Capitulo 9: Boliche
Terry POV
Regrese a mi casa cerca de las cuatro de la madrugada, la casa estaba en completo silencio, las risas de Karen ya no se escuchaban, seguramente había caído rendida por tanto alcohol, el auto de Flammy ya no estaba, ella y su hermano se habían marchado ya. Desee dormir en el sofá, no quería subir y encontrarme con Susana dormida en mi cama, a pesar, que durante meses desee que regresara, hoy, deseaba que se fuera.
Subí pesadamente por las escaleras hasta llegar a la puerta del cuarto de mi hermana, la abrí despacio y ahí sobre la cama se encontraba ese pequeño demonio al que yo tanto quería y la que tantas veces me había pedido que no me casara. Si tan solo le hubiera hecho un poco de caso, en estos momentos yo no estaría con Susana y seria libre para amar a Candy, para decirles a su padre y a su hermano que ella era la mujer con quien quería estar toda mi vida. Pero claro, como buen hermano mayor, ignore a Karen todo el tiempo, hoy sabía que su frase era cierta: Nunca apuestes contra Karen.
Le di un suave beso en la mejilla y salí del cuarto, subí las escaleras y entre a mi cuarto, Susana no estaba, solo se escuchaba el ruido de la ducha abierta, estaba cansado así que me quite la camisa y el pantalón y entre en la cama. Me perdí en mis sueños hasta que sentí algo de peso sobre mí y unos húmedos labios contra los míos. Abrí los ojos y ahí estaba Susana envuelta en una toalla, con el cabello despeinado y húmedo. Una vez más no quise hacer comparaciones, pero definitivamente era imposible no pensar en Candy aquella vez que se quedo en mi casa y la vi casi de la misma forma.
—Susana ¿Qué haces?
—Quería un poco de intimidad con mi marido —me susurro en el oído— después de más de un mes… te extrañe ¿tú no?
—Susana son casi las cuatro de la mañana —no respondí su última pregunta— quiero dormir.
— ¿Por qué no pensaste que era muy tarde antes de ir por esa niña? —se quito de encima mío y empezó a vestirse.
—Por eso lo hice, por que era muy tarde para que anduviera sola.
—Si claro —el sarcasmo era evidente— y me dejaste a mi sola, parece que no te dio gusto que regresara, me dejaste con tu hermana borracha la cual no me bajo de bruja y golfa.
Reí en silencio, no me gustaba que Karen la insultara, toda mujer a mi parecer merecía respeto, pero debió ser muy divertido ver a mi hermana ebria diciéndole todo lo que pensaba a Susana.
—Lo siento, ya sabes como es Karen —se acostó en la cama y recostó su cabeza en mi pecho, con delicadeza la aparte y me puse de costado, dándole la espalda— que duermas bien Susana.
La escuche resoplar con disgusto pero no le puse mucha atención, rápidamente me quede dormido.
Candy POV
— ¿Cómo pudiste? —Grito Karen— tengo que preparar un funeral.
—Karen… es solo un vestido —tome la tela desgarrada y la tire al suelo.
— ¡No! —Salto de mi cama y tomo el vestido antes de que cayera al piso— tendrá su despedida como se debe.
—Eres una exagerada —rodé los ojos.
—No, es único, no hay otro igual y tu… momento ¿tu lo rompiste? —alzó una ceja.
—Si —mentí— no podía correr a gusto con ese vestido tan entallado, así que lo rompí.
—Claro —sentí que no me creyó— bueno, le llamare a Flammy, para irnos de compras.
—Karen no, no puede ser que por un vestido tú me lleves de compras todo el día.
— Lo siento, tienes que aprender a no romper mi ropa —saco su celular y marco el numero de Flammy— ¡Flammy! Arréglate, pasamos por ti en media hora, nos vamos de compras… si… no lo sé… yo le pregunto… adiós.
Colgó y me dedico una mirada llena de preguntas, sin decir nada se dirigió a mi armario y entonces noto la chaqueta de su hermano sobre mi mecedora.
— ¿Y esto? —Alzó la chaqueta con un dedo— me dijo Flammy que Terry salió a buscarte ayer luego de que salieras corriendo… ¿Qué paso? ¿Por qué te fuiste así cuando llego la bruja de cuento barato?
