No pensaba obsesionarse con un hombre que apenas y conocía. Cuando el regresara a Vegita nunca mas lo volvería a ver.
Se sorprendió ver a una mujer de bastante edad acomodando los cojines de la cama, tenía un aspecto raro, mas bien parecía una bruja. Se detuvo junto a la puerta del baño cerrando un poco mas la bata de baño que traía puesta.
-hola, soy Uranai Baba, el ama de llaves. Si necesita algo hágamelo saber.
-amm, si gracias –dijo Bulma un tanto despistada por sus locos pensamientos hacia la anciana.
-el príncipe me ha ordenado que le diga que el almuerzo se servirá junto a la piscina en media hora –le anuncio la mujer de edad sin sonreír.
Minutos mas tarde Bulma se puso un pantalón pesquero color rojo, una blusa blanca y unas gafas de sol. Salió de la habitación y apenas había dado dos paso cuando apareció el ama de llaves y saludo con una reservada sonrisa.
-el príncipe Vegeta me envía para que le muestre el camino.
-gracias –y camino junto a la anciana y por un momento se preguntó por qué actuaba tan cautelosa o mejor dicho, desconfiada-. Este debe ser un lugar fabuloso para trabajar… alejado de la ruidosa ciudad.
-nos encanta trabajar aquí –dijo Uranai Baba con educación, y se hecho a un lado para dejar pasar a Bulma primero por la puerta.
-sé que el lugar esta remodelado, pero el jardín parece tener mucho tiempo –dijo Bulma tratando de hacer platica.
-el que lo diseño trajo arboles ya grandes, y unos ya estaban aquí –y señalo un árbol enorme lleno de flores.
Detrás de este, el agua de la piscina brillaba a la luz del sol. Bulma vio que Vegeta estaba leyendo y sintió que el corazón se le encogía, cerró los ojos un instante y trato de respirar con normalidad.
Vegeta levanto la vista de los papeles que tenía en mano y al ver que Bulma se acercaba, por protocolo se puso de pie, el se había criado para ser un guerrero de elite, pero ante una mujer tenia que mostrarse como lo que era, un caballero.
Bulma no pudo evitar fijarse en como la camisa azul marino y los pantalones cafés que llevaba puesto hacían resaltar sus musculos.
-puedes retirarte Uranai Baba –dijo el y el ama de llaves le sonrio antes de retirarse.
-gracias Uranai –dijo Bulma a la anciana.
-estas… encantadora –le dijo Vegeta a Bulma un tanto frio, haciendo que su tono de voz no correspondiera a lo que decía.
-gracias –contesto ella.
Había algo en la expresión de su rostro que hizo que Bulma pensara que Vegeta no la quería allí.
"Bueno", pensó tratando de ignorar el dolor de su corazón. "yo tampoco quiero estar aquí". No lo culpaba de ser tan desconfiado, al fin y al cabo habían publicado una tercera columna sobre ellos. Poniéndose en su lugar, pensó que ella tampoco querria tenerlo cerca si creyera que el es un periodista.
-siéntate a tomar una copa de vino –la invito el.
Bulma se sirvió una copa y se sirvio otra para Vegeta-. ¿Por qué te gusta la fotografía?
-es solo un hobby, a mi papá le encanta y cuando era muy pequeña me compro una, desde entonces me llama la atención capturar los paisajes, el momento…. no soy la mejor en eso, pero me gusta.
-¿capturar el momento?, es una manera interesante de verlo… sobre todo por que una foto puede mentir.
-no me dedico a eso, pero un buen fotógrafo revela la verdad.
-¿la de quien, la del objeto o la del fotógrafo?
-la verdad del momento.
Siento que se te cayera la cámara de tu padre.
-era algo sentimental –dijo ella melancólica-. No te preocupes.
-la remplazare, por supuesto –dijo el.
-no es necesario. Fui yo quien la tiro, no tu.
-¿y qué tipo de fotografía haces?
Bulma ya le había dicho, pero quizás el trataba de pillarla.
-siempre me ha gustado poder capturar los paisajes, pero en una ocasión un amigo me pidió que grabara el día de su boda, pero en verdad que para ser un fotógrafo de bodas se necesita mucha valentía y dedicación. Es como nadar rodeada de tiburones. ¡las madres de las novias tienen mala fama!
-y no digamos los pajes y las damas de honor. ¿Te has fijado que siempre hay un niño que mira a todo mundo con temor. Y los dos comenzaron a reir.
-normalmente es el más simpático –dijo ella sorprendida por el comentario. Al parecer era el tipo de hombre que se fijaba en los pequeños detalles.
-cuéntame de Vegita –sugirió ella-. Sé que es un planeta de guerreros, y que tiene una historia interesante, pero es todo lo que se.
-¿Qué te gustaría saber?
-¿Cómo sigue siendo una monarquía, si todos los planetas alrededor son una república?
