UNA PUERTA HACIA EL PASADO

CAPITULO 10: LA VERDAD SE OCULTA DETRAS DE UNA ROSA

-Sr. Potter -dijo la Sra. Waltkins a través de la chimenea-. La Srita. Melissa Moorman ha llegado, dice que quiere entrevistarlo y que ya había acordado con usted la cita para el día de hoy.

-Sí -dijo Harry- por favor, hágala pasar.

-Sí, señor -dijo la Sra. Waltkins, desapareciendo de la chimenea.

Enseguida Melissa entró al despacho de Harry.

-Hola -lo saludó ella.

-Hola -contestó Harry-. Pasa, siéntate

-Gracias -dijo Melissa, observando a Harry-. Te veo muy mal. ¿Qué tienes?

-No pude pegar un ojo en toda la noche.

-¿Y eso?

-Anoche descubrí que alguien nos tendió una trampa a Hermione y a mí para separarnos.

-¿Qué trampa?

-Dos cartas falsas -dijo Harry, sacando las dos cartas de su portafolio y mostrándoselas a Melissa.

-¿Y qué piensas hacer? -preguntó Melissa después de leerlas-. ¿Vas a buscar a Hermione?

-No sé cómo reaccionaría al saberlo. Hay muchas que no entiendo, todo era un engaño muy sencillo de aclarar, y sin embargo, Hermione nunca me reclamó nada.

-¿Tú si le reclamaste?

-Le reclamé por haber terminado la relación, jamás mencione lo escrito en la carta.

-¿Tienes idea de quién fue?

-Lo he estado pensando mucho. Hermione y yo teníamos más amigos que enemigos, realmente no sé quién pudo haber sido, pero en cuanto sepa quién fue, lo voy a matar. ¿Cómo se le ocurrió separarme de lo que más amo?

-¿Realmente es ella lo que más quieres?

-Sí -contestó Harry sin dudar un segundo.

-¿Desde cuándo estás enamorado de ella?

-No lo sé muy bien -dijo Harry-. Desde Hogwarts, un día me fije en sus labios y le robé un beso, desde entonces no ha habido un solo día en que no despierte pensado en ella. En mi último año en el colegio pasaba la mayor parte del tiempo con ella, podía pasar horas en la biblioteca, sólo por estar a su lado, mis calificaciones nunca estuvieron mejor, después le confesé que la amaba y ella me confesó que sentía lo mismo por mí.

Melissa dio un suspiro con tristeza, sabía que tenía que confesarle algo que ya no podía callar más.

-Harry ¿recuerdas cuándo nos conocimos? -preguntó Melissa.

-No muy bien -admitió Harry sin querer hablar del asunto.

-Tú y yo nos conocimos hace cuatro años, Hermione acababa de irse a Escocia, y yo venía iniciando mi carrera como periodista. Quise hacerle una entrevista al nuevo Ministro de Magia y contacte una cita con tu secretaria, afortunadamente tú accediste, y fue allí cuando te conocí.

-Cierto

-Seguramente mi cara debió haber sido la de una tonta al verte por primera vez, pero nunca me había sentido tan atraída por alguien.

-Melissa, por favor -la interrumpió Harry, sintiéndose incómodo

-Por favor, déjame hablar, hay varias cosas que tienes que saber

-Está bien, continúa.

-Al hacerte la entrevista y conocerte un poco más supe que eras alguien muy especial, también supe que tenías novia, pero ya era tarde, yo ya estaba enamorada de ti. ¿Recuerdas que te confesé lo que sentía por ti?

Harry asintió, sintiéndose realmente incómodo por las palabras de Melissa.

-Tú me dijiste que tenías novia, que se llamaba Hermione Granger y que estaba en Escocia, pero en cuanto volviera a Londres, ustedes dos se casarían. Yo lo entendí y deje de verte.

-¿Y luego? -preguntó Harry sin saber a dónde lo llevaría aquella historia.

