ADVERTENCIA:
Este capi contiene escenas de sexo, tiene partes lime o lemon como deseen llamarlo, si van a leerlo por favor que sea bajo su propio riesgo, pero no me culpen a mí de ello luego, quiero advertirlo, luego no me acusen... ah... y aunque hace mucho no lo digo Shaman King no es mío, y además este fic lo hago con fines únicamente de diversión, queda obvio que no gano nada con esto.Una cosa más.. lemón después de la raya larga. ¿Si?
"Cadenas de amor"
Por Sumire-chan
Capítulo 10:
"El regreso, la enfermedad, el vestido"5 de marzo, Izumo
Una tos se escuchó tras ellos y Pilika se separó presurosa de Midori, observando esos ojos que ocasionaron que los propios se ensancharan, las lágrimas acudieron salvajemente y comenzaron a alborotar sus negras pestañas. Todo su cuerpo tembló y ella retrocedió. ¿Porqué lo hacía? Porque no estaba preparada...
- No pude regresar antes, surgió un problema y yo... no esperaba que me recibieras de esta forma. Creo que dejé pasar un buen tiempo para nosotros.
- ¿Quién es? - preguntó Midori inocente.
- él... yo...
- ¿Porqué no le dices? ¿Acaso ya te olvidaste de mí? Pensé lo nuestro significaba algo, Pilika, pero veo que no te importa.
- ¡Tu te fuiste! ¡A ti no te importó!
- ¡No entiendes!
- ¡¿No entiendo?! - soltó irónica - Midori, él es Len Tao, mi supuesto novio, pero en estos últimos meses él jamás se ha acordado de mí como para regresar. Así que, con su permiso, vamos, mañana traerás tus cosas del hotel.
- D-de acuerdo.
Len entró tras ella en la pensión, al parecer la rabia había despertado totalmente en la peliazulada, que no dudó en echarle en cara el tiempo que habían pasado separados. ¡pero es que ella no sabía toda la historia! Claro, le culpaba, mas no sabía lo duro que lo habia pasado en China, con sus padres en crisis, debido a que su hermana de pronto estaba viviendo en un departamento con su novio... ¡pero su novio era uno de sus zombies! Y además, la empresa marchaba mal, la familia le necesitaba. Una vez, ellos le necesitaban. Él.. sólo la quería a ella, en ese momento, sólo añoraba a su Pilika, para que le dijera que todo cambiaría, a pesar de que ambos supieran que no era así.
- Pilika, tenemos que hablar - dijo atrás de todo.
- ¡¡¡OYA!!! Llegó el chino, hola amigo, pueh! ¡¿Cómo has estado chinote?! - exclamó Chocolove saliendo de la cocina.
- Callate, moreno - soltó rápido el shaman - Tenemos que hablar, dije y hablaremos... ya.
La ainu no tuvo miedo, a pesar del rostro contrariado de Len, a pesar de que este casi había gruñido y la arrastró hacia fuera, pasando por el lado de todos sin saludar, sin decir nada. Dejando al pobre de Midori observado por los demás. Liserg se apresuró a hablarle, muy a su pesar, pero era un favor que le hacía a la peliazulada.
Pilika se apoyó contra un árbol suavemente, ¿No es que acaso lo había extrañado? De pronto, todos los deseos de verle se habían esfumado, ella ya no quería eso.
- Creo que me merezco una explicación.
- ¡¿Tu?! - preguntó con evidente sarcasmo, la ainu soltó una risa - ¡Que descarado eres Len Tao! ¿Desde cuando "TU" necesitas que yo te explique algo? Yo no tengo nada que explicar.
- ¿Quién es ese sujeto?
- Ese sujeto es mi amigo y no cabe nada más por decir. Ahora, dime tu qué te pasó todo este tiempo y no me hables de que tuviste problemas y con eso quieras solucionar todo, porque no soy estúpida ni una niña para que me inventes cosas.
- ¡Sé perfectamente que no eres una niña!
- Lo dudo.
Len la tomó de los hombros bruscamente.
