Chapter 10: ¿Favores?
¡Nuevo capiiiii! Solo tengo que decir que sois geniales, mis lectores y lectoras, por interesaros por un simple fic entre muchos otros, el mío. Gracias por leer y por dejarme los reviews, enserio, no sabéis cuanto os lo agradezco.
¡A leer!
Estabas en tu habitación, después de darle una paliza a la gilipollas de Touko, repasando mentalmente, las 10 reglas fundamentales que regían tu vida.
Tú: Regla 1: SIEMPRE nos levantaremos más tarde de las doce del mediodía. Para tener energías de reserva para la noche. Hecho.
Regla 2: SIEMPRE nos ducharemos al levantarnos. Para que no tengamos un olor a mofeta que eche para atrás. Hecho.
Regla 3: Ahorraremos energías lo máximo que podamos. Es decir, ni entrenamientos, ni paseos… NADA. NO creo que las palizas cuenten, así que, hecho.
Regla 4: NUNCA desayunaréis, solo un poco de comida para saciar el hambre, pero nada de segundo plato. Cuanto menos comáis, más podréis beber. Hecho.
Regla 5: SIEMPRE antes de salir, hay que coger condones de repuesto y nos tomaremos un chupito de vodka con la rodaja de limón. Todavía por hacer. Primero, tengo que vestirme.
Empezaste a ponerte el traje. Primero las medias de red blancas cogidas-prestadas-robadas-birladas de tu madre, sujetas con dos ligas blancas con detalles dorados. Era una prenda de lo más sexy. Después te pusiste la falda corta y blanca, con mucho volumen, que dejaba ver las ligas de las medias y también dejaba apreciar tus preciosas piernas. Posteriormente, te pusiste el corsé de manga corta, con mucho escote y muy corta, dejaba ver tu ombligo con el pirsin de bola blanca y una gran parte de tu estómago, lo que ayudaba a que el traje fuera de lo más sexy. Por último, te pusiste las alas de ángel que correspondían con el traje entero y los zapatos de mucho tacón, pero muy cómodos para estar toda la noche con ellos puestos. Y para rematar, te peinaste unos tirabuzones por todo el pelo, dejándolo impresionante y precioso. Te alisaste el flequillo a un lado y te pusiste el aro que caracteriza a los ángeles. Te echaste un poco de brillantina por la cara, pelo y escote y te rociaste con un poco de perfume.
Miraste el reloj. 18:45.
Tú: ¿Ya? Bueno, voy a ver cómo están los otros. – Saliste de la habitación, pero no sin antes mirarte al espejo para asegurarte de que romperías con la pana. De repente, la canción "Alors On Danse" empezó a sonar, cantada por Rodolfo, quien la cantaba con mucho sentimiento, ya que era su canción favorita y la imitaba a la perfección. Justo cuando empezó saliste corriendo hacia el salón, donde tus compañeros habían empezado ya la fiesta con unos altavoces gigantes.
Rodolfo: Alors… - De repente, apareciste en la parte de arriba de las escaleras, con una sonrisa de diversión en la cara, dejando a todos los presentes con la boca abierta, y a algunos, babeando. Rodolfo dejó de cantar y la música paró.
Romeo y Ulises: Ostias…
Fernando: La madre que me parió… Qué buena está…
Tú: Ya estoy lista. Esperad… Falta una cosa. – Fuiste a la cocina y cogiste un vaso de chupito, lo llenaste de vodka y cortaste una rodaja de lima. Cogiste el pequeño vaso y lo tragaste de golpe, en seguida, te metiste la lima en la boca, para quitar el horrendo sabor de la bebida. - ¿Alguien más?
Mateo: Los demás ya han bebido.
Kazemaru: Y es asqueroso.
Tú: Pero no sabes lo rápido que sube a la cabeza. – Salisteis del edificio, siendo como siempre, tú la primera, seguida de todos los demás. De repente, una limusina blanca paró delante de ti, abrieron la puerta y un chico rubio de ojos azules se puso delante de ti muy alarmado. - ¿Dudu?
