Disclaimer: El fandom de Inuyasha, su historia y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y los tomo prestados sin fines de lucro.
Haunted
Por: Hoshi no Negai
10. La casa maldita, toma uno
Los estudiantes que serían parte de la filmación en la casa del bosque se habían reunido ese sábado 20 de junio en el colegio antes de partir a su destino. Habían tardado más de lo previsto en darle inicio a las escenas que la involucraban, pero ahora la directora ―Satsuki, ¿quién más?― estaba súper emocionada por darle vida a su proyecto.
Después de una larga discusión, todo el salón se había puesto de acuerdo en hacer una película de terror convencional en lugar de una tipo documental ―pues varios de los chicos se quejaron que hacer otro filme al estilo de Actividad Paranormal ya estaba demasiado visto y era muy predecible―, por lo que Shizuku tuvo que cambiar el libreto a regañadientes para adaptarlo a la idea con la que todos tenían en mente. Rin, por su parte, no podía estar más aliviada de que sus compañeros no intentaran contactarse de verdad con Sesshomaru ni instalaran cámaras infrarrojas o equipos de psicofonías que pudieran dejarlo en evidencia.
Los ensayos habían salido mejor de lo esperado, los camarógrafos había pasado varios días practicando con el manejo de las filmadoras y los micrófonos, y con las primeras escenas capturadas con una decencia aceptable podían adivinar que lo poco que les quedaba les saldría de maravilla. Sólo había nueve chicos ese día, poco menos de la mitad del salón. Tres de cámaras, cuatro actores, la directora y Shizuku, su asistente. No era un personal demasiado grande como para hacer una película, pero era lo que necesitaban para esas escenas. El resto del salón se había repartido las demás actividades como conseguir un buen equipo de filmación y sonido, un par de focos de iluminación, actores para partes anteriores ya terminadas y computadoras lo suficientemente potentes como para hacer un buen trabajo de edición, cosa de lo que se encargarían Momoko y Hajime, los mejores en el campo informático.
Todo va a salir bien, Rin respiró profundamente cuando el inventario se terminaba de hacer y comenzaban a guardar las cosas para ir a la parada de autobús.
―Menos mal que mi mamá trabaja en el ayuntamiento, porque si no habría sido una pesadilla conseguir el permiso ―comentó Satsuki con suficiencia cuando dejaban las cosas en el suelo y esperaban por el colectivo―. No tenía idea que filmar en un espacio público pudiera meterte en problemas con el gobierno, pero bueno... nada que un buen enchufe no pueda solucionar, ¿no?
Issei y Rin intercambiaron una mirada de fastidio ante eso último. Poco antes de que pusieran una fecha para grabar había surgido el asunto legal de lo que intentaban hacer. La casa técnicamente le pertenecía al ministerio de turismo, y aunque no se estuviera utilizando como atracción desde hacía décadas no le quitaba los derechos al gobierno. Es más, los hacía más estrictos por estar oficialmente fuera de los límites civiles. Así es, subir y entrar a esa casa estaba legalmente prohibido aunque todo el mundo lo hacía. Pero, en vista de que iban a sacar una película que vería todo el pueblo, lo mejor era hacer las cosas de la forma correcta para evitar multas y regañinas por parte de los mayores.
Aquel detalle le había dado nuevas esperanzas a Rin, que llevaba días cruzando los dedos para que no les dieran el permiso. Era la solución mágica a todos sus problemas y por primera vez se vio apostando para que las reglas fueran mantenidas.
Pero no, no le valió de nada guardar esperanzas cuando la madre de la directora del proyecto tenía tan buenos contactos.
De no haber conseguido la autorización habrían movido el lugar para hacer en la escuela de noche, pero justo cuando pensaban en redactar la carta con la petición a la junta directiva, apareció Satsuki con los papeles firmados y sellados.
Malditos enchufes.
Llegó el autobús correcto y todos se subieron a bordo, conversando emocionados por la aventura que estaban por tener. Justo como lo habían hecho Rin y sus compañeros en su día. Tan divertido que había sido el viaje de ida y tan lúgubre que fue el de regreso. Esperaba que esta vez no terminara así.
El paisaje pasó por la ventana a una velocidad de vértigo, justo lo contrario que ella quería ―¿tendría su estómago revuelto algo que ver con eso?― y antes de lo que imaginó, ya se estaban bajando en la parada de la ruta 42. Tomó el bolso de la cámara que le correspondía y se colocó su mochila en la espalda como todos los demás. No sólo llevaban el material necesario para la filmación, también tenían un buen equipo de sonido, una laptop, linternas y provisiones por si las dudas. Nadie podía decir que iban mal preparados, algo de lo que la directora se enorgullecía enormemente.
