Amanecer

Una luz tenue se infiltraba poco a poco iluminando la pequeña habitación. La ventana abierta permitía que la sutil brisa se llevara el calor que emanaban los cuerpos que yacían en la cama, mitad por el efecto del alcohol que les salía por los poros y mitad por la explosión de deseo de la noche anterior. Las cortinas ondeando levemente y la habitación en penumbras completaba la escena, la llenaba de paz. Ella dormía entre las sabanas sólo con una remera algo holgada, apoyada sobre el pecho desnudo de él, que la acunaba entre sus brazos.

Los ojos de ambos amantes se fueron abriendo lentamente, como resistiéndose a despertar. Se habían olvidado de la guerra que se aproximaba, de voldemort, de la horrible profesora que seguía fastidiándolos, del inepto del ministro, de sus corazones rotos que hoy amanecieron un poco reconfortados.

Ella fue la primera en despertar y mirar alrededor. Se sentía algo cansada y adormilada, pero por suerte no le dolía la cabeza. Reconoció aquel lugar como su propia y cálida habitación. Miro hacia el piso: sobre la alfombra yacían las ropas de la noche anterior. Se miró su propio cuerpo, y se percató del remeron que llevaba y por ultimo miro al hombre que la acompañaba.

- ¿En qué momento me puse esto? – le pregunto, volviendo a acostarse

- Unos buenos días hubieran sido más educados no te parece – dijo el – algunas cosas nunca cambian. Te vestí yo, no creí que fuera correcto que durmieras desnuda –

- ¿Ahora tú decides como debo dormir? – protestó ella

- Oh, sólo cállate – le dijo y volvió a abrazarla, dándole un beso en la frente.

- Bueno, tal vez no eres tan ogro como pensé – dijo ella y lo abrazo también

Se quedaron así, abrazados sin hablar, disfrutando del sonido de sus respiraciones, de sus latidos muy juntos. Era un momento mágico, se respiraba calma por toda la habitación. Luego sus bocas quisieron encontrarse de nuevo y acercaron sus rostros uno al otro…

- ¿Se puede saber que pasa acá? – exclamó dolores umbridge desde la puerta

Ambos se sobresaltaron y se taparon un poco con las sabanas. Tras ella apareció albus Dumbledore, quien parecía mucho menos enojado que ella.

- Yo le podría preguntar lo mismo – reacciono loane – ésta es mi habitación, es propiedad privada

- Aquí no hay propiedad privada – la corrigió umbridge – y aun no me ha explicado que pasa acá

- Eso no es asunto suyo dolores – interrumpió Dumbledore – ambos son profesores, son personas adultas y tienen total libertad de tomar sus propias decisiones. ¿O me dirá que ahora está prohibido que dos personas adultas duerman en una misma cama? – el los miro complacido, ya que su plan había funcionado a la perfección.

- En cualquier momento albus, en cualquier momento – dijo. Evaluó una vez más la habitación, como buscando algo que estuviera contra las reglas. De repente, sus ojos se clavaron en la ropa que estaba tirada en la alfombra – ¿ropa de fiesta? ¿aquí ha habido una fiesta y no me he enterado?

- Eso no dolores – esta vez la interrumpió loane – resulta que ayer fuimos a cenar con el profesor snape al pueblo.

- Esa no es ropa para salir a cenar – dijo enojada

- Bueno, tengo mucha ropa y no tengo fiestas, así que a menudo voy más arreglada que lo necesario.

- Pero… ¿qué hay ahí? – dijo, tomando las máscaras del piso - ¿y esto? ¿no es de ninguna fiesta?

- Oh, nos ha parecido divertido disfrazarnos – dijo ella, sonrojándose- resulta que severus tiene ideas muy locas cuando toma un poco de más.

Snape se sonrojo más que nunca, pero por suerte umbridge dejo de preguntar y se retiró de la habitación quejándose por lo bajo. Dumbledore parecía espiar que se haya terminado de ir, cuando por fin hablo

- Tal parece que Uds. Se llevaron mucho mejor en esta fiesta – dijo el, sonriendo – los dejo seguir descansando. Les avisare a los elfos que les traigan café y sándwiches calientes a la habitación – luego de esto cerró la puerta.

- ¿Qué yo tengo ideas locas? – dijo al fin snape- como te gusta mentir

- Tenía que culparte por algo – dijo sonriendo – y ahora – se subió encima del cuerpo de snape y lo miro a los ojos – me gustaría que me recuerdes que fue lo que paso anoche, pues me cuesta recordar – luego lo besó.