Edward Cullen
Alice metió su mano en mi bolsillo izquierdo y tomo el trozo de papel con el número de Rene.
La mujer y su hija parecen agradables -me miro con cara de perrito- ¿no sería bueno para Beth hacer nuevas amigas?
No quiero -Beth quito los ojos del televisor- esa niña es extraña
¿A qué te refieres? -Bloqueaba su mente para que no la leyera así que ocultaba algo importante- ¿Beth?
Ella se acercó a mi poco antes de que hablaran con su mamá -comenzó a explicar- y me pregunto ¿por qué tu familia es tan pálida y tienen sus ojos dorados? A lo que yo le ignore y seguí viendo ropa… ya se dio cuenta que no son ordinarios
Creo que… lo mejor sería que las invitáramos a venir una tarde… solo quiero leer su mente más detenidamente -Beth no parecía feliz con la proposición- ¿Qué sucede princesa?
Hay más -sus mejillas se ¿sonrosaron?- a ella se le escapo un pensamiento
¿Qué…? -Agacho su mirada como si le diera pena- Dímelo, no me enojare contigo
Le pareces lindo -una lagrima cayo por su mejilla-
Salió corriendo escaleras arriba hacia su cuarto y la seguí. No cerró la puerta, tan solo se subió a la cama y se tapó el rostro con una almohada.
Beth, no llores -sentía un nudo en la garganta-
Esa niña no t-te quitó los ojos d-de encima -sollozo-
Tranquila Princesa -le aparte la almohada del rostro y seque sus lágrimas- Shh, todo está bien
Me abrazo y comenzó a calmarse hasta que se quedó profundamente dormida.
Beth en verdad te quiere…
Alice estaba apoyada en el marco de la puerta. Sonrió y se fue.
¿Sera verdad? ¿Con apenas cuatro años estará enamorada de mí?
Beth Cullen
Alice le llamo a la mujer para que vinieran a casa el fin de semana. No estaba muy feliz por eso pero Edward necesitaba confirmar que la niña tenía suposiciones de lo que eran, en ese caso, tendríamos que mudarnos inmediatamente.
Con relación a la escuela, Jessica ya no me dirigía ni siquiera la mirada (gracias a Dios), como si no existiera. Me percate de su interés en otro niño, este era rubio y atractivo, por lo que Jacob me conto se llama Mike Newton y se acaba de mudar. Este me lanzaba aviones de papel durante los recreos afirmando que le gustaba y le parecía linda a lo que yo le ignoraba (por su propio bien) ya que Jacob era sumamente celoso y posesivo.
Hablando de Jacob, creo que en verdad le gusto. La forma que me mira y habla, demuestra mucha ternura. Ayer le pregunte sobre lo que le gustaba y no, y me cuenta que tenemos mucho en común.
Ese mismo día me conto las historias que le relataba su padre antes de dormir, y me sorprendí al escucharle hablar sobre una especie de tratado o acuerdo entre lobos y vampiros. Y que al parecer, ese tratado seguía vigente. Su padre le advirtió que fuera precavido y me llegue a cuestionar si su padre sabía que los Cullen eran vampiros. En fin, cuando Edward me estaba ayudando a ponerme la pijama le confié mis temores y el pareció estárselo replanteando. Me explico poco después que en la reservación donde vivía Jacob, algunos de ellos se podían transformar en hombres lobo y que tanto el como el resto de los Cullen no podían traspasar sus tierras o se rompería el tratado. Me advirtió que Jacob podría transformarse en algunos años y que cuando llegase ese momento tendría que alejarme de él, ya que los hombres lobo son muy inestables.
Asentí a pesar de que me doliera hacerle algo así a Jacob en el futuro pero decidí olvidarlo.
De lo que no me había percatado en la escuela es que Bella, la niña rara, se sentaba en el último lugar al fondo del salón y no hablaba con nadie. Se la pasaba dibujando en un cuaderno y, cuando Mike Newton le lanzaba sus acostumbrados aviones de papel los ignoraba. Hoy en la mañana trate de hablarle pero antes de llegar frente a ella salió corriendo, dejando su cuaderno de dibujo tirado en el suelo. Lo tome y traje a casa. Me lleve una gran sorpresa al ver un garabato muy parecido a Edward de principio a fin. ¡ESTABA OBSESIONADA CON EDWAD!
¿Qué haces? -Emmett me hizo pegar un salto del susto que me metió- ¿Qué tienes ahí?
Tomo el cuaderno de dibujo antes de que siquiera parpadeara y lo comenzó a hojear.
¿Quién será este chico de cabellos parados? -Soltó una carcajada-
No es mío, es de Bella -su sonrisa macabra me hizo temerme lo peor-
EDWARD, mira la obra de arte de tu acosadora humana -corrió con el cuaderno en mano-
Jasper y el resto también ojearon el cuaderno y comenzaron a burlarse de Edward. ¿Qué tiene de gracia que esa humana lo haya dibujado? Solo demuestra que esta chiflada por él.
A Bella le gusta Edward -comenzaron a gritar Emmett y Jasper- A Bella le gusta Edward
CALLENSE -Edward comenzó a subir las escaleras y entro a la habitación- Hola Beth
Hola -me tomo en brazos y sentó en su regazo- ¿Saliste de cacería?
Si -me sonrió- ¿Dónde encontraste ese cuaderno?
Bella salió corriendo cuando intentaba acercarme a ella y se le cayó -le explique- Le gustas
¿Si? No me di cuenta -dijo con mero sarcasmo- ¿Te importa?
Alce los hombros sin decir nada.
Sabes que tú eres la única chica en mi vida -sus palabras sonaban sinceras-
Por ahora -mis ojos se anegaron de lágrimas- pero ¿qué sucederá en unos años cuando yo siga siendo una chiquilla y tú te sientas más solo que nunca?, en ese momento, tendrás que olvidarte de mí y seguir con tu vida, como hubiera sido de no haber ocurrido ese accidente… arruine tu vida
Escúchame con atención -hizo una pausa- ese accidente fue lo mejor que me pudo pasar… llegaste a mi vida y la hiciste más feliz. Esa niña jamás cambiara la decisión que he tomado.
¿Y cuál… es? -Pregunte con curiosidad-
Esperarte -seco mis lágrimas- y cuando llegue el momento no dudare ni un segundo y…
No sé qué fue lo que me impulso a hacerlo, si las palabras que dijo segundos atrás o lo mucho que lo quería pero lo bese. Fue muy corto pero se sintió mucho mejor que cuando besé a Jacob la primera vez. Me sonroje y corrí hacia el baño con mi pijama para bañarme e irme a dormir. Ni si quiera pude mirarlo a los ojos y ver su reacción.
¿Qué es lo que he hecho? Era la única pregunta que se formulaba en mi mente y una y otra vez.
