-y entonces Mary estaba en el suelo ¡en solo dos movimientos! -dijo la niña emocionada

-eso es genial Kat, pero debes tener cuidado los movimientos avanzados que te enseño de Aikido solo son para emergencias

-lo se papi, no te preocupes-dijo bebiendo de su chocolate caliente- estas muy pensativo

-mañana es el día de las madres, siempre es un reto esa mujer, al parecer ustedes ya le consiguieron regalos

-sí, el tío Tim nos llevó a conseguir algunos regalos para mami-sonrió- creo que mami ya tiene muchas cosas para jugar, pero no tiene algo de ella

- ¿algo más femenino? -se toca la barbilla- como un collar o algo así

-tu eres su esposo… tú tienes que planear todo, tienes que recordar llevar las cosas para el desayuno

-creo que tenemos mucho para el desayuno

- ¡es mami! -dijo con el ceño fruncido-ella merece esto

-tienes razón Kat-dijo antes de sorber su café

Salieron de la tienda con un paquete blanco con una cinta, caminaron por las calles mirando y buscando algo para la mujer, era su esposa y en todos sus años juntos siempre le regalaban cosas para sus inventos, alguno que otro material caro, pero nada que fuera especialmente para ella. Camino varias cuadras con su hija que pronto comenzó a cansarse, pero no podía pensar en nada hasta que se detuvieron frente a una joyería donde reposado en una tela blanquecina descansaba un collar dorado en forma de corazón con tres diamantes que iban en hilera, detuvo a su hija y le obligo a entrar prometiéndole que sería su última parada antes de volver a casa.

Cuando llegaron la mujer esperaba contenta la llegada de estos a casa, la niña se apresuró a besar su mejilla y luego correr a la habitación para recostarse un momento, cuando se volvió a ver a su esposo este ya la tenía entre sus brazos besando su frente

-Jay… están los niños aquí

-oh descuida-dijo besándole los hombros- que tal si vamos a darnos una ducha ¿eh?

-muy gracioso-dijo mirándole- me llamo Alfred ¿sabes?

- ¿si? -le mira- ¿Por qué?

-quería saber si podíamos almorzar mañana todos juntos ¿sabes quién más cree que puede venir aquí?

- ¿quien?... oh… no lo digas, no lo digas

-Dami-sonrió- sabes … él se volvió más atento después del accidente… además le está enseñando a Robbie a pintar

-solo por Robbie-dijo antes de lanzar un suspiro molesto

-y … sabes, Alfred le está enseñando a hacer galletas a Betsy

-lo sé y bueno, nuestra niña es un arma mortal con pies ¿no?

-cariño, Kat es más que eso-dijo lanzando un bufido mirándole serio-deja de enseñarle llaves de pelea o golpes secretos, todas esas cosas deben ser limitadas, Jay

-lo sé, pero nena ella es tan genial… tiene potencial

- ¿para que la mate otro joker?

-nena creo que lo estás pensando demasiado

-Jason-se cruza de brazos y le mira- mi niña no… no la entrenaras para eso, tendrá una vida normal primero

-mami-dijo la niña tras de ella- es un poco tarde para eso… papi solo intenta lo mejor para mi… es lo que quiero

-Kat…-la mujer se sienta-no quiero que dejes tu vida de lado-se limpia los ojos- no te la pudimos dar nosotros, no te dimos algo sano desde el principio, pero lo intentamos-se cubre el rostro-solo trato de hacer algo bien por ustedes

Dejo escapar un sollozo, el pelinegro se sentó a su lado y la abrazo acariciando su cabeza, la niña se acercó y se sentó a su lado apoyándose en su hombro hasta que la mujer ya estuvo bien. Se quedó mirando a la niña, tenía el cabello con un color cobrizo y la piel pálida con algunas pecas, los ojos con un tono pardo y con destellos claros de vez en cuando. Acaricio su mejilla y le sonrió levemente mientras ella estaba algo nerviosa, su madre era una mujer cariñosa, risueña a pesar de lo dura que podía ser a veces, pero la había aprendido a querer a pesar de lo reacia que había sido la niña al principio

-voy a preparar el mejor equipo, vas a tener lo mejor que pueda construir Kat, pero no descuidaras tu vida, iras a la escuela y a la universidad, la que tú quieras, en lo que tú quieras, pero iras

-mami aún falta mucho para eso

-Kat-dijo su padre- cuando entras en esto… es para siempre, toda tu vida… mírame-besa la frente de la mujer- tendrás algunos problemas para relacionarte, tener amigos… tener novio, una familia

-no quiero preocuparme de eso papi-dijo acomodándose en el sofá- ¿acaso tu sí?

-no Kat, sinceramente no creo que pueda soportar verte con un chico, sobretodo uno malo

-mira quien lo dice, Jay… cuando yo te conocí eras un chico malo

-nena, no era tan malo contigo

Al siguiente día la mujer se levantó por los estruendos que había en la cocina, escuchaba gritos y cosas caerse, escucho luego que discutían y que alguien lloraba hasta que escucho que alguien le llamaban y que esos gritos se acercaban más y más. Su hija menor entro a prisa saltando a la cama y acurrucándose a su lado manchándola con mermelada de mora.