-Mi editor estaba muy contento por el éxito de la entrevista que te había hecho -continuó Melissa-. Aquello fue un gran paso en mi carrera. A los pocos meses me pidió que fuera a Escocia, tenía que cubrir una noticia sobre el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas. Lo recuerdo muy bien, llegue a una recepción en el mejor hotel mágico de Escocia, todo era muy elegante y había gente muy distinguida. Esa noche se celebraba el triunfo de los derechos de los elfos domésticos, esa era la noticia que tenía que cubrir. Tenía que informar a "El Profeta" que a partir de ese día los elfos domésticos serían libres, que ya no eran esclavos y que tenían derecho a condiciones laborales justas y varias cosas por el estilo. Esa noche conocí a Hermione Granger. Al verla supe inmediatamente porqué estabas enamorado de ella. Toda ella parecía perfecta: su cabello sedoso y bien peinado, su porte elegante, su cuerpo esbelto, su rostro lleno de vida y sus ojos brillantes. Me acerqué a ella, le dije que era periodista y que quería hacerle una entrevista. Ella accedió de la manera más atenta, creo que la primera pregunta que le hice fue si era tu novia, al mencionarte sus ojos brillaron, comprendí que ella te amaba tanto como tú a ella. Me dijo que sí, pero que no habías podido acompañarla esa noche porque tenías varios asuntos que atender en el Ministerio.

-Lo recuerdo -dijo Harry, quien no se perdonaba no haber estado con Hermione aquella noche tan importante.

-Cuando terminé de entrevistarla -siguió hablando Melissa-. Hermione se disculpó, había varias personas más que querían hablar con ella. Yo le di las gracias y ella se fue. Un antiguo amigo mío se acercó a saludarme, era Justin Finch-Fletchley, yo aún observaba a Hermione comparándome con ella. ¿No es ella hermosa? -me dijo Justin. Yo asentí. "Es novia de Harry Potter", dijo Justin con desdén.

-¿Qué paso después? -preguntó Harry bastante interesado en la historia

-Justin y yo estuvimos platicando toda la noche, me confesó que llevaba muchos años enamorado de Hermione y yo le confesé que estaba enamorada de ti.

-¿Y luego? -preguntó Harry sabiendo adonde iba Melissa.

-Luego de estar platicando un rato, Justin me convenció que era posible separarlos y planeamos la manera de hacerlo -admitió Melissa, rompiendo a llorar.

Harry se paró de un brinco, no era posible lo que estaba oyendo.

-¿Fueron ustedes? -gritó Harry

Melissa asintió llorando

-¿Por qué? -exclamó Harry, sintiendo llenarse de furia.

-No sé cómo se nos ocurrió aquella idea de las cartas, y sin embargo, nuestro plan dio resultado. Justin me convenció que podíamos separarlos a través de ellas.

Harry la miró con profundo desprecio.

-Yo escribí las dos cartas -dijo Mellisa sin parar de llorar-. Me costó mucho trabajo imitar su caligrafía pero lo conseguí, interceptamos su correo y cambiamos las cartas.

Harry estaba furioso, apretaba los puños con fuerza sintiendo que iba a estallar

-El día que Hermione recibió aquella carta, yo fui a verla a su despacho -continuó Melissa-. Tenía que echarle más leña al fuego. Fui y me burle de ella. Le dije que tú estabas saliendo conmigo, que por eso habías terminado con ella. Hermione estaba desecha, creyó todo lo que le dije, ni siquiera se defendió de las burlas que le estaba haciendo, simplemente me pidió que me fuera, que no quería seguir escuchándome, y yo satisfecha salí de su despacho.

Harry temblaba de furia, sentía que los cabellos de la nuca se le erizaban a causa del coraje.

-Sé que tú la buscaste muchas veces para aclarar las cosas -siguió explicando Melissa- pero, tal como me aseguró Justin, era imposible que la verdad saliera a la luz. Con el tiempo, después de tanto buscarla, un día de cansaste, yo me acerqué a tu vida y comenzamos a andar.