- Pilika, ¿Porqué no me crees? ¿Porqué dudas todo el tiempo de mí?
- No lo sé.
- Yo te amo.
Ella se quedó en silencio. Tanto tiempo separados, ella sufriendo su desamor, su lejanía que la inseguridad había tomado todo el terreno de su corazón y había comenzado a sembrar la duda y la desconfianza. Ella antes estaba segura de amar a Len, lo estuvo cuando era sólo una cría, pero ahora... ¡ahora él simplemente no había estado con ella!
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- Bueno, bienvenido a la casa Asakura - dijo tan alegre como siempre el menor de los Asakura.
- Ehm... Gracias.
- ¿Eres amigo de Pilika? ¿de donde? - preguntó Liserg olvidando por completo su educación y arrojándola a donde arrojó su corazón cuando comenzó a enamorarse de Pilika.
Ella simplemente pudo con él...
- Liserg, ¿no crees que Midori está cansado? - preguntó Yoh con amabilidad.
- Bueno... yo...
- Tamao, lleva a Midori a uno de los cuartos - soltó Anna desde atrás, observando de reojo el patiecito. Había algo en ese sujeto que le desagradaba, su corazón se lo susurraba muy lento, un mal presentimiento.
- Sí, acompáñeme, por favor.
El joven de cabellos castaños y rostro quejumbrosamente familiar siguió a la pelirosada a un cuarto, y luego agradeció cuando ella se retiró, dejándolo totalmente solo. Prendió una luz tenue y se aceró a la ventana, podía ver las sombras de Pilika y Len, él... la tomaba de los hombros mientras ella apartaba el rostro.
La ira le invadió... pero no se movió, sólo sonrió... tenue... malvado.
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- Este sujeto no me agrada - comentó Liserg cuando todos estaban reunidos tomando té. - hay algo raro en él.
- Yo no he sentido nada, Oki, ¿persibiste algo?
La muchacha negó con la cabeza y ambos sonrieron.
- Son alucinaciones tuyas, amigo.
- Celos - susurró la de ojos rojos.
El inglés les dirigió una mirada helada. Tamao, quien acababa de bajar miró las sonrisas cómplices de Horo y Oki y se sintió normalmente celosa, la horrible sensación de tristeza la invadió y pidiendo disculpas se metió en su cuarto, sintiéndose muy mal.
Horo la siguió con la mirada y luego se puso de pie para tocar en su cuarto, ¿qué le pasaba? Generalmente Tamao era muy callada y silenciosa con los demás, pero se notaba su alegría en la forma en que sus ojos brillaban o preparaba un platillo delicioso, incluso el té había estado desabrido, pero nadie había dicho nada, incluso él.
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- ¿Qué pasa? - preguntó entrando bruscamente en la habitación, ella estaba acostada sobre la cama, mirando las sombras que se proyectaban sobre el techo.
Se sentó a su lado.
- Nada, Horo, vete...
- No me mientas, Tamao. Estás rara. Tu no eres así.
- ¿Así? ¿Así cómo?
- Bueno, tus ojos están apagados. Estás triste, lo sé. ¿Hice algo mal? ¿Te herí de alguna forma? Dime, si quieres grítame o pégame.
- No hiciste nada mal - soltó mirando a esos bellos ojos azulados, se perdió en ellos y su corazón dio brincos en su pecho - soy yo. - la emoción se detuvo, desvió la mirada y volteó su cuerpo.
Horo la rodeó con sus brazos, ella no se lo impidió. Undió su rostro en ese mar rosado que olía perfectamente a flores frescas, quedó inmerso en su delicioso aroma, admirando la belleza de la mujer, ese cuerpo escondido tras un jardinero rosa que le llamaba. La volteó para mirarla, no dejaba de sonrojarse... ella jamás dejaría de sonrojarse y ¡eso le encantaba!
Acarició con sus manos las mejillas ruborizadas y besó una con delicadeza, luego otra.
