Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Kishimoto-sama... Pero si él desea regalarme alguno lo acepto gustosa menos a la basura rosa con complejo de chicle que no la quiero ni en un gif xDD
Cáp. 10: Recuerdos
Naruto POV
Caminé por la salida del hospital con una triste sonrisa en mis labios. Era la última vez que vería a Hinata y no me había podido despedir como correspondía de ella, mi mejor amiga.
Siempre mintiendo. Siempre prometiendo cosas que sabía que no iba a cumplir. Siempre huyendo de los problemas, me había escabullido como un ratonzuelo una vez más. Y eso mismo pensaba hacer nuevamente.
No me daba vergüenza admitirlo, era la única forma que encontraba para seguir viviendo. Aun que sólo me proporcionará las vagas energías para mantenerme consciente y seguir caminando. Avanzaba a través de una pequeña calle atestada de transeúntes, nadie me miraba y yo no era capaz de dedicar más que una triste mirada a todo lo que me rodeaba, como si no existiera. Como si en todo lo estuviera viendo claramente.
Me camufle sigilosamente entre la multitud y fijándome en que nadie me siguiera me adentre a un oscuro pasaje, era angosto y húmedo. El hedor a descomposición era potente e insoportable, aun así no detuve mi dirección. Conocía muy bien aquel camino; era el mismo que había utilizado hace no más de un mes cuando intenté acabar con mi vida y él que en mis tiempos felices acostumbraba utilizar para escapar de la rutina.
Caminé un par de cuadras más y llegué al abandonado barrio de Tokio. Los edificios estaban casi en ruinas y a los lejos se divisaba el canal que había sido testigo de mi anterior fracaso. Aquí ni un alma se atrevía a entrar a menos que fuera víctima de una desesperación como la mía o estuviera ebrio, cosas poco probable por la hora, así que regularmente era un lugar tranquilo a menos que te encontraras con alguna pandilla y decidieran atacarte. ¡Cosa que tampoco me interesaba!
Las nubes en el cielo se oscurecían a cada segundo más. Pronto empezaría a llover, me repetí en algún lugar lejano de mi mente y visualicé a los lejos mi destino. Un antiguo edificio color azul piedra, no era más alto que unos dos pisos y se estaba cayendo a pedazos. Una verdadera muestra de deterioro, que nuevamente no me llamó la atención. Me planté en la verja y por un segundo dudé; mi cuerpo se había paralizado en la entrada y algo me dijo que no lo hiciera.
Que no entrará. Que me mantuviera al margen de aquel lugar. Que era peligroso.
Suspiré cansado, era mejor seguir aquellos pequeños presentimientos. Eran lo poco que me quedaban de mis visiones, las cuales me habían dado chipe libre desde el intento de suicidio y de vez en cuando podían tener razón ¿no? ¿Podía ser que esta vez en verdad me estaban advirtiendo de un peligro?
Aun que pensándolo bien. ¿Me importaban mucho los peligros que la vida me traía? ¿Realmente deseaba continuar con una vida manipulada por aquellas extrañas intuiciones? ¿Era eso lo que quería? ¿Eso esperaba para mi vida?
- ¡POR SUPUESTO QUE NO!- grité con toda las fuerza de mis pulmones, a sabiendas de que nadie me escucharía. Aun que si eso atraía a posibles asesinos encantado seguía gritando.
Miré a cada lado de la verja; no había nadie. Suspiré nuevamente y con las manos en los bolsillos entre el montón de ruinas que en algún tiempo pude haber llamado hogar. Sí, este por algún tiempo fue mi hogar. En el que había nacido y después de la muerte de mi padre había abandonado.
Todo estaba arrasado por el fuego. A pesar de que el edificio se mantenía en pie por dentro nada se parecía a lo que mi mente recordaba. ¿Por qué razón se encontraba así?
Bueno, no es algo agradable de contar pero siento que debo ser sincero. Yo mismo había quemado el lugar. Yo mismo cuando había perdido conocimiento por completo de mis actos, decidí hacerlo.
En un momento completamente egoísta decidí que las memorias de este lugar se irían conmigo. Nadie era digno de compartirlas, nadie se había preocupado de mantener intacto el lugar, nadie se había dado el tiempo de conservar los recuerdos de mis padres. Yo era le único que intentó hacer algo por mi casa.
Cuando quemé el lugar, fue para que nadie pudiera hacerle daño. Yo no tenía en aquel tiempo el dinero para mantener esta casa y no quería que la vendieran a nadie más. No soportaría que otros humanos compartieran el lugar en el cual había vivido momentos tan felices. No podía.
