Tori:- hola chicos, estem esto es rápido- tiene puesto una falda azul cielo, una chemise blanca con en borde de las mangas en azul, y zapatos morados deportivos. Su cabello está recogido en una cola de caballo alta- perdón si no les gustó el capitulo anterior, mejoraré. Como digo, de los errores se aprende. Tengo que irme, disfruten. Si les gusta dejen sus adorables Revs. Deséenme suerte- sale corriendo de la oficina.
ACOMPAÑAR:
-repítemelo, porque no lo entiendo- pidió una confundida Stormfly. Ella, Astrid y Elsa, se encontraban en la habitación de la dos últimas. Astrid se encontraba sentada sobre su cama, con un pijama de botones de color azul, el cabello suelto y mojado. Elsa se encontraba detrás de ella haciéndose una trenza, usaba una blusa de tiros gruesos, de color azul y una falda de jeans. y Stormfly se encontraba parada frente a ellas dos, de brazos cruzados; vestía un vestido de color gris, largo hasta la rodilla, y unas balerinas, su cabello recogido en una cola de caballo, y se había hecho mechas verdes también.
-fácil, yo la acompaño en esa cita doble, y ella lo toma como su regalo de este y su próximo cumpleaños- le respondió Astrid a la ligera.
Stormfly la vio como si estaba loca, definitivamente su mejor amiga lo estaba- Astrid ¿qué piensa Hiccup?- le preguntó con un ligero tic en el ojo.
-ya le explique y él lo entendió- se encogió de hombros restándole importancia.
- bueno, pero me sorprende que hayas aceptado así de rápido.
-así de rápido- exclamó incrédula Elsa- estuvo todas las noches del mes pegada a esa puerta- señaló la puerta de la habitación.
-hasta que ayer me ofreció ese trato, yo lo redondee a dos y pum, las dos ganamos- estiró los brazos y se echó hacia atrás, cayendo en las piernas de la otra rubia.
La rubia de mechas verdes y puntas azules, suspiró derrotada y se lanzó a la cama de Astrid- con razón no la había visto todas estas noches del mes- ese comentario ocasionó risas de parte de las dos rubias.
-por cierto- Astrid habló después de algunos minutos de cómodo silencio- hablando de eso- se paró sin dificultad y caminó hasta la puerta del baño, al tenerla en frente, volteo el rostro- debo cambiarme, la cita es en 20 minutos- y se metió al baño. Las otras rubias lo único que hicieron fue negar con la cabeza. Astrid salió después de pocos minutos vestida con una camisa blanca de mangas largas y cuello redondo, era una camisa sencilla; sus pantalones de cuero marrones, de talle a la cintura, la camisa por fuera, un cinturón de aros de metal que le ajustaba la camisa en la cintura; unas botas de color café, un collar largo con picos de color plateado, y el cabello recogido en su habitual trenza.
-¡te ves muy bien, Astrid!- exclamó Stormfly, su mejor amiga sonrió poquito, agarro su bandolera y camino hasta la puerta.
-¿no te vas a poner maquillaje?- le preguntó Elsa sabiendo la respuesta. Astrid había casi cerrado la puerta. Las muchachas vieron como salía el brazo de Astrid y les mostraba el dedo medio. Las dos largaron a carcajadas.
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Astrid corría por el campus a lo que más que daban sus botas, debía llegar a tiempo, o si no Brutilda se le pegaría como la gripa.
Llego a las puertas de la universidad para encontrarse a la persona que estaba buscando… y a los dos chicos que no conocía. Bueno, si los conocía, a uno si a otro no. Y lastimosamente al que no conocía era su "cita".
-Brutilda-saludó al llegar donde estaban esos tres. Su amiga usaba unos pantalones ajustados de color rojo, unos tacones de color negro, una camisa sin mangas, cuello de corazón, ajustada hasta sobre la cintura y con volados después, de color gris; una cartera minimalista, cabello ondulado, suelto; y una cadena de plata; estaba agarrada del brazo de su cita.
-Astrid- saludó efusiva, Astrid tuvo que forzar una sonrisa- él es Kronk- Astrid saludó al chico con un movimiento de mano- era alto, musculoso, de cabellos negros, guapo, traía una guayabera de color azul, unos jeans, y unos zapatos deportivos-, él le contestó con una cálida sonrisa- mi cita, y él es Victor, la tuya- Astrid le saludo de la misma manera que hizo con Kronk. Vestía una camisa amarilla, unos pantalones rojos, y unos zapatos blancos; era bajito, delgado- como una astilla-, de cabello negro, y tenía la cabeza desproporcionada al cuerpo.
El chico le giñó el ojo, y Astrid tuvo que dar todo de sí, para no vomitar y golpearle la cara- lo haces para no comprarle un regalo a tu amiga-pensó la rubia intentando reprimir que sus cejas se fruncieran- ahora que lo pienso, suena como si no quisiera a Brutilda, pero es demasiado exigente- siguió pensando.
-bueno, ¿nos vamos?- habló Kronk al darse cuenta del silencio que se había puesto en el grupo.
-claro, ¿a donde vamos?- preguntó Astrid con un interés forzado.
-es una sorpresa, preciosa- le habló Victor mientras le mostraba su antebrazo, para que ella, ella, Astrid Hofferson, la chica que quiere golpearlo en ese momento, le sostenga del brazo.
Astrid vio la cara suplicante de Brutilda, botó todo el aire que tenia, y se sostuvo del brazo de eso, como había decidido llamarlo- nota mental: desinfectarme el brazo cuando esto termine-.
