Disclaimer: Ni Sunny entre estrellas, ni Hannah Montana me pertenecen. Todo es de Disney Channel. Hago esta historia sin ánimo de lucro.


PODRÍA SER ÉL... ¿ÉL? ¡IMPOSIBLE!

Capítulo 10: Who Said

Who said, who said I can't be Superman [¿Quién dijo... quién dijo que no puedo ser Superman?]
I say, I say that I know I can [Yo digo... yo digo que sé que puedo]
Who said, who said I won't be President [¿Quién dijo... quién dijo que no seré Presidenta?]
I say, I say you ain't seen nothin' yet [Yo digo... yo digo que aún no has visto nada]
Who Said – Hannah Montana (Hannah Montana)

Aunque Sunny creyera que no, Chad la había visto. Cuando terminó su canción, todo el mundo rompió en una gran ovación y empezó a vitorear su nombre. Sunny lo agradeció emocionada pero, en vez de volver a unirse a la fiesta y recibir todas las enhorabuenas personalmente, se escabulló disimuladamente por el backstage, y salió de la sala intentando no ser vista. Pero Chad la había visto. Y, por supuesto, la siguió.

Justo al lado de la sala en la que había organizado la fiesta había un pequeño parque, y allí fue dónde la encontró. Estaba sentada en un columpio, balanceándose ligeramente y mirando las estrellas... o al menos miraba al cielo, porque con la contaminación lumínica de Los Ángeles era imposible distinguir ni una sola estrella. Se había quitado los zapatos... y Chad no supo porqué pero, de alguna manera, se dio cuenta de aquella imagen nunca se le borraría del corazón. Era demasiado hermosa, incluso para que un superficial como él se resistiera a ella.

Se acercó a ella lentamente y sentó en el columpio de al lado. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Sunny tenía los ojos cerrados y una pequeña sonrisa adornaba su cara. Respiraba lenta y profundamente, como si estuviera durmiendo y se hubiera sumido en el sueño más hermoso que hubiera tenido jamás. Chad hubiera creído que ni siquiera se había percatado de su presencia si no hubiera sido porque al cabo de un rato de estar un silencio bastante cómodo, Sunny le habló.

- Añoro Wisconsin... cuando miras al cielo, se pueden ver las estrellas, y las noches de luna llena son un verdadero espectáculo... es tan hermoso - suspiró con los ojos aún cerrado y sin borrar esa sonrisa de su cara. De repente, abrió los ojos y se giró hacia él -. ¿Qué te ha parecido? - Sunny se refería a la canción, y Chad lo sabía. Lo sabía por la forma en la que lo estaba mirando la chica... como si su opinión fuera la única que realmente le importara. Y Chad se sintió verdaderamente importante por una vez en su vida... porque por una vez, era importante para alguien que también era importante para él.

- Ha sido... sorprendente - respondió simplemente.

- ¿Pero en el buen sentido o en el mal sentido? - preguntó Sunny claramente confundida, y Chad se dio cuenta de que le encantaba su cara de desconcierto, aunque la pregunta era: ¿Había alguna de sus caras que no le gustara?

- Simplemente... sorprendente - dijo aguantándose las ganas de reír.

- Chad... te estás quedando conmigo ¿verdad? - preguntó la chica con sospecha, y Chad se echó a reír -. Venga, Chad, ¿no puedes ser serio por una vez? Esto es importante para mí... aunque por lo visto eso a ti no te importa mucho - dijo cruzándose de brazos disgustada.

- Vale, de acuerdo, has estado genial - dijo Chad sinceramente.

- ¿En serio? - preguntó Sunny con una sonrisa que le iluminó toda la cara.

- Sí, bueno, pero no te lo creas mucho... y si le dices que te he dicho esto a alguien, lo negaré hasta la muerte - advirtió Chad, y volvieron a sumirse en un cómodo silencio -. ¿Por qué yo no sabía esto? - preguntó el chico al cabo de un rato.

- Bueno, no lo sabes todo de mí... aunque la verdad es que nunca se lo había contado a nadie - admitió Sunny.

- A nadie excepto a Jesse - completó Chad molesto.

- ¡Sabía que te acordabas de su nombre! - exclamó Sunny señalándolo. Chad simplemente arqueó una ceja -. Tenía que decirlo ¿vale? - dijo entonces Sunny más calmada -. Y se lo conté a Jesse porque él es un músico de verdad... él me entiende.

- Ya... - dijo el chico pensativo.

