Después de tanto tiempo me encuentro de vuelta con un nuevo capítulo, de verdad disculpen la tardanza, quiero agradecer su comprensión y apoyo, estaba incluso pensando dejar el proyecto pero sus bueno ánimos me hicieron meditarlo y concluí que no les podía hacer esto cuando han sido tan buenos conmigo. Por ello aquí está por fin el capítulo 10, espero que les guste, sin más que decir...
PUEDES TOMAR EL FIC PARA DIFUNDIRLO PERO POR FAVOR RESPETA MI AUTORÍA Y LA PÁGINA DE LA QUE VIENE. MAYACS DE FANFICTION.
10: DE VUELTA A LAS MURALLAS.
Los cascos de los caballos resonaban haciendo eco en el vacío de aquel paisaje, era una pradera abierta, sólo podían oírse los resoplidos de los caballos al correr y el tintineo de las riendas al moverse, sólo eso, no más, no había ruido alguno que proviniera de los soldados, toda la tropa se encontraba en silencio, era tal vez por el cansancio invadiéndoles, tal vez por el miedo a emitir una queja que provocara el enojo de ella.
Por otro lado, ella, sólo miraba al frente, como si pudiese visualizar desde lejos su objetivo, entonces paró en seco y acto seguido los soldados hicieron lo mismo, el alivio podía sentirse, sabían lo que significaba, Raquel les dejaría descansar, llevaban dos días con ese desde la última vez que descansaron.- Acamparemos aquí, alimenten a los reos.- Dijo con calma bajando de su caballo y estirándose tanto como podía.- Vigila a esos dos.- Pidió a Sergio mientras ella bajaba el equipaje de su caballo, cerca había una mata de árboles y sabía bien que ahí había agua, un buen baño no le vendría mal así que se adelantaría esperando que a su regreso su casa de campaña ya estuviera puesta.
Armin era tal vez él más alerta en el viaje, parecía saber exactamente dónde estaban, cuando pararon meditó un poco antes de ser sacado a la fuerza de la carreta.- Hora de comer.- Dijo uno de los soldados.- Mierda, ya era hora.- Comentó Jean quien parecía bajar por voluntad propia, se moría por estirar las piernas pues las manos ya parecían muertas, casi no podía sentirlas.
El proceso para dejar comer a los reos era complicado a Jean y Armin les desataban las manos, luego eran rodeados por dos o tres soldados mientras les permitían comer, después de terminar volvían a atarlos y les devolvían a su "cárcel" de madera. Con Rivaille y Mikasa era diferente, sólo les quitaban las mordazas pero eran atados con más precaución como si se tratasen de titanes o perros rabiosos después eran alimentados por los mismos soldados mientras Sergio mantenía la vista fija en ellos dos, poco le faltaba al sargento para no pestañear.
-La comida no fue tan buena, no puedo creer lo que voy a decir pero la comida de Jaeger es mil veces mejor que la mierda que nos dan.- Armin sólo escuchaba a Jean.- Falta un día…- Jean obviamente se mostró confundido con lo dicho por el rubio, este lo notó.- Falta un día para llegar a las murallas, ya decía yo que conocía este lugar, es la pradera de Annie… ¿recuerdas?- Jean se asomó mirando con atención el lugar y después afirmó.- Esa mujer si que tiene prisa.- Rivaille por su parte sólo miraba al frente con cara de pocos amigos, el pobre Jean siempre evitaba mirar al moreno pues temía ser asesinado con sólo los ojos del moreno.
El ex sargento aún se contrariaba por su falta de habilidad aquel día, había sido fácilmente atacado sin poder dar pelea, tal vez era la edad, miró a Mikasa quien sólo miraba el suelo hundida en sus propios pensamientos, no hacía falta ser un adivino para saber que Eren ocupaba los pensamientos de la semi asiática, ella también había sido atacada sin muchos problemas, entonces Rivaille pensó que no se trataba de la edad, sino que esos soldados eran diferentes, de la elite más codiciada, el moreno volvió su vista al frente.
