Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto.
Entre Dos Hogares
-Déjeme ir por favor-
-Ya hablamos de esto- La rubia la ignoro completamente, incluso siguió caminando por el pasillo rápidamente sin hacer caso omiso a sus ruegos.
-¡Usted no lo entiende, debo irme!-
-¡Sakura! ¡Tú eres la que no entiende!- Detuvo su trayecto en seco y se giro raudamente hacia la peli rosa.
La chica solo la miro atónita por unos segundos, esa faceta de la doctora en jefe no era frecuente de ver. Retrocedió un paso algo confundida. Podía ver su propio reflejo en los marrones y molestos ojos de la rubia, se sentía intimidada.
-Doctora Tsunade yo…- Se volvió pequeña ante la rubia, todo el valor que había acumulado de desvaneció cual aire entre las manos.
-Dame una… Una razón que sea más importante que salvar la vida de una persona…-Sus vocablos sonaban tajantes y distantes, estaba realmente molesta. Levanto una de sus manos señalando una puerta blanca, encima de ella había una luz en rojo que llamaba la atención – Hay una persona allí que acaba de ser arrollada por un colectivo –Cambio la dirección de su mano- Allí están operando de urgencia a alguien que cayó de un edificio cuatro pisos abajo, mas allá están intentando salvar a una mujer que fue quemada por su marido y al final del pasillo hay seis mujeres que están dando a luz-
El silencio entre ambas se hizo presente, un silencio doloroso para Sakura.
"Podía escuchar claramente los quejidos y gritos de dolor provenientes del pasillo, algunos emergían de las mismas habitaciones blancas y otros del propio pasillo donde se encontraban decenas de familiares, algunos desconsolados y otros sumamente alegres. Todo se volvía confuso para mí, no sabía qué hacer. La doctora Tsunade tenía razón, mi deber era salvar vidas, la cantidad que mas pueda. Pero lo que sucedía no estaba en mis manos, yo debía estar allá… Con ellos…"
Una camilla pasó a gran velocidad, tres personas de ropa blanca la movían rápidamente para luego ingresarla en una de las habitaciones libres. Una doctora se acerco rápidamente a Tsunade, se la veía preocupada.
-¡Doctora Tsunade!- Vocifero la chica castaña acercándose a ella rápidamente.
-Sakura- La rubia poso sus expectantes ojos sobre la peli rosa, no había tiempo.
"Los llantos y gritos resonaban en mi mente, aturdiéndome. No me dejaban pensar con claridad, es verdad que no estaban en juego la vida de Naruto y Sasuke pero… ¡No sabía qué hacer!
No… Si bien no sabía qué hacer, tenía muy en claro cuál era mi deber. Desde que entre la facultad me habían dicho que la vida del paciente era la prioridad, esa era como una ley para mí."
-¡Sí!- Y corrió hacia la habitación donde momentos antes había entrado la camilla- Naruto por favor perdóname… Te prometo que iré lo más antes posible… Aunque en realidad, no sé si tú quieras volver a verme…- Pensó para sus adentros mientras se colocaba los guantes de látex y los accesorios correspondientes para la operación.
…*…
"¿Cómo se le llama a esto? ¿Cuándo uno tiene ilusiones enfermizas sobre personas que ya no están vivas? ¿Cuándo el juicio está completamente nublado y no puedes hacer uso de la razón? ¿Cuándo uno cruza la normalidad para empezar a ver cosas que no existen?
¿Este sentimiento tiene nombre? ¿Alguien le ha dado uno?
¿Es delirio?
¿Demencia?
¿Esquizofrenia, quizás?
¿O tal vez Locura?
Si, debía estar loco, completamente loco… Porque lo que estaba viviendo no era real, estaba seguro de eso. ¿Cómo podía ser real, como podía estar pasando? Indudablemente mi cabeza estaba creando todas esas ilusiones, lo hacía para torturarme, para mortificarme. Quería castigarme por querer olvidar aquello que tanto amaba, ¿Pero qué podía hacer?