- Tamao, no dudes de ti. Eres demasiado hermosa, llenas todo con tu bondad y calidez,toda tu eres así. ¿Es que acaso no te diste cuenta?
- ¿De qué?
- De que me tienes loco, totalmente hipnotizado, te amo, por siempre.
- ¿Lo prometes?
- Siempre - susurró a su oído, después besó su cuello y continuó bajando, hasta desear subir y tomar esos labios entre los suyos.
- Horo - gimió ella muy suave - no me dejes, yo quiero ser tuya siempre, no me dejes.
Ante la súplica, el ainu supo que no cabía nada más que agregar y la tomó entre sus brazos acariciando su cuerpo con sus manos temblorosas. Probó sus labios con delirio, amándola en cada roce, apropiándose de esa boca que le pertenecía a él, ¡sólo a él!
Bajó lentamente, haciéndola sufrir en cada momento de espera. Invitándola a particiar, Tamao también acarició los duros pectorales de su querido Hoto, quitó la camisa que él llevaba y movió sus manos sauves y deliciosas.
Un gemido escapó de los labios de la pelirosada cuando Horo descubrió su remera, quitándosela muy lenta y cariñosamente, y rodeó con sus labios los pezones de la chica, ella se retorció bajo el musculoso cuerpo de Horo.
- Te amo - le susurró ronco al oído el muchacho.
- Horo... prométeme... prométeme que siempre me amarás - logró decir ella envuelta en ese mar de placer que su amado le brindaba.
Ella le observó encantada, se veía hermoso, como un príncipe que venía a rescatarla de su tristeza, un príncipe que la amaba y que lucharía por ella hasta al final. Se retorció bajo él, le sedujo sin quererlo y le aceptó eternamente, soñando. Eso era mejor que los cuentos, era la realidad, la hermosa vida real.
- Siempre te amaré - repitió el ainu hasta el cansancio besándola y besándola, acariciando cada punto sensible de ella, sabiéndola suya, finalmente, enteramente suya. La encontró hermosa, con la carita empapada de sudor, con la boca retorciéndose en una risa suave.
Pensó que estaba en presencia de un ángel y llegado el momento, aunque inexperto, lo supo, se detuvo, mirándola, preguntando. Vió duda en esos hermosos ojos rojos, ardiendo cual llamas.
- Yo te quiero, y esto ha sido maravilloso, sabré esperar si así tu lo necesitas. Tamao, no existe otra cosa para mí, en este momento, que tu seguridad.
- Lo sé. Y yo quiero... pero...
- Tienes miedo.
- Sí. Jamás... jamás he pasado por algo así. Perdóname, quizás soy muy inexperta... y eso te molesta... pero... yo... - se ruborizó y Horo soltó una risa - ¿porqué te ríes?
- Mi amor, me encanta... me encanta...
- ¿Qué?
- No hay duda que eres la más linda cuando te sonrojas - volvió a hacerlo - por eso te amo, tanto.
- Horo, adelante - sonrió, mucho más segura - yo sabre aceptarte, espero que tu también a mí.
La besó, ardiente, confirmándole toda duda.
Y la penetró, sintiéndose rodeado por su Tamao, suavemente, lentamente. Ella no sintió dolor alguno, sólo calidez, y oleadas de placer que golpearon en su cuerpo cuando Horo, sabiéndola dispuesta y lista, comenzó a aumentar la velocidad.
Hasta que finalmente, totalmente agotados y felices, se envolvieron en brazos el uno del otro y se acurrucaron bajo las finas sábadas rosadas, que absorbían ambos perfumes. Horo observó el rostro cansado de su mujer, ¡Dios cuanto la amaba! Casi le parecía imposible que ella le hubiese aceptado, y que finalmente, ella entendiera que no existía otra para él. La besó intensamente y ella se movió algo molesta, tenía que dormir, mañana tenía trabajo, pero al parecer, Horo no iba a dejarla, lo supo cuando sintió contra su cuerpo su erección, lo supo cuando el ainu reclamó sus labios, cuando comenzó a susurrarle todo lo que la amaba.
