesinarte?!

Ella lo miró con los ojos húmedos del miedo y él se sentó bruscamente en el borde de la cama tirando de su cabello.

—No podría tocarte un pelo para lastimarte… sin cortarme después los dedos yo mismo.

Las lágrimas resbalaron por el rostro de ella y un nudo cerró su garganta, Draco temblaba y los músculos de su espalda estaban tensos. Los minutos en que ambos estuvieron tratando de respirar sin sollozar parecieron horas, Hermione se acercó lentamente a él, los labios le temblaban.

—Lo siento— se le quebró la voz— pero yo… al menos sé que me estaban buscando— sollozó.

— ¡¿Y qué si lo estaban?! ¡Yo fui quién te encontró! ¡YO fui quien casi vendió el alma al diablo para encontrarte!

Ella jadeó sorprendida.

— ¿Tú…— se separó de él espantada—… estabas buscándome?

Draco apretó aún más las manos en el cabello.

—Eso no tiene importancia ahora— respondió grosero—Cállate y duérmete de una maldita vez.

Sin embargo, unos segundos después Draco abrió los ojos al sentir la cama levantarse, Hermione recogía las zapatillas y tenía puesto su vestido.

— ¿Qué crees que haces?— exclamó.

—Me voy a dormir— respondió con demasiada tranquilidad.

— ¿Y por qué te vistes?

—Porque no iré desnuda hasta mi cuarto. ¿O prefieres que lo haga?

—Tú no vas a ninguna parte— la detuvo del brazo enojado y habló sobre sus labios— tú te quedas conmigo.

—Suéltame— lo desafió. Draco la ignoró tirando de ella hasta tumbarla en la cama y ella intentó liberarse, pero él la inmovilizó con sus brazos.

—Ya te dije que no te vas a ninguna parte.

Ella tiró de él con todas sus fuerzas intentando liberarse, pero él era mucho más grande y fuerte.

— ¡Déjame ir!— sollozó forzando.

— ¡No! ¡Tu único lugar es aquí, conmigo!— ella gimió desesperada.

— ¡¿Para qué me quieres a mí?! ¡Déjame en paz! ¡Puedes tener a todas tus malditas amigas en tu cama!

— ¡Te tengo noticias, Granger! ¡No quiero a mis malditas amigas en mi cama, te quiero a ti!

Ella lloró, tenía los brazos cansados y ya no podía seguir luchando contra él sin lastimarse a sí misma.

— ¿Para qué?— murmuró con un nudo en la garganta— ¿Para qué me quieres? ¿Acaso vas a darme una vida? ¿Acaso vas a desposarme y darme un hijo?— disparó las palabras como si fueran dagas al corazón de Draco— No, Malfoy… tú me dejará botada cuando te canses de mí… lo sé, te conozco.

—Tú no me conoces— dijo con rabia— no desperdicié tres años de mi vida buscándote para que ahora me digas esto. TÚ NO ME CONOCES.

Ella inspiró profundo intentando calmarse, luchar con él era como luchar contra el aire.

—Tal vez— decidió unos segundos después— pero al menos… dime porqué me buscabas...

Draco tragó saliva.

—Porque se me dio la gana. Eso no tengo porqué explicártelo.

Ella asintió desesperanzada y mirando hacia otro lado, no lo conoce suficiente, él tiene razón, y por eso teme tanto. No saber cómo es él y en qué terminará su vida a su lado la confunde, la llena de temor, la asesina lentamente, no quiere morir desangrada y torturada en manos de algún mortífago, no quiere sufrir a su lado y no quiere que él le haga daño, porque de ser así ella también tendría que lastimarlo, y verlo vulnerable la aterra, verlo débil la hace sentir como un insecto.

Cerró los ojos, él o se había apartado de encima de ella y lo sentía escudriñarla entera, pero ella ya no quería pensar, quería fundirse en la sábanas y no despertar más nunca.

—Por favor, Malfoy… estoy muy cansada— su voz era ronca pero firme— al menos déjame dormir.

Draco vaciló unos segundos, pero se quitó de encima y ella se giró dándole la espalda, haciéndose un ovillo en la cama después de cubrirse con una sábana.

Buenas noches.

¡Hola chicuelos!

Me he demorado un montón lo lamento mucho, he estado hasta el tope con deberes y no he podido, pero intentaré abrirle un rato todos los fines de semanas para no tardarme tanto con los capítulos.

Como dije en Apartes, he tenido una idea de crear una cuenta en alguna red social (sea twitter, Facebook o como ustedes crean conveniente) exclusivamente para mis historias, y si ustedes les parece bien díganme para estar en contacto y leernos un poco, ya he recibido algunos comentarios, y parece ser que varios no utilizan mucho estas redes.

En fin, les he traído este capítulo con todo el amor del mundo y espero que les haya gustado mucho.

¡Un besito para todos y espero que se hayan divertido!

Glopa.