¡Hola mis pedacitos de azúcar! ¿Cómo están? Yo muy feliz de actualizar. Este capítulo es mega especial, si! Les encantará.
Aviso también que no podré actualizar como en un mes, debido a que me iré de vacaciones, y no podré llevarme la computadora. Por eso, me esforcé para hacerlo bien especial.
Muchas gracias por TODOS sus reviews. Los leo 3 veces cada día.
Noche de Abril
Capítulo 10: Hola
Raven A.K.A Rachel Roth/Rebecca P.O.V
-Vamos, Rebecca! Baila, baila, baila, baila!- Escuché que me decía mi acompañante, Jamie. Sonaba muy lejana, a pesar de que estaba a mi lado. La música llenaba el recinto, y las luces de neón alumbraban la pista. Hoy fue mi primer día de trabajo, y fue agotador. Mucha clientela, el doble que con Annie. La gente iba y venía, iba y venía. Me dijeron que tenía suerte, porque por lo general siempre someten a los nuevos a entrenamiento, y es peor.
Jamie me puso otra bebida en mi mano, de color rosa, y lo bebí hasta el fondo en cuánto me lo puso en la mano. Seguí brincando, y lo que según yo era bailar. No me importaba, yo seguí.
-¡Tequila!- Gritó Jaime, y se lo bebió también en un dos por tres.
Jamie, mi nueva amiga. La conocí en el trabajo, justo hoy, mientras estábamos en la cocina. Y después de eso, no se separó de mi en lo que restó de la jornada. Al parecer, era normal su apego hacia mi, por lo que decían mis compañeros. "Ella es así con los nuevos. No se te va a despegar" Me comentaron, mientras reían. No me dijeron mas en realidad, pero se ha portado muy bien conmigo. Me hizo reír, me animó, y me echó la mano un par de veces mientras trabajábamos. Y no solo a mi, a decir verdad. Observé que ayudaba a quien se lo pidiese, sin ningún tipo de molestia. Al contrario, lo hacía con mucho gusto. Y no solo me hacía reír a mi, si no a los demás por igual. Me hizo las horas de trabajo muy amenas, muy divertidas. Ella es un poco mas alta que yo, alrededor de 1.70 metros. De complexión normal, ni muy delgada, ni pasada de peso. Saludable, se puede decir. Tez blanca, normal de un caucásico. Cabello largo, ondulado y dorado. A veces lo traía en una coleta despeinada, o suelto, dependiendo de lo que estuviese haciendo. De mejillas rosadas, labios delgados y ojos color verdes. Yo no era particularmente platicadora, pero ella, extrañamente, hacía que siguiera una conversación. Las horas pasaban, y sin darnos cuenta, ya era hora de salida. Fuimos a los vestidores, nos cambiamos el uniforme, listas para irnos ya nuestras casas. En cuanto pisamos la acera, ella gritó "¡FIESTA!" y me arrastró a lo que podría decir, su lugar favorito para ir de fiesta. Y eso lo pude decir porque los que atendían ya la saludaban como si la conocieran de toda la vida. Después de eso, ya no supe mucho de mi.
-Otra!- me dijo, mientras me dio otra bebida. No reconocí el color por las luces, pero igual me lo tomé. Lo que pude, claro, porque la mitad se tiró mientras "bailaba". El mundo me empezaba a dar vueltas, la música sonaba exageradamente fuerte, que sentía como vibraba el suelo. Sentía como me ahogaba, por el humo del cigarro que inundaba el lugar, de paso haciendo mi vista borrosa. Jamie me decía algo, pero aparte que no le escuchaba, ni yo misma me entendía. La lengua se me trababa, y apenas la sentía. El DJ empezó a lanzar Glow Sticks* de todos los colores, y la gente agarro el suyo como pudo. A mi no me importó, y seguí bailando junto con Jamie a mi lado. Eché una mirada rápida al lugar, y no me había dado cuenta cuando varias mujeres se habían subido a la mesa del DJ, y estaban bailando y quitándose la ropa.