-no todos, Iklirilla tiene un rey casado con una mujer de otro planeta.
Bulma asintió.
-nos enteramos de todo, los periodistas lo llaman el romance del siglo. ¿Estuviste en la boda?
-si diecisiete y yo somos compañeros de pelea desde la infancia. Los Iklirianos nos consideran un planeta retrasado por que Vegita es independiente desde hace 10 años, cuando Frezeer quiso invadirnos y extinguirnos, mientras que ellos ya tienen mas de cincuenta años de independencia. Somos producto de la historia y debemos nuestra existencia a los gobernantes inteligentes que estaban dispuestos a sacrificar todo por sus reinos.
-igual que hizo tu padre –dijo Bulma.
Vegeta percibió el momento exacto en que ella recordó que su madre era una guerrera de elite y pudo controlar y negociar con el planeta que amenazaba con invadir Vegita, por como se sonrojaba su delicada piel, algo que encontró adorable y que hizo que sus sospechas se fueran desmoronando.
Pero solo durante un segundo. Su mirada invitaba a la confianza, pero Vegeta recordó a la mujer que lo miraba con lujuria una noche y que al dia siguiente vendia todos los detalles de como el la llevaba a sentir ese deseo carnal para conseguir dinero de la prensa.
El nunca había hablado del matrimonio de sus padres con nadie, ni siquiera con su hermano. El impulso de contárselo a Bulma era otro indicativo de que aquella mujer lo afectaba como si fuera una flecha envenenada.
-Vegita no era lo suficientemente fuerte para ganar la guerra y cuando se hizo evidente que estábamos solos se vio obligado a llevar los actos hasta lo inevitable. Cedió en todo lo que tuvo que ceder –dio un trago y dejo el vaso—el que quería invadir Vegita era un hombre difícil de controlar, y pero mi madre fue capaz de suavizar los decretos más severos.
-¿asi que el matrimonio funcionaba?
Vegeta sonrío pero ignoro su pregunta
-ese hombre sabía que la invasión de los planetas estaba pasando de moda, y mi abuelo, el padre de mi madre se alegró que algún dia su nieto fuera quien reinara Vegita.
-¿ te caía bien? –pregunto ella con curiosidad. Vegeta no cambio de expresión, pero ella sabia que había traspasado la barrera invisible que el portaba.
-no lo conocía demasiado –dijo el
"¿sus padres se amaban?" pensó ella. Y como si tuviera la capacidad de leer la mente, el contesto:
Los matrimonios de las dinastías pueden ser muy satisfactorios i ambas partes comprenden las normas.
-¿y cuales son las normas? –pregunto Bulma.
-que la pareja ofrezca apoyo mutuo y que después de tener a sus herederos pueden buscar el amor fuera del matrimonio, pero siempre con discreción – el ver la expresión de Bulma sonrió con ironia-. Me parece que no das tu aprobación.
-eso es muy frio.
-¿crees que el matrimonio debe ser algo pasional y romántico?
-¿no es lo que quiere la mayor parte de la gente? Y también respeto y compañerismo.
-eres muy patética –dijo el-. ¿y donde esperas encontrar al hombre perfecto?
-de momento no lo estoy buscando –contesto ella tratando de disimular su vello erizado.
-¿y los hijos entran en el juego? –pregunto y le ofreció un plato lleno de dulces.
-si es posible, si –dijo Bulma y agarro un dulce-. Para que un matrimonio asi sea un éxito uno tiene que haberse criado en un lugar en el que los matrimonio de conveniencia sean algo habitual.
-¿asi que no te imaginas en uno de ellos?
-no –dijo ella-. Pero creo que cualquier relación ha de tener normas, y si las dos partes se atienen a ellas la relación debería de funcionar. Sobre todo si las expectativa son limitadas. Supongo que es tipo de matrimonio que piensa tener –dijo Bulma eso último con una punzada en el corazón.
Vegeta se reclino de la silla y la miro a los ojos.
-probablemente –dijo con indolencia-, a menos que encuentre otra mujer como Lunch de Iklirilla, que lleva el amor que siente por su marido grabado en la cara.
-¿y el la ama? –pregunto Bulma.
-es difícil decirlo. No es una persona que muestre sus sentimientos.
-esta claro que no era un matrimonio de conveniencia –dijo Bulma
-para nada –convino Vegeta. Al oir su tono insensible se preguntó si Bulma creía en el amor.
-espero Diecisiete y Lunch sean felices.
-¿has estado enamorada alguna vez? –pregunto Vegeta sin aguantarse la duda.
-cuatro o cinco veces –dijo Bulma animada. ¿y tu?
-un par de veces, en mi juventud, cuando todo me parecía posible –miro hacia la piscina -. ¿te apetece nadar un rato?
"otro cambio de tema". Que quiere decir con: cuando todo me parecía posible.
Probablemente que un hombre que ha sido entrenado para desconfiar nunca prodria aprender a amar.
