Holaaaaaa Oh madre mía... es taaan tarde... si mis padres despiertan me darán una paliza... hahaha :3
A que hora se nos ocurre terminar los capítulos ¿No lo crees cerebro-chan?
Como sea, les dejamos este capitulo... muajaja se encontraran con una sorpresota en medio... jajajaja ...D:
Bueno... Cerebro-chan y yo debemos dormir... así que ... disfruten del capitulo! ~Hika y cerebro-chan.
El pasado es el punto clave en el destino de las personas, pero por ello no debes detenerte.
Debes seguir hacia adelante pero a pesar de todo no se puede ignorar los pecados cometidos.
El álbum de estampas secretas
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Si, así era.
Estaba siendo regañada.
Siendo regañada en medio de una situación sin sentido, cuando el regaño en realidad no tenía razón de ser… ¿Eso significaba que estábamos perdiendo la cordura?
-¿Kyoko-chan me estas escuchando?
Solamente los volví a mirar, en verdad ¿en qué punto deje de prestarles atención?
Algo aun sin más sentido era mi fuerte dolor de cabeza que había tenido los últimos días.
-Kyoko, deberías prestarle más atención a Yashiro-san. Él tiene razón. Fuiste una tonta.
-Bueno… yo ya dije que lo sentía.
-Eso no es suficiente. Kyoko-chan prométeme que no lo volverás a hacer.
En verdad, nos habíamos vuelto locos.
Bueno si con ello estaban tranquilos solo alimentaría su locura.
-Bien, prometo no volver a hacerlo.
-Buena niña. Ahora Kyoko déjame ver tu herida.
Mouko se acercó a mí y reviso el brazo con el que había alcanzado a detenerme, era un poco cierto que había sido un poco imprudente pero también era cierto que si no lo hubiera intentado estaría más equivocada que al haberlo intentarlo.
Además había conseguido mi objetivo inicial.
Estaba demasiado triste pues todos habían conseguido un arma y yo era la única del grupo sin haber encontrado algo de utilidad, hasta había alguno de ellos que llevaban ya varios objetos consigo.
Pero teníamos una regla general, solo se compartía la comida, de ahí en fuera cada quien se quedaba con lo que se encontrara.
Y cuando vi algo brillante en la punta de un árbol sin decir a nadie lo trepe hasta que di con un hermoso arco, lo que había visto eran las puntas que eran metálicas pero el resto del arco era de una madera demasiada firme.
El problema estuvo en que cuando bajaba para regresar al suelo resbale y en verdad me hubiera lastimado si a pocos centímetros del suelo no me hubiera detenido gracias a que mis pies se enredaron con una cuerda que se atoro en una rama.
Me dejaron colgada el tiempo que se detuvieron a descansar como castigo y todavía después de pasar la vergüenza de permanecer en posición bocabajo mientras los demás me miraban divertidos todavía Yashiro y Mouko se entretuvieron regañándome el tiempo que estuvimos caminando hasta que volvimos a descansar y eso había sido toda la tarde.
Pero en realidad no me importaba, había conseguido un arco y extrañamente la cosa que me salvo de lastimarme fue un carcaj de piel y después de estar en el suelo descubrí revueltas entre las ramas caídas varias flechas con unas hermosas plumas rojas.
Había sido suerte o tal vez casualidad.
Pero antes que nada debía practicar pues en mi vida nunca había usado un arco ni mucho menos saber siquiera su funcionamiento. Por eso las últimas noches me había alejado de los demás y sola practicaba a la luz de la luna y regresaba cuando todos ya estaban dormidos.
Pero en verdad debía aprender a usarlo, de nada servía que no tuviera idea de cómo emplearlo, en tal caso solo era un estorbo.
Jadeando deje el arco en el suelo.
Estaba agotada.
Mis pies temblaban y mis hombros ardían. ¿Cuándo había sido la última vez que descanse el tiempo suficiente para recuperar fuerzas?
Pero sabía que no era la única con ese mismo problema. Por la tarde había descubierto a varios del grupo tratando de sobreponerse.
El ritmo que llevábamos no era sencillo pero no podíamos detenernos. Teníamos a varios grupos siguiéndonos el paso. Sin importar que tanto hubiéramos tratado de despistarlos siempre volvían a encontrar nuestra pista y nos seguían sin detenerse.
Era una verdadera cacería.
Por ese mismo motivo estaba desesperada por encontrar un arma y ni que se diga de aprender a usarla. Los últimos enfrentamientos habíamos podido salir sin ninguna baja de ninguno de los dos bandos y en todas las ocasiones los hombres nos habían protegido pero cada vez las batallas era más difíciles, habíamos notado como en ocasiones cuando usualmente nuestro grupo se defendía rápidamente a veces notábamos algún filo que pasaba a milímetros del cuerpo de alguno de los nuestros de forma mortal o en verdad salían lastimados y se inutilizaban para la siguiente batalla.