En un acto de desesperación por lo que me estaba pasando intente alejarme de él, pero no me lo permitió. Era tan real, parecía tan real… Podía sentir su respiración impactar contra mi cuello, era mucho más alto que antes ¿Cuándo creció? Incluso su corazón latía tan rápido y fuerte como el mío, su cuerpo era tibio… Tal como lo recordaba. El roce de su mano contra la mía me hizo temblar completamente, sentí que mis huesos desaparecían y me volvía en un ser de gelatina, dispuesto a derrumbarse en cualquier momento.
Me estaba abrazando, con una fuerza sobrehumana, sentí que me quebraría en miles de pedazos.
Mi corazón se convirtió en una fábrica de emociones, creaba sensaciones confusas y distorsionadas, mezclaba la realidad con la ilusión. Difuminaba el delirio con el amor, congeniaba la locura con la ilusión, moldeaba la tortura con el regocijo, y amasaba la felicidad con la desmoralización. La industria que se había abierto en mi pecho no paraba de producir emociones, incluso sentía cosas que nunca en mi vida había sentido, estaba tan… Tan todo. No sabía ni como estaba, no sabía lo que sentía, no sabía que decir ni cómo actuar y mucho menos cuando hacerlo.
El vacio que la muerte de Sasuke había provocado en mi alma, se sentía completo. ¡¿Por qué?! ¡¿Tanto efecto puede tener una ilusión en mí?! Me sentía un idiota…
-"Estoy vivo, no soy una ilusión… Por favor créeme…" – Había dicho, por un momento creí que era real, que en verdad Sasuke estaba allí conmigo, sin embargo los sucesos acontecidos me abofeteaba una y otra vez tratando de convencerme para que deje ir tales ocurrencias.
¿Por qué pasaba eso? ¿Por qué a mí? ¿Acaso hice algo malo para pagarlo así?
Asustado y a la vez indeciso, por fin correspondí al abrazo, me aferre a él. Lo abrace como cuando éramos pequeños, al parecer no solo era más alto si no también era más ancho, me sentí pequeño ante él.
Lo podía ver, también podía tocarlo, lo escuchaba e incluso lo sentía. ¿La locura estaba jugando con mis sentidos? ¿Por qué sucedía eso? Y si no era así, si no era lo que yo creía…
¿En verdad había una posibilidad de que Sasuke estuviera conmigo, justo en ese momento?
¿En verdad había sobrevivido y me estaba abrazando? ¿O solo era una ilusión, un delirio?
¡Que alguien me responda! ¿En verdad…?
¡¿En verdad?! ¡¿Sasuke?! ¡Sasuke!..."
-Sasu…ke…- Y se desvaneció entre sus brazos.
-¡NARUTO!-
…*…
-¡No me jodas!- Se soltó efusivamente del agarre de su amiga.
-¿Por qué eres tan caprichoso?- Se quejo la joven mientras le aventaba un sinfín de cosas.
-¡Tu eres la caprichosa! ¡Si Madara está preso no tenemos problemas!- Le contradijo con sus propias palabras, estaba alterado.
-¡¿Qué dices?!- Le aventó una plancha, por suerte del peliblanco solo le dio a la pared.
-¡Que no hay razón para volver al Rukongai!-
-¡Iremos te guste o no!- La pelirroja no estaba bromeando, cada una de sus palabras era cierta, ella no cedería ni un poco.
-¡No quiero! ¡Ni siquiera nos despedimos de Sasu…!- No pudo terminar de hablar ya que la chica lo había abofeteado.
-El está bien, no tienes que preocuparte-
-¡¿Y tu como lo sabes?!- Soltó con odio el peliblanco, la poca paciencia se le estaba agotando.
-Sasuke esta…-
-¡Karin problemas!- Apareció entre la puerta rápidamente, se lo veía nervioso y muy alarmado.
-¡¿Qué ocurre Juugo?!- La chica reacciono rápido, la expresión de su amigo no la dejaba tranquila.
-¡Madara escapo!-
-¡¿Qué?!-
…*…
-Esto, me cuidaste ayer… Gracias…- Dijo algo apenado mientras desviaba su mirada en dirección a la calle, no quería verlo.
-No agradezcas, no es como si te lo hubiera pedido- Lo desprecio olímpicamente, y es que en verdad no estaba para agradecimientos.