Ni Rin ni Issei abrieron la boca durante el rato que demoraron en atravesar el sendero del bosque, y los demás asumieron que se debía a que recordaban la última vez que lo habían hecho. Bueno, tenían razón. Los actores repasaban sus diálogos entre dientes pidiendo correcciones a Shizuku, mientras Jiro, el tercer camarógrafo, iba delante de todos grabando el recorrido de la senda. Rin e Issei tuvieron que decirles cuál era la dirección correcta, aunque estuvieron tentados de señalar al lado contrario.
―Wow... impresionante ―soltaron algunos chicos cuando alcanzaron el muro, haciendo que el corazón le latiera más de prisa a Rin. Le había dicho a Sesshomaru que justamente irían a la casa ese día y a esa hora, pero aún así estaba muerta de miedo. Ojalá sus compañeros pudieran comportarse y no hicieran nada para encender las alarmas.
―Jiro, haz una toma amplia de esto, ¿de acuerdo? Quedaría genial para los créditos de apertura. Rin, Issei, saquen las cámaras. Mientras más tomas, mejor.
Ambos tuvieron que hacerle caso y sacaron sus respectivos equipos. Rin se colgó del cuello la cinta de su cámara portátil ―ideal para tomas rápidas y no muy detalladas―, a diferencia de Issei y Jiro que llevaban las suyas más grandes sobre un hombro.
―Vamos a echar un vistazo para establecer las zonas de las primeras tomas y empezamos de una vez, ¿de acuerdo? Y si pasa algo raro, nos vamos ―le aseguró a Rin, quien la miraba un poco ceñuda sin darse cuenta.
El grupo comenzó a atravesar la maleza no sin antes murmurar emocionados ante la vista de la enorme casa a la que estaban por entrar. Era curioso que, aunque fuera algo que Rin estaba muy acostumbrada a ver, ahora se le hacía tan diferente como si estuviera dentro de un déjà vu. Y el sentimiento se intensificó cuando entraron en la mansión.
Tuvo que morderse los labios para evitar saludar a Sesshomaru por pura costumbre. Issei se dio cuenta de esto, pero pretendió seguir prestándole atención a la mirilla de su cámara.
Pasaron varios minutos en silencio mientras recorrían con cuidado el lugar. Ni siquiera Satsuki se atrevía a romper el mutismo y miraba con ciertos nervios hacia Issei y Rin. Parecía estar esperando alguna catástrofe al igual que ellos, pero nada sucedía. Ni siquiera Rin, quien conocía cada metro cuadrado podía percibir algo anormal.
¿Estará en el ático? Pensó de repente al no sentir la presencia del inugami por los alrededores. Se dio cuenta de que Issei la miraba con insistencia, haciéndole la misma pregunta que ella se hacía '¿dónde está tu amigo?'. Ella negó con la cabeza y se encogió de hombros para darle a entender que tampoco tenía idea.
Mejor así. Que no esté cerca, que ni se dé cuenta de lo que está pasando aquí abajo.
―Bien, todo parece estar normal por aquí. ¿Qué dicen? ―preguntó Satsuki al resto de sus compañeros, consiguiendo un asentimiento general―. ¿Y ustedes, Rin e Issei? ¿Qué tal?
―Creo que bien ―concordó ella con una pequeña cabezada. Issei sólo se encogió de hombros y siguió filmando cualquier cosa al azar para pretender indiferencia.
―Entonces vamos con la primera escena, ¿de acuerdo? Actores, vengan, empezaremos por aquí una vez que 'entren a la casa'. Haruka, tienes que tropezarte justo aquí, no lo olvides, y tú Kazuo...
Rin hizo oídos sordos mientras Shizuku y Satsuki daban las instrucciones para los actores. Había más escenas en otros sitios que no eran la casa, pero no era necesario contar con los demás chicos para entonces. Al menos no necesitaban tantas tomas en la mansión y sólo eran para el gran final, así que no deberían demorar demasiado. En teoría.
―Hey ―le murmuró Issei cuando los demás estaban distraídos. Rin dejó de mirar hacia todos lados intentando encontrar a Sesshomaru. Su cámara como la de Issei estaba apagada―. ¿Alguna señal de tu amigo?
―No, ninguna.