Entré como siempre en el lugar, como si nunca lo hubiera abandonado. Caminé hasta lo que alguna vez fue una sala de estar o eso creo recordar, no tenía más de cuatro años cuando me alejaron de aquí y en los años posteriores, mi cobardía no me había permitido volver. No fue hasta que cumplí los quince cuando me decidí a volver; en realidad yo no decidí. Sasuke me había dado los ánimos para hacerlo y por supuesto que eso ayudo muchísimo a lograrlo. Sin embargo a esas fechas, el lugar ya estaba en pleno deterioro.
Después de aquel día, este se había vuelto un lugar propio de nosotros. Le habíamos hecho algunos arreglos. Habíamos instalado unos sillones, pintado algunas paredes, comprado algunos artefactos pero con el tiempo todo se perdió. Todo desapareció junto con él.
Después del accidente - del cual aun no creía posible que Sasuke saliera vivo- mi dinero se esfumo y no pude continuar manteniendo este lugar, así que en mi arranque de desesperación la quemé, tal como les había dicho antes.
Recorrí con anhelo aquellos pasillos, acariciando cada una de sus murallas y al llegar a nuestra sala –mía y de Sasuke- me senté bajo los rastros de algún tipo de sillón. Gracias al fuego ya no podía diferenciarlo claramente, pero algo en su forma y color me dio la intuición de que se trataba del de Sasuke. Una punzada me llenó el pecho con sólo pensarlo, con sólo recordarlo.
De repente en el piso de abajo sentí unas pisadas, eran precavidas, lentas y seguras. Una imagen golpeo mi mente fuertemente logrando que por un segundo perdiera la conciencia de lo que a mí alrededor ocurría.
Otra vez no. Pensé pero ya era demasiado tarde, ya estaba ocurriendo. Estaba teniendo una visión.
Demasiadas imágenes pasaron de una sola vez, intenté descifrarlas todas pero me era imposible. Era capaz de verlas pero no de entenderlas. Tal como me sucedía siempre.
Un auto. Un grito. Una silueta vestida de negro. Un cuchillo en mis manos. Otra vez aquel grito. Un empujón y un punzante dolor en mi muñeca. Unos ojos oscuros llorando. Unos brazos rodeándome. Una voz recitándome palabras de amor, unos labios depositando besos en mi frente desesperados. Y por último estaba nuevamente aquel dolor, que me robaba la vida poco a poco.
¿Cómo se supone que interprete yo eso? Muy bien, algo tenía claro según esto yo lo volvería a intentar. Y al parecer me iba a resultar. ¡Fantástico! No obstante no comprendía lo demás, no tenía lógica alguna. ¿Quién lloraría por mi muerte?
Tenía en mi mente dos ideas; la primera me parecía demasiado morbosa para siquiera considerarla y la segunda me oprimía el pecho con fuerza. La primera se me iba descartada, no valía la pena soñar que Sasuke derramaría lágrimas por mí. Eso nos dejaba con la segunda opción. ¿Sería Hinata capaz de llorar mi muerte? La sola idea me provocaba espasmos de tristeza. ¡Ella no debía preocuparse por mí!
Una vez más escuché aquellos pasos, ya estaban en la planta que me encontraba y su velocidad aumentaba. Me levante un poco mareado y adopté una precaria pose de lucha mientras intentaba levantarme por completo, esfuerzo que no dio frutos y caí al helado suelo.
Levanté la vista, aun nublada por la reciente visión pero nunca estuve preparado para lo que vi. Nunca sería capaz de confundir aquel rostro y a pesar de mi estado, las comisuras de mis labios inconscientemente se elevaron en una pequeña sonrisa de bienvenida cosa que no pareció pasarle desapercibida y respondió con su típica sonrisa torcida.
Ahí, frente mío estaba mi azabache, mi amado que me miraba con su típica arrogancia Uchiha y sus ojos inexpresivos.
Le di una sonrisa nerviosa y en su rostro afloro una chispa amenazadora, que debo admitir me intimido muchísimo. Dio un paso hacia mí y mi cuerpo tembló. Avanzo otro y mi manos me cubrieron. Dio un tercero y mi cuerpo ya estaba paralizado de miedo. Aquellos ojos negros parecían querer comerme, querer asesinarme, era más del odio que podía soportar. Me cubrí la cabeza simultáneamente a la vez que grite "aléjate de mí" con un toque histérico en mi voz.
No me pregunten por que reaccioné así, si pudiera mentirles les diría que fue nerviosismo pero yo mismo sabía que más que eso era un horripilante miedo. Un miedo a su odio, a su rechazo.
Él se paro en seco y empezó a reírse estruendosamente. Me quedé con el corazón en un puño.
- ¿No quieres que me acerque?- dijo con maldad- ¿estas seguro de ello, Naruto?
Asentí frenéticamente y él rió más fuerte, se acerco más a mí y bruscamente me levanto del suelo acercándome a su cuerpo. Sus manos se apoderaron de mi espalda y una de ellas aferró rudamente mi nuca obligándome a besarlo. Este beso no era como el anterior, este demostraba odio, violencia, desesperación, venganza; cosas que remarcaban mi hipótesis de que él simplemente me aborrecía.
