La siguiente oportunidad.
Cap.10: Separación.
Permaneció silencioso y pensativo. La notó hablar por teléfono de forma jovial. Jun reía por algo que desde la otra línea se le informaba.
Aquel día ella había decidido hablar con su hermano y fue la oportunidad perfecta para escudriñarla.
Se sintió incomodo al recordar lo que había pasado la noche anterior luego de que Utari le llevase las memorias de su hermana, habiendo pasado toda la noche leyéndolas. Aun le parecían increíbles ciertos pensamientos de Pilika.
Su hermana había detallado anécdotas de ellos junto a Jun Tao. En aquellos años no podía entender la actitud de la peli verde y leyendo ahora la perspectiva de su hermana era como si nunca la hubiese conocido en realidad.
Anécdotas como su primer baile o las reuniones de ambas familias, en como Jun le defendía, le miraba en ocasiones…
La sola idea que su hermana estuviese diciendo la verdad le afligía. No deseaba perder a su amiga ni tampoco traicionar a su difunta hermana.
En uno de sus pensamientos escritos afirmaba detestar un poco a la Tao por los celos que le causaba y en como en una ocasión la había metido en problemas.
Aun podía recordar cuando él se enfadó con Jun siendo esta inocente, pero el que defendiese en ocasiones a laTao enfadaba aun más a Pilika.
Leer la angustia de su hermana en torno a sus actos y la tristeza de saber los supuestos sentimientos de Jun lo desconcertaban.
¿Sería cierto? Si era así ¿habría soportado verlo junto a su hermana?
Poniéndose en su lugar él hubiese sucumbido. Pensar que su hermana estuviese con otra persona frente a él era inconcebible en aquel tiempo.
"- ¿Ocurre algo? – preguntó Jun tras haber colgado y haberlo visto tan pensativo."
Horo la observó con una expresión incomoda y nueva para ella.
"- No – respondió esquivándola."
Jun se mostró preocupada. Desde aquella mañana le había mirado de una forma no muy común.
"- Puedes contarme cualquier cosa – le dijo con amabilidad sentándose a su lado."
Pudo sentir la tensión en él y decidió colocar la mano sobre su hombro.
"- Confía en mí, cuidare de ti – sonrió usando una frase que era común e intima entre ellos."
Horo sintió una mezcla extraña por sus palabras y decidió con porte firme tomar la mano que ella tenía sobre él.
Jun se sorprendió al verlo molesto y analítico, como si planease algo.
"- Jun – le llamó habiendo sujetado su muñeca – dime el nombre del sujeto por el que suspiras."
"-¿Qué? – preguntó tratando de controlarse pero sus manos comenzaron a ponerse heladas - ¿a qué viene esto ahora?"
"- Yo he sacado especulaciones pero por favor – rogó – dime su nombre."
"- Yo… no se qué tratas de hacer pero…"
"-¡Dímelo! – ordenó con más intensidad logrando que la calma de Jun se volviese una desesperación por buscar salir de aquello – De acuerdo – dijo atrayéndola – Vamos a probarlo."
Jun pudo sentir el alón y como ahora él estaba uniendo sus labios con los de ella. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué de pronto estaba tan interesado? ¿Era posible que lo supiese?
No, se dijo al rendirse al roce que tanto le gustaba, lo más seguro es que solo fuese otra de las facetas de él.
Decidió esta vez colocar sus manos en los hombros de él para sentirlo un poco más, acariciándolo con ternura y fue en ese instante que él la separó poniéndose de pie como si el toque le hubiese quemado.
"- ¿Qué clase de persona besa así cuando esta delirando por otro?"
"- Es… solo curiosidad – respondió rápidamente tratando de no mostrarse asustada."
Horo sacudió sus cabellos frustrado, impotente e incomodo.
"- Estas dándome a entender otra cosa… - respondió después de un rato – Mi hermana escribió ciertas memorias nombrándote."