-Esto está horrible- le dije a Jamie entre risas incontroladas. Jamie alcanzó a escucharme, y me sacó de la pista. Nos sentamos en nuestra mesa, en donde habíamos dejado nuestras pertenencias.
-¡HEY!- Le reclamé -¿Por qué me sacas? Apenas…¿Eh?- Me eché a reír. Jamie se rió también. Me dijo algo, pero no le había entendido en lo absoluto. Le pedí dos o tres veces que me lo repitiera.
-Ya tienes suficiente. Siéntate un rato, quítate los zapatos- me ordenó, también entre risas. –Toma aire, ¡ahorita te traigo otra de esas cosas que ya no me acuerdo como se llaman!- y se lanzó de nuevo a la pista de baile, entre brincos y gritos. Hice caso a su sugerencia. Me quité los zapatos, y me fui al segundo piso, al balcón, para tomar algo de aire fresco. Tomé mi bolso, y me encaminé. No miento, al decir que fue la cosa mas difícil que he hecho en mi vida. Sentía que todo me daba vueltas, y que me iba de lado. Me caí una o dos veces, y nada más me reía conmigo misma, y me levantaba. Me quedé un rato en el balcón, solo no pensando en nada.
De pronto, sentí mi bolso vibrar. Me extrañó, y lo saqué. Vi que tenía un millón de llamadas perdidas, y que me estaba entrando otra. Contesté.
-¡Hola! Estás hablando con la mujer mas encantadora de todas. ¿Con quién tengo el gusto?- Pregunté, entre carcajadas.
-Rebecca, habla Richard- Logré escuchar en la otra línea.
-¡Ah, mi héroe!- exclamé, emocionada -¿que pasó? ¿ya me extrañas?- pregunté.
-Rebecca, no quiero ser grosero, pero ¿podrías dejar de gritar?- me dijo un poco molesto.
-¡Uy, que humor!- dije, fingiendo indignación –Si me ibas a hablar solo para eso, mejor cuelgo. Tengo una bebida esperándome-
-No, no lo tomes así. Mira, quería saber como estabas, nada mas. Mi vida ha sido terrible últimamente, y necesito ver una cara amistosa. ¿Dónde te encuentro?- Me preguntó.
-Pues, lamento decepcionarte, pero ya no estoy en Texas- le dije, en un tono cantarín.
-¡Aquí estás!- me gritó alguien. Me voltee a ver de quien se trataba, y era Jamie, con dos bebidas en sus manos. –¿Qué manera es esa de dejar a tu pobre, pobre amiga sola? Ahora como castigo tendrás que tomarte esto.- me ofreció una de las bebidas, que ya distinguí simplemente como un caballito de tequila. Esta mujer amaba el tequila.
-¡Salud, por mi nueva amiga!- gritó feliz Jamie. Yo la acompañé con otro "Salud!" y nos toamos el tequila, hasta el fondo. Sentí como mi garganta se quemaba, y como el alcohol entraba poco a poco a mi sistema.
-¿Terminaste?- me preguntó Richard por el teléfono. ¡Se me había olvidado! –Se ve que te diviertes en Chicago, Rebecca- me dijo, con lo que pude escuchar ser un tono divertido.
-Jamie, estoy hablando por teléfono. ¿Me esperas un rato pequeñito, pequeñito?- le pregunté
-¡Si, claro! Te veo en la pista- y salió rápido, como una bala.
-¿Y a ti quien te dijo que estaba en Chicago, eh?- pregunté, molesta. ¿Me estaba siguiendo, o qué? ¿Cómo se atreve? -¿Me estás siguiendo?-
-¡No, claro que no! – me respondió, rápidamente. –les pregunté a tus familiares. ¿en que parte de la ciudad estás?- me preguntó.