―Eso es bueno. Quizás tengamos esta suerte para mañana en la noche y podamos irnos sin que pase nada.
―Es una tontería que tengamos que venir de nuevo mañana en la noche ―refunfuñó Rin. Todavía sentía el malestar físico y la sangre hervir de cuando se había enterado de los nuevos límites de la locura de Satsuki―. ¿No podríamos salir de todo de una vez hoy? A veces pienso que Satsuki está tentando su suerte y la de todos los demás.
―¿Y la tuya no? ―el chico de los lentes alzó una ceja, pero en vista de que ella no respondía, soltó un suspiro―. Mañana tienen pronosticada una tormenta y Satsuki y los demás quieren aprovechar el efecto natural. Vendrán otros a acomodar la escenografía del acto final, lo filmamos y listo.
―Sí, eso ya lo sé. Pero igual se pudo haber hecho esta noche aunque no fuera a llover...
―¡Hey, ustedes dos! ―les interrumpió Satsuki desde el pórtico. Las instrucciones y pláticas se habían acabado, e incluso los actores ya estaban en sus atuendos de la película―. Ya vamos a empezar a rodar la primera toma. Issei, te quiero con nosotros desde el muro. Haruka y los demás están listos para comenzar. Tú te quedas aquí para recibirlos en cuanto lleguen, Rin. Recuerda como lo hicimos la semana pasada con las demás tomas y todos los ensayos.
Rin respiró profundo y asintió con determinación. Terminemos con esto.
Y justo cuando ella se quedó sola con la cámara lista a la espera de instrucciones, sintió que había alguien a su lado. Cerró la cámara de golpe para dejarla en modo suspendido y miró hacia su derecha, encontrándose con la figura traslúcida de Sesshomaru. Estaba viendo hacia donde sus amigos acababan de desaparecer entre la maleza, alerta y con un humor neutral.
―Hola... ―le dijo ella en voz baja―. Pensé que te habías ido, no te vi cuando llegué.
La criatura se quedó quieta a su lado y no le respondió.
―No creo que tardemos mucho hoy, así que nos iremos en un par de horas. Pero recuerda que tendremos que regresar mañana... ¿no te importa, verdad?
―¡Acción! ―gritó Satsuki desde el muro lo suficientemente alto como para que Rin tomara la señal. Ahora debía contar dos minutos y comenzar a grabar. Quería seguir hablándole a su amigo, quería asegurarse de que estuviera soportando bien todo el alboroto que sus compañeros debían estar haciendo, pero no tenía tiempo. Debía asegurarse de que todo saliera bien a la primera para no estar más tiempo del necesario en esa casa.
―Gracias por esto, Sesshomaru. Sé que no es fácil para ti, así que prometo que te lo compensaré.
―¿Cómo? ―el corazón de Rin falló un latido apresurado cuando escuchó su voz. No era exactamente la misma voz serena que había estado escuchando los últimos meses. Había algo diferente ahora, algo más oscuro que le estremeció la columna vertebral.
Debo estar imaginando cosas por los nervios, se aseguró con una sacudida de la cabeza, no había otra explicación.
―Tú eliges, sólo tienes que decírmelo y considéralo hecho ―le sonrió con esa inocencia típica que siempre le había mostrado. Sesshomaru entrecerró los ojos, sus músculos se tensaron un poco. Necesitaba controlarse mejor. Tantos humanos juntos le estaban haciendo doler la cabeza, en especial si estaban alrededor de Rin.
No quería que ninguno se le acercara más de lo debido, en especial ese que había subido hasta la casa anteriormente. Ése que la miraba de forma diferente.
Soltó un pequeño gruñido entre dientes que Rin no llegó a escuchar.
―Ten cuidado con lo que ofreces ―le advirtió muy seriamente antes de dar unos pasos hacia atrás. La muchacha quiso preguntarle qué quería decir con eso, pero la alarma que había programado en su reloj de pulsera comenzó a pitar anunciando que faltaba poco para que se cumplieran los dos minutos.
Encendió la cámara y comenzó a filmar justo donde le habían indicado y poco después apareció Jiro, caminando en reversa para conseguir un plano de frente de los actores. Satsuki les había hecho tomar un curso express de filmación con un conocido suyo que era locutor y conocía de esas cosas, por lo que tanto ella como sus compañeros camarógrafos sabían cómo hacer para lograr unas tomas decentes.