"- ¿Qué? – exclamó incrédula. ¡Él lo sabía!"
Solo Pilika adivinaba sus sentimientos pero bien podría negar todo.
"- ¿Qué es lo que te decía? – preguntó fingiendo solo cierto interes."
"- Dedúcelo – retó – Dime su nombre – exclamó con autoridad."
Jun abrió sus labios pero no salió sonido de ellos. ¿Qué debía hacer? ¿Seguir mintiendo? No, se dijo con una sonrisa cansada ya eran demasiados años soportando todo. Después de todo lo que había sabido de los Usui tal vez era mejor así.
"- Solo hubiese deseado pasar más tiempo contigo – murmuró por lo bajo."
"- ¿Qué has dicho? – preguntó acercándose pero el gesto de Jun poniéndose de pie le detuvo."
"- Me has descubierto – soltó – eres tú."
Había imaginado la reacción del chico durante años pero el hecho que la mirase con ojos bien abiertos y su rostro pálido lo estaba haciendo peor.
"- ¿Cómo…? – dijo con lo poco que pudo articular."
"- Eres un adulto – su rostro estaba cansado – No espero nada, solo eh de decirte que siempre me has atraído."
Horo rascó su cabeza y Jun pudo ver el leve sonrojo en él. No pudo evitar reir por lo bajo ante algo que le parecía tierno.
"- ¿Qué es tan gracioso? – preguntó con más seriedad."
"- Siempre me has parecido encantador y distraído."
"- ¿Por eso te atraído? – preguntó sarcástico creyendo que se estaba burlando de él."
"- Así es – dijo con sinceridad apenándolo mas."
"- Jun… esto no…"
"- Horokeu – murmuró mirándole con cariño – no espero nada, supongo que es mejor haberlo confesado ahora."
"-¡¿Por qué no me lo habías dicho? – exclamó casi con angustia."
"- Porque actuarias así. Además que ahora ni siquiera te acercaras a mí.
El mencionado desvió su mirada y Jun suspiró con tristeza al saber que aquello era un sí.
La joven se giró dispuesta a irse a su habitación y empacar todo cuando él la detuvo.
"- ¿Desde cuándo?"
"- No insistas... yo… "
"- ¿Era desde que estaba con Pilika? ¿Soportaste todo eso…?"
"- Fue… cerca de la adolescencia – confesó – no te preocupes por el pasado."
"- Sabias que la amaba – dijo incomodo, sintiéndose culpable y fue algo que Jun notó y le hizo sonreír recordando porque estaba tan enamorada. Él era muy bueno con los demás."
"- Tú también has pasado por esto ¿no te bastaría haberla visto feliz? – preguntó sorprendiéndolo - ¿No hubiese bastado verla feliz aun cuando no estuviese a tu lado?"
"- Eres tan ilusa como tu hermano… - murmuró recordando como Ren trataba de sacrificarse para ver feliz a Tamao – Son personas demasiado extrañas."
Jun sonrió con cariño y se acercó a él hasta tocar su mejilla.
"- Eres único– le confesó avergonzándolo – pero… supongo que hasta aquí podemos llegar – se acercó un le beso en los labios con suavidad separándose rápidamente – gracias por todo."
"-¡Espera!"
"- ¿Es que no estoy en lo correcto? – preguntó y no escuchó nada lo cual tomó como respuesta."
El día siguió y concluyó con Jun en la puerta junto a sus maletas mientras Utari no entendía la situación.
"- ¿Por qué te vas? – preguntó."
"- ¿Debo pensar que me extrañara?"
"- No – respondió tercamente – pero el joven Horo ha estado muy extraño."
"- No se preocupe – sonrió – él solo me acompañará de regreso."
La mujer permaneció callada y Jun esperó en el auto al Usui quien le daba un par de indicaciones a Utari.
Le había pedido regresar y él se ofreció rápidamente en escoltarla de regreso a casa. Con tristeza comprobó lo que siempre temió. Horo solo quería deshacerse de ella.