Me volví a levantar, no había tiempo para desperdiciarlo así.
Volví a preparar una flecha en la cuerda pero cuando la solté después de tensarla solo volví a obtener el mismo vergonzoso resultado, la flecha cayo directamente en el suelo dando varios giros que según sabia no debía de dar.
Estaba perdida.
-El problema es que estas sosteniéndolo mal, además no acomodas de forma correcta la flecha.
Sostuve más fuerte el arco y me tense del miedo.
-Perdón, no podía dormir y cuando no te encontré decidí salir a buscarte.
Yashiro salió a la luz de la luna y me mostro una de sus sonrisas características y le sonreí de regreso.
Yashiro se había vuelto un buen amigo mío y siempre que no estábamos corriendo o escondiéndonos nos juntábamos a platicar olvidándonos de la realidad que nos rodeaba.
Para eso servían nuestras charlas y le estaba muy agradecida.
Además de que cada vez sabía más de él y era realmente interesante saber todas las circunstancias que le rodeaban.
Yashiro era el segundo hijo de una familia de empresarios, sus padres tenían una compañía grande pero no tan sobresaliente que técnicamente se sostenía por las relaciones que sus padres tenían con otras grandes empresas.
A pesar de no ser el primer heredero era obligado a servir a la empresa por si por cualquier motivo el primer heredero se viera incapaz de tomar el puesto él pudiera hacerlo.
Una vida lamentable en donde tenía que luchar por sobrevivir hasta con su misma familia de sangre.
Bueno no podía quejarme, mi propia madre se había desecho de mí.
-Me encontró fácilmente.
-Bueno, solo escuche el ruido. Además de que supuse que estarías practicando. Te mostrare como hacerlo ¿A qué blanco estas disparando?
-Solo trato que se clave en algo.
-Jajaja, bueno intentemos darle al árbol frente a nosotros, ves. Ese.
Señalo a un árbol que estaba a unos dos metros de donde estaba parada. Se acercó hasta quedar atrás de mí y no pude evitar un ligero sonrojo cuando pego su cuerpo al mío para poder levantar el arco y colocar mis manos de cierta forma.
Tomo mi mano derecha que tenía una flecha y la movió hasta que logro insertar la flecha a la cuerda y sin soltar mi mano empezó a mover mis dedos y cuando estuvo satisfecho empezó a jalar mi brazo guiándome en cada momento hasta que tensamos el arco.
-Ves, ¿sientes la diferencia? Estabas sosteniendo el arco más arriba de lo que deberías y la flecha de igual forma. Salía de esa forma pues no tensabas el arco de manera correcta, siente la presión que hace el esfuerzo en tu hombro y la forma en la que está colocado tu codo ¿puedes notarlo?
Asentí sin moverme mucho con miedo de perder el control de la flecha pero sabía que eso no ocurriría si mis dos manos estaban siendo aprisionadas por las de Yashiro.
-Tranquila, no te tenses. Suelta un poco el arco estás haciendo demasiada presión. Vamos a apuntar y a soltar la flecha ¿entendido? Solo déjate llevar por las sensaciones de tu arma y has como si fuera una extensión de ti misma. Tenle confianza a tu propio disparo.
Yashiro empezó a mover nuestras manos y me enderezo un poco antes de empezar a guiar mis manos levantando un poco más el arco y poniéndolo más recto. Cuando sentí que la mano que tenía sobre la que sostenía la flecha empezaba a perder fuerza hice lo mismo y cuando termine de soltarla solo alcance a verla volar y clavarse justo en el árbol de un golpe seco.
-Wow, ¡felicidades! Lo has conseguido.
-Todo fue gracias a usted.
-Pues veamos si funciono, intenta hacerlo tu sola.
Yashiro volvió a sonreír y la tensión que empezó a generarse en mí junto a la incomodidad desapareció, su sonrisa era mágica pues siempre me hacía a mí sonreír.
Me tomo varios intentos conseguir el mismo efecto pero al final había podido conseguir clavar varias flechas a los árboles que había escogido. Realmente estaba feliz y descubría los inútiles esfuerzos que yo había estado haciendo hasta ese momento.
-Bien, que te parece si tomas un descanso además últimamente pareces más cansada.
-Yo, no podía descansar hasta haberlo conseguido.
-Bien pues ya lo conseguiste, jajaja, bien hecho. Ahora es el turno de descansar.
Yashiro solía reír mucho.