Eduardo: Necesito que me hagas un favor. Es muy urgente.
Tú: Claro, pero, ¿Qué es?
Eduardo: Corre, entra. – Te cogió de la mano y te empujó dentro de la limusina, muy rápido. Los demás jugadores se quedaron atónitos, en un visto y no visto, el ángel que estaba delante de ellos no estaba. Alejandro empezó a preocuparse, ese Eduardo no pedía favores por que sí. Y si lo pedía, no eran favores muy inocentes.
Mientras tanto…
Tú: ¿Qué pasa?
Eduardo: Mis amigos me acaban de decir que van a llevar a sus impresionantes novias y como sabrás yo no soy de esos que se atan a una persona y no tengo novia. Necesito que te hagas pasar por ella.
Tú: ¿Yo? ¿Por qué yo?
Eduardo: ¿P-Pero tú te has visto en el espejo? ¡Das mil vueltas a cualquier niñata que tengan mis amigos! Pareces salida de una revista porno.
Tú: No sé como tomármelo.
Eduardo: Tómatelo bien. Es un cumplido. Por cierto, si nos retan a hacer cosas… ya sabes… tendremos que hacerlas.
Tú: ¡Pero si solo tengo 16 años!
Eduardo: Y yo 19, ¿y qué más da? Es la regla número 10 y la número 9.
Tú: Y espero que hayas cumplido la número 5.
Eduardo: No creo que tengamos que hacerlo delante de ellos, pero tengo de sobra, por si ocurre algo.
Tú: ¿Y hasta cuando tendré que fingir?
Eduardo: Hasta las 2. Después se irán todos a otra fiesta y yo me quedaré por aquí, tú podrás hacer lo que quieras. Ya hemos llegado. Prepárate para la entrada.
Tú: ¡¿Qué entrada? – Era tarde, te sacó de la limusina, encontrándote en un pasillo, con mucha gente a los lados.
DJ: ¡Aquí está Eduardo y su novia! ¡Un grito para nuestro anfitrión! ¡Duduuuuuu!
Toda la gente: ¡Duduuuuuuuuu!
DJ: ¡Duduuuuuuuu!
Toda la gente: ¡Duduuuuu! – El mencionado sonrió y saludó a su público, con la otra mano agarrándote de la cadera. Solo pudiste hacer una cosa, sonreír y saludar, mientras que todo el mundo se quedaba impresionado ante tu belleza. Pusieron a todo volumen la canción "I´m In Miami Trick" de LMFAO y andando al mismo ritmo de la canción, te sentías poderosa, como si pudieras comerte el mundo. Con ganas de fiesta y bebida, entrasteis en la discoteca, con lo que más gente todavía gritó, te sentiste muy poderosa y miraste a tu compañero, el cual estaba muy acostumbrado a ello.
DJ: Joder Eduardo, ¿de dónde has sacado ese ángel? – Bromeó el DJ desde su mesa, al parecer era amigo de tu "novio". Te llevó hasta la zona VIP, donde os encontrasteis con dos chavales, cada cual a su rollo con sus novias.
Eduardo: Tíos. – Dejaron de meter la lengua en las bocas de sus acompañantes y miraron hacia el rubio. – Os presento a (TN).
Tú: Encantada.
Antonio: Joder… Que pivón… ¿Dónde la estabas escondiendo?
Eduardo: Muy gracioso. Nos conocimos hace un mes. Y fue amor a primera vista. ¿Verdad cariño?
Tú: Claro mi amor.
Eduardo: Te presento a Antonio (el moreno que estaba con la rubia) y a Jaime (el rubio que estaba con la peli roja). Aquel que se lo está montando con esa morena se llama Carlos.
Jaime: Veo que tiene pinta de salvaje en la cama.
Eduardo: ¡Si yo te contara!
Jaime: Besaos.