-Y no sabes lo que me arrepiento de haber andado con alguien como tú -la interrumpió Harry

-Sé que nuestra relación fue un rotundo fracaso -lloró Melissa-. Después de que terminamos, yo me fui a vivir a Escocia por un tiempo. Antes de irme quise contarte toda la verdad, pero Justin comenzaba a ganarse la confianza de Hermione, por eso me prohibió decírtelo, y yo pensé que si lo tuyo y lo mío no había funcionado, por lo menos lo de Justin y Hermione podría funcionar... Harry, lo siento tanto.

-¿Lo sientes? -exclamó Harry-. ¿Tienes idea de la cantidad de noches que pase sin dormir, preguntándome que le había hecho a Hermione para que de buenas a primeras no quisiera saber nada de mí? ¿Tienes idea del dolor que me causaste con aquella carta? ¿Tienes idea de lo mal que me sentía cada vez que buscaba a Hermione y ella me rechazaba?

-Eso es algo más que tienes que saber -dijo Melissa, haciendo un esfuerzo por calmarse.

-¿Saber qué? -gritó Harry.

-Tienes que saber porque nunca Hermione te reclamó nada, porque nunca quiso darte otra oportunidad.

-¿Por qué?

-Por que Hermione siempre ha estado bajo el efecto de las "rosas abet".

-¿Las rosas que?

-Las "rosas abet". Son unas rosas venenosas, magia negra, cuando las hueles pareciera que aspiras el aroma de un jardín. No sólo aspiras el perfume de las rosas, sino el de cientos de flores de todas las formas y tamaños, el aroma es lo que envenena, hace callar el dolor.

-¿Callar el dolor?

-Sí, Hermione nunca te ha reclamado nada porque gracias a esas rosas, ella calló todo el dolor que sentía. Cuando el dolor se calla es cuando más hiere, cuando más lastima. Eso es lo que pasa con Hermione, por eso cada vez que tú le pides una nueva oportunidad, ella se niega, porque el dolor en su corazón no le permite creer en ti y ser feliz.

-¡No entiendo! -gritó Harry, negándose a creer aquello.

-Hermione siempre te ha amado -dijo Melissa-. Jamás ha tenido dudas de ello, pero simplemente el veneno de las rosas le hace creer que jamás podrá ser feliz al lado tuyo, por eso se aleja de ti, porque cree que estando contigo va a sufrir, y toda ella rechaza el dolor.

-Ella es muy inteligente, seguramente había leído sobre esas rosas -exclamó Harry desesperado

-Hermione confiaba en Justin, antes de que yo fuera a buscarla, ella fue y le contó a Justin lo de la carta. Justin le dio una rosa abet, todo estaba planeado, Hermione la olió y todo su dolor se hizo más profundo, más intenso, entonces el veneno de las rosas le hizo callarlo.

Harry lo estaba oyendo y no terminaba de creerlo, no podía creer que Justin hubiera sido tan cruel con Hermione.

-¿Por qué? -gritó furioso-. ¿Por qué tuvo que envenenarla de esa forma?

-Porque si no todo hubiera sido mucho más fácil -lloró Melissa-. Ella te hubiera reclamado, tú le hubieras reclamado y todo se hubiera aclarado. Justin y yo no podíamos permitir eso, por eso usamos las rosas, contigo no era posible, pero si con Hermione.

-Pero ¿y después? -exclamó Harry-. Yo la busqué muchas veces.

-El efecto de las rosas dura un mes, cada mes Justin le regala una rosa nueva.

Harry apretó los puños deseando golpear a ese infeliz.

-¿Cómo pudo Justin hacerle esto a Hermione? -gritó Harry-. ¿Casarse con ella a costa de un engaño? ¿Envenenarla para que no creyera en mí?

-También que saber eso

-¿Saber qué? -dijo Harry con ganas de matar a Justin-. ¿Qué más han hecho aparte de destruirnos?