Me senté a su lado y contaba las flechas contando el mismo número que cuando las encontré. Ambos miramos un rato la luna y nos quedamos en silencio disfrutando de la tranquilidad.
-Lo bueno es que los fríos han acabado.
-Pero ahora con el calor creo que prefiero los fríos.
-Jajaja, estás loca… yo sigo prefiriendo el calor a pesar de que nos queme durante las tardes. Es mil veces mejor que el frio.
-Claro que no, además con el calor lo único que puedes hacer es quitarte ropa lo que no sirve pues solo te quemas más, en cambio con el frio solo necesitas ponerte más ropa y el problema está resuelto.
-Jajajaja pero estas olvidando un ponto importante… Aquí no tenemos mucha ropa de donde escoger.
-Rayos, cierto.
Volvimos a guardar silencio, en cambio a Ogata que también se había vuelto mi amigo los silencios con Yashiro eran relajantes pero con Ogata eran incomodos.
-Sabes… Estoy feliz.
-¿Por qué? ¿Por qué por fin conseguí usar un arco de forma correcta?
-Jajaja no seas tan vanidosa, solo has conseguido disparar pero en un momento de rapidez veremos si por ejemplo puedas cazar o atinarle a algo en movimiento.
-Bagh, ya tengo el primer paso… Lo demás lo aprenderé cuando sea necesario.
-Pues será mejor que lo aprendas rápido… las últimas batallas han sido muy duras…
-Lo sé, ese es uno de los principales motivos por los cuales me apresuraba tanto a conseguirlo… No quería seguir siendo un estorbo.
-Nunca serás un estorbo y déjame decirte que mientras me sea posible te protegeré de lo que sea y no permitiré que entres a batalla a menos de que sea necesario.
-Yashiro-san…
-Mogami-san… creo que…
Yashiro se giró hacia mí y yo también lo observe, por alguna extraña razón me encontraba un poco nerviosa.
-Mogami-san, no sé cómo ocurrió…pero en cierta parte del camino yo… me enamore de ti.
Fue algo tan inesperado que no pude evitar que el calor subiera a mi rostro, mi corazón aún se negaba a amar. Deseaba que nunca lo hubiera dicho.
-Yo…
-Sé que es repentino y también sé que la situación no es la mejor…solo deseaba que los supieras.
-Perdón, yo no puedo corresponder a tus sentimientos.
-Oh…
Pude sentir la tristeza en su voz, la escuche y la sentí casi como si hubiera sido mi propia tristeza.
-No yo...no es como si… es solo que… yo…
-Tranquila, no esperaba una respuesta afirmativa, en realidad no esperaba ninguna respuesta, solo tenía miedo a que te fueras pero no lo hiciste… gracias.
Por primera vez se hizo un silencio incomodo en el que no supe que responder o que hacer, solo me quede quieta esperando a algo.
-Tú lo amas ¿Verdad?
-¿Eeeh?
-Sí, tú amas a Ren…
-Pe…pero…yo… ¡No me gusta Tsuruga-san!
Yashiro se asustó cuando grite yo misma brinque ante mi propia voz.
-No mientas, el hecho que lo niegues tanto solo puede significar que lo amas.
-No...no es cierto.
-Jajaja, ¿A no? ¿Entonces como explicas que a veces cuando duermes dices su nombre entre sueños, o cuando dices su nombre cuando suspiras…o el simple hecho de que en este momento tienes la cara toda roja?
Me cubrí el rostro con rapidez sin saber el porqué.
-Ves, no puedes negarlo.
No estaba realmente de acuerdo con eso pero en cierta forma era verdad que a pesar de todo lo que había ocurrido yo aún me seguía preocupando por Tsuruga-san y que en todas las noches rogaba por su bienestar.
-Lo siento.
-No te preocupes…ahora que lo pienso, olvida lo que dije.
-¿Por qué?
-Porque acabo de pensar que sería la cosa más genial del universo que ustedes dos salieran.
-No...no creo que eso sea posible, ambos pertenecemos a mundos distintos.
-A veces la única salvación viene de cosas que no son comunes en nuestro mundo. Me pregunto, si tu serias capaz de transmitirle tranquilidad a ese chico…Eso sería muy bueno.
-¿Tranquilidad?
-Sí, no sé porque pero siento que aún no es capaz de superar ese accidente…
-¿Accidente? Una vez lo menciono pero…
-No te lo dije pues en realidad no te conocía lo suficiente, no al menos como ahora te conozco. Jajajaja, ahora hasta derrotaste mis barreras e hiciste que me enamorara de ti… Pero mira… si te cuento ¿prometes no decírselo a nadie, ni siquiera a él mismo? Sabes, hay gente que no debe de saber esto por eso mismo muy pocas personas lo sabemos, en realidad yo lo sé porque mi mama me lo conto y ella lo sabe porque la madre de Ren se lo dijo.