Quise separarme, quise apartarlo pero mi cuerpo lo necesitaba, mi cuerpo lo reclamaba, mi cuerpo se ofrecía a su tacto. ¿Me le estaba entregando?
No mierda; ¡esto no era posible!
Mi conciencia recupero el control de aquel momento y patee suavemente a Sasuke lejos de mí, él no me evito y cayó al suelo. Aun así seguía sonriendo, se levanto mientras se limpiaba un pequeño hilo de sangre de sus labios y me sonrió con lujuria y maldad. ¿Que pensaba hacerme? Si pensaba violarme nunca lo dejaría, por lo menos mi mente se negaría.
Casi a una velocidad pasmosa me arrinconó contra el muro del cuarto y me volvió a besar ferozmente, esta vez al no recibir respuesta de mi parte mordió mi labio con locura y al intentar quejarme introdujo su experta lengua en mi boca. Era intoxicante, la sensación que me produjo el que tocara mi lengua con la suya, que recorriera mi boca como si fuera suya.
Un escalofrío me recorrió la espina y sin darme cuenta el había entrometido sus manos por debajo de mi camisa acariciándome la piel de la espalda. Solté un leve suspiro y saboreando la lengua de mi contrario una ola de placer se hizo presente.
-¿todavía quieres que me aleje?- preguntó sobre mis labios con maldad. No había otra palabra para describirlo.
Aun conciente asentí pero sus manos hacían estragos con mi control, era casi imposible idealizar un plan de defensa si él me brindaba aquellas sensaciones. Mi entrepierna comenzó a despertar y yo ya no podía aguantarlo. Quería más de Sasuke, deseaba más de él, necesitaba más de él.
- tu cuerpo no dice lo mismo ¿ne?- lo último lo dijo mordisqueando mi oreja, cosa que no me ayudaba mucho a negarme.
Sus labios se acercaron a la piel de mi cuello y comenzaron a besarlo con pasión, entremezclaba cortos besos con pequeñas lamidas y de vez en cuando mordisqueaba marcándome como su propiedad. ¿Por que Sasuke no se detenía? ¿Por que yo no lo hacia? ¿Hasta donde pensaba llegar?
-sa-Sasuke... de-déjame... yo...no...quiero.- dije con lo que mi voz me permitía pero para empeorar la situación solté un pequeño gemido cosa que arruino mi petición.
- Yo veo que si quieres... ¿acaso no te gusta?- continuó con su labor fervientemente.
Yo no podía. Realmente no podía alejarlo, no era tan fuerte. Mi razón no era tan fuerte y él le estaba proporcionando lo que alguna vez había pasado por mi mente en mis momentos menos inocentes pero él no me quería. Él me odiaba, no podía dejarlo hacer a su gusto.
Junté todas mis fuerzas, las pocas que guardaba en algún lugar incierto de mi cuerpo y le pegué el rodillazo más fuerte de toda la historia en el vientre, Sasuke soltó un pequeño grito y me soltó de inmediato. Se agarró el estomago en un auto reflejo y comenzó una sarta de maldiciones.
Yo me encontraba a su par intentando recobrar el aliento, lo miré dolido. No por que yo lo amará se podía aprovechar, no podía. Al que yo conocía –o creía conocer- era una persona dulce, confiable y sobre todo respetuosa ¿Qué había ocurrido con él? ¿Tanto había cambiado en un año?
- ¡TE ODIO!- gritó intencionalmente contra mí- ¿lo entiendes? ¡TE DETESTO! ¡TE ABORREZCO!
Mis ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, volvía a ser una nenaza. Ya no daba más, sólo quería un descanso y sabía bien como encontrarlo; me voltee y sin mirarlo susurré.
- que lástima que yo no pueda decir lo mismo de ti, Sasuke.
Dicho esto eché a correr piso abajo y luego me escabullí en un rincón que sólo yo conocía de esa casa, ni siquiera al mismísimo Sasuke se lo había mostrado.
…Continuará…
(se escucha Lucybell de fondo)
Holaa a todos! ¿cómo han estado? ¡espero que estupendo! ¡gracias por su apoyo y por todavía seguir leyendo! ¡llegamos al capitulo 10! ¡es hasta el momento el fic más largo que he subido/continuado y todo gracias a ustedes!
En serio han sido un gran apoyo, al dejarme sus comentarios motivandome a terminar, a subir cada semana y a seguir inventando. ¡muchas gracias a todos! Y como ya se habran dado cuenta gano la opción…
¡¡Hasta el próximo capitulo!! ¡avance como siempre abajo!
Aylin Cullen
PD: a falta e creatividad…no hice avance ùú asi que tendran que imaginarse algo..no sé yo… les daré la pista de que el próximo será narrado por Sasukito