Y él no dudó ni un instante, en tomarla entre sus brazos y ansiar por ese cuerpito tan cálido y pequeño,bajo él... sí, ¡no existía otra felicidad en el mundo!
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- ¿Porqué no dices nada? - preguntó Len enfadado, ella no... no le había dicho que le amaba. ¿Qué le pasaba? - ¿no me amas acaso? - Silencio - Ya veo...
- Pides que te diga todo apenas acabas de regresar, Len. Necesito tiempo, aún... aún siento mucho por ti, pero has deteriorado el amor intenso de antes, me has abandonado, eso... ha hecho mella en mí.
- ¡ya lo sé! - gritó exasperado - pero tu no comprendes.
- ¿qué cosa?
- No volví porque simplemente no tenía ganas de hacerlo. Pilika, estuvo enfermo, aún lo estoy.
- ¿Cómo?
- Yo... yo... - él volteó a un costado. Dios, la luna daba en el rostro de Pilika de una forma maravillosa y temió, temió mucho perderla en ese instante. Se sintió muy mal, se sintió inútil - tengo una enfermedad, es nueva así que no hay muchos casos, por eso mis padres decidieron que me quedara en la casa, de manera que los médicos personales de la familia pudieran investigar el virus. Dicen que puede ser algo contraído en uno de mis viajes, pero no puedo... ¿cómo te lo digo?
- ¿qué? ¿qué pasa?
- No puedo besar... tampoco tener relaciones - se sonrojó un poco - la enfermedad, han descubierto, puede ser transmitida por medio de la sangre y también sexualmente.
- Pero... ¿y porqué no puedo besarte?
- Tengo la boca llena de magulladuras... parte de la enfermedad, son por dentro y a veces sangran, por eso no puedo tener contacto de ese tipo, Pilika. Llevaba semanas en China pensando cómo hablar de esto. ¡A mí no me interesa morirme!
La peliazulada se le quedó mirando, tanta determinación, por eso, quizás, le amaba.
- A mí lo que me preocupa, es morirme sin ti. Y es injusto, muy egoista. ¡pero al diablo! Lo soy, soy egoísta, porque no quiero estar muriendo y no tenerte a mi lado, no quiero dejar de besarte, ni de sentirte. Por eso, volveré a China en un par de días, voy a terminar los análisis. Voy a curarme... quiero hacerlo.
- Yo iré contigo.
- pero tus estudios, la facultad...
- ¡No me importa todo eso! Len, eres todo para mí.
Las lágrimas comenzaron a desbordar sus ojitos azules, tal como cuando lo vió en la entrada de la casa, el cuerpo le tembló y a duras penas pudo reaccionar, lanzándose a sus brazos, rodeando su cuello y sintiéndose protejida en el hueco del hombro y el rostro. Olió el aroma masculino que tanto añoraba y se quedó inmersa en él. Mientas, Len dudaba si estaba soñando. ¡Ella le había aceptado! Deseaba besarla, Dios, como lo quería, pero no...
Besó su cabeza y ella le besó el cuello, acercándose a sus labios, estaba a punto de hacerlo cuando el chino le corrió la mejilla, Pilika depositó allí un casto beso y se abrazó más a él.
- Te amo - susurró Len muy suave.
Como si algo se aflojara en los hombros de Pilika, una inmensa sonrisa apareció en sus labios y se sintió profundamente feliz, comenzó a saltar abrazada a Len. ¡Él estaba con ella! ¡Había vuelto por ella! ¡Y ahora ella iría con él!
- ¡¡Te amo, te amo, te amo!! - exclamó llenando de una inmensa alegría al shaman. Lo atrajo hacia ella y besó su rostro, incluso levemente sus labios, muy suave - ¡te amo, Len!
- Lo sé, lo sé - rió él sorpresivamente.
- Oye, yo quiero decírtelo.
- Bueno, me hacía falta oírlo.
- Eres un engreído.
- Si, eso es cierto. Pero es tu culpa.
- ¡¿Mi culpa?!