-Lo prometo.
-Bien, en realidad no sé exactamente que ocurrió. No creo que sus propios padres lo sepan en realidad, pero teniendo en cuenta el rostro que tenía la primera vez que lo vi cuando llego a la escuela debió de haber sido algo muy duro…
"…Su rostro se veía tan perdido y tan extraño… además de que antes tenía otra apariencia como si deseara que nadie lo reconociera… Cuando era joven lo secuestraron. No se supo bien las circunstancias pero si los motivos. Cobraron mucho por su rescate, de haberse dado la negociación las empresas de sus padres se hubiera caído. Sus padres son dueños de empresas de gran dominio en Europa y de América, en cambio de mí, imagino que su vida fue más dura por el simple hecho de que a ellos los buscan y mi familia debemos buscar…como sea. "
"Las negociaciones nunca se llevaron a cabo. Según mi madre los padres de Ren ya tenían todo listo y no les importaba perderlo todo con tal de salvar a su hijo pues su hijo lo era todo para ellos o al menos siempre recuerdo el amor con el que siempre lo trataban. "
"No se supo lo que ocurrió, de pronto perdieron contacto con los secuestradores y no los volvieron a encontrar o al menos nunca salió nada a la luz. La policía busco desesperadamente pero al igual que los secuestradores nunca volvieron a encontrar a Ren, lo creía muerto hasta que lo vi en la escuela o a menos de que en realidad me haya equivocado y no sea realmente el…pero no lo creo, nunca olvidaría la forma de una cara o al menos no sus gestos."
-¿Crees que sus padres lo sepan?
-¿Qué cosa?
-Que él está en la escuela.
-Realmente no lo sé, pero cuando desapareció llegue a ver a sus padres. Su padre había perdido su gracia y su madre apenas y salía de su habitación. Estaban destrozados y creo que aún lo están por lo que creo que no saben nada de él. .. Antes de que todo esto ocurriera trate de ponerme en contacto con ellos pero no lo conseguí.
-¿Por qué crees que él no se hubiera puesto en contacto con sus padres?
-Realmente no lo sé y eso es lo que me preocupa… Sabes algo, vallamos a dormir, ya casi amanece y mañana será un día duro… Por favor no pienses mucho en esto. No tiene sentido cuando lo único que harás serán suposiciones… y cuando llegue el momento… solo ayúdalo ¿sí?
-Sí.
Nos volvimos a sonreír y por un instante olvide los sentimientos que él tenía sobre mí y cuando fui a dormir solo podía pensar en la felicidad que me causaba el haber conseguido lanzar flechas y la curiosidad que sentía por saber lo que había ocurrido con Tsuruga-san. Y en eso pensé antes de dormir y sobre eso soñé.
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Caminábamos otra vez sin descanso, no habíamos conseguido encontrar nada para comer y el estómago me gruñía de hambre. Podía sentir mis parpados cerrarse y mis manos más pesadas de lo usual.
Realmente estaba cansada y sentía que en cualquier momento me desplomaría en el suelo y tal vez realmente me veía tan mal que Mouko me miraba preocupada.
-¡ha! A pesar de que tenemos una tiradora de arco no hemos podido cazar nada.
-Déjala en paz.
-Solo decía la verdad…
Sho se alejó con cara de pocos amigos y Yashiro se acercó a mí.
-No te preocupes por eso… pero cambiando de tema ¿te sietes bien?
-Yo…si estoy bien…
-No mientas, cada vez te tambaleas más… Ven, déjame ayudarte…
-No, yo estaré bien…
-No acepto un no como respuesta.
Yashiro se colocó enfrente de mí y antes de que pudiera hacer algo alzo mi mano y me dio la espalda mientras seguía jalando mi mano por arriba de su hombro y cuando no me di cuenta perdí el equilibrio y el me levanto aún más y termine en su espalda con mis brazos rodeando su cuello y mis pies los sostenía él con sus manos.
Estar siendo cargada me molestaba un poco pero en cuento deje de refunfuñar le agradecí por la ayuda y sin darme cuenta me quede dormida en esa posición.
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Un grito me despertó y por el mismo susto me moví y me solté de las manos que me mantenían alzada y termine en el suelo pero Yashiro no se agacho para ayudarme o me pregunto si estaba bien como había supuesto.
Al alzar la vista encontré el motivo a eso. Un grupo de 15 personas estaban enfrente de nosotros y todos tenían sus armas esperando el momento en que alguien hiciera algo y rompiera la tensión. Cuando eso ocurriera se soltaría una batalla con un gran choque a causa de la tensión.