Los chicos comenzaron su diálogo en el pórtico después de fingir que Haruka se tropezaba, y la escena transcurrió con una normalidad casi extraña. Al menos para Rin que podía sentir a Sesshomaru cerca de ella, y parecía ser la única que se daba cuenta de que no estaba tan apacible como había imaginado. Bueno, considerando que era la única que se comunicaba con él eso era más que lógico.
Apretó con más fuerza la cámara sin permitir que sus emociones turbulentas la delataran y continuó con su trabajo hasta que la escena terminó. Les quedaban otro puñado más y podrían irse al fin, así que sólo debía concentrarse en eso para seguir adelante.
―Bien, tomemos un descanso ―dijo Satsuki, haciendo que todos relajaran los hombros y Shizuku bajara el micrófono que sostenía sobre los actores principales―. Vamos a hacer la escena de la pelea, ¿de acuerdo? Kazuo quiere defender a Haruka, pero ustedes dos Taichi y Kotaro dicen que deben sacrificarla.
―Sin remordimientos, Haruka ―le dijo Taichi con una cara de pena.
―Insúltense, grítense, hagan que sea convincente pero traten de no matarse en serio.
―Dos contra uno, no es justo ―se quejó Kazuo, preparándose mentalmente para la golpiza no tan falsa que le esperaba.
―¿Han practicado la pelea, verdad? ―preguntó Satsuki sin que le hicieran gracia las bromas que se hacían―. No olviden sus diálogos. Issei, tú síguelos a ellos desde aquí. Tú, Jiro, ven por este lado. Haz los acercamientos a las caras. Y tú, Rin, quédate con Haruka. Haruka, cuando los chicos caigan, empieza a gritar, vuélvete loca, recuerda que estás poseída y no dejes que Taichi te agarre en cuanto vaya a por ti. Quiero que la toma cierre con Kazuo desmayándose y con eso terminamos. Pero no descartemos repetir la escena por si no queda muy creíble.
―Ah, qué bien ―se volvió a quejar Kazuo―. Encima que me caen a golpes lo harán más de una vez, fantástico.
―Vamos, hombre, al menos tú sobrevives ―lo animó Taichi con unas palmaditas en el hombro―. Mañana nos matan a Kotaro y a mí por incrédulos como siempre pasa en estas películas, así que no te angusties.
―Por lo menos tendré ese consuelo.
―Aprovechemos la luz ahora que hay un poco de nubes. Camarógrafos, no vayan con el sol a sus espaldas, no queremos sus sombras ―indicó Jiro con sus dedos a Rin y a Issei, quienes ya lo sabían. Rolaron los ojos y se pusieron en posición. Ya estamos por terminar, se tranquilizó Rin. Ya te vamos a dejar en paz por hoy, Sesshomaru, sólo aguántanos un poquito más.
―¡A sus puestos! ―gritó Shizuku con voz autoritaria. Los chicos corrieron hacia donde había acabado la toma anterior, no sin antes revisar exactamente dónde habían estado parados según la cámara de Issei y asintieron con la cabeza―. Tres, dos, uno... ¡acción!
Rin respiró profundamente una vez más y enfocó el lente en Haruka, quien había comenzado a llorar arrodillada en el suelo, sujetándose la cabeza con las manos mientras temblaba. Según el guión ya estaba poseída, pero no terminaba de corromperla por completo. Los chicos iniciaron la discusión anterior a la pelea y Rin tuvo que poner de su parte para no girar hacia ellos para ver qué tal les iba. El diálogo fluyó hasta que apareció el primer golpe que no se escuchó demasiado fingido. Luego otro y otro más hasta que cayeron al suelo con un estrepitoso ruido. Pobre Kazuo... espero que no le quede ninguna marca después de esto.
Shizuku, que estaba al lado de Rin, le dio una señal muda a Haruka quien comenzó a comportarse de manera más violenta al ser acorralada por Taichi. Los gritos, horrorosamente realistas para su gusto, se hicieron más agudos mediante aumentaba el forcejeo. Rin se movió un poco de lugar para conseguir otro ángulo hasta que la supuesta fuerza sobrenatural de Haruka terminó noqueando a Taichi. En una maniobra muy bien hecha y siempre metida en su papel, Haruka fue hasta el cuerpo tendido del chico y alzó su cabeza. Se aseguró de obtener un primer plano de su rostro mortalmente serio para cuando fingió romperle el cuello.
Hicieron una pequeña pausa que Shizuku ocupó en maquillar rápidamente a la protagonista, con la ayuda de Satsuki, y diez minutos después continuaron donde lo habían dejado.