- Pilika, estás siendo muy sarcástica ultimamente, quién te ha contagiado esa forma de ser tan exasperante.
- ¡Pues no lo sé! Sabes, creo que fue un chino muy agrandado que conocí un día.
- ¿ah si? ¿y que más te enseñó ese chino?
- Uhm, muchas cosas más. Y te prometo - se puso seria bajando la voz sensualmente y acercándose al oído de su Len - que algún día te las enseñaré.
Él la rodeó con pasión y se acercaron juntos a la entrada de la casa, ambos estaban tan felices que no vieron la sombra observar todo desde unos árboles más allá, ni tampoco a alguien que les observaba por la ventana.
- Aprovechen, no será así por mucho tiempo - susurró una de ellas.
Liserg, quien tenía una extraña sonrisa en el rostro, entró en la cocina y se preparó algo de té, observando de reojo como Len explicaba a grandes rasgos su condición, de pronto, todos estuvieron preocupados por él, a excepción de algunos, claro. Puso una cara seria y regresó con ellos al comedor.
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6 de Marzo, Izumo
- ¿Qué pasa Pilika? Pensé que por el regreso de Len estarías más feliz que de costumbre, mucho más - comentó Oki mientras se estiraba junto a la nueva psicina que había en la casa de los Asakura. Cortesía de Anna, quien la había mandado a hacer, usando, claro, el dinero del pobre Manta.
Ese mismo llegaba entonces, cargado de muchos libros, se sentó a orillas de ella, hay personas que aunque pase el tiempo no cambian, una de esas era el joven Aoyamada.
- ¿Qué estudias Manta? - preguntó Pilika con una gran sonrisa en los labios.
- Tengo exámenes, ¿y tu? ¿no los tienes ya? Escuché en el baño que estaban repartiendo respuestas, me imagino que es por los primeros exámenes.
- Sí, pero quizás no me presente. Len y yo viajaremos a China.
- Ou, bueno, pero puedes rendirlos por adelantado.
- ¿De verdad?
- Tengo la impresión de que sí.
- ¡¡¡ENTONCES ME PONDRÉ A ESTUDIAAR!!! - gritó la peliazulada corriendo como loca.
Oki acarició el agua tranquila, miró a Manta, se veía tan concentrado, que la tentación era irresistible. El jovencito de cabellos castaños sintió agua, miró hacia arriba: cielo despejado, con un sol increíblemente grande bien arriba de su cabeza. Mhm... extraño.
Nuevamente, otra gota, acompañada de un par más, miró hacia los costados, Oki tomaba sol con un atractivo bañador, que linda chica pensó mirando nuevamente hacia arriba. ¡Extraños sucesos de la vida!
Otra vez... pero cuando vió a Oki, la sonrisa en el rostro de la chica se había convertido en un murmullo de risa que estalló en una carcajada.
- Oh lo siento, Manta, eres muy tentador.
- perdóname, Dios por ser así - comentó él sonrojado por lo que había dicho la chica de cabellos azul-violáceos.
- Manta, dime, deja eso, y dime
- ¿qué? ¿qué quieres?
- ¿Tu crees que soy bonita?
- ¿Porqué me preguntas algo asi?
- ¡Solo dime!
- Bueno sí, eres bonita.
- ¿Solo eso? - preguntó descepcionada, haciendo una mueca que al chico le pareció que estaba a punto de llorar - oh...
- No, no, eres muy bonita y agradable, eres... muy interesante y atractiva.
- Oh bueno - dijo más alegre - Gracias, Manta, eres adorable.
Él volvió a los libros.
- Supongo que no esperas que haga tu mismo puchero - comentó él.
- Ja, ja, claro que no. - y volvió a tomar sol, mirando de reojo al estudioso cabezón, sonriendo más.
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- Es muy bonito.
La tela que estaba tras el vidrio era brillante y parecía tejida con hilos de plata, pues estaban bordados de una manera maravillosa. El tul que caía en forma de velo era transparente, ella se imaginó tras él y se sintió sumamente emocionada. El vestido era largo y el maniquí que lo llevaba, portaba también un ramo de flores rojas, rojas como la bandana de la mujer que observaba, ella no se la quitaba nunca.