Y es ocurrió, Mouko me jalo hacia atrás cuando todo se dio. El grupo contrario tenía 10 chicos y 5 mujeres en cambio nosotros solo éramos 12 y había una mujer más que hombres. Estábamos en desventaja.
Pero las mujeres del bando contrario hicieron lo mismo que nosotras y se apartaron, en el campo de batalla solo quedaron 5 contra 10.
Estábamos perdidos. O al menos eso pensaba pero cuando la refriega empezó poco a poco nuestro grupo empezó a tomar ventaja de la situación y al final la situación se había balanceado quedando uno contra uno.
Podíamos ver sangre por todos lados, pero era un espectáculo menos brutal que cuando Tsuruga-san los había golpeado pues ahí al menos se les podía dar una muerte rápida con las armas que todos llevaban.
No podía dejar de mirar a Yashiro y ver como cada segundo que pasaba y cada golpe que daba y recibía su rostro se veía más y más cansado.
Era mi culpa, después de todo él me había cargado todo ese tiempo aun cuando él también estaba cansado y cuando ninguno habíamos comido.
Yashiro y su contrincante daban vueltas en el que se había vuelto su campo de batalla y el otro hombre le lanzaba cuchillazos de forma feroz, casi como si siempre hubiera sabido hacerlo.
En cierto momento de la pelea Yashiro paso enfrente del grupo de mujeres contrario que esperaba y asustada vi como una de ellas se levantaba y con un paso presuroso se acercaba a él con una daga lista para clavarla en su presa.
Sin pensarlo dos veces salí corriendo y tome lo primero que estuvo a mi alcance, con suerte había sido mi carcaj aunque no sabía en donde había quedado mi arco pues en cierto momento de la confusión se había caído. Pero eso no importaba, debía de hacer lo que fuera para ayudar a Yashiro pues al final si algo le ocurriera seria culpa mía.
Tome una de mis flechas y corrí con ella en la mano mientras gritaba más bien para darme valor a mí misma.
A partir de ahí todo pareció muy lento, y todo alrededor se detuvo, solo podía ver a la chica demasiado cerca de Yashiro y él sin poder hacer nada por su propio enemigo con el que luchaba, lo más probable era que Yashiro aún no la hubiera notado y ella a mí tampoco.
Pero debía advertirlo a él antes de que fuera tarde pues sabía que aun si corría no llegaría a tiempo aun si también la advertí a ella.
-¡Yashiro! ¡Muévete a tu derecha!
Sin preguntarse por qué él me hizo caso y se movió justo a tiempo de evitar que ella le clavara la daga en el costado solo rozándolo.
Enseguida completamente furiosa, ella se giró en mi dirección y ambas corrimos una contra la otra.
Me aferre lo mejor que pude a la flecha que llevaba como arma, algo demasiado insignificante si no tenía un arco ni mucho menos si trataba de enfrentarme cuerpo a cuerpo contra ella que llevaba una daga.
El impacto se dio como una colisión, solo pude sentir el dolor que de inmediato me nublo la vista.
Me llego el aterrador olor de la sangre y sentí mis manos llenarse de un líquido que no necesitaba mirar para saber lo que era.
Sentí todo mi cuerpo llenarse de ese mismo liquido casi como una ilusión, pero el dolor que sentía no era falso.
Había perdido.
Había fallado.
Tal vez eso era lo mejor.
Solté la flecha que sostenía cuando esta me empezó a jalar hacia adelante y mi cuerpo se caía hacia atrás.
Sentí el duro suelo al impactar con él. Sin duda alguna era el fin.
¡Ren!
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Hola soy kaeda es un gusto conocerte…
Una farsa.
¡Oh! Mira nada más si es el hijo de ellos ¿No crees que es lindo?
Odioso.
Siempre eh querido ser tu amigo ¿Qué dices?
Mentiroso.
Mentiroso.
Mentirosos.
¿Por qué algo así debió de haber ocurrido?
¿Cuánto tiempo pase tratando de darle sentido a todo?
¿Qué fue lo que encontré?
Una mentira sobre una mentira.
Solo eso. Siempre eso.
Seguí caminando ¿Hacia dónde? ¿Acaso importaba?
Tropecé con algo e impacte en el suelo, no intente detener mi caída ni amortiguarla pues no servía de nada.
¿A cuántos había matado ya?
En un principio solo trataba de protegerla pero ¿Y ahora?
Les había perdido el rastro y solo me había limitado a sobrevivir.
Solo la había usado de excusa para mis asesinatos, pues eso era sin importar la situación. No dejaría de ser un asesino. Nunca lo haría.
-Oh mi pequeño ¿Por qué lloras? Ven aquí, mamá te protegerá.
