Cap.10: I´ll Stand By You.
El chico en frente suyo había abierto su corazón ante él hace algunos segundos ¿Cómo se suponía que debía responder ante eso?
Kurt no sabía como reaccionar, así que se dejó llevar e hizo lo que había querido hacer hace tiempo, razón por la que se inclinó y dejó que sus labios hicieran el trabajo.
Inconcientemente pasó su mano alrededor del cuello del morocho y atrapó sus rulos.
El otro chico al principio se quedó petrificado antes aquella acción ya que no la esperaba, pero en cuanto se percató de que el castaño enserio lo estaba besando, señal que daba a entender que le correspondía el sentimiento, se sintió como el hombre mas afortunado del mundo y agarró a Kurt por la cintura y se acercó aún mas a él para profundizar aquel beso.
Si Blaine era capaz de jugarse por él y expresar sus sentimientos Kurt también. Se sentía tan bien en ese momento, con un sentimiento de poder y satisfacción al poder transmitir todo lo que sentía por el otro chico.
De la nada, el castaño sintió como una lengua le pedía permiso para entrar en su boca al lamerle el labio inferior. Se sorprendió un poco pero solo tardó una fracción de segundo para permitirle la entrada.
Cada uno podía notar en ese beso nos sentimientos del otro, no hacían falta mas palabras para aclarar nada. Todo a su alrededor se volvía borroso y sin importancia a cada segundo que pasaba. Nada importaba más en aquel momento que el otro chico que tenían en frente.
De un momento a otro el beso se volvió mas apasionado, ninguno de los dos pudo notar el punto exacto del cambio pero efectivamente se había vuelto mas intenso al punto de incluir gemidos desesperados de hambre.
Ambos chicos se habían dejado llevar en una pasión que les nublaba la razón y no les dejaba ver con certeza lo que iba a pasar.
Las manos aventureras del morocho pasaron por debajo de la remera azul del uniforme del otro chico, recorriéndole la espalda suave y pálida. Estaba a punto de sacarle la remera y Kurt estaba listo para levantar los brazos pero el ruido de la puerta abriéndose los interrumpió.
Los jóvenes se separaron al instante, pero ya era demasiado tarde, el consejero que había entrado a la habitación ya había visto unos pocos segundos de aquel "espectáculo" y como evidencia los dos estaban despeinados, con los labios colorados y con la respiración algo agitada.
El consejero, al entrar a la habitación y observar esas características se quedó inmóvil, nunca pensó que algo como eso pudiera pasar y menos si se trataba de Blaine.
A los pocos segundos se acordó de la razón por la que estaba buscando a Kurt. Aclaró su garganta y cerró los ojos para poder armar las oraciones correctamente "Lamento interrumpir pero Sr. Hummel necesito hablar con usted."
"Emm…Claro, no hay problema." Dijo en la medida que se peinaba con la mano el cabello con las mejillas rojas y se levantaba de la cama y bajaba la pequeña escalera para poder seguir al hombre con anteojos hasta su oficina.
Una vez que se sentaron el hombre mayor comenzó a hablar, ahora con las ideas y palabras más claras "Sr. Hummel no ha venido mucho últimamente y sabe que tiene que venir a mi oficina dos veces por semana ¿Alguna razón en especial para que no lo haya hecho?"
"No…es que solo…he estado muy distraído últimamente, no pensé que la vida aquí fuera aquí fuera tan entretenida." Dijo sinceramente con una gran sonrisa.
"Ya veo, bueno, tendremos que recuperar las dos sesiones hoy."
La cara del castaño se transformó inmediatamente en tan solo unos pocos segundos "Pero ¿Ahora? ¿No podría ser otro día?"
"Es que, Sr. Hummel, estamos muy atrasados, debió haber venido la semana pasada."
El chico bajó un poco la vista, le daba vergüenza haber sido impuntual y tener que pasar dos horas con el consejero cuando las podía estar pasando con Blaine "Entiendo."
"Perfecto, entonces… ¿A qué se refiere usted con que las cosas aquí son interesantes?"
Blaine se quedó algo avergonzado al ser descubierto de esa forma ¿Lo que había hecho le traería consecuencias?
Ya no importaba, lo único que ocupaba su mente en ese momento eran los dulces labios y la suave piel del castaño.
Y continuaba allí parado enfrente de aquella cama, todo era tan irreal, lo recordaba y parecía la vida de otra persona, como si estuviera recordando una película.
Se llevó algunos dedos y con ellos toco sus labios y ¡Oh definitivamente había pasado! Tenía aquellos labios marcados en los suyos y aquella marca no se iría fácilmente, el morocho esperaba que no se fueran nunca.
Mientras él continuaba sumergido en sus pensamientos y recuerdos de hace algunos minutos un golpe en la puerta lo hizo despertar de su transe pegando un pequeño salto. Giró para ver quién era y sonrió enormemente al ver a Santana en la puerta.
"Blaine lo lamento, lo arruiné todo." Dijo la chica sintiéndose fatal, sin poder ver al morocho a los ojos, buscando un lugar donde pudiera depositar su mirada.