Gritaron acción de nuevo e Issei se ocupó de capturar la huída de Kotaro, siguiéndolo mientras retrocedía y hasta que saltó al pasto alto. Rin siguió concentrada en Haruka, que se levantaba lentamente con una sonrisa demencial (que con los lentes de contacto rojos que le acababan de poner le daba un aspecto espeluznante) y caminaba con paso calmo, retorciéndose la espalda como si fuera alguna clase de víbora, hasta que miró al chico caído que había intentado protegerla. Haruka aumentó su sonrisa antes de virar la cara hacia donde se había ido el otro y Kazuo cayó desmayado.
―¡Corte!
Rin relajó los hombros y presionó el botón para detener la grabación. Tenían una buena cantidad de material, y lo mejor era que todo había salido a la perfección con esa única vez. Cerró la pantalla lateral de la cámara de mano y se dio por satisfecha. Con tanto estrés y dolores de cabeza que le daba ese condenado proyecto, lo mínimo que esperaba era que saliera bien.
―Fantástico trabajo, chicos, justo como lo quería. No puedo creer que haya quedado tan bien y con tan pocas repeticiones. Excelente pelea, casi me la creí ―felicitó Satsuki a Kazuo que se levantaba sobándose la mejilla mientras la miraba con cara de pocos amigos.
―Sí, yo también ―gruñó―. Maldición, Kotaro, no tenías que darme esos derechazos, estuve a punto de darte un puñetazo en el ojo para que me soltaras.
―Lo siento, la emoción del momento ―se excusó el muchacho mientras se subía de nuevo al pórtico y se acercaba al grupo. Tenía una sonrisa nerviosa y algo forzada por la carrera, pero no era el único contento por cómo había salido todo.
―Creo que la que se lleva la medalla fue Haruka ―comentó Rin, observándola con precaución mientras se quitaba los lentes de contacto―. Deberías estudiar actuación, lo hiciste genial.
―Gracias, es lo que quiero hacer cuando salga del colegio ―le dijo muy contenta, contrastando con aquella imagen demoniaca que había mostrado unos momentos antes. Shizuku comenzó a tomarle cientos de fotos con su celular a su atuendo, cabello y maquillaje para asegurarse de hacerlo todo exactamente igual al día siguiente. Issei y Jiro comparaban tomas, conversando animadamente sobre lo bien que se vería todo con los efectos especiales que añadirían digitalmente los demás.
Hasta Rin que había estado tensa todo el día se dio la libertad de relajarse un poco ante el optimismo colectivo. Por un instante se olvidó de dónde estaba y quién podría vigilar sin mucha gracia todo lo que sucedía en su hogar. Si las cosas seguían así de bien, el día siguiente sería el broche de oro que tanto quería Satsuki para finalizar su película. Las escenas finales eran las únicas que faltaban, pues mientras no estaban tan seguros de conseguir el permiso para subir habían aprovechado el tiempo para hacer el inicio y el intermedio de la película.
―¿Cómo se sienten, chicos? ―cuestionó Satsuki cuando guardaban los equipos más grandes en sus estuches después de revisar algunas tomas en la laptop. Jiro, entusiasta de primera, no se perdía oportunidad para grabar el detrás de cámaras con la portátil que le correspondía a Rin―. No fue tan malo, ¿verdad?
―Sorprendentemente, no ―concordó Issei sin más remedio. Marcaban las cuatro de la tarde y habían acordado celebrar el éxito del día yendo a almorzar juntos.
―¿Y tú, Rin? ¿Qué tal te pareció?
―Mejor de lo que esperaba ―le sonrió con genuino entusiasmo. Qué bien se sentía relajarse y disfrutar el momento para variar―. Supongo que me preocupé demasiado, perdona si fui pesada contigo.
―No te preocupes, me alegra que hayas resuelto tu pequeño asunto. Hiciste unos buenos acercamientos de Haruka, por cierto, te felicito ―le dio palmaditas conciliadoras en el hombro. Podían decir que Satsuki era mandona, exigente y muy exagerada, pero también era una buena chica que se preocupaba mucho de sus compañeros. Rin se sintió ligeramente mal por haberla insultado tantas veces en su mente.
Cuando ya se preparaban para marchar, Issei y Rin se quedaron algo rezagados con una plática en voz baja:
―¿Alguna alarma? ―preguntó él. La chica negó.
―Todo está muy tranquilo. Estuvo conmigo al inicio, pero me parece que ya no está en este piso. ¿Ves? Te dije que era bueno ―Issei frunció el ceño e hizo una mueca descontenta.