Eduardo: ¿Ahora? Es que… - Sin que acabara la frase, ya le habías besado, de una manera muy caliente, sin razón alguna. - ¿Qué pasa? – Te preguntó en bajito, sin que los otros lo escucharan.
Tú: ¿No querías que interpretara a la perfección? – Le contestaste de igual manera.
Eduardo: Eres la mejor. – Dijo sonriendo y besándote de nuevo, esta vez, con caricias incluidas. Se emocionaba cada vez más, acariciando cada curva de tu cuerpo, lamiéndote el cuello y bajando, pero por alguna extraña razón, quizás los nervios o el chupito que te tomaste antes de salir de casa, le cogiste de la mano y te lo llevaste a un sitio más privado, aunque no lo encontrabas. - ¿Qué buscas?
Tú: Un sitio para estar solos.
Eduardo: Ya sé dónde. – Te cogió él de la mano y te guió entre la gente, bastante rápido, parecía que tenía unas ganas impresionantes de hacerte suya. Paró en frente de una puerta cerrada al final de la zona VIP y empezó a buscar algo en sus bolsillos. Hasta que lo encontró. - ¡Aquí está! – Sacó una llave del bolsillo, para después abrir la puerta y encontraron con una cama y una mesita.
Tú: No sabía que La Cueva tuviera esto.
Eduardo: No lo tenía. Yo mandé ponerlo aquí. ¿Seguimos? – Dice acercándote a su cuerpo, mientras cerraba la puerta tras de sí con un pie. De repente, te dejó caer en la cama, poniéndose él encima y lamiendo lo que antes no había terminado. Te dejabas llevar por él, mordiéndote un labio para no dejar escapar los gemidos. Volvió a los labios, metiendo la lengua hasta el fondo y moviéndola de un lado a otro, sin duda, sabía perfectamente lo que hacía. Cada vez te ponías más tensa, ni por asomo querías perder tu virginidad esa noche y menos con Dudu. Éste lo notó y se separó de ti, con cara de confusión. - ¿Te aburro?
Tú: No pero yo…
Eduardo: Haber si lo entiendo… ¿eres virgen?
Tú: Si pero no se lo digas a nadie. Sería muy embarazoso.
Eduardo: Lo entiendo. Y seguro que no la quieres perder con un mujeriego como yo. ¿Verdad?
Tú: Pues no.
Eduardo: Siento haber montado todo esto.
Tú: Tranquilo. Siento haber cortado el royo. Estúpida virginidad…
Eduardo: ¿Y porque no la pierdes ya?
Tú: Porque tiene que ser con alguien de confianza. Con quien me sienta cómoda, que se preocupe de mí.
Eduardo: Una persona como Alejandro. ¿No? – Preguntó el rubio, sin saber bien lo que estaba diciendo. Al oír es frase, sonreíste, triste.
Tú: Él sería perfecto. Pero…
Eduardo: No tiene que ser tu novio para que sea bonito. Siendo tu mejor amigo lo sería de igual manera.
Tú: Igual de bonito… - Te quedaste pensativa.
"Toc, Toc"
Jaime: ¡Dudu! ¡Deja de follarte a tu novia! ¡Que va a empezar la competición! – Gritó el amigo desde fuera.
Eduardo: ¡Oh si! ¡Espera que me vengo ya! ¡Ahhhh! – Fingió el mencionado, haciéndote señas para que le siguieras el royo.
Tú: ¡Oh si! ¡Ahhh Ahhh!
Eduardo: Vale… Ya está… - Siguió fingiendo cansancio, mientras de despeinaba y tú hacías lo mismo. Salisteis de la habitación fingiendo caras de placer, con una sonrisa medio ebria y con la ropa descolocada, dando eses.
Antonio: Le has dado bien, ¿eh?
Eduardo: Voy a necesitar más condones.
Jaime: Pues ya sabes lo que toca ahora, ¿no?
Eduardo: Si. – Se acercó a ti, la cual se estaba colocando el pelo. - ¿Me harías otro favor?