-Lo siento…- Susurro débilmente, tanto que el rubio no pudo oírlo.
-¿Mh?- Estaba masticando un delicioso pastelito por lo que no pudo pronunciar algo decente.
-Lo siento…- Lo dijo un poco más fuerte, pero el ruido del lugar no le permitió a su acompañante escuchar.
-¿Qué?-
-¡Dije que lo sentía!- Exaltado y a la vez furioso se reincorporo casi tirándose encima de su rubio acompañante, todo el lugar se quedo en silencio mirando con desaprobación aquella escena, por un momento la gente creyó que lo golpearía.
-L-Lo siento…- Susurro para luego volver a su asiento apenado.
Deidara solo se quedo mirándolo con interrogación y sufrimiento, ¿Hasta cuándo…? ¿Hasta cuándo tendría que suceder eso?
…*…
"Cuando me dijo adiós… Incluso olvide quien era. No sabía mi nombre, ni mi edad, ni en el país en el que vivía. Todo mi pensamiento era él… las memorias que lo involucraban a él. En las paredes de mi habitación dibujaba los recuerdos que alguna vez fueron momentos llenos de felicidad que vivimos los dos… Vivimos, porque ya jamás volverían a ocurrir.
No podía decir exactamente como me sentía, aunque le contara a alguien toda mi historia, aunque les describa cada diminuto sentimiento y hasta el más mínimo detalle… Nadie me entendería, nadie podría comprenderme. ¿Entonces qué caso tenia? No quería hablar con nadie ni ver a nadie.
La oscuridad de mi vida me inundaba cada día, remarcándome que me hacía falta. Entre la soledad que sentía la nostalgia me dolía mas, era como un virus que consumía todo en mi interior, ardía de dolor. La depresión era algo cotidiano en eso momentos, me mataba lentamente cual espada que se empuña poco a poco hasta destrozar el corazón.
Pensaba que incluso sería capaz de entregar mi alma por un último beso, aunque sea solo uno… Le empeñaría al Diablo mi corazón solo por sentir una vez a Sasuke cerca mío, solo por un beso yo hubiera vendido mi vida entera. Por sentirlo una vez más, me hubiera arrancado el corazón del pecho…
Solo rogaba que el escuchara mis suplicas desde el lugar que este, que regrese y este conmigo una vez más, que me mire una vez más… Rogaba solo para que me acaricie una vez más…"
-A-Ayúdame…- Susurraba entre gemidos, estaba asustado, agobiado. Quería atraparlo.
El azabache solo se quedo mirándolo inmóvil por unos minutos, no sabía si despertarlo o dejarlo dormir. Se acerco un poco más al joven rubio que yacía en el sillón dormido y hablaba entre sueños, se acacho un poco y sutilmente deslizo sus nudillos por la bronceada piel del chico. Se sentía suave.
"Naruto se veía como un niño pequeño, indefenso y desamparado. Estaba clamando ayuda, y no sabía si dársela. Aunque tampoco sabía cómo debía hacerlo… El simplemente se removía inconscientemente sobre el sillón quejándose, como si alguien lo estuviera torturando.
Al verlo de cerca imágenes que creí olvidadas hendían mi mente haciendo que recuerde el pasado, aquel pasado que había olvidado. Recordé una cena, estábamos Naruto y yo comiendo ramen, y después de eso me acerque a él y lo bese. El solo recuerdo aturdió mi mente, pero a la vez me lleno de existencia. ¿Por qué lo había besado? ¿Y porque él me correspondió? Las respuestas a mis interrogantes eran obvias, Naruto era mi novio en el pasado. No, en realidad era mi esposo…"
El blondo hablaba dormido, decía cosas confusas que Sasuke no entendía. El Uchiha se quedo sentado enfrente de él, iba a esperar a que despertara. Pasaron los minutos y el rubio no daba signos de querer levantarse, incluso se veía cansado. Al parecer tenía para rato. Lo cubrió con una cobija para que no le diera frio en la noche, al taparlo se quedo mirándolo unos momentos más.