El viaje por auto y luego por avión fue totalmente incomodo en ambos.
Horo no buscaba excusa alguna de hablar con ella, solo se mostraba pensativo.
Jun se puso de pie y el agarre del Usui la detuvo.
"- Solo iré al baño – exclamó tan sorprendida como él de aquel gesto."
"- Yo…- desvió su mirada con actitud molesta – arruinaste todo…"
"- Lo sé – respondió en un murmullo alejándose."
Tal como dijo, se encerró y llevó las manos a su rostro, derramando lágrimas en silencio.
Aquel lugar privado era el ideal para desahogarse poco a poco.
.
Había llegado a la mansión de los Tao muy tarde por la noche.
"- Gracias – respondió bajándose del auto y haciendo que él la imitase- no te preocupes – sonrió como si nada – puedes quedarte ahí."
Horo no respondió, le ayudó a bajar la maleta y la encaminó hasta la entrada.
"- Lo siento – soltó de golpe haciendo que ella sujetase con más fuerza su maleta – Yo nunca te he visto de la misma forma. Si lo hubiese sabido con anterioridad no hubiésemos pasado…"
Jun le sonrió, llamó a la puerta como si no le escuchara.
"-¡Oye! – exclamó ofendido."
"- Me casaré pronto – soltó de golpe poniéndolo tenso – solo debes saber que la persona que amo eres tú. Nunca eh querido saber tu respuesta -. Mintió – aunque este con otra persona nada cambiara, solo debes saberlo."
"-¡Esta es una locura! – Soltó - ¿Cómo puedes decir que te casaras cuando no…?"
"- En nuestras familias ese acto es natural – dijo con calma – quien sabe, hasta puede ser que me guste mi esposo."
"- ¡Qué actitud más conformista!"
"- En ocasiones hay que hacer sacrificios."
"- Y tu familia lo toma muy enserio ¿no es así? – afirmó ya molesto – como sacrificio tomaron a mi hermana."
Jun desvió su mirada y en cuanto la servidumbre abrió la puerta ella entró diciéndole que cerraran de inmediato.
Despertar no se le dificultó pero se cubrió con la sabana al ver el cuerpo a su lado.
¿Cómo es que de un no rotundo terminaron durmiendo juntos? Sabía que si no se ponía firme su esposo seguiría ganando.
Cubrió sus pechos desnudos y le observó durmiendo. Sonrió al verlo tranquilo y con una expresión inocente de la cual no parecía tener nada en lo absoluto.
Se levantó con cuidado, tomó un ligero baño y se vistió.
Cuando cepilló su cabello le miró nuevamente. Tiempo atrás él siempre solía levantarse demasiado temprano, como si no confiase estar cerca de ella y ahora dormía plácidamente a su lado.
Le había enternecido descifrar la razón y salió de ahí para poder revisar la habitación del bebe.
Entró y ahogó un grito al ver a la persona ahí.
"- ¡Jun! – exclamó admirada - ¿no se supone que estabas…?"
"- Decidí volver antes – sonrió – quise ver a mi sobrino."
"- ¿Por qué no nos avisaste?"
"- Lee Bruce Long aun está en la casa ¿no es así?"
Intentaba cambiar el tema pero Tamao se acercó hasta tomarla del brazo.
"- Estas bien ¿Verdad?"
"- ¿Por qué lo preguntas?"
"- Has vuelto muy rápido, sin aviso y te has ido con… él – exclamó con inseguridad - ¿No te ha hecho daño?"
Jun sonrió. Era comprensible que Tamao esperase lo peor del Usui siendo este la razón de su separación con su hermano.
"- No – sonrió – en realidad me divertí mucho."
"- Pero…"
"- Cuando despierte mi hermano avísale que deseo hablar con él."
Tamao la vio salir con un extraño presentimiento.
Revisó a Jen y volvió a su habitación de inmediato donde el Tao se encontraba de pie, vestido solo faltando abotonar su camisa.