—No lo sé, estaba borracha y…
— ¡Mentira! ¿Pero qué crees que soy tonta? —se sentó en la cama y me hizo mirarla a los ojos— a ti te gusta mi hermano, se que te beso en la playa, y este mes en el que el muy tonto te ignoro estabas triste, y hoy, después de lo que paso ayer te brillan los ojitos como nunca antes. ¿Qué paso?
—Creí que tú lo sabias todo —me burle.
—Si, pero a veces el alcohol interfiere con mi don.
— ¿Don?
— Candy… —me miro seriamente, pero aún así sus ojos tenían ese toque de chantaje para hacerte sentir mal y que le contara todo.
—Esta bien, te cuento cuando estemos en el auto, mi hermano no puede saber y además aprovecho que este Flammy también para no tener que repetirle todo a ella.
Karen busco la ropa adecuada para ir de compras. Solo a ella se le ocurría. Me bañé, me vestí y bajamos a la cocina donde ya estaban Anthony y Albert.
—Buenos días familia.
—Mi amor, ¿Cómo te la pasaste ayer? —Albert se dio la vuelta y me abrazo— supe que alguien te secuestro.
—Esa fui yo —salto Karen— y Albert lo siento pero tu hija masacro un vestido único, y tiene que pagármelo yendo de compras todo el día.
—No lo masacre, es injusto que por una rasgada tenga que pasar todo el día con una compradora compulsiva.
La risa de Anthony inundo la cocina.
—Recuerdo haber visto un thrailer sobre una película… —Anthony puso una mano en su barbilla simulando recordar— ah si 'Loca por las compras' ¿no la protagonizas tu Karen?
Todos nos reímos, excepto Karen quien miraba a mi hermano como si lo quisiera asesinar.
—Ya Karen —Anthony borro su tonta sonrisa— era broma.
—Bien, será mejor que nos vayamos antes que tu hermano termine peor que mi pobre vestido —rodé los ojos, definitivamente nunca olvidaría lo de su vestido.
—Diviértanse —nos deseó Albert.
—Claro.
—Imposible —me quejé una vez que Karen me arrastro hacía un coche BMW negro.
Llegamos en cinco minutos por Flammy y fuimos directo a Chicago a un divertido día de compras –nótese el sarcasmo-. Al llegar al centro comercial, lo primero que hicimos fue ir a desayunar puesto que Karen no nos había dado tiempo. En cuanto me senté me bombardearon con preguntas.
— ¿Y entonces? —la mirada de Karen brillaba.
— ¿De que hablas? —fingí inocencia.
—Oh vamos Candy, ¿Qué paso ayer después de que llegara la esposa de Terry? —esa era Flammy, no se andaba con rodeos.
—Si les digo, ¿prometen que nos iremos más temprano de aquí?
—Prometido —aunque en el rostro de Karen veía una doble intención.
Suspire resignada y conté todo lo que había pasado la noche anterior, sin omitir ni un solo detalle ya que Karen parecía saber cuando me saltaba algunas cosas algo personales, y como no, si cada que recordaba los besos de Terry me ponía roja.
— ¡Si! Lo sabia —gritó Karen y comenzó a reírse— me da mucho gusto saber que tú y Terry por fin aceptaron lo que sienten el uno por el otro, claro, también me da gusto que Susana tenga unos cuernos enormes.
Rodé los ojos y mire a Flammy quien estaba seria y miraba hacia otra parte.
— ¿Pasa algo Flammy? —pregunté.
—Estaba pensando —me dirigió la mirada— hay una frase: 'no hagas lo que no te gustaría que te hicieran' y no me malinterpretes, me da gusto que estés enamorada pero, nunca había visto que tu mirada brillara así solo que…
—Flammy, yo sé —interrumpí— que esto esta mal en el sentido de que él esta casado, pero ¿Qué hago entonces?
—Ámalo y disfrútalo —Flammy me sonrió— tú sabes la historia de mis papás, Karen… mi papá dejo a mi mamá por su secretaria, por eso estoy algo traumada.
Rió sin ganas y suspiró.
—Flammy, yo sé lo que pasaste, y créeme que si Susana fuera la mitad de buena mujer que es tu madre, y si hubiera hijos de por medio, yo no lo haría.
—Disculpa mi mal humor —se disculpó sinceramente— solo fue la impresión, pero debes tener cuidado con Anthony.