―Por supuesto ―le siguió el juego―. Pero no puedes negar que todo ha estado muy normal hoy. Casi me pareció irreal.
―Lo sé, y a mí.
―Supongo que debería darte las gracias, tal parece que has domado a la bestia ―se burló con una sonrisita de suficiencia que le hizo molestar.
―¡No hables así de él, no es ninguna bestia! ―lo regañó.
―¡Hey! ¿Todo bien por allá? Ya nos vamos, pero si quieren quedarse a platicar en lugar de ir a comer pizza... ―los llamó Jiro aún sosteniendo la cámara. Ambos se apresuraron a seguirlos, aunque Rin dio un último vistazo a la casa para al menos despedirse de Sesshomaru... si es que estaba ahí.
Encontró su silueta cerca de la columna garabateada que siempre usaba para sentarse y le dedicó una pequeña sonrisa con un 'gracias' mudo pero bien articulado y acompañado de una cabezada. No obtuvo respuesta ni tuvo tiempo para esperar una, debía marcharse antes de que notaran algo raro.
Lo que ella no había sido capaz de notar era la mirada fría y calculadora que el demonio había puesto sobre Issei cuando se acercó a Rin. Apretó los dientes ante la cercanía y supo que de no estar ella ahí, lo habría matado aún después de haberle dado su palabra. Aquella pobre excusa de hombre se estaba metiendo con la propiedad de un inugami y no tenía ni idea de lo peligroso que eso era.
Pero lo haría, supo Sesshomaru inmediatamente. Tarde o temprano probaría el terrible riesgo que corría sólo por estar a un par de pasos de ella.
...
―Hola, cielo, ¿cómo te fue? ―la saludó cariñosamente su madre con un beso en la frente en cuanto llegó. Rin se despojó de su morral antes de quitarse los zapatos, aceptando el gesto con una sonrisa de alivio―. Muy bien por lo que veo.
―Sí, no ha estado mal. Pensé que sería mucho peor.
―¿Volviste ya de la casa del terror, hija? ―sonrió su papá a modo de broma desde la sala de estar, cosa que ella correspondió. Si le hubieran hecho esa pregunta un mes atrás le habría dado un infarto fulminante, pero ahora que sus padres sabían del proyecto escolar podía tomarse el asunto un poco más a la ligera.
Al principio habían intentado disuadirla para que no fuera, e incluso su madre pensó en tener una seria plática con el director de la escuela por permitir tal locura. Pero después de horas convenciéndola de que todo estaría bien y que al más mínimo indicio pondrían pies en polvorosa, pareció tranquilizarse al menos un poquito. Pero no mucho. Su padre, al contrario, se lo tomó con mucha más calma luego de repetirle unas quinientas veces las normas de seguridad ante sitios en mal estado: pasando desde tormentas y terremotos hasta deslaves, y sólo se permitió tranquilizarse cuando supo que el ayuntamiento había dado su permiso. Si ellos consideraban que era seguro, entonces no tenía tanto de lo que preocuparse.
―¿Les pasó algo? ¿Viste alguna cosa extraña? ¿Están todos tus amigos bien? ―la bombardeó su madre apenas dio los primeros pasos en el pasillo. Lo único que le apetecía hacer ahora era darse una buena ducha y recostarse un rato a ver la tele. Y comer un helado también, se lo había ganado.
―No, mamá, tranquila. Todos salimos ilesos y lo más aterrador que vimos fue la actuación de Haruka. Fue alucinante, con los efectos se verá genial ―sonrió anchamente al recordarla―. Te lo mostraría, pero Jiro se quedó con las cámaras hasta mañana. Tiene que vaciar las memorias y recargar las baterías.
La mujer no quedó muy satisfecha aún ante la aparente tranquilidad de su hija pero prefirió dejar de insistir. Por más relajada que estuviera Rin ahora relatando detalles con muchos ánimos, había algo ahí que no le cuadraba. Instinto de madre, de mujer, o lo que fuera, conocía lo suficiente a su hija como para saber que había algo raro. La chica que se había marchado de casa esa mañana era completamente diferente a la que había llegado, como si un enorme peso se hubiera elevado de sus hombros. ¿Era porque le tenía mucho miedo a su lugar ―lo que era natural― o tenía algún otro motivo?
Tuvo que contener su impulso de hacer más preguntas en pos de respetar la privacidad y el espacio de su niña. No quería ser una madre entrometida que respira en la nuca de sus retoños y controla sus vidas, por lo que debía dejarla tranquila.