- pero es muy caro.
La fantasía se arruinó, pero Yoh tenía razón. Ellos no podían pagarlo. Abandonaron la vidriera y se reunieron a los demás. La que había tomado la idea de salir de compras había sido Oki, Tamao, mucho más alegre y deslumbrante que nunca, había aceptado en el acto y Horo, tras ella, indudablemente. Luego, Len había convencido a Pilika de que quizás en China no hubiese ropa de su agrado y él quería comprarle muchas cosas bonitas solo para ella. Además, la peliazulada necesitaba un descanso. Así también, es decir, con esa excusa, lo arrastraron a Manta y Oki se prendió alegre de su brazo. A pesar de lo que dijeran, Manta era más alto que ella. Bueno, algo era algo.
Anna se detuvo en otro escaparate, el vestido no era tan encantador como el otro, pero el precio era más accesible, ¡pero rayos! El otro vestido era tan hermoso, que comparados, el más barato parecía mundano y horrible, a pesar de que incluso al maniquí que lo tenía se le veía bello. Las mangas llegaban largas y transparentes hacia los brazos y se unían a unos anillos en el dedo anular. Una corona de rosas adornaba la cabeza y de allí caía una tela casi cristalina con forma de ondas, hermosa.
Pilika se acercó.
- ¡es muy hermoso! Si algún día me casara me gustaría llevar un vestido así. Aunque... no me importaría el vestido, si no todo lo que representa el matrimonio. Igualmente, creo que el casamiento es una ceremonia un tanto absurda.
- Pero todas las mujeres sueñan con ella, ¿por qué tu no? - preguntó Midori a quien no habían podido dejar de invitar.
- No lo sé. Creo que algún día me gustaría casarme, con el hombre indicado claro, pero también en el momento adecuado - sonrió sintiendo como los posesivos brazos de Len rodeaban su cintura.
- Algún día estará nuestro momento - susurró suave Len, luego se puso un poco pálido y comenzó a toser en un pañuelo negro que sacó del bolsillo, se quedó observándolo por segundos y finalmente lo guardó. Pilika le observó inquieta.- estoy bien. No me mires así.
- Me preocupas.
- No voy a morirne, no te angusties. Dime, ¿algún día te casarías conmigo?
- Uhm, no lo sé, tendré que pensarlo.
Anna observó a Pilika muy feliz, quizás ella tenía razón. No importaba el vestido, los sentimientos eran lo importante.
- Vendremos más adelante por el vestido - comentó Yoh con la esperanza de llegar a la suma para pagar el otro más bonito para su Annita.
Ella, adivinando sus pensamientos, se apresuró a contestar, claro, sin que nadie la escuchara.
- este vestido es muy hermoso, no me molestaría este, además podemos pagarlo. Creo que es perfecto para nosotros.
- pero el otr...
- ¡No! Está bien, este está bien - se acercó a Yoh y le tomó la mano - Vamos a ver una película.
- Claro, Annita.
- Yoh...
- ¿Si?
- ¿Cuántas veces quieres que te pegue para que dejes de llamarme así?
- jijijiji.
La itako rodó los ojos.
- Anna-banana es una violenta, es una banana violenta... jajajajaja - rió Chocolove muy atrás, haciendo reír a Pilika y a Oki. - una banana armada... jajaja, podría asaltar una verdularía y tomaría de rehénes a sus hermanas, jajaja.
- Chocolove - lo llamó Horo, que estaba a su lado, de la mano de Tamao, quien no dejaba de moverse de acá para allá y ya llevaba un par de bolsas encima. - ¿Porqué atentas contra tu vida? ¿Es que no tienes deseos de vivir?
- jajajaja
- Pobrecito.... casi hasta siento pena por él.
- Mira Horo, que bonito - Tamao se lo llevó arrastrando a ver un bolso rosado acompañado de una libreta rosada y una lapicera rosada.