-En un club llamado Hurricane- le respondí –la verdad no se en donde se encuentra. A mi solo me arrastraron hasta aquí- le dije, entre risas nuevamente.
-De acuerdo, ya llego en un rato- y colgó. Me encogí de hombros, y tiré sobre mi hombro el caballito de tequila, que escuché a lo lejos que se quebraba. Todo a mi alrededor me seguía dando vueltas, y me sorprendió el hecho de que logré articular palabras bien, y mantener una conversación. Bajé las escaleras, sosteniéndome de la pared. A lo lejos, vi en la mesa a Jamie bailando sobre ésta, y a una multitud animándola. Me acerqué a ella, y me pidió que me uniera a ella a bailar sobre la mesa, pero decliné la invitación. Me fui a sentar a otra mesa que estaba desocupada, y sentí como poco a poco se me cerraban los ojos.
-Rebecca, despierta- escuché, de pronto. Me sobresalté, y di un pequeño brinco.
-¿Eh?- solo atiné a decir. Enfoqué mejor a quien me había despertado, y era Richard. Era tal y como lo recuerdo. Cabello negro, tez blanca, un poco mas alto que yo, gafas oscuras, chamarra de cuero y jeans. Toda la apariencia de un chico malo. Busqué con la mirada a Jamie, y seguía bailando, justo donde la había visto por última vez. No me había dormido ni más de un minuto, creo.
-¡Richard!- me levanté, y lo abracé. –¡Cuanto tiempo! ¿No quieres una bebida? Vamos, te acompaño, mi buen amigo- le tomé de la mano para encaminarlo al bar, pero sentí como mis piernas se entrelazaban, y caía. Claro que Richard alcanzó a sostenerme.
-Oops-
Richard 'Dick' Grayson A.K.A Robin P.O.V
Rebecca se encontraba muy mal. Estaba altamente alcoholizada, y apenas podía sostenerse. Suerte que estoy aquí para cuidarla. No pasaron ni 10 minutos cuando terminé la llamada para ir al lugar. En realidad, no necesitaba preguntarle en donde se encontraba. Siempre lo supe, así como cuando se cambió a Chicago. Sabía que el sistema de localización que tiene integrado el teléfono me iba a servir para una situación como ésta. Por supuesto, me di cuenta hasta que le envié la fotografía. Jump City ha sido un desastre últimamente, y no se me dio el tiempo para nada, ni siquiera para comer.
-No gracias, estoy bien así.- Le respondí, mientras le ayudaba a reincorporarse –En cambio, tu te ves un poco mal. ¿No crees que es mejor que te lleve a casa?- le pregunté. Me respondió en una serie de garabatos verbales que no comprendí, y le pregunté de nuevo. Se dejó caer en la silla, y me respondió finalmente con un si. Con su dedo índice, me señaló a una mujer rubia que estaba bailando sobre una mesa.
-Jamie- dijo –le diré que me voy- y se levantó, aunque casi se caía, de nuevo. Le ayudé a caminar hacia donde se encontraba su amiga.
-Jamie- gritó Rebecca. La llamada tardó en darse cuenta que le hablaban, y en cuanto lo hizo, se bajó de la mesa, exhausta.
-Hey Rebe, ¿quién es tu amigo?- preguntó, interesada.
-Un viejo amigo de Texas. Me va a llevar a mi casa. ¿No te importa?- preguntó Rebecca, aún sosteniéndose de mi.
-¡No! Ustedes vayan- hizo una pausa- diviértanse- añadió finalmente, con un tono que sugería otra cosa. Rebecca le dijo adiós con un gesto de su mano, y salimos del lugar.
-¿Qué pasó con tus zapatos?- pregunté sorprendido, al darme cuenta que estaba descalza. Rebecca bufó.
-Ni idea. Ya llévame, por favor- Me pidió. La encaminé a mi motocicleta, y la senté detrás de mi.