Por más que un trocito dentro de ella le dijera que algo no andaba bien.
...
Eran casi las once cuando Jiro se repitió por enésima vez que debía irse a dormir. Las baterías estaban cargadas, las memorias relativamente vacías de los clips del día, y toda la información ya había sido mandada por correo a los respectivos editores, guardada en su máquina y en un disco externo por mayor seguridad. Había pasado horas revisando el material, emocionado por el buen trabajo que habían hecho en esa jornada. Tenía que estar presente cuando Momoko y Hajime empezaran con la edición y Kechiro se hiciera cargo de los efectos especiales, no quería perderse nada del proceso.
Ahora todo lo que le quedaba por ver eran los detrás de cámara que había hecho antes, durante y después de la filmación. La mayoría eran chistes malos, los chicos haciendo tonterías y Satsuki dando órdenes como si su vida dependiera de ello. Aquel era su proyecto personal, un regalo que le haría a sus compañeros después de presentar la película. Sólo le quedaba aprender un poco de edición de video, pero para eso estaban Momoko, Hajime e innumerables tutoriales en internet.
De nuevo se recordó que debía dormir para poder levantarse temprano el día siguiente, así que sólo se permitió revisar el último clip que había hecho justo antes de que se fueran de la casa.
―¿Cómo se sienten, chicos? ―preguntó Satsuki mientras se acercaba a Rin y a Issei. La toma estaba hecha desde las espaldas de la directora―. No fue tan malo, ¿verdad?
―Sorprendentemente, no ―Jiro soltó una risita por la mirada fastidiada que Issei le había dedicado a la cámara.
―¿Y tú, Rin? ¿Qué tal te pareció?
―Mejor de lo que esperaba ―dijo ella con su vocecilla suave―. Supongo que me preocupé demasiado, perdona si fui pesada contigo.
―No te preocupes, me alegra que hayas resuelto tu pequeño asunto. Hiciste unos buenos acercamientos de Haruka, por cierto, te felicito.
―¿Eh, y a mí no me dices nada? ¡Yo también hice un buen trabajo! ―su propia voz detrás de la cámara hizo que Satsuki volteara para darle toda su atención y le entrecerrara los ojos.
―Claro, Jiro, por supuesto que sí. Te has ganado una galletita ―le sacó la lengua.
―¡Bieeen, pizza y galletitas!
―Y nunca me dio esa galleta ―se indignó el chico viendo hacia la pantalla―. Ya me las pagará.
Hubo un recorrido general por la amplia estancia cuando uno tras otros los chicos fueron saltando para ir al hueco del muro, y en su ida, captó que Rin e Issei conversaban en voz baja hasta que ella musitó algo entre dientes con una expresión enojada que el micrófono no logró distinguir. El Jiro que estaba filmando rió por lo bajo al pensar que tenían alguna discusión de pareja.
―¡Hey! ¿Todo bien por allá? Ya nos vamos, pero si quieren quedarse a platicar en lugar de ir a comer pizza...
―Un momento, ¿qué rayos...? ―le dio pausa al video justo cuando Rin e Issei volteaban hacia él. Había algo raro en la imagen y tuvo que pegarse a la pantalla para distinguirlo mejor.
Metió el video en un programa de edición que se acababa de comprar ―y el que apenas había empezado a comprender cómo funcionaba― y se las arregló para hacer que el cuadro fuera más lento. Sí, definitivamente había algo extraño ahí, como una mancha oscura detrás de Rin.
Aumentó el tamaño de la imagen justo sobre ese punto, agradeciendo la buena cantidad de mega píxeles que daba esa práctica camarita, y examinó la cosa con un cuarto de la velocidad normal. Palideció cuando se dio cuenta que eso no era una mancha en el lente ni una mota de polvo. Se movía.
Ajustó los parámetros de luminosidad y contraste, forcejeando un poco con el programa para encontrar las condenadas opciones, y procedió a mover los valores de la imagen hasta que pudo distinguir decentemente qué era eso.
Se llevó una mano a la boca al ver su clara figura humana.
Dime que sólo es un error del video, rogó internamente cuando se lanzaba a la carpeta de archivos con los detrás de cámara y buscaba los clips anteriores a ese. Los colocó sobre la pista de video del programa y activó todos los filtros que acababa de usar. Durante los primeros segundos se alivió al pasar por la misma zona en la que había visto esa mancha ―espacio que ahora ocupaba Haruka siendo maquillada por Shizuku―, pero el corazón casi le dio un vuelco cuando la cámara se dirigió a un lado, justo donde estaba Rin consultando la hora en su reloj de pulsera. La mancha estaba detrás de ella.