Chocolove, por su parte, acabó estrellado en una fuente con un inmenso chichón en su cabeza. Hay quienes no crecen y hay quienes no aprenden a aceptar las bromas, por muy malas que sean...
- ¡¡¡¡PILIKA MI AMOR!!!! - exlamó una voz tras ellos y una nube negra pasó por arriba de la cabeza de la ainu. ¡Y tan bonito que había estado el día!
FIN DEL CAP. 10
Uf... Bueno, al fin, acá está. La última actualización antes de que empiecen las clases... la verdad es que yo no pensaba hacerla, pues estuve un poco ocupada este último tiempo, pero me sentí con el deber de hacerla. Además, en los próximos días estaré ocupada con las tareas de vacaciones que no hice, jijijiji y con algunos exámenes que quedaron pendientes para el regreso de clases. ¡Tengo un oral de Inglés! Pero es bastante sencillo y lo único que voy a tener que repasar, será New York. Me toman monumentos y todo eso... museos, algo interesante, si no fuera en inglés... jejeje.
Les cuento que conocí un chico que vive en mi misma provincia, más precisamente, la ciudad vecina a la mía, que también gusta del anime como yo, no escribe pero es, como se dice, bien otaku. Así que he podido compartir los gustos con otra persona. Que a decir verdad, en mi pais no son muchos, ni tampoco en mi provincia.
Me compré un juego de cartas de Yu Gi Oh! Pero están en inglés... grrr... otra vez el maldito idioma. Y comencé finalmente mi colección de anime en una de las repisas de la pieza, un poco tarde considerando que tengo el cuarto tapizado de imágenes de Anime y no hay pared que se vea (incluso el techo nn). Pero bueh! Todos dicen que mi habitación es una locura, quizás algún día muestre fotos de ella, jajaja.
Cambiando de tema, les comento que uno de mis fics de Gundam Wing, "Mi manera de Amarte" fue nominado para los Anime Adwars, como mejor fic de romance. Y claro, m gustaría saber quién ha sido la personita que lo ha hecho. No voy a dejar de decirles que tengo mis sospechas, pero no diré nada, jojojojojo.
Ahora, mejor, me gustaría contestar los adorables reviews:
C-erika: Y si... ya volvió. Pensaba hacer que era Liserg, pero no quería hacerlos sufrir tanto y ya era hora de que el chino volviera, ¿no crees? Bueno, no te olvides del otro fic, que ya vienen tus momentos mi querida eri, nos vemos.
Aome Higurashi: primero, Pilika, me gustaría decirte que efectivamente fue Len y que ahora se vienen los problemas, empezando por ¡viajaras a China! Y por este sujeto que apareció en el centro comercial. Y agregado a eso la enfermedad de Len que es cosa seria... ya veremos como evoluciona y todo eso. (muy médico U) Aome, mi amiga, estoy de vacaciones como te dije pero ya se acaban, así que a volver al cole y a estudiar mucho, ya sólo me quedan dos años, este y el que viene, y la verdad... los estoy disfrutando. Buuueeno, espero que te siga gustando el fic y grax por el lindo review.
Chibi-Mela-Black Sheep: ay, jajajaja, jajajaja, como me has hecho reír, amiga, y la verdad, es que eres una loca, jaja. Pues era lo mejor, que Len volviera, ¡funcionó lo del sobre! Jaja, ya está aquí, porque... me parece que China no iba a poder venir hacia Pilika y bueh... como tu querías, ella ahora irá hacia allá, porque no quiere separarse de su Len. Veremos qué pasa con eso.
Bueno, amigos, eso es todo. Espero que el Lemon no haya defraudado o incomodado a nadie, pero es que esa fue la salida que encontré para que finalmente Tamao y Horo no tuvieran más problemas, pero tendrá, este "encuentro" sus consecuencias más adelante. Quizás dejé muchas dudas en este cap, y muchas actitudes sin resolver, espero que puedan perdonarme, jejeje.
BESOS!!
Suu-chan U
Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de