"- ¿Has salido porque estas molesta por lo de anoche o has ido a ver a Jen? – soltó."
Tamao se ruborizó de lo que él consideraba su enojo. Sin embargo solo podía recordar la noche anterior.
"- Entonces has ido a ver a Jen – sonrió con malicia."
"- H-Hablaremos de es luego – aclaró su garganta y se acercó – Jun ha vuelto."
Ren frunció el ceño ante la información.
"- Le eh preguntado la razón – se adelantó a explicar – ella está bien, dice que él no le ha hecho daño pero… quiere hablar contigo."
Ren no cuadraba nada aquella situación y pasó a su lado para salir de la habitación.
Pidió a alguien de la servidumbre que llamase a su hermana para hablar con él en el estudio mientras se dirigía ahí. Se sorprendió al final cuando frente a este estaba Jun Tao sonriendo.
"- ¿Qué es lo que ha pasado? – preguntó sentándose en el sofá de cuero frente a ella, una vez hubieron entrado."
"- Como te lo repito, hablaré con Lee sobre nuestro compromiso. Quisiera pedir algunos días de viaje y conocerle mejor."
"- Te vas con el Usui – recordó – y ¿vuelves diciendo que te quieres casar? – Se puso de pie molesto – ¿Qué es lo que ese idiota quiere contigo?"
"- Créeme – sonrió – él no quiere nada conmigo, solo…me ha abierto los ojos."
Ren entrecerró sus ojos. No le estaba gustando nada las respuestas de su hermana. Después de Tamao y su hijo, Jun era lo más valioso para él.
"- ¿Intentó algo?"
"- Matarme no… - respondió recordando de lo que se había enterado en su salida."
Ren permaneció en silencio incomodo.
"- Ren – le llamó con ternura – él no me ha lastimado."
"-¡Si lo hiciera lo mataría! – sentenció furioso."
Jun sonrió cansada.
"-Habla con el consejo. Estoy dispuesta a seguir con lo que se me pide siempre y cuando pase algún tiempo con Lee."
"- ¿Estás segura? – se cruzó de brazos – Una vez que esos ancianos mueran te aseguro que aboliré esa ley de uniones forzadas."
Jun rió por lo bajo.
"- Ojala mueran pronto, eh escuchado que ya han emparentado a Jen con alguien que ni siquiera a nacido."
Ren negó con la cabeza, aun podía recordar la voz de uno de los ancianos mencionándole conexiones con otra familia la cual la bebe no había nacido aun.
"- Y si Jen saca tu carácter… - murmuró pensativa para luego reír – su primer encuentro será divertido."
"- Entonces – dijo tratando de no pensar en sus problemas a futuro – viajaras con Lee.- murmuró – no digo que estoy aliviado de escucharlo pero es mejor que el Usui."
Jun sonrió aliviada. Lo que de verdad deseaba ahora era aceptar su legado y poder así superar su dolor.
"- Señor, se enfermará – dijo una vez más la mucama al dejar su cena sobre su escritorio."
Horo la ignoró nuevamente y se enfureció de nuevo.
Hacía dos meses que no la había visto. Cuando al fin se digno a hablarle a la mansión de los Tao, se le informó que ella se había dado una largas vacaciones con Lee.
Había arrojado furioso el teléfono. Decía amarlo pero un día después de regresar se había fugado con aquel sujeto.
No sabía exactamente que pensar pero estaba detestándola de una forma extraña.
Se sentía traicionado… por muy estúpido que pareciese. Él ahí preocupándose por ella matándose cada día y ella disfrutando de su nueva vida.
La mandó al demonio y decidió continuar.
"- Entonces ¿nos vemos en dos días? – preguntó con el auricular en mano. – De acuerdo – sonrió."
Colgó y dejó la maleta a un lado.
"- La habíamos extrañado – dijo una mujer de la servidumbre al hacer reverencia – hacía mucho que no venía por acá."
"- Era mejor así – sonrió con nostalgia."