—Lo sé, por eso esto no debe salir de aquí… y sé que cuento con ustedes.
—Obvio —grito Karen— cuñada… cuenta conmigo para todo incluso para sus encuentros a escondidas, es más, estaba pensando que podemos salir esta noche, es sábado y necesitamos divertirnos, llamare a Archie para que vaya por Anthony y Terry con el pretexto de una tarde de chicos, obvio para que Susana no venga y casualmente nos encontramos con ellos.
Karen daba grititos desde su asiento y por primera vez quería gritar junto con ella, más feliz no podía estar.
Terry POV
Estaba sentado tocando la harmónica en una melodía que hacía poco más de un mes había empezado. En aquel momento no sabía que me había llevado a componerla, pero hoy sabía que las notas salían con ternura y amor cada que pensaba en Candy. Le di unos arreglos y la toque por última vez para comprobar que estuviera lista. Justo en la última nota escuche la voz de Susana.
—Amor —sentí su aliento contra mi cuello y sus brazos rodeando mi cintura— estaba pensando que quiero que me lleves a dar un paseo, quiero comprar ropa… tengo pura ropa de verano y la de invierno ya la use.
Estaba a punto de responder cuando mi celular sonó.
— ¿Diga?
—Terry, habla Archie, prepárate porque voy por ti.
— ¿Y cómo para qué? —pregunté, ya que no teníamos planes.
—No lo sé, son órdenes de tu hermana, me pidió que no hicieras planes con Susana, bueno se refirió a ella con otras palabras —rió entre dientes— pero bueno, la idea es que en 20 minutos Anthony y yo pasamos por ti, adiós.
Colgué complacido y me gire para ver a Susana.
—Lo siento, Karen me acaba de llamar, el auto de mi padre se descompuso y necesito ir por ella.
—Perfecto entonces vamos por ella y de ahí nos vamos de compras, a ella le encanta, quizás así me la gane.
—Me gustaría más ir solo —su cara de disgusto me avisaba una serie de gritos y berrinches— quiero hablar con ella respecto a su actitud contigo, a solas y ya después la invitas para ir de compras.
La idea pareció gustarle ya que me sonrió y asintió.
—Entonces me quedare aquí, te preparare una cena deliciosa y por la noche…
Dejo la frase inconclusa y una sonrisa picara apareció en sus labios, me beso en los labios y me deje llevar por un segundo, después, gentilmente me separe, aunque parecía absurdo sentía que traicionaba a Candy, y a mí mismo.
Subí a mi cuarto y tomé un rápido baño. Cuando salí me encontré con un mensaje de Karen en mi celular donde me decía que ropa ponerme y que por ningún motivo dejara mi auto. Le hice caso, como siempre, y me vestí rápidamente.
Al bajar encontré a mi madre conversando con Susana en la sala.
—Wow, estas guapísimo —sonrió Susana.
—El mismo retrato de su padre —halago Eleanor.
—Definitivamente —dijo Richard quien bajaba las escaleras— no cabe duda que somos guapos.
Reí junto con él mientras pasaba uno de sus brazos sobre mis hombros.
— ¿A dónde vas hijo? —pregunto mamá
—Iré por Karen, parece que el coche la dejo tirada en medio de Chicago.
—Oh no —suspiro Richard aún a mi lado— ¿Qué le hizo ese monstruo a mi auto? Más bien… ¿Quién se lo presto?
—Ella no necesita pedirlo prestado, amor —dijo Eleanor— ya sabes que ella toma las cosas y tú no puedes decirle nada.
—Puedes liberarte de los nervios que te atacan cada que toma tu auto, o liberarme a mí cuando se lleva el mío, quiere un Porshe para su cumpleaños.
—Lo pensaré —murmuró mi padre.
Escuché un auto estacionarse frente a la casa y vi el jeep de Anthony, tome las llaves del auto y me despedí. Al salir les expliqué que mi hermana me exigía llevar mi auto y salimos los tres rumbo a Chicago.
Candy POV
— ¡Ya por favor! —rogué después de salir de la quinta tienda con 4 bolsas en cada mano.
—Esta bien —dijo Karen, — solo porque necesitas guardar fuerzas para el boliche.
— ¿Boliche? —me sorprendí— no creo que sea buena idea. Yo no sé jugar.