Tú: ¿otro?
Mientras tanto…
Alejandro: ¿Dónde cojones está (TN)? – Preguntó a quien le escuchara, entrando por la puerta principal, después de esperar una interminable cola para poder entrar al súper recinto, decorado como si fuera un coliseo, con alguna estatua de algún dios griego o romano, con cintas blancas por el techo y mesas.
Goenji: No lo sé. Pero tiene que andar por aquí.
Tsunami: ¡Esto es impresionante! – Dijo entrando en la pista de baile, ya con una bebida en mano.
Todos los jugadores se acercaron a las mesas, cogiendo bebidas a mogollón, y algunos bailando con las demás chicas que también estaban en la fiesta. Los españoles no perdían el tiempo, Romeo y Ulises, estaban rodeados de chicas preciosas y borrachas. Hiroto estaba con una chica realmente guapa, de ojos verdes, bailando como una loca, seguida por el chico. Fubuki estaba rodeado de chicas roqueras, y por el efecto del chupito, estaba totalmente metido en el papel de roquero, saltando y haciendo gestos roqueros. Todos los demás, estaban bailando y pasándoselo muy bien, todos menos el capitán español y el rubio delantero de fuego, que estaban sentados a un lado.
Goenji: ¿Crees que Eduardo se ha tirado ya a (TN)?
Alejandro: Yo creo que sí. Pero no se puede esperar nada de (TN).
Goenji: Y… ¿Cómo os conocisteis?
Alejandro: Hace muchísimos años. Yo estaba jugando al futbol con Jonás y los demás, cuando apareció ella, junto con su madre, su padre y hermano. Romeo lanzó el balón hacia ella y (TN), se lo devolvió de una impresionante patada. Me acerqué a ella y nos presentamos. A partir de ese día fuimos amigo, y cada vez estaba más enamorado de ella. Y mira ahora, ella tirándose a un tío 4 años mayor y yo… Contándole mi asquerosa vida a un japonés.
Goenji: ¡Eh! ¿Qué tiene de malo ser japonés?
Alejandro: Solo es para aumentar la rareza del momento. No todos los días tienes a 30 japoneses en tu hotel. – Los dos rieron.
Goenji: No eres tan gilipollas.
Alejandro: ¿Enserio pensabas eso de mi?
Goenji: Eres mi peor amenaza, ¿Qué quieres que haga?
Alejandro: ¿Y qué te he hecho yo pues?
Goenji: A (TN) le gustas, y es horrible ver cómo te la llevas. – El español le miró sorprendido.
Alejandro: ¿Perdón? Eres tu el que me la está quitando a mí. Eres tu el que le gustas.
Goenji: ¿YO? – Preguntó confuso.
Silencio.
Alejandro: ¿Y si hacemos una cosa?
Goenji: La verdad, no me fio demasiado de tus ideas, pero esta vez…
Alejandro: Esta noche nos emborrachamos, nos liamos con 5 tías cada uno, y mañana si eso, volvemos a la batalla. ¿Qué te parece?
Goenji: No creo que a (TN) le guste.
Alejandro: ¿Crees que a (TN) le importa en estos momentos lo que hagamos? Además, la regla número 10, lo indica: LO QUE PASA EN LA FIESTA…
Goenji: Si… Lo sé, SE QUEDA EN LA FIESTA. De acuerdo…
Alejandro: Espera un momento… ¡¿ESA NO ES (TN)? – Gritó impresionado, mirándo al escenario.
Mientras tanto…
Eduardo: Necesito que compotas en el concurso de la tía más buena. Primero solo tienes que sonreír y ser lo más sexy que puedas. En la final, se decidirá con un baile.
Tú: ¿Baile? ¿Qué baile?