-¿Porqué en motocicleta?- preguntó, con miedo –¡Me voy a caer, y me voy a morir! y va a ser tu culpa!- dijo enojada. Rodee mis ojos, ligeramente enfadado.
-No te vas a morir- le aseguré- Ahora, agárrate bien de mi cintura, ¿entendido?- le pregunté, y sentí como acercaba su cuerpo contra el mío sintiendo sus suaves senos que se encontraban ligeramente cubiertos por ese delgado vestido, y de igual manera, como se aferraba a mi cintura con sus delgados brazos.
-Ya, arranca de una vez- me ordenó, y así lo hice. En el transcurso del trayecto, no se cruzaron palabras, mas que las indicaciones de cómo llegar a su departamento. De vez en cuando, sentía como su agarre perdía fuerzas, y le alertaba de inmediato, volviéndose a aferrar con fuerza nuevamente a mi. Ya una vez llegado al lugar, le ayudé a bajarse y a caminar hacia el ascensor.
-Ya no estoy ebria, solo tengo un inmenso sueño- me protestó cuando le intenté ayudar.
-Por si las dudas- le comenté. Ella presionó el botón del ascensor, y rápidamente llegamos a su piso. Ya estando frente a su puerta, empezó a esculcar su bolso, en busca de sus llaves. Duró un minuto, cuando se desesperó y soltó un quejido.
-Búscalas, por favor- me pidió, ofreciéndome la bolsa, enojada. Su bolso era un desastre, y fue un poco difícil encontrarlas entre tanta basura. Le abrí la puerta, y ella corrió a su sillón rojo, acostándose.
-Uugh…- se quejó, y se acostó boca abajo, una pierna colgando del sillón. Entré, y cerré la puerta, poniéndole seguro al cerrojo en el proceso. Dejé su bolso y la llave en la mesa de su comedor.
-Será mejor que te vayas a dormir a tu cama, Rebecca.- le recomendé. Ella en su lugar, volteó a verme, abriendo un solo ojo.
-Ok- y sin más protesta, se levantó y se dirigió a su cuarto. Yo me acosté en el sillón, también sin protestar, ya listo para dormir. De pronto, escucho a Rebecca llamándome. Con un gruñido me levanto, y me dirijo a su habitación.
-¿Qué sucede?- le pregunté, mientras entraba a su pieza. Ella ya se encontraba bajo sus sábanas.
-Acompáñame- me pidió, mientras me observaba. –¿Qué tal si vomito, y no te das cuenta?- me dijo, preocupada. Se hizo a un lado, dándome espacio para sentarme, y así lo hice. Su miedo era razonable, y no le iba a decir lo contrario.
-No, acuéstate- me dijo, mientras quitaba las sábanas, invitándome. Me resistí. No quería hacerlo. Dándose cuenta ella de mi oposición, me miró enojada.
-Está bien, si no quieres, no.- me dijo cortantemente. Me sorprendí, no pretendí ofenderla.
-No, está bien- le dije, y me quité la chaqueta y los zapatos, quedando solo en mis jeans y camisa. Aún lamentándolo, me metí a la cama junto con ella.
-Olvidas algo- me dijo. No comprendí, hasta que me quitó los lentes oscuros. Me tensé, y sentí como me congelaba. Mi identidad, la cual recelo con mi vida, acaba de ser descubierta en un abrir y cerrar de ojos, pero ella pareció no percatarse de ello.