—No es buena, es excelente —lo ánimos de Karen no cesaban, me gustaría saber donde guarda las pilas para quitárselas un rato.
—Vamos Candy, no será tan malo —Flammy me abrazo mientras caminábamos al estacionamiento— nosotras te enseñaremos, además ahí estará Terry.
Me guiño un ojo y me soltó, caminando frente a mí con una elegancia digna de envidiar. Llegamos al auto y guardamos las bolsas, y partimos rumbo al boliche, en todo el camino mi corazón palpitaba con fuerza pidiendo a gritos salir de mi pecho. Y es que no solo eran los nervios de hacer el ridículo frente a decenas de personas. Era también volver a ver a Terry después de anoche, ¿como tendría que actuar? ¿habíamos quedado como pareja? ¿o estaríamos alejados hasta que él fuera libre?
Una vez que llegamos al boliche y entramos al estacionamiento visualice el jeep de mi hermano y junto a él estaba el Peugeot. Mi corazón se acelero mucho más y sentía que dentro del silencio del auto, Flammy y Karen podían escucharlo. Antes de bajar del auto, Karen me miro por el espejo retrovisor y me sonrió con complicidad. Flammy y ella bajaron con elegancia y yo, me tropecé el salir, pero unos fuertes brazos rodearon mi cintura y evitaron mi cita con el suelo.
—Gracias —susurré al levantar la vista y encontrarme con sus ojos verdeazulados que brillaban por algún motivo, además claro, de un dejo de burla.
—Es un placer —puso esa sonrisa que tanto me gustaba y me puso derecha sobre mis pies.
—Esto será divertido —rió Anthony— Archie te apuesto a que la bola de mi hermana se pasa a la otra línea por lo menos unas cinco veces.
Abrí mi boca para reclamar que me usara a mí y a mi inexperiencia en el juego para ganar dinero. Pero la respuesta de Archie me dejo sin palabras.
—Acepto, pero yo opino que serán más de cinco.
—Echo —sonrió mi hermano y entraron al establecimiento detrás de las chicas.
Escuche a Terry reírse entre dientes y quise dirigirle una mirada envenenada, la cual se desvaneció en cuanto vi su rostro. Mientras reía mantenía sus ojos fijos en la puerta y antes de que pudiera notarlo, sentí sus dulces labios sobre los míos. Se movían lentamente contra mis labios, fue un beso tierno, dulce y rápido, ya que corríamos el riesgo de ser vistos por mi hermano o por cualquier otra persona de Lakewood que casualmente se encontrara por aquí.
Entramos sin ningún tipo de contacto físico pero si lo más cerca que se podía uno del otro. Nos sentamos en la mesa que Karen y Flammy ya habían elegido y Terry se fue con los chicos para ayudarlos con las bebidas y botanas.
Comenzamos a jugar en dos equipos, Archie, Karen y Flammy contra Terry, Tony y yo. Obviamente Terry y Anthony lo hicieron todo, las pocas veces que me toco tirar, o se iban por el canal o tiraban uno o dos pinos solamente. Aun así ganamos.
Para la segunda ronda decidimos ponernos las mujeres contra los hombres. Karen se desplazaba con mucha elegancia y además jugaba como profesional. Flammy por su parte no se quedaba atrás, para nuestra mala suerte, el último tiro, el cual decidía si ganábamos o perdíamos, me tocaba a mí.
—Hagamos una cosa —sonrió Anthony luego de hacer una chuza— si ustedes ganan, lo cual dudo, tendrán que irse en el auto de Candy a la escuela por una semana.
Iba a replicar por usar mi auto y burlarse de su lentitud pero Karen fue más rápida.
—Aceptamos, pero si ganamos ustedes tres se irán en su auto dos semanas y nosotras en el auto de Terry
—No metas a mi auto en esto
—Vamos Terry, ¿de verdad crees que ganaran? Candy es quien va a tirar, con suerte y se le cae la bola en los pies —se burlo Anthony y Terry escondió una sonrisa.
—Me gustaría ver a Karen llegando en el auto de los picapiedra —se burlo Terry— esta bien.
Karen sonrió con malicia y se giro para verme.