Sasuke se acomodo en uno de los sillones de la sala, justamente en el que estaba en frente del sillón en el que yacía el rubio. Espero diez, veinte, treinta minutos y nada, Naruto no despertaba. Incluso había dejado de moverse para luego tener un sueño tranquilo y liviano. El azabache comenzó a cerrar sus ojos por el agotamiento, ya eran horas las que habían pasado y el cansancio se estaba haciendo presente. Al cerrar sus ojos miro una última vez a Naruto, su rostro sereno y tranquilo le ablandaba el alma y le purificaba el espíritu, definitivamente esa persona lo era todo para él.
[-S-Suéltame- Le dolía que él lo estuviera viendo, y a la vez estaba agradecido por eso. Sus últimos momentos expresados en los ojos de cielo que amaba, tal como siempre lo había querido.
-Por favor no digas eso…- Sus lágrimas impactaban sobre el húmedo rostro de su esposo, no sabía qué hacer, estaba desesperado por encontrar una solución.
-Te amo, in-incluso después muerto t-te seguiría amando…- Sonrió desde el fondo de su alma, pequeñas lagrimas se asomaban por sus pupilas para luego mezclarse con las de su esposo.
-Sasuke, por favor no…- Intensifico el agarre con más fuerza, aunque podía sentir como se le abría la herida que había sufrido anteriormente, no desistió ni por un momento. El quería que Sasuke se quedara con él, quería que ambos volvieran a casa, a la casa de ambos, quería que estuvieran juntos para siempre.
-En v-verdad l-Lo siento… Yo… Quería ir contigo… A la colina una vez m-mas, a ver el atardecer…- Le costaba mucho trabajo respirar, además de que sentía como cada vez estaba más sumergido en el agua. Podía ver el dolor pintado en la cara de Naruto, el dolor de saber que algo trágico pasaría, porque cada vez el agarre estaba más flojo y el momento se acercaba. Las gotas de lluvia impactaban en ambos cuerpos, bañándolos en el perfume de la desesperación y la locura, eran como lanzas asesinas que cruzaban sus corazones y los llenaran del veneno de lo incomprendido.
-Agh- Se quejo el rubio al sentir como su agarre estaba cediendo, soltando a su esposo, no es que no tuviera fuerza para sostenerlo… Es que su brazo ya estaba completamente roto, la sangre desprendida por la herida surcaba hasta llegar a la mano del pelinegro. Naruto ya no podía aguantar más –E-Estoy b-bien solo…-
-Naruto… N-Nos vemos mañana…- Y soltó el agarre del rubio, de lo contrario ambos irían a una muerte segura.
-¡SASUKE!-Fue lo último que escucho…]
-¡Naruto!- Se despertó de golpe volviendo a la realidad, estaba respirando agitadamente como si acabara de correr el famoso "Camino de la serpiente" sin parar. Miro ambas manos, estaban temblando ¿Qué fue eso? Llevo su mano derecha a su pecho, justo donde se encuentra el corazón, estaba latiendo fuertemente. Respiro hondo un par de veces tratando de procesar el martiricé sueño que había tenido, incluso podía sentir el agua fría en su garganta y la sangre de Naruto en su mano. Eso no podía ser un sueño o una pesadilla, debía ser un recuerdo… Un doloroso recuerdo. Trato de relajarse un poco, estaba muy angustiado.
Desvió la mirada hacia su lado izquierdo, Naruto aun estaba dormido. ¿Cómo podía descansar tan plácidamente después de…? Bueno, ni el mismo sabia. Suspiro resignado. Se reincorporo completamente y se dirigió hacia el ventanal principal, la ciudad estaba rebasando de gente apurada y mezquina que caminaban como hormigas en un gran hormiguero. Se dedico a mirar unos momentos para luego perder el interés en hacer eso. La persona que había estado buscando con la mirada tanto tiempo estaba durmiendo en el sillón de la sala. Sonrió complacido.
Después de asearse y cambiarse de ropa se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, hizo café para tomar con galletitas de agua que Karin había comprado con anterioridad, tenía como cincuenta paquetes en su alacena. Al acomodar las cosas en la mesa de comer escucho una conocida melodía para él, era como la melodía que el tocaba con la flauta. Busco con la mirada el lugar de donde provenía dicho sonido hasta dar con el rubio, ni siquiera el sonido de su celular lo había despertado. Se acerco hasta él y con mucho cuidado tomo el sonoro celular, había cientos de llamadas perdidas y mensajes -¡¿Qué?!- Pensó para sus adentros. Contesto la llamada de mala gana.