-Sin duda van a condenarnos a muerte, sólo espero que Eren llegue a tiempo.- Los tres ex soldados miraron a Armin con sorpresa.- Él vendrá… claro que lo sabían.- Dijo algo nervioso por las miradas represoras de Rivaille y Mikasa.- Lo sabía si, lo que me sorprende es que hayas podido idear un plan con tanta facilidad.- Armin se ruborizó por el comentario bajando la mirada.- Bueno, no es un plan como tal, Eren no se quedará sentado así que pase lo que pase el vendrá. Lo que puedo inquirir es que querrán hacer nuestra ejecución pública, algo que les demuestre a los habitantes que desobedecerlos será igual a la muerte, por ello es fácil deducir que nos ejecutaran en alguna plaza.- Rivaille sólo movió su cabeza diciendo con ello un "¿Y qué con eso?".- Que si Eren llega a tiempo intentará salvarnos convirtiéndose en titán o al menos revelándose ante todos. Eso causará un revuelo, tal vez si consiguiéramos algo de ayuda externa además de Eren...- Armin se encogió de hombros suspirando sin dar mucho aliento a todos.- Me refiero a que si pudiésemos obtener ayuda externa podríamos escapar.- Jean afirmó intentando pensar la forma de hacer que les ayudaran. Tal vez si sobornaban a uno de los soldados de Raquel pero todos parecían tenerle tanto miedo que la simple insinuación provocaría su ejecución ahí mismo.
Silencio… sólo eso hubo mientras Armin parecía poner todo su empeño en pensar algo, pero cada solución que maquilaba de pronto era declinada por sus propias conjeturas. Por primera vez Armin no tenía una solución, sólo le quedaba esperar a que Eren pudiera salvarlos o que al menos pudiera salir libre de esa situación.
A la mañana siguiente Armin abrió sus ojos al sentir la carreta moverse, ahora comenzaban a avanzar calculaba que por la noche arribarían a las murallas y por la mañana del día siguiente llegarían a Sina, un largo tramo por recorrer y una tortura mental la que debía enfrentar, Jean también estaba despierto y pudo ver el rostro de Armin, lo vio reflejar preocupación.- No importa qué… volveremos al mar…- Espetó Jean con seguridad mientras el rubio lo miraba y le sonreía después de un rato antes de afirmar con la cabeza, si, no importaba qué, Jean y él regresarían ya fuera en los últimos días de sus vidas o en otra vida pero lo harían, con esa simple frase Armin pudo tranquilizarse. Antes de que pudiera darse cuenta ya tenía tan cerca el rostro de Jean que entonces le besó, aquel ósculo duró bastante, sólo dejaban a sus lenguas bailar a ritmo mientras intentaba respirar con regularidad.- Te amo…- Susurró Jean al oído de Armin después de haberse separado, Armin sintió que el corazón le latía a toda velocidad y entonces pegó su mejilla a la del castaño.- Yo también…- Había un nudo en su garganta, no quería que esa fuera la última vez que se lo decía, quería más de esos "te amo", quería volver a sentir el cuerpo de Jean apegarse al suyo mientras el sudor se deslizaba por sus cuerpos, temía morir después de haber encontrado el amor. Ahora sólo le quedaba la esperanza, no podía luchar por mucho que lo deseara.
El ruido de la puerta que abría paso entre el mundo exterior y las murallas anunciaba que habían llegado al fin, las personas vitoreaban la llegada de la tropa de Raquel muchos incluso le alababan, era una renombrada comandante de la policía militar pues brindaba a los más ricachones de la zona la seguridad que estúpidamente creían merecer.
Rivaille conocía bien esos territorios y con sólo ver a esos acaudalados sentía náuseas, verlos tan victoriosos por pudrirse en dinero que seguro ganaban con el sudor y sangre de otros, simplemente veía en ellos el rostro de cerdos que chillaban en alabanza a la mujer que estaba igual de sucia que ellos.