¿Por qué ahora no me abrazaba para transmitirme su calor?
Estúpidas lágrimas, mi cuerpo lloraba pero mi mente simplemente estaba nublada y sin juicio.
-¿Cómo te fue hoy?
Mi padre me alzo mientras me sonreía como siempre solía hacerlo.
-Bien, hoy conocí a un chico. Era alegre.
-Oh que bien ¿Quién crees que viene hoy de visita?
-No me digas... ¿Ese chico cuatro ojos malhumorado…?
-¿Cómo lo supiste?
Me solté y salí corriendo, sabía que mi padre quería que me llevara bien con él.
-¡Oye! Espera pequeño malcriado, cuando te vea te daré una buena tunda…
Pero sin importar que tan fuerte corriera siempre me alcanzaba y cuando me atrapaba me daba un golpe en la cabeza que siempre me dejaba marca pero ya estaba un poco acostumbrado.
-¿Cuántas veces tendré que decírtelo Kuon? No es cuatro ojos aunque a ser sincero me pregunto como un niño pueda tener tan mala vista… Como sea te eh dicho mil veces que lo llames por su nombre, Es Yashiro Yukihito y más te vale que te aprendas su nombre…. Ven aquí…
Como siempre después de un regaño mi padre me abrazo.
-¿Dime, por qué no tratas de llevarte bien con el…? Sé que podrían llevarse bien, él tiene unos gustos muy parecidos a los tuyos y por lo que se también se mete en problemas como tú.
-Yo no me meto en problemas…
-Shh, Lo se lo se… Los problemas se meten contigo.
Me levante de un salto y eche a correr con todas las fuerzas que me quedaban.
¿Por qué nadie me alcanzaba y me regañaba por escapar de las pláticas como mis padres solían hacerlo?
Seguí corriendo.
Sabía que ellos querían lo mejor para mí y no los culpaba de nada, todo lo contrario, los amaba demasiado pero en ocasiones alejarse de las personas amadas era el mejor camino…
Me pregunto ¿Cuánto ellos me odiarían ahora?
¿Cuánto sabrían?
Podía saber que se daban una idea de lo ocurrido.
Sin duda alguna no podía regresar con ellos.
Volví a tropezar pero en esta ocasión di un giro cayendo de espaldas.
Sentía mi estómago arder por el hambre que sentía pero no tenía sentido alimentar un cuerpo que no deseaba ¿cierto?
Un cuerpo que no lo merecía.
-Mira pequeño, ¿te gusta?
Sostuve el regalo con alegría y con impaciencia rompí el papel que lo cubría. Era un juguete de acción. Les sonreí en agradecimiento.
-Que bien que te gusto… ahora… ¿Por qué no nos presentas a tus padres?
Mi alegría se acabó, solté el juguete y lo escuche estrellarse en el suelo cuando cayó.
-¡Oye niño! ¡No seas malcriado!
El hombre tomo mi hombro pero de un manotazo me separe de él.
-¿Qué no sea malcriado? Ustedes no sean estúpidos.
-Para ser el heredero de la familia Hizuri no tienes modales…
-No. Es solo que deje de caer en las sucias tácticas de personas como ustedes para hacerse de los favores de mis padres. Por eso dije que eran estúpidos. Solo personas estúpidas pueden crear planes estúpidos.
Pude ver la furia reflejada en su rostro. La mujer lo detuvo y se lo llevo con el mientras los miraba con mi fachada fría.
Solo era un niño.
-Oh pequeño Kuon ¿Por qué tienes que sufrir así? Mi pequeño niño… Lo siento, lo siento...
No sabía si sufría más ella o yo pero al menos deje de llorar en frente de mi madre y deje de contarles a mis padres la forma en la que los demás siempre me miraban, como una palanca que podían usar y luego desechar.
¿Cuántas veces más debía de caer en sus trampas para dejar de hacerlo?
No había ninguna otra solución.
Me aleje de todos y los evite incluso a mis padres.
Estaba sentado en una cafetería y llevaba una peluca junto a unos pupilentes, completamente disfrazado nadie me reconocía y podía pasear por las calles sin problemas.
-¡Hey Tina! ¡Vamos ya deja de quejarte!
-Pero tú tienes la culpa de todo.
-Claro que no, es culpa tuya por dejarte llevar por la situación, no es mi culpa que ese hombre haya tratado de sobrepasarse contigo… pero lo siento.
-¿Y a cambio tu pagaras el almuerzo?
-Trato.
-Hecho.
Los mire de forma curiosa, siempre trataba de mantener un perfil bajo pero esos chicos tenían algo que me llamo la atención de inmediato.
-Oye pero no hay mesas desocupadas.
La chica se dio cuenta que los miraba.