- ¿Betsy? ¿estás bien?

-Kat me regaño-dijo entre sollozos- solo quería probar la mermelada

-está bien-la toma entre sus brazos- vamos a ver a la cocina

- ¡no mami! -dijo la niña- papi está haciendo tu sorpresa

- ¡Betsy! -dijo el pelinegro entrando apresurado- ¿Bree? ¡¿Por qué diablos estas despierta?! ¿Betsy estas bien?

-tranquilo, Jay… primero, debes un dólar… ella está bien

-solo espera un poco más Bree

- ¿está todo bien?

-casi…

-creo que -se levanta con la niña- no del todo cariño- tienes algo pegajoso en la cara-dijo limpiándole con su manga- y no huele nada bien… ¿acaso algo se está quemando?

- ¿quieres ir a desayunar afuera? -dijo el dando un suspiro

-suena a un buen plan, dile a todos que se preparen ¿sí?

Luego de desayunar y pasear por el parque se fueron al cementerio de Gotham, caminaron lentamente y en silencio mientras el pelinegro cargaba unas flores de colores que había escogido su hija menor, la mujer había insistido mucho tiempo que tenían que hacer esto a pesar de que lo habían evitado. Se detuvieron en una tumba y él se quedó mirándola serio, la mujer acomodaba algunas de las flores mientras su hija mayor sostenía el resto

- ¿Quién es ella papi? -dijo la menor

-es mi madre, Betsy… era muy parecida a la de ustedes

- ¿también está triste? -dijo el niño mirando serio

-si… estaba muy triste-acaricia la cabeza del niño-pero ahora están mejor

-sigamos-dijo la mujer- todavía tenemos que ir a ver a su mamá

Siguieron caminando solo unos metros estaba la tumba de la madre que los había cuidado a los tres niños, dejaron las flores y los tres dijeron algunas cosas, le desearon un feliz día de las madres antes de tomar las manos de sus padres y salir de aquel lugar.

El pelinegro por donde miraba veía familias caminando tranquilas y por primera él no se preguntó cómo sería caminar con alguien a su lado, por que donde mirara estaba rodeado de su familia, llevaba a la menor de ahora 5 años en sus hombros, a su esposa tomándole su mano, con su hija caminando adelante solo unos metros paseando al husky y a su otro lado a su hijo agarrando su mano. Sonrió gustoso al verles, al verse reflejado en un vidrio, se detuvo de golpe y les quedó mirando un momento, contemplando a su familia

-no tenemos una foto los 5 juntos-dijo ella- quizás sería una buena idea

Se sentaron en una banca en la calle y se acomodaron, el estiro su brazo y tomo una fotografía de los cinco juntos apretados para aparecer en la fotografía, pero todos sonrientes. Siguieron caminando hasta la casa, subieron por el elevador y ella los detuvo, se acercó a la puerta y escucho ruidos, busco escondida en su espalda la pistola que tenía mientras que su esposo escondía a los niños en su espalda. Él le hizo una señal y ella dio un rápido golpe empujando la puerta y apunto rápido a lo primero que vio antes de sacar su otra arma y apuntar a su segundo blanco, el mayordomo levanto las manos mirándole curioso mientras que el otro pelinegro solo alzo una ceja esperando que ella hiciera algo

- ¡¿cómo diablos se metieron a mi casa?!

-me enseñaste a entrar ¿recuerdas, Bree? -dijo el menor

-podrías avisar a la próxima, Dami

-no sería una sorpresa del día de las madres, señorita-dijo el mayordomo

-oh-suspira- Jay, falsa alarma

- ¿falsa alarma? -dijo asomándose con sus hijos- podrían habernos avisado-dijo mirando molesto- teníamos el almuerzo cubierto

-ya limpié el desastre que tenía con los niños, amo Jason

-gracias Alfi-dijeron los cuatro al unísono

-gracias por traer el almuerzo-sonrió- ¿necesitas ayuda?

-el único que debería estar aquí haciendo cosas es Todd, Bree… relájate-suspira-es tu día después de todo

Le miro sorprendida, pero fue tirada por sus hijos para distraerle jugando a algún juego, luego esperando el almuerzo, echando vistazos de vez en cuando para asegurarse que entre su esposo y su hermano ya no se hubieran matado o al menos intentado. Se sentaron a la mesa y comieron tranquilos charlando y hablando tranquilos. Luego Damian se quedó con el niño pintando mientras que la menor hacia galletas con el mayordomo, una receta nueva que estaban probando juntos mientras que, con la llegada de Grayson, la mayor se quedaba entrenando algunos trucos con él. El pelinegro abrazo a la mujer y beso su cabeza antes de mostrarle su regalo, ella se quedó sorprendida mirándole como si fuera algo extraño

- ¿Jay?

- ¿nena?

- ¿y esto?

- ¿es mi regalo? -dijo curiosa antes de colgarlo en el cuello

-nena… ¿acaso no puedo regalar algo que no sean materiales extraños para tus inventos?

-me sorprende mucho que le hicieras caso a nuestros hijos en esto

-también traje tarta-le susurra al oído

-te amo

-y yo a ti, nena-le besa- gracias por todo