-Diga- Pero solo pudo escuchar un sonido hueco de fondo, significaba que la llamada había sido finalizada, maldijo por lo bajo. Después de luchar internamente consigo mismo se decidió a revisar el celular. Una lista infinita de mensajes de distintos emisores estaba esperando a ser abierta. Leyó algunos mensajes, todos se relacionaban con el tema del trabajo ¿Tan importante era Naruto? Ahora que lo pensaba, tampoco sabía de qué trabajaba el rubio, al menos no lo recordaba.
-S-Sasuke…- Se escucho como hablaba entre sueños, llamando así la atención del susodicho. Este se acerco hasta el, observándolo con una melancolía indescriptible, una mirada perdida e interrogante –N-No…- Lagrimas empezaron a caer de sus ojos a la vez que estiraba una de sus manos en dirección al techo, como si quisiera tocarlo. Sus dedos flaqueaban, aun estaba dormido por lo que no movía su mano firmemente –Lleva…me…-
El pelinegro lo miraba dolido, el sufrimiento reflejado en el rostro del chico era inexpresable con palabras. Poso su mirada en la mano extendida, era como si estuviera pidiendo ayuda y la vez como si intentara salvar a alguien. Sasuke se acerco un poco más al blondo y extendió una de sus manos con duda, pero antes de que él Uchiha tomara la mano del rubio, fue este último quien lo hizo.
-¡SASUKE!- Se levanto de golpe aprisionando la mano del azabache con fuerza, a la vez que sus lágrimas se desprendían de sus ojos para perderse en su ropa. Sus ojos estaban desmesuradamente abiertos por la sorpresa de ver allí, una vez más, a la persona que tanto amaba.
"¿Aun estaba soñando?
Dicen que soñar no cuesta nada… A soñar con un deseo anhelado e imposible entonces…
¿O realmente me estaba volviendo loco?
En esos momentos, en verdad creía que Sasuke estaba allí conmigo, incluso el mismo me lo había dicho.
Quería saber porque tenía esa sensación, es como si quemara mi alma cual fuego que consume al papel, como si fuera azotado por un viento cortante y me envolviera la sangre agonizante. Una sensación calumniada, confina y tormentosa. Sentía miles de emociones vertiéndose en mi pecho, rebasándome de todo lo incomprendido.
¿Por qué aun estaba ahí? ¿Por qué Sasuke estaba…?"
-Naruto- Lo llamo fríamente por su nombre, no iba a tolerar que se desmaye de nuevo –No soy una ilusión, créeme-
El rubio se puso a su altura, levanto su mano libre en dirección al rostro del pelinegro, y lo tomo delicadamente. Acaricio su mejilla pausadamente, como masajeando una herida. Su vista estaba rígida en los ojos del contrario, que solo se dedicaba a sostenerle la mirada. Las lágrimas brotaron una vez más de sus ojos, esta vez con fuerza y desazón. Se escurrían rápidas y amargas hasta impactar con el frio suelo, aunque quisiera, no podía dejar de llorar.
-Sasuke- Y sonrió ampliamente para abrazarlo con fuerza, como si el azabache se le fuera a desaparecer entre las manos.
"El mundo podía acabarse en ese preciso momento, quemado o congelado o inundado ¿Qué más daba? Ya estaba completo, no necesitaba nada. Sasuke estaba allí conmigo, y no en forma de ilusión o en un sueño, si no en carne propia.
En verdad había sobrevivido, en verdad…"
-Sasuke… Sasuke… Sasuke…- Lloraba sin cesar, susurraba su nombre como si no hubiera un mañana, porque sentía que si dejaba de hacerlo ya no tendría otro momento.
"¡Era verdad! ¡Estaba ahí! ¡Vivo! ¡Y estaba conmigo!
Creí que mi corazón se saldría del pecho por la emoción que estaba teniendo, no sabía si hablar o abrazarlo y retenerlo para que jamás vuelva a dejarme.