- ¿En que estás pensando, Chad? - preguntó Sunny curiosa.

- No, en nada, es sólo que... si yo hubiera sido un músico de verdad ¿me lo habrías contado?

- Pero tú no eres músico, Chad... ¿verdad? - preguntó dudosa -. ¿Verdad? - insistió al ver que el chico no le respondía.

- ¿Yo? ¿Músico? ¿Me parezco yo mucho a tu guitarrista bohemio? - bufó Chad.

- No, claro que no - dijo Sunny frunciendo el ceño con sospecha -. Y Jesse no es mío, sólo somos amigos.

- Pues no es la impresión que dabais... - murmuró Chad mirando al suelo.

- Si pasaba tanto tiempo con él es porque yo había escrito la letra de la canción pero me faltaba experiencia para componerle la música, Jesse sólo me estaba ayudando - Sunny se sentía en la obligación de explicárselo todo, aunque no entendía porqué, Chad no era nada suyo y ella no era nada de Chad. Y tampoco quería serlo... o al menos eso era lo que se decía a sí misma -. De todas maneras, ya da igual... no es cómo si fuera a dedicarme profesionalmente a la música.

- ¿Por qué no? - preguntó entonces Chad -. Si quieres... ¿por qué no?

- Porque no es lo mío, Chad...

- ¿Y quién lo dice? ¿Quién dice que no puedes ser lo que quieras ser? Desde luego, esta noche has dejado más que claro que talento no te falta...

- ¡Ya sé qué es lo que quieres! - exclamó entonces Sunny interrumpiéndolo.

- ¿Ah... sí? - preguntó Chad sin saber exactamente a qué se refería. Era imposible que hubiera sacado nada en claro de lo que estaban hablando. Sunny era lista, pero tampoco tanto, y Chad creía que no había dicho nada revelador... Sus dudas quedaron resueltas en cuanto Sunny siguió hablando.

- ¡Sí! Quieres que ahora sea cantante para que me vaya de So Random! y que así Mackenzie Falls vuelva a ser el programa más visto ¿verdad? - Chad la miró como si, de repente, le hubiera salido otra cabeza, un par de cuernos en cada una y una cola, y entonces Sunny se dio cuenta de que quizá había exagerado un poco.

- Sunny, me parece muy raro que, de los dos, sea yo el que diga esto pero ¿podríamos dejar lo de la rivalidad a un lado por esta vez?

- Sí, claro... - respondió Sunny abochornada, y volvieron a sumirse en otro silencio. Nunca habían estado tanto tiempo callados en compañía del otro como aquella noche. Normalmente, cuando se quedaban sin nada que decirse, empezaban con sus "bien, bien, vale, vale, bien, bien", pero aquella noche parecían estar cómodos el uno con el otro, era... raro, principalmente -. ¿Dónde esta Sunset Valley? - preguntó al acordarse de la foto de Chad con su abuela.

- Es un pequeño pueblo de Texas, está muy cerca de la capital, Austin. Yo soy de allí ¿sabes? Pero me mudé a Los Ángeles cuando tenía seis años, pero procuraba pasar los veranos allí con mi abuela... al menos, durante los dos primeros años. Después tuve demasiado trabajo y dejé de ir - explicó Chad.

- ¿Cuánto tiempo hace que no ves a tu abuela?

- Unos... tres años... creo - contestó Chad dudoso.

- Eso es muy triste... - suspiró Sunny.

- No, eso es la realidad de Hollywood... ¿Cuánto tiempo hace que no ves tú a tu padre? Seguro que desde que estás aquí, porque nunca has hablado de él...

- En realidad hace más... - respondió Sunny bajando la mirada -. Dos años... mi padre murió en un accidente de coche hace dos años - Mierda, fue lo que pensó Chad. Esa era la razón por la que no hablaba nunca de él, porque había muerto. ¿Cómo se podía ser tan estúpido?

- L-lo siento, Sunny... n-no l-lo sabía...

- No pasa nada. No lo sabe nadie, así que era normal que tarde o temprano alguien acabara preguntando... me alegra que hayas sido tú - dijo mirándolo a los ojos. Chad carraspeó dispuesto a cambiar de tema.

- Bueno, es justo que te advierta algo, Sunny. Si le cuentas algo a alguien de lo que leíste en la foto de mi abuela, lo negaré hasta la muerte.

- Es la segunda vez que dices eso esta noche - dijo Sunny riéndose.

- Sí, bueno, pero es la verdad, y además, mi venganza será terrible...