Había huido de todo y ciertamente tener ahora tres años de relación con Lee eran extenuantes.
Habían viajado mucho y hablado lo suficiente para que ambos deseasen un contrato en vez de un matrimonio.
En una semana al fin se casarían. Tanto tiempo a su lado le habían animado que aunque aun no lo ámese podrían vivir juntos soportándose.
Y aquella idea era mutua, Tanto Lee como ella no se atraían demasiado. Era más un conjunto de fraternidad para mantener feliz a ambas familias aceptando que el día de casados tendría que romper la fraternidad y verse como marido y mujer.
No era que aun no experimentasen un par de caricias y besos pero el hecho de que no se encendiese nada entre ellos les dejó ver que solo llevarían con formalismos la situación.
Al ver su vida de aquella forma sus dudas la invadieron de nuevo pero necesitaba cumplir con su familia y necesitaba tener la excusa perfecta para alejarse completamente del Usui.
Un compromiso significaba que no le vería igual y tras tres años pudo sentir que se había acostumbrado a Lee y él a ella.
Podían llevar la relación… o eso deseaba imaginar.
Sin embargo cada vez que flaqueaba solía hablar secretamente a la mansión de los Usui donde la mucama, una anciana ahí era su aliada.
Al principio le había mencionado las ansias de él para contactarla y aquello la conmovió tanto que estuvo dispuesta a regresar pero luego… tras una semana escuchó lo que le rompió el corazón.
El Usui tenía citas, llevaba mujeres a su hogar y no se iban hasta la mañana siguiente.
Tal parece que había olvidado a su hermana y seguido adelante…
Podía recordar su llanto y como resignada decidió contribuir a su futuro matrimonio.
Con nostalgia había mirado el camino cuando hubo regresado. Suspiró y decidió subir y saludar a su familia.
"- Am… ¿señorita? – la mujer la detuvo."
"- ¿Si?"
"- Los señores han salido. Un viaje de negocios – sonrió."
"- ¿Se han ido los cuatro?"
"- Solo queda el señorito – sonrió."
"- ¿Se han llevado a Ran? – Preguntó sonriendo recordando cuando hace solo un año Tamao le había hablado emocionada de su segundo embarazo - ¿Fue tan escandaloso? – preguntó."
"- Oh si – comenzó a reír – el señor Tao es demasiado sobreprotector con la bebe."
"- Él esperaba un niño. Siempre deseé ver la cara de mi hermano en esa situación ¿se les dificultó elegir el nombre?"
"- El señor Tao no estaba de acuerdo pero como usted sabe la señora fue quien lo escogió. Al final él no le puede negar nada."
Internamente le alegró que Tamao tomara el nombre de su difunta madre para la bebe, aunque tanto ella como Ren sabían que no era un nombre que recordara cariño.
Ni el nacimiento de aquella bebe fue suficiente razón para que regresara, algo que no pasó por alto.
"- Por cierto – dijo con incomodidad – todos sabíamos de su regreso… le ha llegado un aviso de la mansión Usui."
Jun se giró a la mujer con palidez. Después de tanto tiempo…
"- En realidad – bajó la voz – siempre le han llegado… el señor Tao prohibió recibirlos."
Jun sintió de pronto curiosidad. Era cierto que ella se había alejado y que su hermano inconscientemente de saberlo, le ayudaba a olvidar al Usui pero… estaba sola y nadie podía saber si se paseaba por ahí…
"- Solo verle una vez… - se murmuró así misma."
"- ¿Disculpe?"
"- Saldré un momento – sonrió sucumbiendo a su debilidad – vendré luego."
"- Pero…"
"- Avísele a mi sobrino."
Habló con el chofer quien le miraba incrédulo y tras mostrar su encanto el hombre accedió llevarla.
El lugar estaba tan hermoso por el exterior pero… deseaba saber de la persona en el interior.
Se acercó con lentitud y llamó siendo recibida por una mujer que reconoció de inmediato.