-Tienes que saber que Hermione no se casó con Justin

-¿Qué has dicho? -preguntó Harry sorprendido

-Que Hermione no se casó con Justin

-¿Cómo es eso? -preguntó Harry sin dar crédito a lo que Melissa le estaba diciendo.

-Hermione terminó con Justin la noche del viernes, le dijo que no podía casarse con él porque no lo amaba... Lo de la boda en Escocia fue algo que Justin y yo inventamos. Justin me llamó el viernes en la noche para decirme que Hermione había terminado definitivamente con él, y que ahora ella se iba de viaje. Quisimos hacerte creer que ella se había casado, por eso escribí el artículo en El Profeta.

Harry ya no la escuchaba, sentía que volvía a recobrar la fe en la vida: "No se casó" "No se casó", se repetía una y mil veces más. "Aún no la he perdido, aún podemos ser felices"

Y pese a toda la rabia y el coraje que tenía en contra de Melissa y Justin, en su rostro se dibujo una gran sonrisa.

-Hermione se fue de Londres el viernes en la noche -continuó Melissa-. Ella te escribió una carta despidiéndose de ti, interceptamos tu correo para que la carta no llegará a tus manos y creyeras lo de la boda. Escribí el artículo en "El Profeta" el sábado por la mañana. A esas horas me imaginó que tú ya sabías que la boda se había cancelado, por eso escribí que ambos novios decidieron casarse esa mañana en Escocia

De todo lo que Melissa le estaba diciendo, solo una frase llamó la atención de Harry:

"Hermione se fue de Londres el viernes en la noche"

-Dijiste que Hermione se fue ¿adónde?

-No lo sé, Justin lleva tres días tratando de averiguarlo, pero los señores Granger se niegan a darle información y en la carta que Hermione te escribió no lo dice.

-¿Qué carta?

-La carta que ella te escribió antes de salir, la que interceptamos Justin y yo.

-¿Quién tiene la carta?

-Yo la tengo

-Dámela - ordenó Harry

Melissa sacó un pergamino de su bolsa y se lo entregó a Harry.

-¿Qué es esto, Melissa? -exclamó Harry, sosteniendo el pergamino-. ¿Otra carta falsa?

-No, puedes estar seguro que esta carta la escribió Hermione. Léela, tienes derecho a saber de qué se trata.

Harry desdobló el pergamino y comenzó a leer:

Querido Harry:

Seguramente cuando recibas esta carta, yo ya esté muy lejos de Londres, perdona que me vaya así, sin despedirme, pero la idea de salir fue una decisión repentina que acabo de tomar.

He decidido cancelar mi boda con Justin, esta noche he comprendido que no puedo ser feliz al lado de alguien a quien no amo. Hoy comprendí que me estaba engañando a mi misma al querer construir un hogar sin ese sólido cimiento al que conocemos como amor. Ahora sé que haberme casado con Justin hubiera sido el error más grande de toda mi vida, porque a quien amo y siempre he amado es a ti.

Harry, también quiero disculparme por todo el daño que te he hecho, he sido tan mala y tan injusta contigo, siento que no merezco todo ese cariño tan grande que tú me has demostrado.

A veces no entiendo porqué no puedo intentar las cosas nuevamente a tu lado, cuando todo mi ser me pide a gritos estar contigo. En el fondo, hay una fuerza superior a mi, que me aleja de ti porque tengo miedo de sufrir y de derramar más lágrimas... Perdóname si te parezco cobarde.

Necesito irme y encontrarme a mi misma, necesito retomar mi camino antes de poder intentar amar nuevamente...

Por último, quiero agradecerte todo el amor que me has demostrado, los aciertos y los problemas, las horas de risa y las horas de llanto y todas aquellas cosas que me unen a ti y me hacen amarte, aunque no sepa demostrarlo.

Con todo mi amor

Hermione Granger

-¿A dónde ha ido? -volvió a preguntar Harry a Melissa al terminar de leer la carta.

-Ya te dije que no lo sé.

Harry hizo un esfuerzo por pensar en posibles lugares en donde ella pudiera estar, realmente no se le ocurría ninguno.