¡Tenía tantas cosas para preguntarle! ¡Y no podía decir nada más que su nombre! ¿Qué sucedió? ¿Cómo había sobrevivido? ¿Realmente estaba bien? ¿No estaba lastimado? ¿Por qué había desaparecido? ¿Por qué no se había contactado conmigo? ¿Alguien le había ayudado? ¿Quién fue? ¿Cómo lo ayudo? ¿Cuándo lo hizo? ¿Por qué se había tardado tanto en volver? ¿Dónde había estado? ¿Con quién había estado? ¿Cuánto tiempo? ¿Y después? ¿Por qué no regreso? ¿O es que no quería regresar…? ¿Acaso ya no me quería? No…
¡¿Y porque mi mente tenía que formular tantas preguntas juntas?!
¡Agh! Decidí mandar al demonio todo ¿Y que importaba donde estuvo o que sucedió? ¡El estaba conmigo! ¡Vivo! ¡Abrazándome! Estaba más alto, me pasaba como por diez centímetros… ¡Pero en que estaba pensando! ¡Sasuke estaba vivo! ¡SASUKE ESTABA VIVO! ¡Yo realmente…! ¡Yo…!"
-Sasuke… Gracias…- Susurro acurrucándose más en el pecho del pelinegro.
-Siento haber tardado…Te dije que volvería en la mañana…- Susurro para tomar el rostro del rubio con ambas manos y juntar sus frentes, podía sentir como el rostro del más pequeño ardía.
No contesto, solo lloraba en silencio cual niño dolido por la muerte de un padre. Solo que ya no eran lagrimas de sufrimiento como lo fueron alguna vez en el pasado, si no que eran gotas de sal cargadas de una alegría inmensa, de regocijo y sobre todo de un gran sentimiento denominado amor. Todo el dolor que había sentido aquella vez se esfumaba cual vapor entre los dedos, desaparecía maravillosamente hasta dejar un alma alegre y pura dispuesta a vivir, no como lo había hecho hasta esos momentos, si no cumpliendo el verdadero significado de la palabra: Vivir, vivir de verdad.
Estuvieron unos momentos en la misma posición, momentos eternos y efímeros. Sus respiraciones se acompasaban entre si y se mezclaban hasta volverse una, al igual que los latidos de sus respectivos corazones.
No había sol, no había nubes, no había hojas ni personas… Sola y únicamente ellos dos.
"En esos momentos ya estaba convencido, lo amaba. ¿Cómo lo sabía? Simplemente estaba dentro de mí, con ese abrazo y esas palabras él había arrebatado todo de mí.
¿Cómo era posible que una persona tuviera tanto control sobre mí? Ahí pude comprender porque Naruto fue lo único que pude recordar después de aquel accidente, fue porque en realidad, todo mi vida lo fue el.
Verlo llorar me derrumbaba el alma, quería hacer algo para que se calmara pero nada venia a mi mente. En realidad si tenía una idea, pero no sabía si aun era el momento…"
Sin previo aviso sello los labios del rubio con un beso, un simple y corto roce de labios. Un tacto dulce, exquisito y desesperado. Fueron tres segundos, morbosos y sorprendentes para ambos. Fue un descubrimiento único y placentero de miles de emociones que se encontraban dormidas e hibernadas en lo profundo de sus corazones. El pelinegro no quería abrir los ojos, quería permanecer así por siempre, sintió que había recuperado todo lo que creía perdido, que ya no había nada que buscar… Lo que tanto anhelaba estaba ahí, entre sus brazos.
"Desprendía un aroma embriagante, tentativo y sugerente. Sus ojos me hipnotizaban y me hacían perder la razón, todo de mi daba vueltas con solo tenerlo cerca ¿Qué clase de sentimiento era ese? ¿Tenía nombre? Amor no era… Incluso iba mucho más allá de esa palabra. Era una mezcla de necesidad, añoro, delirio… Todo junto y a la vez todo separado.