Y no sólo ahí. En cada cuadro donde apareciera la chica había una distorsión en el video, algunas más nítidas y otras más difíciles de encontrar.
Las más notorias era cuando Rin estaba cerca de Issei, donde la figura se hacía más opaca y llamativa. Y sí, tenía forma humana... o al menos eso era lo que parecía. Era alta y le daba la impresión de que se trataba de un hombre.
Siempre cerca de Rin.
Se llevó ambas manos a la cabeza con el corazón a mil. Ya era la una de la mañana y sus ojos jamás habían estado tan abiertos. De más estaba decir que el pobre muchacho casi no pudo dormir en toda la noche.
...
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Oh, Dios... sí que ha sido corto. Sólo nueve páginas en Word... es incómodo visualmente hasta para mí, lo siento xD Pero no se angustien, el capi 11 será el doble de largo y el doble de intenso. Tiene el sello de promesa de Hoshi.
Pff... primer día de filmación y ya vamos con los ánimos caldeados por parte de Sesshomaru, quien debía estar rechinando los dientes a cada segundo para controlar su instinto de volverlos a todos picadillo. No los ha asustado a la primera porque Rin le ha pedido que no les haga daño, y hasta él sabe que si comienza con algo tan simple como darles un susto ya no podrá parar hasta intentar hacerles algo peor. Sesshomaru es muy listo y optó por hacerse el señor invisible para evitar problemas... para Rin, porque por él encantado de matarlos a todos xD
¿Cuáles son sus predicciones para el capítulo 11? Sesshomaru ya ha dejado claro que no está nada contento con los chicos invadiendo su casa (y a su chica *guiño guiño*), pero se ha portado asombrosamente mejor de lo que la misma Rin había esperado. Sólo les queda un día más para terminar el dichoso proyecto de la loca de Satsuki y todo volverá a la normalidad.
Pero... ¿Sesshomaru será capaz de mantenerse controlado, aún cuando la cercanía de Issei con Rin le hierva la sangre? Podrá tenerle un infinito cariño y respeto a esa niña, pero sigue siendo un inugami después de todo. Uno inteligente y complaciente pero también muy territorial. Así que cuéntenme, ¿qué creen que suceda en la siguiente y última noche? *Y es que encima tienen que quedarse hasta la noche, por Dios... si quieren se llevan pentagramas, ouijas y le caen a golpes a Rin para tentar más a su suerte xD*
Muchísimas gracias a los semi Sascha Fitness que han comentado el capítulo anterior, me alegra un montón tenerlos entusiasmados con esta historia y al borde del asiento (soy malvada, lo sé xD). Subiendo en su escala de sensualidad se encuentran Gima2618, ByaHisaFan, Sayuri08, MisteryWitch, Black urora, HasuLess, Meaow, HannahCamila, Serena tsukino chiba, BeautifulButterflyPink, Dmonisa, VanneeAndrea, Lau Cullen, Swan, Alexa Rey, Leiitakhr, Grell Whoops, Cristina97, Kikyou1213, Melinna Sesshy, Julia12, RunaL08, Abigz, Jezabel, Foxsqueen, Floresamaabc, Ranmasan, Maizpalomero, Jenks, Duhkha, Kari, Caliu, Anónimo, Lizzie, Hanami, Yoo Joo, Blueberry Bliss y Aoi Moss. He leído cada comentario con una sonrisa en la cara, de verdad me suben el ánimo como no tienen idea.
Me despido, queridas mías a las que adoro con todo mi ser, esperando que hayan disfrutado de este corto capítulo (repito: el que avisa no es traidor xD) y no me odien por no haber puesto más contenido. Serán recompensados la próxima semana.
AAAH! Y antes de irme quisiera aclarar algo que a muchas les ha llamado la atención: El contacto íntimo entre los protas. Lean con cuidado mi nota anterior al respecto donde dije que no está cerrado a posibilidades. Recuerden que son aproximadamente unos 20 capítulos más o menos, y todavía falta muuucho para saber con certeza si ese paso será posible. Si les he pedido paciencia es por algo, nenas.
Un beso a todas mis lectoras tan sexys que pronto dejarán sin trabajo a Sascha Fitness. Y recuerden: Un review a Hoshi te mantiene sana y en forma ;)