-Harry, tienes que buscarla -dijo Melissa-. Ella te ama, aclaren todo este engaño. Ustedes pueden rehacer su vida, ustedes pueden ser felices juntos.

-Vete de aquí, Melissa -dijo Harry-. Yo voy a buscar a Hermione, pero a ti no quiero volver a verte. ¿Sabes? Cuando comencé a andar contigo, realmente te apreciaba, creí que eras otro tipo de persona. Cuando terminamos, me reproché a mi mismo no haberte amado de la forma que creí que te merecías... ¡Que equivocado estaba! Eres la peor clase de persona que he conocido. ¿Cómo pudiste engañarme tanto tiempo? ¿Cómo pudieron tú y Justin, separarnos?

-Harry -lloró Melissa-, créeme que estoy arrepentida.

-¿Arrepentida? -gritó Harry-. Tres años de engaño y ahora me sales con esto. ¡Vete ahora mismo de aquí! Y dile a Justin que un día de estos voy a tener el gusto de romperle la cara.

-Harry...

-¡Que te vayas! -volvió a gritar Harry, quien no podía soportar su presencia un minuto más.

-Voy a poner una nota en el periódico para aclarar que Hermione no se casó con Justin -dijo Melissa, poniéndose de pie y disponiéndose a salir

-Es lo menos que puedes hacer -dijo Harry irónicamente.

-Ojalá puedas perdonarme algún día -dijo Melissa, saliendo del despacho de Harry.

-Vete -dijo Harry con profundo desprecio

Melissa se fue. Harry volvió a leer la carta de Hermione varias veces, necesitaba encontrar alguna pista para saber dónde estaba.

Entre más leía aquella carta más amor sentía hacia Hermione. Ella no había sido tan mala como para casarse con Justin y dejarlo a él. Ella estaba sufriendo victima de unas rosas y de un engaño cruel de dos seres incapaces de amar. Hermione no lo rechazaba a él, rechazaba el dolor y eso la hacía alejarse.

-¿A dónde fuiste, Herm? -se preguntaba Harry una y otra vez, descartando todo tipo de posibles lugares.

-Sr. Potter -lo interrumpió la Sra. Waltkins a través de la chimenea-. La Sra. Ginny Creevey desea hablar con usted, está aquí afuera. ¿La hago pasar? Dice que tiene algo urgente que decirle.

-Que pase -dijo Harry impaciente por la interrupción.

Ginny entró corriendo a su despacho.

-¡Harry! ¡Harry! -dijo Ginny con voz apurada-. Tienes que saberlo. ¡Hermione no se casó! Acaba de escribirme una carta, no se casó con Justin, sino que se fue de viaje a la Bahía Mágica, lo de la boda en Escocia fue un invento de Melissa Moorman.

-¿Dijistela Bahía Mágica? -preguntó Harry

-Sí, la Bahía Mágica

-Gracias Ginny -dijo Harry con una gran sonrisa-. Hoy mismo voy a buscarla

-¿Ya sabías que Hermione no se casó?

-Ya, ya lo sabía -dijo Harry, mostrándole las cartas-. Todo fue una trampa de Melissa y de Justin.

-¿Melissa? ¿La mejor periodista de El Profeta?

-Sí -dijo Harry sin poder evitar sentir desprecio hacia ella.

Ginny leyó las cartas.

-¿Puedo escribir su historia en Corazón de Bruja? -dijo Ginny emocionada, después de que Harry le contó rápidamente la historia-. La revista sería el ejemplar más vendido de los últimos tiempos

-Basta, Ginny -dijo Harry-. No puedes publicar nada de esto

-¿Por qué no? Sería todo un éxito.

-Dije que no, y ahora si no te importa, tengo que prepararme para viajar hoy mismo a la Bahía Mágica.

-¡Encuéntrala!

-Así lo haré -le aseguró Harry

-Buena suerte - dijo Ginny, saliendo de su despacho.

-Gracias