- Vale, vale, no se lo diré a nadie - aceptó la chica -. Pero no lo entiendo... el conservar esa foto te hace más humano y mejor persona. ¿Por qué lo escondes, Chaddypooh?

- Ja ja, muy graciosa - dijo Chad sarcásticamente. Y entonces se puso serio para contestarle -. Esa es otra de las cosas que no entiendes de la fama. La gente prefiere ver que los famosos también tienen defectos, para no sentirse tan imperfectos ellos mismos. Por eso los paparazzi persiguen a los famosos, para pillarles cometiendo un error y después despellejarlos vivos en un plató de televisión. Además de que los trapos sucios son mucho más jugosos de comentar, claro.

- Eso también es muy triste... Todos deberíamos aprender a vivir con nosotros mismos, con nuestros defectos y nuestras virtudes, sin tener que fijarnos en los defectos de los demás.

- Eres demasiado inocente para este mundo... - suspiró Chad mirándola a los ojos.

- ¿Con eso quieres decir que no me ves futuro en Hollywood? - preguntó Sunny devolviéndole la mirada.

- No, con eso quiero decir que probablemente eres lo mejor que le ha pasado a Hollywood - respondió Chad inclinándose lentamente hacia ella, como si fuera atraído por un imán.

- ¿A Hollywood? - preguntó la chica en un susurro, como si tuviera miedo de romper el hechizo si hablara más alto, mientras acercaba su cara a la de él.

- ... a mí - admitió justo antes juntar sus labios con los de ella, pero...

- ¿Sunny? ¿Estás ahí? - una voz los interrumpió haciendo que se apartaran de un salto. Los dos se levantaron de los columpios y se alejaron lo más que pudieron -. Ah, hola, Chad. No sabía que estabas aquí - era Jesse. Chad le devolvió el saludo con un movimiento de cabeza de lo más forzado mientras apretaba los puños e imaginaba en su mente mil maneras de matarlo por la interrupción, cada cual más dolorosa que la anterior -. Te he estado buscando, Sunny - continuó Jesse.

- Pues... ¡ya me has encontrado! - sonrió Sunny evidentemente nerviosa.

- ¿Estás bien? ¿Pareces...?

- ¡Estoy bien! Estoy... perfectamente - interrumpió la chica -. ¿Qué querías? - Jesse arqueó una ceja desconcertado.

- Si he interrumpido algo y quieres que me vaya, sólo tienes que decirlo - dijo divertido.

- Jesse, escupe lo que hayas venido a decir ¡ya! - dijo Sunny apretando los dientes, llegando al límite de su paciencia.

- Vale... Pero creo que eres tú la que tiene que decirme algo.

- ¿Cómo qué?

- Cómo "gracias"... ¡Vamos, Sunny! Sé que te has divertido en el escenario, lo he visto. Sabía que acabarías agradeciéndomelo - dijo el chico dándose aires. Sunny suspiró calmándose.

- Está bien, tienes razón... Gracias - sonrió Sunny.

- Oh, Sunny, la gente te adora... creo que te prefieren a ti antes que a Hannah. Has arrasado - "Este tío es imbécil", pensó Chad. "¿Cómo no van a adorar a Sunny? Es imposible no adorarla..."

- Eres un exagerado... - suspiró Sunny modesta.

- No, no lo soy - dijo Jesse -. En serio, estoy pensando en dejar de trabajar para Hannah y formar un grupo contigo... ¿te gustaría? - aquella pregunta hizo que Chad mirara a Sunny por primera vez desde que Jesse los había interrumpido, temiéndose lo peor. Sunny no iba a dejarle... ¿verdad? Si sólo la chica le devolviera la mirada para poder saber que estaba pensando...

- Te agradezco la oferta, Jesse - respondió Sunny -, pero prefiero quedarme en So Random! - "¡Sí! ¡Chúpate esa, estúpido guitarrista bohemio!", pensó Chad con júbilo.

- Bueno, aún tengo un par de días para convencerte - dijo Jesse seguro de sí mismo -. Pero mientras tanto, y en agradecimiento a que no me dejaras tirado en el escenario, bailaré todo lo que quieras contigo... y eso que sabes que no es lo que más ilusión me hace en el mundo, valóralo. ¿Volvemos a la fiesta?

- Claro - asintió Sunny echando a andar.

- Adiós, Chad - se despidió Jesse, pero Sunny no le dijo nada... ni siquiera lo miró... y Chad no supo cómo tomarse aquello.