-Hey Rick tu ve a ordenar yo conseguiré un lugar para sentarnos.
La chica empezó a caminar en mi dirección. Rayos.
-¿Oye te importa si nos sentamos contigo?
Me pensé varias veces si solo trataba de acercarse a mí con los mismos motivos de todos pero llevaba el disfraz puesto. No importaba. Había olvidado como era conversar con alguien.
-Si gustas usen la mesa, yo ya acabe.
-¿Eh? Pero solo has comido medio plato.
El chico regreso con una charola llena de comida.
-No necesito lo demás.
-Tranquilo, no te vayas si tanto te molestamos buscaremos otra mesa.
Pero el chico perecía un poco torpe y había estado a punto de tirar los vasos con refresco que llevaba. Los sostuve antes de que se cayeran y los deje en la mesa.
-Wow, tienes unos esplendidos reflejos. ¿Por qué no terminas tu comida con nosotros?
-Yo…
-No acepto un no como respuesta.
Me vi envuelto entre empujones y cuando me di cuenta estaba sentado nuevamente al frente de mi plato y la chica obstruía mi salida de la mesa. A mal grado acepte su compañía y me permití terminar mi comida que a decir verdad hubiera sido todo un desperdicio tirar.
-Hola yo soy Tina y él es mi hermano Rick….¿Tu cómo te llamas?
Me puse tenso de solo pensar en lo que responder por lo que solo me quede viendo mi plato esperando a que me diera alguna respuesta.
-Si no quieres decírnoslo no hay problema.
La chica sonrió, por un instante me recordó a las sonrisas amables del chico cuatro ojos. Volví a mirar la ventana. Tenía ya bastante tiempo que no éramos visitados por Yashiro y su familia. En cierta forma lo extrañaba. Era la única persona con la que hablaba aunque los dos sabíamos lo que significa relacionarnos.
Ellos siguieron platicando y yo los ignore casi todo el tiempo pero me veía obligado a responder cuando se ponían en verdad muy pesados, pero no importaba pues no era información realmente importante. Solo eran mis gustos.
Tal vez me había vuelto paranoico y sentía que todas las personas que se me acercaban eran con el fin de acercarse a mi familia.
Y no estaba equivocado.
-Vamos, ¿Por qué no nos dices tu nombre? ¿Acaso tus padres te pusieron un nombre ridículo o alguno de niña?
Sin esperar nada más me levante la mesa. Había terminado de comer, ya no tenían motivos para retenerme.
En cierta forma me sentía extraño, por un momento deseaba volver a hablar con ellos o al menos de escuchar su plática sin sentido sobre música y sobre que las películas de temporada no valían la pena. Y en verdad eran malas.
Coloque mis platos en los desechables cuando vi un cuadro que llamo mi atención. Era un loto. Tenía una idea.
Regrese a la mesa y asombrados me miraron cuando les sonreí por primera vez.
-Ren, ese es mi nombre.
Me volví a girar y Salí de la cafetería.
Pase varios días regresando a la misma cafetería pero nunca los volví a encontrar ahí.
Esperanzas.
Desesperanza.
Esperanza.
Luz y oscuridad.
Todo era lo mismo.
-Hey Kuon… Tú también lo deseas ¿verdad?
La abrace por instinto. Seguí sus movimientos por pura naturaleza del acto y deje que me besara sin prestarle una verdadera atención ¿Qué obtendría ella al acostarse conmigo?
Ella lo noto.
Solo sentí el impacto en mi mejilla pero no me importo.
Yo solo les daba lo que querían. ¿Por qué no podían estar satisfechos? Un bien por otro bien.
-¡Idiota! Me marcho de aquí…
No la mire, nunca las miraba.
Se levantó de la cama y recogió su saco y su bolso del suelo.
-Sabes…Yo solo quería amarte y que me amaras ¿Por qué no puedes entenderlo?
Ah, ya recordaba. Ella era la hija de aquel empresario de los que mis padres rechazaron su petición.
Hasta ese grado el ser humano era capaz de mentirse por su avaricia.
Me levante y la acorrale con la pared.
-Dices que deseas amarme…
-¿Qué te pasa? Solo porque eres guapo no tienes derecho a comportarte de esa forma…
-Escorias como tú o tu padre nunca lograran hacer algún trato con la familia Hizuri… vete haciendo a la puta idea…
Volvió a golpearme. ¿Sorprendido? Ni un poco. Esa era la palabra clave para que las personas perdieran el control.
-Maldito Hibrido ¿Quién querría a una maldita mezcla como tú? No eres ni japonés ni americano ¿Por qué no dejas de ser tan arrogante cuando tú mismo no eres nada? ¡Muérete!