Eduardo: Tu solo déjate llevar por la música. Confío en ti. – Dijo mientras te empujaba entre la gente, hasta llegar al escenario, donde había cuatro chicas, muy guapas, vestidas con sus respectivos trajes, también sexys, pero sin duda, el tuyo era el más llamativo. Miraste a Eduardo con cara de querer matarle, pero te diste cuanta de que todo el mundo te miraba y sonreíste, forzadamente. Te pusiste en la fila, justo la última. Todas te miraban con desprecio y envidia, mientras que tú, les miraste con cara de superioridad.
Tú: Chicas, ¿os habéis dejado el relleno en casa? ¿O lo lleváis puesto? En cualquiera de los casos, dais mucha pena. – Chinchaste a las demás, las cuales te cogieron un odio atroz.
DJ: Bueno, bueno. Todas estas chicas están esperando a ser juzgadas, pero por desgracia, solo hay un primer puesto. Esta noche decidiremos que buenorra se queda con la corona. Aquí tenemos cuatro, cada una invitada especial de los anfitriones. Decidnos vuestro nombres, preciosas.
Peli roja: Pues yo me llamo María y soy acompañante de Jaime. Me encanta ver a los chicos sudar.
Morena: Yo soy Amelia y Carlos es mi novio. Me encanta hacerle sudar en la cama.
Rubia: Yo soy Estefanía y acompaño a Antonio. Me excita muchísimo que me peguen.
Tú: Pues yo me llamo (TN), soy acompañante de Eduardo y la verdad, no soy tan putilla como estas. – Dijiste señalando a las anteriores. Los anfitriones estaban flipando en colores, pero Eduardo empezó a aplaudir y a gritar.
Eduardo: Os dije que sería la mejor.
DJ: Ahora es hora de que el público vote. Aplaudid cuando señale a la que más os guste. – Señaló a la peli roja, y muy poca gente aplaudió. Después a la morena, a la que no aplaudió nadie. A continuación a la rubia, a la cual aplaudieron bastantes personas. Y por último, te señaló a ti, todo el público enloqueció, entre gritos y aplausos. - ¡Bien, bien! Morena, estás fuera. Sal del escenario. – La chica, muy enfadada salió de allí rápidamente. – Pasemos a la siguiente prueba. Un día cualquiera, los padres de tu novio se van de viaje un par de días. Tú aprovechas para montártelo a lo salvaje, pero no sabes dónde. ¿Dónde lo haríais?
Peli roja: Yo en la cama de sus padres.
Rubia: Yo en la ducha.
Tú: - Miraste a Eduardo, quien se estaba mordiendo las uñas. Sonreíste, sabías perfectamente qué tenías que decir. – Yo me lo montaría en la cama matrimonial del vecino. – la gente volvió a aplaudir, eta vez, se escuchaban más voces masculinas.
DJ: ¡Recuento! – Señaló a la rubia, mucha gente aplaudió, la misma cantidad que cuando te aplaudieron a ti, justo después de señalarle a ella. Por último, señaló a la peli roja, y nadie aplaudió. – Peli roja, fuera. – Empezó a llorar y se largó de allí. – Pues ya solo queda una prueba, ¡el baile! Explico. Yo pincharé la canción "Estrellita e madrugada" de Daddy Yankee, y vosotras, tendréis que competir bailando. Quien mejor lo haga o la que más sexy sea, ganará. – La rubia te miró, con un gesto de victoria.
Rubia: Vas a perder.
Tú: ¿Enserio, mini-tetas? – Dijiste mientras el DJ se colocaba los auriculares y vosotras os poníais cada una en una mitad del escenario.
DJ: ¡Que empiece la final!
¡Se acabó por esta vez, espero que os haya gustado! No quiero molestar demasiado con las preguntas y eso, pero… ¿Qué os gustaría que pasase con Alejandro y Goenji? ¿Con quién os gustaría quedaros? Tened en cuenta que haré una segunda parte, esta vez en el mundial, así que hay que tener en cuenta las relaciones a distancia y todo eso. ¿Y que creéis que pasará con Yeray, Pascual y Diana? ¡Reviews!
¡Gracias por leer!