"-¡Válgame! – tapó su boca con ambas manos - ¿De verdad es usted?"
Jun le sonrió y se acercó para murmurar un gracias.
"- ¡Después de tanto tiempo! ¿Recibió mi mensaje de ayer?"
"- No, nada de eso, no he recibido más mensajes… yo…"
"- Pero es su amiga – exclamó - ¿Por qué no los revisaba…?"
"- Quisiera verlo – interrumpió sin quererse explicar con ella – hablaré con él…"
"- No creo que quiera verla – dijo resignada – además… está enfermo."
"- ¿Enfermo? ¿Es grave? – preguntó aterrada."
"- No, no, solo es un resfriado – suspiró – no quiere ver a nadie… no quiere tomar sus medicinas."
"- Eh estado muy lejos… no podía regresar fácilmente… yo…"
"- Pero está aquí – sonrió – ande suba y alégrelo y si puede quítele a esas mujeres de encima."
Jun a pesar del dolor de escucharla se echó a reír.
"- Soy su amiga, no su novia – repitió."
La mujer no le escuchó y le empujó escaleras arriba.
Sintió sus piernas temblar por el aire nostálgico y el pasillo que tanto conocía. Nuevamente estaba en ese lugar que le hacía suspirar y deprimir al mismo tiempo.
Sintió sus manos heladas y las frotó una contra la otra mostrándose controlada.
Arregló su vestido ajustado de mangas largas color negro.
Se rió de sí misma al comportarse como una adolescente que estaba por ver a su enamorado. Ya no lo eran, ninguno de los dos, así tal vez podrían llevar una conversación adulta.
Tomó el pomo de la puerta y contó hasta diez para poder abrirla. Esta hizo un poco de ruido y pudo escuchar la fuerte voz del interior.
"-¡No quiero nada! – gritó ahí mal humorado."
"- Como siempre… no puedes cuidar de ti mismo… - murmuró y pudo ver la reacción de sorpresa del chico."
Le miraba impactado, ahí sentado en la cama con la sabana a su cintura y vestido de un pijama de mangas hasta los nudillos.
Su expresión cambio de notoria sorpresa a una seriedad exagerada.
"- ¿Quién te ha dejado pasar?"
Jun sintió el impacto de las palabras pero ahora podría actuar más sofisticada.
Entró sin decir nada y se acercó a la cama.
"- Hola para ti también… hacía mucho que no…"
"- Vete – ordenó con peligrosa calma."
"- Solo…"
"- ¿A qué vienes? – preguntó furioso."
"- Acabo de regresar…"
"- Ah claro de tus "vacaciones" – exclamó sintiéndose débil."
Sabía que si no le gritaba tanto o no la echaba con sus propias manos era el hecho que la fiebre lo tenía debilitado.
Jun aprovechó el momento y tomó asiento, reclinándose un poco para tocar su frente. Pudo notar la mirada de él en sus piernas y en sus pechos.
Horo se percató que ella se daba cuenta.
"- Soy un hombre – se justificó."
"- No eh dicho nada – sonrió con nostalgia."
"- Dime ¿ya lo has hecho con él?"
"- ¿Qué? – parpadeó incrédula."
"- Todo este tiempo estuviste con él – acusó."
"- Pero yo no…"
"- No digas nada – le calló respirando con dificultad - ¡No me importa!"
Jun quiso aclararle que si no le importaba no debía preguntar pero estaba feliz de verle y preocupada por su fiebre.
Miró a su alrededor y pudo ver un paño al lado de la mesa de noche.
"- ¿A qué has venido?"
"- Eh vuelto y quise verte – dijo escurriendo el paño."
"- ¿Por qué hasta ahora?"
"- No querías verme antes."
"- Cuando regresamos te fuiste rápido a los brazos de otro, dime ¿Cuándo dije que no deberíamos vernos?"
"- Tú sabes que te alejarías – murmuró colocando el paño con cuidado sin mirarle."