Cierto. Yo mismo no tenía ningún derecho. ¿Qué importaba?
Siempre era lo mismo. ¿Por qué no simplemente podía acabar todo? ¿Por qué nunca pudo acabar en aquel instante?
Vivir en un mundo en donde todos colocan mascaras para acercarte a ti, en este medio nunca conocías la verdadera cara de las personas.
-Mira ¿Qué tenemos aquí…? ¿Acaso tu novia te rechazo?
Solo lo mire. Reconocí su voz de la charla que había tenido con su hermana. ¿Por qué debía de encontrármelo en el peor momento?
-Huuy eso se ve feo. ¿Por qué no dejas que te cure? Si no le pones hielo eso se hinchara como pelota.
-Cállate. Nadie pidió tu estúpido comentario.
-Huy.. Perdona…Oye ¿En verdad estas bien?
Por primera vez lo vi. Un rostro de preocupación, de verdadera preocupación. Rick se agacho hasta quedar a mi altura y miro mi rostro.
-¿Qué estás haciendo aquí?
-¿Tu que estás haciendo aquí? Es usual que después de recibir tal cachetada vallas a casa a curarte… ¿O acaso no quieres que tus padres lo sepan y por eso te quedaste aquí a media calle?
-No es de tu incumbencia.
-Pues sí que no lo es… pero una marca tan fea no puede quedar en tu lindo rostro… Vallamos con Tina ella debe de saber qué hacer.
Se levantó y me tendió la mano. No supe por qué pero la sostuve y me deje llevar.
Esperanza.
¿Por qué algo así tuvo que ocurrir?
Grite sin importar de que alguien me escuchara, es más por favor que alguien me escuche y me mate.
Tal vez esa era la única forma de olvidarlo todo.
¿Por qué ellos?
Las primeras personas en las que confié, les confié todo. Les confié mis sentimientos ¿y qué fue lo que gane?
Desesperación.
Maldición
-Hey Kuon ¿Qué tal me veo?
Preciosa.
Ella era preciosa.
¿Por qué?
Maldición.
Maldición.
¿Cómo poder olvidarlo?
Sentí el bulto de mi daga más pesado de lo usual.
¿Y si…?
Sin duda alguna era la única escapatoria.
Saque la daga de mi pantalón y vi su brillo con la luna cuando la alce apuntando mi cuello.
Sentí un extraño presentimiento. ¿Qué ocurrió?
Por un instante vino a mi mente los cabellos pelirrojos de Kyoko brillando al sol aun después de estar empapada.
Empecé a llorar.
El recordarla era más doloroso.
Ella está en peligro.
Maldición.
No podía permitir que algo así me distrajera.
Enseguida el rostro de Tina asalto mi mente y su rostro lleno de sangre me perforo el corazón.
Como la amaba…
Volví a mirar el cuchillo arriba de mí.
¿Si muriera sería capaz de encontrarla en el infierno?
Ambos llevábamos nuestros propios pecados.
¿Ella volvería a hablarme como siempre?
Ren.
¡Hey ren!
¡Sabía que ese no era tu nombre, aunque suene más bonito!
¡Heey K-u-o-n!
¡Kuon espérame!
¡¿Por qué lo hiciste Kuon?!
Kuon, lo siento…
Kuon, perdóname…
Kuon.
¿En verdad sería capaz de volver a verla una última vez?
Deseaba verla.
No lo pensé más.
Baje rápidamente mis manos sosteniendo con fuerza el cuchillo.
Kuon, Te amo.
Deseaba volver a verla aun si eso significaba morir para encontrarla.
Yo también te amo…
.
.
.
Muajajaja, ¿Alguien me explica que demonios?
¿Cerebro-chan que hiciste?
~Cerebro-chan sonrojándose~
-Lo siento, es culpa mía... cuando escribía recibí un mensaje de nuestro love e inconscientemente termine haciendo que Yashiro...
-Shhhh! Esta bien, esta bien... Además así ah sido mejor...Me has dado una idea... ~Riendo macabramente~
-Esta ya se volvió loca...
-Cerebro-chan! vas a ver, ahora que te pille te daré una tunda como se las daba Kuu a Kuon :P
-Ok esta vez el capitulo fue más largo...
-Si, buen trabajo Hika :3
... ~Ok ya , si me volví loca...~
Pero quiero saber...
¿Que piensan ustedes...?
-Muajajaja, quien resuelva el misterio del pasado de Kuon les daré... lo que quieran!
~Ha a ver si lo consiguen...
-Sus Review, quiero sus apuestas! :3
-Y les doy galletas de chocolate con mucho chocolate...
~Babea...
Ya pienso mal..
Bye bye...
-Luego nos leemos ~Hika y cerebro-chan!