No quería separarme de él, se que era algo infantil y egoísta pero… Lo quería todo para mí. El tenía que ser todo mío, con solo ese roce comprendí que Naruto era de mi propiedad. Que nadie debía estar con él… El era mío, era mi esposo…"
-Sa-Sasuke…- Susurro sorprendido con los ojos desmesuradamente abiertos, todo había sido muy repentino e inesperado. Se quedo atónito con el reaccionar del Uchiha.
Sin permiso ni culpa el pelinegro lo beso una vez más, pero no como antes con un pequeño roce, si no que él quería mas. Invadió la boca del rubio devorándola como si no hubiera un mañana, saboreaba cada rincón existente en su boca, marcándolo para siempre.
El blondo se sentía extasiado de tantos sucesos juntos, Sasuke lo hacía perder completamente la razón y alteraba todos sus sentidos, nada de eso había cambiado desde que eran pequeños. Al principio del beso se había quedado estático, dejándose llevar por la situación, a medida que pasaba el tiempo comenzó a corresponder el beso hasta volverlo fogoso y candente. Sintió como la mano del mayor tomaba su nuca para profundizar más el contacto. Sensaciones únicas e irrevocables surcaron sus mentes, saltaron entre sus almas para finalmente impactar en sus corazones.
Al separarse Sasuke unió las frentes de ambos y permanecieron así unos momentos, procesando los sucesos acontecidos, cada uno ordenando sus respectivos pensamientos. De un momento a otro, repentinamente, Sasuke desvió su mirada hacia el pasillo de la casa y rápidamente corrió en esa dirección dejando a un muy confundido Naruto.
-Sentía que alguien nos observaba…- Pensaba mientras miraba como una persona encapuchada cruzaba la entrada de la casa para perderse en las calles de la ciudad –Y no creo que haya sido un ladrón…-
-¿Qué ocurre?- Naruto se veía alarmado, aunque también estaba sonrojado por la reciente situación vivida.
-Nada…- Dijo restándole importancia, no quería preocupar al rubio –Entremos, aun no terminamos de hablar- Y lo tomo del brazo para arrástralo hasta el interior de la casa.
"Lo que acababa de ver me había roto el corazón y destrozado el alma… Ver a la persona que más amo sobre la Tierra estar con otra… Es algo que no se puede tolerar… Lo amaba con locura, y por eso hice lo que hice, ¿Acaso no estaba justificado? Fue por amor… Aunque también por egoísmo…
¿Pero que podía hacer? Ya sabía que algo así podría ocurrir, solo que no estaba preparada para verlo con mis propios ojos. Que tonta era.
Y corrí como una cobarde, como lo que soy. No pude enfrentar la situación, no pude entrar y decirles la verdad, no logre cumplir mi promesa. Una fracasada, eso es lo que era.
Ni siquiera podía llorar ¿Qué caso tenia? Sentí que me faltaba el aire una vez más, ¿De todos los momentos en los que me pude sentir mal tenía que ser justo ahí? ¿Justo en ese momento? ¿Al cruzar la calle?
Mí vista su nublo al igual que reiteradas veces anteriores y mis articulaciones fallaron, en cualquier momento impactaría contra el piso. Lo último que recuerdo haber visto fue un coche oscuro… Que se acercaba a mí tocando bocina…
Mis ojos se cerraban lentamente y mis oídos dejaron de funcionar…
El sol dejo de brillar…
Me preguntaba… Si yo muriese… ¿Naruto volvería a mirarme?
Si es así, quiero morir en sus brazos, con sus manos reteniéndome evitando que caiga, para agarrarme y sostenerme firme.
En sus azules ojos, estaría el reflejo de mis últimos momentos.
Todo lo demás quedaría atrás, entonces…
Cuando el mundo acabe seré lo único que Naruto vea, no se me ocurre una mejor muerte que esa..."
Notas finales: Lamento la demora, en verdad lo lamento mucho. El día dieciocho del mes cuatro del corriente año ha fallecido mi padre, por lo que no pude actualizar. Espero sepan disculparme y a la vez entenderme. Este capítulo estaba para la mitad cuando debí haberlo publicado, pero no me gusta entregar trabajos a medias por lo que me tuve que tomar mi tiempo para terminarlo. En verdad lo siento.
Gracias a todos por su paciencia.
Lola.