Horo solo la examinaba y se dejaba hacer. No se lo diría pero la había extrañado demasiado.
Jun no quiso seguir discutiendo. Ya habría tiempo para ello.
"- ¿No has tomado tus medicinas?"
"- No las quiero."
"- Ya las tomaras – sonrió con encanto por primera vez después de tanto tiempo."
Él no lo soportó mas y la tomó de su brazo para atraerla hacía sí.
"- ¿A qué estás jugando? ¿Qué es lo que quieres? ¿Piensas que puedes venir y actuar como si nada…? ¡Yo…! – sintió un mareo y se inclinó hacia adelante cayendo su cara en los pechos de la joven."
"- Si no estuvieses enfermo pensaría que… - sonrió al ver como intentaba alejarse de ella."
Pudo sentir que se estaba poniendo nervioso.
"- No te rías – le amenazó."
Jun aclaró su garganta.
"- Eh sabido… - dijo al acariciar su brazo distraídamente – que has tenido compañía…"
"- ¿Y?"
"- Estas actuando muy nervioso para tener experiencia – soltó tratando de dar en el blanco."
"- ¡Me estoy muriendo! ¡Es la enfermedad!"
"- Los hombres son exagerados con los resfriados."
"- ¿Por qué te fuiste con él?- preguntó tras mirarla más de la cuenta"
"- ¿Con quién mas podría irme? – exclamó en tono de broma."
Sabía que no era el momento ni lugar pero mientras él estuviese enfermo podrían hablar tranquilamente.
"- Los años corren para mi, deseo hijos – exclamó bromeando en un tono que él no lo interpretó así."
"- Estabas enamorada de mi – le acusó con ojos somnolientos."
"- Aun lo estoy – confesó con amabilidad dejándolo mudo – pero hasta yo sé los limites que has puesto. Me casare en unos días."
"- ¿Qué?"
"- Lo menciono porque… te estoy invitando al evento. Eras mi mejor amigo después de todo."
"- ¿Me dices que me amas, te largas y luego de años vuelves invitándome a tu boda? ¡Estás loca!"
"- Ese es mi deber – sonrió con tristeza – y tengo que llevarlo a cabo… quisiera tu apoyo… como antes…"
No sabía de dónde había salido todo eso pero el verlo nuevamente le llenó de profunda tristeza y felicidad. El haberle invitado era una buena idea para dejarle claro que podrían ser amigos sin necesidad de intereses.
"- Te casas e invitas al sujeto que quieres de verdad ¿es acaso una burla?"
"- Es para que podamos estar juntos – le miró intensamente – si estoy casada podrás verme sin problema, sin remordimiento. Con eso me basta."
De pronto pensó que la enferma era ella y no él.
¡Eran puras tonterías!
"-¡Me exasperas! – soltó dejándose caer en las almohadas debilitado."
"- Iré por tu medicina."
"- ¡No la quiero!"
"- La tragaras – dijo al colocar sus manos elegantemente en su cadera al ponerse de pie."
"- Eres muy hermosa… - soltó examinándola – pero… ¡Estás loca!"
Tras el último arrebato se mostró más pasivo y ella decidió ir por los medicamentos.
Se transportó años atrás, cuando él la necesitaba, cuando eran amigos, cuando podían estar juntos sin peligro alguno y cuando le amaba en secreto por emocionarse al escuchar aquel halago para ella.
Pero la realidad era otra… en cuanto Horo se recuperase todo empeoraría…
Continuara…
N/A: bueno bueno aunque es increíble actualice pero como siempre no prometo nada.
Escribía cada tanto que podía así que aquí está un cap completo.
Muchas gracias a las personas que me leen y gracias a las que me comentan:
Gabe logan
Stellar BS
Beth von Wolfstadt.
Espero este cap guste de quien desee leerlo y si Mandan reviews por su cuenta les contesto ahí (es mas fácil) XD ahh la tecnología me abruma.
Cuidence.