"¿Por qué me pides disculpas?" Preguntaba el chico con preocupación y curiosidad, estaba totalmente perdido.
"Porque no pude detener al cuatro ojos ese por más tiempo."
"Oh Santana no pasa nada, enserio, desearía que no hubiera aparecido pero las cosas se dieron igual." Dijo con una amplia sonrisa que por más que intentara no la podría borrar nunca.
La chica abrió los ojos a más no poder llena de emoción y felicidad "¿Qué pasó?" Dijo cerrando la puerta tras ella y acercándose al chico.
"Le dije TODO lo que sentía y me besó y Santana, no puedo ser más feliz, me siento liberado por haberme sacado un gran peso de encima y el que él me corresponda me hace sentir aún mejor."
Santana tomó sus manos y las apretó ligeramente expresando toda la felicidad que sentía por ambos "Hay Blaine, enserio me siento muy feliz por ustedes, hacen una hermosa pareja juntos… ¿Dónde está el pálido afortunado? No me digas que se lo llevó el cuatro ojos."
Blaine soltó una risa algo silenciosa y le respondió "Gracias Santana. No le digas así, tiene un nombre y si, tenía que hablar algo con él."
"Pero al tener el nombre Marvin yo preferiría que me llamaran cuatro ojos y si él se llevó a Kurt para hablar tenemos un serio problema porque estará con él por horas."
La cara de Blaine se transformó en una as seria al pensar "Tenemos que hacer algo, no me quedan muchas horas, hoy tengo que hacer muchas cosas."
"Deja que de esta me ocupo yo." Dijo la chica con una sonrisa pícara y desapareció de la habitación.
Santana caminó hasta la sala donde decía que era la oficina del consejero, se tomó unos segundos para recordar sus primeros días internada para que algunas lágrimas aparecieran y abrió aquella puerta violentamente causando un gran ruido cuando ésta golpeó contra la pared.
Lo que hizo que los hombres de la habitación giraran sus cabezas inmediatamente y le prestaran su total atención a la chica.
"Srita. López ¿Qué ocurre?" Dijo el hombre con anteojos parándose rápidamente de su silla.
"Es que…yo…necesito alguien con quien hablar urgente, es que…" Y la chica comenzó a "llorar".
"Claro, claro, por favor siéntese. Sr. Hummel continuamos mañana."
Santana se sentó y comenzó a decir cosas que no sentía y que no le pasaban creando una historia lo suficientemente larga para que sus dos amigos tuvieran privacidad y tiempo para hablar.
El castaño fue corriendo a su habitación donde encontró a Blaine sentado en la cama de Santana, cuando se vieron ambos sonrieron y caminaron hasta la mitad de la habitación para abrazarse.
"¿Qué ocurrirá ahora?" Preguntó Kurt con algo de miedo en su voz.
"¿Con nosotros? ¿A qué te refieres?"
"Ahora que el Sr. Lauper sabe lo que pasa entre nosotros."
"No lo sé, no sé si está permitido o no y la verdad es que no me importa ahora." Dijo el morocho tomando con su mano la barbilla del otro chico y así levantando su cara para mirarlo a los ojos por unos minutos para luego besarlo lentamente con todo el cariño que sentía por él.
A los minutos se separaron y juntaron sus frentes para tener un tiempo para respirar.
"Debo irme." Dijo Blaine en un susurro.
"Ojalá pudieras quedarte." Dijo el castaño cerrando los ojos para no permitir que se le escapara ninguna lágrima.
Blaine acarició su mejilla en círculos para tranquilizarlo "Yo también quisiera eso pero no puedo, tengo muchas cosas que hacer, pero mañana me tendrás aquí como todos los días, no te vas a poder librar de mi tan fácilmente."
Kurt rió y se despidieron con un beso. El castaño sonrió, hizo una nota mental de agradecer a Santana, subió la pequeña escalera y se quedó dormido en un profundo sueño.
Blaine iba caminando con una sonrisa de satisfacción en su cara por los pasillos, despidiéndose de enfermeras y doctores que se encontraba en el camino, pensando en formas de agradecer a Santana lo que había hecho por él. Cuando de repente vio al Sr. Lauper. Lo saludó con un movimiento de cabeza y una sonrisa pero el otro hombre se acercó a él seriamente.
"Blaine, debemos hablar."
Buuueno, quiero saber que les pareció porque escribir este capitulo me gusto bastante.
No pude subir antes porque me pasaron ochenta mil cosas que no voy a explicar porque si no, no termino de escribir nunca mas.
Si me sobra tiempo actualizo Recuerdos en Blanco y Negro, ahora me tengo que ir a hacer cosas del colegio y si no me alcanza el tiempo lo voy a hacer durante la semana :D
Respuestas a comentarios:
Linis93: Perdón por cortártelo siempre así :_
Elbereth3: Jajaja voy a seguir siendo mala :P
Gabriela C: Perdón por hacerte esperar, espero que te haya gustado.
Gracias a los que leen, comentan, siguen y le dan favorito a esta fic!
Dejen sus reviews! :D