-Ya, mejor- me dijo mientras ponía las gafas en el suelo, y volvió a cerrar sus ojos, dispuesta a dormir. Yo también cerré mis ojos, pensando que probablemente no los había visto, debido a la casi nula luz del lugar. Con este pensamiento, me relaje un poco. Después de unos minutos, sentí como mi acompañante se acercó a mi, y me abrazó, dejándome sentir su piel desnuda contra la mía. Me sobresalté, y la miré. A pesar de la poca iluminación de la habitación, pude ver que aún tenía los ojos cerrados, así que era probable que estuviese dormida. Pero pronto deseché esa teoría debido a que vi como se abrían lentamente, observándome. Cada vez se acercaba mas a mi, y en un pestañeo me empezó a besar la mandíbula. Me daba pequeños besos, y descendía de mi mandíbula, hasta mi cuello, formando un pequeño camino. No pude detenerla, porque no mentiré: se sentía bien, y mi cuerpo me lo pedía. Pero en mi mente sabía que estaba mal. Repentinamente se detuvo, y gruñí. Voltee a verla, y en su rostro había una sonrisa llena de malicia y en su mirar, lujuria. Se había detenido justamente para ver si protestaba ante la repentina muestra de cariño, y caí. Me gustaba, y lo sabía, así que prosiguió besándome el cuello, y en ocasiones lo lamía lentamente. Sin pensar, me quité la camisa y los jeans, y dejé que Rebecca se subiera en mi, permitiéndole mejor acceso a sus besos y el sentir de su cuerpo. Me di cuenta que solamente se encontraba en ropa interior al momento de acariciarla. Nos empezamos a besar lentamente al inicio, para después dar paso a besos llenos de hambre, feroces y violentos. Había lapsos en los que nos deteníamos para tomar aire, y seguíamos besándonos con la misma ferocidad. Pronto empezamos a girar debajo de las sábanas, mientras presionaba su cuerpo contra el mío. Se sentía tan bien. Delgada, voluptuosa, suave, delicada y sublime. Mis manos acariciaron todo su cuerpo, intentando memorizar cada parte de ella. Empecé a besar sus pechos, sin embargo, si lencería me estorbaba sumamente, así que le despojé esa prenda. Seguí besando y jugando con ellos, y por de pronto los olvidaba y regresaba a besarla, haciéndola enojar, haciendo sus besos aún mas agresivos. Me rasguñaba la espalda, y me mordía los labios. Seguíamos girando debajo de las sábanas. De pronto, sentí algo muy extraño entre nuestras piernas, sacándome del trance al cuál había entrado. Me detuve, y también a Rebecca.
-Alto- le comandé.
-Argh, ¿Qué?- se quejó, enojada. No le contesté, e intenté alcanzar el objeto o animal que estaba en nuestras piernas, con mis manos. Se sentía como pelo, así podría ser un animal. Nos quitamos las sábanas para ver mejor el objeto.
-¿Qué es?- Preguntó mi amante, aún ligeramente molesta. Salí de la cama, y encendí las luces. En mi mano, tenía una peluca negra. En la cama, ¡y semidesnuda! Se encontraba la razón por la cuál había venido aquí en primer lugar. Se me heló la sangre. Ella también permaneció congelada en su cama, mirándome sumamente asustada. Observé como la ventana de la habitación se empezó a agrietar.
¡ QUE EMOCION!
Este capítulo es sumamente especial. Si, ya leyeron porqué. Por lo que más quieran, no me digan que Raven Rachel QUIEN SEA esta fuera del personaje, porque justamente, ella es como otro personaje. No es Raven, es Rebecca. También, por los poderes de Raven, que se salen de control en X o Y situación, y blah blah. Bueno, ciertamente se salieron bastante de control en el club, solo que por la música no se dio cuenta. Ella, ni nadie.
¿Qué les pareció estando ebria? muy divertida, pero insoportable para escribir. No iba a tener mucho sentido si su punto de vista lo ponía exactamente como el de una persona borracha, porque no tendría NINGUN SENTIDO! pero igual intenté agregarle escenas así.
Y me encanta la tensión sexual que tienen Robin y Raven. Los adoro, si. ¿Que pasará ahora?
Por favor, sean muy amables de dejarme muchos, MUCHOS reviews! recuerden que no podré actualizar en un mes.
LOS AMO!