-genial, entonces guíennos- habló Brutilda mientras se acurrucaba en el brazo del pelinegro, quien le dio una dulce sonrisa. Astrid asintió. Y así todos salieron del campus de la universidad. Astrid pedía a gritos que nadie quien la conociese la viera así, y le dijera a su novio, aunque él ya sabía, y a ella no le importaba lo que la gente pensara de ella, pero no quería a tipejas andrajosas detrás de Hiccup.
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Estaban caminando por las calles del centro de Berck, estaba cálido ese día- comparado a los demás días del año, claro-. Los cuatro iban en silencio, cada tanto Victor le lanzaba miradas "seductoras"- si se les puede llamar seductor a que un hombre haga duck-face, y entrecierre los ojos- a Astrid, quien solo lo ignoraba mirando al frente. Se sentía aliviada de no llevar tacón- claro, una vez a la cuaresma era que los usaba-, porque si no, se verían aun peor; ella era una chica alta y esbelta, y él era, bueno, como decirlo sin ser grosera, un cerillo andante, sip, eso era, un cerillo andante, que le llegaba a la cintura. Le pareció gracioso pensar en cómo los vería la gente, una chica perfecta- como le llamaban los desconocidos- al lado de eso. Astrid recordó como era su novio hace 6, 7 años, era la cosa más adorable y tierna del mundo- tanto interna como externamente-, bueno eso era lo que ella veía, y no le importaba como vieran los demás a su Hiccup, pero aun recordaba que era ella quien debía inclinarse para besarse…
-llegamos- anunció Kronk. Astrid miró al frente para ver a donde habían ido, genial una heladería- por lo menos mantendré a eso con la boca llena para que no me hable, y quien sabe tal vez se ahogue por "accidente"- a ese punto de los pensamientos de Astrid, ya ella se encontraba con una sonrisa llena de malicia.
-Astrid- le llamó asustada Brutilda. Ella salió de sus pensamientos sacudiendo la cabeza.- ¿te encuentras bien?
-mejor que nunca- dijo con una sonrisita, sin dejar de mirar al frente.
-bueno- sin estar del todo segura- entremos- todos estuvieron de acuerdo con la rubia. Kronk les abrió la puerta a las dos, pero primero paso fue Victor, ocasionando caras molestas en los otros tres.
-lo siento por eso- murmuró el dulce muchacho. Astrid le dio una pequeña sonrisa y se encogió de hombros, restándole importancia, y Brutilda solo le dio un beso en la mejilla- claro que para eso, aun con tacones, tuvo que pararse un poco de puntillas para hacerlo-.
Entraron al local. Se veía agradable, caminaron hasta la mesa que había escogido eso, como ahora también lo llamaba Brutilda. Astrid se sentó- de mala gana- frente a eso, y Brutilda frente a Kronk.
-bueno iré por mi helado, no se ustedes pero yo tengo hambre- se levantó Astrid, a esos momentos quería una buena porción de chocolate.
-tranquila yo voy-se paró - y voy por el de Brutilda, el mío y el de Víctor- se ofreció Kronk al darse cuenta que el otro pelinegro no haría nada.- por lo menos sigue la regla de el burro se nombra de ultimo- pensó Astrid divertida.
-bueno, si quieres acompáñame, yo se que va a elegir Brutilda, y supongo que tu sabes que va a elegir…-iba a decir eso- Víctor- dije que iba.
-está bien-aceptó él.
Al rato regresaron con cuatro tinas de helado- el de Astrid era de chocolate y florida, el de Brutilda era de limón y chocolate, el de Kronk era de chocolate y ron con pasas, y el de eso era de coco y mantecado-. Se sentaron todos a comer tranquilamente. Kronk y Brutilda entablaron una conversación amena, y Astrid ignoraba las insinuaciones de eso,comiendo helado.
-bueno Kronk, ¿donde conociste a Víctor?- preguntó Astrid con verdadera curiosidad de cómo un chico como Kronk, conocía a un eso como eso.
-bueno, es- se rascó nerviosamente la nuca- mi compañero de habitación- soltó en un suspiro. Astrid sintió lastima por el pobre chico, y Brutilda también; ahora en ese momento Astrid deseaba mucho más que eso se ahogara con el helado.
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Ya las dos rubias se encontraban regresando de la "cita". Terminó mucho mejor, Astrid ignoró a eso durante toda la "cita", las dos charlaron con Kronk, y Astrid les daba sus momento para estar a solas. Y después de dos raciones de helado habían decidido dada por terminada la cita.
-bueno, ¿piensas llamar a Kronk?- preguntó Astrid curiosa de cuál sería la elección de su querida amiga rubia. Las dos ya habían llegado a lugar de separarse, Astrid iría a lo de Hiccup, y aprovecharía para desinfectarse el brazo, porque por supuesto que lo haría, y Brutilda iría a la habitación de Astrid donde estaban las otras dos rubias.
-lo pensare, me agradó, y es muy guapo, Astrid- la mirada soñadora de Brutilda ocasionó que Astrid rodara los ojos- por cierto ¿piensas salir con Víctor de nuevo?- preguntó divertida, la pregunta causo que Astrid perdiera todo el humor que tenia. Victor le había estado preguntando todo el camino de regreso a casa si tendrían una segunda cita.
-púdrete- se dio la vuelta molesta y se fue refunfuñando por su camino, mientras dejaba a una Brutilda que se partía de la risa.