Toda la tropa se detuvo entonces y Raquel bajó de su corcel para ir directamente con sus reos.- Bien, henos aquí, distrito Sina listo para recibir a los traidores… no se preocupen, les pondrán cómodos, incluso ustedes merecen un momento semejante al de la realeza antes de morir, yo me encargo de eso.- Les guiñó el ojo como si fuesen una íntima amiga, pero sólo recibió miradas de despreció.- No me miren así, yo sólo hago mi trabajo, en fin, nos vemos en su juicio, disfrútenlo.- Se despidió antes de alejarse dejando que los soldados se hicieran cargo de ellos.
Lo primero que Rivaille hizo al llegar fue tomar un año y aun a pesar de que la ropa que le brindaron no eran más que harapos no hubo queja alguna al notar que estaba limpia, no estaba preocupado, seguía tranquilo como si se tratase de algo rutinario, el moreno sólo se limitaba a mirar el techo, pensaban en Eren, en Nat, ¿qué estarían haciendo? ¿Seguirían en el exterior? Él sólo quería que esos dos estuvieran sanos y salvos, deseaba con todas sus fuerzas que Eren se quedara en la cabaña para cuidar de Nat pero pedía imposibles y él bien lo sabía. Cerró sus ojos, sólo quería dormir antes de su juicio.
Muy temprano despertaron al ex sargento escoltándole hasta el tribunal ahí ya se encontraban, Armin, Jean y Mikasa esposados y obligados a arrodillarse tal y como hicieron con Eren en el pasado. Rivaille sufrió el mismo trato, entonces en la máxima tribuna pudo ver a un hombre cano con la cara llena de arrugas y unas muy pequeñas gafas para poder leer el reporte llevado a sus manos.- Rivaille, Ex sargento de las tropas de reconocimiento, el hombre que vale más de 100 soldados ¿Cierto?- No hubo respuesta, le parecía estúpido contestar, por su parte localizó a Raquel, esa zorra estaba muy sonriente entre la audiencia. El juez sólo torció la boca ante la ausencia del otro pero continuó enlistando al resto de los soldados. Armin fue el único que dio una respuesta "aceptable" ya que sólo contesto un "el mismo".- Como la comandante Ayelet les habrá informado la razón por la que se encuentran aquí es debido a su alto grado de traición a la humanidad.- La audiencia sólo expresaba repugnancia por los enjuiciados como si fuesen sacos de carne putrefacta.- ¡¿No juraron ustedes lealtad a la humanidad con sus puños en el corazón?!- Armin sintió su piel erizarse con las orbes temblándole.- Por favor… qué mierda está diciendo…- Espetó Rivaille con claro fastidio causando que todos en el lugar le miraran con sorpresa.- Sólo escucho estupideces de ustedes ¿traidores? ¿Proteger a la humanidad? Si de verdad se tratase de protegerlos habría asesinado a todos los presentes en este lugar, nos llaman traidores a nosotros cuando son ustedes los que se engordan con el dinero de los más necesitados, allá afuera hay gente sin comer pero ustedes tienen comida de sobra. Los únicos traidores son ustedes, un puñado de pendejos que tienen tanto miedo a sólo 4 soldados porque creen que esto es… ¿cómo le llaman?, Anarquía, eso…- El juez se arrugó aún más mientras los burócratas ladraban y amenazaban por el atrevimiento de Rivaille.- Hermoso…- Dijo de pronto Raquel aplaudiendo con hipocresía.- Un muy conmovedor discurso Rivaille.- Se colocó frente el juez.- Mi señor, si me permite, es claro que estos soldados han perdido la cordura, ya lo escuchó decir que nosotros somos enemigos de la humanidad cuando es claro que los titanes fueron esos seres repugnantes los que nos orillaron a vivir encerrados, los ve a ustedes como monstruos sólo por haber nacido bajo el don de la riqueza. Yo no les veo como simples burócratas si no como hombres hábiles en los negocios- Los presentes afirmaban y aplaudían a Raquel.- ¡Señor! Soy Raquel Ayelet comandante de la policía militar que jura proteger a la humanidad de cualquier enemigo sea un monstruo de 3 metros o un humano que osa retar a nuestros mayores protectores, aquellos que brindan trabajo a los que lo necesitan, ¡yo entrego mi corazón a los humanos!- Nuevamente hubo parafernalia a Raquel quien parecía muy satisfecha mientras sonreía con astucia.- Gracias Ayelet… He tomado mi decisión… condeno a los ex soldados a la muerte, su ejecución se llevará a cabo esta misma tarde en la plaza principal, por ello pido a toda la policía militar que reúna a una gran audiencia y que se sepa en las dos murallas que Rivaille, Mikasa Ackerman, Armin Arlet y Jean Kirschstein serán ejecutados por su traición.- Golpeó entonces su mazo y se alejó del lugar mientras los ex soldados eran llevados de regreso a sus celdas.