—Lo harás —se apunto la cabeza con un dedo mientras me entregaba la bola. La tome con más desconfianza que nunca, tenía en mi cinco pares de ojos pendientes de lo que iba a hacer. Esto era más por el orgullo de mi señor auto que nada, me gustaría ver a Terry manejando mi pickup mientras yo iba alegremente en su Peugeot. Camine con decisión y arroje la bola como Flammy me lo había explicado. El camino hasta el final fue lento, pero esta vez no se desvió hacia los canales, si no que llego de lleno al centro haciendo una chuza, lo cual nos dio la victoria.
Grite y brinque mientras sentí a Flammy y Karen abrazarme y brincar conmigo. Cuando los vi, los tres estaban sorprendidos y sus estúpidas sonrisas habían desaparecido.
—Esto es tú culpa Anthony —gruñó Terry— tú y tus estúpidas ideas.
—No puede ser, ¿Cómo el sexy profesor Anthony va a llegar en esa chatarra?
—Tony, no me subestimes, por cierto, mi bola no se fue a las otras líneas ni una vez, el dinero que apostaron los dos me lo deberían de dar a mi —sonreí disfrutando la derrota de mi hermano, la vergüenza de Archie y el enojo de Terry.
—Oh Terry, luego me dices que se siente llegar en el auto de los picapiedra —se burlo Karen y reí con ella, sin importar como llamara a mi auto.
Las bromas no cesaron el resto de la tarde hasta que oscureció y la hora de regresar a Lakewood llego. Obviamente Karen me mando en el auto de Terry, ella se fue con Archie en el coche de Richard y Anthony con Flammy en su jeep.
Llegamos rápidamente a mi casa gracias a la loca manera de manejar de Terry, se estaciono frente a mi casa la cual estaba en penumbras. Albert había ido al rancho Stevenson a visitar a Steve y aún no había llegado, Anthony tampoco llegaba aún, había llevado a Flammy a su casa.
—Veo que te gusto mi regalo —dijo Terry tomando mi mano y jugando con el brazalete.
—Me encanto —sus ojos se encontraron con los míos— gracias por pasar la tarde con nosotros.
—Es un placer —me sonrió
—Yo pensé que la llegada de…
—Shhh —puso uno de sus dedos sobre mis labios con suavidad y después lo sustituyo con su boca, esta vez el beso fue más intenso y profundo que el que nos habíamos dado fuera del boliche, sus manos tomaron mis mejillas y me acerco más a él, yo pase las manos por su cuello y jugué con su cabello.
Entonces escuche un golpe en la ventanilla del lado del conductor, me sobresalte y vi una figura masculina de pie afuera. Terry suspiro y bajo la ventanilla.
—No espere encontrarme con esto —su voz sonó molesta y desilusionada.
Continuará…
Espacio para Charlar
¡Hola! Jajaja qué mala soy el adelanto del capítulo anterior es el final de éste, deberán esperar otra semana para saber quién los encontró. Perdón, no fue mi intención, pero es que cuando lo puse yo me acordaba que seguía y se descubría al misterioso personaje, pero ya leí bien y eso es en capítulo 10 (cuando lo vean entenderán). Me disculpo por la intriga.
Bueno, les dije que iba a publicar los sábados, pero creo que mejor lo haré entre semana, se me facilita más. Ojalá hayan disfrutado este capítulo, ¡Gracias por sus casi 90 reviews!
Ceshire…
Candy POV
—Hola —me sonrió— ¿si me recuerdas?
—Ahhh — ¿cómo olvidar a la esposa de mi 'novio'?— si, usted es la esposa del profesor Grandchester ¿cierto?
—Si, pero no me hables de usted me haces sentir vieja —realmente la sonrisa que salía de sus labios se notaba sincera, no era tan pedante como Karen la hacia ver— ¿has visto a mi marido?
Claro, acabamos de tener una sesión de besos en el vestidor del gimnasio. No, no podía decirle eso.
—No desde esta mañana, lo siento.
—Lo esperare aquí, ¿cuál es tu nombre?
—Candice, pero me puedes decir Candy.
—Que lindo nombre —por más que buscaba una señal de hipocresía en sus ojos lo único que encontré fue amabilidad y entonces… me sentí peor, desvió su mirada de la mía— ahí viene mi amor.
Mire en la misma dirección que ella y lo vi caminando junto a Karen, sonriendo aún sin percatarse de la presencia de Susana. Cuando lo hizo note que su piel lucia más pálida de lo normal y con la sorpresa reflejada en sus ojos.