En su retorno Armin seguía mirando el suelo con cierta incredulidad, sabía bien que iba a ser sentenciado a muerte, pudo predecir todo eso pero de qué le servía si no era capaz de idear un plan para salvarlos, se sentía desesperado, no quería ver a sus amigos morir o siquiera verles con una soga alrededor del cuello por su causa, por no ser capaz de sacarles de esa situación como habría sucedido en el pasado.
El sol recorría el lugar como siempre pero a Jean le pareció tan tortuoso aquel ciclo, ver las sombras recorrerse sólo indicaba que el momento de la ejecución se estaba acercando, lo peor era que ni siquiera en sus últimas horas podía estar cerca de Armin, bueno, al menos esperaba que le ahorcaran a su lado…
Escucharon los pasos de los soldados acercándose a sus respectivas celdas, entonces les llevaron a la plaza, Armin sentía que todo avanzaba en cámara lenta, pudo ver a Jean acercándose y entonces abrió su boca pero no salió nada.- Todo estará bien…- Afirmó el castaño con una sonrisa amable y Armin apretó los labios afirmando una y otra vez tratando de darle la razón al francés.
Rivaille y Mikasa por su parte sólo miraban al frente con su orgullo intacto, parecía que la muerte era su más fiel amiga, si Eren estaba bien, ellos también lo estaban, era lo único que esos dos pensaban mientras seguían avanzando por voluntad propia al pabellón de ejecuciones, en las calles la gente gritaba en una combinación de repudio por los ejecutados y otros que pedían que estos no fueran ejecutados, aún había gente que recordaba la hazaña de los soldados y por ello pedía una redención.
Cada escalón que subieron hacía más fuertes los gritos, entonces una vez frente al verdugo Raquel quien ya les esperaba en el pabellón ante la vista de toda la muchedumbre desenrolló su pergamino y aclaró su garganta.- Por el poder inapelable del rey se ha sentenciado a Rivaille, Mikasa Ackerman, Armin Arlet y Jean Kirschstein a la inmediata ejecución por su alto grado de traición a la humanidad, juraron protegerla pero en su lugar escaparon dejando libre al último de los titanes Eren Jaeger, un acto imperdonable que sólo será pagado con la muerte…- Mientras Raquel hablaba el verdugo se encargó de atar la soga al cuello de los sentenciados y Armin sólo cerró sus ojos apretándolos con fuerza mientras se erguía con firmeza, Jean sólo suspiraba con una sonrisa y enlazaba sus dedos a los de Armin.- Demostrando así que todo aquel que se atreva a traicionar a su reino sufrirá el mismo destino que estos desgraciados…- Sonrió echando un último vistazo a Rivaille antes de afirma al verdugo quien ya aguardaba a lado de una palanca que hacía que la plataforma sobre la que estaban parada los exsoldados se cayera provocando que estos hicieran lo mismo. Entonces con la seña jaló de la palanca y Armin sólo pudo ver la silueta acuosa de sus pies lejos de la plataforma mientras su cuerpo caía.- Eren…
Continuará...
El capítulo siguiente estará sin falta este Lunes, espero que les haya gustado y como siempre déjenme un review para saber qué opinan, me encanta leer sus respuestas y las agradezco porque me inspiran a seguir escribiendo. Cuídense!
